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Escritos desde el páramo

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (II)

Viene de aquí
Habíamos dejado a D. Javier arrobado por la teoría de Bauval sobre la supuesta correspondencia entre el cinturón de Orión y las pirámides de Giza, pero eso, evidentemente, no supone nada sobre si esa hipótesis es, o no, correcta. Como ya nos hemos divertido bastante con las "licencias poéticas" del Sr. Sierra, es hora de hincar el diente al misterio de Orión.
Comencemos por el principio. Por mucho que D. Javier quiera ver en ello (si fuera cierto) un apoyo a su propia tesis, a saber, que en el pasado existieron civilizaciones con un extraordinario desarrollo tecnológico (entiéndase por tal un desarrollo que es muy superior al que sostienen los arqueólogos e historiadores "ortodoxos"), eso es algo insostenible.
El cinturón de Orión es un asterismo perfectamente visible y, por tanto, el que los antiguos egipcios colocasen unos monumentos con esa misma disposición no demuestra ningún conocimiento extraordinario. Es más, si hubieran poseído inmensos saberes astronómicos, habrían conocido que el cinturón de Orión está formado por más de tres estrellas puesto que dos de ellas, Mintaka y Alnitak, no son sistemas simples. Sin embargo, en Giza no hay más que tres pirámides principales y no puede pretenderse que las pirámides subsidarias representan las estrellas acompañantes porque los números no cuadran por ningún lado. Por tanto, el conocimiento tecnológico que supondría esa hipótesis (de ser cierta) no es superior al que hace que en muchos sitios se conozca popularmente al cinturón de Orión como "Las tres Marías", una mera observación a ojo desnudo del cielo.
Una vez aclarado esto, podemos ir ya al supuesto misterio de Orión. Cualquier hipótesis, la formule Bauval o Perico el de los Palotes, tiene su particular "prueba del nueve" en su correlación (o en la falta de ella) con la realidad. Si Bauval acertase eso supondría, por lógica, que existiría un plan para levantar las pirámides de Giza de acuerdo con unas posiciones predeterminadas, pero ¿hay algo que permita sostener tal afirmación?
El más grande de los constructores de pirámides del antiguo Egipto no fue, como podría pensarse, Keops sino su señor padre, el faraón Esnefru, que edificó al menos dos grandes pirámides en Dasur, las conocidas como pirámide Romboidal y pirámide Roja, y tal vez una tercera en Meidum aunque aún se discute si ésta fue construida como pirámide escalonada por el faraón Huni, padre de Esnefru, y convertida en pirámide de caras lisas por Esnefru o si la mayoría de la edificación se debe a éste.
El horus Jufu (faraón Keops para los griegos) prefirió edificar la suya en Giza si hemos de creer a Bauval con la idea de representar el asterismo del cinturón de Orión. Imaginemos (algo que resulta fácil, divertido y además sale gratis) que fue así. ¿Estamos puestos en situación? Prosigamos. Obviamente para ello Keops necesitaba levantar tres pirámides lo que dejaba dos posibles soluciones al problema, emular a su papá y ordenar la edificación de tres de ellas o bien conformarse con levantar una dejando el cumplimiento del resto del plan a sus sucesores. ¿Sucedió algo de ello? Veámoslo.
La Gran Pirámide es tan imponente que ha terminado por eclipsar el resto de las construcciones realizadas por orden del horus Jufu (por cierto y aprovechando que el Nilo pasa por Egipto, conocemos a la persona que se encargó de hacer realidad esas órdenes, el príncipe Hemiunu, que, la verdad, no tiene mucha pinta de extraterrestre en su retrato que se conserva en el museo de Hildesheim. Aparte de unos kilitos de sobra, es una persona de lo más normal). No obstante, el complejo de Keops estaba formado por una pirámide principal (230,37 metros de lado por 146,6 metros de altura), tres pirámides de tamaño mucho más reducido (unos 50 metros de lado y 30 de altura) conocidas como pirámides de las Reinas y una pirámide satélite cuyas ruinas fueron recientemente descubiertas (unos 20 metros de lado y altura desconocida), además de los cementerios este y oeste con mastabas (entre ellas la del príncipe Hemiunu), templo funerario inferior y superior, avenidas, fosas de las barcas celestes y, posiblemente, la Esfinge (aunque tradicionalmente se haya afirmado que representaba a Kefrén, es más probable que fuera obra de Keops). Así las cosas ¿por qué no ordenó Keops la edificación de las tres pirámides necesarias para representar el cinturón de Orión? Si lo importante era la propia simbología ligada a Orión, ésta no dependía de que las pirámides fueran más o menos grandes así que podía haberlo realizado... y, sin embargo, no lo hizo.
Bueno, supongamos que por alguna razón que se nos escapa, Jufu prefiriera levantarse para sí un "peazo" pirámide de tres pares de huevos y dejar el resto de la tarea edificatoria según-el-plan-estelar a sus sucesores. Si es así, éstos lo disimularon muy bien. ¿Cómo? ¿No fue su hijo el horus Jafra (faraón Kefrén para los griegos), el que construyó la segunda pirámide en Giza? Pues sí, el único problema es que Kefrén no fue el inmediato sucesor de Keops. A la muerte de éste, su hijo Djedefre realizó los ritos funerarios, accedió al poder... y se olvidó del supuesto plan diseñado por su papá porque ordenó inmediatamente la edificación de su pirámide en Abu Roash, ocho kilómetros al norte de Giza. Sólo la temprana muerte del nuevo horus permitió la llegada al trono de su hermano Kefrén, algo que, por supuesto, no podía ser conocido por Keops que si hubiera confiado la tarea de continuar su obra a alguien hubiera sido a su heredero, Djedefre.
Ya tenemos a Kefrén sentado en el trono del Alto y Bajo Egipto. ¿Qué hace? Pues más que obedecer a las supuestas consignas de papá Keops, parece decidido a superarle. Ordena la edificación de su complejo funerario justo al lado del de Jufu. En ese complejo destaca la pirámide principal cuyo nombre original era una declaración de intenciones porque se conocía como "Jafra es el más grande". Como, no obstante, parece que no las tenía todas consigo sobre su capacidad de superar la pirámide paterna, hizo varias "trampas". Edificó la pirámide sobre una elevación del terreno, redujo la longitud de los lados (215,25 metros frente a los 230,37 de la Gran Pirámide) y aumentó la pendiente (53 grados frente a 51) con lo que consiguió que su pirámide pareciera más alta que la de su padre pese a que medía 143,5 metros frente a los 146,6 metros de la de Keops (en la actualidad, 136,4 metros frente a 138,75 metros) y todo ello pese a que el volumen construido fue muy inferior (1.659.220 metros cúbicos frente a 2.521.000 metros cúbicos). Si en la comparación piramidal Jafra lleva todas las de perder (además, en su complejo sólo existe una pirámide satélite) por el contrario los templos de Kefrén son muy superiores a los de su padre con sus grandes monolitos y su revestimiento de granito rojo. Algo estaba cambiando en la simbología asociada a las pirámides, importa menos la pirámide en sí en beneficio de los templos funerarios.
A la muerte de Kefrén le sucede su sobrino Baka, hijo de Djedefre que si no accedió al trono a la muerte de su padre parece que fue debido a su corta edad. El horus Baka también se "olvida" del supuesto plan del abuelito Keops porque ordena la construcción de su pirámide en Sauiet al-Arian (o Zawiet el-Aryan, según la transcripción fonética inglesa), seis kilómetros al sur de Giza. La temprana muerte del faraón (¿también había sido prevista por Keops-Nostradamus?) permitió la llegada al trono del horus Menkaure (faraón Micerino), hijo de Jafra que decide construir su complejo funerario al lado del de papá. Su pirámide principal que llevaba el nombre de "Menkaure es divino" ("La modestía es la virtud de los que no tienen ninguna virtud" debía pensar esta familia) medía "sólo" 65-66 metros de altura aunque, eso sí, estaba acompañada por tres pirámides conocidas también, al igual que en el caso de la Gran Pirámide, como pirámides de las Reinas. En cambio, los templos funerarios eran extraordinarios con monolitos que llegan a alcanzar un peso de 200 toneladas.
¿Es compatible este follón de faraones que tan pronto levantan sus complejos funerarios en Giza como fuera de la Meseta con un supuesto sometimiento a un plan prefijado? Pues más bien no porque, repetimos, el acceso al poder supremo por parte de los faraones Jafra-Kefrén y Menkaure-Micerino que sí construyeron sus pirámides en Giza después de Jufu-Keops sólo tuvo lugar por unas circunstancias imprevisibles, las tempranas muertes de Djedefre y Baka.
Obviamente "pintan bastos" para el supuesto misterio de Orión, pero como siempre hay una posible respuesta esotérica por muy disparatada que ésta sea, siempre podría pretenderse que Jafra y Menkaure "liquidaron" a Djedefre y Baka respectivamente para poder continuar con el plan de Jufu, traicionado por sus herederos (o cualquier parida semejante).
Por si acaso, añadiremos un par de cosas más. Ya dijimos que la pirámide de Kefrén se había realizado sobre una elevación del terreno, una circunstancia geológica que tampoco podía estar prefijada por ningún plan celeste (las fuerzas orogénicas suelen hacer poco caso de estas cosas). Ya es hora de decir que Jafra no era el único "tahúr del Mississippi" en la familia. Si él hizo un poco de trampa, la verdad es que su padre también jugaba con cartas marcadas. Cuando se habla de la cantidad de bloques de piedra empleados en la construcción de la Gran Pirámide se suele olvidar que el núcleo de ésta es, al menos en parte, un montículo natural de por lo menos siete-ocho metros de altura, una nueva circunstancia geológica que no podía estar prefijada...
No obstante, y pese a todas estas objeciones, la hipótesis de Orión podía haber tenido una mayor aceptación de no ser por los desbarres de Bauval. Como la versión del Sr. Sierra es de lo más ligth (por el momento, porque no tardará en ponerse estupendo) vamos a una visión más cercana al original (y mucho más bizarra) como la contenida en este soberbio disparate en forma de artículo (o algo así).
Observemos como Bauval defiende una relación entre el tamaño de las pirámides y el brillo aparente (o magnitud) de las tres estrellas que forman el cinturón de Orión. Veamos qué hay de (in)cierto en ello:
Alnitak (La Guirnalda) correspondería a la pirámide de Keops. Tiene una magnitud promedio de 2,05.
Alnilam (La Sarta de Perlas) correspondería a la pirámide de Kefrén. Tiene una magnitud de 1,7.
Mintaka (El Cinturón) correspondería a la pirámide de Micerinos. Tiene una magnitud de 2,23.
Dado que el brillo aparente es mayor cuanto menor es la cifra de la magnitud, resulta que el orden de mayor a menor de las estrellas que forman el cinturón es:
Alnilam (corresponde a Kefrén), Alnitak (corresponde a Keops), Mintaka (corresponde a Micerinos). Si el tamaño de las pirámides guardara relación con la magnitud tendríamos que la pirámide de Kefrén tiene que ser más grande que la de Keops... pero no lo es.
Más información sobre las estrellas del cinturón de Orión puede ser encontrada aquí.
Añadamos que la teoría original de Bauval era aún más divertida porque solventó el follón de faraones que construían o no sus pirámides en Giza de forma hilarante. Cortó por lo sano y aseguró que la pirámide de Djedefre correspondía a Saiph y la de Baka a Bellatrix, dos de las estrellas de la constelación de Orión aunque fuera del asterismo del cinturón. El hecho de que las distancias reales entre las necrópolis no guardaran ninguna relación con la distancia aparente entre las estrellas, por no hablar de que siguiendo sus propias afirmaciones sobre la relación entre magnitud estelar y tamaño de la pirámide la pirámide de Djedefre que correspondería a Saiph (magnitud 2,06) tendría que haber tenido un tamaño similar a la de Keops cuando era, en realidad, similar a la de Micerino y que la pirámide de Baka que correspondería a Bellatrix (magnitud 1,64) tendría que haber sido mucho mayor que la de Keops (con un par), bastó para desestimar esta hipótesis que, desde entonces, ha sido convenientemente olvidada por sus defensores. En efecto, basta con observar que faltan las dos estrellas más brillantes de Orión, Rigel (magnitud, 0,1) y Betelgeuse (magnitud variable entre 0,4 y 0,9), que, en caso de que hubieran sido construidas, hubieran tenido que serlo en pleno valle del Nilo y en el desierto Occidental respectivamente. Pueden imaginarse lo divertido que hubiera resultado una pirámide con derecho a inundación periódica como hubiera sucedido en el caso del monumento correspondiente a Rigel, eso por no hablar de que hubieran debido de ser "las madres de todas las pirámides" en cuanto a su tamaño según Bauval relacionado con su magnitud.
¿Más cosas que D. Javier no dice sobre la hipótesis de Bauval? Pues sí (¡qué mala memoria tiene este chico!), que también pretendió que las dos pirámides ya mencionada de Esnefru en Dasur corresponderían a dos estrellas de las Híadas, Aldebarán y Epsilón Toro, cuando hay una teoría mucho más sencilla que explica el porqué de la existencia de esos dos monumentos, la pirámide romboidal se construyó sobre un suelo poco firme lo que hizo que aparecieran grietas y obligó a levantar una segunda pirámide, la Roja, en un terreno más firme. Nuevamente, en vez de mirar tanto al cielo conviene mirar más a la Tierra. [1]
Y con esto y un bizcocho deberíamos poder acabar con Egipto y las pirámides, pero como el Sr. Sierra parece el conejito de Duracell sigue erre que erre así que en la próxima entrega tendremos que hablar de los textos de las pirámides (que el Gran Pitufo nos pille confesados).
NOTA:
[1] Véase "Historia de las pirámides de Egipto". José Miguel Parra. Editorial Complutense S. A. Madrid, 1997. Págs. 244-247. (Aunque el autor acepta como hipótesis en esta obra la correspondencia entre el cinturón de Orión y las pirámides de Giza desestima el resto de la teoría de Bauval. En textos posteriores extendió su rechazo a la totalidad de la tesis de Bauval).

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