Escritos desde el páramo |
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Boboblog sobre pensamiento crítico, historia y pseudohistoria.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2008. Inauguramos una nueva sección (y X)![]() Ya es hora de acabar este largo y tedioso viaje que hemos realizado siguiendo la obra La sábana santa ¡vaya timo! de la que es autor D. Félix Ares de Blas. Si, hasta el momento, no he estado precisamente de acuerdo con el texto por las razones que les he ido indicando, por contra no tengo nada que decir sobre buena parte del último capítulo titulado La guinda: el carbono 14. Su exposición sobre lo que es el carbono 14, porqué y cómo se emplea como sistema de datación absoluta, cómo se realizó la prueba de datación de la Sábana Santa, qué muestras de control se emplearon, cómo se limpiaron éstas y qué resultado obtuvieron los tres laboratorios que efectuaron esta prueba sobre la Sábana Santa me parece clara y básicamente correcta y, por tanto, tengo muy poco que decir sobre ello (más abajo indicaré la única discrepancia que tengo al respecto). Me limito, por tanto, a asentir y a aplaudir esta sección y a señalar lo obvio, el hecho de que el lino con el que se tejió esta tela fuera recolectado entre 1260 y 1390 convierte en imposible el que se empleara en un entierro circa el año 30. Ahora ya podemos decir con total seguridad que la Sábana Santa no es una auténtica reliquia de la Pasión de Jesús. Ese resultado convierte en fútil (a efectos de su supuesta autenticidad) cualquier discusión sobre la formación de la imagen, los pólenes, si las menciones históricas se refieren o no a este objeto... es decir, todo lo que llevamos visto hasta este mismo momento no es más que un monumento a lo prescindible. Tendrá o no interés como discusión intelectual, quizás los datos que he ido aportando les puedan resultar de utilidad... pero a efectos de lo realmente importante, si esa tela fue la mortaja empleada en el entierro de Jesús o no, son meros fuegos de artificio. ¿Por qué, entonces, les he aburrido durante más de dos años (la primera entrada la publiqué en mayo de 2006) con este tema? Comenzaré por confesarles las razones que no me han movido a ello: No considero que este tema tenga ninguna importancia real. Me resulta inexplicable el hecho de que exista tanta polémica en torno a este objeto. Si yo fuera cristiano no necesitaría de ninguna sábana para creer que Jesús era el Hijo de Dios hecho hombre, que resucitó de entre los muertos y subió a los cielos. Como soy ateo, me limito a señalar que, aunque fuera auténtica, no probaría nada en el campo de la Metafísica y lo que podría demostrar en el campo de la Historia, la existencia de una persona, a la que conocemos como Jesús, que murió crucificada lo doy por ya sabido porque es eso lo que dicen las fuentes (escritos neotestamentarios tanto canónicos como apócrifos confirmados por Tácito). Por tanto, la autenticidad o falsedad del Santo Sudario me resulta indiferente. Por supuesto, no ha sido fruto de ninguna inquina con el autor. No, no es que yo sea incapaz de ello porque al no ser cristiano no me siento obligado por aquello de poner la otra mejilla, perdonar a los enemigos y demás preceptos morales para ovejitas luceras. Sencillamente, es que con el Sr. Ares jamás he tenido ningún problema personal ni disensión intelectual para que "se la tuviera guardada" y, aunque no hubiera sido así, soy firme partidario de que el mayor insulto consiste en no hacer ni p..o caso al otro, aquello tan castellano de que "No hay mayor desprecio que no hacer aprecio". Entonces ¿por qué? Fundamentalmente por hartazgo, porque estaba hasta las narices de escuchar afirmaciones falsas en boca de los partidarios de la autenticidad de la Sábana Santa para que se sumen ahora los errores, tergiversaciones, omisiones, argumentaciones incorrectas... de los detractores, máxime cuando eso se hace en nombre del pensamiento crítico. Si tenemos la pretensión de defender esto debemos asumir una serie de obligaciones: objetividad, rigor, documentación... El que no actuemos así es tanto más criticable cuando somos nosotros los que defendemos su necesidad. Por eso he tenido que meterme en un follón del que hubiera preferido mantenerme al margen. Ojalá hubiera podido aplaudir la aparición de esta obra y decir que era el texto que los escépticos españoles esperábamos, que era riguroso y objetivo, que estaba documentado y actualizado... en vez de explicar durante dos años el porqué es todo lo contrario, descuidado, parcial, indocumentado y anticuado (ya han visto ejemplos de todo ello, así que no volveremos a repetirlos). Incluso en este capítulo, que es lo único que puedo salvar de todo el libro, incurre en omisiones al tratar los argumentos de la parte contraria. No hace falta ser ningún lince para comprender que si la prueba del Carbono 14 demuestra que la Sindone no puede ser una reliquia de la Pasión, si se pretende seguir manteniendo su carácter de tal es preciso impugnar la datación con argumentos válidos. Aunque nadie lo haya logrado (como veremos a continuación) y, por tanto, continúa siendo válida, no han faltado intentos apoyados en argumentos más o menos interesantes. Para simplificar, podemos establecer las siguientes categorías: a) Invalidez (absoluta o parcial) de la prueba del Carbono 14. b) Falseamiento de la datación por efecto de la radiación desprendida por el cadáver en el momento de resucitar. c) Falseamiento de la datación por efecto de un incendio. d) Falseamiento de la datación por efecto de contaminación bioplástica. e) Falseamiento de la datación por contaminación de material textil moderno. f) Falseamiento de la datación por contaminación por CO2. g) Conspiración. D. Félix contesta a las hipótesis de los tipos a, b y d perfectamente. Es peor su respuesta a la hipótesis tipo c y no argumenta en modo alguno contra las hipótesis de los tipos e, f y g. Vamos a verlas todas. A- Invalidez total o absoluta de la prueba del Carbono 14. Por extraño que pueda parecer, hay gente que afirma que la datación por Carbono 14 o no es válida en general, o no es válida en el caso particular de los textiles de lino. Bueno, también hay gente que cree que la Tierra es hueca o que El Señor de los Anillos es Literatura y el que lo consideren así no lo convierte en realidad. Sencillamente, la datación por C-14 se ha puesto a prueba en numerosas ocasiones comparando sus resultados con los obtenidos con otros sistemas de datación como la Dendrocronología y es fiable y relativamente precisa (no esperen una fecha del tipo 16 de febrero de 1214 a las seis y cuatro minutos de la tarde porque no la obtendrán). Intentar desacreditar esta técnica con anécdotas de cuando estaba siendo desarrollada antes, por tanto, de que se estableciera la calibración (tarea en la que, precisamente, la comparación con las fechas obtenidas por dendrocronología fue fundamental) y de que se ganara en precisión con la introducción de la espectometría de masas es, sencillamente, ridículo. No comprender lo que quiere decir que la Sábana Santa fue realizada entre 1260 y 1390 con una probabilidad del 95% es, sencillamente, un problema de conocimiento. ¿Cabe en el 5% restante la posibilidad de que, en realidad, se hiciera en el primer siglo de nuestra era? No, no cabe. Cabe la posibilidad (tanto más remota cuanto más nos alejemos de los umbrales máximo y mínimo) de que sea algo anterior a 1260 o algo posterior a 1390. Por eso, cuando hablamos del Santo Sudario del que tenemos noticias en Constantinopla a comienzos del S XIII dijimos que era posible pero improbable que se tratara de la Sábana Santa actual, pero ese umbral no puede estirarse hasta el S I sin convertir lo improbable en imposible. Otros pretenden que el Carbono-14 es una prueba de datación válida (a ver cómo explican en caso contrario que sea el sistema por excelencia para datar restos orgánicos) pero que no sirve para textiles, para lino... Nada de ello es cierto. El Carbono-14 se usa también para restos textiles y, más concretamente, para tejidos de lino sin ningún problema. De hecho, las tres muestras de control que se emplearon en la datación del Santo Sudario eran telas de lino y fueron correctamente fechadas por los tres laboratorios (su datación se conocía bien por motivos históricos bien por el contexto arqueológico en el que aparecieron). Vamos con la "oposición" de tipo b, el supuesto aumento en la cantidad de Carbono 14 como consecuencia de la radiación emitida por el cuerpo de Jesús durante la resurrección. Los partidarios de esta hipótesis proponen tratar un tema puramente científico como es la datación de un tejido de lino introduciendo elementos absolutamente acientíficos como cuerpos que resucitan y la radiación que éstos emiten. Además, y como ya dijimos, no hay la menor prueba de que la Sábana Santa haya recibido una dosis de radiación capaz de lograr eso. Veamos la "oposición" de tipo c, la datación incorrecta por los efectos de un incendio como el que sufrió la Sábana Santa en 1532, también conocida como la hipótesis Kouznetsov por el científico que la propuso, el doctor Dmitri Kouznetsov (u otros grafías más o menos semejantes). Les invito a leer este artículo de Massimo Polidoro en el que se habla de este tema, el más chusco (o el más deprimente) de la historia de la Sindonología. Como pueden comprobar si introducen el nombre de Kouznetsov o Kuznetsov junto con las palabras Sábana Santa, Shroud of Turin, Saint Suaire... encontrarán un montón de páginas dedicadas a cantar las loas de esta teoría según la cual una tela guardada en el interior de un cofre de madera y plata y expuesto a unas condiciones similares a las que generó el incendio de 1532 experimentará un aumento en su contenido de Carbono 14 lo que falsearía su datación por este método. Todo esto fue publicado en una revista científica, Journal of Archaelogical Science, en un artículo titulado: Effects on Fires and Biofractionation of Carbon Isotopes on Results of Radiocarbon Dating of Old Textiles: The Shroud of Turin que firmaban D. A. Kouznetsov, A. A. Ivanov & P. R. Veletsky que vio la luz en el volumen 23 (1996) número 1 en las págs. 109-121 de la citada publicación. En muy pocas de ellas encontrarán la menor referencia a otro artículo publicado en la misma revista, en el mismo volumen y en el mismo número aunque en las págs. 157-160 y titulado Factors Affecting the Apparent Radiocarbon Age of Textiles: A Comment on "Effects on Fires and Biofractionation of Carbon Isotopes on Results of Radiocarbon Dating of Old Textiles: The Shroud of Turin," by D.A. Kouznetsov et al. que firmaban A. J. T. Jull, D. J. Donahue & P. E. Damon. ¿Por qué? Porque esta teoría nacía ya muerta. En su artículo, el Dr. Kouznetsov afirmaba haber enviado para su datación por C-14 un fragmento de tela del S I que fue datado por el laboratorio entre los años 100 A. de C. y 100 D. de C. Después de someterlo a unas condiciones similares a las del incendio de 1532 envió al mismo laboratorio otro fragmento de la misma tela que fue datado en esta ocasión en el S XIV. Los editores de la revista olieron algo raro y enviaron el artículo de los rusos al laboratorio de Tucson, uno de los tres que habían realizado la datación de la Sábana Santa, y, ante su respuesta, optaron por publicarla en el mismo número que el artículo original, algo infrecuente en el mundo de las publicaciones científicas. ¿Qué decían los de Arizona? Pues además de señalar que el supuesto experimento de los rusos no tenía ningún control externo, afirmaron que habían intentado replicar la prueba y que el resultado había sido nulo, el tejido no había experimentado ningún aumento en el contenido de Carbono 14. No, no es cuestión de creer a unos u otros que sería una mera cuestión de fe, es que en Ciencia la reproducibilidad de los experimentos es fundamental y nadie ha sido capaz de replicar la prueba del Dr. Kouznetsov y obtener los resultados alegados por éste. Esto ya es suficiente para "cargarse" esta hipótesis sin necesidad de entrar en el resto de la obra "científica" de The Amazing Dr. Kouznetsov, el título de un magnífico artículo de William Meacham (sí, el sindonólogo) publicado en Antiquity en septiembre del 2007 y que debería servirnos para abrir un nuevo debate sin relación directa alguna con la Sábana Santa, el de si el rigor de las revistas científicas no es una mera construcción mental inexistente en la realidad (debate que no tengo la menor esperanza de que se inicie, estamos demasiado ocupados buscando auténticas tonterías en Cuarto y mitad del Halcón Milenario -por decir algo- para pararnos a reflexionar el porqué pudo darse el caso Kouznetsov, el que éste pudiera seguir publicando artículos en revistas científicas incluso cuando ya se sabían los escándalos que jalonan su "carrera", y si ahora existen los mecanismos de control que impidan un nuevo fraude intelectual semejante). Permítanme añadir, por su relación con el caso que nos ocupa, que no sólo nadie ha podido reproducir el supuesto experimento del Dr. Kouznetsov sino que, además, muchos de los datos que aparecían en su artículo han sido imposibles de contrastar por resultar imprecisos y, cuando sí ha sido posible, han resultado ser falsos en cuestiones, además, tan importantes como que las supuestas dataciones por C-14 ni siquiera existían. A esto se reduce la célebre hipótesis Kouznetsov a la que se sigue dando pábulo en tantas y tantas páginas sindonológicas, a una gran mentira; pero antes de reírnos de la credulidad ajena debemos recordar que este monstruo intelectual se alimentó de la credibilidad que obtuvo de sus publicaciones en revistas científicas. Ahora ya podemos desternillarnos a sabiendas de que, en parte, nos estamos riendo de nosotros mismos, algo, por otra parte, muy sano. Examinemos ahora la hipótesis de tipo d, la contaminación por material bioplástico o hipótesis de Garza-Valdés, nombre por el también es conocida por su defensor, el pediatra Leoncio Garza-Valdés aunque, en realidad, deberíamos hablar de hipótesis Garza-Valdés-Mattingly por el microbiólogo Stephen Mattingly, coautor de la misma. ¿Recuerdan que la hipótesis del Dr. Kouznetsov había nacido ya muerta? Pues eso mismo podemos decir de esta otra. ¿Por qué? Porque toda ella arranca de que, según Garza-Valdés, Giovanni Riggi di Numana (la persona que había cortado la muestra para la datación por C-14) le había entregado dos hilos de la Sábana Santa en los que él y el Dr. Mattingly habían detectado una capa transparente de microorganismos que podían falsear la datación por Carbono 14. El problema es que el cardenal Giovanni Saldarini, entonces custodio de la Sábana Santa, se negó a reconocer que el Dr. Garza-Valdés estuviera en posesión de material procedente de la Sindone como tuvo que admitir el propio autor en su libro The DNA of God?. De una muestra de procedencia dudosa no pueden extraerse pruebas científicas válidas. Este principio de caución tan elemental se "carga" toda este teoría de la que ya no sería necesario decir ni media palabra más, pero supongamos por un momento que no fuera así, que los hilos tuvieran una procedencia (y conservación) "pata negra". Incluso en ese caso, seguiría existiendo un problema que señaló el Dr. Jull (el mismo que respondió al artículo del Dr. Kouznetsov) que nadie, salvo los Dres. Garza-Valdés y Mattingly han visto tal capa de contaminación bioplástica: "The only people who have ever seen these bacteria are Drs. Mattingly and Garza- Valdes." (Fuente: Este artículo de la reviste Time). No obstante, supongamos que no fuera ése el caso, que estuviera demostrado que en la Sindone existe tal contaminación bioplástica. Incluso si fuera así, los Dres. Garza-Valdés y Mattingly tendrían que demostrar que esa capa de microorganismo es capaz de sobrevivir a los procedimientos de limpieza a los que los tres laboratorios sometieron a las muestras antes de proceder a su datación entre los que se contaban el baño con ácido clorhídrico (HCl) diluido y con hidróxido de sodio (NaOH) diluido o, si lo prefieren en román paladino, con salfumán y sosa caústica rebajados, y, además, en el caso de Oxford, al baño con hipoclorito sódico (NaOCl) más conocido como lejía. Supongamos que ese barniz bioplástico fuera capaz de sobrevivir a ese tratamiento ¿supondría eso que la Sábana Santa puede ser auténtica? No: "Gove realizó un estudio sobre la cantidad de contaminación que debería tener en condiciones normales y la conclusión fue demoledora: para que un tejido del año 1 diera 1350 sería necesario que el 78% de la masa fuera suciedad. Vuelvan a leer, por favor: si había 100 gramos de sábana y suciedad, 78 deberían ser de suciedad y 22 de sábana. Un error de 1.300 años sobre 1.988 implica que la masa de carbono de la suciedad es del 78%. Ni el peor lavado del mundo lo haría tan mal. Y nadie dejaría de darse cuenta de que en la sábana había un dedo de porquería." (Pág. 127) Podríamos tener que ajustar la datación, pero seguiría siendo una tela medieval aunque algo más antigua, pero la cantidad de contaminación de cualquier tipo necesaria para falsear en 1300 años una datación de 1988 es, sencillamente, tan elevada que hace increíble esa hipótesis. Veamos la teoría de tipo e, la contaminación por material textil moderno o hipótesis de Rogers por nuestro viejo conocido Raymond N. Rogers. ¿Qué dice esta hipótesis? Que en algún momento se añadió a la Sábana Santa un remiendo de tela que, pasado el tiempo, fue cortado parcialmente para la datación por Carbono 14. La mezcla de esa tela añadida con el tejido original es lo que falseó la fecha obtenida. Comencemos por el principio. El profesor Rogers publicó en la revista científica Thermochimica Acta, Vol. 45, Nº 1-2 (enero de 2005), Págs. 189-194 un artículo titulado Studies on the radiocarbon sample from the Shroud of Turin (un resumen de sus argumentos realizado por el propio profesor Rogers puede verse aquí). Esto generó respuestas de todo tipo, desde las que mezclaron churras con merinas lo que resulta un error que facilita la respuesta del adversario aunque sea yéndose por los cerros de Úbeda, a las mucho más acertadas en el fondo pero con unas formas manifiestamente mejorables, y a las que acertaron en todo. Como habrán visto si han tenido la curiosidad de visitar los enlaces, para la teoría del Sr. Rogers hay un principio fundamental, que la comparación entre los hilos de las zonas adyacentes a las muestras que se emplearon para la datación por C-14 (y que, por supuesto, ya no existen porque se destruyeron para realizar esa prueba) y los del resto de la Sábana Santa difieren de tal forma que sugieren la posibilidad de que se trate de dos tejidos diferentes. A este principio podemos contraponer objeciones, la primera de ellas evidente ¿demuestra el profesor Rogers que todos los hilos provengan de la Sindone? La respuesta es no. Algunas hebras provienen de las 32 cintas adhesivas que él mismo tomó en 1978 en representación del STURP (y que son las mismas que emplearon McCrone y Heller & Adler para llegar a sus conclusiones contradictorias como ya dijimos en su momento) y, por tanto, podemos estar razonablemente seguros tanto de su procedencia como de que se obtuvieron y conservaron de forma correcta. No podemos decir lo mismo de los hilos procedentes supuestamente de un fragmento cortado por Gilbert Raes en 1973 por un lado y, por otro, de la tela cortada por Giovanni Riggi di Numana en 1988 para obtener los fragmentos que se emplearon en la datación por C-14 ya que de ambos sólo sabemos que le fueron entregados por el profesor Luigi Gonella en 1979 y en 2003 respectivamente sin que haya prueba alguna de que su procedencia real es la que se pretende ni de que se conservaran en condiciones correctas. La extraña historia de las muestras procedentes del corte realizado por Giovanni Riggi di Numana (y que para nada se menciona en el artículo publicado en Nature) la contó Ian Wilson (sí, el del Mandylion) en dos ocasiones... y de dos formas diferentes. Una, en este artículo de 1999: "For as we now know, when Giovanni Riggi cut off the carbon dating sample back in 1988, not all of it was apportioned to the laboratories. Riggi kept part back, including some trimmings which he kept in his own personal safe." La segunda, en el obituario del propio Giovanni Riggi di Numana en enero de este mismo año (2008): "This left over one significant-size portion kept back under Cardinal Ballestrero’s control as ‘reserve’, and also three fragments that he had trimmed away as unsuitable for, and superfluous to, the needs of the C14 tesing. These he placed in a Petri dish, which he then put into a manila envelope (fastened with string sealed in red sealing wax impressed with his and Gonella’s personal seals), subsequently to be stored in a bank vault. Later that same day, in the presence of some twenty witnesses, he also took samples from the bloody area in the back of the head section of the Shroud imprint. These too he arranged to be stored in a bank vault under his personal control. As he and Gonella subsequently insisted, Cardinal Ballestrero had given them full permission to take such initiatives for the benefit of future Shroud research, and in the light of the open, official manner in which they took the samples and documented these, there is no reason to doubt this." Pues vamos a dar al Sr. Wilson una razón para dudar. Si toda la historia fuera como él la cuenta (en esta ocasión y que es una versión distinta a la de 1999 cuando sólo mencionó a Riggi di Numana y para nada al profesor Gonella que falleció en 2007) qué sentido tendría esto: "Very sadly, however, the publicity that became aroused by Garza-Valdes’s subsequent ‘unofficial’ usage of these materials, including his arranging for the back-of-the-head blood samples to be DNA tested at a laboratory in San Antonio, Texas, led to some serious questions being asked by Cardinal Balletrero’s immediate successor as Archbishop of Turin, Cardinal Giovanni Saldarini. Saldarini asked for the return of all such samples of the Shroud held by outsiders, and from about time on Riggi and Gonella would play less prominent roles in Shroud matters." Esto demuestra que el cardenal Saldarini no estaba, precisamente, contento con las actuaciones de los profesores Gonella y Riggi hasta el punto de que a éste lo desautorizó al negarse al reconocer que las muestras que había entregado (supuestamente) al doctor Garza-Valdés procedieran realmente de la Sábana Santa. Eso signica que ambos actuaban sin ningún tipo de control ni verificación por parte del cardenal Saldarini que fue, repitámoslo, el custodio de la Sábana Santa hasta 1999. ¿Falta algo más para "liar la madeja". Pues sí, por ejemplo que propio profesor Riggi de Numana lo contara y también de otra forma distinta: "We began work on the Shroud at 5 a.m. on April 21, 1988, removing a sample of the linen eight centimetres long by one and a half centimetres wide. This sample was then cut in half. One half was given to Cardinal Ballestrero, as the Shroud’s then Custodian. The other was divided into three equal portions, and given to the representatives of the Zurich, Oxford and Tucson laboratories, in order for them to perform the radiocarbon dating test by which the linen’s age could be determin ed." (Fuente: Este artículo del que extraemos también esta cita: "But on 1st January of this year, and quite possibly in response to their challenge, Cardinal Saldarini issued a press statement formally requesting the return of all Shroud samples scattered around the world, and expressly forbidding the carrying out of any further tests on these.") ¿Puede ponerse aún peor el asunto? Si, porque el profesor Rogers dice en su artículo: "On 12 December 2003, I received samples of both warp and weft threads that Prof. Luigi Gonella had taken from the radiocarbon sample before it was distributed for dating Gonella reported that he excised the threads from the center of the radiocarbon sample." Así que la procedencia de las muestras del profesor Rogers no es, ni siquiera, el de la porción que se guardó el profesor Riggi y que es la que, por medio de estos testimonios variados, conocíamos su existencia sino que fue sustraída por el propio profesor Gonella de la tela destinada a los laboratorios. Eso por no hablar de que el profesor Rogers no debía tener en su poder muestras de ningún tipo porque las que poseyera debió devolverlas al Arzobispado de Turín, al igual que todas las demás personas que estuvieran en el mismo caso, en virtud de la solicitud pública realizada por el Cardenal Saldarini y que, además, debió abstenerse de realizar pruebas sobre ellas al haber sido esto expresamente prohibido por el representante de su legítimo propietario. ¿A qué viene todo esto? Pues además de servir de ejemplo (no sé si divertido o grotesco) de cómo entendía la investigación científica y la propiedad parte del mundillo que rodeaba a la Sábana Santa, para poder comprobar el porqué el trabajo del profesor Rogers no tiene la menor validez como prueba de nada. Al igual que en el caso del doctor Garza-Valdés, no hay pruebas de la procedencia real de los supuestos hilos de la Sábana Santa y, sin éstos, el trabajo del profesor Rogers se derrumba por completo. No hay, pues, ninguna necesidad de añadir nada más para poder descartar las objeciones que planteó Raymond N. Rogers a la datación por C-14 pero permítanme fingir que no es así porque, la verdad, no me gusta pensar que este artículo que fue prácticamente el punto y final de su trabajo (falleció el 8 de marzo de 2005) se sustente en unas muestras no verificadas. Hay vidas que merecen un último acto al nivel del resto de la obra y éste la desluciría (opinión personal e intransferible, por supuesto). Así pues, aceptemos la palabra del profesor Rogers, la del profesor Gonella y, además, presupongamos lo que ninguno de ellos dice, que las muestras se conservaron en unas condiciones científicamente aceptables. ¿Supondría eso que el profesor Rogers estaba en lo cierto? No. Raymond Rogers comparó dos elementos que no son idénticos. De la zona empleada para la datación por C-14 (el supuesto remiendo) emplea hilos procedentes de la misma tela mientras que para el supuesto tejido original no tenía otra elemento de comparación que los fragmentos pegados a las cintas adhesivas y ambas cosas no son necesariamente equivalentes. Veamos el porqué. El profesor Rogers encontró tres diferencias principales entre el supuesto remiendo y la tela supuestamente original, presencia de algodón (diferencia que no es tal porque también hay restos de algodón en otras zonas de la Sindone como ya dijimos en su momento), presencia de goma arábiga con restos de tinte que, supuestamente, se empleó para igualar el color del tejido original y el remiendo, y presencia de vanilina. Para explicar esas diferencias no hace falta acudir a un supuesto remiendo, nos basta con el incendio de 1532. La vanilina se degrada con el calor y el lino es un mal conductor térmico, así que en el lino superficial (que es del que las cintas adhesivas arrancaron hebras) desaparecería la vanilina mientras que en las capas profundas (o en las menos expuestas al calor del incendio) pueden quedar restos. Esto mismo invalida los intentos de Rogers de emplear la ausencia de vanilina como sistema de datación porque ésta no desaparece sólo con el paso del tiempo. La comparación que establece con los remiendos realizados por las Clarisas de Chambèry no tienen ningún sentido porque esa tela no había estado sometida a ningún fuego al contrario que la Sábana (de hecho, esos remiendos se hicieron para cubrir la tela que se perdió en el incendio de 1532). Además, la goma arábiga es soluble en agua por lo que al intentar apagar el fuego en 1532 pudo eliminarse la presencia de este compuesto en la superficie de la tela (o esto pudo suceder en cualquiera de los lavados del lienzo). Supongamos, no obstante, que los elementos comparados sí hubieran sido equivalentes y que, por tanto, sí estuviera demostrado que en esta zona existen elementos que no aparecen en el resto de la Sábana, algo apoyado también por esta fotografía tomada con luz ultravioleta y en la que la zona de la que se tomaron las muestras para la datación por C-14 aparece opaca. ¿Significaría eso que son tejidos de épocas distintas? Para nada. Ya hemos visto que la Sindone ha pasado por numerosas visicitudes que no sabemos de forma precisa cómo afectaron a la tela. Si como consecuencia de alguna de esos sucesos se hubiera producido una diferencia de coloración entre una zona más afectada y otra que lo hubiera sido en menor grado ¿tendría algo de extraño el que se hubiera procurado remediarlo? Esa "restauración" con goma arábiga y colorantes no influiría, por otra parte, en la datación por C-14 porque se eliminaría con los procedimientos de limpieza empleados por los laboratorios. Como vemos, incluso si lo que el profesor Rogers asegura haber encontrado estuviera allí realmente eso no demostraría la existencia de tal remiendo que todos los expertos textiles que han examinado la tela aseguran que no había. Por de pronto, cuando el profesor Riggi di Numana procedió a cortar la tela estaba asesorado por dos expertos textiles, los profesores Gabriel Vial, Conservador en el Museo de Textiles Antiguos de Lyon, y Franco Testore, que impartía Tecnología Textil en el Politécnico de Turín. Ambos eligieron una zona libre de quemaduras y remiendos para la obtención de la muestra que iba a ser datada. Como resulta un poco raro (más que un perro púrpura) que un par de peritos crean estar eligiendo una zona libre de remiendos donde, precisamente, había uno (según los defensores de esta teoría, claro) se intentó explicar mediante la realización del French Weave que, aunque tenga un nombre de lo más prometedor, no es más que un sistema de zurcido de telas que, como tal, ni siquiera se emplea para remendar (bueno, eso antes de que el RAE convirtiera zurcido y remiendo en sinónimos): "Also known as the Invisible Weave, this technique is done on select fabrics with small tears, holes and burns." (Fuente: Esta página de la empresa Without A Trace de la que es fundador y presidente el Sr. Michael Ehrlich con el que volveremos a encontrarnos. En esta misma página: "Some fabrics, such as gabardine, don’t always lend to completely invisible results." y para arreglar desaguisados mayores recomiendan otra técnica, ésta sí de remiendo, el inweaving: "For larger tears, and when the French reweave is not practical. The reweaver cuts a patch of hidden fabric and places it over the damaged area, matching the fabric’s pattern. The frayed edges are then hand woven into the material. The edges of the repair are invisible to the eye." a lo que sólo nos falta añadir que es invisible... siempre y cuando se mire desde el frente porque si se mira desde el dorso es perfectamente visible y estamos hablando de "invisible" en un sentido laxo. Evidentemente, si Vd. ha conseguido quemarse con un cigarrillo un traje de Leovigildo Ceño que le costó la gónada reproductiva de un simio o un c...n de mico, cualquier cosa que evite que se note el agujero le parecerá de perlas, pero la supuesta invisibilidad no es tal.) Sabedora de todo ello, la experta textil Metchild Flury-Lemberg respondió a esta teoría con un artículo titulado The Invisible Mending of the Shroud, the Theory and the Reality en el que dice que es imposible añadir un remiendo a un tejido como el de la Sábana Santa sin que se note al menos en el dorso de la tela y que en el de la Sindone no hay el menor rastro de tal operación, algo que ella sabe perfectamente porque fue uno de sus restauradores en 2002 cuando se retiró la tela de Holanda que tapaba el dorso del Sudario. Es decir, que no hay tal remiendo ni visible ni invisible y, por tanto, la muestra para la datación por C-14 se tomó del tejido original del Santo Sudario. Para responder a las objeciones que ya les había hecho en comunicación personal la profesora Flury-Lemberg, los proponentes originales de esta teoría (no, no fue Raymond Rogers el que la creó) Joseph G. Marino y M. Sue Benford contraatacaron con este artículo en el que "metieron en el ajo" al Sr. Ehrlich como experto en French Weave o Invisible Weave (ambos términos se emplean para una misma técnica) aunque obviando las limitaciones de ese sistema de zurcido que ya hemos visto en la propia página web de la empresa del perito, pero no puede pretenderse que la profesora Flury-Lemberg desconociera esta técnica (como sostienen algunos defensores de esta teoría del remiendo medieval) porque el artículo que hemos enlazado es posterior al segundo de Benford & Marino al que, de hecho, responde como pueden comprobar en la Pág. 6, así pues cuando la profesora Flury-Lemberg está diciendo que no es posible realizar un remiendo en un tejido como el de la Sábana Santa sin que sea detectable por un ojo experto está incluyendo en esa imposibilidad la técnica del French Weawe. No, no podemos reducir esto a una discrepancia entre expertos en los que uno dice una cosa, otro dice la contraria y creer en uno u otro es un mero acto de fe. Por de pronto ya hemos visto que el French Weave sólo se emplea para reparar pequeños daños (en esta página se dice que "The "French Weave" method is the most unique as each thread is replaced individually. This method can be used if the damage is small--up to 3/8 inch in diameter." es decir, menos de 9,5 milímetros de diámetro. A efectos de comparación, la actual moneda de 1 céntimo de euro tiene 16,25 milímetros de diámetro) y que no tiene iguales resultados en todos los tipos de telas por lo que no tiene ningún sentido el pretender que se empleara para realizar un remiendo de tamaño considerable (ya volveremos sobre este punto) y que resulte verdaderamente invisible. Para darnos cuenta de hasta qué punto es absurdo, podemos ver en el artículo original de la Sra. Benford y el Sr. Marino que ellos creen que este remiendo se realizó para suplir el material que, supuestamente, se entregó a la iglesia de San Nicolás en Brou en virtud del testamento otorgado en 1508 por Margarita de Austria, duquesa viuda de Saboya desde la muerte de su marido, el duque Filiberto II, en 1504, fallecida a comienzos de diciembre de 1530 y eso que en dicho documento no donaba al citado templo ningún fragmento de la Sindone y sí la Sábana Santa al completo, que no tenía ningún derecho real de propiedad sobre el Santo Sudario, que en 1530 Margarita no tenía ni siquiera influencia en los territorios de la casa de Saboya porque los había abandonado desde poco después de su viudez y residía en Flandes (en Malinas, por más señas) por ser Regente (después Gobernadora) de los Países Bajos desde 1507 además de ocuparse de la educación de su sobrino Carlos, nacido en 1500 del matrimonio de su hermano Felipe con Juana de Castilla, que debería sonarles de algo porque fue rey de España con el nombre de Carlos I y que, a la muerte de su tía, heredó todos sus bienes. Tampoco existe la menor prueba documental de que nunca se haya conservado ningún pedazo de la reliquia en la citada localidad, pero supongamos que no fuera así. Pues bien, poco después de esa fecha, alguien (presumiblemente Carlos III de Saboya) decidió cumplir (pero poco) con las Últimas (bueno, no tan últimas) Voluntades de la difunta Margarita y cortó un fragmento de la Sábana para enviarlo a Brou, a la iglesia de San Nicolás. Eso sí, después quiso (vaya Vd. a saber porqué) que se no se notara que faltaba ese retazo así que ordenó realizar una pieza exactamente igual (por cierto ¿no decían los sindonólogos que ese tipo de tela de lino tejida en sarga 3:1 formando un dibujo en espiga o en cola de pez no se conocía en la Europa de la época? Afortunadamente para ellos, ya vimos que no era así) que encargó que unieran al Sudario original empleando una técnica que nadie en su sano juicio emplea para este fin y, llevando a tal grado su disimulo, que igualó el color del parche con el del tejido ya existente y todo ello para absolutamente nada porque en esta época la Sindone no se exhibía públicamente más que cuando sus propietarios, los Saboya, lo permitían así que no había ninguna necesidad de disimular una ausencia que nadie iba a echar en falta. El 4 diciembre de 1534 la Sábana está a punto de arder en el incendio del castillo de Chambèry. Pues ahora toda esa preocupación simuladora de los Saboya desaparece porque hasta el 16 de abril de 1536 no se conduce hasta el monasterio de las Clarisas de Chambèry para proceder a su restauración. ¿Se encargan telas idénticas al original, que se tiñen del mismo color y se remiendan mediante el uso de depuradas técnicas? Para nada porque en esta restauración no hubo el menor intento de disimular los daños y lo que primó fue el sentido religioso. Fue reparada por unas monjas y el tejido con el que se remendó procedía de corporales. En el artículo de la profesora Flury-Lemberg habrán leído que no se empleó ninguna técnica extraordinaria, se remendó cuidadosamente pero nada más. Ni siquiera se zurcieron los pequeños agujeros redondeados que podían haberse disimulado. Contrasta, por supuesto, lo que realmente se hizo en la restauración de 1536 que está perfectamente documentada con lo que supuestamente se realizó (según esos autores) en la restauración que ellos creen que se llevó a cabo en 1531 pese a que no exista ningún documento al respecto. Tanta mudanza de comportamiento en sólo en 5 años y con la misma persona en la jefatura de la casa de Saboya, el duque Carlos III, es, cuando menos, asombrosa y, personalmente, la encuentro absurda. No obstante, supongamos que Carlos III estuviera como una cabra esquizofrénica (no es el caso) y que, por ello, tan pronto estaba preocupadísimo porque no se notara que a la Sindone le faltaba un cachito de esquina como le daba una higa que permaneciera un año y cinco meses con unas quemaduras considerables. ¿Haría esto creíble tal historia? Pues tampoco. Imaginemos (ya sé que supone un esfuerzo considerable) que la Sra. Benford y el Sr. Marino estuvieran en lo cierto y que en la Sindone existiera un remiendo en la zona en que se tomó la muestra para el C-14. Eso nos deja tres opciones. El remiendo era mayor, era exactamente igual, o era menor que el trozo que se cortó. Veamos los tres supuestos. Si el remiendo fuera mayor todavía quedarían trozos de él unidos al Sudario pero esto fue negado por la profesora Flury-Lemberg así que podemos descartarlo. Si en la Sindone no quedan trazas de un remiendo o éste no existió nunca o fue eliminado totalmente al cortar la muestra para la datación lo cual nos conduce a una de las dos hipótesis restantes. La coincidencia exacta entre remiendo y corte, aparte de resultar increíble, tiene el problema de la datación porque, en tal caso, los laboratorios hubieran trabajado única y exclusivamente con la tela añadida. Como ésta resultara ser de 1260-1390, es más de un siglo anterior al supuesto remiendo. Esto nos conduce a dos nuevas posibilidades, se remendó usando una tela vieja, algo que no tiene ningún sentido, o la fecha en que se efectuó el remiendo está errada. Si, como ya vimos, no hay la menor prueba de que esa operación se realizara cc. 1530 ¿por qué no podemos suponer que se llevara a cabo realmente en esas fechas? El problema, claro, es que para que resulte creíble (o algo así) esta hipótesis tenemos que recurrir al zurcido invisible y no hay la menor prueba de que éste se conociera antes del S XVI. Eso nos deja con el único recurso a la tercera opción, que el remiendo fuera menor que la zona cortada para el C-14 que, por tanto, era una mezcla de tejido original y de remiendo moderno. ¿Es eso posible? Tampoco. Comencemos por ver esta composición que sirve para ilustrar dónde se procedió al corte y qué forma y tamaño aproximado tenía éste, y que nos va a servir para comparar con la fotografía con luz ultravioleta de esta misma zona. Como pueden ver, si el profesor Rogers estuviera en lo cierto y la zona que aparece opaca bajo luz UV correspondiera a un añadido remendado a la tela original, éste tendría que seguir existiendo, al menos en parte, por ser mayor que la zona cortada lo que nos conduce al primer supuesto que ya habíamos desestimado. Si pretendiéramos explicarlo aduciendo que la opacidad en la fotografía no significa necesariamente que exista una tela añadida (algo con lo que estoy de acuerdo porque, como ya señaló la profesora Flury-Lemberg, esa zona opaca estaba cubierta de mugre visible a simple vista) nos encontraremos con el hecho de que acabamos de quedarnos sin pruebas de la existencia del remiendo invisible. Esto no resulta nada sorprendente porque lo extraño sería lo contrario. ¿Por qué? Piensen por un momento que no estamos hablando de un único jirón que podría contener una cantidad determinada de material moderno y falsear la datación sino que estamos hablando de varios fragmentos irregulares que, después, fueron subdivididos por los laboratorios que procedieron a la datación y que todos ellos arrojaron un resultado coherente. ¿Qué significa eso? Que la proporción entre tela original y tela moderna tuvo que ser la misma en todos los casos, algo realmente increíble. En esto se queda la teoría más de moda en la actualidad. Las pruebas que, al decir de sus defensores invalidan la datación por C-14, resultan no ser tales y, las supuestas confirmaciones independientes de las que se hacen eco las páginas sindonistas, no aportan nada en realidad porque tienen el mismo problema que la investigación del doctor Rogers, que parten de unas muestras dudosas porque, lo que han hecho, ha sido reexaminar las mismas fibras que empleó Raymond N. Rogers. Les recuerdo que el problema de base es que no hay pruebas de que esas fibras procedan realmente de la Sábana Santa ni de las condiciones en las que se han conservado. Bueno, Si Vds. creen en Dios y que éste se apareció realmente a la Sra. Benford para revelarle que la prueba por C-14 era errónea porque habían mezclado tela moderna con el tejido original, sí hay pruebas de tal teoría. Si, como yo, consideran que antes de aceptar ese relato la Sra. Benford debería presentar pruebas de que Dios existe y de que recibió tal revelación divina, nos encontraremos con la nada entre dos platos... voladores. Vamos con la teoría de la contaminación por CO2 que, en realidad, es una variante de la hipótesis de Kouznetsov propuesta por nuestro viejo conocido John P. Jackson (sí, el de la tridimensionalidad de la imagen) y defendida con estos argumentos. Aunque algunas páginas sindonólogas hayan "metido en el ajo" al laboratorio de Oxford, hay que hacer notar que su participación en este asunto se ha limitado a darse por enterados de la nueva teoría y someterla a experimentación para ver si tiene visos de verosimilitud. ¿Cuál ha sido el resultado hasta el momento? Pues nulo. “La única manera de ver si esta especie de contaminación es posible es hacer un trabajo experimental sobre lino moderno. La cuestión clave es si el monóxido de carbono reacciona de manera significativa con el lino. La Unidad del Acelerador de Radiocarbono de Oxford ha estado colaborando con el equipo de John Jackson para probar las tasas de reacción. Así las muestras de lino han sido sometidas a condiciones normales (pero con un alto grado de concentración de monóxido de carbono). Estas pruebas iniciales muestran que no hay una reacción significativa –incluso aunque la sensibilidad de las medidas es suficiente para detectar contaminación que podría variar la edad en menos de un año. Así se esperaba y esencialmente esto confirma por qué esta clase de contaminación no ha sido considerada relevante antes. La investigación continúa porque las condiciones específicas de conservación del Sudario de Turín han de ser reproducidas por el equipo de John Jackson. Queda la posibilidad, aunque muy improbable, de que en estas condiciones específicas haya reacciones que se muestren significativas. Hay también otros posibles tipos de contaminante, y puede ser alguno, o algunas combinaciones de estos, puedan significar que el Sudario sea algo más viejo que lo que la datación de radiocarbono sugirió. Es importante darse cuenta, sin embargo, que sólo si algún contaminante enriquecido puede ser identificado se hace posible que la datación esté equivocada en 1000 años. Aún no hay ninguna prueba directa para esto - o verdaderamente ninguna prueba directa para sugerir que las fechas de radiocarbono originales no sean exactas.” Traducción parcial del comunicado oficial del ORAU realizada por Mo y que procede de aquí en la sección de comentarios. Como verán, y salvo que en el futuro haya algún resultado que avale su posibilidad, no puede ser tomada en consideración por su falta de resultados positivos, lo cual nos conduce a una última posibilidad, la (digámoslo en voz queda) conspiración. ¿Han existido, existen y existirán las conspiraciones? Sin duda. ¿Se han inventado, se inventan y se inventarán conspiraciones inexistentes por las más variadas razones? También sin duda. Hoy en día, cuando mucha gente cree por obra y gracia de Oliver Stone que a JFK le mataron ochocientos anticastristas homosexuales (o algo así) o que lo que todo el mundo pudo ver, el ataque terrorista contra el WTC empleando aviones comerciales secuestrados, no fue tal sino una voladura controlada ordenada por el propio gobierno Bush, no puede sorprendernos que esta teoría haya sido apuntada. Normalmente, cualquier teoría conspirativa encuentra aliento en las equivocaciones cometidas por alguien. En España todos hemos podido ver cómo las teorías conspirativas sobre el 11-M se nutrieron de fallos policiales, sumariales... hasta el punto de que muchas personas creen que lo que fue un atentado islámico se trataba en realidad de un ataque de un servicio de inteligencia extranjero, o de un atentado cometido por miembros de las servicios de seguridad españoles próximos al PSOE... o cualquier otra parida semejante. En el caso de la Sábana Santa esos errores que dan pábulo a los conspiranoicos también existen. Por citar algunos de ellos, los diferentes relatos acerca del corte de la tela, la chapuza de la muestra de control perteneciente a la llamada capa de San Luis o la filtración de los resultados a la prensa. Todo ello no es ninguna invención, pero ¿afecta en algo a la credibilidad de la datación? Ya hemos visto los diferentes relatos acerca del corte pero en ello no hay más que el intento de justificar una actuación que no tiene demasiado que ver con el proceso seguido para el envío a los laboratorios de la muestra. El que el profesor Riggi di Numana motu proprio o por orden del profesor Gonella se quedara con unos meros recortes o con un fragmento equivalente al que se envió a los laboratorios o bien que no se quedara con nada, que hiciera buen o mal uso de esos jirones, que tuviera poder para disponer de ellos o que se tomara unas atribuciones que nadie le había concedido no es algo que afecte a los fragmentos que se enviaron a los laboratorios porque este proceso sí estuvo controlado, realizado ante testigos, fotografiado y filmado. ¿Qué es lo de la llamada capa de San Luis? En un principio sólo se iban a enviar a cada laboratorio tres fragmentos textiles, el de la Sábana Santa y los procedentes de dos controles, el de una pieza de lino de una tumba nubia datada en los S XI y XII y un trozo de lino egipcio datado en los S I A. de C. o I D. de C. A última hora se decidió enviar también un fragmento de la llamada capa de San Luis de finales del S XIII o comienzos del XIV pero como no había para ellos contenedores especiales análogos a los empleados para el envío de los otros restos, se introdujeron en sobres. Evidentemente es una chapuza pero eso, nuevamente, tampoco afecta a la datación por C-14 de la Sábana Santa y las otras dos muestras de control. Más grave parece, a priori, el tema de la filtración a la prensa de los resultados. Recordemos los hechos, en agosto de 1988 una filtración procedente, al parecer, del laboratorio de Oxford adelantó el resultado de que la Sábana Santa era un tejido medieval como así se confirmó más adelante. La pregunta es clara ¿cómo pudieron saber en el laboratorio de Oxford que un fragmento en concreto de los cuatro que habían recibido era de la Sábana Santa? La explicación que da el Sr. Ares es ésta: "Al conocer estos rumores, la reacción inmediata en Turín fue expresada por el profesor Luigi Gionella, catedrático del Politécnico de Turín y asesor científico del cardenal Ballestrero -representante del Vaticano-, quien alegó, por inexplicable que parezca, que por el momento dichos laboratorios no podían emitir un veredicto de falsedad para la sábana ya que les era desconocida la identidad de las muestras. Si pensamos un poco, vemos que se enviaron cuatro muestras, una de la sábana, otra de época de Jesucristo y otras dos de los siglos XI o XII, y XIII o XIV. Supongamos que, al realizar el análisis, uno de los laboratorios encuentra que un trozo es de la época de Jesucristo y tres son medievales. Pregunta difícil, según Gionella: "¿De qué época es la sábana?" Repito los datos: sé que un trozo es de época de Jesucristo, otros do son medievales, y tengo un trozo (la sábana de Turín) cuya fecha es una incógnita. Al realizar los análisis obtengo que un trozo es de época de Jesucristo y que tres son medievales. ¿De qué época es el trozo cuya fecha es una incógnita? Para el señor Gionella el problema era demasiado profundo, se necesitaba un Sherlock Holmes para resolverlo. ¿Y ustedes? ¿Son capaces de adivinarlo? (De nada, queridos Watsons)." (Pág. 121) Debo reconocer que no me convence. Primero porque no sé si ese "Luigi Gionella" pertenece a la conocida familia de los Le Gionella de toda la vida, pero el asesor científico tenía un apellido menos bacteriano, era Gonella. En fin, errare humanum est y el autor es la mar de humano, obviamente. En segundo lugar (y esto es lo importante) ¿por qué supone el Sr. Ares que los laboratorios (en especial el oxoniense como supuesto responsable de la filtración) conocían previamente la datación de las muestras de control cuando además, y como ya dijimos, una de ellas se añadió a última hora? Esos datos iban a ser secretos aunque fueron desvelados por un periódico italiano el 23 de abril de 1988. Ese periódico era L´Osservatore Romano, diario muy próximo a la Santa Sede. Pero ¿esa información era conocida por los laboratorios? No hay ninguna razón para creerlo así y, sin ella, la explicación del Sr. Ares no tiene sentido. ¿Significa eso que hubo juego sucio? Para nada. Hay una explicación muy sencilla que el Sr. Ares no ha visto porque parte de una idea equivocada: "Dado que la sábana es un tipo de tejido muy especial, sarga de 3 a 1, fácilmente reconocible, se deshilacharon las muestras antes de enviarlas a los laboratorios. A éstos no se les entregaron trozos de lino, sino fibras sueltas." (Págs. 127-128) Basta con leer esta cita: "The laboratories were not told which container held the shroud sample. Because the distinctive three-to-one herringbone twill weave of the shroud could not be matched in the controls, however, it was possible for a laboratory to identify the shroud sample. If the samples had been unravelled or shredded rather than being given to the laboratories as whole pieces of cloth, then it would have been much more difficult, but not impossible, to distinguish the shroud sample from the controls. (With unravelled or shredded samples, pretreatment cleaning would have been more difficult and wasteful.)" del artículo original en Nature para darse cuenta de que el Sr. Ares está equivocado, que los laboratorios no recibieron fibras sueltas y sí piezas de lino. El tejido en sarga de la Sábana Santa no era similar al de ninguna de las muestras de control empleadas por lo que era fácil identificar el fragmento del Sudario. No hay que quebrarse más la cabeza con este asunto. Sencillamente, la filtración se produjo porque alguien reconoció el tejido como se sugiere en el texto anteriormente citado. ¿Significa eso que la datación por C-14 no tiene validez? Pues no, no significa eso. Para empezar nada de esto implica que las personas que procedieron a la datación en sí supieran qué es lo que estaban datando. En palabras del artículo anterior: "Also, at two laboratories (Oxford and Zurich), after combustion to gas, the samples were recoded so that the staff making the measurements did not know the identity of the samples. " y, además, aunque no fuera así y supieran que estaban datando la Sindone, eso no invalidaría el resultado. Si alguien pretende lo contrario ¿el hecho de que todas las investigaciones sobre la Sábana Santa se hayan hecho por personas que sabían perfectamente que estaban trabajando sobre este objeto las convierte en inútiles? La experimentación con ciego sencillo o con doble ciego es fundamental cuando hay componentes subjetivos que pueden falsear el resultado, por ejemplo, el efecto placebo en la evaluación de la eficacia de un nuevo medicamento, pero en la datación por C-14 ¿qué componentes subjetivos existen? ¿Aumenta la cantidad de C-14 en un objeto o se incrementa su velocidad de desintegración por creer en A o en B? Supongamos, no obstante, que alguien en alguno de esos laboratorios supo qué muestra pertenecía a la Sábana Santa y que, por odio al cristianismo, decidiera falsear los resultados. Vale, pero recordemos que fueron tres los laboratorios que dataron los fragmentos y que todos ellos arrojaron unos resultados coherentes. Para explicar eso hay que aceptar una teoría conspiranoica, que los tres laboratorios estuvieran implicados o bien que las muestras que se enviaron no procedieran de la Sábana Santa y sí de un tejido medieval. Comencemos por esto último que es lo que sostienen o sugieren algunas páginas sindonológicas que hablan de la posterior mejora de situación del profesor Michael Tite, del British Museum, que fue la persona que coordinó los trabajos de datación, pero no participó en el trabajo de laboratorio en sí. Comencemos por una cuestión obvia ¿de dónde pudo sacar el profesor Tite una tela tejida en sarga 3:1 medieval? Ya dijimos que no hay, que sepamos, más que un tejido semejante y no está en el British Museum sino en el Victoria & Albert Museum. Los defensores de esta teoría ya pueden ir presentando pruebas de que, en esas fechas, se autorizara al profesor Tite a cortar un pedazo considerable de este tejido para, además, disponer de él libremente o, en su defecto, aclararnos la procedencia del fragmento que se empleó para, supuestamente, substituir el de la Sindone. Una vez que hayan hecho esto pueden explicarnos cuándo se licenció en triles el profesor Tite para dar el cambiazo ante las narices de los profesores Gonella y Riggi di Numana (además de representantes de los tres laboratorios que iban a efectuar la datación) sin que éstos se enteraran. ¿Que todos participaban en el complot? Pues es muy divertido porque tanto Gonella como Riggi di Numana tenían magníficas relaciones con el STURP hasta el punto de que en informaciones periodísticas se le confunde con miembros de esta asociación ya desaparecida. Esto, evidentemente, no tiene pies ni cabeza así que vamos a la siguiente opción. ¿Se pusieron de acuerdo los tres laboratorios para falsear los resultados? La primera pregunta que se me viene a la cabeza es obvia ¿por qué? La respuesta desde los sectores extremistas del catolicismo está clara, porque la Sábana Santa demostraría la Resurrección y, por ende, la Divinidad de Jesús y, por tanto, debía ser desacreditada a cualquier precio por los enemigos del cristianismo entre los cuales figuran, por lo que se ve, los laboratorios que se dedican a la datación por C-14 en tres países tan acérrimos detractores de esta religión como EEUU, el Reino Unido y Suiza (si en este punto ya tienen la ternilla por los suelos agárrense que todavía no hemos terminado). Lamentablemente para esos integristas franceses, aunque la Sindone fuera auténtica no demostraría ninguna resurrección ni divinidad alguna, así que se nos ha caído el motivo que alegan. Por otra parte, supongamos que al Santo Padre Benedicto XVI le diera por autorizar la realización de una nueva datación por C-14 y, en esta ocasión, con otros laboratorios. Si el resultado fuera el que esperan los incondicionales de las tesis conspiranoicas, los tres implicados en la primera datación quedarían totalmente desacreditados. Desde que la Ciencia existe, ha habido científicos que han cometido fraudes, pero lo que es absurdo es pretender incurrir en un fraude que no implique un beneficio de algún tipo para el falsario. ¿Cometerían Vds. un hecho que no pueda aportarles ningún beneficio pero que les supondría un grave perjuicio si fueran descubiertos? Pues eso es, exactamente, lo que se nos pide que creamos y empleo esta palabra porque las pruebas brillan por su ausencia. No, no se preocupen que seguirán apareciendo las tesis conspiranoicas porque, para ellos, la ausencia de pruebas es la prueba de que existe una conspiración. Para los demás, si no hay pruebas esta conspiración es tan creíble como la T.I.A con la que presentaría puntos de contacto porque, no lo olvidemos, todo el proceso contó con el visto bueno de la Iglesia católica. Si el superintendente Vicente acaba encomendando las misiones a sus dos agentes más torpes con el resultado previsible, crear un pandemónium en el que él suele salir perjudicado, en esta ocasión sería el cardenal Ballestrero con el asesoramiento del profesor Gonella los que habrían elegido a los laboratorios que, siempre según los conspiranoicos, se la habrían jugado. Además, si en las historietas creadas por el genial Ibáñez siempre nos queda la duda de por qué demonios no despiden a estos dos incompetentes, en la vida real si apoyáramos esta historia de complots científicos nos tendríamos que preguntar por qué la Iglesia no decide realizar una nueva datación que dejaría a los confabulados con el trasero al aire. La respuesta, claro, es que la propia Iglesia no concede ninguna credibilidad a estas teorías conspiranoicas al igual que famosos sindonólogos como el Sr. Wilson: "Now here we come to the first plank of what I call ’necessary right thinking’. For if the radiocarbon dating findings of 1988 really were wrong - and that remains a very big if - then it is crucial for us to understand how they went wrong. Many of you here in continental Europe have opted for there having been some kind of clandestine switch of the samples used for the dating, basically, that Dr. Michael Tite and/or his colleagues in some way conspired to pervert the truth. If that is what you still believe, then I can only disagree with you most strongly. I would also put it to you that if the test were to be run again with different personnel whom you ruthlessly watched for the slightest sleight-of-hand, only for the same result to be reached, where would you be? All that you would have proved is that the 1988 test had been honestly run after all - which I could have told you all along. So please, I do personally know some of the radiocarbon dating scientists, and would urge you to respect them as basically honest individuals who conducted an honest test using the best possible scientific methods. My quarrel is only with the conclusiveness they attached to their findings. " (Fuente: Este artículo) Ni las personas cuyo discurso se ve perjudicado por la supuesta conspiración se la creen, algo que no es raro cuando las pruebas que manejan son como la carta que el profesor Tite escribió al profesor Gonella. ¿De qué va esto? El 14 de septiembre de 1989 el profesor Tite envió al profesor Gonella una carta en la que se leía lo siguiente: "I am writing to put on record the fact that I myself do not consider that the result of the radiocarbon dating of the Turin Shroud shows the Shroud to be a forgery." Las páginas sindonológicas suelen acabar ahí la frase y la emplean como supuesta prueba de que ni siquiera el profesor Tite estaba convencido de que la Sábana Santa no fuera auténtica, pero veamos esa cita en su contexto: "Siguiendo nuestro reciente encuentro en París le escribo para constatar que yo mismo considero que la datación realizada a la sábana santa de Turín no demuestra que sea un fraude. Tal como usted indica acertadamente, la calificación de fraude implica una deliberada intención de engaño, y la datación por radiocarbono no es una prueba que avale tal hipótesis..." (Pág. 130) Aunque yo traduciría forgery como "falsificación" más que por "fraude" el sentido no varía porque tanto la falsificación como el fraude implican la deliberada intención de engañar por parte del autor y eso no puede ser demostrado por la prueba del C-14 que, por supuesto, no aporta nada sobre qué pensaba la persona que la realizó, sólo sobre cuándo se llevó a cabo. El profesor Tite no estaba expresando ninguna reserva sobre la fiabilidad de la prueba del C-14 ni sobre que la Sindone no puede ser una auténtica reliquia de la Pasión, estaba asintiendo a las propias palabras del profesor Gonella: "A forgery means it was made for the specific purpose of deceiving people. This is possible but there is no proof of that. It could be a medieval icon." (Fuente: Este artículo de Tim Radford para The Guardian fechado el 14 de octubre de 1988). El profesor Tite no tiene suerte con algunos sindonólogos. Si acabamos de ver el grado de tergiversación al que se puede llegar en defensa de una postura, el caso de la carta que envió al profesor Évin no se queda atrás. Pueden encontrarla aquí con unas cursivas enfáticas de lo más divertido. Prescindamos de ello. ¿Qué demuestra esta carta? Que el profesor Tite quería conseguir muestras de tejido medieval similar al de la Sindone. Las razones para ello son fáciles de comprender a la vista de lo posteriormente sucedido. El empleo de muestras de control fácilmente distinguibles a simple vista del tejido de la Sábana Santa fue lo que, previsiblemente, permitió la filtración a la prensa del resultado antes de que se hiciera público oficialmente. El profesor Tite intentó evitarlo... y fracasó porque el profesor Évin no pudo enviarle esas muestras que solicitó, algo que es convenientemente olvidado por los conspiranoicos. Lo que le entregó, por mediación del profesor Vial y a destiempo, fueron los hilos (en este caso sí lo son por una razón que pronto entenderán) de la capa llamada de san Luis. Por tanto, la petición realizada en la carta citada no se tradujo en unos fragmentos de tejido con los que el profesor Tite pudiera dar el cambiazo con los obtenidos del Sudario con los que nunca se hubieran podido confundir porque no están tejidos de la misma forma y, además, por el pequeño detalle de la capa pluvial llamada de san Luis está cubierta de bordados como podemos apreciar en esta fotografía y también en ésta. Por cierto, en esta capa hay un bordado que representa el Santo Entierro cuya figura central me he permitido recortar, rotar y ampliar porque la encuentro curiosa y que es la que encabeza este artículo. Con pruebas como éstas, podemos olvidarnos de las teorías conspirativas aunque, la verdad, quiero añadir una cosita, si realmente creen Vds. que la prueba del C-14 arrojó esos resultados porque existió la conjura de los necios (o algo semejante) ¿qué tal si presionan a su legítimo propietario para que autorice la realización de una nueva datación y, ya de paso, nuevos experimentos que intenten determinar cómo se realizó? Por mi parte no tengo nada que oponer aunque sospecho que él sí lo hará. Hemos visto cómo ninguna de la objeciones que se han realizado a la datación por Carbono 14 de la Sábana Santa es válida y, por tanto, la fecha de los siglos XIII o XIV continúa siendo correcta. Si el día de mañana esto cambiase sería el momento de replantearse lo dicho, pero mientras tanto hay muy poco que discutir. El Sudario es un objeto medieval y, como tal, puede resultar interesante desde el punto de vista artístico, histórico o, incluso, como muestra de la devoción a una imagen, pero no tiene nada que ver con la Pasión de Jesús. Imaginemos, no obstante que no fuera así, que no se hubiese realizado la prueba del C-14 o que alguna de las teorías que intentan negar su validez en este caso tuvieran siquiera visos de verosimilitud. ¿Convertiría eso la Sábana Santa en auténtica? Recordemos que no tenemos que presentar pruebas de que la Sindone es falsa sino que son los que defienden su autenticidad los que tiene que aportar la evidencia que permita sostener esa afirmación. ¿Han visto Vds. a lo largo de estos dos años algo que se parezca a una prueba de que el Sudario pertenezca al S I? Pues yo tampoco. AGRADECIMIENTOS: El autor desea expresar su más sincero agradecimiento en primer lugar a todos los que hayan soportado este rollo hasta hoy. Su paciencia merecía algo mejor, evidentemente. Además, agradezco a Mo y Maest sus continuas discusiones sobre este tema. Sin ellas, este trabajo hubiera resultado incluso peor y más aburrido. CONFESIÓN DE ERRORES: Como muestra de que el autor es tan capaz de meter la pata como los demás mortales, en uno de los capítulos de esta entrega acepté como auténticos los grafitos procedentes del yacimiento arqueológico de Iruña-Veleia. En la actualidad, no apostaría ni un céntimo a que esos grabados tengan más de unos pocos años de antigüedad. Aunque ese error no afecta, afortunadamente, a las conclusiones de ese artículo debe ser corregido en ese sentido. Mis disculpas a los lectores por mi equivocación. Errare asinum est. Primer apéndice documental. El memorial de Pierre d´Arcis"Con todo amor y la debida veneración se ofrece y besa sus beatíficos pies. -Siendo tan graves, Beatísimo Padre, las causas, especialmente cuando se trata del peligro de las almas a las que no podemos los inferiores convenientemente atender por la violencia de algunos, nos dirigimos a la Santa Sede Apostólica, cuya exquisita previsión todo lo resuelve provechosamente en alabanza de Dios y bien de sus súbditos. Por lo que recurro a Vuestra Santidad, haciéndole notorio cierto acontecimiento que ha ocurrido hace poco en la Diócesis de Troyes, tan peligroso como funesto, por el mal ejemplo, a fin de que con su paternal mediación, que jamás deja con toda solicitud de cuidar de sus súbditos y precaverlos oportunamente de los peligros, nos proporcione un pronto remedio, para mayor gloria de Dios, honor de su Iglesia y salvación de las almas. En efecto, Beatísimo Padre, ya hace tiempo que el Deán (en aquella época) de cierta Iglesia Colegiata de la Diócesis de Troyes, a saber, la de Lirey, arrastrado por sus deseos de riquezas y liviandad, aunque fingiese una piedad que no tenía, se proporcionó, engañosa y malvadamente, para dicha Colegiata un lienzo artificialmente pintado, en el que de un modo ingenioso estaba grabada la doble figura de un hombre, es decir, una de frente y otra de espaldas, fingiendo, y falsamente afirmando, que aquél era la misma Sábana en la cual fue envuelto en el Sepulcro nuestro Salvador Jesucristo, y en la que había quedado impresa toda la figura del mismo Salvador con las llagas que recibiera. Fue esto de tal modo divulgado, no sólo por el reino de Francia, sino por el mundo entero, que acudieron muchedumbres de todos los pueblos del Universo. Para atraer a tanta gente, a fin de sacarles con doblez el dinero, fingían allí mismo ciertos milagros aparentemente por medio de ciertos hombres pagados exprofeso para esto, los cuales hacían ver que eran curados de sus males al enseñarles el expresado Lienzo, por lo que todos creían que era el del Señor. Mas observando esto Don Enrique de Poitiers, de feliz memoria, Obispo en aquel tiempo de Troyes, impulsado por las vivas instancias de muchos varones prudentes y también porque le incumbía por el ordinario ejercicio de su autoridad, procuró con toda eficacia averiguar la verdad de este asunto. Muchos teólogos y no pocos doctos varones afirmaban que éste no podía ser el verdadero Lienzo del Señor, porque llevaba impresa la figura del mismo Salvador, cuando jamás se hace mención alguna en el Santo Evangelio de dicha impresión, lo que, a ser cierto, no es creíble que hubiera sido omitido y callado por todos los Evangelistas, ni menos ocultado e ignorado hasta entonces. Finalmente, practicada con la debida antelación y escrupulosa diligencia una información sobre esto se descubrió por fin el engaño, el modo como este lienzo había sido pintado articialmente y aun se probó quién había sido el artista que lo había pintado, siendo por lo tanto compuesto por mano de hombre y no milagrosamente hecho ni adquirido. Por lo que, después de celebrar una detenida conferencia con varios sabios teólogos y letrados, porque esto ni podía ni debía quedar así, ni tampoco disimularse, empezó a proceder oficialmente contra el citado Deán y sus cómplices para extirpar el referido error. Los cuales, viendo descubierto su engaño, ocultaron y enterraron el dicho lienzo; por lo que no le fue posible al Ordinario el encontrarlo, manteniéndolo oculto, enterrado cerca de 34 años hasta el presente. Mas ahora se dice que, después de haber premeditado el engaño, el actual Deán, acudió en queja al señor Don Godofredo de Charny, señor temporal de aquel lugar, para que, por medio de este caballero, se procurase el expresado lienzo y fuera repuesto en la citada iglesia, a fin de que, reanudadas las peregrinaciones, se enriqueciese la citada iglesia con abundantes rentas. Dicho caballero, obediente a la orden del Deán, fiel imitador de su predecesor, se dirigió al señor Cardenal de Thury, Nuncio y Legado de Vuestra Santidad en Francia (in partibus) y ocultándole que el referido lienzo, en el tiempo anteriormente citado, se aseguraba que era del Salvador y que tenía impresa su figura, ocultándole también que el Ordinario había procedido de oficio contra este hecho para arrancar de raíz el error que se había originado de esto, por lo que, por miedo a dicho Ordinario, lo habían ocultado y, según se decía, lo habían extrañado de la Diócesis, añadióle al citado Cardenal que aquel lienzo era una imitación o representación de la Sábana santa, a la cual profesaban mucha devoción; que en otro tiempo se había conservado en la referida iglesia, en donde con extraordinaria frecuencia era visitado y venerado con gran piedad; pero que por las guerras del reino y otras varias causas, había sido trasladado a un lugar seguro, en donde había sido conservado y custodiado por orden expresa del Ordinario, por lo que suplicaba se le permitiese llevar a la indicada iglesia la mencionada imitación o representación del Lienzo que muchos, impulsados por su ardiente piedad, deseaban ver; y que por tanto pudiese ser exhibido y manifestado al pueblo y ser venerado por los fieles. Dicho Cardenal, sin acceder por completo a esta súplica, antes probablemente con el decidido propósito de consultar a la Sede Apostólica, resolvió prudentemente que, no habiendo sido pedida autorización por el Ordinario a quien correspondía aquella jurisdicción ni por otro Prelado, les permitía colocar en la susodicha iglesia o en otro lugar honesto la expresada figura o imitación del Santo Lienzo del Señor. Escudados con este escrito, fue exhibido y mostrado con frecuencia y públicamente el ya repetido lienzo en las grandes solemnidades y fiestas con desusada pompa y mayor aparato, que si manifestasen el Sacratísimo Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, pues lo exponían en un lugar privilegiado y alto, construído especialmente para esto, con grandes antorchas encendidas; y dos sacerdotes revestidos de albas con estolas y manípulos lo mostraban con la mayor reverencia; y aunque en público no afirmaban que fuera el verdadero Lienzo de Jesucristo, sin embargo, como tal lo afirmaban y predicaban en privado, y así era creído por muchos, mayormente cuando ya en otro tiempo, como he manifestado antes, había sido venerado como el verdadero Lienzo de Jesucristo, y ahora, con cierta fingida manera de hablar, en dicha iglesia, no Sudario sino Santuario le llaman, palabras que significan lo mismo para el vulgo, que no tiene conocimiento para discernirlas; y concurre mucha gente, enseñándolo cuantas veces desean verlo los que creen, mejor dicho, los que yerran, que es el verdadero Lienzo; y han divulgado también en el pueblo que ha sido aprobado por la Sede Apostólica, por las cartas antes citadas del señor Cardenal. Mas yo, Beatísimo Padre, viendo nuevamente aparecer tan grave escándalo en el pueblo y propagarse este error, de tanto peligro y engaño para las almas, teniendo en cuenta que el Deán de dicha iglesia no se ha atenido a los términos de las cartas del citado Cardenal, las que consiguieron ocultando la verdad y con la sugestión del engaño, como he dicho, deseando precaver a los fieles de estos peligros, decidí por completo desacreditar semejante patraña, arrancando de raíz tan pernicioso error, haciendo resplandecer la luz y que todos lo detestasen; y así, después de un detenido estudio y consultar el parecer de muchos entendidos, prohibí al referido Deán, bajo pena de excomunión mayor, que exhibiese y mostrase al pueblo el mencionado lienzo, hasta tanto no se ordenase otra cosa. Pero, desobediente y no atendiendo a mi orden, se ha alzado contra la excomunión, y continúa enseñándolo lo mismo que antes. Además, el mismo caballero que ayuda y defiende este negocio, en un día muy solemne, tomándolo con sus propias manos, lo expuso al pueblo, con la aparatosa ceremonia antes dicha, haciendo significar, que por medio de una autorización del Rey, había conseguido tener en su posesión y custodia el mismo lienzo a que se refería la indicada autorización; y con el pretexto de la apelación de la expresada autorización, se defiende, se conserva y se aumente este error en menoscabo de la Iglesia, para escándalo del pueblo y peligro de las almas, a las que no puedo atender ni evitar este mal que se arraiga desgraciadamente con menosprecio de la memoria de mi antes citado predecesor, que lo combatió oficialmente, y además en menoscabo de mi autoridad, por lo que deseo resolver este asunto con toda prudencia y cordura; antes bien han propalado por el pueblo que yo, arrastrado por la envidia y sed de riquezas, a fin de conseguir el mismo lienzo, procedo contra ellos, como ocurrió en otro tiempo con mi citado predecesor, en tanto que otros, por lo contrario, sostienen que obro con demasiada benevolencia y que es una burla intolerable el permitir esto. Y aunque con toda solicitud y amorosidad hice amonestar y requerir al expresado caballero, para que cesara y suspendiera de enseñar ellienzo, hasta tanto que se consultase a Vuestra Santidad y ordenase lo que fuera conveniente, sin embargp, no me ha hecho caso, contestando que yo ignoraba lo que ya he expuesto, de las cartas del Cardenal, a las que decían obedecer, recusando y desatendiendo mi mandato, por lo que no cesaré de publicar las prohibiciones y sentencias de excomunión contra todos los que muestren el lienzo y los que concurran a aquella iglesia con objeto de venerarlo. Pero, salva la intención del exponente, al proceder contra los manifestantes del lienzo y los que lo veneren del modo dicho, de ninguna manera me referí a las cartas del expresado Cardenal, ya que, aunque adquiridas con engaño, en ninguna se consiente ni permite se pueda enseñar o venerar, sino solamente que lo podían colocar en aquella iglesia o cualquier otro lugar honesto. Y ya que no se habían satisfecho con la concesión del expresado Cardenal, por lo mismo y después de meditarlo bien, procedí contra ellos por la vía ordinaria, como me pertenece por mi cargo, para hacer desaparecer el escándalo y extirpar por completo este error, en la convicción de que, si cerrando mis ojos pasaba por alto tamaño abuso, me hubiera hecho cómplice de tan grave delito. Pero, atendiendo a mi deber y confiando siempre en el parecer de los más doctos, encontrándome tan necesitado, recurrí al brazo secular, cuyo auxilio solicité inmediatamente y el cual había sido interesado por el mismo caballero al poner esta causa en manos del tribunal civil, sin que al propio tiempo dejara, como dije antes, de conservar en su poder y bajo su custodia el dicho lienzo, haciéndolo mostrar al pueblo escudado en la expresada autorización real, lo que no deja de ser un gran absurdo, por lo que procuré que se llevase a las manos del Rey el dicho lienzo, siempre con la sana intención de que, por lo menos mientras ponía en conocimiento de Vuestra Santidad una ordenada relación de lo sucedido, se suspendiera la repetida exhibición, obteniendo así, cómoda y fácilmente al mismo tiempo, que toda la curia del Parlamento Real haya sido plenamente informada de la citada invención de tal Lienzo, de su abuso y del grave error y escándalo arriba manifestados. Maravíllanse todos al saber el premio que he obtenido de este trabajo, pues me veo impedido de proseguir estas diligencias por la Iglesia, cuando debiera ser varonilmente ayudado y hasta severamente castigado si me hubiese mostrado en esto poco celoso y activo. Mas, sin embargo, el referido caballero me anticipa, que ya él se ha adelantado a manifestar a Vuestra Santidad todo lo ocurrido, habiendo conseguido cartas de Vuestra Santidad, confirmándole las anteriores del Cardenal, y en las que clara y manifiestamente, no obstante las prohibiciones y excomuniones de cualquiera, se concede a dicho caballero que pueda ser exhibido y manifestado al pueblo y ser venerado por los fieles el expresado lienzo, imponiéndoseme perpetuo silencio, según se dice, pues me ha sido imposible, como es de suponer, el conseguir una copia de las expresadas Letras Apostólicas. Mas como los Cánones me ordenan que no tolere el ser engañado en ninguna querella con falsos y fingidos documentos, constándome ciertamente que lo que alcanzaron fue ocultando la verdad y por la sugestión de la mentira, y aunque tales cosas no lo impidiesen, no me di por enterado, mucho más cuando que se debe rectamente suponer que yo din fundamento alguno, no querría de ninguna manera impedir ni estorbar a nadie en una discreta y bien ordenada devoción. Espero, pues, confiadamente que Vuestra Santidad me dispensará bondadosamente, atendiendo a todo lo que llevo expuesto, el que me oponga resueltamente a la referida exhibición, hasta tanto que Vuestra Santidad, informada perfectamente de la verdad de todo, no me ordene otra cosa. Dignaos, pues, Beatísimo Padre, atender a la importancia de esta consideración y resolver acerca de ella de tal manera que, aborrecidos por completo esta superstición y escándalo, sirva la providencia que envíe Vuestra Santidad para arrancar de raíz este mal de manera que el susodicho lienzo, ni por Sudario, ni Santuario, ni por representación ni figura del Lienzo del Señor, mayormente cuando el Lienzo del Señor no es así, ni con otro nombre especial, sea enseñado a nadie ni venerado por el pueblo; sino que, en señal de dañosa superstición, sea públicamente condenado, revocadas las cartas apócrifas que he citado y ninguna declarada auténtica, no sea que los incansables perseguidores de la Iglesia y envidiosos calumniadores vituperen irreverentemente el régimen de la misma y murmuren que más pronta y convenientemente se encuentra remedio contra los escándalos y errores en el tribunal civil que en el eclesiástico. Espongo todo esto que está a la vista y que es del dominio público, omitiendo muchas razones por ser estas sobrado suficientes, pues, a no dudarlo y en descargo de mi responsabilidad en este hecho para mí muy sensible, me dirigiría en persona a exponer en la propia presencia de Vuestra Santidad ordenadamente toda la importancia de mi queja, si me lo permitiese mi delicada salud, juzgando que no me es posible manifestarle por escrito toda la gravedad del escándalo, el oprobio de la Iglesia y de la jurisdicción eclesiástica y el peligro de las almas. Sin embargo, hago todo lo que puedo, para poder ante todo justificarme ante Dios, dejando todo lo demás expuesto a la disposición de Vuestra Santidad que con toda felicidad y por dilatados años nos conserve el Omnipotente para utilidad y necesidad del gobierno de su Santa Iglesia." (Fuente: Modesto Hernández Villaescusa. La Sábana Santa de Turín. Estudio científico-histórico-crítico. Ed: Imprenta de Henrich y Ca. Barcelona, 1903. Págs. 265-272.) Segundo apéndice documental. El relato de las Clarisas de Chambèry"El quince de Abril (miércoles) del año de mil quinientos treinta y cuatro, el Serenísimo Duque de Saboya y Monseñor el Legado nos enviaron antes de vísperas al señor Vesperis, tesorero de la Santa Capilla, acompañado de algunos otros canónigos, para advertirnos que estuviésemos dispuestas a recibir la santísima Sabana que nos traerían para remendar las partes quemadas. La Reverenda Madre Abadesa, por nombre Luisa de Vargin, después de darles las gracias, contestóles en nombre de la Comunidad que estábamos dispuestas a obedecer las órdenes de Su Alteza y del Legado, por más que fuéramos indignas de emplearnos en una acción tan santa como aquélla. Entretanto se adornó el coro lo mejor que se pudo y se llevó a él, después de vísperas, la mesa sobre la cual se acostumbraba a desplegar la santa Reliquia. Al día siguiente (jueves, 16 de Abril), sobre las ocho de la mañana, organizóse una procesión general mientras repicaban todas las campanas, en la cual Monseñor el Legado llevaba la Sábana santa, seguido de Su Alteza, de Mons. el Obispo de Belley y de Mons. el Sufragáneo, además del Notario Apostólico y de muchos canónigos y eclesiásticos y de la principal nobleza del país. Después de haberla depositado algún tiempo en el altar mayor de nuestra iglesia, la llevaron al coro, poniéndola sobre la mesa dispuesta para extenderla. Recibímosla nosotras en procesión con cirios encendidos; desplegáronla sobre la mesa para examinar los puntos en que debía ser remendada, y entonces, Mons. el Legado preguntó a todos los condes y barones allí presentes si era aquélla la misma Sábana que habían visto otras veces; ellos, después de examinarla diligentemente de un extremo a otro, afirmaron que era la misma, de lo cual los Notarios Apostólicos levantaron acta, mientras que aquéllos cedían el puesto a otros gentiles hombres, eclesiásticos y prelados, que fueron interrogados del mismo modo. Tras esto, Mons. el Legado dijo a nuestra Reverenda Madre que eligiese algunas de sus religiosas para remendarla. Ofrecióse ella con tres que nombró para trabajar en la Sábana; después dieron las cuatro sus nombres al Notario en presencia de toda la nobleza. Mons. el Legado fulminó la excomunión mayor contra los que la tocaran, salvo las cuatro religiosas elegidas. Tras esto, el predicador ordinario de Su alteza pronunció un hermoso sermón sobre la Sábana santa, ante la reja del coro, que estaba abierta; el predicador hablaba de cara al pueblo, y al final de su discurso, leyó el Breve Apostólico que Su Santidad había enviado a Su Alteza, por el cual permitía restaurarla a las pobres hijas de la observación de Santa Clara de la ciudad de Chambery. La muchedumbre del pueblo que había acudido para ver esta preciosa Reliquia era tan grande que apenas podían bandearse. Después de la lectura del Breve, Mons. el Legado nos recomendó un cuidado exactísimo y que rogásemos a Dios para que nos concediese la gracia de hacer esta santa obra según su santa voluntad; hízonos entonar el Confiteor [1] y nos dio a todas la absolución; luego se retiraron todos, excepto el señor Tesorero y el señor canónigo Lambert, a quienes Su Alteza había encargado particularmente el cuidado de la Sábana santa. Después de comer, el bordador trajo el bastidor para ajustar la Holanda sobre la que se debía poner la Sábana santa; después de dos horas en que la tela fue colocada sobre el bastidor y los soportes, extendimos encima la preciosa Reliquia y alternativamente la hilvanamos. Su Alteza, acompañado del Legado y de muchos prelados, canónigos y gentiles hombres, vino antes de que hubiésemos empezado a poner las piezas de los corporales en los puntos en que el fuego la había deteriorado y nos preguntó nuestro parecer sobre la Reliquia; pero todas nosotras seguimos el suyo, porque nos parecía el más razonable. Había tan gran afluencia de gente ante nuestra reja mientras trabajábamos, que apenas se podía hacer nada, por lo que M. Audinet, maestresala de Su Alteza, vióse obligado a rogar al canónigo Lambert que saliese a menudo para hacerlos retirar, lo que también hacían los guardias encargados de impedir los desórdenes. Enterado Su Alteza de que era tanta la concurrencia, que no pasaba día que no se viesen allí muchos miles de personas, vióse obligado a llevar consigo la llave de la reja, la que, sin embargo, entregaba a menudo a su maestresala para satisfacer el santo deseo de gran número de peregrinos que llegaban de Roma, de Jerusalén y de muchos otros países lejanos. Mostrábaseles la Sábana santa con muchos cirios encendidos, mientras nosotras cantábamos de rodillas. Los pueblos gritaban en voz alta ¡Misericordia!, con muestras de devoción imposibles de expresar, y se volvían profundamente consolados, diciendo que era la misma que habían contemplado otras veces. Ya el primer día que se nos entregó, que fue el jueves dieciséis de Abril, enviáronsenos, sobre las siete u ocho de la noche, muchos gentileshombres, los cuales, después de saludar a la Reverenda Madre y a toda la Comunidad, dijéronle que tenían orden de poner guardias delante de nuestra reja para velar durante la noche ante la Sábana santa, pues si bien Su Alteza tenía completa confianza en nosotras, lo hacía por el respeto debido a aquella sagrada prenda de Nuestro Salvador y para evitar toda suerte de contingencias. Habiendo llegado gran número de extranjeros para verla, cumplieron ellos su misión, descorriendo el paño de la reja. El Sr. Síndico envió también personas distinguidas para velar igualmente. Nosotras teníamos siempre encendido un cirio muy grande en un pilón colocado delante de la Reliquia, hallándose siempre presentes y con cirios encendidos cuatro de los guardias, que se relevaban con tan gran modestia, que antes parecían novicios de una Religión bien reformada, que Seculares. Nuestra Madre Vicaria dióles las gracias por no habernos causado la menor molestia, a lo que respondieron ellos que así lo había ordenado Su Alteza. Varias veces insistieron en que nos fuéramos a descansar un poco, quedando tres o cuatro de nosotras para velar junto a aquel sagrado depósito; pero nosotras no podíamos separarnos de él, teniendo como teníamos permiso de nuestra Reverenda Madre para permanecer allí el tiempo que quisiésemos. Si algunas se retiraban a las diez o las once, se levantaban a media noche y asistían todas a maitines [2]; las demás reposaban únicamente de dos a cuatro, y aun muchas velaban toda la noche con imponderable satisfacción. Todas nuestras pláticas eran con Dios; no nos cansábamos de contemplar las llagas sangrientas de su sagrado cuerpo, cuyos vestigios aparecían en el santo Lienzo; parecíanos que la abertura de su sagrado pecho, como la más elocuente del corazón, nos dirigía incesantemente estas palabras: O vos omnes qui transitis per viam, attendite et videte si est dolor sicut dolor meus. [3] En efecto, leíamos en aquel rico cuadro sufrimientos que jamás se podrían imaginar. Vimos todavía en él sus rasgos en una cara completamente aplomada y completamente acardenalada de golpes; su cabeza divina horadada por gruesas espinas, de donde brotaban arroyos de sangre que corrían por su frente, y se dividían en diversos ramales, revistiéndola de la más preciosa púrpura del mundo. Notábamos, sobre el lado izquierdo de la frente, una gota más gruesa que las otras y más larga, que serpenteaba en onda; las cejas parecían bien formadas; los ojos no tanto; la nariz, como la parte más saliente del rostro, bien impresa; la boca bien conformada y muy pequeña; las mejillas, hinchadas y desfiguradas, muestran demasiado bien que fueron golpeadas cruelmente, sobre todo la derecha; la barba no es ni demasiado larga ni muy corta, a la manera de los nazarenos; vésela rala en ciertos puntos, porque le fue arrancada en parte por desprecio y la sangre pegó el resto. Después vimos una larga señal que se extendía por el cuello, lo que nos hizo creer que fue ligado con una cadena de hierro cuando fue preso en el huerto de los Olivos, porque se ve hinchado en varios puntos como si hubiese sido tirado y sacudido; las señales del plomo y de los latigazos son tan frecuentes sobre el estómago, que apenas puede encontrarse en él un espacio de la extensión de una punta de alfiler libre de golpes; se cruzan y se extienden a lo largo del cuerpo hasta las plantas de los pies; gruesos cuajarones de sangre indican los agujeros de los pies. De la parte de la mano izquierda, la cual está muy bien marcada y cruzada sobre la derecha, cuya herida cubre, los agujeros de los clavos están en mitad de las manos, largas y hermosas, de donde serpentea un arroyo de sangre desde las costillas hasta los hombros; los brazos son bastante largos y hermosos, hallándose en tal disposición, que dejan completamente al descubierto el vientre, cruelmente desgarrado a latigazos; la llaga del divino costado aparece de una anchura suficiente a recibir tres dedos, rodeada de un rastro de sangre ancho de cuatro dedos, estrechándose en la parte inferior, y larga como de medio pie. Sobre la seganda cara de este santo Lienzo, que representa la parte posterior del cuerpo de nuestro Salvador, se ve la nuca de la cabeza agujereada por largas y gruesas espinas, tan espesas, que de ellas puede deducirse que la corona estaba hecha en forma de sombrero y no de círculo como las de los príncipes y como la representan los pintores; cuando se la examina con atención, vese la nuca más atormentada que el resto y las espinas más hundidas, con gruesas gotas de sangre conglutinadas con los cabellos, que aparecen completamente ensangrentados; los rastros de sangre bajo la nuca son más gruesos y visibles que los otros, a causa de que los bastones con que golpearon la corona hicieron penetrar las espinas hasta el cerebro, de suerte que, habiendo recibido heridas mortales, fue un milagro que no muriese de los golpes; volvieron a abrirse también por la sacudida de la cruz cuando se la puso en su cavidad, y antes cuando se le hizo caer sobre la cruz para clavarlo en ella; los hombros están completamente desgarrados y molidos a latigazos que se extienden por todas partes. Las gotas de sangre aparecen anchas como gotas de mejorana; en muchos puntos se ven grandes roturas a causa de los golpes que le dieron; hacia la cintura se notan los vestigios de la cadena de hierro que lo ató tan fuertemente a la columna que aparece bañado en sangre; la diversidad de los golpes hace ver que se sirvieron de varias especies de látigos, como varas anudadas de espinas, de cuerdas de hierro, que lo desgarraron tan cruelmente, que, al mirar por debajo de la Sábana, cuando estaba extendida sobre la Holanda o bastidor, veíamos las llagas como si hubiéramos mirado a través de un cristal. Todas las Hermanas lo contemplaron con suma atención y con un consuelo imposible de expresar, pues veíamos por estos bellos rasgos que en verdad era el más hermoso de los hijos de los hombres, de conformidad con la profecía de David que lo había predicho en uno de sus salmos. Durante los quince días que esta preciosa Reliquia estuvo en nuestro Convento no tuvimos ocasión propicia de confesarnos para poder acercarnos al Agustísimo Sacramento del altar y recibir al Hijo de Dios, mientra teníamos ante los ojos una parte de él mismo en su imagen pintada con su propia sangre; por fin nos confesamos por turno el lunes y el martes (27 y 28 de Abril), y el miércoles satisfacimos nuestra devoción. Aquel día debía venir Su Alteza para ver el estado de la Sábana santa; pero, temiendo distraernos, esperó al día siguiente por la mañana (jueves, 30 de Abril), hacia las siete, a fin de dar las órdenes convenientes para envolverla en el tafetán violáceo; hecho esto, nos trajeron tapicerías, además de las que ya teníamos nosotras. Y el viernes (1º de Mayo) se engalanó todo por dentro y por fuera, y luego se determinó que al día siguiente (sábado, 2 de Mayo) se le vendría a buscar (la fiesta se celebraba el 4 de Mayo desde 1506). Vinieron aquel día los señores obispos de Belley y el Sufragáneo, y muchos otros prelados y eclesiásticos y gentileshombres, los cuales examinaron nuestro trabajo y lo aprobaron; después la elevaron para que la contemplásemos una vez más; en seguida la plegaron sobre el rodillo con un velo de seda roja, y Monseñor vino en procesión, como cuando nos la trajeron, colocándose entre las dos puertas del Convento. Todas las campanas de la ciudad se echaron a vuelo y sonaron las trompetas y demás sinfonías. Entonces, los señores Obispos cubrieron la Sábana santa con tisú de oro y la sacaron mientras nosotras cantábamos el himno Iesus nostra Redemptio. Todas llevábamos cirios encendidos. Con la mayor veneración posible, los señores Obispos la entregaron finalmente a Su Alteza que los esperaba entre las dos puertas. Fue llevada al Castillo con gran solemnidad y nosotras quedamos pobres huérfanas de Aquél que tan benignamente nos había visitado en su santa imagen." (Fuente: Modesto Hernández Villaescusa. La Sábana Santa de Turín. Estudio científico-histórico-crítico. Ed: Imprenta de Henrich y Ca. Barcelona, 1903. Págs. 190-196.) NOTAS: [1] Una de las más hemosas oraciones católicas que en su versión latina dice: Confiteor Deo omnipotenti, Que traducido es: Confieso a Dios omnipotente, [2] Una de las horas canónicas en que se dividía el día. Maitines corresponde a la medianoche. [3] Lamentaciones, 1, 12. Podemos traducirlo por: "Vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si existe dolor como mi dolor." Índice a Adversus Ares o Acerca de la Sábana SantaCapítulo I: Consideraciones generales acerca de la obra o el naranja es un color horrible y me importa un bledo la gastronomía francesa. Capítulo II: Lo que el Sr. Ares ignora sobre la Orden del Temple. Capítulo III: Acerca del Memorial de Pierre d´Arcis o no todo lo que está escrito es cierto. Capítulo IV: Acerca de las fuentes que algunos pretenden relacionar con la Sábana Santa: Mandyllion de Edesa, imagen de la Verónica, sermón de Gregorio el Refendario, códex de Juan Skylitzes, escritos de Nicolás Mesarites, carta de Ángel Comneno, crónica de Robert de Clari... y algunas reflexiones sobres las imágenes supuestamente no realizadas por la mano del hombre. Capítulo V: Acerca del códex Pray y de la supuesta copia de la Sindone en la iglesia de Santa María en Templecombe. Referencias históricas a la reliquia del santo Sudario y reflexiones sobre si éstas se refieren a la conservada en Turín. Capítulo VI: Más sobre el códex Pray y las cuestiones iconográficas relacionadas. Capítulo VII: Investigaciones científicas sobre la Sábana Santa. Supuesta sangre y supuesta tridimensionalidad. Capítulo VIII: Leptones y otras supuestas huellas dejadas por objetos varios en la Sábana Santa. Capítulo IX: Las fotografías de Secondo Pia, la teoría vaporográfica y las investigaciones anatómicas del Dr. Barbet. Capítulo X: Representaciones de Cristo en la antigüedad y a finales de la Edad Media, relatos evangélicos de la Pasión y los entierros judíos. Capítulo XI: La crucifixión en Roma y el sudario de Akeldama. Capítulo XII: Consideraciones textiles acerca del Sudario. Capítulo XIII: Consideraciones anatómicas acerca de la impronta de la Sábana Santa. Capítulo XIV: ¿Qué características debe reunir una copia de la Sindone para considerarse fidedigna? Capítulo XV: Hipótesis no artísticas que intentan explicar la formación de la imagen. Capítulo XVI: Hipótesis artísticas no pictóricas, creación de la impronta por la luz y el calor. Capítulo XVII: Hipótesis pictóricas. Capítulo XVIII: El segundo Rostro y los pólenes de Max Frei. Capítulo XIX: La datación por carbono 14. I apéndice documental: El memorial del obispo de Troyes Pierre d´Arcis II apéndice documental: El relato de las Clarisas de Chambery Terminóse de publicar esta obra Adversus Ares o Acerca de la Sábana Santa el día 22 de diciembre del 2008, festividad de los santos Clotilde y Graciano. |