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Escritos desde el páramo

Último misterio jocoso: Colón y Colombo (y II)

Viene de aquí
Se estarán preguntando a qué viene ese follón organizado con la firma de D. Cristóbal o XpoFERENS que, como acabamos de ver, es lo mismo, lo mismo que el fuego fatuo... Cuando acaba el Sr. Hurtado toma el relevo el Sr. Fernández Bueno para poner el digno colofón a esas premisas tan perfectamente demostradas (ya decía mi abuelo que "Quien siembra vientos, recoge tempestades"). Como no podía por menos de ser, si las afirmaciones de las que se partía eran desternillantes, la conclusión es como para perder otra parte de la anatomía especialmente querida por los varones (espero que se encuentren bien sentados porque la impresión puede ser excesiva incluso para los que han llegado a este punto y, por tanto, están ya curados de espanto y espantajos):
"El planteamiento era sencillo; los caballeros templarios desplazaron al descendiente de la Sangre Real hasta un lugar en el que estuviera a salvo, lejos de la masacre que se cernía sobre Europa, y Colón, sabedor de ello y como un nuevo Moisés decidió llevar a su pueblo al nuevo mundo, a la tierra prometida donde Él debía reinar nuevamente, encarnado en la presenciade su descendiente." (Pág. 307)
Por supuesto. Como sabe todo el mundo, en la documentación conservada sobre Colón, éste no hacía más que sostener que iba a buscar al descendiente de marras. Las Capitulaciones de Santa Fe eran una añagaza, una maniobra de distracción. Claro, claro...
¿Y qué decir de los Reyes Católicos? ¡Qué buenos y desprendidos eran! Todo el apoyo que brindaron a D. Cristóbal era sólo para que éste encontrase a un sujeto al que quería sentar en el trono de las tierras que descubriese. Y, además, seguro que tanto Dña. Isabel como D. Fernando estaban que "no miccionaban" por la dicha de que el nuevo rey fuera de ascendencia judía, ellos que tanto amor demostraron a los hijos de Israel poniéndolos "de patitas en la calle" (sin duda para que pudieran convertirse en felices súbditos del rey de Palos -que es como el rey de bastos, pero en pequeño-) Y mientras tanto mi paisano Fray Tomás de Torquemada ¿qué hacía? ¿Tocaba las palmas con las orejas mientras canturreaba un fandango de Huelva?
Y sí, lo único que puede hacerse con este tipo de afirmaciones es tomárselas con humor (absurdo, por supuesto) porque esto sobrepasa los límites de la lógica difusa para entrar de lleno en los dominios de la lógica patidifusa.
¿Cómo co...es se puede aceptar que la misma Iglesia que, según las disparatadas argumentaciones de D. Lorenzo, "pasó por la piedra" a la Orden del Temple para ocultar el "secreto", ahora ayude a una persona que quiere pregonarlo? Porque los principales valedores de Colón ante la Corte son, en muchas ocasiones, religiosos como Diego de Deza, Juan Pérez...
Todo ello sin olvidarnos de que El Sr. Fernández Bueno a estas alturas (total, sólo llevamos 300 páginas ¿qué es eso comparado con la inmensidad del océano?) todavía no ha presentado ni una sola prueba que sea mínimamente aceptable de que el tal heredero existiese, de que los Templarios lo supiesen, de que se lo llevaran a América... y, ahora, de que Colón tuviera ni el más mínimo conocimiento de tal conjunto de disparates.
Por lo demás, la familia bien, gracias.
"Aquel hombre destilaba conocimiento por los cuatros costados. Después de releer el escrito varias veces, y de intentar comprender qué puede llevar a un ser humano a embarcarse en una investigación similar, consciente de las trabas que iba a encontrar en su periplo, y de las risas que por otro lado iba a levantar -especialmente del ultraortodoxo sector universitario-, comprendí que aún había muchas dudas que solventar." (Pág. 307)
Hombre, puestos a intentar comprender algo, la cuestión que me urge es saber como puede llamarse investigación a esto.
Por otra parte, el sector universitario no es que sea ultraortodoxo, es que tiene buena memoria y las teorías templario-americanas ya se han cubierto de ridículo en varias ocasiones. ¿Tendremos que recordar el supuesto Fuerte templario de San Matías?
Para resolver sus dudas, como el Sr. Hurtado aún no ha tenido el protagonismo que D. Lorenzo considera que merece, nada mejor que proceder a realizar una entrevista:
"Me lancé a pecho descubierto, miedos aparte y sin complejo. "Primera cuestión, querido amigo...".
-¿Cómo comenzaste a investigar un tema de estas características?" (Pág. 307)
Pues es una pena que el entrevistador sea el Sr. Fernández Bueno y no la Sra. Kidman por aquello de lanzarse a pecho descubierto... Ejem. Ya en serio (o algo así), lo de D. Lorenzo sí que es capacidad de superar el miedo y no lo de los Tabores de Regulares. ¿Cómo osa comenzar su entrevista con una pregunta tan polémica y conflictiva como ésa? Que le concedan de inmediato la Laureada de San Fernando, la Cruz Victoria y la Medalla del Congreso. Tal arrojo no merece quedar sin recompensa. ¡Ah! Y estoy de acuerdo con que prescindió de su complejo pero no ahora sino cuando comenzó a escribir este libro...
"Pues verás. Siempre ha habido una cosa que me ha intrigado. ¿Cómo un señor, sea del siglo que sea, que es un "paniaguao", un muerto de hambre, alguien que vive a costa de los que podía ser lo más parecido a la caridad, dice: "mire que yo sé dar la vuelta al mundo", y le hacen caso?" (Págs. 307-308)
Memorable. Y después se extraña el Sr. Fernández Bueno de que en las universidades se descojonen de risa. Es lo que suele pasar cuando alguien se inventa las premisas de partidas y después pretende obtener conclusiones válidas de lo que es falso.
Colón no sólo no era un "paniaguao" sino que tampoco era un paniaguado. Recordemos algunos hechos de su vida: trabajó para una importante casa comercial genovesa, había sido cartógrafo en Lisboa, había navegado desde el golfo de Guinea hasta Islandia, conocía Madeira y las Azores, su mujer (ya fallecida) pertenecía a la nobleza portuguesa (bien es verdad que a la categoría inferior dentro de ella)...
Además, D. Cristóbal no vendió a los Reyes Católicos "la moto" de dar la vuelta al mundo, algo que, presumiblemente, les importaba tres pares de "oeufs" (de Colón, naturalmente) a uno y a otros. Colón aseguraba que podía alcanzar las Indias navegando hacia Occidente. D. Fernando y Dña. Isabel (que no tenían un pelo de tontos) sabían perfectamente lo que eso significaba, una fortuna incalculable. En esos momentos, las comunicaciones con el Extremo Oriente dependían de los musulmanes. Los portugueses intentaban establecer una ruta directa, sin intermediarios, doblando el cabo de Buena Esperanza y navegando a través del Índico (poco después lo conseguiría Vasco da Gama) pero aunque lo lograran, mantendrían el monopolio de ese comercio porque España (por el tratado de Alcaçovas) no podía enviar naves al sur de las Canarias salvo con permiso portugués. En los planes de nuestros vecinos no figuraba (obviamente) el dejar que nuestro país participara en ese negocio. Y ahora se presentaba D. Cristóbal, que no era un soñador sino un marino experimentado en travesías por el Atlántico, que aseguraba que podía conseguir para España lo que Portugal no había logrado aún. Lo sorprendente no es que le escucharan, lo raro sería que no lo hubieran hecho.
"Y los Católicos sin dudarlo le espetan: "Venga, te pagamos la expedición", a lo que Colón, sin pelos en la lengua plantea unas peticiones sin parangón, y los reyes se niegan." (Pág. 308)
Obviamente, la historia no fue así. D. Cristóbal propuso la expedición al rey de Portugal y, según Hernando Colón, éste quería intentarlo, pero no quería acceder a las exigencias del Almirante así que envió secretamente una carabela de acuerdo con las indicaciones de D. Cristóbal. La expedición se volvió sin haber encontrado tierra y, además, Colón se enteró de la "jugada" del monarca, así que "puso pies en polvorosa" a finales de 1484 viniendo a España. Tras dejar a su hijo Diego en el monasterio de La Rábida, marchó a Córdoba a reunirse con los Reyes Católicos. Éstos escucharon interesados, pero antes de hacer nada quisieron saber si la expedición era factible por lo que comisionaron al prior del Prado para que reuniera una comisión de cosmógrafos y teólogos para que informara sobre ello. La comisión, como es sabido, consideró que lo que proponía D. Cristóbal era imposible por una mezcla de argumentos teológicos y geográficos (y no se extrañen demasiado, porque Colón defendía su postura de la misma forma). Aunque hoy podamos reírnos de ellos, la verdad es que tenían razón. Como ya dijimos, la distancia entre España y Cipango (Japón) era el cuádruple de lo que consideraba D. Cristóbal. De no ser por el pequeño "accidente" de que se tropezó con América, D. Cristóbal jamás hubiera llegado a las Indias. En todo este proceso pasaron años hasta que por intercesión de Santángel, Pérez... los Reyes Católicos decidieron acceder a las peticiones de Colón porque, como dijo Santángel, sólo pedía parte de lo que iba a descubrir, si no descubría nada la empresa era relativamente barata y si hacía lo que había prometido, lo que pedía sólo era una parte de los beneficios que se iban a conseguir. Además el propio D. Cristóbal iba a ir en la expedición así que debía estar seguro de que podía hacerse porque en caso contrario...
"Si leemos a Menéndez Piral y su obra sobre la lengua de Colón, o a Juan Gil, dejan que este hombre de ligurparlante no tiene nada. Entonces ¿por qué se mantiene la mentira de que es genovés? Vamos a ver. Se argumenta que él mismo lo afirmó, pero que recuerde, únicamente lo hace en dos ocasiones: una frente al cura de Los Palacios, y éste a su vez dice que Colón es genovés cuando acaba de llegar del segundo viaje, y posteriormente en una carta que hace a comienzos de 1500, en la que dice: "Siendo yo nacido en Génova..." En el resto de las ocasiones reitera que es extranjero." (Pág. 309)
Pues el Sr. Hurtado está fatal de la memoria. Por de pronto en la Institución de Mayorazgo en 1498, Colón dice:
"que siendo yo nacido en Génoba les bine a servir aquí en Castilla, y les descobrí al Poniente de tierra firme las Indias y las dichas islas sobredichas."
"Item mando al dicho Don Diego, o a quien poseyere el dicho Mayorazgo, que procure y se trabaje siempre por la onra y bien y acrecentamiento de la ciudad de Génoa, y ponga todas sus fueras e bienes en defender y aumentar el bien e honra de la República d´ella, no yendo contra el servicio de la Iglesia de Dios e alto estado del Rey o de la Reina, Nuestros Señores, e de sus sucesores."
Si unimos esto a los documentos que ya habíamos citado en la primera entrega de esta serie, la conclusión es clara, Colón nació en Génova. Sobre lo de su lengua nativa, con todos mis respetos al Sr. Pidal (que no Piral) y al Sr. Gil, ninguno de ellos llegó a explicar porqué el mapa que cartografió Colón como fruto de sus viajes (hoy perdido pero que se encuentra parcialmente copiado en el mapa... de Piri Reis -tanto disparatar sobre él y no se han dado cuenta de los motivos por el que es, realmente, muy importante-) había un nombre puesto en italiano, un grupo de once islas a las que Colón llamó "Undizi vergine". No es, obviamente, un italiano correcto pero no es portugués, castellano, catalán... ¿Por qué iba Colón a emplear el italiano (por muy macarrónico que éste fuera después de los años que llevaba sin emplearlo) si no es porque él era italiano? Por cierto, en una de las notas que aparecen en este mapa, Piri Reis también asegura que Colón era genovés.
"-Pues a raíz de exponer a algunos catedráticos de nombre y prestigio que Colón no fue navegando hacia el oeste." (Pág. 310)
Ah. Colón no navegó hacia el oeste, pero como llegó al oeste debió ser que navegó hacia el este y dio la vuelta al mundo en sólo dos meses. Para mí que aquí hay una intervención extraterrestre porque si no...
"El primer viaje que realizó Colón no lo volvió a hacer nadie nunca más. Es esa ruta que inventó Samuel J. Morrison, basada, entre otras cosas, en la narración del Padre De las Casas, y en el propio diario de Colón, y que va "paralela" al paralelo 28, más o menos. La cuestión es, ¿cómo descubre un camino para ir a América y nadie más lo sigue nunca?" (Págs. 310-311)
Por una obvia razón, porque en el primer viaje Colón no sabe dónde va. Si nos fijamos en el diario de Colón (conservado parcialmente en la obra de Fray Bartolomé de las Casa) podemos apreciar que Colón estaba atento a las indicaciones que señalaban que hubiera una tierra cercana, pájaros, algunos tipos de peces... basándose en ellos cambia varias veces de rumbo hasta que encuentra la isla que llama San Salvador (¿Las Bahamas?). Una vez que determina la latitud de las tierras ni él ni nadie que la conociera necesita ir dando palos de ciego por el océano. Por eso nadie repite esa ruta, porque era absurda.
Por cierto, si acusa a Morrison de haberse inventado la ruta (y eso que se basó en el propio Diario de Navegación de Colón) ¿qué tendríamos que decir de la afirmación siguiente?:
"-Esa cartografía se la llevó Colón a América con el sello del Temple. Esa es la que siguió el marino." (Pág. 311)
Ni presenta prueba alguna de que tales mapas existieran ni de que Colón los llevara consigo, pero, eso sí, Colón empleó cartografía templaria porque lo dice él (obviamente, esos mapas debían de ser una porquería puesto que Colón, como ya dijimos, tuvo que cambiar el rumbo a ver si encontraba tierra por algún lado).
"Porque cuando le propone a los Católicos el documento "que dicen que es" el de las Capitulaciones, lo primero que describe ese manuscrito es "en virtud de lo que ha descubierto". Es decir, todavía Colón no ha salido de viaje y ya dicen "de lo que ha descubierto"." (Pág. 311)
La frase exacta es:
"Las cosas suplicadas e que Vuestras Altezas dan e otorgan a don Christoval de Colon, en alguna satisfacion de lo que ha descubierto en las Mares Oceanas y del viage que agora, con el ayuda de Dios, ha de fazer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que se siguen:"
Que Colón no hubiera salido aún en este primer viaje no significa que no hubiera descubierto ya nada. Ya dijimos que Colón había navegado y mucho por el Atlántico. ¿Es esto una referencia a su experiencia previa como navegante? Pues posiblemente (también puede ser un error de redacción). Lo que no es, es una referencia a que las tierras que Colón iba a descubrir ya lo estuvieran porque entonces no tendrían sentido frases como:
"don Christoval Colon su almirante en todas aquellas islas y tierras firmes que por su mano o industria se descubriran o ganaran en las dichas Mares Oceanas"
"en todas las dichas tierras firmes e yslas que como dicho es el descubriere o ganare en las dichas mares"
"que assi como dicho es se ganaren o se descubrieren"
"-Los sellos del Temple. Cuando se disuelve la Orden las posesiones que tenían pasan a formar parte de lso bienes de los reinos. Por lo tanto, si esa carta pertenecía a lo templarios, las encomiendas y tierras reflejadas en la misma inmediatamente se convertían en señoríos de los poseedores de esta, según dictan las leyes salidas del Concilio de Ginebra." (Pág. 313)
Ya. ¿Y eso se acordó en el Concilio de Ginebra Larios o en el de Ginebra Bols? Dejaremos pasar la primera equivocación que es confundir el Concilio de Viennes (que en castellano se tradujo como Concilio de Viena hasta que se dieron cuenta de que eso llevaba a error a la gente porque nada tiene que ver Viennes con la capital de Austria) con el supuesto Concilio de Ginebra. Lo que si que no debemos dejar pasar es la barbaridad de que de allí saliera nada parecido a lo que asegura, que las posesiones de los Templarios fueran a manos de las personas que poseyeran sus mapas (¡lo que hay que oír!). Por el contrario, del Concilio de Viennes salió la bula Ad Providam (ya hablamos de esto en su momento) por la que se concedían las posesiones templarias en Francia a la Orden de los Hospitalarios (con mapas o sin ellos). Por tanto, si en este inmenso disparate que está manteniendo hubiera algo de cierto, si los españoles hubieran encontrado posesiones templarias en América era al Papa al que le correspondía decidir su destino y, habida cuenta de los antecedentes, era previsible que hubieran sido destinadas a las órdenes militares (Caballeros de Cristo, Hospitalarios, Montesa...) pero no a las monarquías de igual forma que a la disolución del Temple sus bienes fueron heredados por las órdenes y no por los reyes (otra cosa es que éstos "pasaran" a veces de las disposiciones papales y se quedaran con lo que les dio la gana, pero para hacer lo mismo no necesitaban mapas templarios. Bastaba con el derecho de descubrimiento y conquista).
"Porque además hay otro detalle. En el documento de las Capitulaciones habla de las tierras que se van a ganar y conquistar. ¡Caramba!, llevan un siglo para conquistar las Canarias, desde 1404, y esperan llegar a las nuevas tierras situadas en la "Mar Océana" y ganarlas y conquistarlas en día. ¿Por qué? ¡¡¡¿Por qué?!!! Muy sencillo. Saben que eran encomiendas del Temple, y saben que yendo con la bandera de la Orden en las velas los habitantes sabrán sobradamente quién llega desde el mar, y por consiguiente tomarán una actitud amigable u hostil." (Pág. 314)
Por de pronto ¿en qué parte de las Capitulaciones se dice que las tierras han de ser conquistadas en un día? Por más que miro no veo cosa alguna que se parezca a eso. Por otra parte, los castellanos no llevaron en su primer viaje "la bandera de la Orden en las velas". Veamos la descripción que hace el padre las Casas (basada en el Diario de Navegación de Colón) de lo sucedido el 12 de octubre de 1492:
"Luego vinieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez, su hermano, que era capitán de la Niña. Sacó el Almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el Almirante en todos los navíos por seña, con una F y una Y: encima de cada letra su corona, una de un cabo de la cruz y otra de otro."
Como los indígenas recibieron pacíficamente a los españoles, la única explicación es que eran daltónicos y confundieron la cruz verde, que es la que llevaban los españoles, con la cruz roja templaria. Y eso suponiendo que la cruz patée fuera la bandera templaria que no lo era, porque el estandarte templario era el Beausent, en damero blanco y negro.
Por cierto, si estos indígenas llevaran entre doscientos y trescientos años de supuesta convivencia con los templarios ¿cómo se explica que no supieran qué era una espada? Porque Colón señala que cuando les enseñó una, la tomaron por la hoja con el resultado previsible, se cortaron. Claro que considerando que tampoco sabían qué eran los vestidos, la metalurgia... habrá que llegar a la conclusión de que como colonizadores los templarios eran un desastre. Bueno, en su descargo señalaremos que, en realidad, nunca tuvieron ocasión de ejercer tal actividad en América, por más que algunos se empeñen en reescribir la historia e incluso la geología, la geografía y cualquier otra -ia que se cruce en su camino:
"Aproximadamente desde el 1200 y para traer plata. Date cuenta que por aquel entonces había un estrecho en Panamá, y Piri-Reis da fe de ello: el mapa de Walter Müller de 1504 es otra prueba de que existíe este estrecho; cómo realiza Colón el segundo viaje es otra prueba de que busca dicho paso natural, y el Temple atravesaba el mismo hasta latitud 5º grados norte, en la costa del Pacífico. Ahí estaba la encomienda del nuevo mundo, en la costa sudamericana del Pacífico. Desde allí traían la plata, hasta que hubo un terremoto y una erupción y el estrecho de Panamá se cerró hacia el año 1260 o el 1270. De esta forma perdieron todos sus abastecimientos de plata." (Págs. 314-315)
Sí, de verdad que han leído Vds. lo que creen que acaban de leer. No es que les haya sentado mal la cena, que se hayan fumado una cáscara de plátano por error o que se hayan excedido con el consumo de ginebra "El Concilio". Tampoco es que me haya inventado yo esa cita para poder añadir un nuevo disparate a los que ya lleva dichos (francamente, con lo bien que lo hace él solo ¿para qué iba a tomarme esa molestia?). Tampoco es que el Mocochof haya "petado" en este momento o que el virus Sábado14 les esté tocando los electrones. Por mucho que puedan dudarlo están despiertos. El Sr. Hurtado realmente asegura que el istmo de Panamá se formó hace menos de 800 años y se queda tan pancho después de soltar ese disparate.
En realidad, América del Norte y América del Sur están unidas desde hace unos tres millones de años. Las pruebas son claras, las faunas de las dos Américas eran muy diferentes como fruto de evoluciones separadas. Sin embargo, hace 2,5-3 millones de años se produce lo que se ha venido llamado El Gran Intercambio Biótico Americano, es decir, que animales que sólo existían en Norteamérica comienzan a aparecer en Sudamérica y viceversa. No es un proceso que afecte sólo a contadas especies y que, por tanto, podría ser fruto de la llegada de unos pocos ejemplares en almadías naturales (por ejemplo) sino que sucede a gran escala. Por otra parte, se produce una diferenciación entre los corales del Atlántico y el Pacífico sin olvidarnos de los foraminíferos. Es decir, que en esa época sucede algo que permite el paso de animales entre las dos Américas a la vez que el Atlántico y el Pacífico quedan aislados. Blanco y migado, sopas de leche. Evidentemente ese algo es la aparición del istmo de Panamá.
Todo ello sin necesidad de entrar en consideraciones como que el vulcanismo en Panamá no registra ninguna erupción de la importancia que afirma el Sr. Hurtado, o que de los datos arqueológicos se desprende que tanto antes como después de tan inmenso (y supuesto) cataclismo existieron asentamientos humanos en lo que hoy es Panamá.
Sobre las "pruebas" que indica el Sr. Hurtado ¿qué podemos decir? Que por de pronto en el segundo viaje de Colón éste no navegó por esta zona sino por La Española, Cuba, Jamaica... así que mal pudo estar buscando el supuesto paso entre los océanos Atlántico y Pacífico, que, por cierto no aparece en el mapa de Piri Reis (ignoro si aparece en el de Müller porque no he podido localizar ninguna reproducción, es más, tampoco he podido encontrar a ningún cartógrafo con ese nombre).
Supongo que en estos momentos se estarán preguntando cómo puede pretender sostenerse una chorrada de ese calibre. Pues porque no hay otro remedio. Supongamos que están Vds. interesados en mantener a toda costa que existió una presencia templaria en América, es decir, que Vds. no buscan pruebas de si realmente estuvieron allí porque ya están convencidos de eso, lo que quieren es que los demás también lo estén. Evidentemente no existe ninguna prueba documental de una supuesta encomienda templaria en América como tampoco ningún resto arqueológico de la misma. No importa, si no hay evidencia es, sin duda, porque estaban allí en secreto. Pero ¿por qué habían de querer guardar ese mutismo? Porque estaban haciendo algo que no querían que se difundiera. ¿Qué puede ser ese algo? Pues la explotación de los recursos naturales americanos en especial los que resultaban más importantes, los metales preciosos. No obstante, no hay pruebas de que los templarios manejasen grandes cantidades de oro así que nos centraremos en la plata. No obstante, hay un problema. La gran explotación de plata en América era el Cerro Rico en Potosí (actual Bolivia) y, por tanto, más cercana al Pacífico que al Atlántico. No importa, los templarios llegaron al Pacífico. Esto deja dos opciones, o fueron capaces de circunnavegar América del Sur doblando el temible cabo de Hornos (y considerando los problemas con que se enfrentaron marinos españoles, portugueses, ingleses... con barcos mucho mejores que los que podían tener los templarios eso no es posible salvo con un coste altísimo en navíos y tripulaciones) o bien entonces había una ruta más sencilla entre el Atlántico y el Pacífico. El lugar apropiado era, por supuesto, la actual Panamá. Esa comunicación podía ser de dos clases, artificial o natural. La primera, no obstante, tampoco es creíble si consideramos lo que costó a los EEUU el llevarla a cabo y eso que contaron con maquinaria que los templarios no podían ni soñar. Por tanto, nos queda la comunicación natural. Sin embargo, hay un nuevo problema, que, como ya dijimos, a finales del S XIII se produjo una gran carestía de plata en Europa por al agotarse las minas alemanas. Si los templarios tenían acceso a las ricas minas sudamericanas eso no tendría que haberse producido... salvo que la comunicación hubiera quedado interrumpida. No hay problema. En esa época el canal natural quedó impracticable. Una oportuna erupción volcánica y ya está, problema resuelto.
Esta "argumentación" les hubiera debido poner los pelos como escarpias porque tiene agujeros del tamaño del tunel del Guadarrama. Si cualquiera de Vds. se hubiera puesto a intentar mejorar esos argumentos lo hubiera hecho sin lugar a dudas. Por ejemplo ¿por qué no "meter en el ajo" a las minas de plata mexicanas cuya exportación por el Atlántico hubiera sido mucho más sencilla? Ah, pero es que Colón no mostró el menor interés por la zona mexicana. En cambio en el cuarto viaje (no en el segundo) sí navegó por las aguas del litoral atlántico de Centroamérica. Como hay que presentar a Colón como el conocedor de los secretos templarios no nos vale esa opción aunque fuera mucho más lógica.
Bueno, pero siempre se puede pretender que la producción de las minas sudamericanas se conducía por caminos terrestres hasta un puerto en el Atlántico y así nos evitamos el improbable paso natural en Panamá ¿no? Claro, pero además de que no existen las infraestructuras que lo hubiera hecho posible ¿cómo explicamos entonces que, supuestamente, a finales del S XIII dejara de llegar la plata americana? Pues, por ejemplo, asegurando que se produjo una revuelta indígena contra los capitalistas templarios que es algo bastante más lógico que la misteriosa erupción volcánica que cubre kilómetros de terreno sin dejar huella alguna de que realmente existiera. Por supuesto, pero es que es fundamental que los indígenas estuvieran "a partir un piñón" con los templarios para poder presentar a Colón como una especie de neo-templario que iba a reanudar las buenas relaciones ya existentes (por cierto, ¿quién se supone que cavaba en las supuestas minas? ¿los Templarios?).
Si están comenzando a escandalizarse porque ese proceder supone adecuar el razonamiento a la teoría y no la teoría a la razón no malgasten energías en ello, porque desde el principio hemos estado viendo dos cosas mucho más graves:
La primera es la consideración de que aunque cite supuestas pruebas que sostienen la teoría, ésta es completamente independiente de que realmente existan éstas o no. Vamos a extendernos un poco más sobre este punto (espero que, como ya estamos acabando, puedan disculparme por última vez). Hasta el momento el Sr. Hurtado ha dicho que hubo encomiendas templarias en Canarias (pruebas válidas aportadas = 0), que los Templarios llegaron al Nuevo Mundo antes que Colón (pruebas válidas aportadas = 0), que explotaban yacimientos de plata en Sudamérica (pruebas válidas aportadas = 0), que había mapas que señalaban la rutas que seguían (pruebas válidas aportadas = 0), que Colón tenía uno de esos mapas (pruebas válidas aportadas = 0), que por eso pudo convencer fácilmente a los Reyes Católicos de que financiaran su expedición (pruebas válidas aportadas = 0). Ya hemos visto como ninguna de sus pruebas se sostienen una vez que empezamos a examinarlas con atención.
La segunda cuestión es aún más grave, es el "olvido" de todo aquello que pueda contradecir su teoría. Por ejemplo, habla de la Institución de Mayorazgo de Colón al referirse a la extraña firma del Almirante, pero se le olvida que en ese documento lo que él asegura que es una alfa mayúscula está considerado como una A romana. de igual forma, no dice nada de que en este mismo escrito D. Cristóbal dice que era genovés. Cuando habla de las relaciones entre Colón y los Reyes Católicos se le olvida toda la biografía de Colón y lo caricaturiza como a una persona que vive de la caridad (¿?), como un patético personaje que nunca hubiera sido escuchado por D. Fernando y Dña. Isabel de no haber algo muy misterioso por el medio. También prescinde de los largos años de estancia en nuestro país de Colón hasta que vio cumplidas sus peticiones; por cierto, cuando ya estaba en camino hacia Francia al habérsele agotado la paciencia (por lo que se ve, las magníficas pruebas que, supuestamente, tenía D. Cristóbal eran de efectos muy retardados). Cuando habla del primer viaje del Almirante se le olvida explicar por qué, si tenía un mapa con la ruta templaria que mostraba el camino a la supuesta encomienda situada a 5º de latitud norte, acaba, en realidad, miles de kilómetros al norte de su objetivo. ¿Era Colón tan incompetente como marino para tener ese error? Pues evidentemente no, porque regresó a la península sin problemas y sin tener pasar por Helsinki por ser incapaz de seguir un rumbo.
Incluso hemos visto lo que es una pura invención de afirmaciones como aquélla tan divertida del Concilio de Ginebra y los mapas templarios.
Así las cosas, ¿puede extrañarse alguien de que los ultraortodoxos sectores universitarios se desternillen cuando oyen estas cosas? Pues D. Lorenzo sí puede.
"-Y volviendo a Colón y a la interpretación de la cartografía...
-Sí. Como te decía él es el único que sabe interpretarla.
-¿Por qué?
-Porque para interpretarla hay que saber tantas matemáticas, o hay que traerlas aprendidas, que en la actualidad poquísima gente sabría descifrarla." (Pág. 315)
Claro, en la época de Colón se sabía mucho más de matemáticas que ahora. Por ejemplo, Colón en sus ratos de ocio inventó el cálculo infinitesimal y sin despeinarse ni un pelo. Si ya lo decía, yo... Por cierto ¿cómo es que Colón, que tantas matemáticas sabía, acabó a miles de kilómetros de su punto de destino? Misterio... La cartografía templaria debía ser una porquería.
"Porque se parte de un error fundamental. Si tu tienes un mapa reconstruido de Ptolomeo verás que todos en su primer meridiano ponen un cero. Ptolomeo está enmarcado hacia el año 150 d. C. El cero aparece en Europa aproximadamente a principios del 900 de la Era cristiana. ¿Cómo es posible que Ptolomeo utilizara esta cifra en el año 150? Alguien se ha equivocado, alguien está interpretando mal al griego." (Pág. 315)
Dos cositas. La primera es que los meridianos pueden estar todo lo mal que se quiera y eso sigue sin explicar el por qué Colón se equivocó de latitud porque ésta no depende de los meridianos sino de los paralelos. De hecho, durante siglos los marinos tenían que calcular la longitud (que es lo que depende de los meridianos) a ojo y conseguían llegar a puerto determinando la latitud con exactitud y la longitud por estima.
La segunda es que Ptolomeo no trabajaba en Europa sino en Egipto y allí sí conocían la noción de cero que habían tomado de los babilonios (que la empleaban desde el año 200 A. de C. al menos) y que representaban con algo parecido a dos triángulos (no lo son realmente) superpuestos. Que en Egipto se conocía se demuestra porque aparece, por ejemplo, en el papiro Carlsberg 32 escrito en demótico (por tanto es egipcio), trata sobre astronomía y está fechado en el S II (caramba, ¡qué coincidencia! en el mismo lugar, en la misma época y con el mismo contenido que la obra de Ptolomeo). La forma en que se representa es ya muy similar a nuestro cero. (Pueden encontrar información sobre este tema del cero en la antigüedad aquí).
Y con esto, hemos acabado aunque para despedirnos, dejaré que D. Lorenzo dé una muestra de modestia y de su peculiar estilo ¿literario?:
"De este modo, en pos de mi verdad, abandoné las islas, dejando atrás el penúltimo eslabón de la apasionante cadena. Y emulando a ese hombre solitario y taciturno que la historia quiso llamar Cristóbal Colón, arribé al hogar consciente de que en breve habría de partir, a empaparme de la magia y las esencias de lugares lejanos, del conocimiento oculto y a veces terrible, siguiendo las huellas de los que después de siglos de silencio continúan la labor milenaria de sus ancestros, con sigilo, esquivando la incomoda mirada de aquellos que les seguimos el paso..."
Por fin
-FIN-
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