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Escritos desde el páramo

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (VI)

Viene de aquí
Después de tan magnífico "peñazo" sobre los Textos de los Pirámides que el particular dúo formado por los Sres. Bauval y Sierra pretende esgrimir como prueba de la teoría de Orión, podemos volver al libro que nos ocupa. Tras su incursión (lamentable) por los TP, D. Javier decide hablar de los llamados Conductos estelares, nuevamente con bastante poca fortuna. Dice el escritor de temas esotéricos:
"Algo así cree Robert Bauval que, además, pronto sumó a su teoría los hallazgos realizados en 1964 por el egiptólogo Alexander Badawy y la astrónoma Virginia Trimble. Los descubrimientos de esta pareja en las pirámides se ajustaban como un guante a las nuevas ideas de Bauval." (Pág. 30)
Por supuesto, los descubrimientos de Badawy & Trimble no se ajustaban como un guante, media ni calcetín a las ideas de Bauval sino que, en todo caso, sería justo al revés (y tampoco). Los artículos titulados "Astronomical Investigation Corcerning the So-called Air-Shafts of Cheops´ Pyramid" (Virginia Trimble) y "The Stellar Destiny of Pharaoh and the So-called Air-Shafts of Cheops´ Pyramid" (Alexander Badawy) fueron publicado en Mitteilungen des Instituts für Orientforschung en 1964 (para ser más precisos, en el Vol. 10 -1964- Págs. 183-187 y 189-206) como dice el Sr. Sierra, es decir, preceden en veinticinco años a la teoría de Bauval sobre la correspondencia entre las pirámides de Giza y Orión que data de 1989 ("A Master-Plan for the Three Pyramids of Giza Based on the Configuration of the Three Stars of the Belt of Orion." Discussions in Egiptology nº 13 -1989- Págs. 7-18). Aclarado este punto, podemos centrarnos en lo realmente importante, ¿los trabajos de Trimble & Badawi apoyan las teorías posteriores de Bauval? Para obtener una respuesta a esta pregunta, como viene siendo habitual, debemos aclarar algunas cuestiones previas comenzando por ¿de qué estamos hablando al referirnos a los "conductos estelares"?
Aunque sea algo conocido, no está de más recordar que la pirámide de Jufu presenta tres cámaras, una subterránea y dos por encima del nivel del suelo conocidas como Cámara de la Reina y Cámara del Rey. En esta última es en la que aparece el sarcófago del horus Jufu. Además es la única cámara que está acabada lo que se ha venido interpretando tradicionalmente como fruto de un replanteo en las obras (básicamente, esa teoría supone que, conforme avanzaban las obras, Jufu o el príncipe Hemiunu decidieron situar la cámara sepulcral en un lugar cada vez más elevado abandonando las que estaban previstas en un primer momento que cumplieran esa función. -A título personal no comparto para nada esa hipótesis, ya iremos viendo el porqué-).
Dos de estas cámaras, la del Rey y la mal llamada de la Reina (decimos que ese nombre es incorrecto porque nunca tuvo ese destino ya que las esposas de Jufu fueron enterradas en sus respectivas pirámides situadas junto a la Gran Pirámide) presentan unas oquedades en dos de sus paredes que se comunican con sendos conductos. Para ser más precisos, los datos relativos a estos canales son los siguientes:
Cámara del Rey
Conducto norte: 21x14 cms. Pendiente de 32º 36´ 08"
Conducto sur: 18x14 cms. Pendiente de 45º 00´00"
Cámara de la Reina
Conducto norte: 21x21 cms. Pendiente de 39º 07´ 28"
Conducto sur: 22x21 cms. Pendiente de 39º 36´ 28"
Anadiremos que los conductos que partían de la Cámara de la Reina estaban taponados tanto en la propia cámara como a 63,4 metros de su inicio. De hecho, no se supo de su existencia hasta 1872 cuando fueron encontrados por W. Dixon. Por el contrario, los conductos de la Cámara del Rey comunican con el exterior de la pirámide aunque la pérdida del revestimiento de la construcción hace que no podamos saber si atravesaban éste.
El desconocimiento de su función hizo que se les conociera como "respiraderos" aunque eso es algo absurdo tanto por el hecho de que estamos hablando de una tumba (¿para qué sirve un respiradero en un lugar que no está destinado a recibir la visita de nadie vivo?) como por el hecho de que los supuestos "respiraderos" de la Cámara de la Reina estaban cegados y no comunicaban con el exterior del edificio así que mal podían servir para ese fin.
Aunque de momento se ignoraba en qué lugar y cómo estaban taponados los conductos de la Cámara de la Reina (esas preguntas no tendrían respuesta hasta 1993 para el conducto sur y 2002 para el conducto norte) Badawi buscó una explicación creíble y la encontró en las estrellas. Supuso que esos conductos apuntaban a determinadas estrellas (es decir, a las posiciones que ocupaban en torno al año 2660 A. de C.). Sus cálculos y los de Trimble señalaron las siguientes correspondencias:
Conducto norte de la Cámara del Rey: Estrella Alfa Draconis (es decir, la estrella Alfa de la constelación del Dragón)
Conducto sur de la Cámara del Rey: Orión.
Conducto norte de la Cámara de la Reina: Osa Menor.
Conducto sur de la Cámara de la Reina: Sirio.
Estas estrellas o constelaciones son viejas conocidas para los que hayan tenido el humor de leer los Textos de las Pirámides. Alfa del Dragón era entonces la estrella polar, es decir, una de las Estrellas Imperecederas. La Osa Menor es otra de las estrellas circumpolares y, por tanto, está también relacionada con el Cielo de Ra. Orión y Sirio ya los hemos encontrado en relación con la Duat. Así las cosas, parece que está claro que los trabajos de Badawi y Trimble suponen una base para la teoría de Bauval ¿no? Pues no.
Lo malo de las palabras es que pueden dar lugar a equívocos cuando se usan con falta de precisión. Hemos respetado la traducción habitual en los TP de "Orión", una palabra que, evidentemente, no fue empleada por los egipcios. El nombre que figura en los TP es S3h, literalmente "estrella del dedo del pie". Para Badawi, esa palabra no designaba a la constelación de Orión sino sólo a una de sus estrellas, la más brillante, Alfa Orionis o Betelgeuse. Sin embargo, Badawi incurrió en un error, considerar que la estrella Alfa Orionis es la estrella más brillante de esa constelación. En realidad, ese "honor" le corresponde a Beta Orionis o Rigel. Si aceptamos que Orión dibuja una figura humana, Betelgeuse correspondería a uno de los hombros, pero Rigel sería uno de los pies (recuérdese el significado exacto de S3h). Por ello (y por otras razones como son las representaciones del cielo en algunas tumbas) se viene considerando por expertos en los conocimientos astronómicos de los antiguos egipcios que S3h debe identificarse con Rigel, no con toda la constelación de Orión. Así pues, mal puede pretenderse que el trabajo de Badawi apoyaba la idea de que las pirámides de Giza dibujan en la Tierra el Cinturón de Orión cuando, en realidad, él entendía que los egipcios se referían a Betelgeuse, estrella que nada tiene que ver con el asterismo del Cinturón.
Volvamos a los canales estelares. Hemos indicado sus medidas y su pendiente, así como las estrellas a las que supuestamente apuntaron en la época en que fue construida la Gran Pirámide. Sin embargo, eso debe ser puntualizado tanto en lo que respecta a los propios conductos como a las estrellas. Por de pronto, los dos canales norte (tanto el que nace en la Cámara del Rey como el de la Cámara de la Reina) no son rectos. La razón para ello es que deben sortear la Gran Galería (por si tienen alguna duda de a qué nos referimos, en la página de Rudolf Gantenbrink podrán encontrar diagramas (hacemos la salvedad de que no incluyen información obtenida después de sus propios trabajos sobre el tema) y textos al respecto. Además, los cuatro comienzan con un tramo horizontal y los dos que nacen en la Cámara del Rey, antes de desembocar en el exterior de la pirámide, vuelven a la horizontalidad inicial. ¿Hasta qué punto, por tanto, podemos sostener que apuntan hacia una estrella (o constelación) en concreto?
Por otra parte, si bien la estrella polar permanece aparentemente estable (es decir, que ocupa un mismo lugar en el firmamento) no sucede lo mismo ni con Sirio ni con las estrellas que forman Orión cuya localización depende de la fecha y la hora en la que observemos el cielo desde un lugar determinado. Por tanto ¿a qué nos estamos refiriendo al decir que un determinado canal apunta a Sirio o a Orión cuando desconocemos a qué fecha exacta nos tenemos que ceñir? No supone esto que la teoría estelar sea descartable sin más, pero sí significa que debe ser tomada con precaución, al menos en lo que se refiere a correspondencias con estrellas concretas.
No obstante, posiblemente sí se trata de conductos estelares (la verdad es que cualquier otra función que pudiéramos proponer es difícilmente defendible) aunque estemos muy lejos de saber qué papel concreto desempeñaban en las creencias de la época más allá de que pretendían facilitar el viaje del faraón al cielo estrellado. Los interrogantes que nos plantean no están resueltos y tal vez no lo estén nunca. Aunque esto ya no tenga nada que ver con los Sres. Bauval y Sierra creo que el tema resulta interesante por sí mismo, así que añadiremos alguna información más a las ya señaladas.
Dijimos que la duplicidad de los corredores y la triplicidad de las cámaras es, para algunos, prueba de sucesivos cambios de planes en la obra. No puedo estar de acuerdo con esa interpretación puesto que, de acuerdo con los conocimientos actuales, los conductos que parten de la Cámara de la Reina se siguieron elaborando cuando ya se había construido la Cámara del Rey. Aunque, por desgracia, es frecuente encontrar en los libros sobre el tema unos planos que muestran que los canales de la Cámara de la Reina se detienen a la altura de la Cámara del Rey (algo que sólo era defendible antes de la investigación con robots de los conductos) la realidad es que el canal sur se detiene a la altura de las cámaras de descarga y el norte un poco más abajo (aunque ambos tienen la misma longitud, los rodeos del conducto norte para evitar la Gran Galería producen ese efecto). Debemos señalar que los planos que contiene la página de Gantenbrink si bien están actualizados en cuanto concierne al canal inferior sur no lo están en cuanto se relaciona con el conducto inferior norte. ¿Por qué, entonces, esa duplicidad? Lo ignoramos. Tal vez la respuesta esté en la existencia de las dos cámaras. Si bien en la Cámara del Rey se encuentra el sarcófago de Jufu, en la Cámara de la Reina es posible que lo que hubiera fuera una estatua del faraón (hay en ella un nicho que es probable que tuviera ese fin). Si esto fuera así, nos permitiría encontrar un antecedente en la pirámide escalonada de Zoser, la primera pirámide egipcia, en la que por un lado está la cámara sepulcral y por otro el serdab, una pequeña construcción adosada a la pirámide en la que se encontraba (hoy ocupa su lugar una copia, el original está en el Museo de El Cairo) una escultura del faraón. Dos pequeños orificios en la pared norte servirían, posiblemente, para que el ka del difunto pudiera contemplar las Estrellas Imperecederas, la meta de su viaje de ultratumba. Todo ello, por supuesto, debe ser planteado como mera hipótesis dado que no hay pruebas de que tal escultura existiera realmente.
No es éste el único problema que plantean los canales estelares. Ya dijimos que sólo en fechas recientes se ha adquirido información precisa sobre ellos. El proceso que llevó a su investigación es curioso. La afluencia de visitantes había producido un aumento de la humedad existente en el interior de la pirámide que estaba provocando problemas con la sal (el aumento de la humedad supone la disolución de la sal y su filtrado al interior de las piedras. La evaporación del agua deja la sal en el interior de los sillares lo que amenaza con su degradación). Para evitarlo, las autoridades egipcias pensaron en emplear los "respiraderos" como tales, instalando ventiladores en su interior. Para ello, encargaron las tareas previas al Instituto Arqueológico Alemán de El Cairo que, a su vez, recurrió a un especialista en robótica, Gantenbrink, dada la imposibilidad de que una persona pudiera trabajar en el interior de los conductos (recuerden sus dimensiones). Gantenbrink creó dos pequeños robots, el Upuaut 1 y 2. Este segundo mecanismo fue el que en 1993 descubrió en el canal inferior sur la llamada puerta de Gantenbrink. El conducto estaba cerrado por una losa que presentaba una especie de asidero metálico y señales de un segundo (que se había desprendido y estaba caído en el propio canal). Dejando aparte la cantidad de chorradas que en su día fueron pronunciadas, la realidad es que el tema degeneró en la habitual trifulca entre organismos (el Consejo Superior de Antigüedades -es decir, su mandamás Zahi Hawass- no concedió autorización para nada más al Instituto Arqueológico Alemán pretextando su poca disposición a investigar sobre este tema. El intento de Gantenbrink de proseguir a título personal fue también denegado porque el CSA no concede permisos a particulares, sólo a instituciones). Gracias a unos y otros y, posiblemente, al afán de protagonismo del egiptólogo egipcio (que es un magnífico arqueólogo pero al que le gusta ser la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro) la puerta de Gantenbrink se quedó esperando una nueva investigación durante nueve años. Señalemos también que Upuaut 2 fue incapaz de superar los recodos del canal inferior norte que continuó tan desconocido como antes.
Todo esto dio pie (¿a que no les sorprende?) a las habituales acusaciones de ocultación, de no querer investigar lo que, sin duda, iba a demostrar la existencia de cámaras secretas en la Gran Pirámide, habitaciones que ocultaban tesoros impresionantes (piensen en el ajuar funerario de un faraón de "medio pelo" como Tut-Anj-Amón e imagínense lo que pudo ser el de Jufu), papiros que desvelarían misterios de toda clase... y, si me apuran, un par de platillos volantes o una teta disecada de Agustina de Aragón.
Finalmente en el año 2002 Zahi Hawass decidió que había que dar una solución a este tema (y esta vez, por supuesto, con él de protagonista) y recurrió a la National Geographic Society que diseñó un nuevo robot, el Pyramid Rover. Por fin, el 17 de septiembre de 2002 el robot perforó la puerta de Gantenbrink e introdujo una cámara por el orificio con la televisión como testigo. El resultado lo recuerdan todos Vds. Tras la puerta había una nueva losa esta vez sin asideros. Ni habitaciones secretas, ni tesoros ni papiros. Eso sí, en medio de la sensación de fiasco (entiéndase de fracaso para los que se creyeran esas afirmaciones) pasó casi desapercibida la noticia de que el Pyramid Rover también exploró el canal inferior norte y se encontró a 63,4 metros una puerta idéntica a la de Gantenbrink y que en este caso conservaba en su sitio los dos pasadores metálicos. Quedó así demostrado que ambos corredores eran mucho más largos de lo que se creía y que habían sido terminados de la misma forma, pero ¿qué demonios significan esas puertas?
La explicación tal vez (nuevamente, entiéndase esto como mera hipótesis) esté en los TP:
"Se abren las Puertas del Horizonte, se corren los cerrojos." (Declaración 220, Pág. 46)
"Las puertas del cielo están abiertas a ti, los grandes cerrojos están descorridos para ti,..." (Declaración 355, Pág. 100)
Serían, por tanto, una representación simbólica de las Puertas del Horizonte, con sus pasadores pero sin cerrojos, señal de que están abiertas para el horus.
Si faltaba algo más para alimentar el misterio, cuando Dixon abrió por vez primera los canales inferiores, en el canal norte encontró tres objetos, un gancho de bronce, un trozo de madera y una bola de piedra. Aunque en un principio se creyó que eran meros objetos abandonados por los constructores, hoy que sabemos el cuidado con el que se construyeron y se remataron esa explicación resulta difícilmente creíble pero ¿qué son? El hecho de que la madera continúe aún hoy perdida (aunque se cree que está entre los fondos del Marischal Museum de Aberdeen no ha podido ser localizada) no facilita la respuesta. Tal vez la bola de piedra sea parte de la maza que figura en varios de los TP como uno de los atributos del poder real en el Más Allá junto al cetro, pero ¿qué se supone que es el gancho metálico? Misterio.
Ajeno a todo ello y no viendo más que una confirmación a su teoría (¿?) Bauval se lanza a tumba abierta con la inestimable colaboración de Graham Hancock. Si hasta el momento, la hipótesis de Orión era plausible ya que no correcta, ahora entraremos en los dominios del disparate, pero eso se merece una nueva entrada.
BIBLIOGRAFÍA:
Las citas de los Textos de los Pirámides proceden de la edición y traducción realizada por Francisco López y Rosa Thode. Edición electrónica que pueden encontrar aquí.
Sobre Badawi y su identificación de la "Estrella del dedo del pie" pueden consultar el artículo Osiris and Orion de John Legon.
Sobre los conductos estelares, pueden consultar el artículo Lo más pequeño de la Gran Pirámide: Conductos de ventilación, puertas y cámaras. de Alfonso Martínez que, además de un texto muy comprensible y bien documentado, está ilustrado por magníficas fotografías.
Además, resultan interesantes las obras "Historia de las pirámides de Egipto" de José Miguel Parra. Ed. Complutense. Madrid, 1997 y para los últimos descubrimientos "Tesoros de las pirámides" de Zahi Hawass et alii. Traducción de Sonia Fernández Afuera. Ed. Círculo de Lectores por cesión de White Star S. r. l. Italia, 2003.

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (VII)

Viene de aquí
Si hasta el momento Bauval y su corifeo hispano se habían mantenido en los terrenos de lo plausible, el desbarre se aproxima. La hipótesis de la correspondencia entre las pirámides de Giza y las estrellas del Cinturón de Orión no es ningún disparate aunque yo no pueda compartirla por el error cometido por el Sr. Bauval en su defensa, ignorar sistemáticamente todo aquello que pueda poner en duda su teoría. ¿Que en los TP aparecen mencionadas otras estrellas además de Orión? No importa. ¿Que, además, existen serias dudas acerca de a qué se referían los antiguos egipcios con "Orión"? No importa. ¿Que los canales estelares "apuntan" a otras estrellas aparte de Orión? No importa. ¿Que existen razones orográficas que explican la colocación de las pirámides al margen de cualquier "plan estelar"? No importa. ¿Que Djedefre, hijo y sucesor de Jufu, no construyó su pirámide en Giza? Bueno, extendemos la teoría inicial a pirámides fuera de Giza que corresponderían con otras estrellas de Orión para poder sostener que Djedefre sí continuó con el plan paterno pero como eso conduce a auténticos disparates volvemos a la tesis original... sin haber explicado finalmente nada sobre el "olvido" del supuesto plan estelar por parte de Djedefre.
Ante esa situación, Bauval tenía dos opciones para mantener el debate dentro de los límites admisibles en Historia, responder a esas contra-argumentaciones o abandonar su tesis. Optó por una tercera, la huida con armas y bagajes al campo del esoterismo. Por supuesto esa actitud se tradujo en el rechazo de la teoría Giza-Orión (que no había sido mal recibida en un principio) no por los devaneos de Bauval con la pseudohistoria sino porque ése es el destino de cualquier hipótesis cuyo proponente sea incapaz de dar cumplida respuesta a las críticas que se formulen contra ella.
Sin embargo, la teoría que Bauval se mostró incapaz de defender frente a las críticas tenía un grave defecto para poder triunfar en el mundo esotérico. Ya lo dijimos al comienzo de esta serie de artículos ¿qué habría de sorprendente en que los antiguos egicios hubieran reproducido en la Tierra la imagen del Cinturón de Orión que, supuestamente, estaba muy vinculado con sus creencias religiosas? Prescindan de la aureola mítica que rodea a Egipto en general, a las pirámides de Giza en particular y a la Gran Pirámide en concreto, y la respuesta es "nada".
Los temas tan caros al esoterismo de las supuestas propiedades energéticas de las pirámides, de la imposibilidad de su construcción, de los supuestos grandes conocimientos tecnológicos que, según los gustos de cada cual, procederían de la Atlántida, Lemuria o de Raticulín de Arriba... son inherentes a las pirámides pero ajenas a que éstas se edificaran imitando a un asterismo visible a ojo desnudo, donde al horus de turno le saliera de sus sagrados tegumentos procreativos o bien donde recomendara el sufrido ingeniero de caminos, canales estelares y pirámides.
La hipótesis inicial de Bauval era, por ello, demasiado "sosa" para hacer frente a competidoras tan cualificadas como la teoría que afirma que las pirámides son una especie de señales de lugares que poseen una extraordinaria energía telúrica (ésa que ni Rita la Churrera ha sido capaz de detectar nunca), que las pirámides eran, en realidad, centrales nucleares (supongo que el sarcófago de Jufu sería, en tal caso, el panel de control del Homer Simpson de turno)... y demás afirmaciones igualmente peregrinas que han llegado a formularse al respecto.
Sin embargo ese problema tiene fácil solución, añadir elementos cada vez más disparatados a la tesis inicial:
"Hasta cierto punto era previsible. Si la teoría de la correlación de las pirámides con el cinturón de Orión era tan correcta como parecía a simple vista, ¿por qué no pensar que el resto de monumentos de Giza tuvieran también un significado astronómico para sus constructores? ¿Por qué no iba a tenerlo, sin ir más lejos la propia Esfinge?" (Pág. 32)
Es decir, partimos de una hipótesis no demostrada y la extendemos sin prueba alguna a otras construcciones. Bueno, ya que alguno piensa que la meseta de Giza era algo así como el Planetario de Pamplona (ignoro si con capas rojas o sin ellas) tal vez tenga a bien informarnos del significado de las Pirámides de las Reinas de Jufu y Menkaure, de las Pirámides Subsidiarias de Jufu y Jafra, de los Templos superiores e inferiores, de las mastabas como la del príncipe Hemiunu... y demás monumentos que también existen en Giza. Sin embargo parece que éstos son prescindibles, que sólo tienen importancia astronómica las pirámides principales y la Esfinge. Este "olvido" ¿tendrá algo que ver, por ventura, con el hecho de que cuantos menos elementos tomemos en consideración es más probable que se parezcan, por pura casualidad, a cuerpos celestes?
"En uno de sus últimos libros, Bauval afirmaba que la Gran Esfinge había sido construida, entre otras cosas, como una especie de gran marcador de los equinoccios. Durante dos días al año (alrededor del 21 de marzo y el 21 de septiembre, al principio de la primavera y el otoño, respectivamente), el día y la noche tienen exactamente la misma duración. Además, a diferencia de los solsticios, el sol durante esos dos momentos, surge exactamente por el este, proporcionando un dato geoastronómico de inestimable valor para la fijación del resto de los puntos cardinales." (Pág. 32)
Vaya, las tres pirámides principales de Giza corresponden a las tres estrellas del Cinturón de Orión, pero la Esfinge de Giza nada tiene que ver con Orión y sí con la salida del sol en los equinoccios. ¡Cuánta variedad!
En fin... ¿los antiguos egipcios emplearon ese supuesto conocimiento astronómico para determinar con precisión los puntos cardinales? Pues no, y no será por falta de interés porque intentaron que las pirámides estuvieran perfectamente orientadas... y nunca lo lograron. En la que más se aproximaron fue en la cara norte de la pirámide de Jufu (curiosamente cuando aún no había sido esculpida la Esfinge) que presenta una desviación de 3´ ("sorprendentemente", la cara este presenta una desviación de 5´). Antes y después esa diferencia aumenta lo que demuestra que emplearon un sistema de orientación menos estable, posiblemente la determinación del norte mediante estrellas.
Por otra parte, la Esfinge no es una escultura que se levantara en un lugar previamente elegido tras arduos cálculos realizados por el Astrónomo Real para la Ubicación de Esfinges sino que, sencillamente, el cuerpo del león se talló en un afloramiento de caliza de pésima calidad y que, por tal motivo, no podía ser empleado en la construcción de las pirámides. Nuevamente es una circunstacia geológica lo que determina la orientación del monumento en este caso en un eje este-oeste.
"Los egipcios dieron su justa importancia a este fenómeno, orientando la Esfinge hacia el lugar equinoccial del horizonte de Giza." (Pág. 32)
Repetimos lo anteriormente dicho, la orientación de la Esfinge viene dada por la del afloramiento en el que se esculpió. Sí, los egipcios podían haber tallado la Esfinge al revés y poner la cabeza en la cola (al oeste) y viceversa, pero una escultura del horus no hubiera quedado muy bien que mostrara el cu... al sol naciente que, a fin de cuentas, es otro de los símbolos de la resurrección del faraón.
Hasta el momento hemos asistido a dos clases de afirmaciones distintas, por un lado las que conciernen a la correspondencia (supuesta) entre las estrellas del Cinturón de Orión y las pirámides de Giza y, por otro lado, las que proponen la supuesta orientación de la Esfinge hacia la salida del sol en los equinoccios. Ahora comienza el pandemónium de la mano de Graham Hancock. ¿De quién?
Por si no les suena el nombre (lo que no tendría nada de extraño dado que Mr. Hancock parece no existir para el escepticismo hispano dado que prácticamente nunca se ha ocupado de la obra de este personaje) diremos que es, posiblemente, el aspirante más cualificado para ocupar el trono del reino de la pseudoarqueología imaginaria, vacante desde que von Däniken perdió el favor popular.
Permítanme que les haga un breve resumen de sus hitos como escritor esotérico. Comenzó a lo Indiana Jones, buscando (y encontrando) el Arca de la Alianza en su libro "Símbolo y señal" (The Sign and the Seal) en 1992, aunque al contrario que el héroe cinematográfico, él lo localizó en una iglesia etíope, concretamente en la de Santa María en Aksum (francamente, me gusta más lo de la tumba egipcia, las serpientes...). Bueno, debería haber dicho que supuestamente localizó porque ni siquiera pudo verla y menos aún presentar prueba alguna de ello, más allá de lo que dice la tradición etíope sobre el Arca y que ya era conocida mucho antes de que el escocés se metiera a escribir su obra.
A continuación perpetró "Las huellas de los dioses" (Fingerprints of the Gods) en 1995, libro del que no me resisto a copiar el resumen de su temática que realiza el Sr. Sierra, defiende "la existencia de una avanzada civilización que vivió antes de la última era glacial en la Antártida," (Pág. 33) Por cierto, si el título le suena conocido, como si tuviera reminiscencias dänikenianas, pues sepan que van muy bien encaminados. Así pues, nuestro "admirado escritor" pasó de émulo de Indiana Jones (aunque más lo parezca de su hermano Queco) a serlo de Arthur Gordon Pyme.
Tres añitos después, nuevo éxito al canto, "El misterio de Marte" (The Mars Mystery) en 1998 en el que, entre otras cosas, trata el tema de la Cara de Marte. Su referente de ficción parece, es esta ocasión, el barón de Munchaussen.
En ese mismo año (sin duda, no acabó herniado con las chorradas marcianas) dio a luz "El espejo del paraíso" (Heaven´s Mirror) un título desternillante en el que, entre otras cosas, podrán encontrarse con la evocación de los moais de la isla de Pascua levitando o andando por el poder mágico de los sacerdotes. Después de esto, la única comparación que se me ocurre con un personaje de ficción es con el príncipe Myshkin.
No crean, sin embargo, que el escritor escocés agotó todo su tiempo en ir en busca del arca perdida (¿otro más? Que se ponga a la cola y espere su turno), de civilizaciones antárticas (¿los hombres-pingüino?), del careto de Bel... perdón, de Marte (¿en que estaría yo pensando?) y de moais con carnet de piloto aéreo. Entre unos y otros títulos inmarcesibles, Mr. Hancock colaboró con Robert Bauval. Fruto de esa unión de hecho nació "Guardián del Génesis" (Keeper of Genesis -en América se tituló The Message of the Sphinx-) en 1996, uno de esos textos que logran producir en el lector la sensación de que está siendo objeto de una tomadura de pelo semejante a la que protagonizó Custer en Little Big Horn. No obstante, es perfectamente posible que ambos autores se crean realmente lo que escriben. A fin de cuentas si alguien es capaz de ponerse a buscar en serio las pruebas de la existencia de una civilización en la Antártida cuando en este continente hay placas de hielo con más de un millón de años de antigüedad, es capaz de aceptar cualquier cosa incluso que los burros vuelen y los moais leviten.
Así pues, ya tenemos juntos y revueltos a nuestros "idolatrados" escritores por aquello de que "Dios los cría y Tom Weldon (el agente literario de ambos) los junta". ¿Qué afirmaciones surgieron de su asociación? Veámoslo:
"Un año después no sólo habían demostrado que la situación de las estrellas Al Nitak, Al Nilam y Mintaka -las tres que conforman el cinturón de Orión- fueron la fuente de inspiración para la disposición de las tres grandes pirámides de Giza, sino que éstas se construyeron para marcar una determinada posición de la constelación de Orión en los cielos: exactamente su situación más baja sobre el horizonte egipcio, en el equinoccio de primavera de 10500 a. C." (Pág. 36)
Han leído Vds. bien.
A lo largo de esta serie de artículos hemos ido viendo cómo las pruebas aducidas por Bauval no eran tales. Vamos a ahondar en la herida un poco más.
El avance de la tecnología ha pillado a nuestros dilectos investigadores de temas esotérico con el paso cambiado en más de una ocasión. Sucedió con la supuesta tridimensionalidad de la imagen de la Sábana Santa, pero ¿ocurre lo mismo en este caso?
Comprobarlo hoy cuando casi cualquier persona tiene acceso a un ordenador y a programas informáticos que dibujan mapas estelares es sencillo. Puesto que es gratuito y, además, dispone de versión en español, podemos bajarnos de la red el Cartes du ciel con el añadido de una actualización que permite visualizar la Vía Láctea (después veremos el porqué).
Hecho esto podemos comenzar a jugar. Seleccionamos el lugar El-Gizeh (Giza), la fecha de 21 de marzo de 10500 A. de C. y observamos el resultado. Por si no estuvieran Vds. familiarizados con la observación astronómica, al Oeste de la línea Sur aparece una constelación que semeja un reloj de arena torcido. Es Orión (las tres estrellas muy próximas que forman el "estrechamiento" del reloj de arena son el asterismo del Cinturón). Al Este hay dos líneas sinuosas discontinuas que representan la Vía Láctea. Sobre la línea del Este verán una estrella marcada con una Beta que forma parte de otra constelación, la de Leo. Hechas las presentaciones, podemos pasar a una simulación de cómo vería el cielo una persona que en ese lugar y esa fecha estuviera mirando hacia el sur. Ya tenemos localizados a Orión y a la Vía Láctea y a la izquierda de la imagen se ve parte de Leo (son las estrellas que forman un dibujo semejante a la hoja de una hoz).
Recordemos estas imágenes porque después tendremos que referirnos a ellas. Ahora veamos un plano de las construcciones de Giza (si, el escaneado es penoso).
Volvamos con Hancock, Bauval y el Sr. Sierra:
"Y, por lógica, surgió su último hallazgo: que en esa fecha remota, en el horizonte del sur de Giza, exactamente por el mismo lugar donde se perdía el Nilo, emergía allí mismo el brazo blanco de la Vía Láctea el "Nilo celestial" de los habitantes de aquella región." (Pág. 37)
Dejemos de lado el que, como acabamos de ver, en realidad la Vía Láctea "emerge" en dirección S-SE porque hay algo mucho más divertido. Aceptemos como mera hipótesis que la Vía Láctea representa el Nilo. Bien. Si ése fuera el caso y si Orión-las Pirámides están al Oeste de la Vía Láctea-el Nilo y Leo está al Este de la Vía Láctea-el Nilo ¿en qué orillas tendrían que encontrarse esos monumentos? Obviamente, las pirámides tendrían que estar en la ribera Occidental (lo están) y la Esfinge en la Oriental (ni de coña, también está en la Occidental). Acaba de irse a tomar vientos esa maravillosa "demostración".
Supongamos, no obstante, que no importa la posición de Leo sino sólo el que esté en un lugar destacado en el cielo aunque éste nada tenga que ver con la posición que ocupa su "contrapartida" terrenal en relación con las Pirámides. Si ése fuera el caso ¿por qué el año 10500? Veamos, por ejemplo, esta imagen que corresponde al 31 de diciembre de 2648 A. de C. En ella tenemos a Orión con las estrellas del Cinturón en una posición semejante a la de las Pirámides, la Vía Láctea "emergiendo" por el S-SE y con Leo en el cénit del cielo. ¿Por qué entonces sí vale el 10500 y no el 2648 (por ejemplo, porque si se ponen a "jugar" con el programa antes indicado podrán encontrar centenares de fechas en las que aparezcan estos tres elementos)? La respuesta es que el 2648 A. de C. no tiene potencial de venta esotérico, el 10500 A. de C. sí. Vamos a verlo.
"Bauval y Hancock se quedaron perplejos. ¿Qué ocurrió en el año 10500 a. C. que mereciera la pena "recordarse" así en piedra? Al principio se desesperaron. En ese momento de la historia no existía aún la civilización egipcia según la arqueología ortodoxa. Entonces, ¿por qué los constructores de las pirámides "marcaron" esa fecha con tanta exactitud?" (Pág. 37)
Lo de la "exactitud" acabamos de verlo. Si prescindimos del "pequeño" detalle de que Leo estaba, en realidad, a 90º de separación de Orión... La fecha de 10500 es muy divertida porque no sólo es que no existiera la civilización egipcia, es que ni siquiera podemos hablar de culturas neolíticas en el Valle del Nilo en esa época. Entre el 14000 y el 9000 A. de C. lo que encontramos principalmente son restos de dos industrias, una sobre lascas tipo levallois Sebiliense que se subdivide en tres periodos, el Sebiliense I (14000-12000) que se caracteriza por el empleo de la diorita, el gres y el cuarzo para realizar el utillaje lítico; el Sebiliense II (12000-10000) etapa en la que comienza a emplearse el sílex y se produce un avance hacia el microlitismo; el Sebiliense III (10000-9000) periodo en el que prácticamente sólo se usa el sílex con el auge del microlitismo; la segunda industria se realiza sobre hojas, es la industria Silsillianense o Silsiliense (en torno al 13000 A. de C.).
Así pues, ¿qué sucedió en el año 10500 A. de C. en el valle del Nilo? Pues lo que no hubo fue ningún avance tecnológico sustancial. Antes había industrias propias del Paleolítico Superior y después más de lo mismo durante mucho tiempo porque el Mesolítico no aparece en el Valle del Nilo hasta mediados del IX Milenio A. de C. con el llamado Mesolítico de Jartum que durará hasta circa el 5000 A. de C. En torno a esa fecha aparece el Neolítico de Jartum y más o menos contemporáneo es, también, el Neolítico de El Fayum A.
Pero todo esto es "sólo" arqueología ortodoxa, la que se basa en yacimientos arqueológicos, en dataciones absolutas obtenidas por C-14 y termoluminiscencia... "minucias" al lado de las pruebas (o algo así) presentadas por Bauval y Hancock y repetidas por el Sr. Sierra, pero esto lo dejaremos para una nueva entrada.

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (VIII)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viene de aquí

Habíamos interrumpido la historia anterior en uno de los momentos culminantes del libro (por si no se han dado cuenta, tengo una "bad milk" que no la superan ni los guionistas de los antiguos seriales cinematográficos de Jolibú), por fin Bauval, Hancock y Sierra van a citar pruebas (o algo así). Ya sé que esto es tan desusado que puede provocar un aumento de la líbido (perdón, de la libido), pero me temo que el bromuro está al caer.
"Buceando en la cronología de Egipto escrita por los propios habitantes del Nilo -como la redactada por el sacerdote heliopolitano Manetón, hacia el siglo III a.C., o la contenida en textos como la Piedra de Palermo y el Papiro de Turín-,..." (Pág. 37)
Vayamos por partes. Manetón fue uno de los "propios habitantes del Nilo" (como un siluro, más o menos) que escribió su obra... en griego, es decir, estamos hablando de una persona que vivió en la época ptolemaica que presenta una fuerte helenización de la cultura egipcia. Pero lo más gracioso de citar a Manetón como prueba de nada es que su obra Aegyptiaca se ha perdido y sólo se conservan de ellas fragmentos recogidos en autores posteriores que, para más INRI, ni siquiera coinciden entre ellos. Para intentar explicar esas diferencias en personas que, supuestamente, están citando una misma fuente, se han propuesto varias soluciones que no dejan en muy buen lugar la fiabilidad de esos fragmentos (entiéndase por fiabilidad el que correspondan a algo escrito realmente por el egipcio). Si la transmisión de la obra de Manetón es cualquier cosa menos aceptable, suele olvidarse que ni siquiera en la antigüedad tenía fama de ser un escritor veraz. Flavio Josefo es el primer autor (y ya a finales del S I de nuestra era) que cita a Manetón (concretamente en su obra Contra Apión) y no se "corta" ni medio pelo en acusarle de mezclar indiscriminadamente hechos reales con leyendas carentes de autoridad (véase Contra Apión I, 287). Sin embargo, los párrafos enjundiosos para los esoteristas no son los que cita Josefo sino los que reproduce Eusebio de Cesarea en su Cronicón (que tampoco se conserva en su forma original sino de forma parcial en la edición de San Jerónimo, en una versión armenia y en las citas del escritor bizantino Jorge Sincelo que ¡oh sorpresa! resulta que tampoco coinciden entre sí). Me imagino que se habrán perdido hace mucho tiempo en este laberinto, así que intentaré aclarar el tema (seguro que consigo embrollarlo más)
Según la versión armenia ¿qué dijo Eusebio de Cesarea basándose en Manetón? Pues que el primer gobernante de Egipto fue el dios Vulcano, le sucedió el Sol, a éste Sesis, Saturno, Osiris, Tifón y Horus. Posteriormente reinaron otros dioses hasta Bidis. El gobierno de los dioses se prolongó durante 13.900 años.
A continuación los héroes reinaron 1255 años. Una serie posterior de reyes gobernó durante 1817 años. Después treinta reyes de Menfis ocuparon el trono durante 1790 años. Diez reyes de Tis hicieron lo propio durante 350 años.
Manes y héroes reinaron posteriormente durante 5813 años.
Según Jorge Sincelo ¿qué dijo Eusebio de Cesarea basándose en Manetón (y Jorge Sincelo añade a esa información citas de la obra del propio Manetón)? El primer gobernante de Egipto fue Hefesto (727 años y 9 meses -el escritor bizantino aclara que ha convertido las cifras originales pensando que cuando hablan de años están refiriéndose a meses. En realidad, los años de gobierno de Hefesto fueron 9000-). Le sucedió Helios (80 años y 2 meses). A éste Agatodemon (56 años y 7 meses), Crono (40 años y 6 meses), Osiris e Isis (35 años) y Tifón (29 años). Después reinaron Horus (25 años), Ares (23 años), Anubis (17 años), Heracles (15 años), Apolo (25 años), Amón (30 años), Titoes (27 años), Sosus (32 años) y Zeus (20 años).
Si llegados a este punto no están descoj... (perdón, desternillados) de la risa es que tienen un extraño sentido del humor. Sepan, en cualquier caso, que no sólo son Vds. los que consideran esas afirmaciones ridículas porque Sincelo reproduce la opinión que tenía Eusebio de esas historias, dice que son estúpidos mitos y el bizantino añade la suya propia que son necias habladurías. Unan esto a la crítica de Flavio Josefo ya citada...
En fin, que si quieren comprobarlo por sí mismos, aquí tienen una recopilación de los textos referidos a Manetón en estos autores y en algunos más.
Obviamente el apartado de pruebas ha empezado con mal pie... y empeora con rapidez porque la Piedra de Palermo nada tiene que ver con esta "movida" como algún egiptólogo de pro ha intentado explicar sin éxito alguno porque no hay vez que no se mencionen estos temas que no salga a relucir este objeto. Elucubraciones esotéricas aparte, la Piedra de Palermo es un fragmento de una inscripción mayor, está realizada en basalto y parece datar de la V Dinastía. Contiene unas lista real con indicaciones sobre los sucesos más importantes ocurridos en cada reinado así como la altura alcanzada por la inundaciones del Nilo. ¿Hay en ella algo misterioso? Pues más bien no, salvo que uno no tenga ni idea de la historia de Egipto. Como no es cosa de que se crean lo que les digo, aquí tienen una imagen muy detallada de la Piedra de Palermo. Tal vez alguien podrá pensar que el enigmático misterio esotérico esté oculto en la parte superior, en esos reyes predinásticos. Pues la verdad es que no. Sencillamente, nos ofrece unos nombres de monarcas del Bajo Egipto (el determinativo aparece tocado con la corona roja) que son de derecha a izquierda:
Nombre incompleto. Acaba en ...pu.
Seka
Jaau
Tiu
Tyesh
Neheb
Uadymar
Mejet
Nombre incompleto. Acaba en ...a.
Es decir, que salvo que se ignore que antes de la unificación de las Dos Tierras tradicionalmente atribuida a Menes (posiblemente el horus Aha de la I Dinastía), hasta fechas recientes asignada al horus Narmer de la Dinastía 0 al haberse interpretado así el que aparezca representado en su paleta tanto con la corona roja del Bajo Egipto como con la corona blanca del Alto Egipto y que en la actualidad consideramos como fruto de un largo proceso cultural, existían monarquías tanto en el Alto como en el Bajo Egipto. Excepto si se desconoce eso no sé en dónde está el misterio. Sí, puede pretenderse que por la reconstrucción ideal de la inscripción original de la que procede la Piedra de Palermo hay mucho espacio para reyes predinásticos y que eso supondría un espacio temporal muy dilatado, pero eso tropieza con varios problemas:
A) No hay indicación temporal alguna, luego no sabemos si esos reinados fueron cortos, prolongados o mediopensionistas.
B) En la Piedra de Palermo, de cada rey predinástico sólo se dice el nombre y, por tanto, el espacio dedicado a cada uno es muy pequeño, pero no hay ninguna prueba de que no se hiciera una mención más detallada a algún monarca (por ejemplo a Narmer) en los fragmentos hoy perdidos.
C) No sólo aparecen monarcas del Bajo Egipto puesto que en la conocida como Piedra de El Cairo (que no es un fragmento de la misma inscripción que la Piedra de Palermo pero posiblemente lo sea de una copia de la misma) aparecen los determinativos (los nombres se han perdido en su totalidad) de varios monarcas tocados con la corona blanca del Alto Egipto. Por tanto y si como parece en la línea superior aparecían tanto los reyes del Alto como del Bajo Egipto, el espacio se reduce a la mitad.
D) Existe el problema de si sólo había un rey en el Alto y en el Bajo Egipto o si existieron varios "reyes" de forma contemporánea que no serían, por tanto, monarcas de cada una de las Dos Tierras sino meros jefes de una zona determinada. Esta cuestión está plenamente abierta en cuanto se relaciona con los reyes de la llamada Dinastía 00. Por tanto ¿los monarcas que aparecían en la Piedra de Palermo lo eran en realidad o eran poco más que jefes tribales? No estamos en condiciones de responder a esa pregunta aunque hay un dato que debiera hacernos reflexionar sobre esta cuestión, ninguno de los reyes del Bajo Egipto cuyos nombres se han conservado en el fragmento palermitano aparecen en ninguna otra fuente ni documental ni arqueológica.
El Papiro de Turín (también conocido como la Lista Real de Turín, el Canon Real de Turín o el Canon de Turín -ganas de tocar las gónadas al personal dando nombres distintos a un mismo objeto-) es algo muy distinto. Básicamente son fragmentos de un texto redactado en escritura hierática que data posiblemente de la época de Ramsés II (o incluso posterior) y que fue encontrado por Bernardino Drovetti en torno a 1820 en las cercanías de Tebas. En un principio estaba intacto (o casi) pero fue mal embalado y en su transporte quedó en el deplorable estado actual.
Se conserva en el Museo Egipcio de Turín (de ahí su nombre, claro) junto con los restantes objetos de la colección Drovetti que fueron adquiridos por Carlo Felice de Saboya y que formaron la base del primer museo de Egiptología que se abrió al público (1824).
Bien, pero todo esto ¿qué tiene que ver con las afirmaciones de nuestros queridos, amados, idolatrados... escritores esotéricos? Pues que por una vez lo que dicen es cierto (y eso merece, por lo menos, escuchar Pomp and Circumstance de Edward Elgar). Ya, ya sé que después de oír esa versión se estarán preguntando si no sería conveniente ejecutar a los ¿músicos? en vez de que ellos ejecutaran la música de Elgar, pero les aseguro que están a la altura (o bajura) de nuestros admirados, deseados, canonizados... juntaletras.
A lo nuestro ¿qué es el Papiro de Turín? Pues una nueva lista de reyes pero que en esta ocasión sí presenta algunos datos curiosos. Aunque los reyes anteriores a Menes (ya dijimos que tradicionalmente era considerado como el unificador de las Dos Tierras y que posiblemente tenga que ser identificado con el horus Aha de la I Dinastía) tengan considerables lagunas, hay algunos que pueden ser leídos con claridad. Así, aparecen los nombres de Re, Geb, Osiris, Seth (200 años de reinado), Horus (300 años de reinado)... Es decir, que según este documento los dioses de Egipto fueron también sus primeros gobernantes. Aunque el estado fragmentario impide realizar un listado completo sí se ha conservado el resumen final de este periodo, los Shemsu Hor reinaron durante 13.420 años y el total de los antecesores de Menes ocuparon el trono durante 36.620 años.
Ahora que ya tenemos claro qué dicen las "pruebas" presentadas por la triada esotérica, tenemos que hacernos dos preguntas:
¿Algo de todo ello apoya la lectura realizada por Bauval y Hancock y citada por el Sr. Sierra?
¿Algo de todo ello es cierto?
Aceptemos por un momento (como mero ejercicio intelectual) que las afirmaciones contenidas en el Papiro de Turín o las que aparecían en la obra de Manetón sean ciertas (no, no me he vuelto loco -al menos no más de lo habitual-). Eso supondría que la historia de Egipto comenzó mucho antes de lo que pensábamos, pero ni apoya que las Pirámides de Giza se edificaran en recuerdo de algo sucedido en el año 10500 A. de C. ni explica qué fue ese algo merecedor de esa conmemoración. Por más que Bauval y Hancock quieran relacionarlo (ya lo veremos) con los Shemsu Hor, las fechas no son coincidentes. Ya vimos que en el Papiro de Turín se dice que los Shemsu Hor reinaron 13.420 años antes de Menes al que podemos dar una fecha circa 3000 A. de C. así que nos iríamos, más o menos, al 16420 A. de C. y no al 10500 A. de C. En los fragmentos de Manetón (entiéndase, los autores que citan a escritores que reflejan lo que tal vez sean recensiones de la obra del egipcio) no aparece el nombre de los Shemsu Hor, pero algunos han propuesto que serían identificables con los manes (espíritus de los muertos). Si eso fuera así, según la versión armenia de la obra de Eusebio en la que cita a Manetón, los manes gobernaron Egipto durante 5.813 años antes de que comenzaran las dinastías históricas lo que nos llevaría al 8813 A. de C. (más o menos). Así pues, ni por una ni por otra cronología (que no se parecen entre sí ni en el blanco de los ojos) tiene una significación especial el año 10500 A. de C. Tampoco existe en ninguna de esas fuentes la menor mención a que las Pirámides de Giza tengan alguna relación con posiciones estelares. Así pues, ¿qué interés tienen estas "pruebas" para la teoría de Orión? Pues ninguna. ¿Por qué entonces son mencionadas? Lo que se intenta es rodear los inicios de la civilización egipcia de misterio.
Recordemos que Bauval y Hancock habían "movido" la fecha de "inspiración" para las Pirámides y la Esfinge de Giza hasta el año 10500 A. de C. sin que supiéramos demasiado bien porqué habida cuenta de que las "pruebas" astronómicas como ya vimos no se sostienen. No obstante, esa fecha tan redonda y tan bonita supone que los orígenes de la civilización egipcia nada tienen que ver con la historia "ortodoxa" que sería, por tanto, más falsa que un euro de corcho. Una vez que se ha "establecido" una premisa tan bien "fundamentada", el citar textos que adelanten la aparición de la monarquía egipcia hasta unos años a priori absurdos no logra camuflar el intento de legitimar esos mitos etiológicos como sucesos verdaderos.
En resumen, en vez de presentar apoyos para su teoría Hancock y Bauval convierten esas afirmaciones en "prueba" de algo aún más extraordinario. Entramos así en un razonamiento de tipo circular en el que esos mitos son pruebas de la construcción de las Pirámides de Giza en recuerdo de un tiempo antiquísimo y, a su vez, la edificación de las Pirámides es prueba de la veracidad de los mitos. Basta con apercibirnos de que estamos ante un "razonamiento" de este tipo para desecharlo sin más. No obstante, hay una posibilidad que quedaría intacta, si prescindimos de la supuesta relación con las Pirámides ¿esas listas reales son o no veraces? Es decir, en tiempos de Maricastaña ¿existía una monarquía divina en Egipto o no?
Por de pronto tendríamos que preguntarnos a cuál de las dos cronología deberíamos de atender porque aunque Bauval y Hancock "metan en un mismo saco" a las afirmaciones contenidas en el Papiro de Turín y a aquéllas que aparecen en la obra de Manetón no es lo mismo (ni siquiera parecido). Ya vimos que la aceptación de lo dicho en el Canon turinés no llevaría hasta las cercanías del año 40000 A. de C., el 39620 A. de C. para mayor precisión (3000 años A. de C. hasta Menes + 36.620 años de sus predecesores). Por contra, la versión armenia de Eusebio que cita (o algo así) a Manetón da los siguientes datos:
13.900 años de gobierno de los dioses.
1.255 años de gobierno de los héroes.
1.817 años de gobierno de los reyes.
1.790 años de gobierno de 30 reyes de Menfis.
350 años de gobierno de 10 reyes de Tis.
5.813 años de gobierno de los manes.
Lo cual nos da un total parcial de 24.925 años a los que habría que sumar los 3.000 de las dinastías históricas,lo que daría un resultado final de 27925 años A. de C. ¿El 39620 A. de C. es lo mismo que el 27925 A. de C.? Parece que para algunos así es. Evidentemente, puede ser cierta la cronología del Papiro de Turín, la de Manetón o ninguna de ellas, pero lo que no puede ser es que ambas sean veraces porque hay una diferencia de más de 11.000 años entre las dos.
¿Debemos aceptar alguna de ellas? No sé a Vds., pero la verdad es que la idea de que los dioses egipcios gobernaran las Dos Tierras es algo más de lo que estoy dispuesto a creer entre otras cosas de menor importancia porque habría que comenzar por demostrar la existencia de tales seres, algo que nadie ha logrado ni en el caso del panteón egipcio ni en el de todas las demás religiones que creen en un(os) ser(es) divino(s).
Como las implicaciones teológicas serían divertidísimas, algunos escritores esotéricos han postulado que los nombres que aparecen en el Canon de Turín y los que, supuestamente, aparecerían en la obra de Manetón y que fueron greco-latinizados por los autores clásicos que citaron al egipcio (por ejemplo, Vulcano en la versión armenia y Hefesto en la versión de Sincelo corresponderían a Path -el nombre no aparece en el Papiro turinés al haberse perdido-; el Sol y Helios equivaldrían a Ra -este nombre sí aparece-...) no serían realmente dioses sino (según los gustos de cada uno) hombres normales posteriormente divinizados, seres dotados de poderes sobrenaturales, extraterrestres... Obviamente se están olvidando de ese sabio consejo de Fontenelle de que antes de buscar la causa de algo hay que asegurarse de que ese algo existe para evitar el ridículo de encontrar la causa de lo que es inexistente.
Vamos paso a paso. La cronología impide pensar que estemos hablando de personas normales. El reinado de Set-Tifón según la Lista Real de Turín fue de 200 años y según Sincelo de 29 años (recordemos que Sincelo asegura que convirtió los años de la fuente original -Eusebio citando a Manetón- considerando, sin razón alguna, como aquél que éste cuando decía años se refería en realidad a meses lunares y que, por tanto, multiplica los "años" por su estimación de la duración de un mes lunar -29,5 días- y divide por 365 días para obtener la equivalencia entre los años de Manetón y los años reales) que suponen 359 años. El reinado de Horus según el Papiro de Turín fue de 300 años y según Jorge Sincelo de 25 años (es decir, que la fuente hablaba de 309 años). En mi pueblo las personas normales no gobiernan (ni siquiera viven) más de 300 años (el que llega a 100 puede darse con un canto en los dientes postizos).
Lo de los seres con poderes sobrenaturales, extraterrestres, atlantes... y demás ralea, tropieza con el mismo problema que los dioses, que primero habría que comenzar por probar su existencia real. Por otra parte, uno se pregunta qué extraordinarios saberes tenían estos sujetos (dioses o no) porque no enseñaron nada útil a sus súbditos. La agricultura no aparece hasta circa el año 6000 A. de C., la escritura hacia el 3200 A. de C., la construcción en piedra hasta la II Dinastía (cámara sepulcral del horus Khasekhemuy)... Eso sí, los antiguos egipcios debieron haber recibido enseñanzas un tanto extrañas de estos personajes porque, por ejemplo, los primeros horus de la I Dinastía se hicieron enterrar acompañados de sus sirvientes sacrificados (más de 20 hombres en la de Aha, más de 300 -la mayoría mujeres- en la de Djer...). Dejando la ironía a un lado, la secuencia cultural en el Alto y el Bajo Egipto es lo bastante conocida como para poder olvidarnos de supuestas revelaciones por parte de ningún grupo de seres mitológicos. Sencillamente, estamos ante un caso similar a las leyendas sumerias, mayas, chinas, hebreas... que colocan al comienzo de sus civilizaciones a personajes (divinos o no) de extraordinaria longevidad y de los que provendrían sus logros culturales. Las propias diferencias ya apuntadas entre las distintas cronologías son buena prueba de que no estamos hablando de hechos reales sino de mitos para los que tanto daba decir 40000 años A. de C. como 28000 años A. de C.
Sin embargo, nuestro particular Trío de la Bencina no se enteran de nada de esto y continúan en pos no de una buena moza alemana sino de los "enigmáticos" Shemsu Hor. Francamente, me hace más gracia la versión germana ("Die Drei von der Tankstelle" 1930) pero como esto es lo que tenemos...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (IX)

 

 

 

 

 

 

 

Viene de aquí

Habíamos dejado a nuestros dilectos Bauval, Hancock y Sierra "Buceando en la cronología de Egipto" aunque, por desgracia para ellos, la zambullida la realizan en una piscina sin agua con el resultado evidente, pegarse el carajazo Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Inasequibles al desaliento e impasible el ademán, el Trío Calavera continúa impertérrito su viaje al absurdo. Por si no tuviéramos bastante con el embrollo cronológico que habrían formado si alguien se tomara en serio las fuentes mencionadas (que o no tienen nada que ver con esta "movida" u ofrecen fechas irreconciliables entre sí aunque igualmente absurdas) ahora pasarán a complicarlo todo aún más con el léxico egipcio.
"...se descubre que los constructores de pirámides se referían con frecuencia a cierto "Tiempo Primero" o Zep Tepi, en el que la la Tierra estuvo gobernada por dioses poderosos." (Pág. 37)
Ya decía mi paisano Jorge Manrique aquello de que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Fíjense que hubo una época en la que los dioses (y no unos diosecillos de medio pelo sino "dioses poderosos", de esos que, por lo menos, son capaces de lanzar rayos, convertir el agua en vino o hacer volar yeguas y, a cambio, sólo piden lindos pastorcillos del Ida a los que enc... sodomizar, la quema de herejes o la condena a muerte de los escritores blasfemos) y hoy, en cambio, tenemos que conformarnos con vulgares políticos mediocres (y, en ocasiones, bobos de solemnidad) aunque si la alternativa es la teocracia... Forrest Gump for President!
En fin, hablemos en serio (¿lo anterior es una broma?) sobre el Zep Tepi al que, por de pronto, vamos en convertir en sp tpy que es la transliteración correcta de los jeroglíficos egipcios. ¿A qué se referían los egipcios cuando hablaban del sp tpy? Pues a cosas muy diversas mal que les pese a los escritores esotéricos. Veamos algunos ejemplos.
En la transliteración de la jamba izquierda de la puerta de la tumba de la reina Merensaj III (que pueden encontrar aquí junto a su traducción al castellano) aparece la expresión sp tpy formando parte de una fecha, en su sentido literal de "Primer año".
En la transliteración del episodio 32 de la capilla de la tumba de Rejmira volvemos a encontrarnos con la expresión sp tpy, pero en esta ocasión con un significado distinto, el de hacer algo en primer lugar dentro de una serie de actividades relacionadas, en este caso concreto, con el ritual de apertura de la boca.
En el Gran Patio de Festivales de Thutmose IV en el templo de Amón en Karnak nos encontramos la expresión sp tpy Hb-sd (la primera celebración de la Heb-sed o Festival Sed). Pueden encontrarlo aquí.
La misma expresión aparece en la cara norte del obelisco de la reina Hatshepsut mientras en la cara este encontramos la forma sp tpy en esta ocasión referida al primer año. (Pueden encontrar la transliteración aquí y, desde esa dirección, acceder tanto al texto jeroglífico como a la traducción al castellano).
Obviamente la cuestión no es tan sencilla como pretenden nuestros amados, admirados... escritores esotéricos puesto que, como acabamos de comprobar, cuando los antiguos egipcios hablaban del sp tpy se estaban refiriendo a cosas muy distintas aunque si queremos podemos encontrar una idea común, el sp tpy es lo primero bien se refiera a años de reinado, a diversas actuaciones dentro de una misma serie... e incluso a la creación del mundo.
En este último sentido ¿no confirma las afirmaciones de los escritores esotéricos? Pues no, porque para los antiguos egipcios el sp tpy no es ese periodo mítico en el que los dioses y otros seres igualmente legendarios gobernaron las Dos Tierras sino el mismo momento de la Creación del mundo. Así, en la estela de Barkal se nombra a Amón de Gebel Barkal como "Gran Dios del tiempo primero" (véase al respecto este interesante trabajo
de Timothy Kendall). Amón de Gebel Barkal había sido identificado con Atum-Ra que, por si lo han olvidado, es el dios creador en la cosmogonía de Heliópolis.
Supongo que en este momento se estarán preguntando que coj... tiene todo esto que ver con las pirámides de Giza. Vamos a verlo:
"Esa Edad de Oro es referida incluso en la Estela del Sueño, que el faraón Tutmosis IV (1401-1391 a. C.) ordenó colocar entre las patas de la Esfinge. La estela en cuestión se refiere a la meseta de Giza como el "espléndido lugar del Tiempo Primero", en clara alusión a la vinculación de esta zona con aquel instante -¿mítico?- en el que los dioses regían Egipto." (Pág. 37)
Como siempre, debemos comprobar la veracidad de esa afirmación. Dado que no hay ninguna traducción al castellano disponible de la conocida como "Estela del Sueño" (es decir, si existe no he sido capaz de encontrarla) recurriremos al inglés, a un texto clásico como es "Ancient Records of Egypt" de James Henry Breasted (The University of Chicago Press. Chicago, 1906) y más concretamente al Vol. II que puede descargarse (ojo, son 12.425 Kb) desde aquí.
En las páginas 351-352 de dicha edición electrónica encontramos el párrafo que nos interesa (por supuesto, que nos importa en cuanto hace relación a dicha afirmación esotérica porque todo el texto es interesante):
"Now, when his hour came on for giving rest to his followers (it was always) at the "shoulder" of Harmakhis, beside Sokar in Rosta, Remtet in -- in heaven, Mut -- of the northern - the mistress of the wall of the South, Sekhmet presider (fem) over Khas-- the splendid place of the beginning of time, over against the lords of Khereha, the sacred road of the gods to the necropolis west of On (Heliopolis). Now, the very great statue of Khepri, rest in this place..."
Debo aclarar que la forma sp tpy ha sido traducida por Breasted como "of the beginning of time" relacionándola no con una supuesta Edad de Oro sino con la Creación. El porqué Giza (según las creencias egipcias) podía ser relacionada con ese momento lo explica el mismo texto, porque era la necrópolis (la palabra original egipcia es, literalmente, horizonte) oeste de Heliópolis. Recordemos que para los egipcios (para los seguidores de la Cosmogonía Heliopolitana) la primera tierra que surgió del Océano fue una colina que estaba coronada por la piedra Benben. Esa piedra era guardada en Hut-benben (Hwt bnbn) que, por el mito del pájaro Bennu (Ave Fénix) sabemos que estaba en Heliópolis.
¿Algo más que añadir? Pues sí, que según la misma Estela del Sueño que Bauval aporta como "prueba" de su teoría, la Esfinge está relacionada con Kefrén: "Khaf(re), the statue made for Atum-Harnakhis" con lo que se va a la porra su pretensión de que ese texto demuestra que fue construida en el 10.500 A. de C.
Conscientes de ese "problemilla", Bauval & Hancock trataron de solucionarlo en su obra "Guardíán del Génesis" (traducción de Ana María de la Fuente. Ed. Seix-Barral S.A. Barcelona, 1997) ¿Cómo lo hacen? Puesto que al Sr. Sierra se le olvida mencionarlo, solventaremos ese fallo recurriendo a la obra original antes indicada:
"Suponiendo que Khaf fuera el nombre de Khafre, Young agregó la sílaba Ra entre corchetes, para indicar que se había llenado una laguna. Ahora bien, cuando, en 1905, el egiptólogo norteamericano James Henry Breasted examinó el facsímil de Young, dedujo que había un error: "De esta mención del rey Khafre se ha deducido que la Esfinge fue obra de este rey; deducción inconsecuente: (el facsímil de) Young no muestra vestigio de cartucho..." (Pág. 19)
Breasted dedujo correctamente que había un error... pero se equivocó en quién lo había cometido. Veamos una imagen. ¿Qué es? El facsímil de la inscripción de la llamada Estela del Sueño realizado por Karl Richard Lepsius. Si nos fijamos en la línea 13 (la penúltima) podrán observar un cartucho real parcialmente ilegible (la parte legible es Khaf -Jaf en castellano-, la reconstruida por Lepsius es -ra). Pues bien, ése es el cartucho que falta en el facsímil de Thomas Young.
No obstante, siempre podría pensarse que puesto que Young es anterior a Lepsius su facsímil tiene en principio mayores garantías de ser correcto pero eso tropieza con un problema, que Thomas Young nunca viajó a Egipto. En realidad, el supuesto facsímil obra de Thomas Young de la inscripción original no es tal sino una reproducción contenida en su obra "Hieroglyphics" (1823) de la copia realizada por Henry Salt según su obra "Memoirs on the Pyramids and the Great Sphinx" de 1820. Por supuesto, en 1820 Salt no podía conocer la escritura jeroglífica así que bastante hizo con copiar como mejor pudo algo que no tenía para él el menor significado. Lepsius, por el contrario, sí trabajó con la inscripción original y sí conocía la escritura jeroglífica lo que son razones suficientes para justificar la preferencia de su reproducción de la Estela de la Esfinge.
Si se están preguntando si esta controversia no es ridícula porque para solventarla definitivamente bastaría con ir a la inscripción original y comprobar si existe o no el cartucho real, les aclaro que hoy en día esa parte de la Estela del Sueño se ha deteriorado hasta convertirla en ilegible.
Aclarado ese punto, podemos proseguir. Como parece que Bauval & Hancock son los primeros que no ven muy claro que el texto no se refiera al faraón Kefrén deciden seguir a Breasted en su opinión de que esa mención al horus Jafra no significa que éste fuera su constructor (o al menos que eso es lo que creía Thutmosis IV) así que proponen una imaginativa teoría, que Kefrén fuera el autor de una primera restauración de la Esfinge. Antes de trabajar con esa hipótesis, no podemos menos de preguntarnos por la razón por la que nuestros autores esotéricos tan proclives a citar a James Henry Breasted sobre esta cuestión deciden, por contra, prescindir completamente de su traducción de la Estela. Pueden comparar la traducción antes enlazada con este párrafo que, según Bauval & Hancock aceptando la traducción (o algo así) de Wallis Budge, forma parte de la inscripción:
"una poderosa fuerza mágica que existió en este lugar desde el principio del tiempo" (Pág. 19)
¿Es creíble que la Estela del Sueño hiciera referencia a una restauración realizada por Kefrén? Pues más bien no. En la formación caliza en la que se excavó el pecho de la Esfinge hay una característica singular, una banda amarilla. Pues bien, en una de las construcciones de Giza existen sillares de piedra con esta misma franja amarilla. La exlicación más sencilla es obvia. Esos sillares fueron extraídos de esa zona o lo que es lo mismo, el autor de esa construcción fue también el responsable del tallado de la Esfinge. ¿Adivinan en qué construcción aparece esa caliza con su franja amarilla? En el templo de la Esfinge obra del horus Jafra.
Además, la caliza en la que se talló la cabeza es del mismo tipo que la empleada en otra construcción de Giza. ¿En cuál? En el llamado "Templo del valle" obra también del faraón Kefrén.
Incluso si no estuviéramos de acuerdo con esta atribución y prefiriéramos las que vinculan la Esfinge con el horus Jufu o con el hurus Djedefra incluso así nos estaríamos moviendo en el mismo marco temporal, la IV Dinastía. Tanto si fue esculpida por mandato de Jufu, Djedefra o el mismo Jafra, sería una obra reciente en tiempos de este último faraón lo que convierte en sumamente improbable que precisara de una restauración temprana.
Nuevamente, las supuestas pruebas no demuestran nada y las teorías "alternativas" son, sencillamente, ridículas.

 

Nueva concesión del premio Favila el Osado

 

 

 

Permítanme realizar una pequeña pausa en nuestra crítica a esa magna ópera titulada "La Travi...", perdón "En busca de la Edad de Oro" para tratar un tema de actualidad y, aprovechando que el Carrión pasa por Palencia, realizar una nueva entrega de nuestro prestirrijoso galardón.

Érase una vez que se era un país llamado España que tenía un gobernante inteligentísmo apellidado Zapat... perdón, se me había vuelto a ir el santo al cielo y les estaba contando un cuento chino (calificativo incorrecto políticamente porque da a entender que los chinos son especialmente crédulos. La verdad es que deberíamos hablar con mayor adecuación a la realidad de cuentos españoles). Decíamos que este país que antes era de charanga y pandereta y ahora es de macrobotellón y móvil polifónico (es decir, que ha conseguido pasar de lo casposo a lo pijo, de lo cutre a lo cursi sin dejar de ser un ningún momento patéticamente ridículo) anda revolucionado.

Este país llamado España ha encontrado un tema de conversación aparte del fútbol, las andanzas de los personajillos de la prensa del corazón (ignoro la razón de ese eufemismo cuando la parte anatómica a la que, en realidad, suele hacer referencia está más abajo) o la última parida de la teleserie de éxito. Que esa tema tenga, además, relación con la Historia en un país especializado en reinventar el pasado a mayor gloria de la ideología política X o Y es extraño aunque tal vez lo sea menos si consideramos que también tiene componentes religiosos.

Este país llamado España tiene cierta querencia por los movimientos pendulares. Un día puede contemplarse a una multitud siguiendo a un sacerdote que ejecuta unas rogativas y, al día siguiente, ver a esa misma multitud persiguiendo al mismo cura y rogando su ejecución. Esta relación de amor-odio hacia la religión llena páginas de nuestro pasado que más que historiadores precisa de psiquiatras para su explicación. Con esos antecedentes no resulta extraño que cualquier aspecto relacionado con la fe pueda convertirse en la comidilla de todos los corrillos y eso es lo que ha sucedido.

Con esos antecedentes habrán adivinado sin necesidad de ser televidentes (es decir, sin practicar la videncia en alguna televisión) que vamos a hablar del Testamento de Judas (sí, yo también).
Comencemos por algunas cuestiones previas. Es una buena noticia que aparezca un texto que se consideraba perdido en cuanto ello supone un mejor conocimiento de nuestros antepasados. Tanto da que se tratase de los libros VII-X de los "Anales" de Tácito, de la versión íntegra del "Satiricón" de Petronio... o de textos sin ningún valor literario. También resulta digno de aplauso que exista una sociedad dispuesta a gastarse una "pasta gansa" en autentificar, restaurar, traducir y publicar ese texto incluso si pretende ganar dinero con ello (esto es el mundo real y no una utopía bucólica).
Si hasta aquí todo va bien ¿qué motiva la concesión de nuestro premio? Supongo que si tienen Vds. la desgracia de ver las televisiones españolas habrán tenido ocasión de contemplar el anuncio que la National Geographic inserta anunciado su propio documental sobre el "Testamento de Judas" (ignoro si en los países americanos de habla hispana han cambiado el texto o si es el mismo). ¿Han reflexionado sobre lo que en él se dice? Según esta cuña, el "Testamento de Judas" es un texto que lleva oculto más de 2000 años. La tontería es realmente histórica incluso prescindiendo del "pequeño detalle" de que el manuscrito data del S IV con un margen de error de pocas décadas. Vamos a ponernos generosos y a considerar fundada la suposición de que este "Testamento de Judas" copto sea una traducción del "Testamento de Judas" mencionado por S. Ireneo de Lión en el S II. Incluso entonces tampoco sería cierta tal afirmación. Es más, vamos a entrar en los terrenos del disparate total y a pensar (en plena alucinación de cornezuelo de centeno) que el autor original de tal escrito sea el mismísimo Judas Iscariote. Ni siquiera entonces sería cierta tal afirmación porque estamos en el año 2006. Más de 2000 años son, por lo menos, 2001. La aritmética revela que para que fuera cierta tal aseveración eso supondría que el "Testamento de Judas" fue escrito a lo sumo en el año 5 de nuestra era. Como parece que Jesús nació entre los años 7 y 4 A. de C. (lo que no deja de tener su gracia, lo reconozco), Judas debió traicionar a Jesús cuando éste tenía entre 9 y 12 años. Esto abre un abanico de posibilidades. Déjense de gaitas de si Judas actuó movido por la plata, por mandato de Jesús, por desencanto con la visión religiosa de Jesús... Seguro que se pelearon por una bolsa de canicas o por una peonza.
Me personarán Vds. el cachondeo al respecto, pero el error (vamos a ser bondadosos y suponer que lo sea) es tan divertido que no es para menos. Me preocupa mucho más que se pretenda vender el "Testamento de Judas" como algo que puede causar dudas en la fe de las personas. Esto supone conferir a ese manuscrito una veracidad que no posee. Vamos a ver el porqué.
Entre las muchas bobadas que hemos oído y leído estos días hay una que me parece especialmente desternillante, que los Apócrifos condenados y prohibidos por la Iglesia son más dignos de crédito que los escritos neotestamentarios "oficiales" (ya saben, los Evangelios supuestamente escritos por Mateos, Marcos, Lucas y Juan, los Hechos de los Apóstoles obra supuestamente de Lucas, diversas Cartas entre las más numerosas son las de S. Pablo, y el Apocalipsis obra, supuestamente, de S. Juan). Ese tipo de aseveraciones incurre en un montón de errores entre los que no es el menor el suponer que los Apócrifos eran libros prohibidos. El término apócrifo no supone más que el que esos textos entre los que hay Evangelios, Hechos, Cartas y Apocalipsis no se consideran (por parte de la Iglesia) inspirados por el Espíritu Santo al contrario que los "oficiales". No significa que fueran condenados per se. Como supongo que esto pueda parecerles extraño, vamos a practicar un juego. Vean esta imagen correspondiente a uno de los frescos de la basílica de Asis y que ilustra la Natividad de Jesús. ¿No encuentran algo raro en la iconografía? Vamos por partes. ¿Ven una mula y un buey? Bien. ¿En cuál de los Evangelios "oficiales" se hace referencia a que esos animales estuvieran en el lugar de nacimiento de Jesús? No se quiebren la cabeza intentando recordarlo porque ese episodio está extraído del apócrifo conocido como Evangelio del Pseudo-Mateo. También se habrán dado cuenta de que hay una duplicación del niño Jesús que, por un lado está en brazos de María y, por otro, está siendo atendido por dos mujeres. ¿Quiénes son éstas y a qué episodio "oficial" hacen referencia? Tampoco se quiebren la cabeza porque la respuesta deberán encontrarla en el apócrifo conocido como Protoevangelio de Santiago. Sigamos con el juego. Observen esta otra imagen de un icono medieval que representa la Dormición (o el Tránsito) de María. ¿En qué parte del Nuevo Testamento oficial se hace referencia a ese suceso? Pueden dejar que sus neuronas se relajen porque la respuesta es que procede del apócrifo conocido como Libro del Tránsito de la Santísima Virgen, Madre de Dios. Veamos un nuevo ejemplo. ¿A qué episodio del Nuevo Testamento "oficial" hace referencia esta talla? No se esfuercen en averiguarlo porque es el Abrazo de S. Joaquín y Sta. Ana cuya fuente es, nuevamente, el apócrifo del Protoevangelio de Santiago. Obviamente estas imágenes no fueron encargadas por alguna extraña secta herética y conservadas en algún misterioso conventículo gnóstico sino que fueron realizadas por mandato de la Iglesia "oficial" o por sus fieles y se conservan, como en otros muchos casos, en lugares de culto "oficial". ¿Cómo? La misma Iglesia que, supuestamente, condena los Apócrifos per se ¿los emplea como fuente iconográfica? Pero si los fieles desconocían esos relatos supuestamente prohibidos ¿cómo podían entender la representación? La respuesta es, obviamente, que la premisa de partida es falsa.
Aunque hablamos de los apócrifos como si fueran un todo homogéneo no lo son. Podemos establecer grosso modo dos grandes categorías, textos que pretenden llenar los vacíos (o ampliar episodios ya existentes) de los Evangelios "oficiales" y, por otro, textos que se vinculan con una teología diferente a la "oficial". Los primeros fueron más o menos aceptados por la Iglesia pese a que, a veces, parezcan cuentos para niños con un contenido que abunda en los "milagros" más disparatados hasta el punto de que el Jesús que "reflejan" es, en ocasiones, alguien que resulta repulsivo. Por ejemplo, en el Evangelio del Pseudo-Tomás un Jesús niño maldice al hijo de Anás por la gravísima falta de estropear la balsa de agua con la que él jugaba. En ese mismo texto, un niño golpea a Jesús sin querer lo que no impide que muera. Cuando la gente comienza a protestar contra Jesús quedan ciegos... En fin, que si históricamente "no tienen ni medio pase", desde un punto de vista religioso no son, precisamente, un buen ejemplo lo que no impidió su difusión.
Los otros apócrifos son algo bien distinto. Conocemos (principalmente gracias al descubrimiento de la llamada Biblioteca de Nag Hammadi en 1945, pero también por otros hallazgos anteriores y posteriores así como por citas en los escritores que criticaban unas creencias religiosas que consideraban heréticas) una colección de escritos gnósticos con los que hay que relacionar el nuevo códice que contiene el "Testamento de Judas". Sobre ellos ya hablamos en otra ocasión así que me limito a señalar que ahora poseemos un nuevo texto en el que Jesús desvela la gnosis a un nuevo personaje, Judas Iscariote en abierta contradicción con otros escritos gnósticos que conferían ese conocimiento revelado a María Magdalena, Tomás, Felipe...
¿Cuál de esas versiones se supone que es la histórica? No se esfuercen. No son textos históricos sino doctrinales así que su valor histórico no reside en lo que cuentan sino en su mera existencia que ilustra que el cristianismo naciente no fue algo homogéneo sino que coexistían en él doctrinas muy diferentes entre las que el cristianismo tal y como hoy lo entendemos fue la doctrina que, finalmente, prevaleció. Eso no es ninguna novedad así que no termino de saber qué puñetas tiene ese texto para que, supuestamente, pueda hacer dudar de su fe a los cristianos.
Por aquello de que de alguna forma hay que "intentar vender la moto", se ha señalado el supuesto carácter explosivo en la diferente motivación de la "traición" de Judas. Recordemos que en los Evangelios "oficiales" hay unanimidad en considerar que Judas actuó por codicia. En los sinópticos (es decir, Mateo, Marcos y Lucas) se dice expresamente que Judas acordó con los sacerdotes entregar a Jesús a cambio de dinero. Juan señala que Judas era el encargado de la bolsa común de la que robaba lo que podía. Sin embargo, algunos escritores como la teóloga e historiadora de la religión Uta Ranke-Heinemann ya han señalado que esa unanimidad enmascara lo que en realidad son versiones contradictorias y en gran parte absurdas. Comencemos por el mismo hecho de la traición. Jesús supuestamente era alguien muy conocido ¿por qué habrían de necesitar los sacerdotes que Judas les dijera quién era Jesús?
Más aún, ¿cuándo se produce la traición? Porque ninguno de los sinópticos (sí Juan) señala que Judas abandonara la cena. Sencillamente, según esos tres relatos Judas aparece con una multitud para prender a Jesús. Tampoco existe una versión clara de qué sucedió con Judas después de su traición. Para Mateo se ahorcó, para Lucas (en Hechos de los Apóstoles) se despeñó. Para Mateo los sacerdotes (después del suicidio de Judas) adquieren con el dinero que Judas rechaza un terreno. Para Lucas es el propio Judas el que compra el terreno con el dinero. No obstante, antes de ellos Pablo en la I Carta a los Corintios dice que Jesús resucitado se apareció a Pedro y después a los Doce, es decir, que también se apareció a Judas. Si unimos a ello algunos anacronismos como que los treinta siclos de plata que, según Mateo, fueron el precio de Jesús habían dejado de circular como moneda unos trescientos años antes, podemos entender las razones por las que la escritora alemana habla de "La fábula de Judas traidor" (véase "No y amén. Invitación a la duda" Uta Ranke-Heinemann. Trad. Víctor Abelardo Martínez de Lapera. Ed. Trotta S.A. Valladolid, 1998). En efecto, la figura de Judas como traidor guarda paralelismos con otras como Ajitófel, traidor a David, que también se ahorcó (Libro II de Samuel, 17, 23).
Así pues ¿qué queda al final de toda esta historia? Pues la alegría por un texto recuperado (algo siempre digno de agradecer desde el punto de vista de la cultura), pero ni desde un punto de vista histórico ni religiosos estamos ante un hallazgo revolucionario. Por tanto, por su manifiesta exageración al levantar una expectación muy rentable desde el punto de vista del markéting, pero desproporcionada desde cualquier otra perspectiva que queramos emplear concedemos nuestro galardón a la National Geographic con el ruego de que no vuelvan a caer en una nueva venta de humo como en este caso y en el de la apertura a bombo y platillo de la puerta de Gantenbrink (no harán ni puñetero caso, pero, por pedir que no quede).

 

 

 

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (X)

Viene de aquí
En la entrega anterior de esta crítica dejamos a los Sres. Sierra, Hancock y Bauval pontificando sobre el significado de la expresión egipcia Zep Tepi. Hoy me atrevo a suponer va a invadirles una fuerte sensación de déjà vu pero es que los escritores esotéricos tienen la mala costumbre de repetirse más que una espuma de potaje de pepino (plato inexistente pero déjenles a los "geniales" representantes de la nueva cocina española y verán cómo lo convierten en realidad junto a otras porquerías igualmente memor... olvidables). Claro que también podríamos decir que los escritores esotéricos se repiten tanto como los autores escépticos pero eso supondría asumir una autocrítica tan poco apreciada en el mundillo de éstos como en el de aquéllos.
Cedamos la palabra a nuestros dilectos autores a ver con qué consiguen sorprendernos:
"En 1996, en su libro Guardián del Génesis, ambos autores terminarían desglosando una antigua creencia egipcia según la cual en ese oscuro periodo de tiempo el Nilo estuvo gobernado por unos enigmáticos Shemsu-Hor o "compañeros de Horus". Al parecer, se trataba de una estirpe de seres semidivinos, que gozó de grandes conocimientos astronómicos y que legó a sacerdotes y faraones su sabiduría en forma de relatos míticos y lugares señalados. Éstos, pues, a falta de otros candidatos, debieron ser los que orientaron las pirámides hacia la posición de Orión en 10.500 a.C., los que situaron a la Esfinge mirando el punto del horizonte por donde en aquella fecha emergía la constalación de Leo..." (Págs. 37-38)
Comencemos por el principio, ¿a qué se referían los egipcios cuando hablaban de Sms Hr o Smsw Hr? Pues a muchas cosas y con muy poca relación aparente entre sí.
Veamos Las Enseñanzas de Ptahhotep. En ese texto (en 41.16) encontramos la siguiente frase: "El hijo que escucha es un seguidor de Horus." D. Ángel Sánchez Rodríguez, autor de la transliteración y traducción antes enlazada, traduce Sms Hr como "seguidor de Horus" en vez de como "compañero de Horus" como hacen Bauval y Hancock pero eso no debe hacernos olvidar que la expresión egipcia es la misma. Veamos ¿el hijo que escucha se convierte en un ser semidivino que gobernó el Nilo en tiempos de Maricastaña? Pues va a ser que no.
Veamos las inscripciones de la Tumba de Rejmira. En el Episodio 4 Dña. Teresa Soria Trastoy, autora de la transliteración y traducción antes enlazada, nos dice: "Tu boca está lavada, tu natrón es la purificación de los dioses, los seguidores de Horus." ¿Pero no habíamos quedado en que los seguidores de Horus eran unos seres semidivinos que gobernaron Egipto en los años de la polca? ¿Cómo es que ahora nos los encontramos relacionados con los ritos funerarios de purificación?
Incluso, como ya dijimos al hablar del Papiro Real de Turín sí se emplea esa expresión en relación al pasado legendario de Egipto, como un nombre común para los reyes que gobernaron las Dos Tierras después de los dioses.
Esta variedad de significados puede parecer extraña pero ¿lo es realmente? Piensen que estamos hablando del Antiguo Egipto, una civilización que existió durante unos 3.000 años. ¿Se han parado a reflexionar lo que significa eso? No han pasado aún 3.000 años desde Pericles, desde Platón... y evidentemente los conceptos que aquéllos manejaron no significan hoy lo mismo (como algún político defendiera hoy el concepto de "democracia" ateniense las carcajadas se podrían escuchar desde el séptimo cielo). Ninguna civilización se mantiene vigente durante un periodo de tiempo tan prolongado sin experimentar cambios, sin evolucionar, mal que les pese a todos los integristas que desean regresar a las esencias de las supuestas Edades de Oro.
Por ello, debemos plantearnos la expresión Smsw Hr desde un punto de vista de su evolución histórica. Tenemos una afirmación realizada por unos escritores esotéricos, que para los egipcios los Smsw Hr fueron unos seres semidivinos que gobernaron Egipto antes de las dinastías históricas. Si fuera así, sería lógico que las primeras veces que se mencionara a los Smsw Hr fuera con ese significado por una mera cuestión de proximidad cronológica. Con el tiempo la expresión podría adquirir nuevos significados, pero ése sería su significado inicial. ¿Es eso así? Pues no.
En los Textos de las Pirámides nos encontramos con los Seguidores de Horus. En ellos aparecen como los encargados del baño purificador del rey en el Campo de los Juncos (TP 26, TP 921, TP 1245), es decir, con el viaje de ultratumba del faraón difunto. Sin embargo, tal vez sea más interesante a nuestro propósito de desentrañar a qué se referían los antiguos egipcios con la expresión Smsw Hr la reflexión sobre las Contiendas entre Horus y Seth. En TP 141, TP 277, TP 535, TP 679, TP 946 y TP 1462 hay una contraposición entre el Ojo de Horus y los Testículos de Seth. En TP 594 y ss. se nos aclara que ambos dioses perdieron esas partes anatómicas simultáneamente (según interpretan algunos comentaristas contemporáneos como castigo por una relación homosexual entre ambos) y que el Ojo de Horus cae al otro lado del Canal Sinuoso, en el llamado Campo de la Contienda (TP 1227). El nombre viene dado porque en ese lugar se enfrentan Horus y Seth con sus respectivos seguidores (además de los Seguidores de Horus en los TP aparecen mencionados los Seguidores de Seth -TP 84-) que culmina con la derrota de Seth y sus Seguidores (TP 575). Así pues, los Seguidores de Horus son los dioses que apoyan a Horus contra Seth. El rey difunto debe ayudar a Horus (convirtiéndose, por tanto, él mismo en un Seguidor de Horus) a recuperar su Ojo como parte fundamental del proceso que debía conducir a su apoteosis definitiva (TP 946-947) -Véase al respecto el artículo El barquero celestial en los Textos de las Pirámides del que es autor el profesor Jorge Roberto Ogdon-.
Como verán la historia es bastante diferente a lo que nuestros dilectos escritores esotéricos nos han contado. En los textos más antiguos en que aparecen mencionados los Smsw Hr éstos no son semidioses, ni gobernantes de Egipto en tiempos de Maricastaña ni comunican ningún tipo de conocimiento a sus súbditos sino que son dioses que ayudan a Horus a recuperar su Ojo que estaba en poder de Seth (y en qué se parece esto a aquello es algo que no consigo entender sin duda porque mi cortedad es muy larga o, tal vez, porque yo no tengo que vender libros sosteniendo teorías extrañas).
Una vez que hemos aclarado este punto, podemos ir viendo la evolución del concepto del Sms Hr. Puesto que el Ojo de Horus está ligado a la purificación del faraón difunto es fácil entender su primera extensión de significado, la que hemos podido documentar tanto en los TP como en el texto de la tumba de Rejmira, la que relaciona a los Smsw Hr con los dioses encargados de la purificación del rey muerto.
Una segunda evolución es la que hemos visto en Las enseñanzas de Ptahhotep pero eso también es fácilmente explicable. Puesto que Horus y sus Seguidores son considerados como los "buenos de la película" el que se convirtieran en un sinónimo de un recto proceder ético no es nada que deba extrañarnos.
Tal vez más difícil sea el explicar porqué en el Papiro Real de Turín (que, por si lo han olvidado, es un texto ya del Imperio Nuevo mientras que los TP son del Imperio Antiguo) los Smsw Hr se han convertido en los gobernantes míticos de las Dos Tierras después de los propios dioses y antes de las Dinastías históricas. La explicación tal vez esté en las Almas de Pe y las Almas de Nején. ¿Las qué? Con esos nombres los egipcios se referían a las almas de los antiguos gobernantes de Pe (en el Bajo Egipto) y de Nején (en el Alto Egipto) antes de la unificación. En esta época, las Almas de Pe se habían identificado con los cuatro hijos de Horus: Hapy, Duamtef, Amset y Kebehsenuf. Esto puede estar en la base de esa identificación entre las Almas de Pe y los Seguidores de Horus (en TP 599, después de los textos que ya hemos comentado sobre las Contiendas entre Horus y Seth, se menciona que a la derecha del rey están Horus y sus cuatro hijos y a la izquierda Seth lo que parece señalar que entre los Seguidores de Horus se encontraban sus propios hijos) lo que justificaría esa nueva evolución de la expresión Smsw Hr. Ya en época muy posterior (bajo la dominación romana) se menciona a las Almas de Pe como Seguidores de Horus como reyes del Bajo Egipto y a las Almas de Nején como los Seguidores de Horus como reyes del Alto Egipto.
Pueden Vds. compartir o no esta reflexión sobre la cuestión de los Smsw Hr porque les parezca excesivamente especulativa así que iremos a lo concreto. Si nos olvidamos (de momento) del Sr. Sierra y vamos al libro originario (es decir, "Guardíán del Génesis" de Robert Bauval y Graham Hancock) nos encontraremos con algo muy divertido. Estos dos señores confieren a los Seguidores de Horus el papel de sabios maestros e insignes constructores basándose en las inscripciones del templo de Edfú... que no mencionan a los Smsw Hr para nada. Los que allí aparecen son los Siete Sabios a los que nada permite identificar con los Seguidores de Horus pero que de todas formas nuestros queridos escritores asimilan porque les da la real gana (Págs. 192-195) olvidándose de que, además, las inscripciones del templo de Edfú son del S III A. de C. y posteriores o lo que es lo mismo, que son de época ptolemaica con una fuerte helenización de la cultura egipcia.
No obstante, como hoy estamos generosos supongamos (como mera hipótesis) que tal identificación sea cierta. En Edfú se habla de las actividades constructoras de los Siete Sabios... pero no se mencionan para nada a las pirámides de Giza. Es más, nuestros admirados escritores están muy mal informados (o quieren aparentarlo) en todo lo concerniente a los mitos de los Siete Sabios que quieren relacionar a toda costa con Heliópolis. Basta con una consulta a la entrada Metehuret del Gran Diccionario de Mitología Egipcia para comprobar que, una vez más, están errados porque ese mito es menfita y no heliopolitano.
En resumen, nuestros dilectos escritores esotéricos no demuestran que la identificación entre los Smsw Hr y los gobernantes míticos de Egipto exista desde los inicios de la civilización egipcia y no corresponda a una asimilación tardía, no demuestran que en ningún caso se atribuya a los Seguidores de Horus las características de sabios maestros o de grandiosos constructores y lo que es más grave, tampoco demuestran que para los egipcios tuvieran nada que ver con la edificación de las pirámides.
Como todo esto falla ni siquiera ha lugar a examinar si esas afirmaciones (inexistentes) tienen visos de verosimilitud o no. Sencillamente, los Sres. Bauval, Hancock y Sierra se montan su "película" basándola en la nada.
Con esto podemos abandonar Egipto (de momento, ya volveremos cuando lo haga el Sr. Sierra a lo largo de su libro) aunque no este capítulo porque aún quedan unas cuantas afirmaciones (muy divertidas) sobre Angkor así que pueden suspirar aliviados porque no les voy a seguir aburriendo con historias sobre las Dos Tierras. Ahora lo haré con nuevos lugares comenzando por Camboya.

Inauguramos una nueva sección (I)

No sé si se habrán dado cuenta de que desde hace unos días figura un tercer tema en este boboblog, el titulado Scripta volant. Como ignoro si saben algo de latín o si no tienen ni la menor idea de esa lengua (no se preocupen si es así porque es un idioma bastante inútil por obvias razones) les aclaro que hay un aforismo que reza Verba volant, scripta manent lo que significa Las palabras vuelan, los escritos permanecen. Me he permitido el dar la vuelta a la frase de marras porque en estos días que nos ha tocado vivir hay libros tan malos que, en mi opinión, no tienen posibilidades de perdurar por muy escritos que estén. En efecto, puedo equivocarme y, tal vez, dentro de cien años sean textos de referencia pero la posibilidad de que sea así me trae sin cuidado. Como dice el refrán: En cien años todos calvos (y en mi caso no tengo que esperar nada para ello).
Dejo a los bibliotecarios la catalogación de los libros según unos criterios que se me antojan esotéricos. Por contra los míos son muy sencillos, hay textos que me enseñan algo (otros no) y textos que me entretienen (otros no). Eso genera cuatro categorías, textos con valores didácticos que, además, hacen pasar un buen rato, textos con valores didácticos pero más aburridos que el diálogo de una película porno, textos con los mismos valores didácticos que la ESO pero que resultan un magnífico pasatiempo y textos inútiles desde cualquier punto de vista. Obviamente en esta sección sólo voy a ocuparme de estos últimos más que nada por una mera cuestión de solidaridad con los pobres arbolitos talados para convertirlos en el papel con el que se imprimen tales obras. Por descontado esos criterios son absolutamente subjetivos y, por tanto, siéntanse en total libertad para discrepar de mis críticas. No tengan el menor reparo en considerar como una obra maestra los libros que por aquí irán apareciendo (no van a ser mejores ni peores personas por ello). A fin de cuentas, más de cuarenta millones de lectores han comprado el Código de las narices y salvo que hayan caído por esta bitácora por una broma de Google ya saben lo que opino de ese montón de gilipolleces que algunos consideran una novela entretenida (bueno, ahora también las víctimas de la búsqueda del oráculo saben la opinión que me merecen las obras de Danielito Marrón).
Concluido el necesario prefacio (que pueden generalizar a todos los libros que irán desfilando por esta sección) vamos con el título que tiene el inmenso honor (o algo así) de inaugurarla. Redoble de tambores, fanfarrias por doquier... and the winner is...:
La sábana santa ¡vaya timo! por Félix Ares de Blas. Editorial Laetoli S. L., Colección ¡Vaya timo! (no, no voy a hacer ningún chiste sobre ello. Sería demasiado fácil), Volumen nº 3. Villatuerta (tampoco haré de esto motivo de coña por la misma razón antes apuntada), Navarra, 2006. 136 Páginas que parecen muchas, pero muchas más por lo aburridas que se hacen.
Reconozco que sin ser un fanático del libro como objeto sí me gusta que cumpla con unos requisitos mínimos en cuanto a presentación. En este caso (por desgracia) el horroroso color indefinible (¿amarillo? ¿naranja? ¿marrón?) de las pastas flexibles, la ilustración de la portada (¿el Santo Cristo del Estreñimiento?) con mal chiste incorporado, el tamaño de la fuente empleada (no sé si los editores creen que todos los lectores potenciales están afiliados a la ONCE o si, más bien, querían "inflar" el libro) no logró disuadirme de comenzar a leerlo.
Nada más empezar, la primera en la frente:
"Cadouin es una villa de Périgord, uno de los lugares de Francia donde mejor se come, y además con una excelente relación entre calidad y precio." (Pág. 9)
Pues me alegro mucho. Para completar la información turística ¿qué tal la cuestión de los alojamientos? ¿Las carreteras son buenas o son caminos de cabras? ¿Hay lumis y si es así a cuánto se cotizan? Ya puestos a pregonar los encantos de una localidad que sea con una información completa. Si detectan cierto sarcasmo van muy bien encaminados. La razón para ello no es que me parezca mal el añadir cuestiones completamente ajenas al propósito de un libro (si alguien consigue comprender qué tegumentos procreativos tiene que ver la relación entre calidad y precio de los restaurantes de Cadouin con la autenticidad o no de la Sindone de Turín que me lo aclare porque yo no lo veo), lo que me parece mal es criticar lo mismo que uno hace:
"Un ejemplo, nos dice: "El 25 de marzo de 1988 la carta para el Papa con tres sobres fue enviada desde la oficina de correos de Rochester en Jefferson Road. Los sellos eran muy coloristas e incluían cuatro sellos de gatos, don con T. S. Elliot, dos de William Faulkner y un sello conmemorativo de la fabricación de lazos en Estados Unidos..." Continúa diciendo que un funcionario de correos le ayudó a elegir los sellos y tuvo que matasellarlos a mano.
Como usteden ven, muy poco interesante para saber el proceso de datación. A no ser que yo me confunda y saber que la carta dirigida al Papa tenía cuatro sellos de gatos sea muy importante."
Ese párrafo corresponde a la crítica del libro "Relic, icon or hoax? Carbon dating the Shroud of Turin" del que es autor Harry E. Gove y fue publicada en El Escéptico nº 20 (septiembre-diciembre 1995) en su página 72. No creo que necesitan que les diga quién es el autor de la crítica ¿verdad?
Pues bien, después de descubrir que los gatitos de los sellos americanos no tienen importancia en la cuestión de la datación de la Sábana Santa de Turín pero que la calidad de la restauración en Cadouin debe ser fundamental para la cuestión de si es auténtica o una falsificación, nos encontramos con nuevas perlas:
"Chevalier consideraba falsa la sábana de Turín -obra, según él, pintada por un artista del siglo XIV- y decía que, de los 40 lienzos que había estudiado, entre los muchos que pretendían ser la auténtica mortaja de Cristo, sólo había dos medianamente creíbles: uno de ellos era el sudario de Besançon y el otro el de Cadouin." (Págs. 13-14)
Al llegar a este punto casi pierdo la ternilla. Veamos, el sudario de Besançon fue destruido en 1794 al considerarse un fraude puesto que se descubrió el molde con el que se renovaba la imagen, algo que no deja de señalar el Sr. Ares en la página 18. Así pues, salvo que creamos en milagros nadie pudo estudiar ese lienzo después de esa fecha ¿no? Pues bien, Ulysse Chevalier nació el 24 de febrero de 1841, casi 47 años después de la destrucción du Saint-Suaire de Besançon así que mal pudo estudiar ese lienzo. Vale, supongamos que lo que quiso decir el canónigo Chevalier o el Sr. Ares (ignoro quién de los dos "mete la pata") es que de la investigación de la documentación relativa etc. etc. pero incluso en ese caso la frase no deja de ser una majadería. Si la documentación histórica en torno a la Sindone es deplorable (ya veremos algo más sobre esto) es, no obstante, una "joya" en comparación con la del Sudario de Besançon. No es sólo que se conserve la noticia acerca del molde con el que se renovaba la imagen, es que además su aparición en la Historia es aún más tardía (en 1523, según recoge el autor en la Pág. 17). Si resulta difícilmente explicable el cómo la reliquia más extraordinaria (si fuera auténtica, claro) de la Cristiandad aparece de forma misteriosa en Lirey a mediados o finales del S XIV, lo es más aún cuanto más avance el tiempo. Por otra parte, las reproducciones que se conservan del Santo Sudario de Besançon muestran algo con muy poco valor artístico y no es por la impericia del autor porque la que se considera su mejor representación, una acuarela realizada por Pierre d´Argent, muestra una figura artística y anatómicamente deplorable. Vamos, que se piense lo que se piense del Sudario turinés, pretender que las credenciales del de Besançon son mejores que las de aquél es para "miccionar y no echar gota" tanto si la frase es realmente de Chevalier como si no.
Ya que estamos con le Saint-Suaire de Besançon y dado el poco interés que parece sentir el Sr. Ares por él habida cuenta del poco espacio que le dedica, me permitirán que enlace este artículo (en francés) que da más detalles sobre este objeto.
Y para concluir esta crítica a los primeros capítulos del libro, una cuestión léxica sin mayor importancia. El autor escribe:
"Y el 8 de septiembre de 1797 volvió a ser ostendido." (Pág. 12)
Obviamente, la RAE no incluye en su Diccionario ningún verbo ostender u ostendir cuyo participio sería "ostendido". El verbo que sí existe es ostentar, cuya primera acepción es "Mostrar o hacer patente algo" y cuyo participio es ostentado y no ese inexistente "ostendido".
Después de aclarar esta cuestión léxica, seguimos. Después de los dos primeros capítulos dedicados a los Sudarios de Cadouin y Besançon (y la explicación del porqué se limita a estos dos ejemplos debe estar en la opinión del canónigo Chevalier antes mencionada, pero hay otros Sudarios con mejores antecedentes históricos como el de Oviedo y que, por tanto, merecían más que se hablara de ellos) comienza por fin a tratar del que constituye el tema de este libro, la Sindone de Turín. Los demás Sudarios no merecen más que una mención que no aclara nada sobre su autenticidad o no:
"se han catalogado más de 40 entre ellos los de Colonia (Alemania), Compiègne, Cahors y Carcasona (Francia), Lier (Bélgica), Madrid, Oviedo y Sangüesa (España) y Milán (Italia). Trozos de sudarios habría en Clermont, Corbeil, Claraval, Narbona, Vézelay, Reims, Soissons y Troyes en Francia, Halberstadt en Alemania y Toledo. Todos ellos eran considerados auténticos por las personas que vivían en sus alrededores." (Pág. 19)
Así, todos juntitos y revueltos, desde los que son meras copias de la Sábana Santa de Turín (entre ellos, el de Torre de la Alameda -Madrid- y el de Lier -Bélgica-) con los que ya estaban documentados antes de la aparición de la Sábana Santa en Lirey (caso del de Oviedo, sin ir más lejos). Pese a que el estudio de la "reliquia" asturiana, frecuentemente relacionada con la de Turín por los sindonólogos hispanos (y también por algunos foráneos como Baima Bollone), era mucho más interesante que las historias de los Sudarios de Cadouin y Besançon no hay nada que se le parezca, ninguna mención, por ejemplo, a que el Sudario de Oviedo fue datado por C-14 por los laboratorios de la Universidad de Arizona en Tucson y por el IsoTrace Radiocarbon Laboratory de Toronto con el resultado con un 95% de intervalo de confianza de que el lino con el que está tejido data del 642-869 d. C. (Tucson) y 653-786 d. C. (Toronto).
"Es probable que usteden hayan visto alguna foto de este sudario y observado una imagen negra, compacta y bien formada. Hay dos motivos para ello. El primero es que están viendo un negativo; el segundo, que esa foto se ha realizado con una luz ultravioleta que resalta los blancos: hace que el lino brille y la imagen anaranjada se vea muy contrastada." (Pág. 19)
Ya, ya, pero hay otro motivo más importante. Por ejemplo, esta imagen ¿es un negativo? Yo juraría que el negativo es esta otra imagen. La razón para que en muchas de las reproducciones fotográficas de la Sábana Santa la imagen aparezca en negro es que están realizadas con película en blanco y negro, ni más ni menos. Por supuesto, cuando la reproducción es en color cambia mucho. Ya que estamos con esta cuestión, una de las cosas que echo en falta en este libro es, precisamente, la ausencia de reproducciones de cualquier tipo así que como el lector no conozca bien la imagen puede sentirse perdido en muchos momentos.
Proseguimos:
"El biólogo Stephen Jay Gould afirmaba que "la ignorancia del contexto es la señal más clara del farsante"." (Pág. 20)
Sin ánimo de polémicas, la ignorancia del contexto es la señal más clara de la ignorancia del contexto, ni más ni menos. La búsqueda de intenciones perversas en lo que sea mera ignorancia me parece fuera de lugar, lo diga Gould o Napoleón Bonaparte. En fin, para no contrariar al biólogo americano desgraciadamente ya fallecido, el Sr. Ares realiza un estudio del contexto geográfico, histórico y social de la Sábana Santa. Comienza con su primera mención histórica, la conocida como "Memoire d´Arcis". En ella, según el Sr. Ares se dice lo siguiente:
"descubrió el fraude y cómo dicho lienzo había sido astutamente pintado, ya que esa verdad testimonió el artista que lo había pintado," (Pág. 21)
Eso me hace dudar de cuál es la fuente que emplea el Sr. Ares y que, evidentemente, no es la traducción directa de la "Memoire d´Arcis" desde su idioma original, el latín. Lo que realmente se dice en ese memorial es:
"reperit fraudem et quomodo pannus ille artificialiter depictus fuerat, et probatum fuit etiam per artificem qui illum depinxerat," lo que se traduce (después de todo, el saber latín no es tan inútil):
"descubrió el fraude y de qué manera aquel paño había sido pintando según las reglas del arte, y fue probado además por el artista que lo había pintado,"
Después de hablar de este memorial hubiera sido un magnífico momento para hablar de la familia de Charny y su relación tanto con el obispo de Troyes Henri de Potiers como con el papa Clemente VII, es decir, con el obispo que según esta memoria descubrió el fraude y prohibió la ostensión del Sudario, y con el Papa que el 6 de enero de 1390 emitió una bula ordenando que se informara a los fieles que aquél no era el auténtico Sudario de Cristo sino una pintura. Sin embargo, el Sr. Ares o desconoce esas relaciones familiares o considera que no tienen importancia para el lector. Como opino lo contrario, me permitirán unas palabras sobre ellas. Henri de Potiers tenía un hermano, Charles de Poitiers, que, a su vez, tenía una hija llamada Marguerite de Poitiers (sobrina, por tanto del obispo) que se casó (después de la prohibición de la ostensión que, según Pierre d´Arcis, llevó a cabo su tío) con Geoffroy II de Charny. Éste era hijo de Geoffroy I de Charny y de Jeanne de Vergy que, cuando enviudó, se casó en segundas nupcias con Aymon de Genève (y, por tanto, se convirtió en padrastro de Geoffroy II de Charny) que, por casualidades de la vida, resulta ser tío de Robert de Genève más conocido como Clemente VII. Como ven, todo queda en familia.
"Debemos recordar que en Troyes se celebró, en 1128, un concilio al que asistieron obispos y abades franceses, un legado pontificio y el propio san Bernardo." (Pág. 21)
Debo reconocer que se me escapa qué importancia tiene para la autenticidad o no de la Sábana Santa que en Troyes se celebrara ese concilio, pero puestos a recordar vamos a ver si lo hacemos bien. Ya dijimos, al hablar de los inicios de la Orden del Temple que la festividad de San Hilario del año de la encarnación de Jesús 1128 es, en realidad, el 13 de enero de 1129 y que fue en esta fecha cuando se celebró el concilio de Troyes.
Continuará

Inauguramos una nueva sección (II)

 

 

 

 

Viene de aquí

No, no hemos acabado aún con los templarios:
"En 1310, 53 dirigentes templarios fueron quemados en la hoguera, y en 1314 lo fueron sus dos cargos más importantes: el gran maestre del Temple y el comendador de Normandía. Con estos dos actos podemos dar por concluida la historia de la orden del Temple y -lo que es más importante- también el interés por las cruzadas en la sociedad medieval." (Pág. 22)
Debo confesar que no lo entiendo. No me refiero a que no comprenda lo que está escrito que es perfectamente inteligible. Lo que me extraña (cada vez menos a fuer de ser sincero) es esta obsesión por hablar de una historia que evidentemente desconoce. Vamos a ver, el 12 de mayo de 1310 fueron quemados 54 templarios cerca del convento de Saint-Antoine en las afueras de París. Poco después fueron ejecutados en la pira otros cuatro templarios y unos días después subieron al cadalso nueve más. Sin incluir noticias dudosas que hablan de siete ejecuciones más en París, aun así estamos hablando de un mínimo de 67 templarios quemados. Por otra parte, no se trataba de dirigentes templarios y sí de hermanos.
El 18 de marzo de 1314 en la Isla de los Judíos en París fueron quemados Jacques de Molay, gran maestre del Temple, y Geoffroi de Charney, preceptor de Normandía. ¿Eran los dos cargos más importantes en la orden del Temple? Sí en el caso de Molay puesto que el gran maestre (en realidad, deberíamos hablar de maestre a secas porque es como lo designaban los propios templarios) era el máximo dignatario de la orden, pero por debajo suyo había otros cargos importantes como el senescal (que actuaba como maestre de la orden en ausencia de éste) y el mariscal (responsable de las tropas de la orden). Prescindiendo de otros cargos, la organización templaria se completaba con los dignatarios provinciales. Cada una de las "provincias" (el término puede resultar equívoco porque no tienen nada que ver con nuestra idea de una provincia. Por ejemplo, existieron las provincias de Francia, Inglaterra, Aragón, Portugal, Apulia, Hungría...) estaba regida por un comendador que, a veces, recibe también la denominación de maestre. La provincia podía estar dividida en preceptorías a cargo de un preceptor (a veces también llamado comendador). La provincia de Francia estaba dividida en cinco preceptorías, una de las cuales era Normandía. Como pueden ver, el preceptor de Normandía ni era la segunda dignidad (ese honor le correspondía al senescal) de la orden templaria ni cosa que se le parezca.
¿Esas ejecuciones supusieron el fin de la orden? No. La orden fue suprimida por la bula Vox in excelso (22 de marzo de 1312). Sus propiedades fueron adjudicadas (sobre el papel, la realidad fue muy distinta) a la orden de San Juan del Hospital de Jerusalén (los Hospitalarios) por la bula Ad providam (2 de mayo de 1312). El destino de los miembros de la orden del Temple quedó determinada por la bula Considerantes dudum (6 de mayo de 1312). Después de esas fechas, el Temple deja de existir.
¿Y el ideal de cruzada? Como tal ideal ya estaba muy dañado por los reiterados fracasos militares. La VIII (y última) cruzada tuvo lugar en 1270 y no logró el menor resultado práctico porque Luis IX de Francia (san Luis) que la comandaba murió al poco de desembarcar en Túnez. Ni siquiera cuando los musulmanes iniciaron la ofensiva que concluyó con la caída de San Juan de Acre, la última posesión de los cruzados en Tierra Santa, el 18 de mayo de 1291 (su fortaleza, defendida por los templarios resistió 10 días más) se produjo en los reinos europeos la reacción habitual. Si observamos la cronología de las cruzadas, después de la I que conquista Jerusalén (1096-1099), las dos siguientes cruzadas intentan responder a los avances musulmanes. En 1144 Zangi ocupa el condado de Edesa y en 1146 comienza la predicación de la II cruzada que se desarrolló de 1147 a 1149. En 1187 Saladino toma Jerusalén y ese mismo año comienza la predicación de la III cruzada (tuvo lugar entre 1189 y 1192). A partir de ese momento, las cruzadas se suceden cada poco tiempo. La IV entre 1202 y 1204, la V entre 1217 y 1221, la VI entre 1228 y 1229, la VII entre 1248 y 1254, la VIII en 1270. Es decir, entre 1202 y 1270, en 68 años, hubo 5 cruzadas. Después de 1270 no hay ninguna pese a la caída de las últimas posesiones cristianas en Tierra Santa. Atribuir esa inacción a la desaparición del Temple en 1312 (o si lo prefieren en 1307 puesto que fue el viernes 13 de octubre cuando los oficiales de Felipe IV de Francia arrestaron a los templarios que vivían en el reino de Francia) no tiene ningún sentido.
Por otra parte, si bien el Temple había desaparecido, existía aún una gran orden militar que soñaba con volver a Tierra Santa, los Hospitalarios o Sanjuanistas. Pese a sus intentos, los reinos cristianos nunca volvieron a unirse para una empresa militar en Palestina. La experiencia les había demostrado su inutilidad incluso antes de la desaparición de la orden del Temple.
Relean ahora el texto citado y cuenten los errores cometidos por el autor. Los templarios quemados en 1310 ni fueron 53 ni eran dirigentes, los ejecutados en 1314 no eran sus dos cargos más importantes, eso no supuso el final de la orden ni esto supuso el fin del ideal de cruzada. Cinco errores históricos (no incluimos en los fallos la denominación de los cargos templarios porque en su propia época ya había una considerable confusión sobre este tema) en un único párrafo sólo puede deberse a una labor de documentación descuidada en grado sumo. Pero, además, ¿qué tiene que ver todo esto con la autenticidad o falsedad de la Sábana Santa? Misterio, pero el autor continúa con la supresión de la orden del Temple:
La religión mayoritaria en Francia era el catolicismo, en el que una poderosa Inquisición llevaba a la hoguera a quienes consideraba herejes, como por ejemplo los templarios mencionados en el apartado anterior." (Págs. 23-24)
Memorable. Esa afirmación tiene un pequeño problema, que no es cierta. Ya dijimos en otro artículo que las razones reales para que Felipe IV (que no la Iglesia) iniciara la actuación contra el Temple fueron económicas. No obstante, al tratarse de una orden religiosa tuvo que contar con la colaboración del papado. A comienzos del S XIV se produjo un gravísimo enfrentamiento entre la monarquía francesa y el papado. Guillaume de Nogaret en junio de 1301 acusó al papa Bonifacio VIII de asesinato, idolatría, sodomía, simonía y herejía. Éste, por su parte, redactó (en el verano de 1303) la bula Super petri solio excomulgando a Felipe IV pero nunca pudo publicarla puesto que en agosto de 1303 Guillaume de Nogaret, con el apoyo de la familia Colonna, protagonizó el incidente de Anagni. Aunque no pudo cumplir su propósito de conducir arrestado al Papa a Francia y tuvo que ponerlo en libertad, Bonifacio VIII falleció al mes siguiente. El siguiente Papa, Benedicto XI, durante su breve pontificado anuló las decisiones de su predecesor Bonifacio VIII excepto la excomunión de Guillaume de Nogaret. Así, Clemente V al acceder al papado en 1304 se encontró con que la corona de Francia exigía el juicio póstumo de Bonifacio VIII algo que supondría un claro perjuicio para la imagen del propio papado. No obstante, Clemente V no se podía permitir un enfrentamiento directo con la monarquía gala así que comenzó a hacer cesiones, por ejemplo, en la reunión de Poitiers (mayo de 1306) ofreció a Felipe V a cambio de que se olvidara de sus pretensiones de juzgar al difunto Bonifacio VIII, el levantar la excomunión de Nogaret (que desde 1302 era el principal ministro de Felipe IV y que a partir de 1307 sería el Guardián del Sello) pero el rey se negó. En la primavera de 1307 el rey francés comenzó a discutir con el Papa sobre unas acusaciones formuladas contra los templarios. Aunque Clemente V no concedió ninguna autorización para actuar contra ellos (aunque sí decidió abrir una investigación sobre la orden), el 14 de septiembre de 1307 Felipe IV envía órdenes secretas a sus bailes y senescales en toda Francia ordenando la detención simultánea de todos los templarios, órdenes que se tradujeron en la operación del 13 de octubre de 1307. Ya dijimos que para actuar contra una orden religiosa, Felipe IV debía contar con el visto bueno de la Iglesia así que cubrió el trámite declarando que procedía a petición de la Inquisición. El inquisidor pontificio para Francia era Guillaume de París que, casualidades de la vida, era también el confesor de Felipe IV.
Permítanme una expresión muy poco elegante, Clemente V "agarró un cabreo de la leche en verso" cuando se enteró de lo que habían tramado a sus espaldas Felipe IV y Guillaume de París (carta del 27 de octubre de 1307). De principio a fin, la actuación contra la orden del Temple estuvo dirigida por Felipe IV y por Guillaume de Nogaret. Por ejemplo, en la órdenes del 14 de septiembre de 1307 Felipe IV ordena que, si es necesario, se proceda a la tortura de los arrestados antes de que comparezcan ante los inquisidores. Eso sobrepasaba lo que Clemente V estaba dispuesto a conceder, así que reclamó que los detenidos y las propiedades incautadas fueran puestos bajo su propia jurisdicción. El 22 de noviembre de 1307 publicó la bula Pastoralis praeminentiae en la que ordenaba a los reyes cristianos la detención de los templarios y la incautación de sus bienes en nombre del papado. Evidentemente quería evitar que cundiera el ejemplo dado por Felipe V. A partir de ese momento, el proceso contra el Temple fue una pugna entre el Papa y el rey de Francia en el que el primero tuvo que amenazar al segundo con su excomunión para que pusiera bajo su custodia (de palabra, pero no de hecho) a los templarios arrestados. En febrero de 1308 Clemente V suspende las actividades de la Inquisición y ordena que el caso pase a ser competencia de su propia persona. Felipe IV inicia una ofensiva para conseguir que el Papa cambie de parecer, lo que culmina en un enfrentamiento entre ambos poderes en Poitiers en el verano de 1308. En este mismo año habían comenzado a aparecer escritos "anónimos" (evidentemente alentados por Felipe IV) atacando la actuación de Clemente V en este caso. No obstante, Clemente V se mantuvo firme en su postura de que los monjes no podían ser juzgados por el poder secular incluso después de los discursos amenazantes de Guillaume de Plaisians. Felipe IV no tuvo más remedio que ceder y en junio envió a 72 templarios para que declarasen ante el Papa en Potiers. Las confesiones "voluntarias" de algunos de ellos motivaron que el Papa concediera a Felipe IV el hacerse cargo del proceso, con la salvedad de que sus máximos dirigentes estaban sometidos al poder papal. Ordenó que la investigación sobre el Temple debía estar a cargo de los obispos y dispuso que dos años después (en octubre de 1310) en Vienne se celebrase un concilio para tratar de este tema. Sin embargo, las comisiones episcopales tropezaron con el problema (problema para Felipe IV, claro) de que los templarios comenzaron a retractarse de sus confesiones "voluntarias" lo que motivó que Clemente V aplazase hasta 1311 el Concilio de Vienne.
La archidiócesis de Sens estaba regida por Philippe de Marigny que, por una más de esas casualidades que hemos ido viendo, era hermano de Enguerrand de Marigny, el chambelán real y que, además, debía su nombramiento a Felipe IV. Fue este prelado el que convocó el concilio de París para investigar a los templarios detenidos en su jurisdicción y este concilio fue el que decidió la ejecución de 54 templarios el 12 de mayo de 1310 por relapsos (es decir, por negar sus confesiones anteriores). También fue responsabilidad del concilio de París la quema de otros cuatro templarios pocos días después, mientras que la de nueve templarios en Senlis fue ordenada por el concilio de Reims. Por otra parte, uno de los dos defensores de la orden del Temple, Pedro de Bolonia, desapareció "misteriosamente" y nunca se volvió a saber de él (oficialmente se fugó, se cree que, en realidad, fue asesinado). Por supuesto, en uno y otro caso la Iglesia no ejecutó a nadie sino que fue el poder secular el que se encargó de esa tarea. Así pues, la principal responsabilidad en la muerte de los templarios tanto como inductor como autor final recae en Felipe IV.
Por cierto, el concilio de Vienne (que comenzó el 16 de octubre de 1311) del que emanaron las bulas que supusieron la desaparición de la orden del Temple era favorable (con excepción de los dignatarios franceses) a que se permitiera la defensa de la orden. En febrero de 1312 Felipe IV envió una embajada formada, entre otros, por Enguerrand de Marigny, Guillaume de Nogaret y Guillaume de Plaisians para entrevistarse con Clemente V. Como las dudas del Papa continuaron, finalmente el propio Felipe IV junto con sus hermanos Carlos y Louis (y con una tropa numerosa) decidieron hacer una "visita de cortesía" al concilio de Vienne el 20 de marzo de 1312. El 22 de marzo Clemente V se dio por enterado y, después de una reunión secreta en la que la mayoría de los asistentes (que evidentemente también habían entendido la demostración de fuerza del monarca francés) decidieron que no había razones para permitir la defensa de la orden del Temple, redactó la bula Vox in excelso por la que quedaba abolida la orden templaria pero que "curiosamente" no hace la menor referencia a que fuera culpable de los crímenes de la que fue acusada.
Si todo ello ya deja claro quién es el auténtico responsable de las muertes de los templarios, el último acto, la ejecución de Jacques de Molay y Geoffroi de Charney es aún más claro a este respecto. El 18 de marzo de 1314 ambos junto con Hugues de Pairaud y Geoffroi de Gonneville comparecieron ante el concilio de París presidido nuevamente por el arzobispo de Sens, Philippe de Marigny. Los cuatro acusados fueron condenados a cadena perpetua, pero entonces el gran maestre y el preceptor de Normandía se retractaron de sus confesiones y proclamaron la inocencia del Temple. Sorprendidos, los participantes en el concilio se retiraron a deliberar qué hacían con los acusados. Cuando Felipe IV se enteró de lo sucedido ordenó la inmediata ejecución de Jacques de Molay y de Geoffroi de Charney. La precipitación del monarca fue tal que la Isla de los Judíos en la que fueron quemados no estaba bajo jurisdicción real porque pertenecía a los monjes de Saint-Germain-des-Près, así que en los días siguientes el rey de Francia tuvo que confirmar a éstos que la ejecución no suponía ningún cambio en la propiedad de esos terrenos. Fue la última de una cadena de ilegalidades en la que, como ya dijimos, el principal responsable de principio a fin fue Felipe IV al que le importaba especialmente no las supuestas herejías templarias sino el camuflar lo que fue, en definitiva, uno de los mayores robos de la historia.
No, no se trata de negar la responsabilidad de la Iglesia al permitir la existencia de la Inquisición ni las muertes de las que ésta fue responsable, pero el del Temple no es, precisamente, el mejor ejemplo que se puede poner de ello.
Pero prescindamos de los errores (por muy garrafales que sean) del autor. Recordemos que su intención era brindar al lector el contexto histórico, geográfico y social en el que aparece la Sábana Santa en Lirey, pero por contexto histórico no se entiende la relación de sucesos más o menos contemporáneos (que es una Cronología comparada) sino sólo de aquellos que influyen en el tema objeto de estudio (en este caso la Sindone y su autenticidad o falsedad). ¿Qué tiene que ver la desaparición de la orden del Temple con ella? Pues nada. ¿Qué tiene que ver que "En 1356 se constituyó formalmente la Liga Hanseática." (Pág. 23) con el Santo Sudario? Pues nuevamente nada. Eso no es un contexto histórico, es una chapuza incluso si no hubiera errores históricos (como además los hay, me permitirán que me ahorre los calificativos que me rondan la cabeza).
Todo ello sin necesidad de entrar a considerar si, tan siquiera, el Sr. Ares está en lo cierto cuando considera que: "No sabemos cuándo comenzó la exhibición, pero una simple resta nos lleva a concluir que el sudario estuvo expuesto en Lirey aproximadamente hasta 1355." (Pág. 22)
De ese punto, muy importante para determinar la veracidad o no del "memorial d´Arcis", nos ocuparemos en la próxima entrega de esta serie.
-Continuará-