Escritos desde el páramo

Boboblog sobre pensamiento crítico, historia y pseudohistoria.

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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2009.

Prueba de agudeza visual

Me encuentro en el diario La Razón con este artículo titulado "Defensa borra del Alcázar de Toledo las huellas del asedio republicano". Prescindamos de que, según el contenido del citado artículo, creo que hubiera sido mejor un titular del tipo "La instalación del Museo del Ejército supondrá la retirada de las colecciones del Asedio" porque hablar del borrado de las huellas del asedio nos conduce a otra época distinta a la actual. ¿Qué quiero decir? Veámoslo.

Comencemos con una imagen antigua, el Alcázar de Toledo a mediados del S XIX según la litografía de Doroteo Bachiller para hacernos una idea de cómo era el edificio histórico que entonces estaba en ruinas después de su incendio durante la guerra contra Francia. Reconstruido, nuevamente incendiado y nuevamente reconstruido, llegó a 1936 con el aspecto que vemos en esta fotografía.

Después de la batalla que tuvo lugar en el Alcázar durante el comienzo de la Guerra Civil, el edificio sufrió daños severos hasta el punto de que prácticamente quedó destruido como se aprecia en estas fotografías que muestran las huellas del asedio de las tropas republicanas.

Veamos una página del diario ABC de fecha 2 de octubre de 1952 que contiene la información de que el día antes se habían iniciado las obras de reconstrucción del Alcázar de Toledo. En el mismo diario, 2 de julio de 1972 encontramos al información de que esa restauración estaba a punto de concluir. Fueron estas obras las que dieron al Alcázar su apariencia actual.

Y ahora vamos con la prueba de agudeza visual, ¿dónde están es esta última fotografía las huellas del asedio republicano? Obviamente no están, han sido borradas por los trabajos de restauración del edificio. Si una restauración que comenzó en 1952 eliminó las huellas del asedio republicano ¿a quién podemos "acusar" de ese suceso? Sí, a él lo que no deja de resultar irónico.

02/10/2009 20:04 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Historia Hay 3 comentarios.

Aprendamos del pasado

Que me apasiona la Historia no es ningún secreto. Tampoco desvelo ningún conocimiento esotérico al afirmar que la Historia no es algo muerto como tampoco consiste en la acumulación de unos conocimientos enciclopédicos absolutamente inútiles. Al contrario, la Historia es la comprensión de algo tan humano y tan vivo como la sociedad. Le debemos a Aristóteles la que posiblemente sea la mejor definición del hombre, somos animales sociales. No somos los únicos pero nuestra sociedad, al contrario de las formadas por otros animales, evoluciona. No obedecemos ciegamente a un instinto gregario sino que intentamos responder en cada momento a los retos con los que nos enfrentamos. En un mundo cambiante, los sociedades no son inmutables. Conocer y comprender esas variaciones es lo que pretendemos al estudiar la Historia.

No obstante, el hablar de la sociedad en su conjunto es algo inabordable. De ahí nace la necesidad de la especialización que puede ser temática, geográfica, temporal... (y no son excluyentes). Nos encontramos así con historiadores del arte, de la ciencia, de la economía... o con historiadores de Castilla y León, de Euskadi... o con historiadores de la América colonial, del siglo XIX... sencillamente para poder profundizar en el objeto de estudio; pero nunca debemos olvidar que esa compartimentación es una entelequia, que, por ejemplo, la España visigoda no surgió de la nada cuando los "bárbaros" aparecieron en la Hispania romana como tampocó acabó en polvo y cenizas cuando los "moros" cruzaron el Estrecho de Gibraltar. A veces el fijarnos en un detalle puede hacer que perdamos de vista el conjunto e, incluso, que olvidemos que el conjunto existe. Ése es el gran peligro de la especialización excesiva que tiene su contrapartida, una generalización abusiva que olvide detalles significativos.

Vamos con un ejemplo. En este país tan políticamente correcto los historiadores militares brillan por su ausencia (excepciones hay, pero pocas). Hemos pasado de una historia concebida como una sucesión de "batallitas" (incluso magnificadas o directamente inventadas) a una historia sin conflictos bélicos. Ya sé que eso es un poco exagerado pero ¿qué significa para Vds. el nombre de Atapuerca? El yacimiento burgalés en el que han aparecido los restos humanos fósiles más antiguos de Europa etc. etc. ¿Qué les dice la batalla de Atapuerca? Sospecho que no sabrían de qué estoy hablando. Tal vez sí reconozcan los nombres de Crécy o Agincourt (o Azincourt) pero ¿sabrían explicar por qué ambos ejércitos tenían una concepción bélica diferente, por qué en ambas ocasiones los ingleses derrotaron a los franceses y qué importantísima repercusión social tuvieron esas batallas? Si son capaces, mi más cordial enhorabuena, en caso contrario ambos ejércitos reflejaban sus propias sociedades, la Francia feudal presentó un ejército basado en la nobleza y, por tanto, en su arma por excelencia, la caballería acorazada mientras que el ejército inglés se basaba en plebeyos que eran particularmente diestros en el manejo del arco largo. El resultado es que la caballería acorazada que se creía prácticamente inmune a todo lo que no fuera otro caballero fue masacrada por los arqueros ingleses y galeses puestos que las flechas arrojadas con el arco largo eran capaces de atravesar no sólo las bardas de las monturas sino también las armaduras de placas de los caballeros franceses. Por supuesto, la derrota de los caballeros a manos de los villanos supuso el inicio del fin de la nobleza como clase social todopoderosa.

Como verán, la historia bélica es algo mucho más importante que "Batalla de las Navas de Tolosa en 1212..." si consideramos que los ejércitos reflejaban la sociedad de la que nacían y que combatían de acuerdo a unos supuestos intelectuales propios de su época. Consciente de todo ello el historiador Geoffrey Regan escribió Historia de la incompetencia militar texto sobre el que debo hacer una advertencia previa, no piensen que para el Sr. Regan incompetencia militar es un pleonasmo. Él habla de militares que demostraron su incompetencia a las claras. Si piensan que estamos ante un planfleto antibelicista o un libelo contra la milicia están muy equivocados. También lo estarán si piensan lo contrario, que es un opúsculo belicista o una oda a la carrera militar. Incompetentes hay en todas partes, pero la incompetencia en un militar en caso de guerra puede suponer millares de muertos algo que no sucede en prácticamente ninguna otra profesión. Por eso sus errores son más visibles y también resultan dignos de la atención del historiador.

La obra del Sr. Regan está dividida en dos partes, en al primera teoriza sobre los errores militares, en la segunda narra los errores que se cometieron en batallas reales. Para el Sr. Regan los errores pueden dividirse en tres categorías, los errores de los mandos (cobardía, temeridad, desconocimiento...), los errores de planificación y estrategia (mala información, equipamiento inadecuado...) y los errores políticos (confusión entre objetivos políticos y militares...) que, por supuesto, pueden aparecer solos o en compañía de otros.

En la segunda parte repasa los errores cometidos en guerras varias de las que tres tienen relación con nuestro país, la expedición inglesa contra Cádiz (una narración tan absurda que de no ser por las referencias que atestiguan la realidad de los hechos estaría tentado de considerarla como una muestra de humor británico), la batalla de las Lomas de San Juan (o de cómo españoles y estadounidenses rivalizaron en cometer despropósitos) y el desastre de Annual (o de cómo la corrupción de los altos mandos acabó afectando a todo el ejército). Todo ello supone un adecuado contrapunto a cierta glorificación de la milicia que puede resultar muy peligrosa por lo que supone de enmascaramiento de una realidad brutal. Pongamos un ejemplo. Supongo que han visto Vds. la película Glory sobre la historia del Regimiento nº 54 de Voluntarios de Massachusetts (formado por soldados de color... negro) al mando del coronel Robert Gould Shaw (de color... blanco) y de cómo unos y otro murieron heroicamente al intentar tomar el Fuerte Wagner. Sospecho que nunca verán una película sobre la Batalla del Cráter (bueno, si he de ser sincero, sí aparece en Cold Mountain) y sobre cómo las USCT fueron enviadas por el general Edward Ferrero a una muerte absurda (por cierto, mientras él y el general James H. Ledlie tomaban unas copitas en lugar seguro).

Las descripciones del Sr. Regan son realistas lo que hace que sean, con frecuencia, desagradables (si conocen a alguien que piense que la guerra es algo glorioso aléjense de él por si la estupidez pudiera ser contagiosa) pero el Sr. Regan tampoco quiere caer en la utopía del pacifismo a cualquier precio porque otro de los grandes errores de los que habla en su libro fue la falta de preparación del ejército británico en las vísperas de la II Guerra Mundial, consecuencia de la política de apaciguamiento de Neville Chamberlain con la Alemania de Hitler, una política tan absurda que casi consiguió la ironía de que las teorías militares del capitán Liddell Hart sobre la guerra basada en la movilidad de los carros de combate modernos derrotaran a su propio país que no las hizo ni puñetero caso, error que no cometió un tal Heinz Guderian que tradujo sus trabajos (y los de J. F. C. Fuller) al alemán.

Sin embargo, todo esto es Historia. Ya ha pasado, pero ¿no va a volver a repetirse? En mi opinión (siéntase en libertad de discrepar) ya se está repitiendo en Afganistán. Uno de los posible errores de los que habla el Sr. Regan es la confusión entre objetivos políticos y militares. Impedir que los talibán reconquisten el poder en ese país asiático no es un objetivo militar sino político. Reconstruir un país destrozado después de años de guerra no es un objetivo militar. Crear un estado donde hoy sólo existen tribus enfrentadas no es un objetivo militar. Las fuerzas armadas tendrán que procurar protección a los que desarrollen los trabajos para lograr esos fines, pero pretender que sean los militares los que lo hagan es tan absurdo como pretender que sean las ONGs las que porporcionen apoyo armado. Ya, ya sé que en este país alguno cree que el Ejército es una ONG, pero también hay alguno que cree que El Código da Vinci es una gran novela y eso no lo convierte en una realidad.

¿Qué salida hay para el problema afgano? No lo sé, pero sí creo que seguir como hasta el momento, con todo reducido a una cuestión militar, es persistir en un monumental error, el de pretender que las Fuerzas Armadas desarrollen trabajos que escapan a sus conocimientos y experiencia.

Post Sciptum: Por una de las trágicas coincidencias de la vida, pocas horas después de escribir este artículo conocimos esta noticia. Eso me reafirma en mi convencimiento de que la presencia militar española en Afganistán en la situación actual es un inmenso error al que habría que poner fin inmediatamente. Me duele que militares de mi país estén muriendo. Me indigna que lo hagan en vano. Pido, pues, el inmediato regreso de las tropas españolas o que, en caso contrario, nos aclaren a todos nosotros qué objetivos militares son los que tienen encomendados y si éstos se reducen a sostener un gobierno corrupto como el de Karzai.

06/10/2009 20:11 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Recomendaciones Hay 3 comentarios.

Copiando la Sábana Santa

Esperaba no tener que volver a hablar de ella en mi vida, pero Josué Belda ha tenido la amabilidad de enviarnos unos enlaces sobre la Sábana Santa que merecen siquiera un brevísimo comentario.

Comencemos con la noticia y sigamos con las imágenes. ¿Qué puedo decir sobre este tema? Por de pronto que son muchas las cosas que ignoro sobre cómo se ha realizado el experimento y sobre qué resultado han obtenido, por tanto entiendan todo lo que vaya a decir como una aproximación que puede resultar errada.

Me parece perfecto que el profesor Garlaschelli haya empleado su tiempo en crear una copia del Sudario tal y como se conserva en la actualidad. Los resultados, desde un juicio basado en la mera contemplación de las fotografías, es indudablemente extraordinario, los mejores que yo haya visto. Esto supone dejar a los creyentes en la autenticidad de la Sindone sin uno de sus argumentos favoritos, el de que nadie había sido capaz de hacer una copia fiel al original. Estéticamente es, sin duda, muy satisfactoria.

Dicho esto, me temo que tengo que sacar la garrota. No me gusta nada que se repitan cosas como:

"Recordó que, de acuerdo a un documento de 1389, también se había descubierto al artista que la había producido "en modo ingenioso", pero nunca se dio a conocer el nombre de esta persona ni el método utilizado."

primero porque de la fiabilidad del llamado memorial de Arcis ya hemos hablado y, en segundo lugar, porque en él se menciona a la Sábana como "...pannus ille artificialiter depictus fuerat..." (como dijimos aquí y aquí explicamos qué tenemos que entender por artificialiter).

No obstante, mis mayores reservas a aceptar ésta o cualquier otra copia como prueba de que la Sábana Santa se realizó de la misma forma, provienen de que hay dos puntos fundamentales sobre los que no podemos pronunciarnos, el primero es si el trabajo de Walter McCrone es o no correcto. Si lo es, este experimento del profesor Garlaschelli es erróneo porque el microscopista estadounidense desechó como hipótesis válida (ya lo vimos aquí) la de que la figura de la Sindone se hubiera hecho mediante el frotado con ocre, método que es el que ha empleado el profesor Garlaschelli según afirma él mismo en esta entrevista concedida al diario La Repubblica.

El segundo punto es que podemos copiar la imagen que hoy se ve en la Sábana Santa pero ésta tiene más de 600 años y no sabemos qué aspecto tenía cuando se ostentó por primera vez en Lirey (y este problema no tiene solución posible).

Mi opinión personal es que mejor hubiera hecho el profesor Garlaschelli en intentar convencer al papa Benedicto de la necesidad de realizar nuevos análisis a la tela y la imagen antes de intentar copiarla. No obstante y dado que pronto va a revelar nuevos datos sobre su experimento, espero hasta entonces para emitir un juicio más formado que, de momento, no es demasidado positivo.

07/10/2009 12:48 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Sábana Santa Hay 1 comentario.

Discrepo (con perdón)

Sé que hay entradas que es conveniente que no escriba. También sé que la conveniencia no es algo que me importe un bledo. Sospecho que lo que estoy escribiendo va a molestar a más de un amigo mío y también a gente a la que respeto aunque no seamos amigos, pero creo que por encima de cualquier otra consideración debo decir lo que pienso. Por supuesto, puedo estar equivocado pero después de meditarlo mucho creo que no lo estoy.

Desde hace varios dias, habrán advertido que en bitácoras escépticas y/o de divulgación científica aparece un anuncio diciendo que la Ciencia no necesita tijeras en protesta por el anunciado recorte presupuestario en la partida de Investigación y Desarrollo. Por si no lo han visto, pueden encontrarlo en Magonia o en El Paleofreak por citar sólo dos de los blogs de visita más recomendable.

Ya he dicho en otras ocasiones que no soy científico, no tengo ninguna relación directa con la investigación científica... lo que puede ser tanto una desventaja (evidentemente es un mundo que no conozco) como una ventaja (puedo ser objetivo porque no tengo un interés personal). Soy una persona de la calle. Estoy rodeado de gente que lo pasa muy mal como consecuencia de la crisis económica. Cuando digo que lo pasa muy mal no me refiero a que esta año no puedan veranear en Puerto Banús sino a que a fin de mes su dieta consiste en patatas y pan, que corren el riesgo de ver cómo embargan su casa por no poder afrontar la hipoteca, que este año tendrán que encender muy poco la calefacción haga el tiempo que haga (y en mi ciudad suele haber noches de -5º)... No es que hayan tenido que eliminar gastos superfluos, es que deben economizar hasta en lo necesario.

Supongo que todos Vds. saben que no se puede gastar continuamente más de lo que se tiene. Eso es tan cierto para Vds. o yo como para el Estado. No quiero entrar en cuestiones políticas sobre si en años anteriores ha habido excesiva alegría en el gasto público (francamente, creo que no es el momento de reproches de ese tipo) pero el déficit público que se se ha creado no puede seguir creciendo porque tenemos que pagarlo entre todos más pronto o más tarde. Quedan dos opciones que no son excluyentes, aumentar los ingresos (traducido, más impuestos) y recortar los gastos (traducido, menos dinero en gastos e inversiones).

Lo primero no va a suponer ningún problema para los de siempre, pero sí para mucha de la gente con la que trabajo cada día. Si ya lo están pasando mal, pueden suponer lo que va a pasar cuando se encuentre con una subida de los precios gracias al aumento del IVA, cuando se encuentren con una revisión catastral que se va a traducir en un aumento de la Contribución, cuando vean que en el IRPF han desaparecido algunas desgravaciones...

¿Y el gasto público? ¿Podemos gastar menos en Sanidad, en Educación o en ayudas sociales? En mi opinión esas tres partidas son intocables precisamente porque estamos en una situación muy difícil. ¿Qué queda? Pues todo lo demás. ¿Qué Investigación y Desarrollo en una inversión? También lo es la partida de Infraestructuras y también se va a ver reducida, como también la partida de Cultura, un bien, en mi opinión, imprescindible pero la situación es tan mala (y a corto plazo va a a empeorar) que precisa del sacrificio de todos para remontarla y ese todos incluye a los científicos dedicados a la investigación. Pretender que ellos tengan un status especial no redundaría en un mayor aprecio de la Ciencia a nivel popular sino en la consideración de los científicos como una casta aparte, ajena a los problemas del común de los mortales. Con la que está cayendo, no es el momento de pretender edificar torres de márfil.

Eso es lo que pienso. Por ello no verán en esta bitácora el anuncio de marras. Si alguien se molesta por mis palabras, lo siento porque no es ésa mi intención, pero no puedo asentir ni callar a esta campaña a riesgo de los que quieren emplear las tijeras para cortar no sé qué...

07/10/2009 20:01 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Cajón de sastre Hay 8 comentarios.

Concesión del premio Favila el Osado (octubre del 2009)

Se apagan las luces, se abre el telón, en la pantallas aparece un león rugiendo bajo el lema Ars gratia artis (El arte por el arte), se levanta un espectador gritando ¡Sinvergüenzas! ¡Habéis cambiado el título pero esta película ya la he visto!. ¿Qué director de cine español recibe un tercio de nuestro deplorable galardón? En efecto, Alejandro Amenábar.

Su última (me temo que sólo lo sea de momento) película Ágora nace de su "amor por la astrología" (Fuente: Este artículo). No lo ha dicho, pero yo añado que también de un desconocimiento enciclopédico de la Historia. Nunca lo entenderé. Si Vd. quiere contar la historia que le salga de sus partes, hágalo. Se inventa el personaje que le rote, le hace pasar las peripecias vitales que se le ocurran y, si quiere, se lo "carga" como le venga en gana. No hay el menor problema. Estamos hablando de ficción y sólo podrá recibir críticas como tal. El problema aparece cuando el artista de turno se empeña en hablar de un personaje histórico pero, eso sí, reescribiendo la Historia. No es de extrañar que entonces la crítica reciba esta forma, asaz curiosa para una crítica cinematográfica.

Pero el Sr. Amenábar sólo recibe un tercio del galardón porque méritos equivalentes merecen iguales premios. El segundo tercio recae en Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y divulgador científico, por haber escrito lo siguiente:

"Permítanme que convierta este blog hoy en una recomendación de cine y de lectura. El estreno de "Ágora", la esperada película de Amenábar, se convierte, en el Año Internacional de la Astronomía, en una verdadera fiesta de la ciencia. Hipatia de Alejandría era un personaje histórico casi completamente desconocido, hasta que Carl Sagan en su serie Cosmos (en efecto, este blog rinde homenaje a la serie que en 2010 cumplirá 30 años nada menos) narró el fin de la Biblioteca de Alejandría y la trágica muerte de la bibliotecaria, científica y filósofa alejandrina hace casi 16 siglos, a manos de exaltados cristianos que veían en el conocimiento el mayor enemigo de su fe."

Se pueden cometer más errores en menos espacio, pero costaría trabajo sobre todo porque después escribe:

"La historia de Hipatia ha de ser forzosamente novelada: las fuentes históricas de la vida y el martirio y muerte de esta santa laica son poco conocidas, y las fuentes historiográficas del personaje poco más que referencias posteriores, en diccionarios onomásticos, o algunas cartas de su alumno, Sinesio de Cirene (convertido finalmente al cristianismo), autor de "De Dono Astrolabii", donde explica que este instrumento, el astrolabio, fundamental para la astronomía, lo construyó a partir de las instrucciones de su maestra. En cualquier caso, a lo largo de la historia, el triste sino de morir ante una masa jaleada por religiosos fue tomado como muestra que perdura de la importante labor de reunión del conocimiento que tuvo la Biblioteca alejandrina."

¿Estamos hablando de Historia o de hagiografía de una "santa laica"?. Si es lo segundo ¿están seguros de que lo que están diciendo no es una invención, una especie de Legenda aurea pero en versión atea?

Por supuesto, el último tercio (y el resto) de nuestro despreciable premio va para Carl Sagan por haber escrito:

"El último científico que trabajó en la Biblioteca fue una matemática, astrónoma, física y jefe de la escuela neoplatónica de filosofía: un extraordinario conjunto de logros para cualquier individuo de cualquier época. Su nombre era Hipatia. Nació en el año 370 en Alejandría. Hipatia, en una época en la que las mujeres disponían de pocas opciones y eran tratadas como objetos en propiedad, se movió libremente y sin afectación por los dominios tradicionalmente masculinos. Todas las historias dicen que era una gran belleza. Tuvo muchos pretendientes pero rechazó todas las proposiciones matrimoniales. La Alejandría de la época de Hipatia —bajo dominio romano desde hacía ya tiempo— era una ciudad que sufría graves tensiones. La esclavitud había agotado la vitalidad de la civilización clásica. La creciente Iglesia cristiana estaba consolidando su poder e intentando extirpar la influencia y la cultura paganas. Hipatia estaba sobre el epicentro de estas poderosas fuerzas sociales. Cirilo, el arzobispo de Alejandría, la despreciaba por la estrecha amistad que ella mantenía con el gobernador romano y porque era un símbolo de cultura y de ciencia, que la primitiva Iglesia identificaba en gran parte con el paganismo. A pesar del grave riesgo personal que ello suponía, continuó enseñando y publicando, hasta que en el año 415, cuando iba a trabajar, cayó en manos de una turba fanática de feligreses de Cirilo. La arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desollaron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado. Cirilo fue proclamado santo."

Un magnífico conjunto de tonterías que todavía hoy encuentran gente que se las cree como acabamos de ver. Llegados a este punto, estaba por concluir así la entrada sin dar más explicaciones o, como mucho, colocar enlaces a las fuentes históricas para que los que estén interesados por los temas de la Biblioteca de Alejandría y de Hipatia pudieran reconstruir una historia mucho más plausible de la que nos cuentan los tres galardonados. No obstante, sería demasiado cómodo así que comencemos por el principio, por la Biblioteca de Alejandría.

Pueden olvidarse de ideas como que se pretendiera reunir allí el saber universal o que se creara como un centro intelectual salvo que crean que griego y universal son sinónimos o que distraer al mandamás de turno es una actividad característica de los centros intelectuales. Los sabios que eran pensionados no tenían, por lo que sabemos, ninguna obligación investigadora ni docente pero varias fuentes antiguas (por ejemplo Diógenes Laercio y la pseudoepigráfica Carta de Aristeas) nos presentan a los invitados discutiendo problemas filosóficos y morales con los faraones Ptolomeo IV Filopátor y Ptolomeo II Filadelfo respectivamente. Tampoco debemos olvidar las palabras de Timón de Fliunte que respondió a Arato cuando éste le preguntó que dónde podía conseguir buenas copias de la obra de Homero que procurase encontrar textos antiguos no los corregidos (es decir, los anteriores a las ediciones realizadas en la Biblioteca) señal de su nulo aprecio por los trabajos filológicos que se desarrollaban en Alejandría. Que sus contemporáneos no veían de forma unánime el Museo (y con él las dependencias de la Biblioteca) como un gran centro de conocimiento lo demuestra la crítica de Séneca cuando aseguró que allí los libros no se empleaban para el estudio sino como adorno:

"Quadraginta milia librorum Alexandriae arserunt; pulcherrimum regiae opulentiae monimentum alius laudaverit, sicut T. Livius, qui elegantiae regum curaeque egregium id opus ait fuisse. Non fuit elegantia illud aut cura, sed studiosa luxuria, immo ne studiosa quidem, quoniam non in studium sed in spectaculum comparaverant, sicut plerisque ignaris etiam puerilium litterarum libri non studiorum instrumenta sed cenationum ornamenta sunt. Paretur itaque librorum quantum satis sit, nihil in apparstum." (De tranquilitate animi, 5)

Posiblemente también sea ésa la razón de las escasas fuentes contemporáneas que hablan del Museo (de la Biblioteca aún menos) algo inexplicable si realmente su importancia intelectual fuera la que se pretende. Valga todo ello para poner en sordina el mito contemporáneo de la Biblioteca que nunca resulta más evidente que cuando se habla de su desaparición.

Nos fascinan las catástrofes. Las extrañas pinturas del enigmático Monsù Desiderio, el cine de catástrofes, la literatura apocalíptica o las Fallas valencianas son muestra de la pasión por una destrucción rápida y brutal. Tal vez por ello imaginamos el fin de la Biblioteca de esa forma aunque los presuntos culpables varíen desde los emperadores Caracalla, Valeriano, Aureliano y Diocleciano (que saquearon la ciudad de Alejandría en los años 215, 253, 273 y 297 respectivamente) hasta la reina Zenobia de Palmira que hizo lo propio en 269. No obstante, no hay la menor prueba de que esas destrucciones afectaran a la Biblioteca. Otros, por su parte, consideran que el culpable de su desaparición fue el terremoto que asoló Alejandría en el año 365, pero estamos nuevamente en el caso anterior.

No existe ninguna fuente histórica fiable que narre la destrucción de la Biblioteca de Alejandría (la única que existe es La Crónica de los sabios de Alí ibn al-Kifti y la atribuye a los árabes después de la conquista de la ciudad en 642. Haremos muy bien en considerarla una leyenda). La razón más plausible es que no existió ninguna catástrofe. Los libros de la Biblioteca estaban escritos sobre papiro. Este material era relativamente barato (no como el pergamino) y Egipto lo producía y exportaba en grandes cantidades. Tiene un inconveniente, es muy frágil tanto ante un uso continuo como (y esto es mucho más grave en el caso de Alejandría) ante la humedad. En el interior de Egipto eso no hubiera sido un problema excesivo, pero sí en Alejandría como pueden comprobar viendo un plano de cómo era entonces la ciudad. Sabemos que el Museo (y sus dependencias de la Biblioteca) necesitaban ingentes sumas de dinero para subsistir. Mientras los Ptolomeos primero y después los emperadores romanos aportaron fondos no hubo problema pero con la situación de anarquía política y crisis generalizada del S III Roma tenía otras preocupaciones más acuciantes que asegurar la pervivencia de ambas instituciones. La falta de fondos impedía el renovar los textos que el uso y la humedad destruían. Eso y un siglo, el III, extraordinariamente convulso fue posiblemente lo que ocasionó la desaparición de la Biblioteca.

¿Dónde están los cristianos? En el 391 el emperador Teodosio accede a la petición del patriarca Teófilo de Alejandría de que se destruyan los templos paganos. El Mitrheum y el Serapeum fueron arrasados. En el Serapeum existió una biblioteca que, para algunos, sería una sucursal de la Biblioteca, para otros sería la nueva sede de ésta una vez que la Biblioteca desapareció o, al menos, vio muy mermados sus fondos durante el S III, mientras que, para otros, fue una biblioteca sin la menor relación con la Biblioteca (el hecho de que aparezca mencionada la biblioteca del Serapión como hija de la Biblioteca en algunas fuentes, podría explicarse por ser sus fondos copias de los textos conservados en ésta). En cualquier caso, las fuentes conservadas hablan de la destrucción del templo y el saqueo de los objetos sagrados, pero nadie menciona la destrucción de libro alguno. La explicación debemos buscarla en la obra de Amiano Marcelino Res gestae a fine Corneli Taciti que, antes de que este suceso aconteciera, escribió:

"His accedunt altis sufflata fastigiis templa. inter quae eminet Serapeum, quod licet minuatur exilitate verborum, atriis tamen columnariis amplissimis et spirantibus signorum figmentis et reliqua operum multitudine ita est exornatum, ut post Capitolium, quo se venerabilis Roma in aeternum attollit, nihil orbis terrarum ambitiosius cernat.

In quo bybliothecae fuerunt inaestimabiles: et loquitur monumentorum veterum concinens fides septingenta voluminum milia, Ptolomaeis regibus vigiliis intentis conposita bello Alexandrino, dum diripitur civitas sub dictatore Caesare, conflagrasse. " (Lib. 22, Cap. 16, 12-13)

Es decir que las bibliotecas del Serapeum había desaparecido como consecuencia de un incendio ocasionado por las tropas de Julio César durante la Guerra de Alejandría. Podemos negar que eso fuera así, pero resulta obvio de la narración de Amiano Marcelino que ya entonces no existía la biblioteca del Serapeum cuando aún el edificio no había sido destruido por los cristianos. No hace falta saber latín. Basta con ver que para el edificio emplea el presente (eminet, cernat...) y para las Bibliotecas del Serapeum el pretérito perfecto (fuerunt). Mal pudieron los cristianos destruir con el templo una biblioteca que para entonces no existía. A finales del S IV Juan Crisóstomo habla de Alejandría y se lamenta de que no existiera el menor rastro de la Biblioteca.

De lo dicho hasta ahora ¿aparece por algún lado cualquier relación entre los cristianos y la desaparición de la Biblioteca? Si Vd. lo ven no dejen de señalármelo, pero hasta ese momento está claro que de esa acusación son inocentes. Es más, posiblemente la Biblioteca había desaparecido más de un siglo antes de que Hipatia fuera asesinada (hay cierto consenso en que la Biblioteca desapareció, en realidad, entre los años 269-273 cuando Alejandría fue conquistada por la reina Zenobia y reconquistada por Aureliano y que, antes de eso, ya estaba en seria decadencia). Pretender ligar la desaparición de la Biblioteca con el asesinato de Hipatia no tiene ningún sentido como tampoco el inventarse que ésta trabajó en la Biblioteca, algo que ninguna fuente contemporánea dice y señalan, en cambio, que impartía sus enseñanzas en su propia casa.

Vamos pues con Hipatia, hija de Teón del que la Suda dice:

"Θέων, ὁ ἐκ τοῦ Μουσείου..." (Teón, el hombre del Museo...)

lo que tal vez explique el origen de la falsa relación entre su hija Hipatia y la Biblioteca. En cualquier caso, debemos recordar que la Suda fue redactada en el S X y que su fiabilidad como fuente histórica deja bastante que desear.

Mucho mejor es que vayamos a Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida, y a sus obras entre las que figuran varias cartas dirigidas a Hipatia. ¿Un obispo escribiendo a la pagana Hipatia? ¿Le auguraba los tormentos del infierno, le amenazaba con el linchamiento por una turba de fanáticos? Pues no, porque el converso Sinesio fue discípulo de Hipatia en Alejandría y siempre conservó los mejores sentimientos por ella, algo que podemos apreciar en la Carta 10 y en la Carta 16 que tuvo que dictar por estar ya demasiado enfermo para escribirla por sí mismo. En su obra Catastasis Sinesio hace relación a su maestra (aunque no la menciona por su nombre) en relación con el astrolabio de su (de Sinesio) invención en el que incluye todo lo que su venerada maestra contribuyó a desarrollar (aclaración necesaria, Sinesio de Cirene no dice que el astrolabio fuera una invención suya -ni de su maestra- sino que el astrolabio que enviaba como regalo lo era. Se trataba, sin duda, de un astrolabio perfeccionado gracias a los mejores conocimientos astronómicos y geométricos como puede apreciarse en esta parte de la obra Catastasis). Algo parecido sucede con la supuesta invención del densímetro por parte de Hipatia basándose en la Carta 15 pero resulta absurdo que Sinesio se pusiera a describir la forma y modo de uso a su supuesta inventora.

Con ser interesantes, las obras de Sinesio de Cirene no aportan (ni pueden hacerlo) ninguna noticia sobre el asesinato de Hipatia. La razón es obvia, el obispo de Ptolemaida falleció en 413, dos (o tal vez tres) años antes del linchamiento de su maestra pese a lo cual algunos se empecinan en involucrarlo en el trágico suceso (sí, la ternilla por los suelos). No obstante sí tenemos una fuente prácticamente contemporánea para saber qué sucedió en Alejandría en aquellos años. Por supuesto, estamos hablando de Sócrates Escolástico y de su obra Εκκλησιαστική Ιστορία (por si tienen algún problema con el griego, aquí está una traducción al inglés). Si vamos al Libro VII y más concretamente a los capítulos XIII-XV (aunque con un antecedente en el Cap. VII) encontraremos la narración del asesinato de Hipatia que, efectivamente, fue linchada por una multitud de cristianos, pero no por motivos religiosos sino políticos, por una pugna entre partidarios del patriarca Cirilo y del prefecto Orestes. El enfrentamiento por el poder en Alejandría entre el Patriarcado y el Imperio venía ya de lejos. Con el patriarca Teófilo ya hubo problemas (véase el Libro VI, Cáp. VII y ss.) que se tradujeron en el ataque de éste al patriarca de Constantinopla Juan Crisóstomo que no concluyó hasta su deposición (repuesto en el cargo por el emperador Arcadio fue definitivamente depuesto y exiliado por sus críticas a la emperatriz Eudoxia). No resulta extraño que a la muerte de Teófilo el poder civil prefiriese a Timoteo antes que a Cirilo, sobrino de Teófilo y que ya había participado en la deposición de Juan Crisóstomo. No obstante, el pueblo de Alejandría apoyó a Cirilo que fue finalmente investido como patriarca de Alejandría. Comenzó por perseguir a los Novacianos en contra de las órdenes imperiales, pero fue con el asunto de la expulsión de los judíos cuando su enfrentamiento con el prefecto Oreste llegó a su cénit. Los judíos alejandrinos irritados por lo que consideraban una violación del Sabbath, se amotinaron y asesinaron a varios cristianos lo que fue aprovechado por Cirilo para organizar una revuelta que expulsó a los judíos de la ciudad y saqueó sus bienes ante la indignación de Orestes que consideraba que eso era una intromisión ilegítima en sus atribuciones como representante imperial. El enfrentamiento entre ambos llegó a su cénit cuando quinientos monjes de Nitria acudieron para apoyar a Cirilo atacando a Orestes. Uno de ellos, de nombre Amonio, apedreó al prefecto ocasionándole una herida en la cabeza por lo que fue detenido y torturado muriendo de resultas de ello. Cirilo le considera mártir y la tensión aumenta y hace pensar en un enfrentamiento abierto entre sus partidarios. Es entonces cuando Hipatia, amiga y tal vez consejera del prefecto, es asesinada de forma brutal por una turba entre la que figura un lector (un cargo eclesiástico menor) llamado Pedro. Aparte de lo obvio, que esos asesinos eran partidarios de Cirilo, no hay ninguna evidencia más. Que fueran o no los monjes de Nitria, que Cirilo hubiera ordenado o no el crimen... es algo que desconocemos y que, por tanto, no admite más que especulaciones al respecto. Podría argüirse que Damacio de Damasco sí afirmó la culpabilidad del patriarca en una obra perdida, la biografía de Isidoro (lo sabemos porque ese texto es uno de los comentados por Focio en su Miriobiblion lo que nos permite conocer que el comentario de la Suda sobre Hipatia está basado en esa obra hoy perdida). No obstante, la historia que cuenta, que el patriarca Cirilo decidió asesinarla por envidia cuando vio que la gente se agolpaba ante su casa es absurda a poco que lo pensemos. Algo en lo que coinciden todas las fuentes es en el hecho de que la filósofa era muy popular y muy querida en la ciudad. Es impensable que Cirilo no supiera quién era hasta que vio la multitud frente a la casa de Hipatia y que sólo entonces se llenara de envidia y planeara su urgente linchamiento.

No obstante, aceptemos como mera hipótesis que Damacio acertara con el fondo aunque fallara lamentablemente en la explicación. Incluso si fue Cirilo el instigador del asesinato (aunque por motivos bien distintos a su envidia por la popularidad de Hipatia) ¿dónde está el cristianismo que pretendía acabar con el conocimiento? En ningún lado. El linchamiento de Hipatia fue un acto execrable y la participación que en él tuvieron algunos cristianos es condenable tanto por el hecho en sí como porque el cristianismo predica lo contrario de lo que hicieron (y eso no es ninguna novedad porque Sócrates Escolástico -que era cristiano- escribió lo mismo), pero pretender que se asesinó a Hipatia para acallar la voz del conocimiento tropieza con varios problemas que veremos a continuación. Hipatia no fue la primera ni la última víctima de los enfrentamientos entre los cristianos de Alejandría y el poder imperial. Antes que ella fue linchado de forma similar el obispo Jorge (año 361) y posteriormente lo fue el obispo Proterio (año 457). Ambos habían sido nombrados por los emperadores en contra del parecer del clero y el pueblo cristiano de Alejandría. La razón de fondo para ello no era religiosa sino nacionalista, el clero era lo propio frente al poder imperial que era lo extraño. De esa lucha entre el nosotros y el ellos nacieron múltiples conflictos que llegaron a la revuelta y al asesinato (véase al respecto La consagración de Timoteo Eluro como patriarca de Alejanandría... por D. Gonzalo Fernández). Hipatia fue una víctima inocente más de ese enfrentamiento y no el fruto de un fanático intento de acabar con el paganismo porque, de hecho, el paganismo en forma de escuela filosófica neoplatónica seguía existiendo en Alejandría siglos después de su linchamiento.

¿Dónde está el origen de este mito? En un panfleto anti-católico titulado Hypatia: Or the history of a most beautiful, most vertuous, most learned, and every way accomplish’d lady; who was torn to pieces by the clergy of Alexandria, to gratify the pride, emulation, and cruelty of their archbishop, commonly but undeservedly stil’d St. Cyril. que publicó John Toland en 1720 y que fue contestado al año siguiente en la obra The history of Hypatia : a most impudent school-mistress of Alexandria, murder’d and torn to pieces by the populace, in defence of Saint Cyril and the Alexandrian clergy : from the aspersions of Mr. Toland por Thomas Lewis. Sin embargo, la Ilustración se mostró favorable a las tesis de Toland y se olvidó de su refutación. Así, Voltaire en 1736 escribe Examen important de Milord Bolingbroke ou le tombeau du fanatisme. En él podemos encontrar este párrafo:

"Y a-t-il rien de plus horrible et de plus lâche que l’action des prêtres de l’évêque Cyrille, que les chrétiens appellent saint Cyrille? Il y avait dans Alexandrie une fille célèbre par sa beauté et par son esprit; son nom était Hypatie. Élevée par le philosophe Théon, son père, elle occupait, en 415, la chaire qu’il avait eue, et fut applaudie pour sa science autant qu’honorée pour ses moeurs; mais elle était païenne. Les dogues tonsurés de Cyrille, suivis d’une troupe de fanatiques, l’assaillirent dans la rue lorsqu’elle revenait de dicter ses leçons, la traînèrent par les cheveux, la lapidèrent et la brûlèrent, sans que Cyrille le saint leur fît la plus légère réprimande, et sans que Théodose le jeune et la dévote Pulchérie, sa soeur, qui le gouvernait et partageait l’empire avec lui, condamnassent cet excès d’inhumanité. Un tel mépris des lois en cette circonstance eût paru moins étonnant sous le règne de leur aïeul Théodose Ier, qui s’était souillé si lâchement du sang des peuples de Thessalonique."

Después Edward Gibbon terminaría por dar visos de historicidad a esta leyenda al incluirla en su The History Of The Decline And Fall Of The Roman Empire:

"A rumor was spread among the Christians, that the daughter of Theon was the only obstacle to the reconciliation of the prefect and the archbishop; and that obstacle was speedily removed. On a fatal day, in the holy season of Lent, Hypatia was torn from her chariot, stripped naked, dragged to the church, and inhumanly butchered by the hands of Peter the Reader and a troop of savage and merciless fanatics: her flesh was scraped from her bones with sharp oyster-shells and her quivering limbs were delivered to the flames."

El resto de la historia ya lo saben. Es más fácil creer y repetir un mito que investigar si tiene o no bases históricas.

16/10/2009 20:11 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Crítica a la pseudohistoria Hay 8 comentarios.

Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer

Un cuadro:

Noctámbulos de Edward Hopper.

Dos obras musicales:

Quiet city de Aaron Copland y el Adagio para cuerdas nº 11 de Samuel Osborne Barber.

Dos poemas:

Venimos de la noche, de la sombra
polvorienta, del odio rescoldado
a fuego lento, por la lenta alfombra
de la ceniza -polvo, triturado

residuo de un pasado que se nombra
con un nombre pretérito y dejado
de Dios, y que, tendido, desescombra
la sombra de su sueño derrumbado.

Venimos de la muerte sobre un resto
de vida que aún arrastra en su caída
su dispensada voluntad sin puesto.

¡Polvo en el polvo del camino, huida
sin fin! Venimos de la muerte en esto
-polvo en el polvo- que llamamos vida.

y

Nevermore

Ala de sombra, un cuervo -que crascita
Nunca- repite su áspero graznido
a través de mi día mal vivido
y de mi noche a solas, infinita.

En su agorera convicción imita
mi doble desaliento persuadido
de que nunca la tierra que he tenido
podrá tenerme en pie, que está proscrita.

Nunca... Pico de grajo, el pensamiento
-corvo, corvino- escarba... Lo que siento
sólo puede decirse en ese nunca.

-cuervo de negra luz, empobrecida
pitanza,interminable despedida-
que tiene el nombre de mi nombre: Nunca.

ambos de Juan José Domenchina


20/10/2009 19:16 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Recomendaciones Hay 1 comentario.

Cumpleaños postrero

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Las recomendaciones de la entrada anterior tienen algo en común, trasmiten un sentimiento de melancolía apropiado para preparar lo que hoy quería comentarles. El 21 de octubre de 2004 comenzó la andadura de este blog. Un lustro es mucho tiempo, al menos para los que sentimos la obligación de replantearnos continuamente nuestras acciones. Por eso les anuncio que esta entrada es la última que publicaré en esta bitácora y que, por tanto, este quinto aniversario es el postrero.

¿Razones? Una descuella, el desencanto. En estos cinco años he advertido que la Historia apasionadamente objetiva (parece una contradicción, pero no lo es) es despreciada por el común, y que, por tanto, haría mucho mejor en contar lo que la mayoría de la gente quiere oír y no en intentar narrar lo sucedido realmente incluso si esa verdad molesta. Sin embargo, eso me resulta moralmente inaceptable. No puedo hacerlo porque eso sería negar la propia esencia de la Historia. Soy incapaz de traicionar lo que amo.

El otro motivo recurrente en este blog, el pensamiento crítico, me parece que ha devenido en algo nauseabundo a lo que no puedo guardar el menor aprecio. Al escribir esto no me refiero a su planteamiento intelectual que se me antoja cada día más positivo sino sólo a lo que atañe a los modos que emplean sus supuestos defensores. Recuerdo cuando hace años (muchos) comencé a participar en la lista La Corrala. Allí estaban gente como Félix Ares de Blas, Javier Armentia Fructuoso, José María Bello Diéguez, Ernesto José Carmona Riesco, Luis Alfonso Gámez Domínguez, Fernando L. Frías Sánchez.. y después ingresaron otros como Julio Arrieta o Mario del Río. Entre todos (y gracias también a otros muchos que no menciono por no alargar aún más el artículo pero que no recuerdo con menor aprecio y cariño) convirtieron aquella lista en un lugar de intercambio de información, en un medio para la crítica bien fundada y con grandes dosis de ironía pero siempre con respeto. Hoy, en cambio, cuando miro a los que dicen defender posturas escépticas veo fundamentalmente desconocimiento y chulería, la antítesis de lo que debemos procurar, el conocimiento y la humildad. Permítanme explayarme en esto por última vez, el escepticismo no es un fin, es un medio para alcanzar un conocimiento lo más fiable que podamos. Pretender hablar sobre algo que se desconoce no es ni puede ser compatible con el escepticismo. Por otra parte somos falibles y todo lo que queramos crear adolecerá de imperfección. Los métodos que hemos desarrollado como el método histórico o el científico no nos garantizan la Verdad. El hecho de que la Verdad absoluta, inmutable... sea inaccesible hace que todo lo que podemos intentar sea aproximarnos. De ahí debe nacer la humildad porque aunque sepamos que nuestro discurso es riguroso, que está realizado conforme a las mejores metodologías que hemos podido crear los seres humanos... eso no supone que el día de mañana no pueda demostrarse erróneo.

Tampoco debemos pensar que el escepticismo sea única y exclusivamente positivo. Soy escéptico porque creo que sus consecuencias beneficiosas son mucho mayores que las nocivas pero eso no significa que éstas no existan. Pongamos un ejemplo, supongamos que una de las malvadas multinaciones farmacéuticas (espero que se entienda la ironía) descubre un medicamento eficaz contra el cáncer de páncreas (por decir algo). Hasta que ese medicamento se comercialice pasarán años porque esa malvada multinacional debe demostrar no sólo su eficacia sino que no tiene efectos secundarios tan perjudiciales (o más) como la enfermedad a la que combate. Eso es algo necesario (pensamos que en caso contrario cualquier aprovechado podría comercializar falsos medicamentos o, peor aún, medicamentos nocivos para la salud de los consumidores) pero eso no servira de consuelo a las familias de los pacientes que fallecerán durante esos años.

Tampoco el escepticismo es omnímodo, no tiene respuestas para todas las preguntas que nos planteamos porque muchas de ellas están basadas no en la realidad sino en intangibles, las creencias y los sentimientos humanos. Nada podemos decir como escépticos de la amistad, el amor, de lo que le place o lo disgusta... como tampoco de lo bueno y lo malo lo que supone una inmensa carencia, el escepticismo no puede generar una ética.

Y siempre deberíamos tener algo presente, la libertad individual. Éste es mi camino, el que yo he elegido entre los distintos posibles. Su elección puede ser distinta y eso no supone que sea menos digno de respeto como persona. De ahí se debe extraer una conclusión, la sociedad (que nace del consenso de los individuos) no tiene por qué ser escéptica. Compañeros (y en algún caso amigos) míos defienden cosas como que los cargos políticos deben prometer sus cargos y nunca jurarlos, que en los medios de comunicación públicos no debe haber lugar para los contenidos pseudocientíficos, pseudohistóricos... disiento de estas opiniones. No encuentro que haya ningún valor superior a la libertad y sólo uno que lo iguale, la vida. Todos los demás deben estar supeditado a estos dos derechos sin otra restricción que la que marque la ley. Si yo fuera cristiano y accediera a un cargo público ¿en base a qué tendría que prometer mi cargo en vez de jurarlo si así lo estimara conveniente? Si yo fuera creyente en, por ejemplo, que podemos ponernos en comunicación con los espíritus de los muertos ¿por qué debería tener vetado el acceso a los medios públicos para defender esa creencia? Para algunos esas prohibiciones son necesarias en aras del laicismo, del bien público... para mí eso son excusas que buscan socavar la libertad del individuo. Siempre he considerado que el escepticismo español ha dependido en demasía de los científicos (o de los divulgadores científicos) hasta el punto de que muchos consideran que escepticismo y método científico son una misma cosa. Echo en falta la reivindicación de un esceptismo vinculado al humanismo, crítico con las afirmaciones pero respetuoso con los individuos porque incluso la persona que siga el mayor disparate que podamos concebir (por ejemplo, en que la Tierra es el centro del Universo y, además, es plana y hueca) y aunque se empecine en su creencia y haga oídos sordos a todas las pruebas y argumentos que podamos presentar, incluso entonces es un ser humano dotado de la misma dignidad que el resto de los hombres. En ese reconocimiento (que no implica compartir) de los valores del otro se basa la tolerancia.

Hoy, en cambio, la lectura de los comentarios en casi cualquier bitácora escéptica (por cierto, ésta es una de las pocas excepciones que existen, algo que les agradezco muy sinceramente) provoca el sonrojo y no precisamente por los argumentos de los "otros" sino por los "nuestros". Dudo que alguno lo comprenda, pero el decir que el otro es gilipollas, tonto del culo, que se le ha olvidado tomar la medicación... no es ningún argumento válido y sí una de las falacias lógicas, la argumentación ad hominem. Creer que se defiende el pensamiento crítico cuando lo único que se hace es emplear falacias lógicas es para miccionar y no echar gota. Lo que era un magnífico sueño se ha tornado atroz pesadilla. Despertemos.

Sin embargo, ese desencanto no es sólo externo sino también interno. Cada vez estoy más descontento de mi trabajo. Cada vez en menos ocasiones pienso que he acertado tanto en el fondo como en la forma de un artículo, que he sido capaz de plasmar en palabras todos los matices y complejidades inherentes a los diversas temas. Esa sensación de incapacidad se va acentuando porque considero que cada vez escribo peor y, lo que es más negativo, que el intento de ser breve supone, en realidad, mutilaciones inadmisibles. Todo ello me ha convencido de que no tengo más salida que acabar con este blog, que esta etapa de mi vida está cerrada y que éstas son las últimas palabras que escribo como escéptico.

Sólo me queda dar las gracias a todos Vds. los lectores de esta bitácora (muchos más de los que jamás soñé que tendría) y pedir disculpas a todos aquéllos a los que haya podido molestar. Eso es todo, amigos.

21/10/2009 01:33 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Cajón de sastre Hay 42 comentarios.


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