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Boboblog sobre pensamiento crítico, historia y pseudohistoria.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005.
Viene de aquí Antes de tener que ocuparnos de cuestiones de actualidad, habíamos dejado la crítica al libro de D. Javier Sierra titulado En busca de la Edad de Oro con una pregunta, ¿por qué los Textos de las Pirámides tienen fragmentos aparentemente contradictorios? La respuesta está soplando en el viento (perdón, se me ha ido el santo al cielo), decía que la respuesta es compleja (olvídense de Occam the Razor que en cuestiones históricas suele pintar tan poco como Mack the Knife) y tal vez ni siquiera sea correcta (después de todo, quizás estuviera en lo cierto el amigo Robert Allen Zimmerman). Veamos algunas cuestiones previas. La función de los TP es una de las pocas cosas que están claras, son unos ensalmos, oraciones, conjuros... que tienen como finalidad provocar la resurrección del faraón difunto, guiarle en su ascención a los cielos, ayudarle a sortear los peligros del viaje de ultratumba y posibilitar así su apoteosis definitiva. Son, pues, unos textos de marcado carácter mágico-religioso. Además, la proximidad temporal (ya dijimos que los TP se documentan a finales del Imperio Antiguo y durante el I Periodo Intermedio), geográfica (sólo aparecen en la necrópolis de Sakkara) y social (se graban en las tumbas de los faraones y -en algún caso- de sus esposas) podría hacer pensar en una uniformidad de los Textos, impresión reforzada por el uso de un nombre común para todos ellos. La realidad, no obstante, no es exactamente así. Los llamados Textos de las Pirámides no forman un canon inmutable. Al contrario, entre las inscripciones de la pirámide un faraón y las que se documentan en otra existen diferencias a veces muy considerables. Por ejemplo, en la de Unas (ya dijimos que es la tumba más antigua en la que aparecen los TP) hay 218 declaraciones. En la pirámide de Pepi II hay 712 declaraciones, más del triple. No sólo existe una diferencia cuantitativa por sucesivas adiciones porque también hay declaraciones que sólo se documentan en una única pirámide. Por ejemplo, las declaraciones 1-7 sólo aparecen en la tumba de Teti, la declaración 10 en la de Merenra, las declaraciones 11-19 en la de Pepi II, las declaraciones 247-252 en la de Unas, la declaración 435 en la de Pepi I... Otras, en cambio, se documentan en dos (declaraciones 20-22 en las pirámides de Pepi II y Aba), tres (declaraciones 8-9 en las tumbas de Pepi I, Merenra y Pepi II), cuatro (declaraciones 45-46 en las pirámides de Unas, Pepi II, Aba y de la reina Neit), cinco (declaración 23 en las tumbas de Unas, Pepi II, Aba y de las reinas Neit e Iput), seis (declaraciones 126-128 en las pirámides de Unas, Pepi II, Aba y de las reinas Neit, Iput y Udjebten), siete (declaración 357 en las tumbas de Teti, Pepi I, Merenra, Pepi II, Aba y de las reinas Neit y Udjebten)... Vemos cómo con el paso del tiempo se van reflejando nuevos textos mientras otros desaparecen para, en ocasiones, resurgir más adelante. Esto ya nos plantea un problema ¿por qué sucede esto? No estamos hablando de unas inscripciones sin importancia que pueden contener errores porque el escriba no prestara atención al elaborarlas. Dada su finalidad, los TP eran algo vital para el faraón de turno. De esas formulas mágicas dependía su resurrección y el que pudiera convertirse en dios y, sin embargo, es indudable que no eran un todo inalterable, que cada faraón (o la persona encargada de esa labor) elegía unas declaraciones si es que no se creaban ex profeso para él y desechaba otras. Esto no sólo se producía en aspectos "menores" sino que esta variabilidad afecta también a cuestiones esenciales. Por ejemplo, sabemos que una de las ceremonias que se realizaban para permitir el acceso del faraón a la vida eterna era la apertura de la boca del cadáver. Ya en la pirámide de Unas (y también en las de Pepi II, Aba y las reinas Neit e Iput) encontramos el siguiente texto: "Oh Osiris Rey, yo abro tu boca para ti -hierro del dios del Alto Egipto 1 barra; hierro del dios del Bajo Egipto, 1 barra." (Declaración 38, Pág. 7) Una oración mucho más compleja para ese momento no aparece hasta Pepi II (y también en la tumba de Aba): "(Tu boca está en perfecto estado (?) porque la repaso por ti, separo tus párpados por ti. Oh Rey, abro tu boca por ti) con la azuela de Upuart. (Separo tu boca por ti) con la azuela de hierro que separa la boca de los dioses. ¡Oh Horus, abre la boca de este Rey! Horus ha abierto la boca de este Rey con esa que separa la boca de su padre, con esa con la que separa la boca de Osiris, con el hierro que proviene de Seth, con la azuela (de hierro que separa la boca de los dioses. La boca de este Rey se abre con ella, y él se mueve y habla con la Gran Enéada en la Mansión del Príncipe que está) en On, y asume la corona Wrrt ante Horus, Señor de los Nobles." (Declaración 21, Pág. 3) Ya tenemos una primera explicación para responder a la pregunta que nos ocupaba ¿por qué en los TP aparecen fragmentos aparentemente contradictorios? Al no ser un todo inmutable (y sí todo lo contrario) pueden existir versiones diferentes en distintas tumbas. Con eso podríamos dar por concluida esta cuestión de no ser por un pequeño detalle, que esos textos aparentemente contradictorios también aparecen en una misma tumba. ¿Por qué? Ya dijimos que los TP tienen la finalidad de propiciar la resurrección del faraón y su viaje a ultratumba para convertirse en dios. Cuando hablamos de viaje no nos estamos refiriendo a ese proceso de forma metafórica. Para los egipcios era una auténtica peregrinación en la que el faraón iba recorriendo diversos lugares hasta llegar a su final. Uno de ellos es el Campo de Juncos: "Alguien se ha bañado en el Campo de Juncos, Ra se ha bañado en el Campo de Juncos. Alguien se ha bañado en el Campo de Juncos, Este Rey se ha bañado en el Campo de Juncos." (Declaración 253, Pág. 59) Pero el Campo de Juncos no es sólo un lugar en el que el Rey toma un baño de carácter purificador: "báñate en el Lago del Chacal, se purificado en el Lago de la Duat, se purificado en lo alto de tu flor de loto en el Campo de Juncos." (Declaración 512, Pág. 151) También es uno de los lugares que el Rey debe atravesar en su viaje: "Él sube a bordo de la barca como Ra en las orillas del Canal Sinuoso, este Rey rema en la Barca del Relámpago, navega en ella al Campo de los Cielos Inferiores en esta parte meridional del Campo de Juncos." (Declaración 548, Pág. 166) "Los Campos de Juncos están llenos, y yo cruzo por el Canal Sinuoso; soy transportado al lado oriental del horizonte, soy transportado por el lado lado oriental del cielo y mi hermana es Sotis, mi hija es la luz del amanecer." (Declaración 263, Pág. 66) Aparece en estos textos un nombre vinculado con el Campo de Juncos, el Canal Sinuoso que lo atraviesa y conduce a la zona oriental del cielo. ¿Qué importancia tiene esto? Inmensa porque lo que separa el Canal Sinuoso no son dos meras zonas geográficas sino algo mucho más importante: "Oh Ra, encomiéndame a MA-HA-f barquero del Canal Sinuoso para que pueda traerme su barca que pertenece al Canal Sinuoso, en la que cruza a los dioses a aquel lado del Canal Sinuoso, hacia el lado oriental del cielo, para que él pueda cruzarme hacia aquel lado del Canal Sinuoso, hacia el lado oriental del cielo..." (Declaración 359, Pág. 102) Es decir, que el Canal Sinuoso en el Campo de Juncos separa dos orillas de las cuales la oriental es la de los dioses. ¿Y la occidental? Es la Duat. ¿La qué? Vayamos hacia atrás. Al morir el faraón, éste asciende a la parte occidental del cielo: "Los que están en el firmamento le abren sus brazos, el Rey está en el lado occidental de la bóveda celeste, se le ha proporcionado un camino de ascenso al cielo, y es él quien ejecuta la orden de la tormenta." (Declaración 261, Pág. 64) Al Oeste se encuentra la Duat, la tierra de los espíritus de los muertos regida por Osiris, tanto es así que en los TP se les denomina con frecuencia como los Occidentales y a Osiris como el Primero de los Occidentales. Además, los TP precisan dónde se encuentra la Duat: "La Duat ha asido tu mano en el lugar donde se encuentra Orión..." (Declaración 437, Pág. 122) y "Que se ponga una escalera hacia la Duat para ti en el lugar donde está Orión..." (Declaración 610, Pág. 193) Tenemos, pues, al faraón difunto ascendiendo a la Duat que se identifica con Orión, pero eso es sólo una etapa de su periplo. Ya hemos visto que cruza el Campo de los Juncos y atraviesa el Canal Sinuoso, pero ¿hacia dónde? "Las balsas de juncos del cielo están listas para Ra Para que pueda cruzar sobre ellas hacia el horizonte. Las balsas de juncos del cielo están listas para Horajti Para que Horajti pueda cruzar en ellas hacia Ra. Las balsas de juncos están listas para mi Para que yo pueda cruzar en ellas hacia el horizonte, hacia Ra Las balsas de juncos del cielo están listas para mi Para que yo pueda cruzar en ellas hacia Horajti y hacia Ra." (Declaración 263, Pág. 66) Ese horizonte (o Axt) tiene puertas: "La que rechaza a cualquiera que debe rechazar abre las puertas del horizonte en el ascenso de la Barca del Día." (Declaración 311, Pág. 87) Y tras las puertas del horizonte, el cielo estrellado o cielo de Ra en donde el faraón se reúne con Ra-Atum: "Oh Ra-Atum, tu hijo llega a ti, el Rey llega a ti; levántalo, rodéale con tu abrazo, porque él es el hijo de tu cuerpo para siempre." (Declaración 217, Pág. 43) y "Sé puro en el nomo occidental, recibe tu purificación en el nomo heliopolitano con tu padre, con Atum. Ven a la existencia, sube a lo alto y será bueno para ti, será agradable para ti por el abrazo de tu padre, por el abrazo de Atum. Oh Atum, deja que este rey se acerque a ti, elévale, rodéale con tu abrazo, porque él es tu hijo, el hijo de tu cuerpo, por toda la eternidad." (Declaración 222, Pág. 47) Sin embargo, no sólo es recibido en el cielo estrellado, el lugar de los dioses, y reconocido como uno de ellos sino que se convierte en la suprema divinidad con poder sobre los dioses, la Duat y los hombres: "Levantad vuestras caras, vosotros dioses que estáis en la Duat, porque el Rey ha venido para que podáis verle, habiéndose convertido en el gran dios. El Rey es introducido con temor, el Rey es ataviado. Guardaos vosotros mismos, todos vosotros, porque el Rey gobierna a los hombres, el Rey juzga a los que viven en el dominio de Ra, el Rey habla a esta región pura en la que él ha puesto su morada con El que juzgó a los dos dioses. El Rey tiene dominio sobre su cabeza, el Rey empuña el cetro y él muestra respeto al Rey. El Rey se sienta con aquellos que reman en la barca de Ra, el Rey manda lo que es bueno y él lo hace, porque el Rey es el gran dios." (Declaración 252, Pág. 58) De igual forma que los antiguos egipcios identificaban la Duat con Orión, el cielo de Ra correspondía a las estrellas circumpolares (las Estrellas Imperecederas) cuya aparente inmovilidad encajaba perfectamente con la perdurabilidad y permanencia que eran atributos divinos: "Mi padre Atum coge mi mano, Y nos destina a esos dioses excelentes y sabios, Las Estrellas Imperecederas." (Declaración 269, Pág. 70) "Oh tú que estás enaltecido entre las Estrellas Imperecederas nunca morirás." (Declaración 464, Pág. 129) "ojalá vayas a los dioses del norte, las Estrellas Imperecederas." (Declaración 441, Pág. 123) "Yo cruzo para que pueda estar en el lado oriental del cielo en su región septentrional entre las Estrellas Imperecederas..." (Declaración 481, Pág. 138) Todo ellos nos permite ir llegando a algunas conclusiones. Puesto que el faraón realiza un viaje, esas aparentes contradicciones que aparecen en los TP corresponden, sencillamente, a diferentes momentos de esa peregrinación en el Más Allá. Así, el faraón es identificado con Osiris en la Duat, pero también con Atum-Ra en el cielo estrellado. Una segunda cuestión que debemos tener en cuenta concierne a la teoría de Bauval. Como ya hemos visto, la Duat era identificada por los egipcios con Orión. Eso podría suponer una confirmación de la hipótesis de Bauval de no ser porque la finalidad del viaje del faraón no era llegar a ese lugar sino a las estrellas circumpolares. Así pues, si los antiguos egipcios hubieran querido reflejar sus creencias sobre las estrellas en la colocación de sus monumentos ¿habrían incidido en la correspondencia de la Duat con Orión o bien en la identificación de las Estrellas Imperecederas con las estrellas circumpolares? Porque por mucha importancia que los egipcios quisieran conceder a la Duat y a que el faraón ascendiera a ella, lo realmente trascendente era su posterior conversión en la suprema divinidad en el cielo estrellado. Dos de los TP son muy claros en este sentido: "Abre tu lugar en el cielo entre las estrellas celestes, porque tú eres la Estrella Solitaria, el compañero de Hu; mira hacia abajo a Osiris cuando gobierna los espíritus, porque estás de pie lejos de él, no estás entre ellos y no estarás entre ellos." (Declaración 245, Pág. 55) "eres una Estrella Solitaria que surge del este, y que nunca se rendirá a Horus de la Duat." (Declaración 463, Pág. 128) Con esto podríamos dar por concluido este tema de no ser porque hay contradicciones en los TP que no se explican por las dos razones que ya hemos visto, la evolución temporal de los propios TP y el peregrinaje del faraón por el Más Allá. Por ejemplo ¿quién gobierna la Duat? La respuesta evidente es Osiris, el Primero de los Occidentales. Sin embargo, otros fragmentos indican algo distinto, por ejemplo: "yo le he dado la Duat para que pueda presidir sobre ella como Horus preside la Duat." (Declaración 7, Pág. 1) "para que él pueda permanecer a la cabeza de los espíritus como Anubis, que preside sobre los Occidentales." (Declaración 81, Pág. 18) ¿Horus, Anubis u Osiris? ¿Por qué esta variación? La respuesta no tiene nada de sorprendente. Estamos acostumbrados a considerar las religiones como algo esencialmente inmutable. No es así. Menos aún la religión egipcia en razón de su propia formación. No es sólo que Egipto sea la reunión de dos territorios bastante diferentes en todos sus aspectos, el Alto y el Bajo Egipto, sino que cada ciudad tenía sus propias creencias, por eso se habla (entre otras) de las cosmogonías heliopolitana y hermopolitana (es decir, las explicaciones sobre la creación del mundo y los dioses desarrolladas en las ciudades de Heliópolis y Hermópolis -para los egipcios, Iunu y Jmun respectivamente-). Aunque los faraones favorecieron la cosmogonía de Heliópolis a partir de la III Dinastía y llegaron a adoptar el título de Hijo de Ra, la primitiva identificación con el dios Horus no tenía esa misma procedencia lo que obligó a ciertas componendas religiosas. A este intento de formar un todo coherente con creencias diferentes hay que sumar nuevos factores. Uno son las creencias del Alto Egipto que tampoco podían ser totalmente obviadas lo que se refleja en la aparición en los TP del dios Thot lo que obligó a nuevas componendas. Un segundo aspecto es el aumento entre la población del culto al dios Osiris, en inicio un mero dios local de carácter agrícola pero que en esta época era ya considerado como dios de los muertos y señor de la Duat. Todo ello convive en los TP, las creencias heliopolitanas ya sincretizandas con la antigua adoración a Horus, símbolo del poder real, junto con las nuevas creencias osiríacas y, por descontado, sin olvidar los mitos del Alto Egipto. Eso explica los textos contradictorios (ahora ya podemos asegurar que no se trata de contradicciones aparentes sino reales) como los que hacen referencia a distintos señores de la Duat. La antigua creencia en Horus sostenía que éste era el señor de la Duat. Las nuevas creencias osiríacas conceden ese papel a Osiris. No es un mero cambio de nombre. A partir de ese momento, la existencia de ultratumba se democratiza y cambia de lugar. Horus era un dios celestial, Osiris estaba ligado a la tierra así que la Duat pasa de ser un lugar celeste (como todavía aparece en los TP aunque inferior al cielo estrellado) a ser un lugar subterráneo que es como aparece en el Imperio Medio. Por otra parte, si en el Imperio Antiguo al menos no está claro que todos los difuntos tuvieran acceso a la Duat y tal vez éste estuviera restringido a la nobleza (recordemos que el faraón estaba identificado con el dios halcón), con el paso del tiempo la vida de ultratumba es una esperanza generalizada. Los TP se convierten en los Textos de los Sarcófagos primero y en el Libro de los Muertos posteriormente. Si los TP sólo aparecen vinculados a las sepulturas del faraón y, en algún caso, a las tumbas de sus esposas, el Libro de los Muertos aparece en sepulcros de variada condición. Este tiempo de cambios está reflejado en los TP. Fórmulas antiguas conviven con las que reflejan nuevas creencias. No es extraño que sean contradictorios, lo raro sería que no lo fueran. Y con eso deberíamos acabar con los "misterios" egipcios, pero como D. Javier insiste, tendremos que hablar, en una próxima entrega que ésta es ya demasiado larga y pesada, de conductos estelares, robots y demás enigmas enigmáticos. BIBLIOGRAFÍA: Las citas de los Textos de las Pirámides proceden de Los Textos de las Pirámides, edición y traducción de Francisco López y Rosa Thode, publicación electrónica. Para la distribución de los diferentes textos en las diversas pirámides se ha empleado el Índice a los Textos de las Pirámides, obra también de Francisco López y Rosa Thode. Para la geografía de ultratumba en las creencias de los antiguos egipcios, véase El faraón y las estrellas. Los mundos del Más Allá en los Textos de las Pirámides. Viene de aquí Después de tan magnífico "peñazo" sobre los Textos de los Pirámides que el particular dúo formado por los Sres. Bauval y Sierra pretende esgrimir como prueba de la teoría de Orión, podemos volver al libro que nos ocupa. Tras su incursión (lamentable) por los TP, D. Javier decide hablar de los llamados Conductos estelares, nuevamente con bastante poca fortuna. Dice el escritor de temas esotéricos: "Algo así cree Robert Bauval que, además, pronto sumó a su teoría los hallazgos realizados en 1964 por el egiptólogo Alexander Badawy y la astrónoma Virginia Trimble. Los descubrimientos de esta pareja en las pirámides se ajustaban como un guante a las nuevas ideas de Bauval." (Pág. 30) Por supuesto, los descubrimientos de Badawy & Trimble no se ajustaban como un guante, media ni calcetín a las ideas de Bauval sino que, en todo caso, sería justo al revés (y tampoco). Los artículos titulados "Astronomical Investigation Corcerning the So-called Air-Shafts of Cheops´ Pyramid" (Virginia Trimble) y "The Stellar Destiny of Pharaoh and the So-called Air-Shafts of Cheops´ Pyramid" (Alexander Badawy) fueron publicado en Mitteilungen des Instituts für Orientforschung en 1964 (para ser más precisos, en el Vol. 10 -1964- Págs. 183-187 y 189-206) como dice el Sr. Sierra, es decir, preceden en veinticinco años a la teoría de Bauval sobre la correspondencia entre las pirámides de Giza y Orión que data de 1989 ("A Master-Plan for the Three Pyramids of Giza Based on the Configuration of the Three Stars of the Belt of Orion." Discussions in Egiptology nº 13 -1989- Págs. 7-18). Aclarado este punto, podemos centrarnos en lo realmente importante, ¿los trabajos de Trimble & Badawi apoyan las teorías posteriores de Bauval? Para obtener una respuesta a esta pregunta, como viene siendo habitual, debemos aclarar algunas cuestiones previas comenzando por ¿de qué estamos hablando al referirnos a los "conductos estelares"? Aunque sea algo conocido, no está de más recordar que la pirámide de Jufu presenta tres cámaras, una subterránea y dos por encima del nivel del suelo conocidas como Cámara de la Reina y Cámara del Rey. En esta última es en la que aparece el sarcófago del horus Jufu. Además es la única cámara que está acabada lo que se ha venido interpretando tradicionalmente como fruto de un replanteo en las obras (básicamente, esa teoría supone que, conforme avanzaban las obras, Jufu o el príncipe Hemiunu decidieron situar la cámara sepulcral en un lugar cada vez más elevado abandonando las que estaban previstas en un primer momento que cumplieran esa función. -A título personal no comparto para nada esa hipótesis, ya iremos viendo el porqué-). Dos de estas cámaras, la del Rey y la mal llamada de la Reina (decimos que ese nombre es incorrecto porque nunca tuvo ese destino ya que las esposas de Jufu fueron enterradas en sus respectivas pirámides situadas junto a la Gran Pirámide) presentan unas oquedades en dos de sus paredes que se comunican con sendos conductos. Para ser más precisos, los datos relativos a estos canales son los siguientes: Cámara del Rey Conducto norte: 21x14 cms. Pendiente de 32º 36´ 08" Conducto sur: 18x14 cms. Pendiente de 45º 00´00" Cámara de la Reina Conducto norte: 21x21 cms. Pendiente de 39º 07´ 28" Conducto sur: 22x21 cms. Pendiente de 39º 36´ 28" Anadiremos que los conductos que partían de la Cámara de la Reina estaban taponados tanto en la propia cámara como a 63,4 metros de su inicio. De hecho, no se supo de su existencia hasta 1872 cuando fueron encontrados por W. Dixon. Por el contrario, los conductos de la Cámara del Rey comunican con el exterior de la pirámide aunque la pérdida del revestimiento de la construcción hace que no podamos saber si atravesaban éste. El desconocimiento de su función hizo que se les conociera como "respiraderos" aunque eso es algo absurdo tanto por el hecho de que estamos hablando de una tumba (¿para qué sirve un respiradero en un lugar que no está destinado a recibir la visita de nadie vivo?) como por el hecho de que los supuestos "respiraderos" de la Cámara de la Reina estaban cegados y no comunicaban con el exterior del edificio así que mal podían servir para ese fin. Aunque de momento se ignoraba en qué lugar y cómo estaban taponados los conductos de la Cámara de la Reina (esas preguntas no tendrían respuesta hasta 1993 para el conducto sur y 2002 para el conducto norte) Badawi buscó una explicación creíble y la encontró en las estrellas. Supuso que esos conductos apuntaban a determinadas estrellas (es decir, a las posiciones que ocupaban en torno al año 2660 A. de C.). Sus cálculos y los de Trimble señalaron las siguientes correspondencias: Conducto norte de la Cámara del Rey: Estrella Alfa Draconis (es decir, la estrella Alfa de la constelación del Dragón) Conducto sur de la Cámara del Rey: Orión. Conducto norte de la Cámara de la Reina: Osa Menor. Conducto sur de la Cámara de la Reina: Sirio. Estas estrellas o constelaciones son viejas conocidas para los que hayan tenido el humor de leer los Textos de las Pirámides. Alfa del Dragón era entonces la estrella polar, es decir, una de las Estrellas Imperecederas. La Osa Menor es otra de las estrellas circumpolares y, por tanto, está también relacionada con el Cielo de Ra. Orión y Sirio ya los hemos encontrado en relación con la Duat. Así las cosas, parece que está claro que los trabajos de Badawi y Trimble suponen una base para la teoría de Bauval ¿no? Pues no. Lo malo de las palabras es que pueden dar lugar a equívocos cuando se usan con falta de precisión. Hemos respetado la traducción habitual en los TP de "Orión", una palabra que, evidentemente, no fue empleada por los egipcios. El nombre que figura en los TP es S3h, literalmente "estrella del dedo del pie". Para Badawi, esa palabra no designaba a la constelación de Orión sino sólo a una de sus estrellas, la más brillante, Alfa Orionis o Betelgeuse. Sin embargo, Badawi incurrió en un error, considerar que la estrella Alfa Orionis es la estrella más brillante de esa constelación. En realidad, ese "honor" le corresponde a Beta Orionis o Rigel. Si aceptamos que Orión dibuja una figura humana, Betelgeuse correspondería a uno de los hombros, pero Rigel sería uno de los pies (recuérdese el significado exacto de S3h). Por ello (y por otras razones como son las representaciones del cielo en algunas tumbas) se viene considerando por expertos en los conocimientos astronómicos de los antiguos egipcios que S3h debe identificarse con Rigel, no con toda la constelación de Orión. Así pues, mal puede pretenderse que el trabajo de Badawi apoyaba la idea de que las pirámides de Giza dibujan en la Tierra el Cinturón de Orión cuando, en realidad, él entendía que los egipcios se referían a Betelgeuse, estrella que nada tiene que ver con el asterismo del Cinturón. Volvamos a los canales estelares. Hemos indicado sus medidas y su pendiente, así como las estrellas a las que supuestamente apuntaron en la época en que fue construida la Gran Pirámide. Sin embargo, eso debe ser puntualizado tanto en lo que respecta a los propios conductos como a las estrellas. Por de pronto, los dos canales norte (tanto el que nace en la Cámara del Rey como el de la Cámara de la Reina) no son rectos. La razón para ello es que deben sortear la Gran Galería (por si tienen alguna duda de a qué nos referimos, en la página de Rudolf Gantenbrink podrán encontrar diagramas (hacemos la salvedad de que no incluyen información obtenida después de sus propios trabajos sobre el tema) y textos al respecto. Además, los cuatro comienzan con un tramo horizontal y los dos que nacen en la Cámara del Rey, antes de desembocar en el exterior de la pirámide, vuelven a la horizontalidad inicial. ¿Hasta qué punto, por tanto, podemos sostener que apuntan hacia una estrella (o constelación) en concreto? Por otra parte, si bien la estrella polar permanece aparentemente estable (es decir, que ocupa un mismo lugar en el firmamento) no sucede lo mismo ni con Sirio ni con las estrellas que forman Orión cuya localización depende de la fecha y la hora en la que observemos el cielo desde un lugar determinado. Por tanto ¿a qué nos estamos refiriendo al decir que un determinado canal apunta a Sirio o a Orión cuando desconocemos a qué fecha exacta nos tenemos que ceñir? No supone esto que la teoría estelar sea descartable sin más, pero sí significa que debe ser tomada con precaución, al menos en lo que se refiere a correspondencias con estrellas concretas. No obstante, posiblemente sí se trata de conductos estelares (la verdad es que cualquier otra función que pudiéramos proponer es difícilmente defendible) aunque estemos muy lejos de saber qué papel concreto desempeñaban en las creencias de la época más allá de que pretendían facilitar el viaje del faraón al cielo estrellado. Los interrogantes que nos plantean no están resueltos y tal vez no lo estén nunca. Aunque esto ya no tenga nada que ver con los Sres. Bauval y Sierra creo que el tema resulta interesante por sí mismo, así que añadiremos alguna información más a las ya señaladas. Dijimos que la duplicidad de los corredores y la triplicidad de las cámaras es, para algunos, prueba de sucesivos cambios de planes en la obra. No puedo estar de acuerdo con esa interpretación puesto que, de acuerdo con los conocimientos actuales, los conductos que parten de la Cámara de la Reina se siguieron elaborando cuando ya se había construido la Cámara del Rey. Aunque, por desgracia, es frecuente encontrar en los libros sobre el tema unos planos que muestran que los canales de la Cámara de la Reina se detienen a la altura de la Cámara del Rey (algo que sólo era defendible antes de la investigación con robots de los conductos) la realidad es que el canal sur se detiene a la altura de las cámaras de descarga y el norte un poco más abajo (aunque ambos tienen la misma longitud, los rodeos del conducto norte para evitar la Gran Galería producen ese efecto). Debemos señalar que los planos que contiene la página de Gantenbrink si bien están actualizados en cuanto concierne al canal inferior sur no lo están en cuanto se relaciona con el conducto inferior norte. ¿Por qué, entonces, esa duplicidad? Lo ignoramos. Tal vez la respuesta esté en la existencia de las dos cámaras. Si bien en la Cámara del Rey se encuentra el sarcófago de Jufu, en la Cámara de la Reina es posible que lo que hubiera fuera una estatua del faraón (hay en ella un nicho que es probable que tuviera ese fin). Si esto fuera así, nos permitiría encontrar un antecedente en la pirámide escalonada de Zoser, la primera pirámide egipcia, en la que por un lado está la cámara sepulcral y por otro el serdab, una pequeña construcción adosada a la pirámide en la que se encontraba (hoy ocupa su lugar una copia, el original está en el Museo de El Cairo) una escultura del faraón. Dos pequeños orificios en la pared norte servirían, posiblemente, para que el ka del difunto pudiera contemplar las Estrellas Imperecederas, la meta de su viaje de ultratumba. Todo ello, por supuesto, debe ser planteado como mera hipótesis dado que no hay pruebas de que tal escultura existiera realmente. No es éste el único problema que plantean los canales estelares. Ya dijimos que sólo en fechas recientes se ha adquirido información precisa sobre ellos. El proceso que llevó a su investigación es curioso. La afluencia de visitantes había producido un aumento de la humedad existente en el interior de la pirámide que estaba provocando problemas con la sal (el aumento de la humedad supone la disolución de la sal y su filtrado al interior de las piedras. La evaporación del agua deja la sal en el interior de los sillares lo que amenaza con su degradación). Para evitarlo, las autoridades egipcias pensaron en emplear los "respiraderos" como tales, instalando ventiladores en su interior. Para ello, encargaron las tareas previas al Instituto Arqueológico Alemán de El Cairo que, a su vez, recurrió a un especialista en robótica, Gantenbrink, dada la imposibilidad de que una persona pudiera trabajar en el interior de los conductos (recuerden sus dimensiones). Gantenbrink creó dos pequeños robots, el Upuaut 1 y 2. Este segundo mecanismo fue el que en 1993 descubrió en el canal inferior sur la llamada puerta de Gantenbrink. El conducto estaba cerrado por una losa que presentaba una especie de asidero metálico y señales de un segundo (que se había desprendido y estaba caído en el propio canal). Dejando aparte la cantidad de chorradas que en su día fueron pronunciadas, la realidad es que el tema degeneró en la habitual trifulca entre organismos (el Consejo Superior de Antigüedades -es decir, su mandamás Zahi Hawass- no concedió autorización para nada más al Instituto Arqueológico Alemán pretextando su poca disposición a investigar sobre este tema. El intento de Gantenbrink de proseguir a título personal fue también denegado porque el CSA no concede permisos a particulares, sólo a instituciones). Gracias a unos y otros y, posiblemente, al afán de protagonismo del egiptólogo egipcio (que es un magnífico arqueólogo pero al que le gusta ser la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro) la puerta de Gantenbrink se quedó esperando una nueva investigación durante nueve años. Señalemos también que Upuaut 2 fue incapaz de superar los recodos del canal inferior norte que continuó tan desconocido como antes. Todo esto dio pie (¿a que no les sorprende?) a las habituales acusaciones de ocultación, de no querer investigar lo que, sin duda, iba a demostrar la existencia de cámaras secretas en la Gran Pirámide, habitaciones que ocultaban tesoros impresionantes (piensen en el ajuar funerario de un faraón de "medio pelo" como Tut-Anj-Amón e imagínense lo que pudo ser el de Jufu), papiros que desvelarían misterios de toda clase... y, si me apuran, un par de platillos volantes o una teta disecada de Agustina de Aragón. Finalmente en el año 2002 Zahi Hawass decidió que había que dar una solución a este tema (y esta vez, por supuesto, con él de protagonista) y recurrió a la National Geographic Society que diseñó un nuevo robot, el Pyramid Rover. Por fin, el 17 de septiembre de 2002 el robot perforó la puerta de Gantenbrink e introdujo una cámara por el orificio con la televisión como testigo. El resultado lo recuerdan todos Vds. Tras la puerta había una nueva losa esta vez sin asideros. Ni habitaciones secretas, ni tesoros ni papiros. Eso sí, en medio de la sensación de fiasco (entiéndase de fracaso para los que se creyeran esas afirmaciones) pasó casi desapercibida la noticia de que el Pyramid Rover también exploró el canal inferior norte y se encontró a 63,4 metros una puerta idéntica a la de Gantenbrink y que en este caso conservaba en su sitio los dos pasadores metálicos. Quedó así demostrado que ambos corredores eran mucho más largos de lo que se creía y que habían sido terminados de la misma forma, pero ¿qué demonios significan esas puertas? La explicación tal vez (nuevamente, entiéndase esto como mera hipótesis) esté en los TP: "Se abren las Puertas del Horizonte, se corren los cerrojos." (Declaración 220, Pág. 46) "Las puertas del cielo están abiertas a ti, los grandes cerrojos están descorridos para ti,..." (Declaración 355, Pág. 100) Serían, por tanto, una representación simbólica de las Puertas del Horizonte, con sus pasadores pero sin cerrojos, señal de que están abiertas para el horus. Si faltaba algo más para alimentar el misterio, cuando Dixon abrió por vez primera los canales inferiores, en el canal norte encontró tres objetos, un gancho de bronce, un trozo de madera y una bola de piedra. Aunque en un principio se creyó que eran meros objetos abandonados por los constructores, hoy que sabemos el cuidado con el que se construyeron y se remataron esa explicación resulta difícilmente creíble pero ¿qué son? El hecho de que la madera continúe aún hoy perdida (aunque se cree que está entre los fondos del Marischal Museum de Aberdeen no ha podido ser localizada) no facilita la respuesta. Tal vez la bola de piedra sea parte de la maza que figura en varios de los TP como uno de los atributos del poder real en el Más Allá junto al cetro, pero ¿qué se supone que es el gancho metálico? Misterio. Ajeno a todo ello y no viendo más que una confirmación a su teoría (¿?) Bauval se lanza a tumba abierta con la inestimable colaboración de Graham Hancock. Si hasta el momento, la hipótesis de Orión era plausible ya que no correcta, ahora entraremos en los dominios del disparate, pero eso se merece una nueva entrada. BIBLIOGRAFÍA: Las citas de los Textos de los Pirámides proceden de la edición y traducción realizada por Francisco López y Rosa Thode. Edición electrónica que pueden encontrar aquí. Sobre Badawi y su identificación de la "Estrella del dedo del pie" pueden consultar el artículo Osiris and Orion de John Legon. Sobre los conductos estelares, pueden consultar el artículo Lo más pequeño de la Gran Pirámide: Conductos de ventilación, puertas y cámaras. de Alfonso Martínez que, además de un texto muy comprensible y bien documentado, está ilustrado por magníficas fotografías. Además, resultan interesantes las obras "Historia de las pirámides de Egipto" de José Miguel Parra. Ed. Complutense. Madrid, 1997 y para los últimos descubrimientos "Tesoros de las pirámides" de Zahi Hawass et alii. Traducción de Sonia Fernández Afuera. Ed. Círculo de Lectores por cesión de White Star S. r. l. Italia, 2003.
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