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Escritos desde el páramo

Misterios y enigmas de la editorial extraterrestre

Volvemos pues a la normalidad. Septiembre es el mes del regreso a la cotidianeidad después del final de las vacaciones (quien tenga la suerte de tenerlas, claro) y, también, el del lanzamiento de nuevas (o no) colecciones. Como no podía por menos de ser, los "extraterrestres" (es decir, los "muchachos" de la editorial Planeta-DeAgostini) contribuyen con su granito de arena a esta manía de convertirnos a los españoles en coleccionistas de algo (el que no se empeña en transformarme en filatélico quiere que sea arctófilo) no tanto por lo que ello tiene de positivo desde el punto de vista de la personalidad como por interés económico.
Si la colección (nunca mejor dicho) de chorradas suele ser memorable (entre otras ya he visto el anuncio de una colección de minerales energético -no, no se refieren a la antracita-) este año parecen decididos a superarse. Los "chicos" de Planeta (que son tan listos que han conseguido hacer un negocio de la venta de libros en un país en el que no lee casi nadie comenzando por el Presidente de Gobierno del que todavía se recuerda su deplorable ¿lectura? del Quijote en la que mencionó dos veces el Amadis -sic, con acento en la segunda a- de Gaula) no iban a conformarse con ser menos que los demás, así que han ofrecido no una sino tres colecciones de las que tenemos que hablar.
Que en la editorial Planeta están muy cabreados por haber dejado escapar el "chollo" de "El código da Vinci" no es ningún secreto, es más, si me apuran es algo lógico, porque a Planeta le importa tres huevos lo que publiquen mientras dé dinero, algo que se demuestra viendo que en su catálogo figuran las obras literarias de Juan José Benítez. Así, trataron de subirse al carro del éxito de las noveluchas de transfondo religioso con un infumable "El último merovingio" de Jim Hougan (por cierto, una novela escrita antes de "El código..." pero que de puro mala no había interesado a nadie). Ahora, con ese mismo título encabezan (bueno, en realidad estoy pensando en que el término más propio no sería ése y sí alguno que hiciera referencia a otras partes anatómicas) una "magnífica" colección titulada Misterios y Enigmas de la Historia (casi nadie al aparato).
Una denominación tan grandilocuente ¿qué oculta? Pues según la propia editorial:
"A través de un relato de ficción los autores de esta colección nos desvelan los misterios del pasado a través de los enigmas que éste plantea.
Los libros de Misterios y Enigmas de la Historia, como muchas de las mejores narraciones de intriga y suspense, nos introducen en el mágico mundo de la ficción sin olvidar que el contexto en que se desarrolla es fruto de un profundo y fiel respeto hacia la realidad de la época.
Este escogido repertorio de novelas de apasionantes tramas, donde el pasado y el presente se funden para crear una historia de intrigas y pasiones, atraparán de inmediato al lector, quien irá deshilvanando poco a poco cada una de las incógnitas planteadas.
Reyes y duques, papas y cardenales, monjes y juglares, ortodoxos y herejes, pero también los hombres y mujeres corrientes que forman parte de nuestro pasado histórico participan en las historias de ficción que nos permitirán no sólo conocer los tiempos pasados sino también entender, con un sentido crítico, nuestro presente."
Lo que deja bien claro algunas cosas, la primera es que el encargado de hacer este reseña no es, precisamente, un premio nobel de literatura (se puede escribir peor, pero es difícil).
La segunda que además de no saber escribir tampoco debe saber leer porque pretender (dejemos aparte consideraciones literarias) que obras como la Trilogía Templaria de Nicholas Wilcox (más conocido como Juan Eslava Galán) es "fruto de un profundo y fiel respeto hacia la realidad de la época" sólo puede significar tres cosas:
a) Que no la ha leído o si lo ha hecho no ha entendido ni palabra.
b) Que para él (o ella) la palabra respeto significa algo distinto que para el común de los mortales.
c) Que no tiene ni idea de cuál era la realidad de la época.
Seamos benévolos y pensemos que la explicación correcta es la "a".
La tercera cuestión que queda clara es que para el redactor (o la redactora) de ese resumen, la colección está formada por obras de ficción: "A través de un relato de ficción los autores de esta colección..." y después repite otras dos veces la palabra "ficción". Nada tengo que objetar a ello (al contrario, apoyo esa consideración), pero supongo que ése no será el parecer de los Sres. Sierra y Picknett & Prince, autores respectivamente de "En busca de la edad de oro" y "La revelación de los templarios" (entregas número 13 y 12) que, supuestamente, son fruto de largas y dificultosas investigaciones (como siempre) que desvelan profundos enigmas que nadie antes había revelado (como siempre) y no meras novelas (afortunadamente para los críticos literarios que hubieran podido colgarse de un pino si hubieran tenido que leer esos bodrios).
¿Qué pintan esas dos obras de investigación (de himbestigación) en una serie de novelas? Pues eso me gustaría saber y no encuentro explicación alguna más allá de que Planeta ha decidido entonar el mea culpa y reconocer que no tienen nada que ver con la realidad, pero, por desgracia, Planeta también nos obsequia (es una mera forma de hablar, si la quieren pasen por caja) con la colección Enigmas históricos al descubierto en la que junto a obras historiográficas magníficas como "Auge y caída de los templarios" de Alain Demurger y "La otra historia de los cátaros" de Malcolm Lambert (si aceptan un consejo, aprovechen esta ocasión para adquirir a bajo precio unos textos excelentes) colocan cosas como "Jesús o el secreto mortal de los templarios" de Robert Ambelain o "El nuevo código secreto de la Biblia" de Michael Drosnin, lo que sólo contribuye a que el lector "se haga la picha un lío" y ya no distinga realidad de ficción ni historia de pseudohistoria. Totum revolutum que la pela es la pela.
¿Faltaba algo más para liar la madeja? Pues sí, la Biblioteca Guerra Civil (sic) en la que parece que la idea de Planeta de ser objetivos en temas históricos consiste en oponer libros sesgados por la visión "de derechas" con libros sesgados por la visión "de izquierdas" y así todos contentos (o todos cabreados, que también es posible e igualmente beneficioso para la caja). Tal vez el título "Biblioteca Guerra Civil" no sea el disparate que parece. En fin, menos mal que la quieren vender como:
"La colección Biblioteca Guerra Civil constituye una aportación decisiva al conocimiento profundo, sereno y riguroso del conflicto. Es una selección de libros fundamentales, elaborados desde diversas ópticas y escritos a veces por testigos directos del acontecimiento bélico y otras por historiadores de relevancia indiscutida."
"conocimiento profundo, sereno y riguroso" "historiadores de relevancia indiscutida" Ya, ya...
Pues eso, que feliz rencuentro con la vida cotidiana. Como han visto algunas cosas nunca cambian.
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