Escritos desde el páramo |
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Boboblog sobre escepticismo, historia y pseudohistoria.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007. 03/04/2007Nueva concesión del premio Favila el OsadoDado que estamos en Semana Santa, esa época del año en la que este ateo que les habla (bueno, que aporrea el teclado) se dedica a contemplar procesiones penitenciales por las calles de su ciudad, parece que es un momento propicio para reanudar la autoflagelación que supone escribir esta bitácora. Por otra parte, como muchos de Vds. estarán de vacaciones me permitirán que comience con algo ligerito y deje para próximas entradas el retomar los asuntos pendientes. La verdad, el seguir con la Sábana Santa o las afirmaciones sobre los enigmáticos conocimientos de las civilizaciones antiguas en estas fechas puede resultar más indigesto que una torrija de uralita. Como era previsible (y ese presagio hasta podría hacerlo Paco Porras sin miedo a equivocarse una vez más) en estos meses no ha cambiado nada. Los medios de comunicación siguen a lo suyo, a ganar dinero, y si en el camino al lucro se le da una patadita en los cataplines a la Historia no tiene mayor importancia (además seguro que la culpa es de la Historia por interponerse). Como de costumbre los candidatos abundan, pero me ha gustado especialmente la barrabasada histórica perpetrada por D. Santiago Río. ¿Y quién es ese buen señor? Pues, casi nadie al aparato, es el Asesor del Gran Maestro de la Gran Logia de España (si después de tan humilde titulación no se han quedado Vds. anodadados por tanta grandeza que deja en pañales a la mismísima Cayetana, Duquesa de Alba, seguro que es porque por sus venas corren unas gotas de sangre jacobina aunque su infancia tenga nada que ver con patios de Sevilla). Me permito suponer (a fin de cuentas es gratis) que se han quedado Vds. como estaban. Todo lo más habrán pensado en que D. Santiago Río (A.G.M.G.L.E) tiene algo que ver con la Masonería. Si se han atrevido a deducir eso, deben saber que están total y absolutamente acertados. D. Santiago Río ha perpetrado al alimón con D. Jorge Blaschke un libro: La verdadera historia de los masones, quizás el título más falaz desde que Alejandro Dumas escribió Los tres mosqueteros. No obstante, no es esa obra lo que motiva la concesión de nuestro despreciable galardón (y no porque sea indigna de ello) sino este artículo publicado en la sección Aula de Cultura Virtual (me permito sugerir que cambien ese nombre por el de Haula de Kultura Birtual) de la edición digital del diario El Correo. Si llegan a tiempo de leerlo (no tengo ni idea de cuánto tiempo se mantienen los artículos accesibles) estarán dudando si el galardonado lo ha sido por aseveraciones del tipo pseudohistórico: "Para intentar explicarlos, parto de dos premisas: la masonería operativa y la masonería especulativa. Por un lado nos encontramos con la masonería operativa, gremio de canteros que, sobre todo, construían catedrales góticas." o del tipo crédulo: "Una de sus premisas es creer en el gran arquitecto del universo, algo que cada cual entiende como considera." Pues no. Lo ha sido en concreto por esta divertida afirmación: "Siempre explicamos que, cuando el presidente de la I República, Manuel Azaña, se inició -de todos es conocida su vasta cultura-, el Venerable Maestro de la logia era un camarero de Madrid." Si siempre explican esa burrada histórica, más vale que sigan dedicándose a mentar al Gran Arquitecto del Universo, al Diminuto Alarife del Mundo Mundial o cualquier otro ridículo apodo que quieran inventar para el supuesto ente al que los demás llamamos Dios (que es un nombre más corto y nos permite ahorrar saliva aunque reconozco que lo de G.A.U resulta más impresionante y misterioso). No dudamos, por supuesto, de la vasta cultura de D. Manuel Azaña, pero hasta los que tenemos una basta incultura sabemos que D. Manuel no fue nunca presidente de la I República que existió desde el 11 de febrero de 1873 al 29 de diciembre de 1874 (tomamos como fecha de su finalización el pronunciamiento militar que supuso la reintauración monárquica en la persona de Alfonso XII). Los que estudiamos (tampoco mucho, no se crean) la E.G.B. hasta nos sabemos los nombres de sus cuatro presidentes: Figueras (D. Estanislao para sus amigos), Pi y Margall (D. Francisco), Salmerón (D. Nicolás) y Castelar (D. Emilio). Como pueden ver, no aparece por ningún lado D. Manuel Azaña por la sencilla razón de que no nació hasta el 10 de enero de 1880, cinco años y doce días después de que la I República hubiera pasado a la Historia. Como lo del presidente nonato no "cuela", más vale que pasemos página y nos vayamos a la II República que es de la que sí fue presidente D. Manuel sucediendo en el cargo a Alcalá-Zamora (D. Niceto, para los amigos o tal vez para los enemigos, no lo tengo muy claro). Mal está que D. Santiago Río no diferencie entre la I y la II República pero ¿qué se ha hecho de la venerable figura del corrector de textos, ese encargado de leer las publicaciones para eliminar ése y otros errores? Me queda la duda de si en El Correo han prescindido de ese cargo o han nombrado para él al periodista radiofónico palentino que convirtió a Juan XXIII en Juan equis-equis-uno-uno-uno haciendo dudar a su audiencia de si estaba hablando del difunto Papa o estaba dando los resultados de la quiniela. En cualquier caso, reciban D. Santiago Río y El Correo digital nuestro galardón con el sincero deseo de que se mejoren y cuanto antes mejor. 14/04/2007Contestación a un comentarioYa he dicho en alguna ocasión que me desagrada profundamente el que los partidarios del pensamiento crítico recibamos el calificativo de escépticos. Como sabe cualquiera que haya estudiado (o algo así y sólo en el tiempo libre entre dos partidas de mus en la cafetería del Instituto) B.U.P y C.O.U en su modalidad de Letras puras, el Escepticismo desde el punto de vista de la Historia de la Filosofía es algo que tiene muy poco que ver con nosotros. Yo no me considero ligado en forma alguna con Pirrón, con Sexto Empírico, con su pastelera madre... como tampoco con su idea de la Epojé, la abstención de todo juicio, que es la piedra angular del pensamiento escéptico. No obstante, como nadie es dueño de la Lengua, a algunos no nos queda más remedio que llevar con resignación atea el sanbenito que nos ha caído encima con esa denominación. A fin de cuentas, si la mismísima R.A.E. tuvo que terminar cagán... perdón, obviando su propio lema (ese "Limpia, fija y da esplendor" que más parece el reclamo comercial de la empresa de mantenimiento "La bayeta impoluta" que otra cosa) al aceptar que una palabra signifique una cosa y su contraria, es decir, creando un término autoantónimo (y si lo dudan, pueden leer las definiciones de álgido o de lívido para convencerse de ello) el común de los mortales debemos perder toda esperanza de modificar el statu quo creado por el mal uso de una palabra. No deja de ser una lástima que el término que haya prevalecido sea el de escépticos. Si hubiera sido de otra forma (y si yo tuviera dos ruedas sería un velocípedo) habría situaciones cuyo absurdo se percibiría con mayor claridad. Pongamos un ejemplo. Supongamos que Vds. conocen a Fulanito que se define como escéptico y del que saben (por las razones que sea) que no admite de buen grado las críticas a su trabajo. Cambien ahora escéptico por crítico y se darán cuenta de la inconsecuencia de esa actitud. Por descontado, el absurdo no desaparece por deshacer el cambio de términos pero se hace menos evidente. En un mundo perfecto no habría escépticos que aplicasen la ley del embudo, pero este mundo es cualquier cosa menos perfecto. Por encima de cualquier otra cosa somos personas y, como tales, tenemos nuestro orgullo, podemos sentir envidia... Una crítica (y más si es acertada) puede doler. No obstante, puesto que somos nosotros los que mantenemos que el pensamiento crítico es una magnífica herramienta intelectual nos corresponde dar ejemplo. Dejemos el orgullo para D. Rodrigo al subir al cadalso (al que, por cierto, no le sirvió de nada porque acabó perdiendo la cabeza en el sentido literal de esa expresión) y pensemos que la crítica a nuestro trabajo debe ser siempre agradecida. Por supuesto estamos hablando de una crítica "como Dios manda" y no del típico "En todos tus muertos, peazo de cabr..." que siempre he pensado sólo descalifica los argumentos de la persona que la perpetra. Por el contrario la crítica reflexiva y argumentada debe ser considerada como un aporte interesante a la discusión sobre un tema. El que se comparta o no su contenido no me parece importante. Por eso quiero agradecer a Maest su comentario a una entrada anterior sobre el tema de la Sábana Santa. Como no tienen Vds. porqué haberlo leído, me permito trascribir lo esencial de su contenido (en negrita) y hacer unos comentarios sobre sus palabras. "Aunque el estudio del Códex Pray sea marginal al estudio científico de la Sábana, no por ello deja de tener sumo interés." En eso estamos completamente de acuerdo. Ya dije que el Códex Pray tiene una inmensa importancia por sí mismo. Además de contener el primer texto escrito en húngaro (la llamada Oración Funeraria) tiene interés musicológico, para la Historia del Derecho, la Historia de Hungría y, además, iconográfico por sus miniaturas con independencia de que éstas tengan algo que ver o no con la Sábana Santa. No en vano los húngaros lo consideran como uno de sus tesoros bibliográficos. Pero vamos a la cuestión de si, además de todo ello, está relacionado con el tema que nos ocupa. "He visto algún que otro millar de pinturas anteriores a 1350 y no podría Paul-Éric Blanrue ni nadie, por más que se lo propusiera, encontrar en la iconografía anterior ni a 1196 (Códex) ni a 1357 (Lirey) ningún ejemplo que mostrara al Cristo yacente desnudo, con el brazo derecho cruzado sobre el izquierdo y alcanzando la región pubiana , no mostrando los pulgares en sus manos." Bueno, por de pronto debo aclarar que una representación iconográfica no tiene porqué ser una pintura. Es decir, puede que no exista ninguna pintura de esas características sencillamente porque es un medio artístico extremadamente frágil, pero si existen esculturas, esmaltes... con esas características sí podemos sostener que corresponden a un modelo iconográfico ya establecido. Vayamos por partes. Contemporánea (en realidad un poco anterior) al Códex Pray es la representación de la Sombrilla de Celestino III que puede encontrar reproducida en la página 3 de este documento (por cierto, un texto favorable a la autenticidad de la Sábana Santa). Pese a que el autor, Th. Heimburger, quiera relacionar también esta representación artística con el lienzo turinés en esta ocasión no hay agujeros que lo permitan. No obstante, es claro que el dibujo de la Sombrilla y el del Códex Pray son muy similares hasta en el nimbo crucífero inexistente en la Sábana Santa. En ambos aparece Cristo yacente con las manos cruzadas sobre el pubis sin representación de los pulgares. La diferencia es que el Cristo de la Sombrilla no está desnudo porque presenta un perizonium (perdón por el "palabro" técnico que, sencillamente, designa esa especie de faldellín o faja que portan muchas representaciones artísticas de Cristo para ocultar los genitales). Esa diferencia tiene una explicación muy sencilla, el Jesús del Códex Pray está siendo ungido para su entierro (una circunstancia en la que resultaría bastante estúpido el pretender que Cristo tuviera cualquier tipo de prenda encima) mientras que el Jesús de la Sombrilla de Celestino III es un Cristo Yacente sobre el que no se está efectuando unción alguna. No, no es el único ejemplo. En Klosterneuburg (Austria) se conserva una de las maravillas del arte románico, el llamado Altar de Verdún (por el orfebre que lo realizó, Nicolás de Verdún) o Altar de Klosterneuburg (por obvias razones). La misma inscripción que identifica a su autor fecha esta obra en el año 1181. Veamos alguna de las representaciones que son interesantes para el tema que nos ocupa, por ejemplo la del Sepulcro del Señor (de los tres paneles que aparecen representados en la página, es el del centro). La mitad del cuerpo de Jesús aparece cubierta con el Sudario (presumiblemente sobre el cuerpo desnudo, algo que Nicolás de Verdún no tiene el menor problema en representar en su interpretación del Bautismo de Cristo). Cristo cruza las manos sin pulgares sobre el pubis en un gesto que ya conocemos. "Sólo la imagen del Cristo yacente del Códex y la Sábana Santa coinciden en ello, lo que indica la altísima probabilidad de que el ilustrador hubiera visto o tuviera conocimiento de estos aspectos de la Sábana." Evidentemente no puedo estar de acuerdo puesto que, como acabamos de ver, hay otros ejemplos de la misma iconografía. Además deberíamos hablar de si esos aspectos de la Sábana Santa son o no válidos para establecer supuestos parentescos entre obras de arte. ¿Qué quiero decir? Examinemos la hipótesis propuesta. Tenemos dos obras artísticas, el Códex Pray y la Sábana Santa. Se quiere demostrar una relación entre ellas basándose en unos puntos comunes entre los que podemos señalar la desnudez de Cristo, las manos cruzadas sobre el pubis y el que éstas carezcan de pulgar visible. Una primera objeción que ya hemos visto es que existen otras representaciones similares a lo que habría que añadir que ninguno de esos puntos comunes tomados aisladamente es novedoso. Existen múltiples representaciones de Jesús completamente desnudo (y no me estoy refiriendo a desnudos infantiles sino adultos). Por poner algunos ejemplos bellísimos, la versión de Giotto de El Bautismo de Cristo o el mosaico de autor anónimo en la iglesia-monasterio de Dafni (en opinión del que subscribe, una de las más hermosas obras de la Historia del Arte) aunque la que puede resultar más interesante para el tema que nos ocupa es ésta. Es el llamado icono del Sancta Sanctorum y está datado en los S VI-VII. Como se puede comprobar en la interpretación artística del bautismo aparece Jesús desnudo tapando sus genitales por el procedimiento de cruzar sus manos sobre el pubis (por desgracia, la reproducción no tiene la suficiente calidad para poder apreciar si aparecen o no los pulgares). No obstante, prescindamos incluso de esos ejemplos o de tantos otros que podríamos aportar para evaluar la hipótesis que sobre la que estamos discutiendo, si esas características comunes demuestran o no una relación entre el Códex Pray y la Sábana Santa. Lo primero que se me viene a la mente es ¿por qué esas características y no otras? Porque, por ejemplo, si yo pretendiera (mera hipótesis) que los criterios válidos para establecer una relación artísticas entre dos figuras de Cristo son, estilo de la barba, existencia de las Cinco Llagas, señales de la Coronación de espinas, huellas de la Flagelación y heridas ocasionadas por las Caídas quedaría muy claro que no existe el menor parentesco entre las dos representaciones artísticas. No obstante, ambas pretensiones serían igualmente incorrectas porque ni unas características ni otras pueden aducirse como prueba de tal relación. Vamos a ver porqué. Existen representaciones de Cristo que pueden estar vestidas o desnudas según el deseo de la persona que las exponga. Un ejemplo que tengo muy próximo (a unos trescientos metros) es el Cristo de la Buena Muerte que se conserva en la iglesia del monasterio de las Clarisas en Palencia, una escultura alemana del S XIV a la que el sentido del pudor de las buenas monjas lleva a vestir con toda una serie de taparrabos, paños de pureza... que son ajenos a la escultura en sí que en origen estaba completamente desnuda (aunque no hay representación de los genitales, es un Cristo asexuado). De ese mismo siglo o tal vez un poco posterior (posiblemente de procedencia flamenca) es el Cristo Yacente que hoy se conserva en el Museo de la Iglesia de Santiago en Carrión de los Condes (antes en la Ermita de la Piedad de la misma localidad). Nuevamente, aparece con un taparrabos encolado a la imagen que no forma parte de ella (ignoro qué hay o qué no hay debajo de ese añadido). Otro ejemplo, el Cristo Yacente que la Cofradía palentina de la Vera Cruz procesiona el Jueves Santo. Nuevamente nos encontramos con un paño de pureza que nada tiene que ver con la obra artística en sí (por cierto, este Yacente presenta los brazos cruzados sobre el pubis). También existen esculturas de Cristo cuyos brazos pueden moverse a voluntad, son los llamados Cristos articulados que se empleaban en la Función del Descendimiento (la representación de la Pasión que exige el Descendimiento del cuerpo de la cruz y su paso de Crucificado a Yacente). Ejemplos los hay numerosos, desde el segoviano Cristo de los gascones al ya citado Cristo de la Buena Muerte de mi ciudad. Otro tanto puede decirse del pulgar visible o no. Dado que muchos Cristos presentan el pulgar "metido" hacia la muñeca despende de la posición de las manos y del punto de vista del espectador el que aparezca o no. Así pues, si el que el Cristo esté desnudo o no, que cruce las manos sobre el pubis o no, que el pulgar sea visible o no es variable ¿cómo puede pretenderse que ésos son criterios válidos para establecer una relación entre dos obras de arte? ¿Si yo desnudo al Cristo de la Buena Muerte y le coloco los brazos cruzados sobre el pubis -lo que para un espectador que vea la escultura desde arriba supondrá también la desaparición de los pulgares- entonces ya tendría relación con el Códex Pray y la Sábana Santa y si lo mantengo como se expone ahora al público no? Prescindamos incluso de esas objeciones, como si no existieran esculturas de vestir, Cristos articulados... y vayámonos al Monasterio Benedictino de Santo Domingo de Silos (algo que, por cierto, aconsejo siempre). Allí se conserva una obra muy curiosa, una copia de la Sábana Santa que Dña. Mariana Rendón entregó al abad Nicolás Meléndez en el S XVII. Prescindiendo de que la posición de las manos es diferente, el Cristo de la Sábana Santa de Silos presenta un perizonium de tamaño XXL, es decir, que no está desnudo. Si considerásemos válidos los criterios de parentesco que estamos evaluando y los aplicásemos a estas dos obras nos encontraríamos con el despropósito de que una copia de la Sábana Santa no tiene relación artística con la Sábana Santa. Dado que eso es, evidentemente, un absurdo, tenemos que considerar que los criterios propuestos no son válidos. "Lo que viene a querer decir que lo que algunos llaman "convenciones en la iconografía cristiana de la época" aplicado al Códex en la imagen de que hablamos es simplemente un mal chiste al no haber ejemplos previos y aplicado a época posterior correspondería ó podría coresponder a conocimientos reales sobre la Sábana." Como puede ver, sí hay ejemplos anteriores a la aparición de la Sábana Santa en Lirey en algún momento del S XIV así como también anteriores al Códex Pray. "Pero a un escéptico como Paul-Éric Blanrue, antes de sorprendernos con su interpretación, no le parece sugerente el cuerpo de Cristo desnudo, las manos cruzadas sobre el pubis, la ausencia de los pulgares, ni los 2 grupos de 4 y 5 "circulitos" que muestra asimismo el Códex Pray , interpretados como "los agujeros causados por el incendio" de fecha desconocida pero anterior al año 1532, que se encuentran en la Sábana Santa de Turín." Cada uno es muy libre de encontrar sugerente lo que estime conveniente (faltaría más) pero no es ése el problema sino si de la existencia de esas coincidencias se puede considerar probado que el maestro iluminador del Códex Pray conocía la Sábana Santa que hoy se conserva en Turín. Para ello habría que demostrar que esas características artísticas (desnudez, manos cruzadas, ausencia de los pulgares) son únicas o al menos que no aparecen en ninguna obra anterior a ellas. Como no es ése el caso, podrán ser muy sugerentes (y comparto la opinión del Sr. Blanrue, a mí tampoco me sugieren nada) pero nada más (del tema de los agujeros hablaremos más adelante). "Tratará de mostrarnos que Cristo no está desnudo, que los brazos no se cruzan sobre el pubis, que la ausencia de pulgares no es relevante, que los agujeros no son tales sino diamantes, que la sábana es en realidad un sarcófago, etc,etc." Bueno, ya hemos visto que hay representaciones anteriores al Códex Pray en el que Cristo está tan desnudo como en esa miniatura, que hay representaciones anteriores al Códex Pray en el que Jesús tapa su desnudez cruzando las manos sobre el pubis, que hay representaciones anteriores al Códex Pray en el que no aparece representación de los pulgares (véase, por ejemplo, el mosaico de Dafni antes enlazado) así que tiene razón el Sr. Blanrue. Si estamos hablando de convenciones artísticas ya existentes antes del Códex Pray (y por supuesto anteriores a la aparición de la Sábana Santa en Lirey) no puede pretenderse que existe una relación entre ambas obras porque aparezcan características iconográficas que, lo hemos visto, no son para nada excepcionales. "Paul-Éric Blanrue intenta convencernos de que al no mostrar los genitales, la figura de Jesús dibujada en el Códex Prey no es un desnudo sino un semi-desnudo." En eso estamos de acuerdo. La figura del Códex Pray es un desnudo. Supongo que también lo estaremos en que el mosaico del Bautismo en Dafni lo es igualmente por mucho que el artista juegue con las ondas del agua para no mostrar los genitales de Jesús, como también lo son otras muchas representaciones en las que el artista interpone un personaje, un trozo de tela, una mano... o bien corta la escena por el lugar preciso para no mostrar el pene y los testículos de Cristo. Tal vez estaríamos en desacuerdo sobre si las representaciones de Jesús con un perizonium transparente o llevando un faldellín tan caído que no taparía los genitales pueden considerarse o no como desnudos (que en mi opinión también), pero eso no es importante porque ya hemos visto que la representación de Cristo adulto totalmente desnudo no es algo inexistente. "Pues no, es un desnudo." Estoy de acuerdo. "El dibujo o la pintura de un desnudo implica el que no lleva ningún ropaje, no el que muestre o no los genitales. Al contrario de lo que dice Blanrue, ¡sí es pues sugerente!." Pues no, no es sugerente porque hay otras representaciones de Cristo que también entran en esa definición de desnudo anteriores a la existencia del Códex Pray. Si la cuestión fuera que no hay más imágenes de Jesús desnudo que la del maestro iluminador en Hungría y la de la Sábana Santa, podría ser relevante, pero es que ése no es el caso. Por tanto, si como hemos visto, hay ejemplos de la desnudez íntegra de Jesús al margen de éstas dos ¿por qué debemos suponer que eso significa una relación entre ambas? "Paul-Éric Blanrue mantiene que las manos no están cruzadas sobre el pubis y que de hecho las muñecas están banalmente plegadas sobre el "bajo vientre". No acabo de comprender lo que Blanrue entiende por bajo vientre ni por pubis, pues unas pocas líneas antes ha escrito: "Nicodemo difunde el contenido de su frasco sobre el vientre del muerto" ("Nicodème répand le contenu de sa fiole sur le ventre du mort"). "¡Yo aseguraría que Nicodemo vierte el contenido de su frasco sobre el costado derecho!. Y si ese es el vientre para Blanrue, ¿ dónde piensa que esté localizado el pubis? El dibujante desconocido, que no es desde luego genial, ha pretendido que, al igual que sucede en la Sábana Santa, los brazos se crucen y las manos alcancen la región pubiana. Pero además añado que, al igual que en la reliquia tal y como se presenta a los ojos del espectador, es el brazo derecho el que se cruza sobre el brazo izquierdo." También estamos de acuerdo en esto aunque la verdad es que el Jesús del Códex Pray parece que cruza los brazos en una posición más elevada del cuerpo que el de la Sábana Santa, pero eso tampoco es importante. "Al contrario de lo que dice Blanrue, ¡sí es pues sugerente!" En eso no estamos de acuerdo por lo antedicho, porque existen representaciones anteriores al Códex Pray en las que Jesús oculta sus genitales cruzando las manos sobre el pubis. "Paul-Éric Blanrue nos propone ejemplos posteriores? en que la iconografía muestra las manos sin que aparezca el pulgar, por lo que se nos hace ininteligible su argumento." Pues lo que no entiendo en este caso es lo de "posteriores?". Los ejemplos que da el Sr. Blanrue son anteriores a la aparición documentada del Sudario en Lirey en algún momento indeterminado del S XIV pero ya en la II mitad del siglo. Por tanto su argumento es perfectamente inteligible, no puede pretenderse establecer una relación entre ambas representaciones cuando hay otras obras entre ambas que presentan esa misma característica de ausencia de pulgares. "Al contrario de lo que dice Blanrue, ¡sí es pues sugerente!." Pues no, no lo es porque además de lo que dice el Sr. Blanrue añado que también hay obras anteriores al Códex Pray en el que se documenta esa misma ausencia del pulgar. "No puede encontrarse en la iconografía ni "antecedentes" ni "consecuentes" que muestren, al igual que lo hacen el Códex Pray y la Sábana de Turín, la figura de un Cristo muerto, desnudo, con los brazos cruzados (derecho sobre izquierdo) alcanzando la altura de la región pubiana y cuyas manos no muestren los dedos pulgares." Ya hemos visto que eso no es así, que sí hay representaciones de Cristo vivo o muerto en total desnudez, con las manos cruzadas sobre el pubis y sin pulgares. Puesto que esas características no son extraordinarias el que aparezcan juntas o separadas no prueba que exista una relación entre el Códex Pray y la Sábana Santa. "Lo que hace altísimamente probable que el ilustrador del Códex Pray hubiera visto la Sábana Santa o tuviera una muy buena información sobre ella." Pues no, lo único que podemos afirmar es que el iluminador del Códex Pray conocía una iconografía que no era para nada extraordinaria en su época y que la aplicó para componer su propia versión del Embalsamamiento de Cristo. "Pero todo eso a Blanrue no le parece sugerente....." Y con razón no se lo parece. Entre la representación de la Sábana Santa y la del Embalsamamiento de Cristo hay algunas características comunes (como también existen con otras obras artísticas) pero las diferencias son enormes, tanto que no termino de comprender cómo puede pretender establecerse una relación entre ambas. "A continuación arma un gran lío con los "estimados como agujeros" del códex Pray que dice no se corresponden con los "agujeros" por quemadura de la Sábana Santa. Pues la verdad es que sí parece corresponder a la intención del ilustrador el mostrar los 2 grupos de agujeros." Pues lo que parece es que los círculos que traza el miniaturista del Códex Pray en la supuesta Sábana Santa en la escena de las Tres Marías son iguales a los que aparecen en las vestiduras del ángel y el trono de Jesús en esta otra ilustración del mismo autor en la misma obra. Si tienen la misma apariencia ¿por qué debemos suponer que corresponden a cosas distintas, que en la supuesta Sábana Santa son una representación de agujeros ocasionados por un incendio y en las demás miniaturas son adornos presumiblemente de piedras engastadas? Sobre si, además, existe o no correspondencia entre los círculos de la imagen del Códex Pray y los agujeros de la Sábana Santa a las reproducciones fotográficas contenidas en el artículo del Sr. Blanrue me remito. "La Sábana en aquel tiempo no había sufrido el gran incendio de 1532 que dejó las enormes marcas, y por lo tanto la presencia de los cuatro grupos de agujeros de un incendio anterior no datado tendrían que llamar poderosamente la atención de aquellos que la vieran." Prescindamos de si a finales del S XII tan siquiera existía la Sábana Santa (algo que no está probado en modo alguno) para que hubiera podido sufrir un incendio (que tampoco está documentado). Lo que me resulta curiosa es la pretensión de que el artista podría haber quedado impactado por los agujeritos y no por la figura de Jesús que, evidentemente, no aparece en forma alguna en la supuesta reproducción de la Sábana Santa. Contrasta esa actitud con la manifestada por el artista que realizó el Plomo de Lirey en el que sí aparece (aunque sea de forma deplorable) la figura de Cristo, y en el que, además, lleva su intento de hacer una representación fiel a marcar el tejido de sarga en forma de cola de pescado pero prescinde de los agujeros. "El hecho de que el autor del dibujo del Códex no muestre más que dos grupos de agujeros, los más llamativos de los simétricos, es que difícilmente podría hacerlo dadas las dimensiones del dibujo." No lo entiendo. Si el maestro iluminador húngaro hace (supuestamente) una reproducción a escala de una tela de gran tamaño y coloca en ella dos grupos de agujeritos ¿por qué sería difícil que colocara en ella los otros dos grupos de agujeros? Vamos nuevamente a ver la imagen con las zonas de supuestos agujeros señalados. ¿Caben o no dos grupos más en el resto de la supuesta tela? Además, ¿qué le impediría al autos haber hecho los "agujeros" más pequeños para que cupieran todos? "Blanrue especula sobre la forma de L "abierta" o "cerrada" de uno de los grupos ( el que tiene 4 agujeros) y sobre la forma de P o no P del otro ( el que tiene 5) ; no hay "eles" ni "pes", ni en el Códex ni en la Sábana, y el equipararlo a letras, si se hace, no es más que una forma de orientarse. [lo cual no impide a Blanrue interpretar como una "auténtica" letra P al grupo de 5 diamantes ( y no de 5 agujeros como otros estiman), la P del monograma de Cristo formado por la X y la P, además de "perdonarle" al ilustrador la falta de "diamantes" para conformar la X del monograma, en tanto no le "perdonaba" la falta de "agujeros" en caso de que su intención fuera mostrar los efectos de un incendio....] Así que lo que para unos eran agujeros producto de un incendio para Blanrue son nada menos que diamantes "que evocan la naturaleza divina de Cristo y el fenómeno milagroso de su resurrección"." Prescindamos del monograma de Cristo (que para mí "es un salto al vacío sin red" del Sr. Blanrue) y su supuesta identificación con diamantes (que no veo razón alguna para mantener). lo que si está claro es que, como ya dije antes, esos círculos son idénticos a los que aparecen en otras miniaturas como decoración de telas y objetos. Si en esos casos son, presumiblemente, piedras engastadas como era frecuente en la época (véase el relicario de Sainte Foy en Conques) ¿por qué ahora tienen que ser otra cosa? "Él mantiene que lo que tienen delante las Santas Mujeres no es la Sábana, sino un sarcófago con la tapa abierta. No podrá encontrarse en la iconografía un "sarcófago" que se parezca menos a ese "sarcófago imposible" que pretende Blanrue, pero es que además Jesús no fue puesto en ningún sarcófago." El que Jesús fuera puesto en un sarcófago o no, no tiene mayor importancia si consideramos que ésa es una iconografía ya existente. Por ejemplo, aparece en el nártex de San Miguel de Aralar (primera mitad del S XII), en la Pila Bautismal de Colmenares de Ojeda (mediados del S XII), en la Pila Bautismal de Calahorra de Boedo (finales del S XII)... Como vemos, en todos ellos un ángel levanta la tapa del sarcófago para mostrar su interior vacío. En dos de ellas (Aralar y Calahorra) aparece el Sudario. Si una vez visto esto volvemos a la imagen del Códex Pray podemos concluir que esa misma escena es la que aquí se representa. El objeto decorado con cruces rojas es el cuerpo del sarcófago, el decorado con lineas geométricas es la tapa desplazada con respecto al anterior y sobre él hay otro objeto decorado con cruces negras que es el Sudario. Basta con contemplar las diferentes decoraciones así como las líneas que los delimitan para comprender que el artista no está representado un único objeto (la supuesta reproducción de la Sábana Santa) y sí tres. En efecto, el miniaturista no es un dechado de virtudes artísticas y la "pifia" al no representar la esquina del sarcófago (pese a que lo intenta cambiando la dirección de las cruces rojas -¿por qué si no es así, hay una línea de cruces rojas que forman una diagonal alterando la disposición rectilínea de las demás (véase una nueva reproducción?-) pero no es el único artista que cae en ese error. Nicolás de Verdún (artista mucho más dotado que el iluminador húngaro) lo comete en dos ocasiones, en su interpretación de la escena de la Resurrección de Jesús (nótese que falta la línea de la esquina que sólo taparía parcialmente uno de los soldados) y en la escena de la Resurrección de los Muertos (nótese la tumba inferior central en la que no aparece la esquina que sí está en la tumba inferior izquierda). "Argumenta Blanrue con "genialidades" como que, por ejemplo, si fuera la parte superior de la sábana la que está marcada con líneas quebradas, sería pequeña para cubrir el cuerpo, así que la transforma en tapa del sarcófago...... y ahora ya ¡ sí puede tapar el cuerpo del difunto!. Extraña manera de ver las cosas. El hecho de que muchos pintores, sobre todo posteriores, se hallan tomado la licencia de "inventarse" el sarcófago para sustituir el lecho de piedra de la cueva sepulcral proporcionándose un mejor escenario para mostrar sus talentos pictóricos, no "obliga" a hacer lo mismo al ilustrador del Códex que además parece "escaso" de recursos técnicos para haberle sacado partido "artístico" a esa "sustitución" caso de que la hubiera pretendido. En pintores más "fieles" al relato evangélico el ángel sentado sobre una piedra señala hacia la cueva sepulcral en cuya entrada se ven los lienzos funerarios y no aparece sarcófago por ningún sitio." Pues sí, hay artistas que representan esta escena de otra forma distinta de igual forma que la Última Cena también tiene diferentes versiones, pero la cuestión es que el cambio del Sepulcro excavado en el roca por un sarcófago no era ninguna novedad en la época en que se ilustró el Códex Pray. No es que el iluminador estuviera obligado a ello, es, sencillamente, lo que hizo. Por si quedara alguna duda de que lo que hace el miniautista húngaro es representar unas escenas de acuerdo con la iconografía existente en su época creo que es interesante la comparación de la página del Códex Pray con esta otra de una obra contemporánea (cc. 1200), el Psautier de la reine Ingeburge (Museo Condé en Chantilly). "Así que el ilustrador del Códex se decanta por mostrar la Sábana que no envuelve ya el cuerpo de Cristo y los lienzos enrollados encima de la misma ( poco voluminosos éstos y que Blanrue pretende que sean el total de los lienzos funerarios). La sábana del Codex no muestra la "extraña impresión" de la imagen corporal de la Sábana de Turín, ni podría mostrarla al menos que el Sr.Blanrúe nos explique el cómo, por lo que el dibujante no tiene más recurso que "simbolizarla"." Creo que de la Sábana Santa hay numerosas copias desde Bélgica a Argentina, así que no entiendo lo de la imposibilidad de mostrarla. El artista la podría haber reproducido de igual forma que lo hicieron numerosos copistas posteriores. De verdad que no termino de "pillar" lo de un miniaturista que reproduce los agujeritos de la Sindone pero no la "extraña impresión" supuestamente dejada por el cuerpo de Jesús que es lo que la convierte en importante. "La parte externa de la Sábana simbolizando el tejido de hilatura en "diagonal" mediante líneas quebradas y la parte interna, que es la habría estado en contacto con el cuerpo de Cristo, mediante las cruces. [no aparece en la iconografía ningún sarcófago que muestre una decoración ni remotamente parecida a la que propone Blanrue, en tanto que si aparecen cruces decorando telas]." Haremos bueno aquello de que una imagen vale más que mil palabras (nótese la decoración de la tapa del sarcófago a base de cruces y círculos así como la reiteración de la escena de las Tres Marías, el ángel, el sepulcro con la tapa levantada para mostrar que está vacío y los lienzos sepulcrales). La fecha de realización de esta obra es en torno a 1140. No es sólo que sí existan representaciones artísticas de decoraciones similares, es que también han llegado hasta nuestros días los sarcófagos. Por ejemplo, alguna de las tapas que se encuentran en un edificio anexo a la iglesia de San Andrés de Cayón presentan bajorrelieves que representan cruces y líneas geométricas. "No puede olvidarse en ningún momento que la imagen que muestra la Sábana Santa, no se observa como tal más que a 3 ó 4 metros de distancia, desapareciendo, confundiéndose con el resto de la Sábana al irse aproximando a ella ; es su negativo el que toma "corporeidad", lo que entraña la dificultad insuperable para el artista de copiarla o dibujarla con medios que son obligadamente "positivos"." ¿Dificultad insuperable? Veamos uno, dos, tres, cuatro... ejemplos de artistas que sí representaron (mejor, peor o pésimamente) la imagen de la Sábana Santa. "La impresión frontal "evanescente" de la imagen de la Sábana Santa, el cuerpo visto por delante, se correspondería al reverso de la parte superior de la sábana que muestra el Códex, la que tiene el trazado en "líneas quebradas", imposible pues de mostrar, y si el artista hubiera pretendido dibujar el dorsal de esa imagen "evanescente", el cuerpo visto por detrás, en donde están situadas las cruces, hubiera tenido serios problemas. Además de que sólo hubiera podido mostrarlo parcialmente, hubiera producido una tremenda confusión en todos sus lectores: una sábana en que se vería " algo así" como parte del cuerpo de Cristo (visto de espaldas y con una impresión "evanescente") en tanto que lo que quiere mostrar el ángel, y la escena, es todo lo contrario, que el cuerpo de Cristo no está allí pues ha resucitado. [el dibujante del Códex no hubiera podido resolver "pictóricamente" lo que otros muchos artistas muy posteriores y con muchísimos más recursos técnicos tampoco pudieron resolver al copiar la Sábana Santa]." El artista (pese a estar muy limitado por sus desconocimientos técnicos) podía haber hecho exactamente lo que hicieron otros pintores posteriormente para solventar esos problemas, estirar la tela, reproducir sólo la silueta frontal, hacer una reducción a escala... cualquiera de esas soluciones le hubiera permitido representar la imagen de la Sábana Santa, pero ¿qué es lo que supuestamente hace? No representa la figura de Jesús pero llena la supuesta Sábana Santa de líneas geométricas y de cruces rojas (y también de cruces negras) y, eso sí, pinta los agujeritos que deben ser fundamentales para el significado religioso de la Sábana Santa. Ya sabía que el artista húngaro no era un dechado de virtudes técnicas (lo que no supone para nada una descalificación de su trabajo artístico que resulta innegablemente atractivo pese a ello) pero aceptar eso sería tanto como considerarle mentalmente deficiente (tonto del culo, hablando sin eufemismos). "Así que el ilustrador no hubiera podido compatibilizar en esa escena de las Santas Mujeres en la mañana del domingo de Pascua, el mostrar que la sábana estaba "vacía" con el mostrar la imagen "evanescente" del Resucitado impresa en la Sábana. Si algún lector encuentra la manera de representarlo al respecto (dibujada), será magníficamente recibida." Pues, sencillamente, con dos ángeles (que aparecen en el Evangelio de Lucas 24, 1-7) extendiendo el Sudario con la figura de Jesús en él mientras representa simultáneamente el sepulcro vacío. Por muy torpe técnicamente que fuera el iluminador húngaro sabe representar una tela por lo que no habría confusión entre el dibujo en una tela y el cuerpo real de Jesús (y no me pongo a dibujarlo porque el resultado sería deplorable. Desventajas de tener dos manos izquierdas para el dibujo...) "También argumenta Blanrue que no hay "sangre" en la figura de Jesús representada en el Códex, lo que sí sucede en la imagen de la Sábana Santa. ¿Desconoce Blanrue el resto de las ilustraciones del Códex?. Según ese criterio ni la crucifixión sería tal crucifixión, ni el descenso de la cruz sería el de un crucificado, pues como se puede advertir en las láminas correspondientes ( ver láminas en El Códex de Pray 1) no aparecen ni clavos, ni heridas en manos y pies, ni herida en el costado ni en ningún otro sitio, no hay el menor rastro de sangre en el cuerpo de Cristo. En cambio en el Cristo en Majestad (ver lámina en El Códex de Pray 2), el Cristo ya resucitado, el ilustrador dibuja las heridas de los clavos y la herida del costado." Son cuestiones distintas. El Arte Románico no alcanza normalmente las cotas de "sadismo" que muestran algunas representaciones Góticas, pero no es ésa la cuestión sino que la escena del Embalsamamiento (con previo lavado del cadáver según la costumbre judía) que representa el Códex Pray según el Evangelio de Juan es incompatible con una Sábana Santa llena de sangre. No tiene que ver, por tanto, con la renuencia del artista en mostrar detalles sangriento sino con la falta de coherencia entre el relato evangélico de Juan y la Sábana Santa (lo que no impide que el Jesús de la Sindone muestre la herida en el costado que sólo aparece en el escrito juanista). "Y es que el artista, dentro del grado de libertad que tenga, muestra lo que quiere mostrar y no muestra lo que no quiere y/o lo que no puede" Ya, pero ¿por qué, supuestamente, habría de querer representar la Sábana Santa sin representar lo que la hace importante? Hasta aquí la respuesta a ese comentario. Permítanme aclarar para terminar (que ya es hora) que esta bitácora no tiene como finalidad el convencer a nadie de nada porque no creo en el proselitismo de cualquier tipo ni estimo que el camino que yo recorro sea el mejor (tal vez ni siquiera sea bueno) para todos y cada uno de Vds, sencillamente es el que yo he elegido. No tengo otra pretensión que el hacer pública mi posición sobre diferentes temas. Si se ve enriquecida por otros puntos de vista diferentes, como el que nos ha ofrecido Maest, tanto mejor para todos. Desde el conocimiento de las distintas opiniones podrán Vds. juzgar con libertad que es lo importante con independencia de quién consideren que tiene razón y quién está equivocado. 20/04/2007Inauguramos una nueva sección (V)Una vez aclarados estos puntos, podemos volver a la crítica de la obra "La sábana santa ¡vaya timo!" de la que es autor el Sr. D. Félix Ares. Con el capítulo V titulado "Investigaciones (más o menos científicas)" el autor comienza lo que podríamos llamar la parte científica de la obra, abandonando (aparentemente) la parte histórica. No obstante, ya veremos que no es así. El autor inicia el capítulo con las investigaciones científicas que tuvieron lugar sobre el Sudario en 1969, 1973 y 1978 a las que habría que añadir la prueba de C-14 en 1988. No obstante, prescinde en este capítulo (lo incluye en el VII) de las investigaciones científicas realizadas por personas que no tuvieron acceso a la Sindone. Vignon, Colson, Delage o Barbet tendrán que esperar su entrada en escena (en los casos de Colson y Delage indefinidamente porque ni siquiera son mencionados en esta obra) pese a ser los precursores de la investigación científica sobre este objeto (si dichas investigaciones fueron ejemplos de buena o mala ciencia lo veremos en su momento). Personalmente hubiera preferido que se hubiera seguido el orden cronológico, pero como el Sr. Ares evidentemente opina lo contrario continuaremos con la secuencia de acontecimiento que él establece. "Por otra, muchos científicos, honrados y competentes en sus áreas de trabajo, se vuelven medio tontos (cursiva en el original) cuando se toca un tema que ellos consideran incuestionable: que el lienzo de Turín es la auténtica mortaja de Jesucristo. En ese caso se olvidan de su objetividad científica y buscan cualquier cosa que permita reafirmar su fe." (Págs. 41-42) Reconozco que ese párrafo resulta impresionante y que, incluso, puede ser cierto en algunos casos, pero no es completamente veraz porque oculta que, por ejemplo, Delage (que estaba convencido de que la Sábana Santa era el verdadero Sudario de Jesús) no era creyente así que mal podía estar actuando para reafirmar una fe que no tenía. Claro que si ése es el problema, nos olvidamos de Delage como si nunca hubiera existido o como si hubiera sido abducido por una nave extraterrestre y asunto concluido. "No todos los científicos participantes eran de este tipo. Algunos eran capaces de mantener su objetividad aunque los datos contradijeran sus creencias. Hay que felicitarles, pues mantener la objetividad en contra de las creencias es digno de sabios." (Pág. 42) Lo cual queda, nuevamente, muy bonito. Hay frases que están pidiendo a gritos una placa de mármol de Carrara que las inmortalice pero eso no quiere decir que sean veraces. El Sr. Ares tiene muy claro quiénes son los científicos que eran capaces de contradecir sus creencias y, por tanto, de mostrarse objetivos: "Los científicos que afirmaron que la sábana era una falsificación medieval sabían que iban a ser atacados. No obstante, para ellos fue más importante la fidelidad a los datos que las presiones." (Pág. 42) Llegados a este punto, uno está tentado de pedir a gritos una guitarra y exigir al público que jalee su intervención con unos cuantos "¡Olés!". Si no lo hago es: a) Porque me horripila el flamenco que, en mi opinión, tendría que estar prohibido por la convención de Ginebra. b) Porque sé que las tonterías acerca de la Sábana Santa no fueron dichas sólo por los científicos creyentes en su autenticidad. Tan bucólico panorama acerca de científicos "medio tontos" que se dejan llevar por sus creencias religiosas y abnegados científicos que tienen un comportamiento "digno de sabios" por no dejarse influir por ellas es falso. Lo siento mucho, pero es así. Como me imagino que alguno de Vds. estará "con la mosca detrás de la oreja" y pensando si me he pasado al "lado oscuro" (o algo así), permítanme explicarme. No es sostenible (al menos para mí) que todos los científicos que afirman la autenticidad de la Sábana Santa lo hagan movidos por sus creencias religiosas cuando alguno de ellos ni siquiera era creyente. ¿Cómo es eso posible? Porque han llegado a confundirse dos cuestiones absolutamente distintas, la autenticidad del Sudario por una parte y, por otra, que éste sea una prueba de la resurrección de Jesús. Que la Sábana Santa fuera auténtica no significaría más que ese trozo de tela envolvió el cadáver de un hombre crucificado al que conocemos como Jesús. Esto sería una cuestión meramente histórica, no religiosa y, por tanto, científicos como Delage pudieron creer en la autenticidad de la Sindone sin dejar por ello de ser agnósticos. Por otra parte, cualquiera que haya tenido la curiosidad de leer trabajos sobre el Sudario sabe que tanto partidarios como detractores de su autenticidad han llegado a decir auténticas tonterías al respecto. Dado que el Sr. Ares no incide más que en aquéllas que proceden de los partidarios de su autenticidad (recuérdese que eso no significa más que esta tela envolvió el cuerpo de Jesús sin pronunciarse para nada sobre su supuesta naturaleza divina) al final de las entradas relacionadas con la crítica a su libro veremos algunos ejemplos de afirmaciones disparatadas realizadas por los detractores de su autenticidad. Aunque el Sr. Ares se olvide siquiera de mencionar a autores como Christopher Knight & Robert Lomas (para los que la Sindone envolvió el cuerpo vivo y torturado de Jacques de Molay) o Lynn Picket & Clive Prince (para los que el Sudario es una fotografía de Leonardo da Vinci) si que cita un maravilloso ejemplo de "parida" científica (aunque en este caso, habría que hablar de "parida" histórica). Veámoslo: "es el trabajo de un gran artista de finales del siglo XV o principios del XVI, que utilizaba la técnica de sombreado de Leonardo." (Pág. 54) Esa "perla" referida a la Sábana Santa se debe a la Dra. Noemi Gabrielli que formó parte de la comisión de 1973 y que, evidentemente, consideraba que no era auténtica (en lo que estamos de acuerdo). No obstante no sólo tiene importancia el qué se afirma sino también el porqué se afirma y en este punto es donde reside el problema. Ya vimos la historia (tanto real como supuesta) del Sudario hasta las bulas papales del 6 de enero de 1390. Si hasta ese momento la documentación acerca de ese objeto es contradictoria, incompleta... ahora cambian las cosas. Desde 1390 a 1418 la Sindone se conservó en la colegiata de Lirey. El 6 de julio de 1418 fue entregada a Humbert, conde de la Roche, (segundo esposo de Marguerite de Charny, la hija de Geoffroi II de Charny) para ponerla a salvo de los peligros de la guerra entre Francia e Inglaterra. En 1439 falleció Humbert de la Roche y en 1443, dado que la guerra con Inglaterra había tomado un cariz favorable a Francia, los canónigos solicitaron a su viuda la devolución de la Sábana Santa. Marguerite se negó alegando que era una propiedad de su familia desde los tiempos de su abuelo, Geoffroi I de Charny. Para evitar los gastos de un proceso judicial, el capítulo de Lirey aceptó que la guardase durante tres años más a cambio de una contraprestación económica por las limosnas que la iglesia dejaba de percibir por no ostentar ya la "reliquia". En 1446 al cumplirse el plazo sin que Marguerite procediera a su devolución, el caso llegó al tribunal de Besançon. Allí Marguerite se comprometió a su devolución en 1449 a cambio de nuevas compensaciones económicas. En 1449 Marguerite en lugar de devolver la Sábana Santa a la colegiata se la llevó a realizar un "tour" por tierras de lo que hoy es Bélgica. A finales de este año, se produce un nuevo acuerdo entre las partes por el que Marguerite conservaría durante otros tres años la Sindone a cambio ¿como no? de más contraprestaciones económicas. Para no variar, Marguerite incumple también este acuerdo y en 1452 cede su propiedad a la casa de Saboya. El colegio de Lirey "agarra el cabreo" que pueden Vds. imaginarse y recurren, nuevamente, al tribunal de Besançon que acaba excomulgando a Marguerite de Charny. Como ésta no se dio por enterada, los canónigos de Lirey acaban vendiendo la Sábana Santa por 800 ducados de oro... que Marguerite nunca pagó como tampoco las compensaciones económicas especificadas en todos los acuerdos que hemos visto. Un nuevo acuerdo en 1458 o 1459 reiterando el contenido del anterior quedó, nuevamente, incumplido por Marguerite que murió excomulgada en 1460. Las reclamaciones del colegio de Lirey se dirigieron entonces a Luis de Saboya que en 1464 aceptó conceder una renta a la Colegiata para compensar sus pérdidas. Luis de Saboya falleció en 1465 siendo sucedido por su hijo Amadeo IX que falleció en 1472 siendo sucedido por su hijo Filiberto I. En 1473 los canónigos intentaron cobrar a su madre (a la madre de Filiberto I, aclaro) Yolanda que actuaba como regente por la minoría de edad de su hijo la renta prometida por Luis de Saboya que se les adeudaba desde la muerte de éste. Posiblemente obtuvieron una respuesta satisfactoria porque nunca más reclamaron nada. Por su parte, los Saboya depositaron el Sudario en la iglesia de los Franciscanos en Chambery donde se encontraba ya en 1453. Amadeo IX y su esposa Yolanda decidieron acelerar las obras de la capilla ducal en Chambery así como solicitar la concesión del rango de colegiata a dicha capilla lo que les fue concedido en 1467 por bula de Pablo II. Posiblemente el Sudario fue trasladado a esta nueva ubicación antes del fallecimiento de Amadeo IX en 1472 (como ya dijimos). En 1483 figura en el inventario de reliquias de la nueva colegiata de dónde sólo salió para algunas ostensiones como la celebrada en Vercelli el día 27 de marzo (Viernes Santo) de 1494 o la que tuvo lugar en Bourg-en-Bresse en 1503 a solicitud de Felipe el Hermoso. Hasta 1506 estuvo en el castillo de Billiac para complacer la petición de la condesa madre que se había retirado a ese lugar y que deseaba tenerla cerca de sí. En ese año los habitantes de Chambery consiguen que regrese a su ciudad donde permaneció hasta 1535 cuando Francia invade Italia ocasionando la huida de los Saboya que llevan consigo la "reliquia" que es ostentada en Milán en 1537. Posteriormente se conservó en la fortaleza de Niza hasta la toma de esa ciudad por los franceses en 1543 lo que motivó su traslado primero a Vercelli y posteriormente a diversas localidades, siempre en posesión de los Saboya. Cuando los Saboya recuperan sus propiedades, la Sindone regresó a la capilla ducal de Chambery en 1560 de dónde salió en 1578 con destino a Turín para facilitar el cumplimiento del voto realizado por Carlos Borromeo que, en agradecimiento por el cese de una epidemia de peste en Milán, prometió venerar la reliquia. Allí se conservó primero en la capilla ducal de San Lorenzo y posteriormente en un capilla (construida ex profeso) en el palacio ducal. El 1 de junio de 1694 fue trasladada a su actual paradero, la Capilla de la Santa Sindone (o Capilla Real) en la catedral turinesa. Pues bien, si por el Plomo de Lirey conocemos el aspecto que tenía la Sábana Santa cuando era expuesta en esa localidad francesa (y que coincide con el que hoy conocemos) y la historia del Sudario es conocido desde esa fecha ¿cuándo demonios cree la Dra. Gabrielli que se produjo el "cambiazo" sin que nadie se diera cuenta? Si, además, la propiedad de la "reliquia" desde 1452 hasta fechas muy recientes (concretamente hasta 1983 cuando fue donada a la Santa Sede en virtud de una disposición testamentaria de Umberto II de Saboya) ha recaído siempre en la casa de Saboya ¿para qué iba ésta a sustituir la reliquia por una copia? ¿Para engañarse a sí misma? ¿Qué comentarios le merece al autor tamaña "burrada"? Veámoslo: "De esta frase destacaría el hecho de que la imagen es la obra de un gran artista, pero en cuanto a la datación parece retrasarla demasiado... Parece que la Dra. Gabrielli se alejó un poco en el tiempo: la datación de la pintura 100 o 150 años antes también habría sido perfectamente coherente." (Pág. 54) En realidad, la datación 100 o 150 años de lo que afirmó la Dra. Gabrielli es la única que hubiera resultado coherente. No es que lo parezca, es que retrasó la fecha de composición en demasía y sin que hubiera ningún motivo válido para ello. Si la Dra. Gabrielli, pese a la "metedura de pata", no merece para el Sr. Ares una crítica más dura, el dictamen del Dr. Raes se gana lo que, en mi opinión, es un sarcasmo inmerecido: "Gilbert Raes, uno de los pocos no italianos del grupo, era un experto textil belga, y lo que dice es digno de un escrito diplomático:" (Pág. 51) y "Le propongo para redactar tratados de la Unión Europea que satisfagan a todos, ¿o a ninguno?" (Pág. 52) ¿Qué dijo el Dr. Raes para merecer ese, en mi opinión, "cachondeo" innecesario? Lo siguiente: "El tipo de tejido no es particularmente distintivo y no permite determinar el período en el que se produjo." (Pag. 52) y "En base a las observaciones anteriores podemos decir que no poseemos indicaciones precisas que nos permitan afirmar sin sombra de duda que el tejido no data de los tiempos de Cristo. Por otra lado, tampoco es posible confirmar que la tela en cuestión haya sido realmente fabricada en ese período." (Pág. 52) Es decir, que puesto que el tipo de tejido es común tanto en época de Jesús como posteriormente, no hay nada en él que permita datarlo por simple observación de la tela. Eso no es diplomacia, ganas de nadar y guardar la ropa... es sencillamente una postura honrada. Si no existen pruebas que permitan elegir entre dos teorías opuestas, hay que abstenerse de hacerlo. Por lo demás, resulta interesante destacar el informe de Eugenia Rizatti y Emilio Mari sobre la presencia (o no) de sangre en el Sudario. Todas las pruebas realizadas dieron resultado negativo (es decir, que no había sangre). Sin embargo, el autor tiene que reconocer: "Rizatti y Mari indicaron que su método es válido cuando da resultados positivos. Es decir, si dicen que hay sangre es que la hay. Pero no son absolutamente válidos para decir que no la hay. Pudiera ocurrir que con otras comprobaciones de otro tipo resultara que sí hay restos de sangre." (Pág. 48) No obstante, el Sr. Ares a continuación intenta zanjar cualquier duda que pudiera sugerir en el lector ese párrafo: "Creo importante señalar aquí que comprobaciones posteriores del STURP y de Walter McCrone, con las mismas técnicas y otras técnicas, tales como bencidina, test de Takayama y Teichman, fenoftaleína y luz ultravioleta con tratamiento de ácido sulfúrico, también dieron resultados negativos." (Pág. 48) A poco interés que hayan tenido Vds. en seguir la polémica sobre la Sábana Santa supongo que en este punto se estarán haciendo la misma pregunta que me formulé yo: ¿Y dónde está la contestación a los trabajos de Alan Adler y John Heller? No obstante, también es posible que no tengan ni idea de quiénes son esos señores o qué aseguraron. Por si acaso, permítanme enlazar un artículo que contiene un resumen (en inglés) de esta historia. Pues bien, en vano buscarán en este libro referencia alguna a esa cuestión. No existe la menor mención a porqué esos estudios son inválidos. Ni niega los resultados (presencia de componentes que los autores relacionan con la sangre humana), ni ofece razones para afirmar que los métodos empleados no son adecuados, ni ofrece una interpretación alternativa a la de los Sres. Adler y Heller. Sencillamente, nada de esto existe para el autor o bien considera que no merece la pena trasmitírselo a sus lectores. Eso no le impide asegurar: "La conclusión es bastante clara: en la sábana de Turín no hay restos de sangre." (Pág. 49) Me parece muy bien que el Sr. Ares posea tal grado de certeza sobre ese punto concreto, pero si hay un estudio que asegura lo contrario, hacer como si éste no existiera o como si, al menos, no mereciera respuesta, no es la mejor forma de convencernos a los demás para que podamos compartir su seguridad. Por contra, sí informa adecuadamente de la diferente interpretación dada por Walter McCrone y los científicos del STURP a la presencia de dióxido de hierro. (Para el primero es una prueba de que la figura de la Sábana Santa es una pintura realizada con ocre mientras para los segundos procede de la descomposición de la sangre o, tal vez, sea una contaminación procedente de la pintura de las copias que se ponían en contacto con ella). Si están interesados en esta polémica, les enlazo un artículo de Walter McCrone (en español) y un breve comentario de Raymond Rogers en los que defienden sus respectivas posturas. No obstante, dado que el Sr. Ares es informático y, con mayor precisión, es "profesor titular universitario del área de Arquitectura y Tecnología de Computadores de la Universidad del País Vasco" según reza la solapa de este libro, lo que me sorprendió más desagradablemente de este capítulo es lo poco que dice sobre las afirmaciones de John Jackson y Eric Jumper. Por si no saben quiénes son estos señores, son los que afirmaron que la imagen del Sudario reflejaba la tridimensionalidad de un cuerpo humano, es decir, que no era una mera pintura. "Poco después de que la comisión de 1973 entregara sus informes, dos capitanes de la Fuerza Aérea de EEUU, John Jackson y Eric Jumper, realizaron un estudio basado en fotos de la sábana de Turín y llegaron a la conclusión de que tenían información tridimensional. Utilizaron un ordenador y un escáner y asociaron los niveles de gris de la imagen con la distancia al cuerpo y les salió una pequeña correlación. Era 1973, todo lo que viniera de los cerebros electrónicos era pocos menos que magia y la noticia corrió como la pólvora: La NASA demuestra que la sábana santa de Turín es la mortaja de Jesucristo, la NASA demuestra que Jesucristo resucitó... Titulares así aparecieron en todo el mundo. Pero el único papel que representó la NASA en todo el embrollo fue prestar un ordenador y un escáner a Jackson y Jumper." (Pág. 58) Ni en esta ocasión, ni cuando vuelva a tratar de este tema (ya lo veremos en su momento) el autor da alguna razón que permita desestimar el trabajo de Jackson & Jumper. Parece más preocupado por señalar que la NASA (como tal agencia) no tuvo nada que ver con este asunto que por desmentir las afirmaciones de los miembros de la USAF. Como me imagino que Vds. no compartirán ese punto de vista (supongo que les importa un bledo si la NASA fue responsable o no de esas afirmaciones y lo que les interesa realmente es si son o no ciertas) me permito hacer unas observaciones al respecto: Ni Jackson ni Jumper tuvieron acceso al Sudario antes de publicar sus resultados. Se basaron en fotografías y, además, éstas eran en blanco y negro (concretamente, las obtenidas por Giuseppe Enrie en 1931) lo que, por sí mismo, ya bastaría para poner en duda los resultados. No obstante, en 1978 Vernon Miller obtuvo fotografías en alta resolución que ofrecen (según los autores) los mismos resultados de información tridimensional. De todas formas, seguimos hablando de experimentos realizadss sobre fotografías. Aún peor para la validez de esta hipótesis es el sencillo recurso de observar los resultados obtenidos por Jackson & Jumper. Puesto que, recordemos, la teoría que se trata de probar es que el cuerpo que, supuestamente, produjo la imagen era tridimensional debería ser posible su reconstrucción. Jackson & Jumper lo intentaron pero el resultado, antes de "limpiar" la imagen, es cualquier cosa menos bueno. Si están intereados, en un texto titulado "Dictamen sobre la Sábana de Cristo" de Kenneth E. Stevenson y Gary R. Habermas (Traducción de José Luis Carreño Etxeandía. Colección Documento, Ed. Planeta. 3ª Edición, Barcelona, 1988) pueden encontrar (en el cuadernillo de fotografías situado entre las páginas 128-129) un par de ilustraciones que resultan interesantes. La primera es una reconstrucción del "rostro" en 3D. Los autores de este texto parecen no darse cuenta de que eso es cualquier cosa menos el rostro de una persona real (flequillo, barba y cejas sobresalen de la altura de la punta de la nariz al igual que los pómulos, la cabellera no está caída...). La segunda es una estatua de cartón y fibra de vidrio que prepresenta al hombre de la Sindone y que desafía cualquier intento de descripción que yo pueda hacer. Es, en el sentido literal, indescriptible. Mejor obsérvenla y juzguen Vds. mismos. Tal vez por ello, Jumper & Jackson acabaron "limpiando" la imagen: "Recurrieron a "un voluntario escogido por su parecido con la imagen del sudario, La persona fue envuelta en una sábana y, mediante procedimientos ópticos delicados, midieron las distancias entre el cuerpo y la tela. Se incorporaron estas medidas a la memoria del analizador encargado de traducir las variaciones de densidad coloreada de la imagen del sudario. El primer resultado obtenido fue el de una imagen humana en tres dimensiones distorsionada en varios lugares. Las instrucciones dadas al ordenador fueron modificadas por tanteo hasta que se obtuvo una imagen exenta de distorsiones inadmisibles"" ("La cruzada de la sábana santa" por Luis Alfonso Gámez. Revista el escéptico nº 1. Zaragoza, junio de 1998. Pág. 66 citando "La autenticidad del sudario de Turín pendiente de un hilo" por Michel Rouzé. Revista Algo nº 386. Barcelona, abril de 1983. Págs. 18-27) Después de eso, sobra cualquier comentario ulterior sobre el experimento "científico". -Continuará-
23/04/2007Inauguramos una nueva sección (VI)Después de esa revisión a las investigaciones sobre la Sindone, le toca el turno al padre Filas en el capítulo (o algo así) VI titulado "Monedas, el Pato Donald y Mickey Mouse". Como el tema, para el autor, parece que da para poco, el título casi es más largo que el capítulo que apenas sobrepasa una cara. Aparte de enterarnos de que en el portal del Sr. Ares hay mármol y que el autor, mientras espera el ascensor, se dedica a imaginar rostros y figuras en dicha superficie, el Sr. Ares asegura que, ante las fotografías ampliadas del padre Filas,: "lo único que puede hacer una persona con sentido común es soltar una gran carcajada." (Pág. 65) Cuando termina de reírse, cita a David Sox, que sostiene que la mayoría de los expertos consideran que lo de poner monedas sobre los ojos de los cadáveres es una práctica pagana y, por tanto, no corresponde a un enterramiento judío, y a Marvin V. Mueller que afirma que en la fotografías del padre Filas cada uno ve lo que quiere ver. Después de un magnífico ejemplo de preterición: "Entre ellos están los famosos esposos Alan y Mary Whanger, de los que mejor no hablaré." (Pág. 66) El Sr. Ares concluye con una frase lapidaria: "Lo de Filas y las monedas es sencillamente una bobada, pero muchos tontilocos con menos cerebro que un chorlito lo siguen repitiendo, y repitiendo." (Pág. 66) Comencemos por el final. Creía que este libro más que dirigirse a los que ya consideramos que la Sábana Santa no fue nunca la mortaja de Jesús, se orientaba a los que piensan lo contrario pero, si ése es el caso, se me ocurre que tildar a los creyentes en el tema de las monedas de "tontilocos con menos cerebro que un chorlito" no es la mejor forma de exponer unos argumentos para que consideren si su creencia no es fruto de un error. Francamente, cuando alguien considera que se le está insultando (y lo de "tontilocos..." no me parece que sea un halago, precisamente) no suele estar dispuesto a la reflexión sosegada. Por ello, el empleo de ese lenguaje dirigido a las personas que, de buena fe, creen algo por muy absurdo que nos parezca es estratégicamente inadecuado y éticamente deplorable como cualquier otro insulto. Ahora ya puedo regresar al principio para contar todo lo que el Sr. Ares no dice. A raíz del trabajo de Jackson y Jumper (del que ya hablamos en la anterior entrega de esta serie) pudo apreciarse que, entre otras deficiencias de la imagen tridimensional obtenida, los ojos del cadáver estaban muy abultados. Como el parentesco del supuesto Jesús con Martin Alan Feldman no parece probable, el padre Filas S.J. imaginó que eso se debía a la existencia de sendos objetos sobre los párpados del cadáver. Comenzó a trabajar con ampliaciones de las antiguas fotografías de Giuseppe Enrie y encontró esto (como, la verdad, es que no está nada claro, una imagen mejorada la tienen aquí, a la izquierda la imagen tridimensional, a la derecha se marca lo que, supuestamente, debemos ver). Imagino que estarán pensando qué demonios se supone que es eso. En opinión del padre Filas es la huella dejada por un leptón (olvídense de la Física porque estos leptones nada tienen que ver con esos leptones excepto su etimología). En Numismática se conoce con ese nombre a las monedas del mundo griego de poco valor (leptón significa pequeño). En este caso concreto, supuestamente se trata de uno de los llamados leptones de Poncio Pilato por haber sido acuñados en Judea cuando Pilato ejerció allí la prefectura (26-36 D. de C.). Este tipo de leptones (que no son los únicos que se acuñaron bajo Pilato como ahora veremos) presenta el lituus (cayado del augur) con la inscripción en letras griegas mayúsculas TIBEPIOY KAICAPOC (De Tiberio César). Según el padre Filas lo que aparece en la imagen es el cayado y las letras Y CAI por un error ortográfico cometido en la ceca en vez de Y KAI. Existen, en efecto, leptones de Poncio Pilato con ese error ortográfico pero los que conozco (lo que no quiere decir que no existan otros y yo no los conozca) son del tipo leptón simpulum así llamados porque presentan el simpulum (una especie de cucharón ceremonial). No obstante, puesto que existen los leptones de tipo lituus y está documentado el error ortográfico (por no hablar de que los leptones de Poncio Pilato son un horror en cuanto a la acuñación con frecuencia defectuosa) podemos conceder que existan ejemplares en los que ambas características aparezcan simultáneamente. El problema no es ése. Veamos unas declaraciones al respecto de Barrie Schwortz, que tomó las fotografías de la Sábana Santa durante la investigación protagonizada por el STURP: "Lo que el Padre Filas vio como inscripción, yo lo veo como efectos de azar y de ruido... Me dijo a mí (sic en el original) que no había conseguido ni siquiera iguales resultados con las fotos de 1978. Desgraciadamente, las fotos de 1933 habían sido copiadas y recopiadas... se produjo un crecimiento de los granos respecto a la primera generación de fotos, cosa muy común" (Las declaraciones de Schwortz pueden encontrarlas aquí. Si el supuesto parecido entre la impronta en el Sudario y el leptón sólo aparece en las copias sucesivas en blanco y negro y no lo hace con los originales en color y alta resolución tenemos que dar la razón a Mr. Schowrtz, es un mero ejemplo de "ruido" sumado a la Pareidolia. No obstante, todavía podemos comentar alguna cosa más sobre este tema. Por ejemplo, ¿existía o no un rito funerario judío consistente en colocar monedas sobre los ojos de los cadáveres? Conocemos el óbolo de Caronte (la moneda que se colocaba en la boca de los difuntos para que éstos pudieran pagar al barquero Caronte el viaje a la otra orilla de la laguna Estigia) pero eso es, indudablemente, un rito grecolatino, no judío. Sin embargo, sí se han encontrado evidencias arqueológicas de la presencia de monedas en osarios judíos pero ¿estaban sobre los ojos? En esta dirección podrán encontrar un debate entre Lombati y Alan Whanger al respecto. Mi opinión es que resulta inconcebible que sobre el cadáver de un judío respetuoso de la Ley (entiéndase de la ley mosaíca) se colocasen monedas con símbolos páganos como el lituus. ¿Y las monedas por qué aparecen? La respuesta (de forma simplificada, que no hay evidencia que relacione esas monedas con los enterramientos) pueden encontrarla en el artículo "Was the Coin-on-Eye Custom a Jewish Burial Practice in the Second Temple Period?" por Rachel Hachlili & Ann Killebrew. The Biblical Archaeologist, Vol. 46, Nº 3 (Verano, 1983). Págs. 147-153. (La primera página del artículo pueden encontrarla aquí) Este Whanger es, evidentemente, uno de los miembros del matrimonio Whanger, ése del que en opinión del Sr. Ares "mejor no hablaré". Como no comparto para nada que sea mejor silenciar algo que hablar sobre ello, en los mensajes antes enlazados podrán notar que las afirmaciones de los Whanger son que no sólo aparece la impronta de las monedas en el Sudario sino también la de un amuleto y la de diversos objetos relacionados con la Pasión como los clavos, las tenazas, el martillo... que nadie ve más que ellos y eso después de haber tratado las fotografías digitalmente. También debemos al matrimonio Whanger la curiosa explicación del porqué se colocaron monedas sobre los ojos de Jesús, para mantener cerrados los ojos del cadáver y que no se entreabieran por el rigor mortis. El único problema es que los leptones pesan unos dos gramos lo que les convierte en inútiles a esos efectos. Si el matrimonio Whanger al menos es citado aunque sólo sea para decir que mejor no hablar de él, no tiene esa suerte Aldo Marastoni el autor de la afirmación de que en la Sábana Santa aparecen letras en tres alfabetos distintos, latino, griego y hebreo. (Una imagen de dónde aparecen -supuestamente- pueden encontrarla aquí). Como verán por esa imagen, las supuestas letras se encuentran sobre o cerca del "rostro". ¿Las llevaba tatuadas? No. Según explica el profesor Marastoni procederían de una especie de capucha en la que se escribió lo mismo (o parecido) que en el INRI. Por efecto del sudor, la tinta fresca traspasó la tela y acabó sobre el rostro de Jesús. Aparte de que, nuevamente, tales imágenes sólo aparecen después de filtrar las fotografías (y ni siquiera entonces están claras), no existe la menor prueba de que los romanos emplearan tal práctica en sus ejecuciones. Hemos visto cómo las afirmaciones sobre impronta de monedas, instrumentos de ejecución y letras en la Sindone deben ser puestas en duda, pero ni me parece que sean motivo de risa ni, mucho menos, para tratar a sus autores o a las que personas que las crean como "tontilocos". -Continuará- |