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Escritos desde el páramo

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (IX)

Viene de aquí
Como parece que el Sr. Fernández Bueno es el primero que no está muy convencido del valor probatorio de la cantata templario-masónica para gaita escocesa que nos ha interpretado de forma deplorable, considera conveniente el citar, por una vez, las evidencias que respaldan esas afirmaciones, lo cual es muy de agradecer porque al menos el que subscribe ya estaba hasta las narices de tanta tradición tricentenaria "made in Germany" cuando no inventada hace cuatro días al grito de Pecunia non odet! (lema que algún escéptico también ha hecho suyo, que en esto en todas partes cuecen habas).
Veamos que nos dice D. Lorenzo:
"Entre la multitud de esculturas que abarrotan los muros de la capilla de Rosslyn se encuentran unas muy características, situadas sobre una de las ventanas de la misma. Se trata de esculturas que representan sin lugar a dudas mazorcas de maíz, cereal típicamente americano desconocido en Europa en el momento de la construcción de este templo. ¿Es posible que este dato pasara de Henry St. Clair a su nieto William, fundador de la misma?" (Pág. 246)
Por fin algo verificable. Antes que nada, veamos esas "esas esculturas que representan sin lugar a dudas mazorcas de maíz". Dado que D. Lorenzo ha estado demasiado ocupado haciéndose fotografías a sí mismo (Págs. 17, 35, 74, 178, 196 y 223), a sus colaboradores (Págs. 183, 308 y 309) y a cosas que nada tienen que ver con estas historias (Págs. 26, 27, 28, 29...) se le pasó el incluir las que sí eran necesarias. Ya lo vimos con la del relieve que supuestamente reproduce una iniciación masónica y ahora con la del maíz (y después veremos otra ilustración que debería haber sido incluida y tampoco lo fue).
Bien, ¿dónde están esas indudables mazorcas de maíz? Pues eso mismo me gustaría saber. Para los que se creen esa identificación están en el arco más cercano a la vidiera. Sin embargo, basta con mirar atentamente la representación escultórica y compararla con una planta de maíz para ver que no cuela. Faltan las grandes hojas características de este cereal. Además, las supuestas mazorcas son demasiado anchas y cortas si las comparamos con las reales.
Segunda prueba:
"La Narración de Zeno describe que un sobrino de Henry, sir James Gunn de Clyth, falleció poco después de llegar a las actuales costas de Massachusetts. Pues bien, grabado en una roca de Prospect Hill, en Westford (Massachusetts), aparece la imagen de un caballero medieval.
Se trata de un petroglifo, descrito por primera vez en una historia de dicha población de 1883... Se trataba de una serie de perforaciones en la roca que, tras ser unidas con tiza o espolvoreándolas con polvos de talco, dieron la imagen de un guerrero con casco junto con las formas de su escudo y de su espada que le sirvieron de monumento funerario.
El escudo se reconoció como perteneciente a la familia Gunn y la espada se dató entre 1375 y el 1400." (Págs. 246-247)
Nuevamente, tampoco hay ninguna fotografía del (supuesto) petroglifo de Westford. No quiero pensar que eso esté causado porque en el (supuesto) petroglifo no se distingue nada. Comencemos por el principio. La "Narración de Zeno", repetimos, no habla de Henry Sinclair, no habla de Massachusetts y no habla de James Gunn (a esto se le llama empezar con mal pie). El escudo (y su motivo heráldico) no está grabado sino pintado. El único grabado real es la T de la empuñadura de la espada que fue realizada por dos muchachos en el S XIX porque el resto de los supuestos grabados son marcas glaciares. Véase este artículo y este otro.
Veamos una tercera prueba:
"Por último, como tercer punto a favor de este descubrimiento pionero de América, en 1849 se dragó el puerto de Louisbourg en Cape Breton Island (Nueva Escocia) y se identificaron los restos de un cañón, que hoy en día se encuentra en la fortaleza de dicha localidad. Se trata de una pieza de artillería primitiva con ocho anillos soldados alrededor de su pequeño cañón, con una recámara desmontable con asa para cargar la pólvora y con un pie metálico vertical. Este fue el primer tipo de piezas de artillería que se usaron en los barcos. A finales del S XIV ya habían quedado anticuadas puesto que, por aquel entonces, se dominaba el arte de fundir cañones de bronce o de hierro de una sola pieza y no era necesario usar anillas para que las barras soldadas de los cañones no se rompieran. (Págs. 247-248)
Obviamente, Andrew Sinclair, que es de quien toma este argumento, no tenía ni idea de la historia de la artillería naval. Las bombardas o cañones de retrocarga de hierro forjado (que es a los que se refiere) se siguieron fabricando hasta el S XVI. Por ejemplo, el Mary Rose (que se hundió en 1545) montaba cañones de bronce y de hierro forjado. Es más, los falconetes (es decir, un cañón de pequeño calibre con una horquilla que se sujetaba a un pie que le permitía girar, justo lo que está describiendo) se empezaron a usar a principios del S XV, es decir, después de que, según Andrew Sinclair, quedaran obsoletos (por cierto, también con posterioridad al supuesto viaje de Henry Sinclair). Por si tienen interés en el tema, aquí pueden encontrar un buen artículo sobre el tema y aquí otro sobre el uso de los cañones navales de hierro forjado. Vamos, que ni de coña es admisible la pretensión de que ese cañón demuestra la existencia de un viaje a finales del S XIV, porque ese tipo de artillería se siguió empleando en el S XVI cuando América estaba más que descubierta.
Seguimos:
"Esta posible llegada del príncipe Henry a los territorios que posteriormente recibieron el nombre de Nueva Inglaterra concuerda con la leyenda que todavía se conserva entre los indios "micmac", que habla de la llegada del divino Glooscap..." (Pág. 248)
¿De verdad? ¿Qué tal si antes de seguir diciendo estas cosas se leen los mitos que tienen por protagonista a Glooscap? Más que nada, porque me encantaría saber cómo Henry Sinclair hizo crecer a una langosta para que luchara con una anguila gigante. Por cierto, aquí tienen más mitos relacionados con Glooscap.
"...semejante al mito maya de Quetzalcoalt, el dios blanco alado que fue identificado con Cortés y que facilitó a este su conquista del Imperio Azteca." (Pág. 248)
Vale, el mito "maya" de Quetzalcoalt, por favor... No obstante, estoy de acuerdo en que el mito de Quetzalcoalt (al menos alguno de los mitos porque se refieren a personajes homónimos pero distintos) sí tienen relación con los de Glooscap pero eso no supone una prueba a favor del viaje del Henry Sinclair. A ver si me explico. Hay paralelismos entre ambos, por ejemplo, ambos intervienen en la creación de los seres humanos, ambos son seres civilizadores... lo que posiblemente signifique que ambos proceden de una misma figura mítica anterior o que por influencia cultural uno proviene del otro. El "problemilla" para los que quieren ver en esto una prueba del viaje de Henry Sinclair es que Quetzalcoalt existía (con el nombre que fuera) mucho antes de que Henry Sinclair naciera e incluso antes de que el Temple fuera creado. La "Serpiente emplumada" (que es lo que significa Quetzalcoalt) es ya uno de los dioses a los que se rinde culto en la cultura de Teotihuacán (sus fechas de aparición, desarrollo y desaparición pueden encontrarlas en el artículo antes enlazado) con lo que se va a tomar por el saco toda presunta relación con un viaje europeo en el S XIV, porque para entonces, este mito llevaba siglos existiendo.
A continuación, la emprende con los antiguos mapas de esta región citando a Andrew Sinclair:
"...en la Baccalearum Regio de Nueva Escocia aparece el cuarto caballero coronado y barbado, arrodillado junto a su escudo y con la sobreveste de las órdenes militares como testimonio de algún recuerdo de una colonia real o principesca que existió allí." (Pág. 248)
Pues nada, será cosa de que el Sr. Sinclair piense en aclararnos qué colonias reales o principescas existieron en el centro de África antes de 1500. ¿Por qué? Porque en el mapamundi de Juan de la Cosa también aparecen figuras regias en el centro de África. Sencillamente, las viñetas que figuran en los portolanos y mapas de la época pueden estar relacionadas con los lugares que describen o ser un mero adorno. Por tanto, mal pueden ser una prueba de nada. Todo ello concediendo que tal mapa exista realmente porque al menos yo no he sido capaz de encontrar ninguna referencia a "un mapa del nuevo mundo realizado en el siglo XVI por los cartógrafos Vopell y Vavassatore" (Pág. 248). Sí la obra cartográfica de Caspar (o Kaspar) Vopell (o Vopelius) es conocida, el tal Vavassatore no lo es. Agradeceré cualquier referencia que puedan aportar sobre este tema.
"Ante la figura hay una inscripción que dice "Agricole proseu C. di laborator". Estas palabras dan a entender la práctica de la agricultura en aquel cabo, o la existencia en el mismo de plantaciones, a beneficio de una sociedad dedicada al trabajo (laborador), como podría ser una orden dinástica o militar." (Pág. 249)
Pues no. Por de pronto las órdenes militares o dinásticas nunca se han caracterizado por su dedicación al trabajo (por lo menos a las faenas agrícolas). Además, la explicación es mucho más sencilla. Laborator es el nombre latino de Labrador y C. Laborator es el cabo Labrador, ni más ni menos. Después veremos de dónde le viene el nombre a la península y al cabo que no tiene nada que ver con órdenes de ningún tipo.
"Sinclair indagó en la cuestión accediendo a un mapa anterior conocido como "Frisius-Mercator" de 1537, en el que está grabada la frase "Promontorium agricule seu cabo del laborador" -Promontorio agrícola en el cabo del Laborador-. Además, el autor del mapa localizaba dicho lugar con tres banderas similares a una cruz griega "rematada por una cruz foliada", indudablemente parecida a la que los templarios portaban en su señera, en el "Baccalearum Regio" de la Nueva Escocia." (Pág. 249)
Veamos, por de pronto Gérard Mercator y Gemma Frisius en 1537 lo que realizaron es un globo estelar (es decir, la representación de las distintas constelaciones). Supongo que a lo que se refiere en realidad es al globo terrestre de 1535-36 confeccionado por Mercator, Frisius y Gaspard van der Heyden. Además de que vuelve a equivocarse con el tema del cabo Labrador (repetimos, es un nombre propio y no la descripción de una actividad) añade un nuevo error. En efecto, las banderas con emblemas suelen referirse a los países que ejercen la soberanía sobre la zona pero en esta época no hay banderas nacionales así que a veces se producen confusiones de lo más curiosas como los numerosos de mapas de esta época en los que las posesiones españolas en América están señalizadas con las barras rojas y doradas de la corona de Aragón lo que ha dado lugar a algunos curiosos disparates nacionalistas. Esta ausencia de banderas nacionales hace que cada cartógrafo recurra a los símbolos que le parezcan bien. La soberanía portuguesa se señala con frecuencia con la cruz de la Orden de Cristo. Por ejemplo, vean esta sección del mapa de Pedro Reinel (Cc. 1535) en el que podrán encontrar sobre las zonas de soberanía española tanto el emblema de Castilla como el de Aragón y en las de soberanía portuguesa (Brasil y regiones de África) el emblema de los cinco bezantes de plata puestos en sotuer (es decir, cinco bolas plateadas dispuestas en forma de aspa) que son las quinas de Portugal como la cruz roja de la Orden de Cristo. ¿Por qué aparece este emblema portugués en Labrador? Por obvias razones, lo habían explorado portugueses. En el mapa de Alberto Cantino de 1502 aparece sobre la representación de Newfoundland y Labrador la etiqueta "Terra del Rey de Portugall". Las cruces rojas vienen a significar los mismo, que esas tierras son portuguesas.
"Lo más llamativo es que en ese mismo punto aparecía la frase "Terra per britanos inventi", anunciando sin paliativos que existía un archivo escondido en la memoria de alguien en el que se guardaba un secreto de vital importancia: el recuerdo de la presencia de colonizadores antes de que fuera realizado el mapa." (Pág. 249)
¡Qué arte para inventarse historias! Esa frase (Tierra descubierta por los ingleses -o los británicos-) sencillamente hace referencia a que, según la creencia de la época, habían sido descubiertas por el italiano Giovanni Caboto, más conocido por la versión inglesa de su nombre, John Cabot, al servicio de Inglaterra. Ni archivos escondidos ni secretos de vital importancia. Simple historia de los descubrimientos geográficos.
"Es curioso que "laborador", o labrador, que para el caso es lo mismo, despertó el interés de varios investigadores que intuyeron una hipótesis algo aventurada, pero no por ello carente de valor. Tal palabra podría proceder de "La Bras d´or" o "Labora d´or", nombres con los que eran denominados minas y lavaderos de oro sitos en una pequeña isla de Nueva Escocia, cuya única virtud residía en la belleza de sus bosques de robles. Se llamaba Oak Island..." (Pág. 251)
Pues esa hipótesis carece de todo valor por dos razones. La primera es que en Oak Island no había minas ni lavaderos de oro. La segunda es que el nombre de Labrador tiene un origen conocido, el de haber sido explorado por Joao Fernandes "Lavrador" (apodo que se debe a que ésa era la ocupación de su familia en las Azores).
Bueno, pues toda esta sarta de disparates da pie para divagar sobre el posible paradero del tesoro del Temple en Oak Island (que Dios no pille confesados...)
-Continuará-"
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