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Escritos desde el páramo

Arturo ¿rey? (III)

Viene de aquí

Ya hemos visto alguno de los graves errores de coherencia interna que presenta el texto de la Historia de los reyes de Britania de Geoffrey de Monmouth. Aunque ya se habrán dado cuenta de que a ellos hay que unir unos disparates históricos de consideración, vamos a ver algunos de ellos por si hoy estuvieran un poco espesos.

Comencemos por el final. El escritor galés nos da una fecha precisa para la finalización del reinado de Arturo:

"...en el año 542 de la encarnación del Señor." (Pág. 189)

Así pues, el Arturo del profesor oxoniense no es un ser mítico que vivió en un periodo indeterminado sino que su tiempo fue la primera mitad del S VI de nuestra era o, al menos, ésa es la pretensión de Geoffrey de Monmouth. Ya dijimos que éste concluyó su obra hacia 1136, unos 600 años después de la supuesta existencia del rey britano. ¿Cómo tuvo conocimiento el escritor galés de las hazañas artúricas? Ya hemos visto que éste declara que su fuente es un libro antiquísimo escrito en lengua britana del que no da más datos. Sin embargo, sí ha sido posible determinar las fuentes que emplea en otras partes de su obra y éstas no son ningún libro britano sino textos que van desde la Biblia a la Eneida pasando por De excidio et conquestu Britanniae y la Historia ecclesiastica gentis Anglorum de san Gildas el Sabio (S. VI) y de san Beda el Venerable (S. VII-VIII) respectivamente. (Si tienen curiosidad por estos textos, la traducción al inglés de Sobre la ruina y conquista de Britania pueden encontrarla aquí y la versión original en latín de la Historia eclesiástica del pueblo de los Anglos está aquí). Veamos diferentes posibilidades.

La supuesta fuente de Geoffrey de Monmouth fue redactada por alguien que conocía esos textos y los incluyó en su obra. Esto significaría que el libro no era tan antiguo como pretendía el galés puesto que a lo sumo tendría 400 años. Tampoco explica de dónde obtuvo esa hipotética fuente los datos sobre Arturo que no es mencionado ni por san Gildas (pese a ser su contemporáneo según Geoffrey) ni por san Beda.

La opción contraria, que Gildas y Beda copiaran datos de esa supuesta fuente es imposible puesto que Geoffrey narra sucesos que acontecieron después de la muerte del primero.

El escritor galés introdujo elementos de estas obras cuando tradujo al latín el texto en lengua britana. Esto es posible porque el galés conocía esas obras:

"-aparte de la mención que de ellos hacen Gildas y Beda en sus luminosos tratados-" (Pág. 1)

pero no explica porqué Geoffrey no los reconoce como fuentes cuando, en ocasiones, su "traducción" es una copia descarada de estos textos (compárese la descripción de Britania que hace el galés -Pág. 3- con la que realiza san Gildas al comienzo de la segunda parte de la obra enlazada anteriormente).

Queda la opción más probable, Geoffrey de Monmouth se inventó el libro antiquísimo para intentar conferir verosimilitud a una invención prácticamente creada ex nihilo con un fin de lo más pelotillero, halagar a los normandos que habían conquistado Inglaterra 70 años antes.

La fuente de la que emana este relato, sea el escritor galés sea el supuesto libro antiquísimo, no tenía ni puñetera idea de Historia. Ya hemos dicho que la acción narrativa artúrica trascurre en la primera mitad del S VI. En esa época Arturo no pudo enfrentarse a ningún emperador romano llamado León por dos razones muy buenas, el último emperador romano, Rómulo Augústulo, había sido depuesto el 4 de setiembre del año 476 y, además, porque ninguno de ellos llevó tal nombre. Vale, supongamos que tuvo lugar un pequeño error, confundir a un emperador bizantino con uno romano puesto que siguieron haciéndose llamar emperadores romanos pese a no tener ningún poder sobre esta ciudad. Entonces hay varios con ese nombre, pero ninguno coincide con esas fechas. León I y León II son demasiado antiguos puesto que fallecieron en el año 474 mientras que León III fue coronado en el 717, demasiado tarde para tener nada que ver con esa historia.

Tampoco otra mención en la obra del galés sobre un papa llamado Sulpicio (Pág. 155), que era contemporáneo de Arturo, es posible puesto que ningún Papa ha llevado ese nombre. La única personalidad eclesiástica con la que parece probable que hubiera una confusión es con el obispo san Sulpicio, pero como elegido en 584 es, nuevamente, demasiado tardío.

¿Qué decir sobre un rey de Hispania llamado Alifátima en torno al año 540? Pues que si alguien merecía llevar ese título en esa época era el rey visigodo Teodorico o Teudis que, obviamente, no se llamaba Alifátima ni murió en ningún combate con el ejército de Arturo. Por descontado que los nombres Alí Fátima son de origen árabe y, como tal, inexistentes en Hispania antes de la conquista musulmana en el año 711.

No entremos más en cuestiones de detalle. Si un ejército britano hubiera desembarcado en la Galia en la época que dice el escritor galés no se hubiera enfrentado con Roma ni con Bizancio sino con pueblos "bárbaros" como Francos, Burgundios y Visigodos.

¿Es posible que Arturo defendiera las pretensiones de su cuñado a la corona de Noruega a comienzos del S VI? Evidentemente no, porque el primer rey de Noruega fue Haraldr Hárfagri (o Harald I o Harald el de la Hermosa Cabellera) a finales del S IX. De igual forma, no existió una monarquía en una Dinamarca unificada hasta Harald Blàtand (o Harald el del Diente Azul al haber interpretado los ingleses que Blàtand era los mismo que Bluetooth cuando, en realidad, significa algo así como Gran Hombre Moreno) a finales del S X. Tampoco pudo Arturo derrotar al rey de Islandia en el S VI porque los primeros asentamientos en dicho país se produjeron en el S VIII por parte de monjes irlandeses (debo señalar que no existe la menor evidencia arqueológica de ello aunque sí hay pruebas documentales) que nunca constituyeron un reino independiente como tampoco lo hicieron las poblaciones vikingas que emigraron allí en los S IX-X.

No hace falta ser un lince para ver que todas estas conquistas nórdicas de Arturo son similares a los logros de reyes posteriores a su supuesta vida como el noruego Haraldr Hárfagri y los daneses Harald Blátand, su hijo Svend Tjugeskaeg (Svend el de la Barba Partida) y su nieto Knud den Store (Canuto el Grande).

Tal vez no sean tan evidentes los paralelismos con otra figura histórica, la de Hrolf Ganger o, si lo prefieren, Rollo, Rollon el Caminante o Roberto I el Rico (que por todos estos nombres es conocido el primer jefe de los Normandos) pero hay un par de sucesos de su vida que sí aparecen en la narración de Geoffrey de Monmouth. El primero es el asedio de París (aunque el normando no pudo tomar la ciudad) en el que, tal vez, en el nombre de su supuesto defensor romano (Frolón) haya que ver una corrupción del nombre por el que era conocido el normando (Rollon), el segundo, por supuesto, es su dominio sobre la región de Francia que hoy conocemos como Normandía (por obvias razones). No obstante, siempre me he preguntado si el episodio de Úter Pendragón y su matrimonio con Igerna no está inspirado por la "boda" (las comillas son obligadas porque no hubo tal) de Rollon con Poppa "celebrada" después de que el normando matara a su (de Poppa) padre, Berenguer II de Neustria, en la toma de la ciudad de Bayeux, "matrimonio" del que descienden los condes (o jarls) normandos como Guillermo el de la Larga Espada, Ricardo Sin Miedo (otro hijo de un "matrimonio danés" en este caso entre el jarl Guillermo y Sprota, otro "botín de guerra"), Ricardo II el Bueno, Ricardo III, Roberto el Diablo y Guillermo el Conquistador.

Retrocedamos un poco en el tiempo. Entre los hijos de Ricardo I de Normandía nos encontramos a Ricardo II de Normandía y a Emma de Normandía, (llamada la Rosa de Normandía supuestamente por su belleza aunque el apodo la describía perfectamente porque tenía unas "espinas" de consideración) que se casó con el monarca inglés Etereldo II el Indeciso. De este matrimonio nació san Eduardo el Confesor, rey de Inglaterra, que permaneció durante años en el exilio en Normandía junto a su hermano Alfredo después de la conquista danesa de su país mientras su madre Emma se casaba con Canuto el Grande. De este nuevo matrimonio de Emma nació Hardeknud (Canuto el Duro) que heredó los tronos de Dinamarca e Inglaterra. Mientras se ocupaba de los asuntos daneses (concretamente, de su guerra con el rey de Noruega Magnus I den Gode -Magnus I el Bueno-) decidió encomendar a su medio hermano (era hijo de Canuto el Grande y una concubina) Harold Harefoot (Haroldo Pie de Liebre) el gobierno de Inglaterra. Éste aprovechó la ocasión para usurpar el reino lo que motivó el regreso a Inglaterra de los hermanos Alfredo y Eduardo para intentar recuperar el tono de su padre siendo el primero capturado y ejecutado por Haroldo. Eduardo regresó a Normandía.

Por su parte Hardeknud llega a un acuerdo con el rey Magnus de Noruega por el que éste se convertiría en su heredero si moría sin descendencia. Después de esto se prepara a invadir Inglaterra para recuperar el trono usurpado por Haroldo pero la muerte de éste hace innecesaria la guerra. Como rey de Inglaterra, asocia al trono a su medio hermano Eduardo (ambos eran hijos de Emma) que es elegido rey por la Witenagemont cuando en 1042 falleció Canuto el Duro en una borrachera de impresión. En una visita posterior (1051-52) que realizó Guillermo de Normandía a Inglaterra, su tío Eduardo le prometió el trono cuando él muriera en reconocimiento de la ayuda que había recibido durante sus exilios normandos.

Al morir Eduardo sin descendencia (algo que suele suceder cuando no se consuma el matrimonio) el 5 de enero de 1066, la Witenagemont eligió rey a su cuñado Haroldo el Sajón, hermano de su viuda virgen Edith puesto que ambos eran hijos del poderoso conde Godwin de Wessex y de Gytha Thorgilsdóttir. En ese momento había tres personas que podían alegar derechos sobre el trono inglés, Haroldo el Sajón por elección, Guillermo, al que en ese momento se le conocía por el Bastardo, en virtud de la promesa realizada por Eduardo el Confesor, y Harald III de Noruega como heredero de Magnus I por el acuerdo alcanzado entre éste y Canuto el Duro. El resultado ya saben cuál fue, Haroldo derrotó a Harald y a su (de Haroldo el Sajón) hermano Tostig en la batalla de Stamford Bridge el 25 de septiembre de 1066 y fue derrotado a su vez por Guillermo de Normandía en la batalla de Hastings el 14 de octubre del mismo año. Además de las batallas, el rey noruego y el rey inglés perdieron la vida lo que dejó a Guillermo como indiscutible rey de Inglaterra máxime cuando también fallecieron en los combates Tostig, Gyrth (conde de Anglia del Este) y Leofwine (conde de Kent, Surrey, Middlesex, Herford y Buckingham) tres de los hermanos varones del rey Haroldo (el primero luchando contra él en Stamford Bridge y los otros dos combatiendo a su lado en Hastings).

No sé si se habrán enterado de algo de este culebrón en el que, además, hay un montón de puntos muy poco claros pero lo que nos interesa, de momento, son los paralelismos entre la historia de Eduardo el Confesor y la promesa a su sobrino (era hijo de su primo carnal Roberto el Diablo) Guillermo el Bastardo de la corona de Inglaterra con la historia que cuenta Geoffrey sobre las aspiraciones de Lot, el cuñado de Arturo, al trono noruego. La estructura profunda es la misma, el tío promete la corona a su sobrino pero a su muerte los nobles prefieren elegir a otro candidato por lo que el legítimo heredero invade el país y derrota al usurpador. ¿Qué quiere decir esto? Que nos podemos ir olvidando del libro antiquísimo salvo que pensemos que la vida real imita a la ficción porque la historia real de Guillermo el Conquistador sucedió sólo 70 años antes de que el profesor oxoniense se pusiera a escribir su narración. Esto también nos permite intuir la pretensión del escritor galés, halagar a los nuevos conquistadores de Inglaterra de varias formas:

a) Se inventa a un gran rey de Britania cuyas hazañas son similares a las de los grandes reyes vikingos.

b) Denigra hasta la saciedad a los sajones que para eso habían perdido la guerra. Ya hemos visto que los acusa de varios asesinatos a traición (matanza de la nobleza britana -¿recuerdo distorsionado de la cometida por orden de Etereldo II contra la nobleza de origen danés el 13 de noviembre de 1002?-, envenenamientos de Aurelio Ambrosio y Úter Pendragón...) además de todo género de infidelidades y barbaries.

c) Se inventa una historia para justificar la conquista de Inglaterra por Guillermo obviando algún "detallito" como que Eduardo el Confesor terminó apoyando a su cuñado Haroldo como sucesor después de que éste demostrara su lealtad enfrentándose a su propio hermano Tostig en 1064-65 (que se había rebelado contra Eduardo. Como verán lo de que ambos hermanos estuvieran en bandos distintos en Stamford Bridge tenía raíces profundas) y su capacidad como militar acabando con el último reino galés independiente, Gwynedd, y ya de paso con su rey Gruffydd ap Llywelyn en 1062-1063 (como guinda se casó con Edith de Mercia, la viuda del finado rey galés, en 1064 pese a que ya estaba casado con Ealdgyth Swan-neck -Edith Cuello de Cisne-).


d) Alaba en otros personajes hechos semejantes a los que relizó Guillermo el Conquistador. Por ejemplo, ya vimos que aplaudió el gesto de Aurelio Ambrosio de permitir un entierro honroso del cadáver del caudillo sajón Hengist. Después de la batalla de Hastings el normando permitió el entierro del cuerpo de Haroldo en la abadía de Waltham con honores reales.

La maniobra es tan burda que ya fue denunciada en su tiempo. Guillermo de Newburgh escribió una obra titulada Historia rerum Anglicarum (Historia de los asuntos de los Ingleses), una historia de Inglaterra desde la conquista normanda hasta 1198. Aunque nada tenía que ver este periodo con la obra de Geoffrey de Monmouth, Guillermo de Newburgh tuvo a bien (o a mala... leche) dedicar su Prólogo a hablar del galés y su obra ¿histórica?. ¿Qué dijo? Pues no estaba muy a favor:

"Now, since it is evident that these facts are established with historical authenticity by the venerable Bede, it appears that whatever Geoffrey has written, subsequent to Vortigern, either of Arthur, or his successors, or predecessors, is a fiction, invented either by himself or by others, and promulgated either through an unchecked propensity to falsehood, or a desire to please the Britons, of whom vast numbers are said to be so stupid as to assert that Arthur is yet to come, and who cannot bear to hear of his death."

"Next, he makes him attack, and speedily triumph over, Gaul -- a nation which Julius Caesar, with infinite peril and labor, was scarcely able to subjugate in ten years -- as though the little finger of the British was more powerful than the loins of the mighty Caesar."

"Indeed, he makes the little finger of his Arthur more powerful than the loins of Alexander the Great;"

"Since, therefore, the ancient historians make not the slightest mention of these matters, it is plain that whatever this man published of Arthur and of Merlin are mendacious fictions, invented to gratify the curiosity of the undiscerning."

Si, como acabamos de ver, el Arturo de Geoffrey de Monmouth (que es del que derivan los Arturos posteriores) es históricamente imposible y políticamente conveniente hasta el punto de que podríamos aplicar a su obra el título de esa maravillosa novela de Antonio Orejudo Fabulosas narraciones por historias (sí, esto es una recomendación traída por los pelos, pero las obras maestras se merecen toda la publicidad posible aunque sólo sea para contrarrestar la bazofia literaria habitual que se escribe en España) ¿qué podemos decir de los Arturos anteriores al escritor galés? Pues esto lo veremos en la próxima entrada.

-Continuará-

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