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Escritos desde el páramo

Boboblog sobre pensamiento crítico, historia y pseudohistoria.

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Ante cualquier fuente (documental o de cualquier otro tipo) el método histórico propugna su crítica. Este paso es ineludible salvo que queramos hacer un paripé pseudohistórico. ¿Cómo se traduce esto en el caso que nos ocupa, el documento conocido como "Memoire d´Arcis"? Comencemos por el principio, por una descripción de qué es, en realidad, el Memorial de Arcis así como de su contenido.
La "Memoire d´Arcis" es el borrador de un documento que, según el encabezamiento, el autor iba a enviar al Santo Padre a la mayor brevedad posible. No está firmado y sellado ni presenta fecha. Está redactado en latín con la caligrafía habitual en el S XIV. Se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia en París, colección de archivos de Champagne, legajo 154, folio 137. Si están interesados, pueden encontrar una reproducción en alta resolución aquí por gentileza de Maest.
Su contenido comienza con un encabezamiento al que ya hemos hecho referencia en el que se anuncia que trata sobre el lienzo de Lirey y que la información que contiene el autor tiene intención de enviar seguidamente al Papa. La carta propiamente dicha se inicia con la fórmula habitual, besando los pies de Su Santidad. Después de eso comienza el relato de unos hechos sucedidos en la diócesis de Troyes que considera peligrosos para el alma de los fieles. Según el autor, hace algún tiempo, el deán de la colegiata de Lirey, movido por la avaricia y la codicia, se había hecho con un lienzo en el que estaba pintada la figura de un hombre de frente y de espaldas. El deán afirmaba que ese lienzo era el Sudario en que fue envuelto Jesús para ser sepultado y que esa figura era la del Salvador.
Que esas afirmaciones habían hecho acudir peregrinos del mundo entero en gran número.
Que se fingían milagros mediante personas pagadas que se hacían pasar por enfermos que "sanaban" tras la ostensión del lienzo.
Que Henri de Poitiers, entonces obispo de Troyes, intervino para investigar la veracidad de esos hechos puesto que los teólogos consideraban que el Sudario no podía ser auténtico puesto que en los Evangelios no se mencionaba que en los lienzos sepulcrales hubiera quedado impresa figura alguna.
Que fruto de esa labor, Henri de Potiers descubrió que era un fraude y que eso fue probado por el artista que lo había pintado.
Que después de consultar con teólogos y juristas decidió proceder contra el deán de Lirey y sus cómplices pero que éstos reaccionaron ocultando el lienzo durante aproximadamente treinta y cuatro años hasta el presente. [Entiéndase, el presente para el redactor de este documento]
Que el actual deán había sugerido al caballero Geoffroy de Charny, señor del lugar, que se repusiera el lienzo en la colegiata para que se reanudaran las peregrinaciones y, con ellas, los beneficios económicos que suponían.
Que el caballero de Charny se reunió con el cardenal de Thury, nuncio y legado papal en Francia, al que ocultó que en el pasado había sido presentado como el auténtico Sudario de Jesús. Por el contrario, insinuó que era una representación o imagen del Santo Sudario. Además engañó al cardenal de Thury diciendo que si había sido retirado de la veneración pública por orden del obispo fue para salvaguardarlo de la guerra.
Que el cardenal de Thury concedió autorización para la ostensión de la representación o imagen del Sudario del Señor en la iglesia de Lirey o en cualquier otro lugar que fuera adecuado sin precisar autorización del obispo correspondiente.
Que merced a dicha autorización se ostentaba con frecuencia dicho lienzo con una solemnidad mayor de la que se empleaba con el propio Cuerpo de Jesús. [Entiéndase que no se refiere al cadáver de Jesús sino a la hostia que para los católicos se convierte por medio de la consagración en Cuerpo real de Cristo]
Que si bien en público no se decía que aquél fuera el verdadero Sudario, no sucedía lo mismo en privado y que por ello muchos fieles creían que era auténtico.
Que por ello el autor de este escrito tomó la decisión de prohibir las ostensiones bajo pena de excomunión para el deán de Lirey si continuaba realizándolas.
Que, no obstante, seguían celebrándose y que el caballero de Charny presentaba el lienzo a los fieles amparándose en una autorización del rey.
Que contra ello nada podía el autor de este escrito pese al oprobio que se arrojaba contra su predecesor, Henri de Poiters, al que acusaban, como también a él mismo, de actuar movido por el deseo de poseer ese lienzo.
Que solicitó del caballero de Charny que pusiera fin a esas ostensiones mientras informaba a Su Santidad y esperaba su dictamen, pero que de Charny recurrió, sin él saberlo, al Papa apoyándose en la autorización concedida por el cardenal de Thury.
Que ante esa situación, el autor decidió recurrir al poder secular, al tribunal del Parlamento real que se escandalizó de los hechos y se asombró de que la Iglesia no le apoyase.
Que de Charny se defendía pretendiendo haber obtenido del Papa una carta autorizando la ostensión e imponiendo silencio perpetuo al autor del escrito (carta de la que el autor declara no tener conocimiento).
Que por todo ello solicita de Su Santidad que no se muestre públicamente el lienzo ni como Sudario o reliquia ni siquiera como una representación o imagen del verdadero Sudario ni de cualquier otra forma.
Termina el autor ofreciéndose para acudir, pese a su mala salud, junto al Santo Padre para hablar sobre este asunto. Concluye expresando los habituales deseos de que el Todopoderoso quiera concederle una larga y próspera vida a Su Santidad.
Éste es, en resumen, el contenido del Memorial de Arcis que suscita no pocos problemas que vamos a ir viendo, pero antes debemos hacer una aclaración de tipo general, la crítica de una fuente documental no puede realizarse pensando en si nos gusta o no su contenido. Bueno, en realidad sí puede hacerse, pero el resultado tendrá que ver con tanto con la Historia como la velocidad con el tocino. Así pues, para determinar qué hay de verdadero o de falso en un documento cualquiera (y la Memoire d´Arcis no tiene ninguna bula para recibir un tratamiento especial) no hay más que un camino válido, la comparación con el resto de fuentes conservadas. Esto es tan fácil de decir como difícil de cumplir por varios motivos. Comencemos por varias de esas complicaciones, la mayoría de los documentos que podrían confirmar o desmentir las afirmaciones del obispo d´Arcis se han perdido entre ellos muchos de los archivos de la sede episcopal de Troyes anteriores a 1390. En las fuentes conservadas (de distintas procedencias) no pocas veces hay claras contradicciones cuando no abiertas mentiras. El panorama es, pues, desolador pero ello no debe impedirnos el actuar conforme a la metodología histórica aunque las dificultades sean, ya lo avisamos, inmensas.
Comencemos por unas cuestiones "sencillitas". Si el documento no presenta fecha ni firma ¿por qué decimos que su autor es el obispo de Troyes Pierre d´Arcis y que su fecha de redacción es 1389? El redactor de este borrador califica a Henri de Poitiers como su predecesor y tiene la suficiente autoridad como para amenazar al deán de Lirey con la excomunión si prosigue ostentando el Sudario. Dado que Henri de Poitiers fue obispo de Troyes y que Lirey pertenece a esa misma diócesis, el autor debe ser un obispo de Troyes posterior al citado Henri de Poitiers. Puesto que Henri II (Henri de Poitiers) lo fue entre 1354 y 1370 ya tenemos un inicio. Sus inmediatos sucesores fueron Jean VI (1370-1375), Pierre I (1375-1377) y Pierre II (Pierre d´Arcis) (1377-1395). ¿Podemos precisar más? Podemos. En este escrito se menciona al cardenal de Thury. Se trata de Pierre de Thury, obispo de Maizellais de 1382 a 1385 año en el que fue nombrado cardenal de Santa Susana. Por tanto podemos eliminar a Jean VI y a Pierre I como autores de este borrador puesto que no coincidieron con el periodo del cardenalato de Pierre de Thury. No obstante ¿podría ser su autor algún obispo de Troyes posterior a Pierre II? Puesto que Pierre de Thury fue cardenal hasta su muerte en 1410, entraría también dentro de ese intervalo de tiempo el obispo Étienne de Givry (1395-1426). La otra persona mencionada por su nombre, el caballero Geoffroy (o Geoffroi) de Charny (segundo de su nombre) falleció en 1398. Por tanto, en principio es posible pero si examinamos las afirmaciones relativas al Sudario veremos que deja de ser una posibilidad.
En la Memoire se realizan unas afirmaciones relacionadas con la Sindone en dos momentos históricos distintos. Unas conciernen a la aparición, exposición, prohibición de las ostensiones y ocultación del Sudario en Lirey en un pasado que dista más de 34 años (aproximadamente) del momento en que se redacta este escrito. Las segundas son contemporáneas de ese momento. Vamos a centrarnos por ahora (después veremos las otras) en éstas. Según hemos visto, el autor asegura que Geoffroi II de Charny obtuvo la autorización para las ostensiones del Sudario del cardenal de Thury y que posteriormente ese permiso fue confirmado por el Santo Padre. Que ante esa situación el autor recurrió a la justicia secular que le dio la razón. Pues bien, el 28 de julio de 1389 el papa Clemente VII confirma la autorización para las ostensiones del Santo Sudario y el 4 de agosto de 1389 el rey Carlos VI de Francia ordena al baile de Troyes que se apodere del Santo Sudario de Lirey. Jean de Venderesse intentó cumplir con ese mandato y no pudo por impedírselo el capítulo de la colegiata. Tenemos pues fechas precisas para poder situar cronológicamente este escrito en 1389 y con ese dato determinar quién fue su autor, el obispo Pierre d´Arcis.
No obstante, el conocer su autor y su datación no implica que lo que en este escrito se asegura sea cierto. Es más, para algunos autores, este borrador jamás se convirtió en una carta que fuera enviada al Santo Padre al que ahora podemos identificar con el (anti)Papa Clemente VII. Debemos reconocer que no existe ninguna prueba directa de que esta misiva fuera entregada al Papa en Avignon. No obstante, ya hemos visto que en julio de 1389 Clemente VII confirmó las ostensiones que ya habían sido autorizadas por el cardenal de Thury. El 6 de enero de 1390 escribió tres bulas que nos interesan. En la primera, dirigida al capítulo de la colegiata de Lirey, reitera su autorización para ostentar el Sudario pero pone unas condiciones para ello:
"Chaque fois que ladite figure ou représentation sera dorénavant montrée au peuple, le doyen et le chapitre susdits, ainsi que les autres personnes ecclésiastiques qui feront l’ostension de la figure ou représentation, ou celles qui seront présentes, ne pourront en aucun cas revêtir à cet effet pendant toute la durée de l’ostension, ni chape, ni surplis, ni aube, ni pluvial, ni aucun autre vêtement liturgique. Ils ne feront pas non plus de solennités en usage dans l’ostension des reliques. De même ne pourront-ils allumer à cet effet ni torche, ni cierge, ni chandelle, ni utiliser aucune sorte de luminaire. Enfin celui qui fera l’ostension devra avertir le peuple au moment de la plus forte affluence et dire à haute et intelligible voix, toute fraude cessant, que la dite figure ou représentation n’est pas le vrai Suaire de Notre Seigneur, mais qu’elle n’est qu’une peinture ou un tableau du Suaire qu’on dit avoir été celui du même Seigneur Jésus Christ".
(Fuente: Artículo "Le Saint Suaire ou Linceul de Turin de Jean-Michel Maldamé)
Todas esas restricciones responden a denuncias contenidas en la "Memoire d´Arcis", que en ocasiones el propio Geoffroy de Charny ostentaba el Sudario (a partir de este momento sólo lo pueden realizar "personnes ecclésiastiques"), que se empleaba en ello mayor boato que el empleado en la propia exposición del cuerpo de Cristo (a partir de este momento se acaban las vestiduras litúrgicas y la iluminación con cirios o antorchas, dos cuestiones expresamente indicadas en la Memoria), que no se anunciaba al público que aquél no era el verdadero Sudario y que por el contrario se jugaba con el parecido fonético entre Sudarium y santuarium (a partir de este momento se debe anunciar a la multitud en voz alta e inteligible que no es una auténtica reliquia).
La segunda carta del 6 de enero de 1390 prohibió, bajo pena de excomunión, al obispo d´Arcis que se opusiera a la ostensión siempre que ésta se produjera conforme a sus instrucciones presentes.
La tercera carta, dirigida a las diócesis de Langres, Autun y Chalons-sur-Marne, les informa de su decisión y les encarga velar por el cumplimiento de la misma, insistiendo en este punto:
"Pour éviter toute fraude et toute cause d’erreur, il faudra avertir les fidèles qu’on ne montre pas le vrai suaire de Jésus-Christ, mais une figure ou représentation de ce suaire".
(Fuente: Artículo Le Saint Suaire ou Linceul de Turin de Jean-Michel Maldamé)
Estos tres escritos muestran que entre julio de 1389 y enero de 1390 sucedió algo que hizo que Clemente VII aumentara las restricciones sobre la exposición pública del Sudario por el temor a que se indujera a los fieles a creer que era el auténtico Sudario de Cristo y que ese "algo" debió ser de naturaleza semejante a las denuncias realizadas en la Memoria de Pierre d´Arcis. Ya que el conflicto con el poder real sucedió en agosto de 1389 no parece que éste pudiera ser el causante de las bulas de enero de 1390, así que la conclusión de que el obispo d´Arcis enviara este escrito (posiblemente a finales de 1389) y que éste fuera el causante de la cartas papales parece obvia.
Por último, para entender qué significaba que Clemente VII ordenara que se anunciara que aquél no era el verdadero Sudario desautorizando la creencia de que era un auténtica reliquia, que se eliminara toda pompa y boato en su ostensión y que ésta sólo podía hacerse por los eclesiásticos, debemos recordar que el defensor de las ostensiones era Geoffroi II de Charny, el hijastro de su tío Aymon de Genève (el nombre civil de Clemente VII era Robert de Genève). Aunque nunca la Iglesia consideró que el Sudario de Lirey fuera el auténtico Santo Sudario y, por el contrario, en las autorizaciones para las ostensiones se habla de figura o representación del Sudario, las bulas de 1390 son un auténtico varapalo para la familia de Charny y la forma en que se realizaba la exhibición pública de este lienzo en la colegiata de Lirey. El que también supongan un fracaso para Pierre d´Arcis (que, recordémoslo, pedía la total prohibición de las ostensiones) no debe hacernos olvidar que estas medidas ponían en mala situación a la propia familia (aunque fuera política y no de sangre) del propio Papa. La razón para esas restricciones tuvo que ser muy fuerte, tanto como lo son las denuncias contenidas en la "Memoire d´Arcis".
Si en los sucesos contemporáneos (es decir, en 1389) la restante documentación conservada avala la veracidad de la Memoria ¿podemos decir lo mismo de los sucesos a los que d´Arcis data en "unos treinta y cuatro aproximadamente" años antes? Porque el que la Memoria sea veraz en unos puntos no implica que lo sea en todos. La respuesta a esa pregunta nos ocupará a partir de este momento.
Comencemos por una sencilla operación aritmética, 1389 - 34 = 1355 (aunque el "aproximadamente" que emplea d´Arcis brinda la posibilidad de aumentar o disminuir en poco esa cifra). Así pues, según Pierre d´Arcis en 1355 (más o menos) el deán de la colegiata de Lirey ocultó el Sudario para impedir la investigación del obispo de Troyes Henri de Poitiers. Aprovechemos para recordar que d´Arcis no dice que en esa fecha apareciera el Sudario sino que en esa fecha ya se lo había procurado el deán de Lirey, que había habido tiempo para que la noticia corriera por todo el mundo y para que se organizaran masivas peregrinaciones que fueron las que motivaron que el obispo Henri de Poitiers investigara el asunto, pesquisas que concluyeron con la aparición del artista que la había pintado lo que motivó la prohibición de las ostensiones y, después de una consulta con una comisión de teólogos y juristas, el inicio de un proceso al deán de Lirey que, para impedirlo, ocultó el Sudario. Es esa ocultación lo que d´Arcis data en treinta y cuatro años aproximadamente no la aparición del lienzo que, evidentemente, tuvo que ser anterior aunque en ningún momento se nos diga cuánto (pero no pudo ser algo inmediato en un momento en que las comunicaciones eran necesariamente lentas). ¿Es eso cierto? Pues por lo que sabemos no lo es.
Para explicarles las razones por las que no puedo aceptar la veracidad de esas afirmaciones, debemos comenzar por ¿el principio? Por supuesto, cuando se desató esta polémica (y también en años posteriores), una de las cuestiones que se trató de dilucidar fue el origen de esta tela. Por si no estuviera ya todo bastante embrollado, la familia de Charny contó dos historias distintas. Geoffroi II de Charny sostuvo que su primer propietario fue su padre Geoffroi I de Charny y que la había donado a la colegiata de Lirey que él mismo mandó construir (afirmación que fue aceptada por el papa Clemente VII). Explicó su posesión como fruto de un regalo. Su hija Marguerite, años después, coincidió en la atribución a su abuelo, pero aseguró que la tenía por adquisición como botín de guerra. Muchos años después (en torno a 1525) los canónigos de Lirey redactaron un escrito al que se conoce por el nombre "Pour scavoir la verité". En él se asegura que el Sudario fue regalado a Geoffroi I de Charny por el rey Felipe VI de Valois junto con otras reliquias como recompensa a sus servicios militares (también aseguran que Geoffroi de Charny fue salvado de su cautiverio por la intervención de un ángel lo que no deja en buen lugar la credibilidad de este escrito).
No obstante estas discrepancias, todas las fuentes (ninguna de ellas contemporánea) coinciden en que el Sudario fue una donación de la familia Charny lo que, evidentemente, dejaría en mal lugar la noticia de la Memoria de Arcis de que fue el deán de Lirey el que se procuró ese lienzo movido por la avaricia. No obstante ¿esas afirmaciones son ciertas? Pues sí... y no.
Para comprobar qué quiero decir tendremos que hacer una aparente digresión que no es tal. Hablemos de Geoffroi I de Charny. Si hoy en día se menciona es, principalmente, por su (supuesta) relación con el Sudario pero en su época fue un caballero muy famoso pese a pertenecer a una familia bastante oscura. Repasemos algunos aspectos de su vida.
Debió nacer entre 1300 y 1305, hijo (parece ser) de Jean de Charny y de Marguerite de Joinville, hija del célebre cronista de Luis IX el Santo.
En 1337 formó parte de las expediciones al Languedoc y la Guyenna a las órdenes del conde de Eu, mariscal de Francia.
En 1340 combate a los ingleses en Flandes, esta vez a las órdenes del duque de Borgoña.
En 1341 está en Angers, al servicio de entonces duque de Normandía que más tarde reinó con el nombre de Juan II el Bueno.
En 1343 fue nombrado gobernador de Saint-Omer.
En 1347 fue uno de los embajadores que acordó la tregua entre Inglaterra y Francia (28 de septiembre).
En la noche del 31 de diciembre de 1349 al 1 de enero de 1350 participaba en el asedio de Calais y fue capturado por los ingleses que realizaron una arriesgada salida contra los sitiadores. Los siguientes 18 meses los pasó cautivo en Londres hasta que en junio de 1351 Juan II pagó por él un rescate de 12.000 escudos de oro.
El 25 de junio de 1356 fue nombrado portador de la oriflama. En la batalla de Potiers (19 de septiembre de 1356) Juan II no quiso abandonar el campo de batalla pese a la derrota francesa. Cuando el monarca francés fue atacado por un conbatiente inglés, Geoffroi de Charny, sin abandonar la oriflama, cubrió con su cuerpo al rey recibiendo un lanzazo mortal.
Si casi todo lo que sabemos de él hace referencia a sus actividades bélicas, algo debió de heredar de su abuelo materno (además del señorío de Lirey) porque también fue escritor. En torno a 1346 escribió (en verso) el "Livre de Messire Charny". En torno a 1350 su obra más célebre, el "Livre de chevalerie" que tiene alguna edición moderna por ser todavía interesante para comprender qué significaba la caballería para sus propios miembros. Parece ser de 1352 su libro "Demandes pour la joute, les tournois et la guerre".
Se casó dos veces. La primera vez con Jeanne de Toucy y la segunda con Jeanne de Vergy. De este segundo matrimonio tuvo dos hijos, Geoffroi II de Charny y Charlotte de Charny.
Su vida (y muerte) y obra le convirtieron en la quintaesencia del caballero de la época. Su concepción de la caballería (según sus propios escritos) estaba íntimamente relacionada tanto con el honor como con la religión, pero también considera que la guerra es una buena ocupación para el caballero que puede así enriquecerse con los botines conquistados y las recompensas que merezcan sus logros bélicos. Este aspecto material de la guerra queda explicado por sus propias circunstancias personales. Geoffroi I de Charny nunca fue un potentado. Sus posesiones (pese a que las incrementó mediante sus matrimonios) no eran importantes hasta el punto de que su rescate, como ya dijimos, tuvo que ser pagado por el rey francés.
Esta escasez de recursos propios queda de manifiesto en su fundación de la colegiata de Lirey. Era frecuente que los señores feudales patrocinasen la edificación de edificios religiosos tanto de nueva planta como de reforma o ampliación de los ya existentes bien como expiación de sus culpas, como muestra de gratitud por un favor recibido o como una mera muestra de piedad. También había en ello (en mayor o menor grado) una especie de competencia entre las distintas familias feudales que querían mostrar su propio poder, riqueza e influencia ante las demás. Geoffroi I de Charny no fue ajeno a esta costumbre, pero sus problemas económicos se lo pusieron muy difícil.
En junio de 1343 (posiblemente fuera en junio de 1353 y esa fecha anterior responda a un error de escritura) obtuvo del rey de Francia (en caso de que sea 1343 sería Felipe VI, si es 1353 se trataría de Juan II) la amortización de una renta de 120 libras para que edificara una iglesia en Lirey y para dotar a un capítulo de seis canónigos.
El 16 (o el 10, la fecha no está clara) de abril de 1349 solicita del papa Clemente VI que se eleve al rango de colegiata (con un capítulo de seis canónigos con un deán) la iglesia que ha hecho construir en Lirey así como que se le conceda a él y a sus descendientes el patronato sobre el templo. El 26 de abril escribe una nueva carta a propósito de las ofrendas que se reciban para la iglesia.
Su participación en la guerra contra Inglaterra (finales de 1349) y el cautiverio en Londres (1350-1351) supusieron una pausa forzosa en todo este tema.
En julio de 1353 obtiene una renta de 60 libras del rey Juan II el Bueno para su iglesia de Lirey (posiblemente complementaria de la ya concedida en junio de 1353 si existe el error de fecha al que antes hemos hecho mención).
En enero de 1354 renueva su petición (esta vez al papa Inocencio VI) de que se conceda a la iglesia de Lirey el rango de colegiata. El Papa accede a lo solicitado y, además, el 30 de agosto de este mismo año, otorga una serie de indulgencias a la iglesia colegiata de Lirey.
El 28 de mayo de 1356, Henri de Poitiers, obispo de Troyes, felicita a Geoffroi I de Charny por la fundación de la colegiata lo que indica que fue aproximadamente en esta fecha cuando concluyeron las obra de la iglesia (que pese a las ayudas reales no pasó de ser una construcción muy modesta realizada en madera lo que supuso que estuviera en muy mal estado de conservación ya en el siglo siguiente).
Ya dijimos que Geoffroi de Charny murió poco después en la batalla de Poitiers (19 de septiembre de 1356). Pues bien, pese a que con frecuencia se afirme que la colegiata de Lirey fue construida con el fin de conservar en ella el Sudario y que éste fue donado por Geofroi I de Charny, en todos los documentos mencionados no hay la menor mención a tal reliquia como tampoco en el obituario de Geoffroi de Charny (poco posterior a su muerte) y tampoco en la concesión de indulgencias por parte de doce obispos a los fieles que acudieran a venerar las reliquias conservada en la colegiata de Lirey (5 de junio de 1357).
¿Qué quiere decir todo esto? Sencillamente, que el Sudario fue donado por alguien (no por Geoffroi I de Charny por la sencilla razón de que ya había muerto) con una fecha posterior a junio de 1357. Si aceptamos esto (y la documentación no avala lo contrario) tendremos el problema de que no hay forma de casar la cronología con lo indicado por Pierre d´Arcis como tampoco con las afirmaciones de la familia de Charny.
No obstante podemos pensar que si Geoffroi I no donó la Sindone tal vez estuviera en lo cierto Pierre d´Arcis cuando culpabilizó de ello al deán de la colegiata. Éste es un buen momento para recordar que la Historia no se nutre sólo de documentos escritos. En 1855 Arthur Forgeais encontró en el Sena cerca del Pont-au-Change un objeto conocido como el Plomo de Lirey o la Medalla de Peregrinaje de Lirey. Son los restos (unos 5-6 cms. de largo por 3 de alto) de una medalla de plomo que conmemoraba la peregrinación a Lirey. Se conserva en el museo de Cluny en París. ¿Qué representa? Pues una ostensión del Santo Sudario cuya figura es perfectamente reconocible pese a que el artista no parece estar muy dotado (sí, Jesús parece una venus esteatopigia paleolítica). La ostensión la realizan dos sacerdotes con ropas litúrgicas. Bajo el Sudario aparecen dos escudos heráldicos que deben estar relacionados con el Sudario porque, en caso contrario no hay ningún motivo para que figuren, una imagen del sepulcro vacío y diferentes objetos empleados en la Pasión. Atendamos a la Heráldica que para eso es una de las disciplinas auxiliares de la Historia y no una forma de presumir de antepasados ilustres. Uno de los escudos (el de la izquierda para el espectador) presenta como motivo heráldico tres escudos (los esmaltes, si alguna vez existieron, han desaparecido). El de la derecha presenta como motivo heráldico tres rosas pentafolias. Pues bien, el escudo de los Charny eran tres escudos de plata sobre campo de gules y el de los Vergy tres rosas pentafolias de oro en campo de gules.
Así pues, ya hemos identificado al donante. Puesto que por la documentación citada podemos rechazar a Geoffroi de Charny, nos queda Jeanne de Vergy, su viuda. Si todo apunta a que fue ella la autora de la donación ¿en qué fecha la realizó? Ya hemos visto que fue después de junio de 1357 y las circunstancias señalan que no fue mucho más tarde. Volvamos atrás. En septiembre de 1356 ha muerto Geoffroi de Charny, con mucho honor pero muy poco dinero. Su viuda, Jeanne de Vergy, tiene que atender a su propia subsistencia (que no implica la mera supervivencia sino también la conservación de su status social) y a la de sus hijos además de mantener el patronato de la colegiata de Lirey y todo ello sin posesiones materiales de importancia. En 1357 se dirige al delfín Carlos (Juan II era prisionero de los ingleses desde la batalla de Poitiers) solicitando que su hijo Geoffroi II de Charny heredara todas los derechos adquiridos por su padre. La donación del Sudario a la colegiata como forma de generar unos ingresos que permitieran su continuidad cobra así sentido como también la insistencia en la familia de Charny en atribuir (falsamente) la donación a Geoffroi I ya que su carácter de héroe nacional hacía que no se pusiera en duda la procedencia del Sudario (a fin de cuentas, ni siquiera Pierre d´Arcis tuvo el valor de señalar a la familia de Charny como culpable de su aparición y se amparó en la acusación al deán de la colegiata). También la autorización para la ostensión del Sudario por parte del papa Clemente VII puede verse bajo una nueva luz. Es extraño que el Papa reconozca por un lado que no es una reliquia auténtica sino una imagen o representación y, por otra, no niegue su exposición pública. Si recordamos que Jeanne de Vergy se casó posteriormente con Aymon de Genève, tío del Papa, podemos comprender que éste no tuviera ningún deseo de "poner en la picota" a su familia aunque ésta fuera política. También explica la reaparición del Sudario en 1389 (pese a que Clemente VII era papa desde 1378) puesto que Jeanne de Vergy había enviudado nuevamente en 1388 por el fallecimiento de Aymon lo que privó a aquélla del sostén económico que supuso su matrimonio con un miembro de la poderosa familia de los Genève.
La medalla de peregrinación de la que ya hemos hablado nos indica que sí existieron las peregrinaciones de las que habla Pierre d´Arcis pero ¿qué importancia tuvieron y cuándo comenzaron? Podemos irnos olvidando de las frases grandilocuentes del obispo de Troyes indicando que acudían masas de fieles procedentes del mundo entero porque no hay la menor prueba (excepto el Plomo de Lirey) de que realmente tuvieran lugar, algo inconcebible si realmente hubieran tenido la importancia que les atribuye el obispo de Troyes. Ya hemos visto que la donación por Jeanne de Vergy debió tener lugar en la segunda mitad de 1357 o incluso algo después. Esas fechas no son nada propicias para que tuvieran lugar peregrinaciones masivas. La derrota de Potiers y la cautividad del rey Juan II supusieron el inicio de un periodo de anarquía. En 1357 los "routiers" bien ingleses o navarros recorrían Francia saqueándola. En enero de 1358 hubo un principio de acuerdo entre Inglaterra y Francia para poner fin a la guerra entre ambas naciones (a cambio de la soberanía inglesa sobre un tercio del reino de Francia) y para liberar a Juan II (a cambio de la "módica" suma de cuatro millones de escudos de oro). No obstante, las esperanzas de paz pronto quedaron en nada. 1358 fue el año de la "Jacquerie" (un alzamiento contra la nobleza del campesinado y la burguesía tan brutal en su desarrollo como en su represión) y de la guerra entre Francia y Navarra. En 1359 se produjo un recrudecimiento de la guerra entre Inglaterra y Francia con el saqueo de las tierras del Artois, la Thierache y la Champaña por el ejército de Eduardo III. ¿Resultan creíbles esas masivas peregrinaciones en esas circunstancias históricas? Pues más bien no. Sólo a partir de 1360 hay una cierta paz en Francia pero si fue ésa la fecha en que se iniciaron las peregrinaciones (y más bien modestas) a Lirey ¿en dónde queda la afirmación de Pierre de Arcis de que en 1389 el Sudario llevaba oculto aproximadamente treinta y cuatro años?
En realidad, esa afirmación ya había quedado en mal lugar cuando comprobamos que no existe ninguna mención al Sudario anterior a 1357 ni siquiera en los documentos en los que sí debería figurar. Tampoco después existen tales referencias hasta 1389 pero, al menos, ese silencio es explicable por la ausencia de documentos. Recapitulemos la situación.
Pierre de Arcis asegura que el deán de Lirey se procuró el Sudario. En realidad fue una donación de Jeanne de Vergy.
Pierre de Arcis asegura que la aparición del Sudario generó masivas peregrinaciones que provenían de todas partes del mundo. En realidad no existe más que el Plomo de Lirey que demuestre que existió alguna peregrinación a Lirey y, ni siquiera, podemos demostrar que ésta tuviera lugar antes de 1390 (recordemos que los eclesiásticos que realizaran la ostensión después de la bula del 6 de enero no podían llevar vestiduras litúrgicas como las que aparecen en este objeto). Que fueran tan masivas y de lugares remotos como asegura el obispo podemos olvidarnos porque en tal caso hubiera quedado alguna mención a ellas en algún lugar y no es el caso.
Pierre de Arcis asegura que en 1389 el Sudario llevaba oculto alrededor de treinta y cuatro años cuando, en realidad, en 1355 ni siquiera había sido donado a la colegiata de Lirey y no lo fue antes de la segunda mitad de 1357.
¿Qué credibilidad podemos conceder entonces a la "Memoire d´Arcis" cuando habla de ese periodo? O lo que es lo mismo, ¿hay algo de lo que asegura que esté confirmado por alguna otra fuente? Pues sí, que en algún momento su ostensión fue prohibida por el obispo correspondiente, afirmación que también figura en la carta papal del 28 de julio de 1389 autorizando su exhibición pública.
¡Algo es algo! podríamos pensar y a partir de esa base pretender otorgar idéntica veracidad a algunos aspectos como que el obispo Henri de Poitiers realizó una investigación sobre el Sudario que le condujo a localizar al artista que lo había pintado además de otros detalles como que en la Colegiata se fingían milagros con el concurso de gentes pagadas a tal fin. Investigación episcopal que llevó a la ocultación de la Sindone (aunque los aproximadamente treinta y cuatro años resultan ser bastantes menos).
Sin embargo eso no es posible tanto por una cuestión metodológica (el que sea veraz en ese punto concreto no significa que lo sea en todos porque hemos visto ejemplos en los que no lo es) como por otros aspectos que veremos a continuación.
Propongamos una hipótesis, que lo que dice de Arcis sobre este punto sea cierto. De ello deberían desprenderse una serie de consecuencias que no cuadran con los hechos que conocemos. Según de Arcis, el deán de Lirey se había procurado el Sudario movido por la avaricia. Se fingían milagros y se pretendía que aquél era el verdadero Sudario de Jesús. Es decir, el deán de Lirey estaba engañando (con todos los agravantes que podamos imaginar) a los fieles. Según de Arcis, el obispo Henri de Potiers conocía al artista que había pintado el lienzo, es decir, que podía demostrar la falsedad de la reliquia y la culpabilidad del deán. ¿Qué hace Henri de Poitiers? Pues como el Sudario desaparece no hace nada (si alguien lo entiende que me lo explique).
Es más, ya dijimos que la sobrina del obispo Henri se casó con Geoffroi II de Charny sin que exista prueba alguna de que el obispo pusiera el menor reparo en emparentar con la familia responsable tanto de la aparición como de la "desaparición" de tan fraudulento Sudario. Además, el Sudario no se evaporó misteriosamente sino que fue devuelto a la familia de Charny que, según una tradición recogida por Chifflet, procedió a guardarlo en el castillo de Montbard donde se continuaba mostrándolo públicamente a los fieles una vez al año.
¿Podemos plantear una hipótesis que case mejor con lo que sabemos de este tema? Supongamos que la prohibición de las ostensiones realizada por el obispo Henri no fuera por el Sudario en sí sino por la forma en que se ostentaba, es decir, por hechos semejantes a los que denuncia Pierre de Arcis en su Memorial relativos a 1389. Eso sí sería responsabilidad del deán de Lirey y no de la familia de Charny. También explica mejor el que al cesar las ostensiones, el obispo Henri no hiciera nada más (si la cuestión es que se ostentaba de forma indebida, al interrumpirse las exhibiciones públicas desaparecía el problema). También supone una explicación de por qué la familia de Charny no tuvo ninguna dificultad para conservar el Sudario y según la tradición recogida por Chifflet (que ignoramos si corresponde o no a la realidad) continuar con las ostensiones en otro lugar.
En última instancia, ¿existió o no esa investigación de Henri de Potiers en cuyo curso encontró al artista que lo había realizado? Debo reconocer que esa cuestión me preocupa poco (si tienen interés por conocer mi opinión personal -permítanme incidir en que es eso- ni lo sé ni podemos saberlo dada la total ausencia de pruebas -excepto las problemáticas afirmaciones de la "Memoire d´Arcis"- sobre la existencia de tal pesquisa episcopal y de dónde y cuándo se realizó este objeto). Lo que realmente considero interesante es determinar si en esos momentos alguno de los implicados aseguró que era el verdadero Sudario o no.
Es "curioso" que Pierre de Thury y el papa Clemente (tanto en la autorización del 28 de julio -antes, por tanto, de la Memoria de Arcis- como en la bula del 6 de enero) jamás digan que sea el auténtico Sudario y sí hablen de una imagen o representación suya. Tal vez lo sea aún en mayor grado que no exista prueba alguna de que Geoffroi II de Charny considerara que era una auténtica reliquia. Defiende las ostensiones pero no que el Sudario fuera auténtico.
Si ahora volvemos atrás y releemos la documentación conservada (y no sólo la "Memoire d´Arcis") todo parece encajar mucho mejor y el escrito del obispo de Troyes queda como un intento (bastante absurdo) de convencer al papa Clemente VII de algo que éste ya sabía porque ésa y no otra era la posición de todos los implicados, que el Sudario no era auténtico. Por contra, el Papa sí se da por enterado de que las condiciones en las que se producían las ostensiones podían inducir a error a los fieles y toma las medidas necesarias para cortarlo de raíz (bulas del 6 de enero) aunque como la familia es la familia no las prohíbe (aunque de una forma muy diplomática indique al hijastro de su tío que deje las ostensiones a los eclesiásticos).
¿Todo esto en qué se traduce en el libro que nos ocupa?
"No sabemos cuándo comenzó la exhibición, pero una simple resta nos lleva a concluir que el sudario estuvo expuesto en Lirey aproximadamente hasta 1355. No hay documentos que nos permitan precisar más." (Pág. 22)
Como acabamos de ver, hay documentos que nos permiten negar que eso sea así.
"¿Es descabellado pensar que Pierre d´Arcis llevaba razón en su carta a Clemente VII cuando decía que se hizo una falsificación de la mortaja de Jesucristo para sacar dinero?" (Pág. 32)
El problema en Historia no es que algo sea descabellado o no, sino si existen pruebas de que sea así (con cabello o sin él). Podemos aceptar que la donación del Sudario y sus ostesiones tenían un fin crematístico pero de ahí a pretender que el Sudario se hizo con ese fin hay un largo camino, el de demostrar que se confeccionó en esa época y con la mirada puesta sólo en el vil metal. De momento dejaremos este punto es suspenso al que volveremos cuando hablemos de las historias reales o supuestas del Sudario antes de Lirey.
"¿Es descabellado pensar que Pierre d´Arcis llevaba razón al decir que los supuestos poderes milagrosos de la reliquia eran falsos, y que el deán de Lirey alquilaba actores que fingían estar cojos y se curaban cuando exhibían la mortaja?" (Pág. 32)
Pues ni descabellado ni no, sencillamente no hay prueba alguna -al margen de la "Memoire" y de cuya fiabilidad ya hemos hablado- de que tales curaciones "milagrosas" existieran como tampoco menos de que tuvieran lugar mediante el concurso de actores pagados al efecto.
"Recientemente se ha descubierto que en Lirey se vendían a los peregrinos medallones con la imagen de la sábana." (Págs. 32-33)
¿Recientemente? Parece que de Arcis no es el único que tiene una extraña manera de medir el tiempo. Ya dijimos que el Plomo de Lirey se encontró, en realidad, en 1855.
"¿Cuántos peregrinos se resistirían a comprarlos tras ver sus tremendos poderes milagrosos, que incluso curaba a los cojos?" (Pág. 33)
Pues parece que se resistieron muchos porque el Plomo de Lirey es un ejemplar único. No hay ninguno más en parte alguna del mundo. Si de la existencia de un único ejemplar quiere extraer la idea de que existieron ventas masivas de este objeto, allá el autor con sus ideas.
Sin embargo hay algo más grave, que para el autor la historia del Sudario en Lirey se contiene en la Memoria de Arcis porque no menciona ningún documento más al respecto. Alucinante, pero cierto.
Claro que aún encontraremos más razones para "flipar en colores" con su resumen de las supuestas menciones al Sudario antes de Lirey, pero esto lo veremos en otra entrega de esta serie.
-Continuará-

 

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