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Escritos desde el páramo

Investigando que es gerundio (y VII)

Viene de aquí
Parece que, pese a los tiempos absurdos que vivimos, era lógico que llegáramos al final de esta cámara de los errores en la misma semana en que se premiaba en Jolibú ese horror de "Mar adentro" y en que nuestro egregio presidente se cubría de ridículo destrozando el sufrido idioma francés en el mismísimo París (tendría que seguir el ejemplo de Bill Clinton y dejar el francés para el ámbito de la más estricta intimidad, los sufridos "députés" se lo hubieran agradecido). Manolete, Manolete, si no sabes torear "pa" qué te metes...
En fin, que Zapatero a tus zapatos (o a tus "zapatés") y seguimos con lo nuestro. ¿Jesús estaba casado con María Magdalena? Éste es tan buen momento como cualquier otro para recordar que el peso de la prueba recae en quién afirma. Es decir, yo no tengo que demostrar (ni ganas de intentarlo) que Jesús y María Magdalena no estaban casados (algo que, por cierto, me importa un bledo porque nunca me ha atraído la crónica rosa). Son las personas que sostengan que eran marido y mujer los que deben hacerlo y nosotros como espectadores imparciales los que consideremos si las pruebas aportadas son tales o si, por el contrario, son el habitual cúmulo de falsedades redactadas con un mero interés de escandalizar al personal católico y, de paso, forrarse (ya se sabe que pocas cosas venden más que un buen follón aunque acabe siendo el parto de los montes).
En los últimos tiempos se han venido propalando una serie de afirmaciones sobre el estado civil de Jesús tan tajantes que parece que sus autores hubieran sido testigos de la boda. En realidad, nada sabemos de este tema. Por de pronto, esa afirmación tan divertida de que Jesús tenía que haber estado casado porque lo contrario era impensable para un judío de la época no es cierta. No es sólo que Filón y Flavio Josefo aseguren que los esenios se apartaban de las mujeres lo que, considerando que algunos entraban en dicha secta a edades infantiles, suponía que eran célibes es que, además, para la tradición judía el profeta y el matrimonio eran irreconciliables. Según la literatura rabínica, Moisés se separó de su mujer cuando recibió la llamada de Dios. Elías y Eliseo fueron célibes. Sabemos (porque fue criticado por ello) que su casi contemporáneo (finales del S I) el rabino Simeón ben Azzai permaneció soltero toda su vida para dedicarse al estudio de la Torá y que Pinhas ben Yair consideraba que la abstinencia sexual conducía a la santidad. Por tanto, para un judío de la época sí existían dos justificaciones para el celibato, su consideración como profeta (y eso es algo que cuadra perfectamente con Jesús) o su dedicación religiosa (que también encaja con Cristo). [1]
Algunos van un poco más lejos y aseguran que el episodio de las bodas de Caná (Jn. 2, 1-10) es, en realidad, la propia boda de Jesús. Debo confesar que ya casi nada me sorprende aunque, la verdad, a veces me pregunto qué Evangelios leen estos chicos porque en mi versión dice lo siguiente: "invitaron también a la boda a Jesús y a sus discípulos." (Jn. 2, 2) No deja de ser motivo de regocijo que alguien tuviera la amabilidad de invitar a Jesús a su propia boda. La ceremonia hubiera quedado un poco deslucida si el novio no hubiera acudido...
Después de estos divertidos ejemplos de cómo patinar sin necesidad de hielo, podemos regresar al punto que habíamos dejado pendiente, los escritos gnósticos y si realmente sostienen que Jesús y María Magdalena eran un matrimonio con hijos. Les ahorraré el suspense, no es cierto.
Tanto Picknett & Prince como su corifeo Brown se basan en el Evangelio de Felipe del que citan el mismo texto y hacen la misma lectura aunque Brown, tan torpe como siempre hasta cuando copia, considera que la palabra "compañera" significa esposa en arameo cuando el texto, en realidad, está escrito en copto que tiene tanto que ver con el arameo como el castellano con el finés. Profundicemos en el Evangelio de Felipe. No se conserva más que un ejemplar que proviene de la biblioteca de Nag Hammadi y, por desgracia, presenta lagunas en el texto. No sé si estarán Vds. familiarizados con los problemas de la reconstrucción de un texto incompleto por lo que les propongo un juego (más sencillo que la realidad, aviso). Supongamos que se encuentran Vds con este párrafo: acudió a la m__a y dijo: No volveré más. Sólo hay sitio para dos letras entre la m y la a pero ¿cuáles son éstas? Porque el sentido de la frase cambia completamente si el original era "acudió a la misa" "acudió a la mesa" "acudió a la moza"... Por desgracia, el texto citado por nuestros queridos autores esoteristas es uno de los que está afectado por la pérdida de material. Una transcripción rigurosa hubiera debido decir:
"Y la compañera del (Salvador es) María Magdalena. El (Salvador) la amaba más que a todos los discípulos y la besaba frecuentemente en la (boca). Los demás (discípulos se acercaron a ella para preguntar). Ellos le dijeron: "¿Por qué la amas más que a todos nosotros?" El Salvador respondió y les dijo: "¿Por qué no os amo a vosotros como a ella?" [2]
En la que las palabras entre paréntesis corresponden a la reconstrucción del texto. La edición que emplean estos escritores es la de Schenke que no es la única lectura posible. Por ejemplo, ¿dónde besaba frecuentemente Jesús a María? Schenke restituye en la "boca" pero también es posible que fuera en la "mejilla" o en la "frente" (recuérdese que el original no está en castellano sino en copto). Sin embargo, supongamos que Schenke está en lo cierto y el original era en la "boca". Parece, desde nuestra perspectiva, que el que un hombre bese en la boca a una mujer es sinónimo de una relación especial ¿no? Sí, pero nunca debemos olvidar ante cualquier texto antiguo que éste no ha sido escrito desde nuestra propio bagaje cultural sino desde otro, en este caso desde el cristianismo gnóstico en el que ya lo dijimos: "Pues los perfectos conciben mediante un beso, y engendran. Por ello nos besamos unos a otros, recibiendo la concepción por la gracia mutua que hay entre nosotros." [2] Por supuesto, esto hecha por tierra cualquier lectura de tipo sexual que queramos hacer.
Aún más. Supongamos por un momento que la hipótesis de los escritores esoteristas es correcta y que Jesús y María Magdalena eran pareja de hecho, de derecho o de lecho. Bien, supongámoslo que es barato. ¿Se les ocurre una imbecilidad mayor que, si fuera ése el caso, los discípulos preguntaran a Jesús porqué quería más a su esposa (concubina, amante...) que a ellos? Claro que la respuesta de Jesús recuerda aquel chiste de "Maestro, cada día te quiero más por lo bien que te explicas." cuando, si la realidad hubiera correspondido a la hipótesis esotérica, hubiera sido de esperar una respuesta del tipo: "Mira que eres alcornoque. Porque es la madre de mis hijos, tonto del bote."
No obstante, ¿hay algo de cierto en la afirmación de que la palabra "compañera" se refiere siempre a una unión de pareja? Voy a sorprenderles. Tampoco es verdad (¿a que no se esperaban un nuevo error por parte de unos escritores tan serios y rigurosos?). La palabra que figura en el Evangelio de Felipe es "koinonós" (al igual que en otros casos en los escritos de Nag Hammadi mantiene la palabra del original griego en lugar de hacer su traducción al copto). Bien, basta con buscar en un diccionario Griego clásico-Español para encontrar: "koinonós: que participa, compañero, cómplice." [3] Sin embargo, supongamos que los redactores de diccionarios participan de una "gran conjura" para mantener en secreto el matrimonio de Jesús y María Magdalena (ya sé que esto se aleja de cualquier mínimo de racionalidad, pero como ya hace tiempo que estamos instalados en el "lado obscuro"...) ¿podemos citar ejemplos en los que esta palabra no tenga nada que ver con una situación matrimonial? Podemos, podemos. Por ejemplo, en Lc. 5, 10 se dice que "Santiago y Juan, hijos del Zebedeo, eran socios (koinonoi) de Simón". Si quieren traducir que "Santiago y Juan, hijos del Zebedeo, eran esposas de Simón" las carcajadas pueden escucharse en el séptimo cielo.
¿Falta algo más para hundir el último clavo en la tapa de este ataúd de la inteligencia que son las supuestas pruebas del matrimonio de Jesús y María Magdalena? Pues por si fuera preciso, un par de textos gnósticos sobre María Magdalena:
"Simón Pedro les dijo: Que María salga de entre nosotros porque las mujeres no son dignas de la vida.
Jesús dijo: Mirad, yo la impulsaré para hacerla varón, a fin de que llegue a ser también un espíritu viviente semejante a vosotros los varones; porque cualquier mujer que se haga varón, entrará en el Reino de los cielos." (Evangelio de Tomás, dicho 114). [2]
"Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: "No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres." (Evangelio de María, 9). [2]
Es decir, que la María Magdalena tan apreciada por algunos gnósticos no lo era por sus cualidades femeninas sino por todo lo contrario, porque siendo mujer Jesús la convirtió en varón. Juego, set y partido.
Notas:
[1] Jesus el judío. Los Evangelios leídos por un historiador. Geza Vermes. Traducción de José Manuel Álvarez-Flórez y Ángela Pérez. Ed. Muchnik Editores. Barcelona, 1977. En especial, las páginas 106-109.
[2] Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi II. Antonio Piñero, José Monserrat Torrents, Francisco García Bazán, Fernando Bermejo y Ramón Trevijano. Colección Paradigmas nº 23, Ed. Trotta. Valladolid, 1999.
[3] Diccionario Griego clásico-Español. Francisco Sanz Franco. Ed. Verón Editores. Barcelona, 1995.
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