Blogia

Escritos desde el páramo

Cumpleaños feliz

Pues eso, que tal día como hoy hace justo un año (cómo pasa el tiempo) el que subscribe tomó la decisión de salir de su ostracismo y perpetrar este nuevo boboblog. No sé Vds. (aunque lo sospecho), pero yo me lo he pasado muy bien en este tiempo, lo que, amenazo, me da cuerda para proseguir con esta labor y más ahora que tenemos una nueva versión de Blogia (gracias, Roberto) que permite un trabajo más cómodo a la hora de redactar estar historias perfectamente prescindibles.

Así que den por soplada la velita en la tarta de rigor (y no pidan un deseo porque no les va a servir de nada)   

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (II)

Viene de aquí
Habíamos dejado a D. Javier arrobado por la teoría de Bauval sobre la supuesta correspondencia entre el cinturón de Orión y las pirámides de Giza, pero eso, evidentemente, no supone nada sobre si esa hipótesis es, o no, correcta. Como ya nos hemos divertido bastante con las "licencias poéticas" del Sr. Sierra, es hora de hincar el diente al misterio de Orión.
Comencemos por el principio. Por mucho que D. Javier quiera ver en ello (si fuera cierto) un apoyo a su propia tesis, a saber, que en el pasado existieron civilizaciones con un extraordinario desarrollo tecnológico (entiéndase por tal un desarrollo que es muy superior al que sostienen los arqueólogos e historiadores "ortodoxos"), eso es algo insostenible.
El cinturón de Orión es un asterismo perfectamente visible y, por tanto, el que los antiguos egipcios colocasen unos monumentos con esa misma disposición no demuestra ningún conocimiento extraordinario. Es más, si hubieran poseído inmensos saberes astronómicos, habrían conocido que el cinturón de Orión está formado por más de tres estrellas puesto que dos de ellas, Mintaka y Alnitak, no son sistemas simples. Sin embargo, en Giza no hay más que tres pirámides principales y no puede pretenderse que las pirámides subsidarias representan las estrellas acompañantes porque los números no cuadran por ningún lado. Por tanto, el conocimiento tecnológico que supondría esa hipótesis (de ser cierta) no es superior al que hace que en muchos sitios se conozca popularmente al cinturón de Orión como "Las tres Marías", una mera observación a ojo desnudo del cielo.
Una vez aclarado esto, podemos ir ya al supuesto misterio de Orión. Cualquier hipótesis, la formule Bauval o Perico el de los Palotes, tiene su particular "prueba del nueve" en su correlación (o en la falta de ella) con la realidad. Si Bauval acertase eso supondría, por lógica, que existiría un plan para levantar las pirámides de Giza de acuerdo con unas posiciones predeterminadas, pero ¿hay algo que permita sostener tal afirmación?
El más grande de los constructores de pirámides del antiguo Egipto no fue, como podría pensarse, Keops sino su señor padre, el faraón Esnefru, que edificó al menos dos grandes pirámides en Dasur, las conocidas como pirámide Romboidal y pirámide Roja, y tal vez una tercera en Meidum aunque aún se discute si ésta fue construida como pirámide escalonada por el faraón Huni, padre de Esnefru, y convertida en pirámide de caras lisas por Esnefru o si la mayoría de la edificación se debe a éste.
El horus Jufu (faraón Keops para los griegos) prefirió edificar la suya en Giza si hemos de creer a Bauval con la idea de representar el asterismo del cinturón de Orión. Imaginemos (algo que resulta fácil, divertido y además sale gratis) que fue así. ¿Estamos puestos en situación? Prosigamos. Obviamente para ello Keops necesitaba levantar tres pirámides lo que dejaba dos posibles soluciones al problema, emular a su papá y ordenar la edificación de tres de ellas o bien conformarse con levantar una dejando el cumplimiento del resto del plan a sus sucesores. ¿Sucedió algo de ello? Veámoslo.
La Gran Pirámide es tan imponente que ha terminado por eclipsar el resto de las construcciones realizadas por orden del horus Jufu (por cierto y aprovechando que el Nilo pasa por Egipto, conocemos a la persona que se encargó de hacer realidad esas órdenes, el príncipe Hemiunu, que, la verdad, no tiene mucha pinta de extraterrestre en su retrato que se conserva en el museo de Hildesheim. Aparte de unos kilitos de sobra, es una persona de lo más normal). No obstante, el complejo de Keops estaba formado por una pirámide principal (230,37 metros de lado por 146,6 metros de altura), tres pirámides de tamaño mucho más reducido (unos 50 metros de lado y 30 de altura) conocidas como pirámides de las Reinas y una pirámide satélite cuyas ruinas fueron recientemente descubiertas (unos 20 metros de lado y altura desconocida), además de los cementerios este y oeste con mastabas (entre ellas la del príncipe Hemiunu), templo funerario inferior y superior, avenidas, fosas de las barcas celestes y, posiblemente, la Esfinge (aunque tradicionalmente se haya afirmado que representaba a Kefrén, es más probable que fuera obra de Keops). Así las cosas ¿por qué no ordenó Keops la edificación de las tres pirámides necesarias para representar el cinturón de Orión? Si lo importante era la propia simbología ligada a Orión, ésta no dependía de que las pirámides fueran más o menos grandes así que podía haberlo realizado... y, sin embargo, no lo hizo.
Bueno, supongamos que por alguna razón que se nos escapa, Jufu prefiriera levantarse para sí un "peazo" pirámide de tres pares de huevos y dejar el resto de la tarea edificatoria según-el-plan-estelar a sus sucesores. Si es así, éstos lo disimularon muy bien. ¿Cómo? ¿No fue su hijo el horus Jafra (faraón Kefrén para los griegos), el que construyó la segunda pirámide en Giza? Pues sí, el único problema es que Kefrén no fue el inmediato sucesor de Keops. A la muerte de éste, su hijo Djedefre realizó los ritos funerarios, accedió al poder... y se olvidó del supuesto plan diseñado por su papá porque ordenó inmediatamente la edificación de su pirámide en Abu Roash, ocho kilómetros al norte de Giza. Sólo la temprana muerte del nuevo horus permitió la llegada al trono de su hermano Kefrén, algo que, por supuesto, no podía ser conocido por Keops que si hubiera confiado la tarea de continuar su obra a alguien hubiera sido a su heredero, Djedefre.
Ya tenemos a Kefrén sentado en el trono del Alto y Bajo Egipto. ¿Qué hace? Pues más que obedecer a las supuestas consignas de papá Keops, parece decidido a superarle. Ordena la edificación de su complejo funerario justo al lado del de Jufu. En ese complejo destaca la pirámide principal cuyo nombre original era una declaración de intenciones porque se conocía como "Jafra es el más grande". Como, no obstante, parece que no las tenía todas consigo sobre su capacidad de superar la pirámide paterna, hizo varias "trampas". Edificó la pirámide sobre una elevación del terreno, redujo la longitud de los lados (215,25 metros frente a los 230,37 de la Gran Pirámide) y aumentó la pendiente (53 grados frente a 51) con lo que consiguió que su pirámide pareciera más alta que la de su padre pese a que medía 143,5 metros frente a los 146,6 metros de la de Keops (en la actualidad, 136,4 metros frente a 138,75 metros) y todo ello pese a que el volumen construido fue muy inferior (1.659.220 metros cúbicos frente a 2.521.000 metros cúbicos). Si en la comparación piramidal Jafra lleva todas las de perder (además, en su complejo sólo existe una pirámide satélite) por el contrario los templos de Kefrén son muy superiores a los de su padre con sus grandes monolitos y su revestimiento de granito rojo. Algo estaba cambiando en la simbología asociada a las pirámides, importa menos la pirámide en sí en beneficio de los templos funerarios.
A la muerte de Kefrén le sucede su sobrino Baka, hijo de Djedefre que si no accedió al trono a la muerte de su padre parece que fue debido a su corta edad. El horus Baka también se "olvida" del supuesto plan del abuelito Keops porque ordena la construcción de su pirámide en Sauiet al-Arian (o Zawiet el-Aryan, según la transcripción fonética inglesa), seis kilómetros al sur de Giza. La temprana muerte del faraón (¿también había sido prevista por Keops-Nostradamus?) permitió la llegada al trono del horus Menkaure (faraón Micerino), hijo de Jafra que decide construir su complejo funerario al lado del de papá. Su pirámide principal que llevaba el nombre de "Menkaure es divino" ("La modestía es la virtud de los que no tienen ninguna virtud" debía pensar esta familia) medía "sólo" 65-66 metros de altura aunque, eso sí, estaba acompañada por tres pirámides conocidas también, al igual que en el caso de la Gran Pirámide, como pirámides de las Reinas. En cambio, los templos funerarios eran extraordinarios con monolitos que llegan a alcanzar un peso de 200 toneladas.
¿Es compatible este follón de faraones que tan pronto levantan sus complejos funerarios en Giza como fuera de la Meseta con un supuesto sometimiento a un plan prefijado? Pues más bien no porque, repetimos, el acceso al poder supremo por parte de los faraones Jafra-Kefrén y Menkaure-Micerino que sí construyeron sus pirámides en Giza después de Jufu-Keops sólo tuvo lugar por unas circunstancias imprevisibles, las tempranas muertes de Djedefre y Baka.
Obviamente "pintan bastos" para el supuesto misterio de Orión, pero como siempre hay una posible respuesta esotérica por muy disparatada que ésta sea, siempre podría pretenderse que Jafra y Menkaure "liquidaron" a Djedefre y Baka respectivamente para poder continuar con el plan de Jufu, traicionado por sus herederos (o cualquier parida semejante).
Por si acaso, añadiremos un par de cosas más. Ya dijimos que la pirámide de Kefrén se había realizado sobre una elevación del terreno, una circunstancia geológica que tampoco podía estar prefijada por ningún plan celeste (las fuerzas orogénicas suelen hacer poco caso de estas cosas). Ya es hora de decir que Jafra no era el único "tahúr del Mississippi" en la familia. Si él hizo un poco de trampa, la verdad es que su padre también jugaba con cartas marcadas. Cuando se habla de la cantidad de bloques de piedra empleados en la construcción de la Gran Pirámide se suele olvidar que el núcleo de ésta es, al menos en parte, un montículo natural de por lo menos siete-ocho metros de altura, una nueva circunstancia geológica que no podía estar prefijada...
No obstante, y pese a todas estas objeciones, la hipótesis de Orión podía haber tenido una mayor aceptación de no ser por los desbarres de Bauval. Como la versión del Sr. Sierra es de lo más ligth (por el momento, porque no tardará en ponerse estupendo) vamos a una visión más cercana al original (y mucho más bizarra) como la contenida en este soberbio disparate en forma de artículo (o algo así).
Observemos como Bauval defiende una relación entre el tamaño de las pirámides y el brillo aparente (o magnitud) de las tres estrellas que forman el cinturón de Orión. Veamos qué hay de (in)cierto en ello:
Alnitak (La Guirnalda) correspondería a la pirámide de Keops. Tiene una magnitud promedio de 2,05.
Alnilam (La Sarta de Perlas) correspondería a la pirámide de Kefrén. Tiene una magnitud de 1,7.
Mintaka (El Cinturón) correspondería a la pirámide de Micerinos. Tiene una magnitud de 2,23.
Dado que el brillo aparente es mayor cuanto menor es la cifra de la magnitud, resulta que el orden de mayor a menor de las estrellas que forman el cinturón es:
Alnilam (corresponde a Kefrén), Alnitak (corresponde a Keops), Mintaka (corresponde a Micerinos). Si el tamaño de las pirámides guardara relación con la magnitud tendríamos que la pirámide de Kefrén tiene que ser más grande que la de Keops... pero no lo es.
Más información sobre las estrellas del cinturón de Orión puede ser encontrada aquí.
Añadamos que la teoría original de Bauval era aún más divertida porque solventó el follón de faraones que construían o no sus pirámides en Giza de forma hilarante. Cortó por lo sano y aseguró que la pirámide de Djedefre correspondía a Saiph y la de Baka a Bellatrix, dos de las estrellas de la constelación de Orión aunque fuera del asterismo del cinturón. El hecho de que las distancias reales entre las necrópolis no guardaran ninguna relación con la distancia aparente entre las estrellas, por no hablar de que siguiendo sus propias afirmaciones sobre la relación entre magnitud estelar y tamaño de la pirámide la pirámide de Djedefre que correspondería a Saiph (magnitud 2,06) tendría que haber tenido un tamaño similar a la de Keops cuando era, en realidad, similar a la de Micerino y que la pirámide de Baka que correspondería a Bellatrix (magnitud 1,64) tendría que haber sido mucho mayor que la de Keops (con un par), bastó para desestimar esta hipótesis que, desde entonces, ha sido convenientemente olvidada por sus defensores. En efecto, basta con observar que faltan las dos estrellas más brillantes de Orión, Rigel (magnitud, 0,1) y Betelgeuse (magnitud variable entre 0,4 y 0,9), que, en caso de que hubieran sido construidas, hubieran tenido que serlo en pleno valle del Nilo y en el desierto Occidental respectivamente. Pueden imaginarse lo divertido que hubiera resultado una pirámide con derecho a inundación periódica como hubiera sucedido en el caso del monumento correspondiente a Rigel, eso por no hablar de que hubieran debido de ser "las madres de todas las pirámides" en cuanto a su tamaño según Bauval relacionado con su magnitud.
¿Más cosas que D. Javier no dice sobre la hipótesis de Bauval? Pues sí (¡qué mala memoria tiene este chico!), que también pretendió que las dos pirámides ya mencionada de Esnefru en Dasur corresponderían a dos estrellas de las Híadas, Aldebarán y Epsilón Toro, cuando hay una teoría mucho más sencilla que explica el porqué de la existencia de esos dos monumentos, la pirámide romboidal se construyó sobre un suelo poco firme lo que hizo que aparecieran grietas y obligó a levantar una segunda pirámide, la Roja, en un terreno más firme. Nuevamente, en vez de mirar tanto al cielo conviene mirar más a la Tierra. [1]
Y con esto y un bizcocho deberíamos poder acabar con Egipto y las pirámides, pero como el Sr. Sierra parece el conejito de Duracell sigue erre que erre así que en la próxima entrega tendremos que hablar de los textos de las pirámides (que el Gran Pitufo nos pille confesados).
NOTA:
[1] Véase "Historia de las pirámides de Egipto". José Miguel Parra. Editorial Complutense S. A. Madrid, 1997. Págs. 244-247. (Aunque el autor acepta como hipótesis en esta obra la correspondencia entre el cinturón de Orión y las pirámides de Giza desestima el resto de la teoría de Bauval. En textos posteriores extendió su rechazo a la totalidad de la tesis de Bauval).

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (III)

Viene de aquí
Acabamos de ver cómo la teoría de Bauval recogida por el Sr. Sierra no sale bien parada (todo lo contrario) de su confrontación con los datos históricos, astronómicos... reales, pero suponer que eso es algo que amilane a este desafinado Dúo Dinámico es tanto como ignorar lo que son, escritores esotéricos refractarios a todo lo que no quepa interpretar como una confirmación de sus creencias.
Dado que hasta el momento el apartado de pruebas brilla por su ausencia, Bauval mete mano con singular osadía y no menor torpeza a los Textos de las Pirámides. Como no tienen Vds. la menor obligación de saber de qué va esto (aunque sospecho que lo conocen perfectamente) dejaremos que D. Javier nos (me parece que sobra la "s") lo explique, demostrando, de paso, sus grandes conocimientos sobre Egiptología (la ternilla por los suelos):
"Se trata de un conjunto de escritos hallados en pirámides de la V dinastía (2465-2323 a. c.), en Sakkara, en el que se contiene la literatura religiosa más antigua de la humanidad." (Pág. 29)
Olvídense de esa ¿definición? porque el Sr. Sierra yerra (y mucho). Por de pronto, los Textos de las Pirámides no son "la literatura religiosa más antigua de la humanidad" porque existen, por ejemplo, los Himnos sumerios. Tampoco están limitados los TP a las pirámides de la V dinastía. Aparecen, por primera vez, en una pirámide de la V dinastía, la de Unas (precisamente el último faraón de esta dinastía) y cuando se generalizan es en la VI dinastía ya que aparecen en las pirámides de Teti, Pepi I, Merenra, Pepi II y en las de las esposas de Pepi II Neit, Iput y Udyebten. Incluso llegan hasta el Primer Periodo Intermedio ya que también se encuentran en la pirámide de Aba (VIII Dinastía).
"Estas inscripciones comenzaron a esculpirse unos setenta años después de darse por terminada -al menos según la arqueología ortodoxa- la última de las grandes pirámides de Giza." (Pág. 29)
Esto me habría dejado sin habla si eso no fuera un imposible como la cuadratura del círculo (acusada tendencia a la verborragia y tal y tal). Veamos. La arqueología, por de pronto, lo que habría dicho si D. Javier se hubiera molestado en preguntarla (algo que no parece tener mayor interés en hacer) es que la pirámide de Micerino está inacabada al igual que el resto de las construcciones de su complejo funerario (el revestimiento de granito rojo nunca se llegó a pulir, los templos están "rematados" con adobes...). Olvidémonos de ello y vamos un poco más allá. Micerino reinó entre los años 2532 y 2504 a. de C. Por tanto, la "terminación" de su pirámide data de esta última fecha. Unas, en cuya pirámide aparecen por primera vez los TP, reinó entre los años 2375 y 2345 a. de C. Así pues, aunque aceptásemos la primera fecha para la realización de los TP (algo improbable porque una pirámide no se termina en un año) incluso entonces entre la "terminación" del complejo de Micerino y la inscripción de los TP pasaron ciento veintinueve años y no los setenta que ignoro de dónde se saca el Sr. Sierra.
Con ser esto curioso, hay algo más sorprendente. ¿Qué demonios es lo que D. Javier denomina "arqueología ortodoxa"? ¿La que se ocupa de los monasterios, iglesias... griegos, rusos...? Porque para que esta construcción léxica tuviera algún significado tendría que existir una arqueología heterodoxa con la que pudiera contraponerse. ¿Qué se supone que es esta arqueología heterodoxa? ¿La de los huaqueros, buscadores de tesoros y demás delincuentes de la misma ralea? Obviamente no. Estos siniestros personajes nada tienen que ver con la arqueología puesto que no tienen ningún interés en la reconstrucción del pasado y sí en subsistir (o forrarse) con la venta de las piezas encontradas. ¿Se referirá, tal vez, a los escritores esotéricos que en su vida han participado en excavaciones arqueológicas, que extraen (y a veces falsean) datos de su contexto, que ignoran la cronología, los sistemas de datación absolutos y relativos...? Tampoco puede ser, porque no son arqueólogos ya que no sólo no practican la arqueología sino que sus fines tampoco son los de esta disciplina puesto que tampoco aspiran a reconstruir el pasado y sí a apuntalar sus propias creencias.
¿Qué es, entonces, esa supuesta arqueología heterodoxa? Una mera entelequia, una denominación que no corresponde a nada realmente existente y que por tanto hace innecesaria la construcción léxica "arqueología ortodoxa". Sencillamente, hay arqueología y existe, al margen de esta disciplina, una serie de prácticas ajenas a ella tanto por criterios metodológicos (en el mejor de los casos, laxos; la mayoría de las veces, inexistentes) como por su finalidad, pero cuyos practicantes se empeñan en calificar como arqueología olvidándose de añadir el prefijo pseudo-.
¿Es esto un mero problema léxico? Puede parecerlo, pero no lo es. A ojos de muchas personas el término arqueología designa una disciplina tan pasional y apasionante como rigurosa. Si la pseudoarqueología de-toda-la-vida, pretende ahora ser arqueología heterodoxa, ese cambio no es en modo alguno inocente puesto que pretende extender el bien ganado prestigio de la arqueología a una serie de prácticas que no sólo no son arqueología sino que generan afirmaciones que entran en flagrante contradicción con el conocimiento arqueológico.
"Su proximidad cronológica, por tanto, puede revelarnos mucho acerca de la función exacta de estas montañas de piedra, y despejar la duda de si éstas cumplieron alguna vez una función astronómica." (Pág. 29)
Bueno, acabamos de ver que la proximidad cronológica no es tanta como supone el Sr. Sierra, pero ello no supone que no tengan una gran importancia porque nos dan una idea del marco religioso en el Egipto de la época, un ambiente en el que, por supuesto, han de ser situadas estas construcciones.
Por otra parte ¿a qué se referirá con "una función astronómica"? El que los antiguos egipcios tuvieran unas creencias religiosas en las que figuran determinados cuerpos celestes (ya lo veremos más adelante), ¿significa que esas ideas al plasmarse en un monumento lo convierten en algo con "una función astronómica"?
Dejemos estas cuestiones aparcadas y vamos, de una vez, al meollo de la cuestión. ¿Qué dicen los TP de las pirámides? Pues aun cuando sea curioso dado el nombre por el que los conocemos, la verdad es que pocas veces mencionan la palabra pirámide. Comencemos por el principio. Dado que vamos a hablar (y mucho) de los Textos de las pirámides les aconsejo que desde este enlace procedan a la descarga e impresión de la traducción íntegra (con estudio y notas) de esas inscripciones a nuestro idioma. Son muchas páginas (271), pero el trabajo de Francisco López y Rosa Thode merece el tiempo y material empleado. Esta edición electrónica será la que empleemos a partir de este momento.
Decíamos que pocas veces aparece la palabra "pirámide". Por ejemplo, sí lo hace en esta inscripción:
"Oh Atum, pon tus brazos alrededor de este Rey, alrededor de esta construcción, y alrededor de esta pirámide como los brazos del símbolo del ka, para que la esencia del Rey pueda estar en ésta, perdurando para siempre." (TP 1653, Pág. 189)
Ya tenemos, por tanto, una primera función de las pirámides. Son el lugar en el que permanece la esencia del faraón difunto. También nos encontramos con este texto relacionado (lo antecede) con el anterior:
"Oh Atum-Jepri, tú llegaste a ser alto en la altura, te elevaste como la piedra bnbn (benben) en la Mansión del Fénix en On, escupiste a Shu, expectoraste a Tefnut, y pusiste tus brazos alrededor de ellos como los brazos de un símbolo del ka, para que tu esencia pudiese estar en ellos." (TP 1652 y 1653, Pág. 189)
Así tenemos una segunda función. Son un símbolo de la piedra Benben. ¿De qué? De la piedra Benben, un elemento fundamental en la cosmogonía de Heliópolis (si tienen dudas de qué estamos hablando, vayan consultando los enlaces propuestos).
Las restantes inscripciones confirman la interpretación de que la pirámide es la sede del ka del rey:
"Un don que Gueb y Atum garantizan: que esta pirámide y templo sean cercados para mí y para mi ka. Este Ojo de Horus es puro; ojalá él me pertenezca.
En cuanto a cualquiera que ponga un dedo sobre esta pirámide y este templo que pertenecen a mí y a mi ka, habrá puesto su dedo sobre la Mansión de Horus en el firmamento, habrá ofendido a la Señora de la Mansión en cualquier lugar..."
(TP 1277 y 1278, Pág. 159)
"Un bien que el Rey garantiza y Gueb garantiza de estos cuartos escogidos, ofrendas de invocación para todos los dioses que traerán a la existencia todas las cosas buenas para el Rey y que harán durar esta construcción y esta pirámide del Rey, de acuerdo con lo que el rey desea en la materia, por siempre jamás." (TP 1649, Pág. 188)
"Como el nombre de Shu, Señor del Alto Mnst en On, perdura, de forma que perdure el nombre del Rey, y pueda esta pirámide suya y esta construcción suya perdurar también para siempre." (TP 1661, Pág. 190)
Según las creencias de los antiguos egipcios, el ka era la garantía de la vida de ultratumba. Mientras el ka recibiera ofrendas materiales podría subsistir, pero si no era alimentado moriría y con él la esperanza de seguir viviendo más allá de la muerte. Así pues, las pirámides son mucho más que una mera tumba de gran tamaño. Eran también la protección del cuerpo del faraón porque aunque el ka es algo inmaterial necesita un soporte material (de ahí la momificación de los cuerpos) y también (de forma conjunta con los templos) un lugar para realizar ofrendas de forma que el ka del faraón pudiera seguir viviendo. Por ello, era fundamental que las pirámides fueran perdurables lo que explica su gran tamaño y los esfuerzos realizados en su edificación.
¿Hay pie para alguna lectura "astronómica" de las pirámides? Por las razones que veremos más adelante, la inscripción que sería relevante (y que el Sr. Sierra no menciona porque, también llegaremos a ello posteriormente, parece desconocer los TP dado su poco acierto en citar los que, supuestamente, apoyarían las lecturas de Bauval) es ésta:
"Oh Horus, este Rey es Osiris, esta pirámide del Rey es Osiris, esta construcción es Osiris, acude tú mismo a ella, no estés lejos de ella en su nombre de Pirámide..." (TP 1657, Pág. 189)
¿Y qué tiene que ver Osiris con la astronomía? Éste será el tema para la próxima entrada.

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (IV)

 

 

 

 

Viene de aquí

 

 

Continuemos con la partida (o con la parida). Antes de explicar qué tiene que ver la astronomía con todo este tinglado, D. Javier tiene tiempo para equivocarse una vez más:
Estos Textos de las pirámides comenzaron a ser estudiados a partir de 1881 por el egiptólogo francés Gaston Maspero, y aunque constituyen una de las fuentes documentales más impresionantes de la antigüedad, son aún relativamente poco conocidos fuera de los círculos más especializados." (Pág. 29)
¿Los Textos de las Pirámides son poco conocidos? Menos mal que se puso einsteniano y añadió el "relativamente" para que la chorrada no fuera absoluta sino... relativa. En fin, que por extraño que le parezca al Sr. Sierra, los meros aficionados también sabemos de qué va esta película algo que no es extensible al propio D. Javier al que parece que este tema le pilla in albis adhibitis.
En los siguientes párrafos el Sr. Sierra es capaz de acumular unos calificativos que hacen pensar que se acerca una prueba absolutamente demoledora:
"...dicen en términos absolutamente inequívocos..." (Pág. 29)
"Demostraba sin género de dudas..." (Pág. 29)
"...Bauval transcribió algunos pasajes inequívocos..." (Pág. 29)
Pero una prueba ¿de qué? De que "...el difunto rey Osiris se volvía una estrella en la constelación de Osiris-Orión." (Pág. 29)Bueno, veamos qué prueba es ésa:
"Oh rey, era esta Gran Estrella, la Compañera de Orión, que atraviesa el cielo con Orión, que Navega el Otro Mundo (Duat) con Osiris; asciendes por el este del cielo, te renuevas en tu debida estación y rejuveneces a tu debido tiempo. El cielo te ha parido con Orión...
(TP 882-883)" (Págs. 29-30)
Vaya por Dios. En este párrafo queda demostrado sin género de dudas que el dúo Bauval & Sierra tienen problemas con el léxico. Veamos, si el rey difunto es una estrella que es "la Compañera de Orión" queda claro que no es ninguna de las que forman la constelación de Orión puesto que nada es compañero de sí mismo. Así pues, la prueba prometida no lo es en modo alguno.
Puesto que Bauval & Sierra son incapaces de hacer una defensa aceptable de sus creencias, me permitirán que ejerza de abogado del diablo y lo haga por ellos (ya les dije que el conocimiento que demuestran de los TP es mínimo). Veamos. Tenemos que demostrar tres cosas distintas:
A-El faraón es asimilado con Osiris.
B-El faraón-Osiris se convierte en una estrella.
C-Esa estrella es una de las que forman la constelación de Orión.
¿El faraón resucitado se asimila con Osiris? Sin ninguna duda (y de forma en modo alguno sorprendente si recuerdan el mito osiríaco ya que la resurrección de éste es parte fundamental de esa leyenda). Los textos que pueden citarse como confirmación de esa aseveración son numerosos, por ejemplo:
"Oración de Nut, la gran benéfica: El Rey es mi hijo mayor que nació de mis entrañas; él es mi amado, con quien estoy muy complacida." (TP 1, Pág. 1)
Dejando de lado la cuestión de en qué textos muy conocidos aparece una declaración muy similar a ésta, debemos aclarar que Nut es la madre de Osiris y que éste era su primogénito. Por tanto, tenemos ya la asimilación del faraón resucitado con Osiris.
Prosigamos. ¿El faraón muerto y resucitado se convierte en una estrella? Sin duda. También hay numerosos textos que así lo indican, por ejemplo:
"El Rey es un grande, el Rey ha surgido de entre los muslos de la Enéada. El Rey fue concebido por Sejmet y fue Shesmetet quien dio a luz al Rey, una estrella brillante y muy viajera, que trae productos lejanos diariamente a Ra. El Rey ha llegado a su trono que está sobre las Dos Señoras y el Rey aparece como una estrella." (TP 262-263, Pág. 57)
Por último, ¿eso tiene lugar en Orión? Eso ya no está tan claro, aunque sí se pueden aducir textos que confirman esa lectura, por ejemplo:
"La Duat ha asido tu mano en el lugar donde se encuentra Orión..." (TP 802, Pág. 122)
¿Significa eso que Bauval y Sierra tienen razón? Sí y no (y supongo que en este momento estarán empezando a pensar que cada día me explico mejor). En las Consideraciones finales que anteceden a su traducción de Los Textos de las Pirámides, Francisco López y Rosa Thode advierten:
"Nos gustaría destacar que no deben leerse los textos de forma aislada. Un análisis individual de los pasajes no conduce más que a contradicciones y especulaciones." (Pág. VI)
Eso es algo completamente cierto y vamos a verlo a continuación. Por ejemplo, ¿podemos citar algún texto que asimile al faraón difunto no con Osiris sino con otros dioses? Podemos, por ejemplo:
"Tomo mi asiento que está en el horizonte; aparezco como Sobek hijo de Neit, como con mi boca, orino y copulo con mi falo; soy el propietario de la simiente quien toma las mujeres de sus maridos siempre que quiera según su deseo." (TP 509-510, Pág. 89)
"Yo soy Satis, que tomo posesión de las Dos Tierras, La Ardiente que recibe sus dos orillas..." (TP 812, Pág. 123)
¿Podemos citar algún texto que no describa la ascensión del faraón difunto como una estrella? También podemos, por ejemplo:
"Yo ascenderé al cielo hacia ti, oh Ra, porque mi cara es la de los halcones, mis alas las de los patos y mis garras los colmillos de El de la Montaña Cerastes." (TP 461, Pág. 83)
"Una escala es anudada por Ra ante Osiris, una escala es anudada juntamente con Horus ante su padre Osiris cuando él va hacia su espíritu..." (TP 472, Pág. 85)
Por último, ¿podemos citar algún texto que indique que la estrella en que se convierte el faraón resucitado no es una de las que forman parte de Orión? Uno ya lo hemos visto, el que supuestamente (según Bauval y Sierra) confirmaría lo contrario de lo que realmente dice. Por cierto, la estrella compañera de Orión tal vez sea Sirio (Sotis para los antiguos egipcios -les recuerdo el texto anterior en que el faraón se identifica con Satis, diosa vinculada con Sirio-) o Procyon (Alpha Canis Minoris). No obstante, no es el único, veamos alguno más:
"Su hermano es Orión, su hermana es Sotis,
y él se sienta entre ellos en esta tierra para siempre." (TP 2126, Pág. 225)
"Abre tu lugar en el cielo entre las estrellas celestes, porque tú eres la Estrella Solitaria,..." (TP 251, Pág. 55)
Evidentemente, el calificativo de Estrella Solitaria "no le pega ni con cola" a las estrellas de Orión. Posiblemente, esto sea una referencia a Venus (ya, ya sabemos que no es una estrella pero los egipcios llamaban estrellas a los planetas).
Hemos visto como es posible hacer citas de los Textos de los Pirámides que sostengan una tesis... y también su antítesis. ¿Por qué? La respuesta la dejaremos para la próxima entrega.

 

Españoles, Franco ha muerto. Astracanada televisiva en un acto

Me permitirán Vds. (y si no me lo permiten da igual porque lo haré igualmente) que lleve a cabo una breve pausa en la crítica al libro "En busca de la Edad de Oro" de D. Javier Sierra para tratar un tema de rabiosa actualidad (por lo visto a nadie se le ocurrió vacunarla contra la rabia).
¿Cómo? ¿Yo también me voy a hacer eco del nacimiento de la futura Leonor primera de España y nada de Aquitania? Pues no, más que nada porque a servidor le encantaría que nunca llegase a ocupar el trono y en su lugar se proclamase la III República española (soñar despierto no cuesta nada aunque soy plenamente consciente de la dificultad de que llegue a ser así).
Pese a mis ideas republicanas debo confesar que a veces me puede la curiosidad, así que me apoltroné en mi sillón y me dispuse a ejecutar una de las acciones más absurdas de la que es capaz un ser humano, ver la televisión. Para más INRI se trataba de la televisión pública y para colmo el Telediario 1ª edición, una actividad usualmente tan placentera como sufrir la realización de un empaste sin anestesia por parte de un odontólogo borracho y aquejado del mal de Parkinson.
Dice un refrán con esa sabiduría de los viejos pueblos de Castilla, esos que agonizan sin que a nadie le importe un carajo, que: "Quien con tiernos infantes pernocta, excrementado alborea" (bueno, lo dice de una forma más basta, pero hoy estoy de lo más eufónico -no confundir con eufórico porque me siento víctima de un cabreo de tres pares de cojones adobados-), dicho en el que no deben ver ninguna referencia a las deyecciones de Doña Leonor, tema que, la verdad, ni me ocupa ni me preocupa lo más mínimo.
Después de ver la cara (bastante feúcha, a fuer de ser sincero) de la futura reina de España (o algo así) continué tragándome el noticiero televisado por una mera cuestión de inercia.
Cansado de politiqueos absurdos (calificar la res pública española en la actualidad como jaula de grillos es insultar gravemente a esos insectos ortópteros) entré en un estado de profunda meditación onírica sobre la metafísica aristotélica (vamos, que me quedé dormido).
Ya dijo Goya, que tenía mucha gramática parda -de la otra mejor no hablamos porque sus cartas son un prodigio de ortografía alternativa-, que "El sueño de la razón produce monstruos". Pronto tuve ocasión de comprobarlo porque al conjuro de las palabras mágicas desperté dando un brinco que estuvo a punto de ocasionar un serio desperfecto a la lámpara del cuarto de estar.
Mientras trataba de recordar si en un estado de duermevela uno puede imaginar escuchar frases que nadie ha pronunciado, me encontré con un rostro muy conocido en la pequeña pantalla.
No, no había sido una pesadilla producida por la indigestión de un potaje garbancero (obvio, hoy no tocaba esa comida). Alguien había pronunciado las palabras Rennes-le-Château, Priorato de Sión y Santo Grial formando un pandemónium con esas afirmaciones memas mientras la pantalla de la tele-tonta (nunca mejor dicho) mostraba la faz llena de bonhomía aparente de uno de los mayores sinvergüenzas que han visto los siglos pasados y esperar ver los venideros, François-Bérenger Saunière, párroco de Rennes-le-Château.
La verdad, creía estar curado de espanto en cuanto a los horrores televisivos se refiere desde una vez que vi "Crónicas marcianas" haciendo zapeo, pero esta carrera desbocada de los diversos canales hacia el muladar está cada día más reñida y si no que se lo digan a Canal 4 al que no se le ha ocurrido nada mejor que fichar a los insufribles Carlos Latre e Íker Jiménez para su televisión de "calidad" (la ternilla por los suelos, solidarizándose con el nivel de inteligencia de los programadores de la caja-estúpida). Calidad en dosis homeopáticas a lo que se ve.
Pero dejemos a las cadenas privadas que ejerzan de tales y hablemos de la televisión pública. Decía que hoy (7 de noviembre de 2005) en los telediarios de las 15,00 y, en forma más resumida, a las 21,00 (si no quieres caldo, toma dos tazas), en un espacio dedicado a la información y que, por tanto, está obligado a "La objetividad, veracidad e imparcialidad de las informaciones." según reza el Artículo 4 del Estatuto de Radiodifusión y Televisión y confirma la llamada Ley de la televisión privada al extender a las TVs privadas las mismas obligaciones (sí, las mismas) que ya tenía la radio-televisión pública en ese sentido, se dijo lo siguiente (transcripción que intento sea íntegra y exacta de la "información" ofrecida en el Telediario de las 21,00 horas. Por desgracia, no pude tomar nota de la versión extendida que se dio en el de las 15,00):
Locución de Áurea Lorenzo:
"Renné (lo pronunció así, con la e final incluida) le-Château tiene un paisaje idílico. Poco más de cuatro calles, diecisiete habitantes, una torre que se ve desde lejos y una iglesia llena de símbolos donde te recibe en la puerta el mismísimo diablo.
Tiene también, como toda esta zona, una leyenda de sociedades secretas que defendían que Jesucristo y María Magdalena tuvieron hijos y que su linaje, aún vivo, sería el auténtico Santo Grial.
Uno de los personajes que más ha contribuido a la leyenda de este pueblo es el cura Bérenger Saunière, protagonista del misterio del Priorato de Sión. Fue párroco de esta pequeña iglesia entre finales del S XIX y comienzos del XX y se enriqueció de forma misteriosa.
Dicen que encontró un tesoro cuyo contenido está poco claro, objetos de gran valor religioso como el Arca de la Alianza, el candelabro de siete brazos judío, joyas visigodas y mucho oro; y que lo gastó en mujeres, viajes, fiestas y edificios de postín arropado por una misteriosa sociedad secreta."
(La cámara que hasta el momento había mostrado diversas imágenes de Rennes-le-Château encuadra a un señor. El pie nos indica que se trata de Jean Michel Thibaux que habla en francés mientras una voz en off traduce al castellano):
"Este tesoro se traduciría a muchos millones de euros al cambio actual. Lo sabemos porque se conservan facturas que dicen que en diez años el abad (sic, en la traducción) Saunière gastó unos diez millones de francos oro."
Nueva locución de Áurea Lorenzo:
"Éste es el argumento de un libro que se edita ahora en España, veinte años después de hacerlo en Francia. Un libro que seguramente alimentará aún más el misterio de Renné (sic, nuevamente) le-Château, que aumentará la legión de turistas que cada año visita la región en busca de emociones espirituales."
Es decir, que la noticia que merece un espacio en las dos ediciones principales de los Telediarios de la televisión pública española es que se publica, con veinte años de retraso, en nuestro país el libro El misterio del Priorato de Sión de Jean Michel Thibaux (Roca editorial, Colección: Misterio, 21 €), imaginativa traducción (la pela es la pela y hay que buscar la relación con "El código da Vinci" a cualquier precio) de lo que en francés se tituló "Le secret de l´abbé Saunière" (El secreto del padre Saunière) y que es una novela (es eso, una novela) supuestamente basada en hechos reales (los lectores de este blog ya saben a qué atenerse con relación al supuesto tesoro, al "misterioso" enriquecimiento del padre Saunière, a los gastos supuestamente millonarios en francos-oro ¿?, al Priorato de Sión, a las leyendas sobre la descendencia de Jesús y María Magdalena... y demás "hechos reales" que ocultan la estafa que cometió el padre Bérenger con la venta de misas). Nada de todo ello se vio reflejado en ese publi-reportaje (la portada de la novela -de la que nunca se dice que pertenece al género de ficción- apareció varias veces en imagen) a mayor gloria de un nuevo engendro de literatura esotérica que, como viene siendo habitual, no tiene nada de literatura y todo de esotérica.
Pues eso es lo que hace la televisión pública bajo los directivos nombrados por un parlamento de mayoría socialista. Siguiendo con su política de noticias de actualidad (ya dice el tango "que veinte años no es nada") propongo que la 1ª edición del Telediario de mañana se abra con la imagen de Carlos Arias Navarro (en blanco y negro, por supuesto) anunciando: "Españoles, Franco ha muerto". Noticias frescas, se vende hielo en casa de la tía Venancia.

Reacción

En relación con la última entrada de este boboblog, tengo el placer de comunicarles que la asociación Círculo Escéptico ha redactado una carta de puntualización sobre los contenidos en los Telediarios del día 7 de noviembre. Pueden encontrarla en esta dirección y si están conformes con su contenido y así les place, unir su firma a la de las personas que la subscribimos.

Y al trigésimo año resucitó

Recientemente, la asociación escéptica española, ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (en adelante, ARP-SAPC), según se publica en el blog bitacorARP, está promoviendo un texto titulado Manifiesto por la cultura veraz. Ante el temor de que personas que no estén informadas sobre el pensamiento crítico puedan considerar que las afirmaciones y peticiones contenidas en dicho escrito corresponden a un sentir generalizado entre la comunidad escéptica, me veo obligado a proclamar mi discrepancia con el Manifiesto que subscribe la Junta Directiva de ARP-SAPC.
Las razones que justifican mi postura comienzan por el título Manifiesto por la cultura veraz que resulta cuando menos equívoco porque ¿acaso la veracidad es un valor intrínseco de la cultura? Pensemos, por ejemplo, si El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha debe quedar fuera del ámbito de la cultura por el hecho de que Cervante atribuyera la autoría del texto a un tal Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo. Si igual suerte debe correr La Vida de Lazarillo de Tormes: y de sus Fortunas y Adversidades por el hecho de que la supuesta autobiografía no sea tal... y con ellas todas la obras que no sean veraces (es decir, que no dicen, usan o profesan siempre la verdad).
El título del Manifiesto es pues equívoco porque parece referirse bien a que sólo puede considerarse cultura aquello que sea veraz o bien a que, aun reconociendo que dentro de la cultura hay aspectos no veraces, éstos no merecen ser defendidos al mismo nivel que los que sí lo son. Lo primero es un disparate como acabamos de ver, lo segundo es inventarse qué entendemos por cultura, es decir, incurrir en la llamada falacia de ningún verdadero escocés...
La lectura del texto del Manifiesto deja a las claras que estamos ante el segundo caso. Se identifica implícitamente la cultura con los conocimientos aportados con las disciplinas dotadas de rigor metodológico:
"...hacia programas pseudocientíficos que no sólo no aportan cultura a la población sino que la proveen de datos manifiestamente erróneos o contrarios a los hechos conocidos, de los que se deducen teorías evidentemente falsas. Estas falsas especulaciones basadas en datos seleccionados y manipulados son una de las fuentes de la incultura."
El problema para aceptar esa aseveración es que de la cultura forman parte las disciplinas científicas y humanísticas dotadas de rigor metodológico pero también otros muchos campos ajenos a ellas. Por ejemplo ¿podemos calificar de inculta a una persona que no conozca en qué consisten las creencias espiritistas, las creencias católicas, musulmanas...? La respuesta es sí en la misma medida que merece ese tratamiento la persona que ignora qué es el darwinismo o qué es la tabla de Mendeleiev. El hecho de que consideremos las afirmaciones religiosas y esotéricas como no demostradas o incluso como contrarias al conocimiento fruto de una disciplina metodológicamente rigurosa, no implica que deban ser obviadas desde un punto de vista cultural puesto que también esas creencias forman parte de nuestro acervo.
El diccionario de la Real Academia Española define cultura (entre otras acepciones) como: "Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico." Sin un conocimiento de las afirmaciones que merecen un juicio crítico éste no puede realizarse. Así pues, la ignorancia sobre esas "teorías evidentemente falsas", sobre esas "falsas especulaciones" no sólo no conduciría a una mayor cultura sino que supondría un aumento de la incultura, de la imposibilidad de desarrollar un juicio crítico porque éste no puede realizarse en modo alguno desde el desconocimiento.
Ello conduce a lo que entiendo como nuevos errores:
"la existencia de este tipo de programas no sólo no incrementa la cultura media sino que la disminuye a través de datos erróneos o de especulaciones absurdas."
Incidir en este tipo de programas como causantes de incultura es tanto como obviar las verdaderas causas de esa incultura tales como el desastre de la educación en España. No es que el auge de los programas pseudocientíficos ocasione la incultura es que la incultura motiva el éxito de este tipo de afirmaciones. Si la educación española consiguiera fomentar la cultura de los jóvenes, es decir, dotarles de un conjunto de conocimientos que les permitiera elaborar sus propios juicios críticos, la realidad sería bien distinta. Desde una educación que fomenta (al no penalizar) el nulo esfuerzo de los alumnos, que no discrimina la adquisición o no de los conocimientos necesarios... el resultado será siempre el mismo, la incultura con independencia de qué programas se televisen o radien.
Junto a esta discrepancia de fondo, encuentro nuevos motivos para distanciarme de este Manifiesto. Por ejemplo, afirma(n) el(los) redactor(es):
"el fin nunca ha justificado los medios." Afirmación que es errónea desde cualquier punto de vista que empleemos para su análisis. Históricamente el fin ha justificado los medios en numerosas ocasiones (por ejemplo, el Juicio de Nuremberg). Además, desde la Ética tiene tan poco sentido asegurar que el fin siempre justifica los medios como su afirmación contraria, que el fin nunca justifica los medios porque no es admisible la generalización, depende de qué medios y de qué fines estemos hablando.
También asegura(n):
"La finalidad de este mundillo de lo misterioso, lo paranormal, la ciencia o la medicina necesita de una población desinformada para obtener de ella lo que pretende: beneficios económicos."
Generalización que, como sucede siempre, acarrea injusticias. Por supuesto que hay personas en este mundillo que están en él por una mera cuestión crematística, pero eso mismo sucede en todos los mundillos que podamos imaginar incluido el de los escépticos. Hacer una afirmación como la antes citada implica negar que existan personas que crean en lo misterioso, lo paranormal... por motivos que nada tienen que ver con el dinero desde el convencimiento personal hasta el deseo de investigar campos que les parecen prometedores. Esa aseveración, además de falsa, supone un insulto injustificado para la buena fe de muchas personas.
Sin embargo, todo ello palidece ante las peticiones que realizan a los medios de comunicación:
"1.La eliminación de programas pseudocientíficos."
Ni puedo ni debo compartir este llamamiento a la autocensura de los medios de comunicación. Una de las razones ya la hemos visto: eso, lejos de suponer un aumento en la cultura general supondría todo lo contrario.
Además, los medios de comunicación televisados tienen la obligación legal de:
"El respeto al pluralismo político, religioso, social, cultural y lingüístico."
y de
"Promover activamente el pluralismo, con pleno respeto a las minorías, mediante el debate democrático, la información objetiva y plural y la libre expresión de opiniones"
Es decir, podemos y debemos solicitar de los medios de comunicación que sean objetivos y plurales. Eso supone que no debe aparecer una única opinión dando a entender a la audiencia que es la única existente sobre estos temas sino que deben reflejar la pluralidad existente. Además, la libre expresión de opiniones protege el que las personas que crean en la realidad de los fenómenos paranormales puedan expresarlo así con independencia de que éstos sean o no reales, de igual forma (no en mayor o menor medida sino en la misma) que también nos defiende a los escépticos para sostener lo contrario.
"3.La eliminación de secciones basadas en la superstición: astrología, cartomancia o cualquier otra superstición."
Valga lo dicho en el apartado anterior. Cada individuo es libre de creer o no en supersticiones y de manifestar públicamente su creencia. La pretensión de cercenar de la programación este tipo de programas equivale a silenciar públicamente su opinión, a dar una visión incompleta de la sociedad y, por ello, al desconocimiento de la realidad. ¿Supone ello una mayor cultura? Más bien todo lo contrario.
"4.El asesoramiento o supervisión en materias relacionadas con el conocimiento por parte de expertos externos e independientes en las correspondientes materias."
Expertos que, suponemos por las peticiones anteriores, estarían capacitados para decidir qué es o no superstición, qué es o no pseudociencia... lo que supondría el nihil obstat para su emisión o bien la condena al ostracismo. Es decir, ni más ni menos que el reestablecimiento de la censura previa... en unos medios que tienen la obligación de:
"Impulsar el conocimiento de los valores constitucionales"
Se me escapa el valor constitucional de la censura dado que tengo presente este párrafo:
"El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa."
Por si no les suena, podrán encontrarlo en un librito titulado Constitución Española de 1978.
A título estrictamente personal abogo no por prohibiciones, comités de expertos... y sí por la defensa de la pluralidad. No aspiro a que las afirmaciones paranormales desaparezcan de los medios de comunicación sino a que éstos reflejen también nuestros propios puntos de vista. Desde la libertad y desde el conocimiento de las afirmaciones de ambas partes, la sociedad podrá juzgar.
Durante años he sostenido que los fantasmas no existen. Estaba equivocado. Treinta años después de que la España de cultura única, que hablaba con la voz del nacional-catolicismo o veía su palabra yugulada, quedara sepultada en el Valle de los Caídos se ha levantado de entre los muertos. Aunque la letra de su canción sea distinta y ahora se quiera disfrazar de cultura veraz, la música es la misma. Ante eso, sólo puedo cantar como en aquella época:
"No,
jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d’eixe món."

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (V)

Viene de aquí
Antes de tener que ocuparnos de cuestiones de actualidad, habíamos dejado la crítica al libro de D. Javier Sierra titulado En busca de la Edad de Oro con una pregunta, ¿por qué los Textos de las Pirámides tienen fragmentos aparentemente contradictorios? La respuesta está soplando en el viento (perdón, se me ha ido el santo al cielo), decía que la respuesta es compleja (olvídense de Occam the Razor que en cuestiones históricas suele pintar tan poco como Mack the Knife) y tal vez ni siquiera sea correcta (después de todo, quizás estuviera en lo cierto el amigo Robert Allen Zimmerman).
Veamos algunas cuestiones previas. La función de los TP es una de las pocas cosas que están claras, son unos ensalmos, oraciones, conjuros... que tienen como finalidad provocar la resurrección del faraón difunto, guiarle en su ascención a los cielos, ayudarle a sortear los peligros del viaje de ultratumba y posibilitar así su apoteosis definitiva. Son, pues, unos textos de marcado carácter mágico-religioso.
Además, la proximidad temporal (ya dijimos que los TP se documentan a finales del Imperio Antiguo y durante el I Periodo Intermedio), geográfica (sólo aparecen en la necrópolis de Sakkara) y social (se graban en las tumbas de los faraones y -en algún caso- de sus esposas) podría hacer pensar en una uniformidad de los Textos, impresión reforzada por el uso de un nombre común para todos ellos.
La realidad, no obstante, no es exactamente así. Los llamados Textos de las Pirámides no forman un canon inmutable. Al contrario, entre las inscripciones de la pirámide un faraón y las que se documentan en otra existen diferencias a veces muy considerables. Por ejemplo, en la de Unas (ya dijimos que es la tumba más antigua en la que aparecen los TP) hay 218 declaraciones. En la pirámide de Pepi II hay 712 declaraciones, más del triple. No sólo existe una diferencia cuantitativa por sucesivas adiciones porque también hay declaraciones que sólo se documentan en una única pirámide. Por ejemplo, las declaraciones 1-7 sólo aparecen en la tumba de Teti, la declaración 10 en la de Merenra, las declaraciones 11-19 en la de Pepi II, las declaraciones 247-252 en la de Unas, la declaración 435 en la de Pepi I... Otras, en cambio, se documentan en dos (declaraciones 20-22 en las pirámides de Pepi II y Aba), tres (declaraciones 8-9 en las tumbas de Pepi I, Merenra y Pepi II), cuatro (declaraciones 45-46 en las pirámides de Unas, Pepi II, Aba y de la reina Neit), cinco (declaración 23 en las tumbas de Unas, Pepi II, Aba y de las reinas Neit e Iput), seis (declaraciones 126-128 en las pirámides de Unas, Pepi II, Aba y de las reinas Neit, Iput y Udjebten), siete (declaración 357 en las tumbas de Teti, Pepi I, Merenra, Pepi II, Aba y de las reinas Neit y Udjebten)...
Vemos cómo con el paso del tiempo se van reflejando nuevos textos mientras otros desaparecen para, en ocasiones, resurgir más adelante. Esto ya nos plantea un problema ¿por qué sucede esto? No estamos hablando de unas inscripciones sin importancia que pueden contener errores porque el escriba no prestara atención al elaborarlas. Dada su finalidad, los TP eran algo vital para el faraón de turno. De esas formulas mágicas dependía su resurrección y el que pudiera convertirse en dios y, sin embargo, es indudable que no eran un todo inalterable, que cada faraón (o la persona encargada de esa labor) elegía unas declaraciones si es que no se creaban ex profeso para él y desechaba otras. Esto no sólo se producía en aspectos "menores" sino que esta variabilidad afecta también a cuestiones esenciales. Por ejemplo, sabemos que una de las ceremonias que se realizaban para permitir el acceso del faraón a la vida eterna era la apertura de la boca del cadáver. Ya en la pirámide de Unas (y también en las de Pepi II, Aba y las reinas Neit e Iput) encontramos el siguiente texto:
"Oh Osiris Rey, yo abro tu boca para ti -hierro del dios del Alto Egipto 1 barra; hierro del dios del Bajo Egipto, 1 barra." (Declaración 38, Pág. 7)
Una oración mucho más compleja para ese momento no aparece hasta Pepi II (y también en la tumba de Aba):
"(Tu boca está en perfecto estado (?) porque la repaso por ti, separo tus párpados por ti. Oh Rey, abro tu boca por ti) con la azuela de Upuart. (Separo tu boca por ti) con la azuela de hierro que separa la boca de los dioses. ¡Oh Horus, abre la boca de este Rey! Horus ha abierto la boca de este Rey con esa que separa la boca de su padre, con esa con la que separa la boca de Osiris, con el hierro que proviene de Seth, con la azuela (de hierro que separa la boca de los dioses. La boca de este Rey se abre con ella, y él se mueve y habla con la Gran Enéada en la Mansión del Príncipe que está) en On, y asume la corona Wrrt ante Horus, Señor de los Nobles." (Declaración 21, Pág. 3)
Ya tenemos una primera explicación para responder a la pregunta que nos ocupaba ¿por qué en los TP aparecen fragmentos aparentemente contradictorios? Al no ser un todo inmutable (y sí todo lo contrario) pueden existir versiones diferentes en distintas tumbas. Con eso podríamos dar por concluida esta cuestión de no ser por un pequeño detalle, que esos textos aparentemente contradictorios también aparecen en una misma tumba. ¿Por qué?
Ya dijimos que los TP tienen la finalidad de propiciar la resurrección del faraón y su viaje a ultratumba para convertirse en dios. Cuando hablamos de viaje no nos estamos refiriendo a ese proceso de forma metafórica. Para los egipcios era una auténtica peregrinación en la que el faraón iba recorriendo diversos lugares hasta llegar a su final. Uno de ellos es el Campo de Juncos:
"Alguien se ha bañado en el Campo de Juncos,
Ra se ha bañado en el Campo de Juncos.
Alguien se ha bañado en el Campo de Juncos,
Este Rey se ha bañado en el Campo de Juncos." (Declaración 253, Pág. 59)
Pero el Campo de Juncos no es sólo un lugar en el que el Rey toma un baño de carácter purificador:
"báñate en el Lago del Chacal, se purificado en el Lago de la Duat, se purificado en lo alto de tu flor de loto en el Campo de Juncos." (Declaración 512, Pág. 151)
También es uno de los lugares que el Rey debe atravesar en su viaje:
"Él sube a bordo de la barca como Ra en las orillas del Canal Sinuoso, este Rey rema en la Barca del Relámpago, navega en ella al Campo de los Cielos Inferiores en esta parte meridional del Campo de Juncos." (Declaración 548, Pág. 166)
"Los Campos de Juncos están llenos, y yo cruzo por el Canal Sinuoso; soy transportado al lado oriental del horizonte, soy transportado por el lado lado oriental del cielo y mi hermana es Sotis, mi hija es la luz del amanecer." (Declaración 263, Pág. 66)
Aparece en estos textos un nombre vinculado con el Campo de Juncos, el Canal Sinuoso que lo atraviesa y conduce a la zona oriental del cielo. ¿Qué importancia tiene esto? Inmensa porque lo que separa el Canal Sinuoso no son dos meras zonas geográficas sino algo mucho más importante:
"Oh Ra, encomiéndame a MA-HA-f barquero del Canal Sinuoso para que pueda traerme su barca que pertenece al Canal Sinuoso, en la que cruza a los dioses a aquel lado del Canal Sinuoso, hacia el lado oriental del cielo, para que él pueda cruzarme hacia aquel lado del Canal Sinuoso, hacia el lado oriental del cielo..." (Declaración 359, Pág. 102)
Es decir, que el Canal Sinuoso en el Campo de Juncos separa dos orillas de las cuales la oriental es la de los dioses. ¿Y la occidental? Es la Duat. ¿La qué? Vayamos hacia atrás. Al morir el faraón, éste asciende a la parte occidental del cielo:
"Los que están en el firmamento le abren sus brazos, el Rey está en el lado occidental de la bóveda celeste, se le ha proporcionado un camino de ascenso al cielo, y es él quien ejecuta la orden de la tormenta." (Declaración 261, Pág. 64)
Al Oeste se encuentra la Duat, la tierra de los espíritus de los muertos regida por Osiris, tanto es así que en los TP se les denomina con frecuencia como los Occidentales y a Osiris como el Primero de los Occidentales. Además, los TP precisan dónde se encuentra la Duat:
"La Duat ha asido tu mano en el lugar donde se encuentra Orión..." (Declaración 437, Pág. 122) y "Que se ponga una escalera hacia la Duat para ti en el lugar donde está Orión..." (Declaración 610, Pág. 193)
Tenemos, pues, al faraón difunto ascendiendo a la Duat que se identifica con Orión, pero eso es sólo una etapa de su periplo. Ya hemos visto que cruza el Campo de los Juncos y atraviesa el Canal Sinuoso, pero ¿hacia dónde?
"Las balsas de juncos del cielo están listas para Ra
Para que pueda cruzar sobre ellas hacia el horizonte.
Las balsas de juncos del cielo están listas para Horajti
Para que Horajti pueda cruzar en ellas hacia Ra.
Las balsas de juncos están listas para mi
Para que yo pueda cruzar en ellas hacia el horizonte, hacia Ra
Las balsas de juncos del cielo están listas para mi
Para que yo pueda cruzar en ellas hacia Horajti y hacia Ra." (Declaración 263, Pág. 66)
Ese horizonte (o Axt) tiene puertas:
"La que rechaza a cualquiera que debe rechazar abre las puertas del horizonte en el ascenso de la Barca del Día."
(Declaración 311, Pág. 87) Y tras las puertas del horizonte, el cielo estrellado o cielo de Ra en donde el faraón se reúne con Ra-Atum:
"Oh Ra-Atum, tu hijo llega a ti, el Rey llega a ti; levántalo, rodéale con tu abrazo, porque él es el hijo de tu cuerpo para siempre." (Declaración 217, Pág. 43)
y
"Sé puro en el nomo occidental, recibe tu purificación en el nomo heliopolitano con tu padre, con Atum. Ven a la existencia, sube a lo alto y será bueno para ti, será agradable para ti por el abrazo de tu padre, por el abrazo de Atum. Oh Atum, deja que este rey se acerque a ti, elévale, rodéale con tu abrazo, porque él es tu hijo, el hijo de tu cuerpo, por toda la eternidad." (Declaración 222, Pág. 47)
Sin embargo, no sólo es recibido en el cielo estrellado, el lugar de los dioses, y reconocido como uno de ellos sino que se convierte en la suprema divinidad con poder sobre los dioses, la Duat y los hombres:
"Levantad vuestras caras, vosotros dioses que estáis en la Duat, porque el Rey ha venido para que podáis verle, habiéndose convertido en el gran dios. El Rey es introducido con temor, el Rey es ataviado. Guardaos vosotros mismos, todos vosotros, porque el Rey gobierna a los hombres, el Rey juzga a los que viven en el dominio de Ra, el Rey habla a esta región pura en la que él ha puesto su morada con El que juzgó a los dos dioses. El Rey tiene dominio sobre su cabeza, el Rey empuña el cetro y él muestra respeto al Rey. El Rey se sienta con aquellos que reman en la barca de Ra, el Rey manda lo que es bueno y él lo hace, porque el Rey es el gran dios." (Declaración 252, Pág. 58)
De igual forma que los antiguos egipcios identificaban la Duat con Orión, el cielo de Ra correspondía a las estrellas circumpolares (las Estrellas Imperecederas) cuya aparente inmovilidad encajaba perfectamente con la perdurabilidad y permanencia que eran atributos divinos:
"Mi padre Atum coge mi mano,
Y nos destina a esos dioses excelentes y sabios,
Las Estrellas Imperecederas." (Declaración 269, Pág. 70)
"Oh tú que estás enaltecido entre las Estrellas Imperecederas nunca morirás." (Declaración 464, Pág. 129)
"ojalá vayas a los dioses del norte, las Estrellas Imperecederas." (Declaración 441, Pág. 123)
"Yo cruzo para que pueda estar en el lado oriental del cielo en su región septentrional entre las Estrellas Imperecederas..." (Declaración 481, Pág. 138)
Todo ellos nos permite ir llegando a algunas conclusiones. Puesto que el faraón realiza un viaje, esas aparentes contradicciones que aparecen en los TP corresponden, sencillamente, a diferentes momentos de esa peregrinación en el Más Allá. Así, el faraón es identificado con Osiris en la Duat, pero también con Atum-Ra en el cielo estrellado.
Una segunda cuestión que debemos tener en cuenta concierne a la teoría de Bauval. Como ya hemos visto, la Duat era identificada por los egipcios con Orión. Eso podría suponer una confirmación de la hipótesis de Bauval de no ser porque la finalidad del viaje del faraón no era llegar a ese lugar sino a las estrellas circumpolares. Así pues, si los antiguos egipcios hubieran querido reflejar sus creencias sobre las estrellas en la colocación de sus monumentos ¿habrían incidido en la correspondencia de la Duat con Orión o bien en la identificación de las Estrellas Imperecederas con las estrellas circumpolares? Porque por mucha importancia que los egipcios quisieran conceder a la Duat y a que el faraón ascendiera a ella, lo realmente trascendente era su posterior conversión en la suprema divinidad en el cielo estrellado. Dos de los TP son muy claros en este sentido:
"Abre tu lugar en el cielo entre las estrellas celestes, porque tú eres la Estrella Solitaria, el compañero de Hu; mira hacia abajo a Osiris cuando gobierna los espíritus, porque estás de pie lejos de él, no estás entre ellos y no estarás entre ellos." (Declaración 245, Pág. 55)
"eres una Estrella Solitaria que surge del este, y que nunca se rendirá a Horus de la Duat." (Declaración 463, Pág. 128)
Con esto podríamos dar por concluido este tema de no ser porque hay contradicciones en los TP que no se explican por las dos razones que ya hemos visto, la evolución temporal de los propios TP y el peregrinaje del faraón por el Más Allá. Por ejemplo ¿quién gobierna la Duat? La respuesta evidente es Osiris, el Primero de los Occidentales. Sin embargo, otros fragmentos indican algo distinto, por ejemplo:
"yo le he dado la Duat para que pueda presidir sobre ella como Horus preside la Duat." (Declaración 7, Pág. 1)
"para que él pueda permanecer a la cabeza de los espíritus como Anubis, que preside sobre los Occidentales." (Declaración 81, Pág. 18)
¿Horus, Anubis u Osiris? ¿Por qué esta variación? La respuesta no tiene nada de sorprendente. Estamos acostumbrados a considerar las religiones como algo esencialmente inmutable. No es así. Menos aún la religión egipcia en razón de su propia formación. No es sólo que Egipto sea la reunión de dos territorios bastante diferentes en todos sus aspectos, el Alto y el Bajo Egipto, sino que cada ciudad tenía sus propias creencias, por eso se habla (entre otras) de las cosmogonías heliopolitana y hermopolitana (es decir, las explicaciones sobre la creación del mundo y los dioses desarrolladas en las ciudades de Heliópolis y Hermópolis -para los egipcios, Iunu y Jmun respectivamente-). Aunque los faraones favorecieron la cosmogonía de Heliópolis a partir de la III Dinastía y llegaron a adoptar el título de Hijo de Ra, la primitiva identificación con el dios Horus no tenía esa misma procedencia lo que obligó a ciertas componendas religiosas. A este intento de formar un todo coherente con creencias diferentes hay que sumar nuevos factores. Uno son las creencias del Alto Egipto que tampoco podían ser totalmente obviadas lo que se refleja en la aparición en los TP del dios Thot lo que obligó a nuevas componendas. Un segundo aspecto es el aumento entre la población del culto al dios Osiris, en inicio un mero dios local de carácter agrícola pero que en esta época era ya considerado como dios de los muertos y señor de la Duat. Todo ello convive en los TP, las creencias heliopolitanas ya sincretizandas con la antigua adoración a Horus, símbolo del poder real, junto con las nuevas creencias osiríacas y, por descontado, sin olvidar los mitos del Alto Egipto. Eso explica los textos contradictorios (ahora ya podemos asegurar que no se trata de contradicciones aparentes sino reales) como los que hacen referencia a distintos señores de la Duat. La antigua creencia en Horus sostenía que éste era el señor de la Duat. Las nuevas creencias osiríacas conceden ese papel a Osiris. No es un mero cambio de nombre. A partir de ese momento, la existencia de ultratumba se democratiza y cambia de lugar. Horus era un dios celestial, Osiris estaba ligado a la tierra así que la Duat pasa de ser un lugar celeste (como todavía aparece en los TP aunque inferior al cielo estrellado) a ser un lugar subterráneo que es como aparece en el Imperio Medio. Por otra parte, si en el Imperio Antiguo al menos no está claro que todos los difuntos tuvieran acceso a la Duat y tal vez éste estuviera restringido a la nobleza (recordemos que el faraón estaba identificado con el dios halcón), con el paso del tiempo la vida de ultratumba es una esperanza generalizada. Los TP se convierten en los Textos de los Sarcófagos primero y en el Libro de los Muertos posteriormente. Si los TP sólo aparecen vinculados a las sepulturas del faraón y, en algún caso, a las tumbas de sus esposas, el Libro de los Muertos aparece en sepulcros de variada condición.
Este tiempo de cambios está reflejado en los TP. Fórmulas antiguas conviven con las que reflejan nuevas creencias. No es extraño que sean contradictorios, lo raro sería que no lo fueran.
Y con eso deberíamos acabar con los "misterios" egipcios, pero como D. Javier insiste, tendremos que hablar, en una próxima entrega que ésta es ya demasiado larga y pesada, de conductos estelares, robots y demás enigmas enigmáticos.
BIBLIOGRAFÍA:
Las citas de los Textos de las Pirámides proceden de Los Textos de las Pirámides, edición y traducción de Francisco López y Rosa Thode, publicación electrónica.
Para la distribución de los diferentes textos en las diversas pirámides se ha empleado el Índice a los Textos de las Pirámides, obra también de Francisco López y Rosa Thode.
Para la geografía de ultratumba en las creencias de los antiguos egipcios, véase El faraón y las estrellas. Los mundos del Más Allá en los Textos de las Pirámides.