Escritos desde el páramo |
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Boboblog sobre escepticismo, historia y pseudohistoria.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005. 07/10/2005En busca del chocolate del loro: Crítica a la introducción (IV)Viene de aquí Retomo (por fin, ya era hora...) el hilo perdido sobre Marcel Griaule y los Dogon, su cosmogonía, sus lecturas en clave extraterrestre... esperando que esta vez no haya causas ajenas a mi voluntad que me obliguen a dar un nuevo parón a estos artículos (tampoco se perdería nada, pero me fastidia dejar cosas inconclusas). Ya habíamos visto que en el célebre "Dios de agua" no aparece ni una mención a Sirio ni, por tanto, a su supuesto papel fundamental en la mitología Dogon. ¿Quiere eso decir que Robert Temple y Cía se lo inventaron todo? Pues no, sencillamente los que se empeñan en "citar" (bueno, no lo hacen porque presumiblemente ni siquiera lo han leído) "Dios de agua" y a Ogotemmêli en relación con este asunto se equivocan de libro y de informador. Marcel Griaule falleció en 1956 pero una de sus colaboradoras, Germaine Dieterlen, aprovechó sus trabajos de campo posteriores a la muerte de su informante Ogotemmêli para publicar en 1965 el libro "Le renard pâle" (El zorro pálido) que es en el que realmente aparecen las menciones a Sirio. Si están empezando a percibir que algo huele raro pese a no estar en Dinamarca, les felicito por su olfato. Por si no se hubieran dado cuenta de ello debido a su angelical inocencia, a su pertinaz resfriado o por haberse quedado dormidos de aburrimiento en las primeras entregas de estas historias (que todo puede ser) permítanme realizar un breve repaso de la cuestión. En "Dios de agua" Griaule no para de alabar la sabiduría de Ogotemmêli llegando incluso a pasarse siete pueblos y tres villas en las comparaciones: "Esta doctrina fue confiada al autor por un hombre venerable, Ogotemmêli, de Ogol de abajo, cazador que había perdido la vista por accidente y que debía a su enfermedad el haber podido instruirse tan profunda y cuidadosamente. De una inteligencia excepcional, de una habilidad física aún visible pese a su estado, de una sabiduría cuyo prestigio se extendía por todo el país, había comprendido el interés de los trabajos etnológicos de los blancos y había esperado durante quince años la ocasión de revelar su saber." (Pág. 10) "por otro, rendir homenaje al primer negro de la Federación Occidental que reveló al mundo blanco una cosmogonía tan rica como la de Hesíodo, poeta de un mundo muerto, y una metafísica que ofrece la ventaja de proyectarse en miles de ritos y gestos en una escena donde se mueve una multitud de hombres vivos." (Pág. 11) Pues bien, este nuevo Hesiodo famoso en todo el país por su sabiduría no menciona ni media palabra sobre Sirio al relatar las creencias Dogon. En "Le renard pâle", otros informantes convierten esta historia de Sirio en parte fundamental de la cosmogonía de dicho pueblo. ¿Qué explicación tiene ese hecho? Hay varias a priori. Veamos si alguna se ajusta a la realidad: 1ª El sabio cazador no tenía ni idea de lo que estaba diciendo. Obviamente esa explicación dejaría en muy mal lugar al propio Marcel Griaule porque, de ser cierta, en ningún momento se dio cuenta de que estaba hablando con un ignorante. Es más, asegura de la narración de Ogotemmêli: "Esta regla entrañaba un abismo de explicaciones. Ogotemmêli las dio todas. A pesar de estar acostumbrado a esta lógica, a estas aseveraciones inapelables y a estos meticulosos matices, el blanco quedaba sorprendido ante el pensamiento sin fisuras que cada día aparecía ante él." (Pág. 171) Y añade sobre el propio cazador ciego: "De hecho, su nombre y su divisa eran conocidos en la meseta y los roquedales. "Hasta el niño más pequeño las conoce", se decía; y los que querían consultarle afluían a su puerta día y noche." (Pág. 20) 2ª Ogotemmêli sí conocía esos relatos pero se los guardó para sí mismo por ser parte de una doctrina esotérica que no debía ser conocida por los no iniciados como el antropólogo francés. Esto es negado por las propias palabras de Griaule: "Ciertamente, este pueblo no tiene siempre un conocimiento profundo de sus gestos y sus rezos, pero en eso se parece a otros. No podríamos tachar de esotérico el dogma cristiano de la transustanciación con el pretexto de que el hombre de la calle ignora la palabra y no tiene más que una ligera idea del asunto." (Pág. 11) "Aunque en su conjunto esta doctrina sólo la conocen los ancianos y ciertos iniciados, no es esotérica, ya que cualquier hombre al llegar a la vejez puede poseerla." (Pág. 10) Es más, para aceptar esa explicación hay un inmenso problema. La cosmogonía de "Le renard pâle" y "Dios de agua" no son complementarias, son contradictorias. Ya hemos visto la mitología contenida en "Dios de agua". Hora es ya de reflejar los contenidos de "El zorro pálido" según el resumen realizado por Julio Arrieta en un magnífico artículo titulado Dogon, un misterio inexistente y publicado en la revista El escéptico nº 8 (Primavera 2000) págs. 54-58. Dice Julio Arrieta: "La Creación tiene lugar a partir de un huevo primordial, del que surge el universo después de ocho vibraciones sucesivas. Los nommos aparecen en estos primeros momentos de vida del universo y, de hecho, son los responsables de la existencia del espacio y del tiempo. Uno de estos nommos, llamado Ogo, crea la vida en la Tierra a partir de su placenta y, después de una compleja serie de incidencias, es transformado por Amma en el primer zorro -renard pâle- como castigo por haber cometido incesto." (Pág. 56) Si quieren una versión más amplia de los mitos cosmogónicos en "Le renard pâle" pueden encontrarla aquí. ¿Y en que se parece ese relato al que ya conocíamos de boca de Ogotemmêli? Pues más bien en poco. No es sólo que el chacal se haya convertido en un zorro (lo que es puramente anecdótico) sino algo más importante. Según Ogotemmêli el chacal había nacido como tal y, además, era unigénico. Segun este nuevo relato, habría nacido como nommo y convertido posteriormente en zorro como castigo y, además, era uno de dos gemelos. Su hermano se sacrificaría y resucitaría para redimir los pecados de Ogo (y si esto les recuerda otro mito más cercano a nuestra sociedad, no son los únicos a los que les sucede lo mismo). Tampoco la creación del Universo, la Tierra y la vida en ella coinciden (todo lo contrario) como tampoco las explicaciones sobre la fiesta Sigui que ahora está relacionada con Sigu Tolo (supuestamente Sirio A), Po Tolo (supuestamente Sirio B), Emme Ya (supuestamente Sirio C) y Nyân Tolo (convenientemente olvidado en las lecturas esotéricas de esta historia) pese a que las explicaciones de Ogotemmêli (ya lo vimos) no tenían nada que ver con Sirio A, B, C o W. Así pues, no es que estos dos relatos cosmogónicos correspondan a dos momentos distintos de una iniciación esotérica en el que se va aumentando progresivamente el acceso al conocimiento, es que son contradictorios. Por mucho que Geneviève Calame-Griaule (hija de Marcel) haya intentado "vender esa moto" su propio padre en una obra titulada "Le Savoir des Dogon" publicada en 1952 expresa dudas sobre la información recibida del sacerdote Innekouzou sobre la importancia de Sirio en las creencias de los dogon (véase al respecto un magnífico artículo del doctor Javier Garrido titulado Los Dogon y el misterio de Sirio) 3ª El que mentía era Innekouzou. Esta explicación se vería reforzada por el hecho de que esta nueva versión de los mitos Dogon está, evidentemente, influenciada por fuentes externas. Lo del nommo muerto como acto de redención de los pecados y posteriormente resucitado es clarísimo pero ¿no podríamos decir lo mismo del relato de Ogotemmêli? ¿No les ha sonado a nada ya conocido el descenso del Primer antepasado en una "nave" poblada con los signos de los animales y los antepasados de los hombres? ¿El robo del fuego no les ha recordado al mito de Prometeo? 4ª Nadie decía la verdad. Por increíble que parezca, ésa es la explicación correcta. No se trata de que haya que elegir entre el relato mitológico de Ogotemmêli y el de Innekouzou, es que habría que comenzar por preguntarse si existe realmente un mito cosmogónico complejo entre los dogon. Ya en su día, "Dios de agua" sorprendió. Griaule se sintió obligado a responder a los críticos en el Prefacio de la obra: "Algunos incluso han anticipado, a primera vista y sin esperar precisiones de ningún tipo, que había una parte de especulación individual de interés secundario. Son, por otra parte, los mismos que juzgan apropiado consagrar una vida a las ideas aparentemente personales de Platón o de Julián de Halicarnaso." (Pág. 10) Obviamente, esa supuesta respuesta no lo es en modo alguno. No se trata de si es interesante o no, si es digno de atención o no, el estudio de la especulación "filosófica" de un individuo (se llame éste Platón u Ogotemmêli) sino de si eso tiene el rango de un conjunto de mitos compartidos por una sociedad (sea ésta la ateniense de la época clásica o los dogon de mediados del S XX). La cuestión fue obviada por todos pese a que diversos antropólogos posteriores que realizaron trabajo de campo con los dogon tuvieron que reconocer que no habían encontrado referencia alguna a las creencias que Marcel Griaule sostenía que eran conocidas por miembros de ese pueblo. Así las cosas, un etnólogo llamado Walter van Beek realizó un trabajo de demolición en 1991 titulado "Dogon Reestudied: A Field Evaluation of the Work of Marcel Griaule" (Current Anthropology, vol. 32, nº 2. Págs. 139-167). Las conclusiones de van Beek supusieron un pequeño terremoto en el campo de la antropología africanista, uno de cuyos referentes culturales y sentimentales era, precisamente, "Dios de agua". ¿Qué hizo van Beek? Evitó las zonas desarrolladas y con mayor contacto con otras tradiciones culturales y se dirigió a las aldeas remotas para intentar confirmar los relatos transmitidos por Griaule. El resultado fue que los dogon no poseen un mito complejo sobre la Creación, los nommo son unos espíritus que residen en el agua y que no tienen ningún papel cosmogónico, las estrellas no juegan ningún papel importante en la religión dogon, Sirio es llamada Dana Tolo y no tienen ni idea de la existencia de Po Tolo, de Emme Ya y de Nyân Tolo, la fiesta Sigui no tiene nada que ver con Sirio... La labor de deconstrucción de van Beek no se limitó a estos aspectos esotéricos. En otros trabajos criticó otras informaciones transmitidas por el círculo de Griaule (véase, por ejemplo, este trabajo titulado La mission Griaule à Kangaba (Mali) (Walter E. A. van Beek et Jan Jansen, La mission Griaule à Kangaba (Mali), Cahiers d'études africaines, 158, 2000). Las afirmaciones, muy duras, de van Beek han sido aceptadas por otros antropólogos como Jacky Boujou que en este artículo titulado La culture dogon: de l’ethnologie coloniale à l’anthropologie réciproque contemporaine no vacila en decir: "Toutes ont constaté le fait que la pseudo tradition révélée dans les deux textes sus mentionnés ne ressemble à aucune autre en Afrique et ces critiques considèrent que ces oeuvres sont une invention idéologique, une “création interculturelle ” qui entretient peu de rapport avec les réalités de la société Dogon." Ésta es la historia de los supuestos mitos cosmogónicos de los dogon. ¿Qué dice sobre ellos Javier Sierra? Esto lo veremos en la próxima entrega de la serie. 12/10/2005En busca del chocolate del loro: Crítica a la introducción (V)Viene de aquí Una vez que ya hemos hablado de la mitología dogon de forma extensa (en demasía, lo reconozco) podemos ir al objeto de esta serie de artículos, la crítica de la obra de Javier Sierra titulada "En busca de la Edad de Oro. Los tesoros ocultos de las civilizaciones perdidas". Dice D. Javier: "Ambos expertos llevaban años estudiando las anomalías orbitales de este peculiar cuerpo celeste -el más brillante del firmamento nocturno-" (Pág. 10) Mal empezamos, porque Sirio no es el cuerpo celeste más brillante del firmamento nocturno. Sí es la estrella más brillante, pero no el cuerpo celeste porque en esa categoría entran también la Luna, Venus... mucho más visibles que la estrella de la constelación de Can Mayor (o Canis Maior, si prefieren la denominación en latín). "...y habían formulado un modelo teórico para explicarlas que partía de la hipótesis de que Sirio era en realidad una estrella triple. La noticia era, en cualquier caso, sorprendente, pues desde mediados del siglo XIX Sirio había sido considerada una estrella binaria, integrada por dos soles." (Pág. 10) La verdad, no dudo que el Sr. Sierra se sorprenda (ya veremos que su capacidad de asombro es casi infinita) pero las hipótesis sobre Sirio como sistema estelar triple son mucho más antiguas de lo que él supone porque ya en 1894 se consideró probable que las irregularidades en la órbita de Sirio B se debieran a la existencia de Sirio C. Es más, en la década de 1920 se realizaron informes astronómicos sobre el supuesto avistamiento de Sirio C comenzando por el de Phillip Fox de 1920 que aseguraba que Sirio B parecía presentar una doble imagen. "El misterio que se escondía tras este hallazgo radicaba, en realidad, en que mucho antes de que ningún astrofísico especulara con la existencia de un tercer miembro en el sistema estelar de Sirio, un antropólogo ajeno a la observación de los cielos ya sabía que ésta era una estrella triple." (Pág. 12) Afirmación que, por supuesto, es falsa porque en 1894 Griaule ni siquiera había nacido (lo hizo en 1898), en 1920 ni siquiera había pisado Malí (lo hizo en 1931) y las supuestas informaciones sobre Sirio no las recibió hasta finales de la década de 1940. Así pues cuando, supuestamente, el antropólogo francés tuvo conocimiento por los Dogon de que Sirio era un sistema triple, los astrónomos occidentales conocían esa hipótesis desde hacía más de cuarenta años. Además, Griaule no era "un antropólogo ajeno a la observación de los cielos" puesto que era aficionado a la astronomía y, posiblemente, a la astrología (véase el capítulo 32 de "Dios de agua" dedicado a intentar conciliar las creencias de los Dogon con los signos del Zodiaco) y como tal es difícil que no estuviera ya al tanto de la naturaleza doble de Sirio y de las especulaciones sobre que fuera un sistema triple (tema que, ya lo dijimos, había sido tratado desde los años 20 tanto en la prensa como en publicaciones especializadas). "Una revelación que nuestro antropólogo recogió entre la tribu de los dogones, en Malí, y que le obsesionó hasta su muerte en 1956. Me refiero al parisino Marcel Griaule." (Pág. 12) Aparte de que el "parisino" Marcel Griaule había nacido en realidad en Ainsy-sur-Armençon (l´Yonne) ¿hasta qué punto estaba obsesionado con los Dogon y su "conocimiento" de Sirio? Pues más bien poco si consideramos que todo lo que publicó en vida sobre este tema se reduce a un artículo titulado "Un Système Soudanais de Sirius" escrito en colaboración con Germaine Dieterlen (Journal de la Société des Africainistes Tomo XX, 2, Págs. 273-294) en 1950 y a las dos notas en su artículo "Le Savoir des Dogon" de 1952 (Journal de la Societé des Africanistes, Tomo XXII, Págs. 27-42). Hasta su muerte en 1956 no escribió nada más sobre este tema que le "obsesionó" y no precisamente porque permaneciera inactivo puesto que en esos años publicó artículos sobre temas tan variados como la vestimenta de los Dogon e incluso sobre un cuchillo Bozo para la circuncisión. "De Po Tolo parecían saberlo todo. Decían, por ejemplo, que se trataba de un astro "muy pesado" e incluso celebraban unas fiestas cada cincuenta años para venerar cada una de sus grandes órbitas en torno a Sirio A. Ambos datos son extraordinariamente correctos..." (Pág. 13) Pues sí, ambos datos son extraordinariamente correctos. El problema es que esos no son los datos que conocen los Dogon incluso si aceptáramos que las obras de Griaule & Dieterlen corresponden realmente a informaciones recibidas de informantes de ese pueblo de Malí. Por de pronto la fiesta Sigui que, supuestamente, se celebra para conmemorar la órbita de Po Tolo (Sirio B) alrededor de Sigu Tolo (Sirio A) no tiene lugar cada cincuenta años, sino cada sesenta. Fue Robert Temple el que no tuvo el menor reparo en modificar las informaciones contenidas en las propias obras de Griaule para que cuadraran con los datos astronómicos reales. De igual forma, no dicen que Po Tolo sea muy pesada sino que está hecha con el metal sagala que es el más pesado del Universo. Sirio B es una enana blanca y, como tal, muy densa pero no es la cosa más pesada del Universo porque tienen una densidad aún mayor las estrellas de neutrones y los agujeros negros. "Curiosamente" esa información sí parecía correcta en la década de 1940 porque ya se sabía que Sirio B era muy densa y todavía no se conocía la existencia de las estrellas de neutrones y los agujeros negros, por tanto, es más probable que esa información procediera de una "contaminación" occidental que de un supuesto viajero extraterrestre. "Por si fuera poco, los dogones refirieron a Griaule la existencia de una tercera "compañera" a la que llamaban Emme Ya, de la que dijeron que era "cuatro veces más ligera" que Po Tolo, y que también emplea medio siglo en completar su órbita alrededor de la mayor de sus hermanas." (Pág. 13) El único problema (bueno, en realidad hay más problemas) es que esos datos no cuadran con los calculados a partir del trabajo de Benest & Duvent que es el que origina el asombro inicial del Sr. Sierra. En dicho artículo ("Is Sirius a Triple Star?" Astronomy and Astrophysics, vol. 299, 1995) se considera que la explicación más probable de las perturbaciones orbitales en el sistema formado por Sirio A y B es la existencia de Sirio C (como eso le viene muy bien a D. Javier lo acepta). A partir de ese trabajo se ha calculado que Sirio C (si realmente existe) debe ser una enana roja o marrón de 0,05 masas solares, mucho menos densa que Sirio B cuya masa es 0,99 masas solares, y que su periodo orbital debe ser de 6,3 años (como eso le viene muy mal al Sr. Sierra, se le olvida mencionarlo). "Los dogones se convirtieron en una pesadilla para Griaule casi desde su desembarco en África." (Pág. 13) Algún día entenderé (bueno, creo que no lo comprenderé jamás) esta obsesión de los escritores esotéricos por trabucar los datos biográficos más sencillos. Los Dogon no pudieron constituir una pesadilla (en el supuesto de que alguna vez lo fueran) para Marcel Griaule desde su desembarco en África por la sencilla razón de que el primer viaje africano de Griaule nada tuvo que ver con los Dogon ni siquiera con Mali ni siquiera con la fachada atlántica del continente africano y sí con Etiopía en donde estuvo haciendo trabajo de campo desde 1928, estudios que fueron reflejados en sus primeras obras importantes, "Silhouettes et graffiti abyssins" (1933), "Les flambeurs d'hommes" (1934) y "Jeux et divertissements abyssins" (1935). "En 1947, cuando el "primer mundo" se preparaba para una nueva clase de guerra -la fría- que se prolongaría durante más de cuatro décadas, Griaule regresó a tierras dogonas. (...) Lo que aprendió con Ogotemmeli en los tres años siguientes sobrepasó con creces todo lo que había recopilado durante los dieciséis anteriores en la región." (Pág. 14) Más de lo mismo. Por de pronto, Griaule no estuvo durante los dieciséis años anteriores en la región de Bandiagara. Sí, desde su primera visita en 1931 hasta 1947 (en realidad, regresó a Bandiagara en 1946) pasan dieciséis años... en los que Griaule permaneció más tiempo en Francia que en Malí porque desde 1939 (fecha en que fue movilizado, por obvias razones, como capitán de aviación) hasta 1946 no pisó el territorio de los Dogon. Es más, entre 1931 y 1939 alternó sus visitas a Bandiagara con estancias en Francia y en otros países (por ejemplo, la expedición Dakar-Djibouti que se desarrolló entre 1931 y 1933 recorrió lo que hoy son quince países distintos). En total, el trabajo de campo de Griaule entre los Dogon entre 1931 y 1946 suma sólo nueve meses. Por otra parte, Ogotemmêli no enseñó nada a Griaule durante los tres años siguientes a 1947. Por de pronto, las entrevistas entre el cazador ciego y el antropólogo francés comenzaron en octubre de 1946 y se redujeron a unos treinta días. Además, Ogotemmêli falleció en 1947 (ya dijimos que el 29 de julio a las dos de la tarde) sin que hubiera vuelto a hablar con Griaule. Así que la única posibilidad de que, según la afirmación de D. Javier, continuara enseñando al antropólogo francés hasta 1950 es que éste recurriera a sesiones de espiritismo. Un poco menos de imaginación y mucha más información no vendrían nada mal a la hora de ponerse a escribir sobre cualquier tema, pero si el asunto hasta el momento es divertido no tardará en mejorar. En el próximo capítulo, así no hablaba Ogotemmêli. 13/10/2005En busca del chocolate del loro: Crítica a la introducción (y VI)Viene de aquí Llegados a este punto, D. Javier se lía la manta a la cabeza (o, si lo prefieren, se hace la p...a un lío) y sitúa a Ogotemmêli como protagonista de una película con la que éste, en realidad, nada tuvo que ver. Veámoslo: "Ogotemmeli, pacientemente, explicó a Griaule que los dogones sólo tienen un dios principal. Lo llaman Amma, carece de forma definida y se le atribuye la venerable creación del Universo. Amma creó también a las primeras criaturas independientes, a las que designó como "maestros Nommo". Según aquel iniciado de ojos brillantes, se trataba de unos seres mitad hombres mitad peces, que recibieron los sagrados nombres de Nommo Diç, Nommo Titiyayne y Nommo Q." (Pág. 15) Sólo falta que hubiera mencionado a David el Nommo para que el disparate fuera aún más logrado. Para comprobarlo, les recuerdo que aquí pueden encontrar lo que Griaule puso en boca de Ogotemmêli y que nada tiene que ver con lo que le atribuye el Sr. Sierra. Por de prontó los dos Nommo (no cuatro) son producto de la segunda coyunda de Amma con la Tierra (de la primera, ya dijimos, nació el Chacal) y por tanto son engendrados, no creados (como en el Credo católico, vamos). Los dos Nommo son descritos como mitad hombres y mitad serpientes (no mitad peces) y no tienen nombre conocido y mucho menos tres nombres (a los que habría que sumar el del Nommo Ogo) porque sólo son dos. "El adivino, añadió, no obstante, que de éstos -especialmente de Q, a quien los dogones consideran el padre de la humanidad- surgió una nueva clase de seres, una estirpe de cuatro "antepasados" que crearon a su vez a los primeros hombres, a los que repartieron en cuatro grandes familias." (Pág. 15) Pues tampoco. También aquí pueden encontrar lo que dice Ogotemmêli (o si lo prefieren, lo que Griaule asegura que narró) sobre la primera pareja humana que, ésta sí, fue creada por Amma empleando arcilla húmeda para ello. Esta primera pareja fue dotada de una doble alma, masculina y femenina, por la pareja de Nommo que, al darse cuenta de los problemas que esa dualidad podía ocasionar, eliminó el alma femenina del hombre mediante la circuncisión y el alma masculina de la mujer mediante la excisión del clítoris. Después, la pareja se dedica a foll... a tener relaciones sexuales de las que nacen cuatro parejas de gemelos. Como Ogotemmêli no era adivino pero sabía contar y Griaule también, eso da ocho antepasados del pueblo Dogon. "Detrás de este proceso de creación aparentemente sencillo desgranado por Ogotemmeli se escondía todo un drama cósmico." (Pág. 16) ¿Cósmico o cómico? Porque lo de considerar las supuestas narraciones cosmogónicas de Ogotemmêli como algo "aparentemente sencillo" es de lo más gracioso que he oído en mucho tiempo porque su principal característica es su complejidad. "Ogo, el primer Nommo que descendió sobre la Tierra a bordo de un arca humeante para sembrar la vida en el planeta, pronto desencadenó el caos. Criatura impaciente y poco cuidadosa, el tal Ogo desobedeció las instrucciones de Amma, forzándole a enviar a tierras de África a otro Nommo para que reparara los errores del primero. El elegido fue Q, al que Amma llamó el "Nommo del mar", y terminaría siendo sacrificado en virtud a un extraño plan divino para resucitar después con aspecto humano y trayendo en su arca a los antepasados de los hombres." (Págs. 16-17) Obviamente, cualquier parecido entre lo que según Griaule narró Ogotemmêli y esto es pura coincidencia. Según Griaule-Ogotemmêli, lo que sucedió es que los ocho Antepasados se convirtieron en Nommo en el seno del hormiguero-sexo de la Tierra (lo vimos aquí) y fueron conducidos al cielo donde se les impuso la norma de no reunirse entre ellos, prohibición que desobedecieron los Antepasados Primero y Segundo que, además, rompieron su palabra de no comer el grano de la digitaria o fonio ("curiosamente" pese a que el nombre Dogon de la supuesta Sirio B sea Po Tolo -Estrella Digitaria o Estrella Fonio- Ogotemmêli ni siquiera en ese momento menciona para nada a la "importantísisma" estrella) por lo que se convirtieron en impuros y debieron abandonar las moradas celestes. Los otros seis Antepasados decidieron hacer lo propio. Por tanto y según este relato, Amma no envía (no hay tal acción) a uno de los Nommo originales (son los ocho Antepasados transmutados en Nommo los que regresan a la Tierra) como tampoco existe el caos creado por Ogo (nombre que no se menciona en todo el relato) y, lógicamente, tampoco existe el envío del Nommo Q (otro nombre que tampoco aparece) para poner orden en el caos. El Antepasado que muere a manos de los hombres es el Séptimo cuando éste se enoja por no haber respetado el Antepasado Octavo el orden de llegada a la Tierra (lo vimos aquí). Cuando resucita, éste no tiene forma humana sino de serpiente y los antepasados de los hombres no llegaron con él, puesto que los antepasados de los Dogon nunca habían dejado de vivir en la Tierra y los antecesores de otros hombres como los Bozo llegaron con el Primer Antepasado. ¿Se puede meter aún más la "pata"? Se puede, se puede: "Por ejemplo, las descripciones del arca en la que llegó a la Tierra son de una minuciosidad extrema. Dicen que se trataba de un vehículo humedo, dotado de sesenta compartimentos y cuyo descenso coincidió con "la dispersión de los astros en el cielo y el inicio de sus revoluciones respectivas"." (Pág. 17) En efecto, la descripción del "arca" es de una minuciosidad extrema, pero para lo que sirve tanta precisión lo mismo le hubiera dado a Ogotemmêli decir que era un "parato que parecía un chisme con influencias de una cosa que no sabría explicar." ¿A qué se debe esta sorna? Recordemos que la descripción del "arca" está aquí) y que en ella expresamente se asegura que por dentro estaba dividida en ocho compartimentos (no en sesenta) distribuidos en dos pisos. Tampoco hace Ogotemmêli ninguna mención a que nada de todo ello sucediera cuando los astros iniciaron sus revoluciones respectivas. Después de estos maravillosos ejemplos de cómo no enterarse de nada, fruto, sin duda, de no haberse tomado la molestia de leer "Dios de agua" para saber qué es lo que Griaule pone realmente en boca del cazador ciego (que, como acabamos de ver, nada tiene en común con lo que atribuye el Sr. Sierra porque esas afirmaciones, en realidad, están tomadas de "El zorro pálido" texto que, ya lo dijimos, no sólo no debe nada a Ogotemmêli sino que ofrece una cosmogonía totalmente contradictoria con la narrada -supuestamente- por el cazador ciego), D. Javier continúa "inventándose la película" y, para ello, cita un texto escéptico, concretamente The Dogon People Revisited de Bernard R. Ortiz de Montellano, publicado originalmente en Skeptical Enquirer, noviembre-diciembre de 1996, demostrando que no es lo mismo citar algo que comprenderlo: "Toda la cuestión dogona -dirá uno de estos críticos- podría ser una simple teorización, ya que los datos originales de Griaule, sobre los que se construye toda su argumentación, son muy cuestionables. Su metodología, junto a su intento de redimir el pensamiento africano, sus entrevistas con un solo informante a través de un intérprete y la ausencia de textos en el lenguaje dogon han sido criticados durante años." (Págs. 17-18) [Esto es la cita del artículo de Ortiz de Montellano a la que el Sr. Sierra responde:] "Esta hipótesis, no obstante, fue rápidamente contestada ya que no todo se basa en una tradición oral procedente de una fuente única, sino también en utensilios de al menos cuatro siglos de antigüedad que ya representaban la triplicidad de la estrella Sirio." (Pág. 18) Y se queda tan pancho sin explicar qué utensilios son esos, cómo se ha calculado su antigüedad ni de dónde se saca que representan la triplicidad de Sirio. Puesto que D. Javier no ha tenido la gentileza de explicárselo a sus lectores, me permitirán que llene ese vacío. Lo de los cuatro siglos de antigüedad arranca, por de pronto, de una suposición de Griaule... que se basa en las afirmaciones (que sí provienen de esa fuente única que ningún antropólogo que no perteneciera al círculo de Griaule ha conseguido contrastar) que relacionan a la fiesta Sigui con este tinglado de la triplicidad de Sirio (por cierto, en abierta contradicción, una vez más, con las explicaciones dadas por Ogotemmêli). ¿Qué hizo D. Marcel? Reparó en la existencia de unas máscaras (máscaras kanaga) que sólo se emplean en la fiesta Sigui y que después son guardadas. En un depósito localizó cuatro de estas máscaras; dado que la fiesta Sigui se celebra cada sesenta años, Griaule supuso que eso significaba que dicha fiesta se celebraba, por lo menos, desde el S XVIII. En otro depósito localizó ocho máscaras y lo que él interpretó como restos de otras tres lo que, teorizó, hacía retroceder el origen de esa fiesta al S XIV. Sin embargo (dejando aparte los problemas de ese sistema de datación como que se va al traste si varias de ellas se emplearon en la misma fiesta Sigui y señalando que nadie ha procedido a efectuar su datación absoluta mediante el C-14) si no aceptamos (y no hay razón para ello) que la fiesta Sigui tenga nada que ver con Sirio, la respuesta del Sr. Sierra no tiene ningún valor. Vamos con los objetos que supuestamente representan la triplicidad de Sirio y que, en realidad, son un mero dibujo en la arena que reprodujeron Griaule & Dierterlen y que trabucó Robert Temple en su "El misterio de Sirio". En el artículo Investigando el Misterio de Sirio de Ian Ridpath podrán encontrar el dibujo original así como la explicación de los elementos que aparecen en él. Ese dibujo fue desprovisto de todo (excepto de la supuesta Sirio A) por Temple que, además, no tuvo el menor empacho en convertir el "huevo del mundo" en la órbita de Sirio B alrededor de Sirio A. Memorable. El dibujo final pueden encontrarlo aquí (es el dibujo superior de la izquierda) y compararlo con el original. ¿Faltaba algo más para terminar de convencerse de que el supuesto misterio no lo es? Volvamos al artículo de Julio Arrieta citado en la anterior entrega de esta historia: "Al parecer, cuando Ambara y Yébéné hablaban de Sirio y sus estrellas compañeras se referían a estrellas visibles en el firmamento: hablaban concretamente de otras dos estrellas en la constelación del perro -Canis Major-, seguramente Adhara y Murzim. En ningún momento especificaron que éstas girasen en torno a Sirio, sino que afirmaron que surgieron de él. Indicaron una relación generacional entre las estrellas, no una relación orbital. Fue Griaule el que estableció la relación entre lo que le narraban y el conocimiento moderno de Sirio B." (Pág. 57) Esto hubiera debido ser el final de la historia-de-los-muy-misteriosos-conocimientos-astronómicos-de-los-Dogon-que-los-Dogon-en-realidad-niegan-conocer de no ser por la manifiesta capacidad de los escritores esotéricos para superar cualquier desbarre anterior. Si las equivocaciones (siendo benévolos) de Griaule fueron increíbles, en su descargo hay que señalar dos cosas, la primera que su intención era buena (ya saben el refrán que dice que el camino al infierno...) porque, en una época en la que el colonialismo estaba vigente, su trabajo negaba la supuesta inferioridad de los pueblos africanos que se esgrimía como excusa para sostener su explotación por parte de las potencias europeas. En segundo lugar, Griaule jamás quiso organizar ningún "follón" con el tema de Sirio. Tan inmenso horror (no, no es un lapsus) recae en Robert Temple del que D Javier Sierra dice: "De hecho, probablemente nadie hubiera prestado la más mínima atención a los densos estudios de Griaule de no haber sido por la publicación, a mediados, de los años setenta, del libro de un estudioso y miembro de la Royal Astronomical Society de Londres llamado Robert Temple." (Págs. 18-19) ¡Qué suerte tuvo D. Marcel! De no ser por Temple nadie le hubiera hecho ni puto caso. Menos mal que muchos antropólogos reconocen que si hicieron esa elección profesional fue, precisamente, por influencia de la lectura de "Dios de agua" que si no... Bueno, vamos con el estudioso y astrónomo Robert Temple. ¿Por qué se interesó él por la obra de Griaule? Pues no se interesó, le interesaron. En 1965 Arthur M. Young enseñó el artículo de Griaule & Dieterlen a un joven de veinte años que, al año siguiente, alcanzó el puesto de secretario de la Young´s Foundation for the Study of Conciousness. ¿Adivinan Vds. el nombre de ese joven? Por si necesitan una pista (todos podemos tener un día "espeso") sus iniciales son R. T. ¿Quién era ese Arthur M. Young? Pueden encontrar su biografía "oficial" aquí y la "no autorizada" aquí. Por su parte, la YFSC, fundada en 1952, dio paso en 1972 a una nueva asociación, el Institute for the Study of Conciousness. Nada de todo ello es citado por el Sr. Sierra, así que hemos tenido que reparar su, sin duda, inadvertido olvido, más que nada porque así podremos entender mejor el siguiente párrafo: "La sola mención de la palabra "extraterrestre" le cerró de golpe las puertas del mundo académico, algunos de cuyos representantes se empeñaron en enterrar este misterio a toda costa. Pero no lo lograron." (Pág. 19) En fin, creo que ahora entenderán Vds. las razones para ese portazo del mundo académico a Robert Temple y a su "El misterio de Sirio" que no se basa, para nada, en la palabra extraterrestre (el que lo crea así, va a tener algunos problemas para explicar que significan las letras ET de la siglas SETI, un programa científico que no ha sido demonizado, todo lo contrario, por los "neoinquisidores-del-mundo-académico") y sí en que su teoría comenzaba por no presentar pruebas y acababa en el puro disparate. Vean, por ejemplo, en esta página las fabulaciones de Temple sobre Febe (en inglés Phoebe), uno de los satélites de Saturno. La diversión está garantizada. No obstante, el Sr. Sierra se siente en la obligación de "arrear unos cuantos palos" a Temple, más que nada porque si éste estuviera en lo cierto sobre la procedencia extraterrestre del conocimiento astrónomico Dogon (sin duda tuvieron que ser mentes privilegiadas procedentes del quinto pino a la derecha de la nebulosa del Cangrejo lo que descubrieron que la Luna es una vasija medio cocida. Forrest Gump a su lado era un genio) dejaría en muy mal lugar la propia tesis de D. Javier, con lo que éste consigue que no acabemos entendiendo nada. Si considera que Temple está equivocado ¿qué quería que hiciera el malvadísimo mundo académico, darle el Premio Nobel? Pues después de quedarse encantado por haberle conocido (en Egipto en el año 2000, según asegura) dice: "Sólo en una cosa estuvo realmente acertado Temple: en sugerir que el mito de Sirio estaba en realidad vinculado a otras muchas culturas de la antigüedad, y que éstas también conocían de alguna forma el secreto de su triple naturaleza." (Pág. 19) ¿Cuáles son las pruebas de ese conocimiento? "Por ejemplo, el término iranio para describir la estrella Sirio es Tistrya, inspirado en el vocablo sánscrito Tri-stri, que no tiene otra acepción más que la de "tres estrellas"." (Pág. 19) Maravilloso ejemplo de etimología creativa. Por de pronto ¿querrá alguien explicarme por qué los antiguos pobladores de lo que hoy es Irán iban a emplear el sánscrito para bautizar una estrella? Algo tanto más curioso cuanto que en sánscrito la estrella Sirio se llama lubdhaka o mRgavyAdha que se parece a Tistrya o Tishtrya (que, en efecto, es el nombre de la estrella Sirio en lengua avéstica -persa antiguo-) como un huevo a una castaña. Supongamos que lo que realmente quiere decir es que al ser el sánscrito y el persa antiguo dos lenguas procedentes de un mismo idioma (al que se conoce como protoindo-iranio) tal vez habría que buscar la etimología de la palabra Tistrya en ese idioma común. Vale. Vamos entonces a la reconstrucción de esa proto-lengua (hablamos de reconstrucción puesto que al no existir testimonios escritos ha habido que deducir el vocabulario de los términos existentes en los idiomas posteriores que sí tienen escritura). En protoindo-iranio creemos que "tres" era "trayas" por evolución del protoindo-europeo "treyes". "Trayas" dio lugar a "tri" en sánscrito y a "thri" en avéstico (en persa medio o pahlaví evolucionó a "si:"). En ninguno de ambos casos hay pérdida de la "r", por tanto podemos olvidarnos de la supuesta etimología que sí implica la pérdida de la "r" puesto que la forma documentada es "Tistrya" y no "Tristrya". ¿Más errores? Pues sí. Si realmente Tistrya significara "tres estrellas" en sánscrito, "estrellas" sería nominativo plural, pero en sánscrito eso se diría tri-stRNas con lo que el supuesto parecido desaparece. Tampoco en avéstico va mejor la cosa, porque "tres estrellas" sería "thri-stara" (casi como en inglés, sí). En realidad, Sirio en avéstico se llama Tistrya o Tishtrya porque ése es el nombre del Yazad (deidad astral) que la gobernaba. Por si quieren efectuar las oportunas comprobaciones, aquí tienen Diccionario avéstico-inglés, aquí un Diccionario sánscrito-inglés e inglés-sánscrito y aquí la oportuna referencia al dios Tistrya . ¿Algo más? Pues sí. "Para colmo de coincidencias, en muchas de las representaciones egipcias de la estrella Sirio, a quien identificaban con la diosa Isis, se representa a esta divinidad sobre su barca estelar acompañada de sus hermanas menores Anukis y Satis." (Pág. 19) No, hombre no. Eso no es el colmo de coincidencias, eso es "tener más morro que doscientos negros cantando el Onli you..." (comparación políticamente incorrecta, lo sé). ¿De dónde puñetas se saca que Aset (Isis), Satet (Satis) y Anuket (Anukis) eran hermanas? Los hermanos de Isis eran Osiris (que además era su marido, "quién hace incesto hace ciento", que dice el refrán -o algo parecido-) y Neftis. Anukis era la hija (según otra versión, la hermana) del matrimonio formado por Jnum (o Khnum, según la grafía inglesa) y Satis y los tres formaban la Triada Elefantina (por la isla homónima). ¿Que a veces se representa a estas tres diosas juntas? Pues supongo que sí (no recuerdo ningún caso concreto en que sea así), pero con frecuencia se representa a Isis-Osiris-Horus (Horus es hijo de los dos hermanos), a Jnum-Satis-Anukis, a Jnum-Satis-Neith (Triada de Esna)... ¿De verdad que cada vez que ve a tres dioses egipcios juntos piensa en una plasmación plástica de la triplicidad de Sirio? Con un par... (o con un trío). Y con esto y un bizcocho, acabamos con la Introducción, pero no con Egipto porque D. Javier dedica el primer capítulo a seguir mareando la perdiz piramidológica. Como colofón, una frase digna de figurar en los anales (no vean segundas intenciones en el uso de esta palabra) de los escritores esotéricos: "Muchos de los críticos no leyeron jamás los trabajos originales de Griaule..." (Pág. 19) Dijo la sartén al cazo... 16/10/2005En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (I)Viene de aquí Después de tan memorable Introducción, D. Javier se desmelena. Nada mejor que comenzar con uno de esos "supuestos" misterios que siempre son muy bien recibidos por los aficionados a las teorías esotéricas, así que se va a Egipto. La verdad es que tengo muy buen recuerdo de ese país, pero por lo que se ve no todos los turistas somos igualmente bien recibidos, aunque también es posible que la imaginación de D. Javier le juegue malas pasadas. ¿Por qué decimos esto? Según su relato, el Sr. Sierra se despierta en El Cairo lo que le da pie para uno de esos párrafos que, en mi modesta opinión, oscilan entre la pseudoliteratura galopante y la cursilería descarada: "Las últimas sombras del invierno oscurecían la febril ciudad de El Cairo que, como si de un monstruo perezoso se tratara, se resistía a despertar a tan tempranas horas. No me importó. Lo cierto es que aunque apenas pasaban unos minutos de las cinco de la mañana y acababa de levantarme, la tensión agarrotaba ya todos mis músculos." (Pág. 25) Pues nada, agarrotado y todo (el deber es el deber) D. Javier se sube a un autocar Mercedes y emprende viaje a la Meseta de Giza y aquí es donde empiezan a suceder cosas extrañas: "Camuflado en medio de un grupo de treinta personas..." (Pág. 25) Curiosa afirmación que me deja un par de dudas, la primera es porqué D. Javier tiene que visitar Giza camuflado (es decir, dando a algo el aspecto de otra cosa). La segunda, claro, es qué aspecto tomó el Sr. Sierra para esa excursión. Las escenas en las que me imagino a D. Javier disfrazado de camello, de bailarina de la danza del vientre, de palmera datilera, de vendedor de alfombras, de investigador... no dejan de acudir a mi mente. Supongo que abuso de las lecturas de Mortadelo y Filemón y por eso me suceden estas cosas (ya les dije que no me tomaran demasiado en serio, yo no cometo ese error). En fin, que el conductor del autocar Mercedes, con treinta pasajeros tal cual son y con D. Javier camuflado de algo, se contagia de tanta rareza: "...sorteamos la vigilancia del lado norte de la Gran Pirámide..." (Pág. 25) Esto más que una excursión turística comienza a parecer una operación de infiltración clandestina. No, no se crean que ésta es una interpretación desmesurada. Lean, lean: ...a la luz de lo que aquel grupo de "infiltrados" se disponía a hacer..." (Pág. 26) "Lo primero que comprobé fue la ubicación estratégica de la policía arqueológica. Debía estar atento. No sólo había entrado camuflado en el recinto de la Esfinge en plena madrugada, durante la primera noche del equinoccio de primavera del nuevo milenio, sino que además lo hacía acompañado de la "bestia negra" que llevaba seis años poniendo en jaque a las celosas autoridades egipcias con sus arriesgadas teorías: Robert Bauval." (Pág. 27) La realidad, claro, es bastante distinta a la narración y no sólo por el curioso personaje llamado Robert Bauval (ya nos ocuparemos de él más adelante) sino también por las circustancias que rodean el viaje porque, en otro momento, el autor reconoce que: "Su autobús había sido fletado precisamente para que el grupo contemplara el primer equinoccio del año 2000 desde una atalaya tan especial (...) habían elegido una agencia de viajes especializadas en "excursiones místicas" para sentir la energía de la Esfinge aquel 20 de marzo." (Págs. 26-27) Como un mero viaje organizado parece demasiado prosaico para un libro repleto de misterios-enigmáticos-de-verdad-de-la-buena, hay que añadir un poco de picante al asunto: "A fin de cuentas, había conseguido sumarme a aquella expedición que contaba con todos los beneplácitos de los responsables arqueológicos del área de las pirámides (...) No olvidaba que gracias a aquel grupo había logrado sortear la férrea vigilancia de unas autoridades que prefieren no oír hablar de las conexiones estelares de sus monumentos." (Pág. 27) No, no son los únicos que se han dado cuenta de un par de contradiciones obvias. Por supuesto, la excursiones organizadas que cuentan con los preceptivos permisos no se dedican a sortear vigilancias como tampoco a camuflar a los turistas. Tampoco "cuela" la velada acusación de que las autoridades arqueológicas de la Meseta de Giza obligan a ocultar las verdaderas razones de una excursión de tintes esotéricos... si reparamos en que ésta fue concertada por "una agencia de viajes especializadas en "excursiones místicas"." La verdad, en el año 2000 el subsecretario del Gobierno para los monumentos de Giza era el Dr. Zahi Hawass que siempre ha sido capaz de conciliar el "dar caña" a las afirmaciones esotéricas sobre las Pirámides, la Esfinge... tanto desde su página web como en numerosos trabajos, entrevistas... con la permisividad con las excursiones ocultistas, actitud que no me parece mal tanto porque Egipto necesita las divisas del turismo (incluido el pseudohistórico) como porque mientras no pongan en peligro los monumentos también ellos tienen derecho a gozar con las maravillas arqueológicas. Así pues, olvidémonos de tantas y tan imaginativas historietas en las que sólo falta un ataque de pirañas con más hambre que Carpanta y prescindamos, incluso, de que el equinoccio primaveral del año 2000 no fue el primero del nuevo milenio sino el último del anterior para ir a lo nuestro, a los supuestos misterios de Giza. Lo primero que merece una mención de D. Javier es: "La bestia de caliza no se inmutó al vernos llegar." (Pág. 25) Sin duda la Esfinge estaba adormilada y, por eso, no levantó la patita y movió el rabo como acostumbra hacer cada vez que llega una excursión. Otra vez será (sí, esto es un sarcasmo). Adoptemos una actitud seria (me cuesta un gran esfuerzo, la verdad) porque, por fin y después de tanta chorr..., perdón, de tanta narración de las inmensas dificultades que encuentran los himbest..., perdón, los escritores de temas esotéricos, entramos en materia con un resumen (de lo más ligth) de las teorías de Robert Bauval. ¿Qué considera conveniente decir el Sr. Sierra? Pues esto: "Según él, los antiguos constructores de pirámides levantaron el monumento de Micerinos ligeramente desviado del eje imaginario sobre el que se asientan Keops y Kefrén porque así imitaban la disposición de las tres estrellas del llamado "cinturón de Orión"." (Págs. 28-29)" Nunca dejará de extrañarme la habilidad de algunos para ver misterios por doquier. En la meseta de Giza hay tres pirámides principales. Veamos opciones de cómo podrían estar situadas en relación con las otras. Si formaran una línea recta perfecta seguro que eso sería un inmenso enigma (pero un misterio de la muerte, no uno de andar por casa) como en otros casos en los que se plantea como tal el que dos monumentos estén alineados (si no se lo creen, pueden leer el artículo titulado Un enigma: Las líneas "Ley"." procurando no reírse demasiado). En caso contrario, por narices tienen que formar un triángulo sea éste equilátero (más o menos), isósceles (más o menos) o escaleno. Bien. Si el triángulo fuera equilátero nos habría tocado el premio gordo (véase el divertido artículo antes enlazado que también encuentra eso de lo más enigmático). Si, en caso contrario, al menos fuera rectángulo quedaría el recurso de mencionar a los pitagóricos y sus doctrinas esotéricas, tan agradecidas desde el punto de vista del escribidor misteriólogo; pero el caso es que el triángulo que forman las pirámides principales de Giza es escaleno y obtusángulo y, de igual forma que los "piramidólogos esotéricos" son unos racistas de las pirámides y desdeñan todas las egipcias que no estén en Giza (e incluso llegan a tomar en consideración únicamente a la de Keops) y de éstas sólo se ocupan de las pirámides principales (les prometo que en Giza hay más de tres pirámides), también lo son de los triángulos y todo el que no sea equilátero o rectángulo no merece mayor consideración. No obstante, siempre hay otros recursos, entre ellos el de mirar el cielo y buscar algo que se parezca más o menos a lo que tenemos en la Tierra. Cuanto menor sea el número de elementos implicados mayor será la posibilidad de localizar ese "paralelo" (sin separación entre "para" y "lelo". Tengamos la fiesta en paz). Esa filfa es, ni más ni menos, lo que propone Bauval. Por si se hubieran perdido un poco, les coloco el enlace a un montaje (dicho sea sin segundas) que puede ayudarles a entender la "hipótesis de Orión". No obstante, por más divertido que esto pueda ser ¿podemos olvidarnos de la teoría de Bauval? Podemos y las razones para ello serán el tema de la próxima historia. 21/10/2005Cumpleaños felizPues eso, que tal día como hoy hace justo un año (cómo pasa el tiempo) el que subscribe tomó la decisión de salir de su ostracismo y perpetrar este nuevo boboblog. No sé Vds. (aunque lo sospecho), pero yo me lo he pasado muy bien en este tiempo, lo que, amenazo, me da cuerda para proseguir con esta labor y más ahora que tenemos una nueva versión de Blogia (gracias, Roberto) que permite un trabajo más cómodo a la hora de redactar estar historias perfectamente prescindibles. Así que den por soplada la velita en la tarta de rigor (y no pidan un deseo porque no les va a servir de nada)
21/10/2005 23:19 #. Hay 7 comentarios. 25/10/2005En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (II)Viene de aquí Habíamos dejado a D. Javier arrobado por la teoría de Bauval sobre la supuesta correspondencia entre el cinturón de Orión y las pirámides de Giza, pero eso, evidentemente, no supone nada sobre si esa hipótesis es, o no, correcta. Como ya nos hemos divertido bastante con las "licencias poéticas" del Sr. Sierra, es hora de hincar el diente al misterio de Orión. Comencemos por el principio. Por mucho que D. Javier quiera ver en ello (si fuera cierto) un apoyo a su propia tesis, a saber, que en el pasado existieron civilizaciones con un extraordinario desarrollo tecnológico (entiéndase por tal un desarrollo que es muy superior al que sostienen los arqueólogos e historiadores "ortodoxos"), eso es algo insostenible. El cinturón de Orión es un asterismo perfectamente visible y, por tanto, el que los antiguos egipcios colocasen unos monumentos con esa misma disposición no demuestra ningún conocimiento extraordinario. Es más, si hubieran poseído inmensos saberes astronómicos, habrían conocido que el cinturón de Orión está formado por más de tres estrellas puesto que dos de ellas, Mintaka y Alnitak, no son sistemas simples. Sin embargo, en Giza no hay más que tres pirámides principales y no puede pretenderse que las pirámides subsidarias representan las estrellas acompañantes porque los números no cuadran por ningún lado. Por tanto, el conocimiento tecnológico que supondría esa hipótesis (de ser cierta) no es superior al que hace que en muchos sitios se conozca popularmente al cinturón de Orión como "Las tres Marías", una mera observación a ojo desnudo del cielo. Una vez aclarado esto, podemos ir ya al supuesto misterio de Orión. Cualquier hipótesis, la formule Bauval o Perico el de los Palotes, tiene su particular "prueba del nueve" en su correlación (o en la falta de ella) con la realidad. Si Bauval acertase eso supondría, por lógica, que existiría un plan para levantar las pirámides de Giza de acuerdo con unas posiciones predeterminadas, pero ¿hay algo que permita sostener tal afirmación? El más grande de los constructores de pirámides del antiguo Egipto no fue, como podría pensarse, Keops sino su señor padre, el faraón Esnefru, que edificó al menos dos grandes pirámides en Dasur, las conocidas como pirámide Romboidal y pirámide Roja, y tal vez una tercera en Meidum aunque aún se discute si ésta fue construida como pirámide escalonada por el faraón Huni, padre de Esnefru, y convertida en pirámide de caras lisas por Esnefru o si la mayoría de la edificación se debe a éste. El horus Jufu (faraón Keops para los griegos) prefirió edificar la suya en Giza si hemos de creer a Bauval con la idea de representar el asterismo del cinturón de Orión. Imaginemos (algo que resulta fácil, divertido y además sale gratis) que fue así. ¿Estamos puestos en situación? Prosigamos. Obviamente para ello Keops necesitaba levantar tres pirámides lo que dejaba dos posibles soluciones al problema, emular a su papá y ordenar la edificación de tres de ellas o bien conformarse con levantar una dejando el cumplimiento del resto del plan a sus sucesores. ¿Sucedió algo de ello? Veámoslo. La Gran Pirámide es tan imponente que ha terminado por eclipsar el resto de las construcciones realizadas por orden del horus Jufu (por cierto y aprovechando que el Nilo pasa por Egipto, conocemos a la persona que se encargó de hacer realidad esas órdenes, el príncipe Hemiunu, que, la verdad, no tiene mucha pinta de extraterrestre en su retrato que se conserva en el museo de Hildesheim. Aparte de unos kilitos de sobra, es una persona de lo más normal). No obstante, el complejo de Keops estaba formado por una pirámide principal (230,37 metros de lado por 146,6 metros de altura), tres pirámides de tamaño mucho más reducido (unos 50 metros de lado y 30 de altura) conocidas como pirámides de las Reinas y una pirámide satélite cuyas ruinas fueron recientemente descubiertas (unos 20 metros de lado y altura desconocida), además de los cementerios este y oeste con mastabas (entre ellas la del príncipe Hemiunu), templo funerario inferior y superior, avenidas, fosas de las barcas celestes y, posiblemente, la Esfinge (aunque tradicionalmente se haya afirmado que representaba a Kefrén, es más probable que fuera obra de Keops). Así las cosas ¿por qué no ordenó Keops la edificación de las tres pirámides necesarias para representar el cinturón de Orión? Si lo importante era la propia simbología ligada a Orión, ésta no dependía de que las pirámides fueran más o menos grandes así que podía haberlo realizado... y, sin embargo, no lo hizo. Bueno, supongamos que por alguna razón que se nos escapa, Jufu prefiriera levantarse para sí un "peazo" pirámide de tres pares de huevos y dejar el resto de la tarea edificatoria según-el-plan-estelar a sus sucesores. Si es así, éstos lo disimularon muy bien. ¿Cómo? ¿No fue su hijo el horus Jafra (faraón Kefrén para los griegos), el que construyó la segunda pirámide en Giza? Pues sí, el único problema es que Kefrén no fue el inmediato sucesor de Keops. A la muerte de éste, su hijo Djedefre realizó los ritos funerarios, accedió al poder... y se olvidó del supuesto plan diseñado por su papá porque ordenó inmediatamente la edificación de su pirámide en Abu Roash, ocho kilómetros al norte de Giza. Sólo la temprana muerte del nuevo horus permitió la llegada al trono de su hermano Kefrén, algo que, por supuesto, no podía ser conocido por Keops que si hubiera confiado la tarea de continuar su obra a alguien hubiera sido a su heredero, Djedefre. Ya tenemos a Kefrén sentado en el trono del Alto y Bajo Egipto. ¿Qué hace? Pues más que obedecer a las supuestas consignas de papá Keops, parece decidido a superarle. Ordena la edificación de su complejo funerario justo al lado del de Jufu. En ese complejo destaca la pirámide principal cuyo nombre original era una declaración de intenciones porque se conocía como "Jafra es el más grande". Como, no obstante, parece que no las tenía todas consigo sobre su capacidad de superar la pirámide paterna, hizo varias "trampas". Edificó la pirámide sobre una elevación del terreno, redujo la longitud de los lados (215,25 metros frente a los 230,37 de la Gran Pirámide) y aumentó la pendiente (53 grados frente a 51) con lo que consiguió que su pirámide pareciera más alta que la de su padre pese a que medía 143,5 metros frente a los 146,6 metros de la de Keops (en la actualidad, 136,4 metros frente a 138,75 metros) y todo ello pese a que el volumen construido fue muy inferior (1.659.220 metros cúbicos frente a 2.521.000 metros cúbicos). Si en la comparación piramidal Jafra lleva todas las de perder (además, en su complejo sólo existe una pirámide satélite) por el contrario los templos de Kefrén son muy superiores a los de su padre con sus grandes monolitos y su revestimiento de granito rojo. Algo estaba cambiando en la simbología asociada a las pirámides, importa menos la pirámide en sí en beneficio de los templos funerarios. A la muerte de Kefrén le sucede su sobrino Baka, hijo de Djedefre que si no accedió al trono a la muerte de su padre parece que fue debido a su corta edad. El horus Baka también se "olvida" del supuesto plan del abuelito Keops porque ordena la construcción de su pirámide en Sauiet al-Arian (o Zawiet el-Aryan, según la transcripción fonética inglesa), seis kilómetros al sur de Giza. La temprana muerte del faraón (¿también había sido prevista por Keops-Nostradamus?) permitió la llegada al trono del horus Menkaure (faraón Micerino), hijo de Jafra que decide construir su complejo funerario al lado del de papá. Su pirámide principal que llevaba el nombre de "Menkaure es divino" ("La modestía es la virtud de los que no tienen ninguna virtud" debía pensar esta familia) medía "sólo" 65-66 metros de altura aunque, eso sí, estaba acompañada por tres pirámides conocidas también, al igual que en el caso de la Gran Pirámide, como pirámides de las Reinas. En cambio, los templos funerarios eran extraordinarios con monolitos que llegan a alcanzar un peso de 200 toneladas. ¿Es compatible este follón de faraones que tan pronto levantan sus complejos funerarios en Giza como fuera de la Meseta con un supuesto sometimiento a un plan prefijado? Pues más bien no porque, repetimos, el acceso al poder supremo por parte de los faraones Jafra-Kefrén y Menkaure-Micerino que sí construyeron sus pirámides en Giza después de Jufu-Keops sólo tuvo lugar por unas circunstancias imprevisibles, las tempranas muertes de Djedefre y Baka. Obviamente "pintan bastos" para el supuesto misterio de Orión, pero como siempre hay una posible respuesta esotérica por muy disparatada que ésta sea, siempre podría pretenderse que Jafra y Menkaure "liquidaron" a Djedefre y Baka respectivamente para poder continuar con el plan de Jufu, traicionado por sus herederos (o cualquier parida semejante). Por si acaso, añadiremos un par de cosas más. Ya dijimos que la pirámide de Kefrén se había realizado sobre una elevación del terreno, una circunstancia geológica que tampoco podía estar prefijada por ningún plan celeste (las fuerzas orogénicas suelen hacer poco caso de estas cosas). Ya es hora de decir que Jafra no era el único "tahúr del Mississippi" en la familia. Si él hizo un poco de trampa, la verdad es que su padre también jugaba con cartas marcadas. Cuando se habla de la cantidad de bloques de piedra empleados en la construcción de la Gran Pirámide se suele olvidar que el núcleo de ésta es, al menos en parte, un montículo natural de por lo menos siete-ocho metros de altura, una nueva circunstancia geológica que no podía estar prefijada... No obstante, y pese a todas estas objeciones, la hipótesis de Orión podía haber tenido una mayor aceptación de no ser por los desbarres de Bauval. Como la versión del Sr. Sierra es de lo más ligth (por el momento, porque no tardará en ponerse estupendo) vamos a una visión más cercana al original (y mucho más bizarra) como la contenida en este soberbio disparate en forma de artículo (o algo así). Observemos como Bauval defiende una relación entre el tamaño de las pirámides y el brillo aparente (o magnitud) de las tres estrellas que forman el cinturón de Orión. Veamos qué hay de (in)cierto en ello: Alnitak (La Guirnalda) correspondería a la pirámide de Keops. Tiene una magnitud promedio de 2,05. Alnilam (La Sarta de Perlas) correspondería a la pirámide de Kefrén. Tiene una magnitud de 1,7. Mintaka (El Cinturón) correspondería a la pirámide de Micerinos. Tiene una magnitud de 2,23. Dado que el brillo aparente es mayor cuanto menor es la cifra de la magnitud, resulta que el orden de mayor a menor de las estrellas que forman el cinturón es: Alnilam (corresponde a Kefrén), Alnitak (corresponde a Keops), Mintaka (corresponde a Micerinos). Si el tamaño de las pirámides guardara relación con la magnitud tendríamos que la pirámide de Kefrén tiene que ser más grande que la de Keops... pero no lo es. Más información sobre las estrellas del cinturón de Orión puede ser encontrada aquí. Añadamos que la teoría original de Bauval era aún más divertida porque solventó el follón de faraones que construían o no sus pirámides en Giza de forma hilarante. Cortó por lo sano y aseguró que la pirámide de Djedefre correspondía a Saiph y la de Baka a Bellatrix, dos de las estrellas de la constelación de Orión aunque fuera del asterismo del cinturón. El hecho de que las distancias reales entre las necrópolis no guardaran ninguna relación con la distancia aparente entre las estrellas, por no hablar de que siguiendo sus propias afirmaciones sobre la relación entre magnitud estelar y tamaño de la pirámide la pirámide de Djedefre que correspondería a Saiph (magnitud 2,06) tendría que haber tenido un tamaño similar a la de Keops cuando era, en realidad, similar a la de Micerino y que la pirámide de Baka que correspondería a Bellatrix (magnitud 1,64) tendría que haber sido mucho mayor que la de Keops (con un par), bastó para desestimar esta hipótesis que, desde entonces, ha sido convenientemente olvidada por sus defensores. En efecto, basta con observar que faltan las dos estrellas más brillantes de Orión, Rigel (magnitud, 0,1) y Betelgeuse (magnitud variable entre 0,4 y 0,9), que, en caso de que hubieran sido construidas, hubieran tenido que serlo en pleno valle del Nilo y en el desierto Occidental respectivamente. Pueden imaginarse lo divertido que hubiera resultado una pirámide con derecho a inundación periódica como hubiera sucedido en el caso del monumento correspondiente a Rigel, eso por no hablar de que hubieran debido de ser "las madres de todas las pirámides" en cuanto a su tamaño según Bauval relacionado con su magnitud. ¿Más cosas que D. Javier no dice sobre la hipótesis de Bauval? Pues sí (¡qué mala memoria tiene este chico!), que también pretendió que las dos pirámides ya mencionada de Esnefru en Dasur corresponderían a dos estrellas de las Híadas, Aldebarán y Epsilón Toro, cuando hay una teoría mucho más sencilla que explica el porqué de la existencia de esos dos monumentos, la pirámide romboidal se construyó sobre un suelo poco firme lo que hizo que aparecieran grietas y obligó a levantar una segunda pirámide, la Roja, en un terreno más firme. Nuevamente, en vez de mirar tanto al cielo conviene mirar más a la Tierra. [1] Y con esto y un bizcocho deberíamos poder acabar con Egipto y las pirámides, pero como el Sr. Sierra parece el conejito de Duracell sigue erre que erre así que en la próxima entrega tendremos que hablar de los textos de las pirámides (que el Gran Pitufo nos pille confesados). NOTA: [1] Véase "Historia de las pirámides de Egipto". José Miguel Parra. Editorial Complutense S. A. Madrid, 1997. Págs. 244-247. (Aunque el autor acepta como hipótesis en esta obra la correspondencia entre el cinturón de Orión y las pirámides de Giza desestima el resto de la teoría de Bauval. En textos posteriores extendió su rechazo a la totalidad de la tesis de Bauval). |