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Escritos desde el páramo

Una celebración y dos hartazgos

Debo confesar (sin propósito de la enmienda, por otra parte) que aunque sea más raro que un perro verde, soy tan capaz de dejarme llevar por los temas de actualidad como cualquier otro escritor de blogs. Así, hoy vamos a aparcar el estilo habitual de rollomacabeosobrecosasqueanadieimportan. La razón para ello es doble, por un lado quiero celebrar una buena noticia, por otro quiero manifestar públicamente que estoy hasta los mismísimos tegumentos procreativos de un par de temas que son la comidilla y la bebidilla de este país llamado España.

Comencemos por la parte agradable. Uno de los mejores blogs sobre pensamiento crítico cumple años. Como ya habrán adivinado, se trata de Magonia, la imprescindible bitácora escrita por Luis Alfonso Gámez. Cuatro años de andadura que, esperamos, sean sólo el prólogo de una obra mucho más dilatada en el tiempo (¿me habré contagiado del virus del cursiblog?).

Todo lo que pueda decir de Luis Alfonso sería sospechoso de subjetividad. A fin de cuentas, ambos pertenecemos a la misma asociación, el Círculo Escéptico, nos conocemos desde hace muchos años... pero todo eso no quiere decir nada (les aseguro que en esas mismas circunstancias hay personas a las que no soporto ni en pintura). No obstante, lo que sí importa es la inmensa deuda intelectual que tengo contraída con Luis Alfonso. Cuando cualquiera de nosotros comenzamos un nuevo camino nos fijamos en los que nos han precedido. En mi caso, esa función ejemplarizante recayó en Luis Alfonso Gámez. Decir que sin él este blog no existiría no es ningún halago gratuito, es el mero reconocimiento de un hecho.

Para otros, Luis Alfonso puede ser el enfant terrible de la Ufología, el crítico implacable de las afirmaciones pseudocientíficas, el divulgador científico... para mí es, ante todo, un trabajador infatigable, riguroso y honesto. Su trabajo habla por él, así que sólo puedo añadir: ¡Felicidades! (acompáñese con la música horrorosa del Happy birthday)

Y ya que estamos con músicas horrorosas, pasemos a los hartazgos. El primero se debe a la manía que les ha entrado a algunos con poner letra al himno nacional español como si no fuera ya bastante malo como para necesitar empeorarlo con cualquier letra gazmoña que algún poetastro biempensante y malescribiente pueda perpetrar. Lo reconozco, el himno español (que, en origen, era un simple marcha militar) siempre me ha dado ganas de nacionalizarme andorrano. Prescindamos de si, como cree la mayoría (y eso que no hay pruebas de tal cosa), su partitura fue creada por Federico Guillermo I de Prusia como regalo de bodas para María Amalia de Sajonia con ocasión de su (del de María Amalia, no del de Federico Guillermo) enlace con Carlos VII de Nápoles (que, después, sería más conocido como Carlos III de España) en 1738 o si ya existía en el S XVI como sostienen otros autores. Si hay que escoger, me quedo con la segunda opción más que nada para no poder poner nombre propio al "artista" que parió tamaño engendro (y encima como regalo de bodas. Con lo bien que hubiera quedado Su Prusiana Majestad si les hubiera obsequiado un juego de café...)

En cualquier caso, la música fue del gusto de Carlos III (que tenía una magnífica nariz pero a lo que se ve un pésimo oído) que ordenó que se interpretara en ocasiones solemnes convirtiéndola, por tanto, en Marcha de Honor (y si los invitados a tan eminentes "saraos" no se descoj... perdón, desternillaban es que debían tener el gusto musical en el mismísimo tercer ojo). A fuer de repetir el chunta-tachunta-chunta-chunta-chun acabó convertido en himno nacional pese al intento del general Prim de adoptar otro himno después de la Revolución de 1868. Por desgracia, el concurso convocado a tal fin fue declarado desierto lo que me deja con una duda ¿puede haber músicas aun peores que el Himno de España? En caso de respuesta afirmativa, ¿los músicos que se presentaron han sobrevivido hastas nuestros días y ahora se dedican a componer las canciones del verano?

Con el breve lapso de la II República (en la que el Himno Nacional fue el Himno de Riego -ah, pues sí, hay músicas aun peores que la Marcha Real-) ni reyes ni dictadores han sido capaces de librarnos a los españoles de tal sonsonete (lo que dice mucho de la incultura musical en nuestro país). Por si el disparate fuera pequeño, añadamos que el Himno Nacional Español hasta hace cuatro días (bueno, diez años) pagaba derechos de autor cada vez que era interpretado puesto que en 1932 el maestro Pérez Casas registró la composición -que había arreglado, es un decir- como propia. Si se extrañan, sepan que el himno de la Champions League está en el mismo caso pese a que a algunos nos recuerda (como para no hacerlo, son clavadas) una composición de Haendel (concretamente, una Antífona de la coronación, la titulada Zadok the priest).

En fin, que nuestros egregios deportistas (en especial los que se dedican a arrear patadas a un balón) reclaman un himno con letra que puedan cantar como hacen los "gabachois" con la Marsellesa o los hijos de la Gran Bretaña con el God save the queen. Ya se sabe, si nuestros dilectos futbolistas no dan una en la próxima Eurocopa no será por culpa de su propia torpeza sino por no tener letra que llevarse a la boca. Por mi parte, propongo que se adopte como Himno Nacional la canción titulada Ya el sol asomaba en el poniente, composición del Coronel Músico Nepomuceno de Alba (aunque algunos insisten en que ese nombre es un hetenónimo de Les Luthiers) y cuya letra es, sin duda, muy apropiada a lo que sucederá en tan fastuoso evento deportivo:

"Ya el sol asomaba en el poniente
ya el cóndor surcaba el firmamento
y la patria gloriosa, heroica y valiente
de victoria profiere el juramento.
Refulgentes aceros se preparan
a lanzarse a la lid libertadora
ya broncíneos clarines amenazan
a la fiera vorágine invasora.

Con sus fieros cañones apuntando
ya se ve de la patria al enemigo.
Hacia nuestros patriotas avanzando
los salvajes ya se vienen , pucha digo.
Y ya entran nuestros héroes en la historia
esgrimiendo la justicia inexorable
con mosquetes cargados de victoria
con espadas de acero inoxidable.

El fragor de la lucha ya se extingue,
por doquier, de la muerte la amargura.
Ya el odiado enemigo se distingue
alejándose deprisa en la llanura.

Ya los fieros enemigos se alejaron,
no resuena el ruido de sus botas,
nos pasaron por encima y nos ganaron,
nos dejaron en derrota.

Perdimos, perdimos, perdimos otra vez."

El segundo hartazgo también tiene que ver con lo que algunos entienden por patriotismo. Verán, hace un montón de siglos a un griego se le ocurrió la peregrina idea de hablar de las Siete Maravillas (no me pregunten porqué eran siete y porqué eran esas siete y no otras), siete obras de escultura y arquitecturas (a la pintura que la zurzan) que eran la leche-en-verso. Antípatro de Sidón consideró como tales a la Muralla de Babilonia (ésta se cayó de la lista y fue sustituida por el Faro de Alejandría), los Jardines Colgantes también en Babilonia, las Pirámides de Giza, el Sepulcro de Mausolo en Halicarnaso, la estatua de Zeus en Olimpia, el Coloso de Rodas y el Templo de Artemisa en Éfeso. Sabemos que hubo otras listas anteriores pero ésta es la que alcanzó mayor popularidad.

Pues bien, como seis de las siete acabaron pelín estropeadas por causas diversas (desde terremotos a un "capullo" pirómano que entendió que una buena forma de alcanzar la fama era convertir el Templo de Artemisa en una falla valenciana, y como al personal le encanta lo de ponerse a hacer listas (a ver si pensaban que sólo los escritores de blogs se ven afectados por esa monomanía) a un tipo muy listo se le ocurrió la idea de renovar las Siete Maravillas (por cierto, considerando que las Pirámides continúan estando en Giza ¿no deberían ser sólo seis las Maravillas a elegir?).

Hasta aquí todo más o menos correcto porque cada uno es muy libre de perder su tiempo de la forma que le dé la gana. El problema es que una de las precandidatas es La Alhambra en Granada (España). Francamente, no termino de entender el revuelo organizando considerando que entre las Maravillas precandidatas hay engendros como la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad o el Cristo de Rio de Janeiro que están pidiendo a gritos un Eróstrato (si se estaban preguntando quién fue el "capullo" pirómano ya lo saben) redivivo.

Como si figurar en tal dilecta compañía fuera algo deseable, en España se ha considerado esta parida como una cuestión de estado (o casi). Raro es el día que uno enciende la radio o la televisión (cada día amo más los libros) y no se encuentra con telediarios realizados desde La Alhambra, con cuñas publicitarias instando a votar por lo nuestro... y demás consignas patrioteras que producen el sonrojo propio. Si algo de esto tuviera la mínima importancia (y por mucho dinero que aseguren que hay en juego en forma de turistas esto no pasa de ser una memez como un Templo de Artemisa) tendríamos que olvidarnos del patrioterismo porque el valor del Arte es su universalidad. Me importa un bledo que la Santa Croce esté en Florencia y no en España, que los bronces de Benin sean africanos o que Machu Picchu esté en Perú. Su capacidad de emocionar al espectador no creo que sea sentida de forma distinta por mí que por un floretino o un peruano de igual forma que un francés o un alemán pueden disfrutar tanto como yo de la Catedral de Burgos o de San Martín de Frómista. El Arte diluye la fronteras, los idiotas se empecinan en remarcarlas.

Afortunadamente, esta murga tiene fecha de caducidad (el 7 del 7 del 2007 ¡Toma ingenio!) así que ya nos queda poco por aguantar (¡Bien!). Ese día sospecho que comenzará el llanto y el crujir de dientes por parte de los que se han tomado en serio esta chorrada (y por lo que a mí respecta, me da una higa que La Alhambra sea una de las Siete o no).

Y si no están de acuerdo, ya saben que para eso están los comentarios.

Inauguramos una nueva sección (VIII-a)

Viene de aquí

El Sr. Ares consigue establecer una nueva plusmarca con el siguiente capítulo. Esta vez estoy en desacuerdo hasta con el título:

"Más pruebas de fraude" (Pág. 75)

Ya saben que yo considero que el Sudario de Turín no es la auténtica mortaja de Jesús, pero eso no supone que pueda hablar de fraude. Para usar esa palabra con propiedad tiene que existir un perjuicio contra alguien y, aunque la RAE no lo recoja, además la persona que lo comete tiene que ser consciente de ello. En este caso, me permito dudas de lo primero y en mayor grado aún de lo segundo. Conozco mucha gente (en algún caso, íntimos amigos míos) que cree en la autenticidad de la Sindone y escapa a mi comprensión qué perjuicio sufren por ello. Por otra parte, para poder asegurar que la Sábana Santa nació como un fraude habría que demostrar que el artista que la realizó tenía el propósito deliberado de hacerla pasar por una auténtica reliquia. ¿Dónde están las pruebas de ello? Hasta el momento la única prueba que D. Félix ha presentado de tal cosa son las afirmaciones del Memorial de Arcis que ya vimos en su momento. Incluso si fuera veraz la información de que Henri de Potiers encontró al artista que la había pintado (algo que dudo mucho por una cuestión artística de la que ya hablaremos) en ningún momento se dice en él que la pretensión del pintor fuera ésa. Por tanto, para que el Sr. Ares pudiera hablar de "Más pruebas de fraude" debería empezar por presentar una primera prueba de fraude. No deja de ser curioso que cuando D. Félix mencione (ya lo veremos en su momento) la carta de Michael Tite en la que éste dice que la prueba de Carbono 14 no demuestra que la Sábana Santa sea un fraude, entonces sí señale correctamente que eso sólo significa que el C-14 no puede demostrar que existiera un engaño deliberado. ¿Por qué ahora se olvida de eso? Misterio.

En todo este capítulo no aporta ni una sola prueba de fraude (pese al título que asegura lo contrario) porque lo que hace es examinar las evidencias que permiten (en opinión del autor) afirmar que el Sudario no es auténtico (que no es lo mismo que asegurar que sea fraudulento). Después del tropiezo del título, el Sr. Ares mejora:

"Si la imagen de Lirey fuera totalmente ajena al arte del siglo XIV, algo radicalmente diferente, podríamos pensar que nos hallamos ante algo muy especial. Pero si, por el contrario, la imagen de la sábana de Turín es un tipo de representación habitual, y somos capaces de comprobar por qué caminos de ideas y formas se ha llegado hasta ella, tendremos que considerar por fuerza que se trata de una obra de arte medieval. Veamos qué encontramos." (Pág. 75)

Para ello comienza a realizar subapartados. Veremos hoy (por una cuestión de espacio) el primero que está dedicado a Iconografía y relatos bíblicos. Aquí la argumentación comienza a torcerse nuevamente:

"Por otro lado, los judíos siempre respetaron la prohibición de pintar o grabar imágenes, costumbre que perduró entre los primeros cristianos." (Pág. 75)

¡Vaya por Dios! Con la cantidad de Hagadah ilustradas que se conservan (alguna de ellas bellísima) y resulta que son todas falsas. Los judíos (como los musulmanes, los cristianos...) respetan las prohibiciones... excepto cuando no lo hacen. No, esto no sucede sólo en la Edad Media por influencia de los manuscritos iluminados cristianos porque hay precedentes más antiguos. ¿Les suena de algo la Sinagoga de Dura Europos? No se preocupen si no es así porque parece que a D. Félix tampoco le trae ningún recuerdo ese yacimiento arqueológico en la actual Siria. Para solventar ese olvido, les aconsejo lean este trabajo de D. José María Blázquez sobre la ciudad de Dura Europos y en el que podrán encontrar descripciones de las pinturas de la Sinagoga y del Baptisterio del titulus (iglesia primitiva), en ambos casos con representaciones figurativas como podemos apreciar en las pinturas que representan a Esdras (en la Sinagoga) y La Curación del paralítico (en la iglesia). La datación, en ambos casos, es en torno a mediados del S III.

Por si fuera poco, en la necrópolis de Beth Shearim entre los S II-IV aparecen sarcófagos decorados. En las sinagogas de Hamath (imagen a su izquierda), Maon (nuevamente, a su izquierda), Beth Alpha... podemos ver ejemplos de cómo, en ocasiones, los judíos se pasaron por salva sea la parte la prohibición de realizar imágenes figurativas.

"Debido a ello, ya de entrada nos damos cuenta de lo fuera de lo habitual que sería semejante retrato de Jesucristo. La producción de retratos no se inició hasta mediados del siglo III. De este siglo data la pintura más antigua conocida que representa a Jesús: un fresco donde se le describe joven, sin barba y con el cabello corto. Las posteriores representaciones continuaron este patrón hasta el siglo V." (Págs. 75-76)

Debo reconocer que tampoco entiendo esta argumentación del Sr. Ares. Mejor dicho, sí la comprendo lo que no sé es a qué viene. Veamos, si de lo que se trata es de juzgar si la Sábana Santa es la auténtica mortaja de Jesús o no, puesto que la afirmación de los partidarios de su autenticidad es que no es una pintura sino una impronta dejada por el cuerpo (el procedimiento por el que ello sucedió así es objeto de teorías diversas) ¿qué demonios se supone que prueba que ni judíos ni cristianos hicieran retratos? Todo ello, aunque D. Félix no se equivocara.

Ya dijimos (en relación con la historia de Verónica) que Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica (VII, 18), escrita a comienzos del S IV, asegura que en Paneas existía un grupo escultórico formado por dos figuras de bronce, una representaba a la Hemorroísa y la otra a Jesús y que ésta reproducía su imagen según se decía. Por lo que escribe Eusebio esa escultura era muy antigua. El grupo escultórico desapareció (Eusebio dice que él llegó a verlo) pero la descripción que hace Eusebio coincide con un relieve de un sarcófago del S IV conservado en el Museo Laterano. En esa representación Cristo tiene barba.

Esa misma fuente indica que los que anteriormente eran paganos poseían cuadros con las imágenes de Pedro, Pablo y de Cristo porque los antiguos tenían por costumbre honrarlos de ese modo. Vemos cómo la realización de imágenes de Jesús ya se consideraba antigua a comienzos del S IV, lo que sucede es que no se han conservado ejemplares anteriores a los de Dura Europos y las Catacumbas.

Sigamos con las afirmaciones del Sr. Ares, ¿es cierto que las representaciones de Cristo conservaron un mismo patrón del Jesús imberbe hasta el S V? Pues no. Veamos esta imagen del S IV que se conserva en la Catacumba de los Santos Pedro y Marcelino para comprobarlo (y por si acaso necesitan más pruebas, esta otra imagen en la Catacumba de Comodila y también del S IV).

"Pier Angelo Gramaglia, sacerdote y catedrático de Patrología en Turín, afirma en un libro publicado en 1988 que las diversas Iglesias cristianas fueron durísimas contra el uso del pelo largo en los hombres, algo impensable si la tradición hubiera transmitido que Jesús, el Maestro, a quien imitaban en todo, había llevado melena." (Pág. 76)

¿Impensable? Una de las pocas cosas que las Iglesias tenían claras sobre el físico de Jesús es que estaba circuncidado (evidente, porque era judío y, además, lo dice expresamente uno de los Evangelios "oficiales" -Lc. 2,21-). ¿Las Iglesias cristianas en ese imitar en todo al Maestro predicaban la obligación de que los fieles fueran circuncisos? Me da que no, por muy impensable que le parezca eso a D. Félix. Lo del pelo largo de los hombres no tiene nada que ver con tradición alguna sobre el físico de Jesús (tradición inexistente en uno u otro sentido) y sí con la I Epístola de Pablo a los Corintios (11, 14-15) en la que éste considera deshonroso que el hombre se deje el pelo largo. El problema, claro, es que Jesús no leyó nunca tal Epístola pero sí Números 6, 5 en el que se considera que una de las obligaciones de los que hagan voto de nazireo es que deben dejarse el pelo largo porque no pueden cortárselo durante todo el tiempo que dure su nazireato. ¿Por qué Pablo enmendó la plana al Antiguo Testamento también en esto? Porque Pablo estaba inmerso en otra realidad cultural, en una sociedad muy romanizada en la que los hombres que se dejaban el pelo largo eran, frecuentemente, homosexuales.

El Sr. Ares resume así lo dicho:

"1. Los retratos no aparecen hasta el S III" (Pág. 76)

Por si no hemos dicho ya bastante sobre este punto, el apócrifo Hechos de Juan (mediados del S II) nos presenta a Licomedes encargando un retrato de Juan en agradecimiento por haber sido resucitado por éste. Como todo hay que decirlo, eso le supone una buena "bronca" por parte del apóstol que, al igual que después escribiría Eusebio, considera eso como un vestigio de paganismo.

En 180-190 San Ireneo de Lyon escribió Contra los herejes. Al hablar de Carpócrates nos trasmite la noticia de que sus adeptos poseían pinturas y esculturas de Cristo que, según ellos, procedían de un retrato mandado realizar por Pilato. Añade que esos retratos estaban coronados y colocados junto a imágenes de filósofos como Pitágoras, Platón y Aristóteles. Al igual que el autor de los Hechos de Juan, relaciona eso con el paganismo.

Pese a las tensiones entre cristianos de cultura próxima al judaísmo y cristianos más cercanos al paganismo (e incluso entre cristianos ortodoxos y heterodoxos), vemos cómo la existencia de retratos de tipo religioso debió ser más frecuente y más antigua de lo que piensa D. Félix.

"2. Las imágenes de Jesucristo en esa época lo muestran sin barba y con el cabello corto."

Además de la ya dicho sobre este punto, permítanme añadir una cosa más. Cuando los cristianos comenzaron a representar figuras se encontraron con un problema, la falta de una iconografía a la que recurrir. En el judaísmo no podían encontrarla al ser una religión anicónica (con excepciones como las ya señaladas) ¿a qué podían recurrir? Evidentemente a otras tradiciones artísticas entre las que se encontraba el paganismo (máxime cuando buena parte de las representaciones más antiguas se conservan en Roma). Aparecen así las imágenes de un Cristo como Sol Invicto, del Buen Pastor, del Cristo sedente, el magisterio de Cristo e, incluso, el más improbable de todo ellos, el Cristo legionario romano basados en modelos clásicos como la representación de Apolo, del Moscóforo, los retratos de magistrados romanos, las representaciones de filósofos y los retratos imperiales con atuendo militar respectivamente (compárese, por ejemplo, el Cristo sedente con este retrato de Trajano o el magisterio de Cristo con este mosaico que representa a Sócrates con sus discípulos).

De igual forma que los artistas copiaron la composición también imitaron la forma de representación, el Cristo adolescente barbilampiño y con el cabello ensortijado recuerda el efebo griego, el Cristo con el pelo y la barba ensortijados (y ésta bipartida) recuerda los retratos de, por ejemplo, Lucio Vero, el Cristo con el pelo y la barba largos recuerda las representaciones de Neptuno/Poseidón...

Prosigue el Sr. Ares:

"3. Según algunos, no son retratos hechos por mano humana." (Pág. 76)

Ya. ¿Y quiénes son esos "algunos" y en qué fecha aseguran tal cosa? Les recuerdo que ya hablamos de la historia del Mandyllion y la Verónica, como breve resumen de lo que entonces dijimos, en ninguna de ambas tradiciones se habla en un primer momento de un retrato acheiropoíetos. Eso fue un añadido muy posterior.

"4. Las Iglesias perseguían el uso del pelo largo en los hombres." (Pág. 76)

Ya hemos visto este punto, así que no repetiré lo indicado al respecto.

"En términos generales, los primeros retratos representan la imagen de un Apolo clásico o un joven pastor. En el siglo VI, esta apolínea imagen de Jesucristo fue sustituida por una representación más semítica, con el pelo largo y suelto, la barba crecida, los ojos saltones y la nariz prominente. Dicha imagen prevaleció durante el Imperio bizantino y posteriormente se impuso en Europa occidental, llegando a convertirse en una especie de norma o convención bastante inamovible." (Pág. 77-78)

Ya hemos visto ejemplos de representaciones artísticas de un Jesús barbado y con el pelo largo antes de ese siglo VI. También hay ejemplos de representaciones de Cristo barbilampiño posteriores, por ejemplo el Evangelario de Godescalco (finales del S VIII) o el Leccionario de Enrique II (comienzos del S XI) por no hablar de la pared de una capilla en El Vaticano en el que un tal Miguel Ángel...

¿Dónde nos lleva todo ello? Pues comenzaré por el lugar al que no me lleva, a afirmar que algo de todo esto pruebe que la Sindone es falsa (mucho menos que sea un fraude). Las representaciones artísticas de Jesús son eso, representaciones artísticas. El artista aúna su capacidad de creación personal con el contexto artístico en el produce su obra. Esto segundo explica perfectamente porqué las primeras representaciones de Cristo (entiéndase que me refiero a las primeras en Roma y en su zona de influencia) presenta a un Jesús mayoritariamente (que no exclusivamente) barbilampiño y con el pelo corto. Sencillamente, la mayoría (que no la totalidad) de los retratos romanos reflejan esa tipología. Cuando el Imperio Romano de Occidente vaya perdiendo importancia (y termine por desaparecer) esa tipología se irá cambiando por un modelo más oriental, pero ni lo uno ni lo otro supone nada sobre cuál era el verdadero aspecto físico de Jesús que es hoy tan desconocido como lo era entonces (y ello no nos permite saber si la figura de la Sábana Santa es una representación fiel de Jesús o no).

No obstante, no debemos olvidar la libertad individual de artista. Si lo hacemos y pretendemos reducirlo todo a la influencia del ambiente cultural y artístico, nos encontraremos con algo imposible de explicar como el sarcófago de los Tres Buenos Pastores. Observen cómo de las tres representaciones del Buen Pastor, las laterales pertenecen a la tipología del Jesús barbilampiño y la central a la del Jesús barbado. ¿Por qué? Pues presumiblemente porque al artista le dio la gana hacerlo así.

Después de este paseo (muy flojo a mi entender) por el arte paleocristiano (denominación que cada vez se considera menos correcta puesto que es una mera variante del arte romano), D. Félix se muestra más acertado en una cuestión fundamental: ¿La Sindone es coherente es con lo que sabemos de los enterramientos judíos en general y el de Jesús en particular? El problema comienza con los propios Evangelios. Aunque ya sea más que sabido, los cuatro Evangelios canónicos se agrupan en dos grandes categorías, los Sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) y el de Juan. La razón para esa diferenciación es que los Sinópticos presentan mucho material común (se cree que derivan de una(s) misma(s) fuente(s) hoy perdida(s)) mientras que el de Juan es diferente y, en muchas ocasiones, único. Esto también se refleja en la Pasión y Entierro de Jesús. Las diferencias entre unos y otro comienzan hasta con las fechas. Para los Sinópticos, la Última Cena es la cena pascual (Mt. 26, 17-19, Mc. 14, 12, Lc. 22, 7-8) y, por tanto, Jesús murió el día de Pascua mientras que, según Juan, murió en la víspera de Pascua (Jn. 13, 1 y Jn. 19, 31) y la Última Cena, por tanto, nada tuvo que ver con la cena pascual.

Si vamos a los detalles (en concreto, a los que nos interesan en relación con el tema de la Sindone) vemos como los Azotes y la Coronación de espinas aparecen en Mateo (Mt. 27, 26-29), Marcos (Mc. 15, 15-18) y Juan (Jn. 19, 1-2) pero no en Lucas, las Tres Caídas no aparecen en ninguno de los Evangelios. Por su parte, tampoco hay acuerdo en si el propio Jesús cargó con la cruz (en realidad, con el patibulum -el brazo horizontal-) o no. Juan dice que sí (Jn. 19, 17) pero Mateo (Mt. 27, 32-33), Marcos (Mc. 15, 21) y Lucas (Lc. 23, 26-27) no dicen tal cosa sino que fue Simón de Cirene el que la llevó al Gólgota. El episodio de la Lanzada sólo aparece en Juan (Jn. 19, 32-34).

No obstante, la figura de la Sindone presenta una herida en la rodilla que se atribuye a una de esas caídas que ninguno de los evangelistas menciona pero sí una tradición cristiana de origen posiblemente medieval. Además, presenta la Lanzada que sólo menciona Juan para "demostrar" que en Jesús se cumplieron dos supuestas profecías mesiánicas (Ex. 12, 46 y Zac. 12,10).

Podemos pensar, a la vista de ello, que el Evangelio más verídico sobre la Pasión es el de Juan ya que son las afirmaciones de un testigo presencial (Jn. 19, 35) el discípulo preferido (Jn. 21, 24) al que la tradición identifica con el apóstol Juan. El problema, claro, es que la fecha de composición de este Evangelio (finales del S I o comienzos del S II) hace difícilmente creíble esto porque el autor tendría que rondar los cien años por no hablar de que hoy existe un amplio consenso en que el Evangelio de Juan tal y como lo conocemos es, en realidad, obra de al menos dos autores.

No obstante, supongamos que el Evangelio de Juan se base en escritos o en narraciones orales del apóstol y que éste fuera, realmente, testigo presencial de la Pasión pese a que los Sinópticos no mencionen que Jesús estuviera acompañado al pie de la cruz por ninguno de sus discípulos aunque sí indiquen que varias de las mujeres que le seguían desde Galilea vieron la escena desde lejos (Mt. 27, 55-56 y Mc. 15, 40-41) a lo que Lucas añade que también varios de sus conocidos estaban con ellas (Lc. 23, 49). Supongamos tal cosa. Al hablar del Entierro Juan dice lo siguiente:

"elabon oun to sôma tou Iêsou kai edêsan auto othoniois meta tôn arômatôn, kathôs ethos estin tois Ioudaiois entaphiazein." (Jn. 19, 40)

y

"erchetai oun kai Simôn Petros akolouthôn autôi, kai eisêlthen eis to mnêmeion: kai theôrei ta othonia keimena, kai to soudarion, ho ên epi tês kephalês authou, ou meta ton othoniôn keimenon alla chôris entetuligmenon eis hena topon:" (Jn. 20, 5-8)

Edêsan es la 3ª persona del plural del aoristo indicativo activo del verbo deô cuyo significado es atar, confinar. Othoniois es el dativo plural del diminutivo othonion cuyo significado es velo, pañuelo o lienzo (de pequeño tamaño) de lino. Othonia es el acusativo plural y othoniôn el genitivo plural también de othonion. ¿Dónde nos conduce eso? Pues a comprender que, según Juan, Jesús fue amortajado con varias piezas de lino (emplea siempre formas del plural, nunca del singular) de pequeño tamaño (emplea el diminutivo) que fueron atadas sobre su cuerpo o, si lo prefieren para entender mejor el significado, que fue fajado o vendado con ellas. Además, menciona un sudario que estaba alrededor de su cabeza (to soudarion, ho ên epi tês kephalês authou) y que esos lienzos estaban perfumados (meta tôn arômatôn) según era costumbre de los Judíos enterrar (kathôs ethos estin tois Ioudaiois entaphiazein). ¿Algo de todo eso es compatible con la Sábana Santa de Turín? Juan no menciona un lienzo de gran tamaño, incluso si hubiera una mortaja cubriendo los lienzos de pequeño tamaño (que son los que aparecen en la narración juanista) nos encontraríamos con que no habría manchas de sangre definidas en la Sindone, si hubiera existido un sudario alrededor de la cabeza la imagen de ésta o no existiría o sería menos visible que el resto de la impronta del cuerpo, si los lienzos de pequeño tamaño hubieran estado abundantemente espolvoreados con mirra y áloe ¿como es que la mortaja que, supuestamente, los cubría no tiene el menor resto de ellos? Además, según Juan, el Entierro se produjo de acuerdo a las costumbres judías ¿cuáles eran éstas?

En aquella época, el entierro iba precedido de la preparación del cadáver mediante el afeitado de la barba y el corte del pelo además del lavado ritual como forma de purificación. Después se vestía el cuerpo de acuerdo con los medios económicos de cada uno hasta que, posteriormente, el rabí Gamaliel II cambió esto iniciando una tradición que continúa hasta hoy (Gamaliel II fue enterrado, según su deseo, con ropas blancas y sencillas para expresar la igualdad de todos ante la muerte lo que, aparte del simbolismo, resultó muy pragmático porque evitó dispendios innecesarios a las familias). Se empleaban perfúmenes y bálsamos (esta tradición cayó posteriormente en desuso al convertirse en inútil) para disimular el olor del cadáver. El cuerpo se cubría con una mortaja (sovev) y se introducía en la fosa (en cuyo caso probablemente habría también un ataúd) o en el loculus de un sepulcro. Si la familia del finado podía permitírselo, después de la putrefacción del cadáver, los huesos se recogían y se guardaban en una cista-osario.

Éste es, en líneas generales, el guión de un entierro tradicional judío en aquella época. Vemos como es incompatible con la imagen de la Sindone. No hay corte de pelo ni afeitado de barba, la figura está desnuda y no vestida...

Para solventar ese problema, los defensores de la autenticidad de la Sábana Santa, han propuesto varias explicaciones, algunas muy flojas pero otras estimables (aunque, personalmente, ninguna me convence). Creo, no obstante, que es interesante conocerlas (además, Vds. pueden tener una opinión distinta a la mía sobre ellas), así que repasémoslas:

Teoría de la urgencia: Como al día siguiente era Sabbath (en esto concuerdan todos los Evangelios) que para los judíos comenzaba al caer la noche, el entierro de Jesús prescindió de esas tradiciones con el fin de que los "enterradores" pudieran concluir su labor antes de iniciarse el Sabbath ya que, en caso contrario, hubieran vulnerado el precepto del descanso.

No obstante, esa explicación no me convence por dos razones:

La primera es que el lavado ritual como parte del proceso de purificación (Taharah) del cadáver no es para un judío algo prescindible por lo general sino una ceremonia de gran importancia. No puedo creerme que "pasaran" del Taharah y, en cambio, sí efectuasen la unción con bálsamos y sustancias aromáticas que era una mera cuestión accesoria. De hecho hoy ya no se efectúa la unción aromática (como ya dijimos no se practica al quedar esta costumbre obsoleta al mejorar las técnicas de conservación del cuerpo) pero el Taharah continúa siendo hoy un rito observado (y considerado fundamental) en los entierros judíos.

La segunda razón por la que no me convence es que aunque la costumbre judía es proceder al entierro del cadáver en el mismo día del fallecimiento, hay excepciones a la regla. Una es, precisamente, que no se pueda proceder a un entierro adecuado por coincidir con una fiesta. En ese caso (entre otros que pueden encontrar en el tratado talmúdico Sanhedrín concretamente en el folio 47a) el entierro podía demorarse sin que ello supusiera una ruptura de la norma tradicional. Por si fuera poco, para los judíos los cadáveres podían ser preparados para el entierro sin que ello se entendiese como un quebranto del Sabbath como pueden comprobar en el capítulo 23 del tratado talmúdico Sabbath en cuya traducción a lengua inglesa podemos encontrar la siguiente frase:

"One may do all that is necessary for a corpse (on Sabbath), anoint and wash it, provided he does not dislocate its limbs."

Teoría de la conservación de la sangre: Al decir de los partidarios de esta hipótesis, en caso de muerte violenta con pérdida de gran cantidad de sangre, el ritual de enterramiento judío se modifica. No existe el Taharah ni se viste al cadáver con los Takhirkhim (las vestiduras blancas tradicionales) sino que el cuerpo es inhumado con las ropas manchadas de sangre que llevara en el momento de la muerte. Esto se hace así porque se consideraba que la sangre era parte del cuerpo y, por tanto, tenía que ser enterrado con ella.

Esta explicación no me convence porque eso dista mucho de estar tan claro como pretenden los defensores de esa teoría. Los encargados de realizar el Taharah son, normalmente, los miembros de la Chevra Kadisha (la Sociedad Santa). En uno de los manuales escritos para explicar cómo deben llevar a cabo su labor (concretamente, el Reconstructionist Tahara Handbook for Women and Men de la Adat Shalom Chevra Kadisha) con encontramos con el siguiente párrafo:

"If it is decided that it is not suitable to perform tahara, re-cover the met and do not perform any washing. Simply proceed to p. 13, dress the met with the tachrichim, and place it in the coffin in the prescribed manner." (Pág. 7)

Los motivos para que pueda decidirse que no se lleva a cabo el Taharah, los exponen en las Págs. 19-20:

"If there is extensive blood flow that canot be stopped, the met is not washed. Dress it, put in the aron, and chant the concluding prayers. If the flow of blood is sligth, the wound or hole may be gently plugged with cotton or gauze. A cotton plug may be held in place with a band-air or tape if absolutely necessary. Or Monsel Solution may be applied as a sealer. Avoid that particular area during physical washing (rechitsah) and tahara." (Pág. 19)

Como vemos, está distinguiendo dos casos, que las heridas sigan sangrando después de la muerte de forma tal que la hemorragia no pueda ser detenida al pretender llevar a cabo el Taharah o que sí pueda serlo. En la primera situación no procede llevar a cabo el Taharah pero sí se viste el cadáver y en la segunda se procede a taponar las heridas y se evita esa zona durante el lavado ritual. En el caso que nos ocupa, Jesús (si hacemos caso al relato de Juan) llevaba muerto un buen rato cuando fue enterrado (recuerden que primero los judíos van a pedir a Pilato que se lleve a cabo el crurifagium en los crucificados, que éste accede, que los soldados parten las piernas a los dos ladrones pero no a Jesús porque éste ya estaba muerto pero para asegurarse le dan la Lanzada, que José de Arimatea pide a Pilato el cuerpo de Jesús, que éste accede y entonces es cuando José va a desenclavar el cadáver y cuando llega Nicodemo con treinta kilos de mirra y áloe proceden al entierro -y todo ello implica idas y venidas desde el Gólgota a la residencia de Pilatos, redacción de órdenes, búsqueda de herramientas...-) En esas condiciones es difícilmente creíble que el cuerpo de Jesús continuara sangrando de forma importante y, de cualquier manera, el cadáver hubiera sido vestido. Incluso en los casos más graves

"In the case of dismemberment or disfigurement (fire, mutilation, etc.) all prayers are chanted as usual, but washing is not perfomed. The met is dressed and the service from p. 13 onward is perfomed." (Pág. 20)

continúa prescribiéndose el vestir el cadáver.

Teoría de la prohibición: Al decir de los defensores de esta hipótesis, el cuerpo de Jesús no fue lavado ni vestido porque lo prohibía la ley judaica ya que había sido ejecutado. Esta teoría no me convence porque no sé de dónde surge la idea de que la ley judía prohibía que se efectuaran los ritos funerarios privados en caso de ejecución. Supongo (sólo eso) que proviene de la lectura literal del tratado talmúdico Ebel Rabbathi más conocido como Semahot. En su capítulo 2 aparece esta frase (nuevamente en su traducción inglesa):

"Those who are put to death by the decision of a court must be buried without any ceremonies."

En principio podría pensarse que estamos ante una prohibición total, que ordena que los condenados a muerte sean enterrados sin ceremonia alguna, pero si leemos el capítulo entero nos encontraremos con que hay detalles que impiden aceptar esa lectura literal. Por de pronto, el capítulo comienza así:

"A suicide must be buried without any ceremony. R. Ishmael said: It may be exclaimed: Alas, suicide! Alas, suicide! Said R. Aqiba to him: Leave him alone. Do not honor nor abuse him. No rending, no removal of shoes, and no lamenting. They may, however, stand in line, and say over him the mourners’ benedictions, because it is for the honor of the living. This is the general rule: Whatever is for the honor of the living may be done; but everything which is not for their sake, it is not imperative for the congregation to do for such."

La fórmula es la misma, sólo varía el sujeto, en el primer caso los condenados a muerte, en el segundo un suicida. Sin embargo, lo que aparece como una prohibición absoluta resulta que no es tal porque "This is the general rule: Whatever is for the honor of the living may be done". Al hablar de los condenados a muerte, añade esto:

"No funeral meal must be prepared for them, as it is written -Lev. 19. 26-: "Ye shall not eat upon the blood." "

precisión que no tendría ningún sentido si la prohibición de realizar ceremonias en el caso de los ejecutados fuera absoluta. No obstante, pueden pensar que estoy hilando demasiado fino en este tema. Para ver si es así, volvamos a ver el tratado Sanhedrín (fol. 46a):

"AND NOT ONLY OF THIS ONE -A CRIMINAL,- DID THEY -SC. THE SAGES- SAY IT, BUT WHOSOEVER LETS HIS DEAD LIE OVER NIGHT TRANSGRESSES A NEGATIVE COMMAND. IF HE KEPT HIM OVER NIGHT FOR THE SAKE OF HIS HONOUR, TO PROCURE FOR HIM A COFFIN OR A SHROUD, HE DOES NOT TRANSGRESS THEREBY. " (Las mayúsculas están así en el original para indicar que se trata de una cita de la Mishnah, no lo interpreten como gritos de ninguna clase).

Este párrafo es citado cuando se está hablando de las diversas formas en las que podía ejecutarse una sentencia de muerte dictada por un tribunal judío. Es decir, estamos hablando de criminales ejecutados por los delitos que para los judíos resultaban particularmente abominables. Para ellos regía este mandato dado (supuestamente) por el mismo Yahveh:

"Si un hombre, reo de delito capital, ha sido ejecutado y le has colgado de un árbol, no dejarás que su cadáver pase la noche en el árbol; lo enterrarás el mismo día, porque un colgado es una maldición de Dios. Así no harás impuro el suelo que Yahveh tu Dios te da en herencia. " (Dt. 21, 22-23)

Y, sin embargo, la Mishnah asegura que ese mandato no se viola si el cuerpo permanece colgado durante la noche porque se haya ido a buscar un ataúd o un sudario para enterrarlo. Esto ya resulta difícil de conciliar con ese supuesto entierro sin ceremonias, pero hay cosas que lo son aun más. Sanhedrín fol. 47a:

"Come and hear! If he -the relative- kept him overnight for his own honour, so as to inform the -neighbouring- towns of his death, or to bring professional women mourners for him, or to procure for him a coffin or a shroud, he does not transgress thereby, for all that he does is only for the honour of the deceased! What he -the Tanna- means is this: Nothing that is done for the honour of the living involves dishonour to the dead."

Es decir, que ese mandato antedicho tampoco se viola si el cuerpo del ejecutado permanece colgado durante la noche porque se haya ido a avisar a los pueblos o porque se haya ido a contratar plañideras (por cierto ¿de qué diablos sirve contratar plañideras para un entierro supuestamente sin ceremonias?). Lo de los pueblos posiblemente esté relacionado con el aviso a los conocidos y familiares del difunto para que pudiesen acudir a acompañarlo (junto con las plañideras) en la procesión fúnebre y el entierro.

En realidad, sólo aparecen dos prohibiciones relacionadas con el entierro de ejecutados por mandato de los tribunales judíos, la primera en Sanhedrín 46a:

"AND THEY DID NOT BURY HIM -THE EXECUTED PERSON- IN HIS ANCESTRAL TOMB, BUT TWO BURIAL PLACES WERE PREPARED BY THE BETH DIN, ONE FOR THOSE WHO WERE DECAPITATED OR STRANGLED, AND THE OTHER FOR THOSE WHO WERE STONED OR BURNED." (Las mayúsculas ya saben lo que quiere decir y el Beth Din es una especie de tribunal rabínico judío).

La segunda prohibición aparece en Sanhedrín 46b:

"AND THEY OBSERVED NO MOURNING RITES BUT GRIEVED -FOR HIM-, FOR GRIEF IS BORNE IN THE HEART ALONE."

En Sanhedrín 47b se hacen puntualizaciones sobre ello:

"R. Ashi said: When do the mourning rites commence? From the closing of the grave with the grave stone. When is atonement effected? After the bodies have experienced a little of the pains of the grave."

Vemos cómo los ritos que prohíbe la Mishnah para los ejecutados son los que en un entierro "normal" tienen lugar después de la inhumación propiamente dicha (es decir, el periodo de luto, la comida ritual...). Antes de eso, nos encontramos con que el enterramiento tiene que producirse en uno de los dos cementerios especiales, uno para los que hayan sido decapitados o estrangulados, otro para los que hayan sido lapidados o quemados (la forma de ejecución estaba relacionada con la gravedad del delito cometido) ya que los delincuentes no podían ser enterrados en el mismo lugar que los justos ni los culpables de delitos capitales de mayor importancia (que son los que eran quemados o lapidados) con los culpables de delitos capitales de menor importancia (decapitados o estrangulados). No se menciona ninguna prohibición sobre el lavado o las vestiduras del cadáver, pero esto que sí aparece ¿no arroja serias dudas sobre la versión de los Evangelios sobre el entierro de Jesús?

Prescindamos de afirmaciones "chorras" como que el cuerpo de Jesús habría sido dejado clavado en la cruz "para alimento de grajos" o, como mucho, enterrado en una fosa común (y las califico como tal por prescindir de los testimonios literarios y del resto arqueológico que demuestran que eso no tenía porqué suceder así) para preguntarnos si la ley judía sobre los enterramientos separados puede ser compatible con las narraciones evangélicas sobre el Entierro (bueno, esto no tiene relación directa son el tema sindonológico, pero ya que estamos..). Antes de nada tendremos que precisar que tampoco existe una única narración sobre el Entierro y sí cuatro que resultan divergentes en algunos detalles. Veámoslas por orden de antigüedad:

Marcos (15, 43-46): José de Arimatea, senador, es el que pide el cuerpo a Pilato. Compra una sábana, lo envuelve en ella y lo deposita en un sepulcro excavado en la roca.

Mateo (27, 57-60) José de Arimatea, un hombre rico y discípulo de Jesús, pide el cuerpo a Pilato. Lo envuelve en una sábana limpia y lo deposita en un sepulcro nuevo que él había mandado construir.

Lucas (23, 50-53) José de Arimatea, senador y un hombre bueno y justo, pide el cuerpo a Pilato. Lo envuelve en una sábana y lo deposita en un sepulcro en el que no había sido enterrado nadie.

Juan (19, 38-42) José de Arimatea, un hombre rico y discípulo de Jesús en secreto por miedo a los judíos, pide el cuerpo a Pilato. Junto con Nicodemo lo envuelve en lienzos y lo unge con perfúmenes y lo deposita en un sepulcro nuevo en el que no había sido enterrado nadie y que estaba en un huerto en el lugar de la ejecucíón.

Parece que hay acuerdo en dos cosas, en que el Entierro fue cosa de José de Arimatea (en los Sinópticos él sólo, en Juan en compañía de Nicodemo) y en que Jesús fue depositado en un sepulcro. Sin embargo, si comenzamos a preguntarnos quién era José de Arimatea (para Marcos y Lucas era un senador, al parecer con ello querían indicar que era un miembro del Sanhedrín; para Mateo y Juan un hombre rico que era discípulo de Jesús) o de quién era ese sepulcro (para Mateo del propio José, los demás no dicen tal cosa y Juan parece negarlo al indicar que lo enterraron allí porque estaba cerca), cómo era tal sepulcro (para Mateo nuevo, para Lucas no había sido nadie enterrado en él, para Juan era nuevo y nadie había sido enterrado en él y para Marcos era un sepulcro sin más) o dónde estaba (para Juan en el propio Gólgota, los demás callan sobre tal aspecto) para encontrar respuestas distintas.

¿Cuál es la verdad? Pues posiblemente (sólo eso) la versión de Marcos es la más ajustada a lo que es lógico que sucediera. Que ante la falta de familiares y discípulos que se hicieran cargo del cadáver fue el propio Sanhedrín (por mediación de uno de sus miembros llamárase José o de otra forma cualquiera) el que se ocupó de su entierro y que sería depositado en un sepulcro que tuvieran para esos casos. ¿En un cementerio especial para los condenados a muerte? Pues aunque algunos opinen que sí, yo no lo veo de esa forma. Los cementerios especiales son para los condenados a muerte por un tribunal religioso y ejecutados de acuerdo a las leyes judías lo que no sucedió en el caso de Jesús. Por mucho que los Evangelios, en mayor o menor medida, quieran culpar de la ejecución al Sanhedrín (versión que los propios judíos se "tragaron" en Sanhedrín fol. 43a) es evidente que Jesús fue condenado a muerte por los romanos (según el titulus -en este caso, el cartel en el que pregonaba la causa por la que era ejecutado el reo-) por haberse proclamado rey de los judíos y ejecutado, por tanto, con una pena romana, la crucifixión (tanto es así, que los redactores del tratado Sanhedrín que se dan cuenta de que eso es imposible si realmente hubiera sido condenado por el Sanhedrín y tienen que cambiar la forma de ejecución. Aseguran que fue lapidado). Una vez que nos damos cuenta de esto, estamos en un caso completamente distinto. Ya hemos visto lo que decía el tratado Ebel Rabbathi (o Semahot) sobre los ejecutados por decisión de un tribunal (y que, evidentemente, se refiere a un tribunal religioso). En ese mismo capítulo II dice:

"From those who are killed by the government, nothing may be withheld, nor from those who were drowned in the sea or a river, or were eaten by a wild beast. From what time must the day of the mourning for them be counted? Since the time that they have despaired of finding. If separate limbs are found, it cannot be counted till the head and the greater part of the body are found. R. Jehudah said: The backbone and the skull are considered as the greater part of the body."

y

"If a husband or wife, or parents, were crucified in the town, the wife, the husband, or the children shall not live in that town, except it be as large as Antioch, and even then they must remove to another part. Until what term are they not allowed to live there? Till the flesh is totally destroyed, and the bones cannot be recognized any longer."

Con lo que queda claro que las supuestas (o verdaderas) prohibiciones que la ley judía establecía para los condenados a muerte no tenían razón para existir en el caso de Jesús.

Teoría del Dr. Zugibe: El doctor Frederik T. Zugibe (el mismo del que ya hablamos en relación con la Crucifixión y el Dr. Barbet) es el defensor de una teoría muy interesante que intenta conciliar el Sudario (ya dijimos que él cree en su autenticidad) con el Evangelio de Juan y los ritos funerarios judíos. Para el Dr. Zugibe la única forma en que las manchas de sangre de la Sindone pueden existir es que el cadáver fuera lavado. Al contrario que todas las demás teorías que hemos visto y que intentan defender lo contrario, él sostiene que el cuerpo de Jesús tuvo que ser sometido a los mismos ritos que los demás judíos de la época (algo que comparto) y que el humedecer durante el lavado ritual las heridas cubiertas de sangre reseca es, precisamente, lo que provocó el flujo sanguinolento que quedó impreso en el Lienzo (observen -aunque no sean agradables- las fotografías que ilustran el artículo). El problema que tiene esta teoría del Dr. Zugibe es que los ritos funerarios no consistían solamente en el lavado del cuerpo. No existe ninguna razón para que la supuesta impronta del cadáver de Jesús presente el pelo y la barba largos y que esté desnudo cuando, en realidad, tendría que estar afeitado, con el pelo cortado y vestido.

Por muchas vueltas que le queramos dar al tema, es evidente que la imagen de la Sindone está formada con la descripción de la Pasión en el Evangelio de Juan (más el añadido tradicional de las Caídas) y la descripción del entierro en los Sinópticos.

Marcos (15, 45-46): "rôtêsen auton ei êdê apethanen: kai gnous apo tou kenturiônos edôrêsato to ptôma tôi Iôsêph. kai agorasas sindona kathelôn auton eneilêsen têi sindoni kai ethêken auton en mnêmati ho ên lelatomêmenon ek petras, kai prosekulisen lithon epi tên thurantou mnêmeiou."

Mateo (27, 59-60): "tote ho Peilatos ekeleusen apodothênai. kai labôn to sôma ho Iôsêph enetulixen auto sindoni katharai, kai ethêken auto en tôi kainôi autou mnêmeiôi ho elatomêsen en têi petrai, kai proskulisas lithon megan têi thurai tou mnêmeiou apêlthen."

Lucas (23, 53): "kai kathelôn enetulixen auto sindoni, kai ethêken auton en mnêmati laxeutôi hou ouk ên oudeis oupô keimenos. Kai hêmera ên paraskeuês, kai sabbaton epephôsken."

Los tres usan el mismo sustantivo sindôn (lienzo) en singular (los tres en dativo -sindoni-, y Mc. también en acusativo -sindona-) y Mt. y Lc. las misma forma verbal enetulixen (3ª persona del singular del aoristo indicativo activo) del mismo verbo entulissô (enrollar, envolver) mientras Marcos usa la misma forma verbal eneilêsen de un verbo distinto pero sinónimo, eneillô (enrollar, envolver). Por tanto está claro que para los Sinópticos el cuerpo de Jesús fue envuelto en una única tela de gran tamaño. Así pues, para aceptar la imagen de la Sindone tenemos que mezclar elementos de los cuatro Evangelios canónicos, olvidar los ritos funerarios judíos y añadir elementos de la Tradición cristiana que es exactamente lo que hicieron la mayoría de los artistas desde el Medievo, tanto en Occidente con artistas como Alejo de Vahía, Alonso de Berruguete, Miguel Ángel... como en Oriente con los Epitaphioi (otro Epitaphios y una definición).

Precisamente entre los S XIII-XIV en Occidente aparecerían dos tipos de representación artística relacionados con esta mezcla de los Evangelios (que dieron lugar ya en el S II a las llamadas Armonías Evangélicas, es decir, a formar un único relato con elementos tomados de los cuatro Evangelios canónicos) ligados con (o incluso sustituidos por) una Tradición más o menos remota, las Vesperbilder y los Crucifixi Dolorosi. Me permito sospechar que salvo que sean Vds. muy aficionados al Arte, se han quedado más o menos igual que estaban, así que permítanme unas pequeñas aclaraciones. Las Vesperbilder (literalmente, Imágenes de Vísperas) son lo que nosotros llamamos Piedad o Pietà, la representación de María sosteniendo en brazos a su hijo muerto en una escena que, en vano, buscarán Vds. en alguno de los Evangelios. El nombre alemán viene dado porque es allí donde, al parecer nacieron. La Vesperbild más antigua de la que se tienen noticias es de una que estaba en Colonia en 1298 pero, por desgracia, no se ha conservado. Sí lo han hecho (en mejores o peores condiciones) otras como la Vesperbild Röttgen, la Vesperbild en Salmdorf, la Vesperbild en Eschweiler, la Vesperbild en Fritzlar, la Vesperbild en Wetzlar... hasta mediados del S XIV el tipo predominante es éste, María sostiene sobre sus piernas un Cristo expresionista, con heridas muy marcadas, con los miembros deformados, con una postura muy poco natural...) pero a lo largo de la segunda mitad de ese siglo esa representación irá cambiando hasta llegar a las Schöne Vesperbilder (es decir, a las Piedades Bellas o Hermosas también denominas de Beau Style) como la Piedad del Museo de la Edad Media (o Museo Cluny) en París, la Piedad en The Cloisters en Nueva York, la Piedad de la Abadía de Sesto, la Piedad de la Catedral de Venzone... aunque, por supuesto, ese cambio no tuvo lugar de la noche al día (entre otras cosas porque no es una evolución estrictamente cronológica ya que, al parecer, también está relacionada con el lugar de producción ya que las primeras Vesperbilder son de origen alemán mientras las Schöne Vesperbilder parecen haberse originado en Bohemia) ni fue tan radical porque también existió un grupo de Vesperbilder (éstas, al parecer, de origen suabo -Suabia comprendía, grosso modo, parte de lo que hoy es Baviera y parte de lo que hoy es Austria-) que se caracteriza por la desproporción existente entre el cuerpo de la Virgen y el de Cristo. Para entenderlo mejor veamos dos ejemplo, la Vesperbild en Erfurt y la Vesperbild en Palmbühl. Como vemos, el cuerpo de Cristo, sin llegar a la serenidad de las Piedades Hermosas, no es tampoco el cadáver crispado de las primeras Vesperbilder. Cambia, por ejemplo, la postura de los brazos (brazo izquierdo levantado en paralelo al cuerpo y el derecho en perpendicular cayendo hacia el suelo en los ejemplares antiguos) para pasar a los brazos paralelos al cuerpo o cruzando las manos sobre el pubis (entiéndase siempre que estamos generalizando porque no faltan excepciones como la Vesperbild de Rüeggisberg hoy en la Colección Bührle en Zúrich que, pese a ser contemporánea de las Vesperbilder más antiguas, presenta un Cristo muerto que parece estar vivo y conversando con su madre). ¿A qué viene todo esto? Habíamos dicho que tanto la representación de las Vesperbilder como la de los Crucifixi Dolorosi era deudora de las Armonías Evangélicas y de la Tradición (algo clarísimo en el caso de las Vesperbilder que ilustran un episodio que ninguno de los Evangelios menciona) ¿De dónde surge entonces esa Tradición? Pues prescindiendo de autores como Gregorio de Nicomedia o Simeón Metaphrastes parece que se difundió con las obras de las místicas alemanas y más concretamente con el Liber specialis gratiae de Mechthild von Hackeborn (Matilde de Hackeborn) y que junto a Mechthild von Magdeburg (Matilde de Magdeburgo) y Gertrud von Helfta (Gertrudis de Helfta o Gertrudis la Grande) forma el famoso trío de visionarias (esto sea dicho sin el menor matiz peyorativo) del convento de Helfta. También debemos señalar que el camino ya estaba preparado con obras como el Liber de Passione Christi et Doloribus et Planctibus Matris Eius atribuido a Bernardo de Claraval (que inspiró a Gonzalo de Berceo para escribir su Duelo que fizo la Virgen María el día de la Pasión de su fijo Jesucristo o el Dialogus Mariae et Anselmi de passione Domini atribuido a Anselmo de Canterbury, textos que aparte de influir a autores como Berceo o a las místicas alemanas, parece que también lo hicieron en el teatro de su tiempo lo que, por supuesto, contribuyó a su propagación. Junto con la posterior visionaria Birgitta Birgersdotter (Brígida de Suecia) influyeron en la religiosidad de su época y en la iconografía cristiana sin que debamos olvidarnos de mencionar la Legenda Aurea de Jacobo da Voragine. Veamos, por ejemplo, el cómo narró la Virgen María a Santa Brígida (por cierto, co-patrona de Europa) la Pasión de su Hijo y que la santa sueca describe en el Libro I Revelación 9 de su obra conocida como Revelaciones Celestiales de Santa Brígida de Suecia:

"Al primer azote, yo, que en espíritu estaba la más cerca, caí en tierra como muerta, y tornando en mí, vi su cuerpo azotado y llagado hasta las costillas que se veían por las heridas, y lo que todavía era más cruel, cuando se levantaban hacia atrás las cuerdas, llevaban tras sí los pedazos de su carne, y se la dejaban surcada y como si estuviera arada. Cuando estaba de esta suerte mi Hijo todo bañado en sangre y despedazado, sin haber en todo su cuerpo cosa sana, ni donde se pudiera dar un azote, un hombre riñó a los verdugos con enojo, diciéndoles: ¿Por ventura queréis matar a este hombre antes que lo juzguen?"

"Así que estuvo allí mi Hijo, desnudóse él mismo de sus vestiduras, y decian los verdugos: Estas vestiduras son nuestras, que no se las ha de tornar a poner, porque está condenando a muerte. Y estando mi querido Hijo desnudo por completo, dióle uno de los que allí se hallaban, un paño con que cubrir parte de su desnudez, lo cual hizo con mucho contento. Después, los crueles ministros le cogieron y tendieron en la cruz, clavando la mano derecha en el agujero que para el clavo estaba hecho, y atravesando la mano por la parte en que los huesos están más unidos; después, atando sogas a la muñeca de la otra mano, estiraron y clavaron de la misma manera. Clavaron luego el pie derecho y sobre él el izquierdo con dos clavos, de tal modo que todos sus nervios y venas se extendieron y desgarraron. Pusiéronle la corona de espinas en su reverenda cabeza, y apretáronsela de tal suerte, que con la sangre que salía, se llenaron sus ojos, se obstruyeron sus oídos, y toda su barba quedó afeada con la misma sangre que por ella corría."

"Como si dijera: No hay quien tenga misericordia de mí sino en vos, Padre mío. Entonces se le pusieron los ojos medio muertos, las mejillas hundidas y el semblante fúnebre, la boca abierta y la lengua llena de sangre, el vientre estaba pegado a las espaldas, como si en medio no tuviera entrañas. Todo el cuerpo lo tenía amarillo y lánguido, por la mucha sangre que había derramado; los pies y manos yertos y extendidos en la misma cruz, adaptándose a la forma y manera de ella; el cabello y barba todo rociado en sangre. Y aunque su cuerpo estaba tan maltratado y llagado, sólo su corazón se mantenía vigoroso, porque era de una naturaleza excelente y robustísima, pues de mi carne tomó un cuerpo muy puro y perfectamente complexionado. Tenía el cutis tan tierno y delicado, que por pequeño que fuese el golpe que se diera. Al punto salía sangre, y esta sangre era tan delicada, que se veía por su cutis como por un cristal."

"Después que todos se hubieron marchado, vino uno que clavó una lanza en el costado de mi Hijo, con tanto vigor, que casi salió por el lado opuesto del costado, y al sacar la lanza, quedó el hierro teñido en sangre roja. Paracíame entonces que mi corazón había sido atravesado, según había visto que lo fué el de mi carísimo Hijo. Bajáronle de la cruz y lo recibí en mi regazo, que no parecía sino un leproso, todo lívido y acardenalado; porque los ojos estaban ya muertos y llenos de sangre, la boca fría como la nieve, la barba erizada, la cara contraída, las manos y brazos tan descoyuntados, que no se podían tener sino poniéndolos encima de su vientre. De la manera que estuvo en la cruz lo tuve en mi regazo, como un hombre que le han dado tormento en todo su cuerpo. Envolviéronlo después en una sábana limpia, y yo seque con mis ropas de lino sus heridas y le limpié sus llagas, y le cerré los ojos y la boca, que en su muerte habían quedado abiertos. Y por último, lo pusieron en el sepulcro."

Éstas y otras obras sobre la Pasión no sólo facilitaron la difusión de las Vesperbilder sino también de los Crucifixi Dolorosi cuyo nombre es ya lo bastante explícito como para merecer mayores explicaciones aunque por si necesitan algunos ejemplos, Crucifixus Dolorosus de Santa María im Kapitol (Colonia), Crucifixus Dolorosus llamado de la de la Beata Villana en Santa María Novella (Florencia), Crucifixus Dolorosus en la Catedral (Perpignan)... dentro del cual hay un grupo específico (al que pertenece el ejemplar de Colonia) el llamado Gabelkruzifix (en español, crucifijo en ipsilón, por tener la cruz la forma de esa letra mayúscula griega). Como habrán visto, estamos hablando de unos Crucificados que nada tienen que ver con los Cristos románicos como la Majestat de Sant Boi de Lluçanes, la Majestat de Santa María de Lluça, la Majestat Batlló... y no, no es sólo que haya una gran diferencia con los Crucificados en Majestad (que no deja de ser sólo una de las tipologías existentes) porque también existe con otros tipos de representación ajenos a las Majestades como el Crucificado del M.A.N., Crucifijo de San Damián (Asís)... puesto que el Crucificado románico es un Cristo de "Cuatro Clavos" (es decir, que los pies están clavados por separado), con suppedaneum (es decir, con un soporte bajo los pies) lo que supone que el cuerpo no esté caído y que los hombros y los brazos formen una línea recta, con perizonium de gran tamaño o, incluso, con un Jesús completamente vestido y a menudo tocado con una corona real. Es un Cristo vivo, con la cabeza erguida, los ojos abiertos y sin dar muestras de dolor. Las heridas están reducidas a "la mínima expresión", no existe un regodeo en mostrar sangre. Es, en suma, un Cristo en el que predomina la divinidad, que anuncia ya su Resurrección y su victoria sobre la muerte. El Crucifixus Dolorosus es prácticamente su antítesis. Es un Cristo de "Tres Clavos" (con los pies superpuestos y atravesados con un único clavo), sin suppedaneum por lo que el cuerpo está caído y cuelga de los brazos, con un perizonium que deja las rodillas al descubierto y tocado con la corona de espinas. Es un Cristo muerto, con la cabeza caída y el rostro crispado por el dolor hasta parecer una caricatura. La sangre está presente por todo el cuerpo. Es, en suma, un Cristo humano que ha sufrido y ha muerto.

Es obvio que este tipo de representación de Jesús Crucificado arranca de una forma diferente de entender los acontecimientos en el Gólgota. Si hasta entonces lo prioritario era mostrar la divinidad de Cristo incluso ante el dolor y la muerte, ahora se acentúa el sufrimiento humano. Ya con Bernardo de Claraval (o San Bernardo, como gusten) se incide en la generosidad de Cristo. Ya no es sólo que su sacrificio reparase el pecado cometido por Adán y Eva, es que, además, el sacrificio lo fue en tal grado (dado el sufrimiento que comportó) que suponía una gran muestra de generosidad y amor a los hombres. La compasión ante tanto sufrimiento era algo necesario en un cristiano hasta el punto de que San Bernardo llega a afirmar que un cristiano que permaneciera insensible a la Pasión no podía salvarse por ninguna virtud. La compasión ante los padecimientos de Jesús es, pues, un valor de primer orden y, por tanto, las imágenes pretenden suscitar ese sentimiento en los fieles mostrando imágenes de una muerte horrible y añadiendo detalles truculentos que no figuran en ninguno de los relatos evangélicos (por ejemplo, la posición forzada del cuerpo) o exagerando los que sí aparecen. Por ejemplo, la Corona de Espinas -en inicio una cruel ironía macabra de los soldados romanos que ridiculizaba al "Rey de los Judíos" al igual que el manto escarlata (para Mateo) o púrpura (para Marcos y Juan, para Lucas esa escena no existió como tampoco la Corona de Espinas) y el "cetro" de caña- es poco creíble que continuara en la cabeza de Jesús durante la Crucifixión ya que una ejecución "legal" no es momento para sádicas "bromas" cuarteleras; o las huellas de la Flagelación repartidas por todo el cuerpo pese a que Aurelius Prudentius Clemens (o Aurelio Prudencio Clemente, como gusten) en su Liber Peristephanon (o Libro de las Coronas -entiéndase de la corona del martirio ya que es de los mártires de los que habla el autor hispano-romano de los S IV-V-) en su Carmen X al hablar de la condena a la Verbera (o Flagelación) diga:

"Tundatur, inquit, terga crebis ictibus/ plumboque cervix verberata extuberet"

es decir, que limita la flagelación a las espaldas y los hombros (aunque frecuentemente se traduzca "cervix" como cuello o nuca esa palabra también puede significar hombros y creo que en esta ocasión es mejor hacerlo así).

Este modelo de los crucifixi dolorosi evidentemente incitaba a la compasión pero para muchos cristianos ese rostro de Cristo casi caricayuresco era difícil de soportar. Eso dio lugar a una evolución de la iconografía en el que el cuerpo continúa presentándose con horribles heridas, cubierto de sangre, deformado... pero el rostro es de una gran belleza y serenidad. No hay sufrimiento porque es un Cristo difunto, que ya ha cumplido con su misión redentora y que, de acuerdo con las creencias católicas, espera la Resurrección. Como en cuestiones artísticas es mejor la imagen que las palabras, aquí tienen una fotografía del Cristo de las Batallas que pertenece a esta tipología y que pueden encontrar en mi Catedral, la de Palencia. Es una obra de finales del S XIII o comienzos del XIV y cuya autoría se relaciona con los talleres de escultores franceses que trabajaron en las catedrales de Burgos y de León y que dejaron obras en esta zona de Castilla y León como el Calvario de La Vid de Ojeda (también en Palencia y también del S XIV) o el Calvario del sepulcro del infante D. Fernando de la Cerda en Las Huelgas de Burgos (hacia 1275) del que parecen derivar los anteriores.

¿Dónde quería llegar con todo esto? Pues a que la imagen presente en la Sábana Santa es coherente con las representaciones artísticas de la época de su aparición (S XIV) y que éstas no sólo se basan en los relatos evangélicos sino también en la religiosidad contemporánea (entiéndase contemporánea en el S XIV, claro) como demuestran las heridas de las inexistentes caídas. Y sí, ésta es la misma conclusión a la que llega el Sr. Ares pero éste no explica correctamente esa coherencia y, además, comete errores:

"Sin embargo, quienes defienden que el lienzo de Turín es la mortaja de Cristo pretenden que el cuerpo impreso en la sábana no fue lavado, ya que en caso contrario la imagen no hubiera quedado impresa." (Págs. 79-80)

Vayamos por partes. Como entre los partidarios de la autenticidad de la Sábana Santa no hay acuerdo en cómo se formó la imagen, esa áfirmación es correcta en algunos casos (por ejemplo, el lavado del cuerpo imposibilitaría la tesis vaporográfica) pero en otros casos la formación de la imagen no se vería afectada por el lavado o no del cuerpo (por ejemplo, la tesis de que la imagen está formada por una radiación desconocida emitida por el cuerpo de Jesús en el momento de la Resurrección). Incluso si en vez de la imagen habláramos de las manchas de sangre, ya hemos visto como el Dr. Zugibe (repetimos, partidario de su autenticidad) no sólo no considera que el lavado del cuerpo las hace imposible sino que considera que éste es imprescindible para que aparezcan.

"A la vista de estos datos ¿sorprenden los errores cometidos por el falsificador del siglo XIV, quien indudablemente se basó en los Evangelios para pintar muchos detalles, como, por ejemplo, la herida del costado, la corona de espinas o las marcas de flagelación? ¿Por qué se representó la imagen de Cristo en una enorme pieza de lino? ¿Por qué lo hizo con barba y pelo largo? Encontraremos las respuestas si seguimos las la [sic, en la obra citada] evolución de las ideas sobre la vestimenta funeraria de Jesús." [Pág. 80]

Por de pronto sigo sin entender el calificativo de "falsificador" dedicado al anónimo artista que realizó esta obra. Ya vimos que no hay la menor prueba de que la pretensión de éste fuera el realizar una falsa reliquia ni siquiera de que la familia de Charny la considerase como tal en un primer momento (por lo que sabemos, la primera de esa familia que afirmó su autenticidad fue Marguerite de Charny ya en el S XV). Además, sobre si el artista siguió o no los relatos evangélicos me remito a lo ya dicho. Vamos con la "evolución de las ideas sobre la vestimenta funeraria de Jesús" signifique eso lo que sea (y que, por lo que veremos, para el Sr. Ares debe ser con qué piezas de tela amortajaron a Jesús y no si éste fue enterrado desnudo o vestido que es lo que significa para mí -y para responder a ello me remito nuevamente a lo ya escrito-):

"Un relato fechado en 570 se refiere al sudario de Cristo -una especie de pañuelo que cubría solamente el rostro- y no menciona improntas o retratos de ningún tipo." (Pág. 80)

Curioso. Yo juraría que eso ya aparece en el Evangelio según Juan y que éste es muy anterior al 570 (concretamente de finales del S I o comienzos del S II). Además, me permito señalar que cuando se menciona un relato es obligado (por aquello de la verificación de los datos, algo a lo que los partidarios del pensamiento crítico estamos tan sujetos como los que no lo son) decir a qué relato nos estamos refiriendo. Corrigiendo el olvido del autor, creo que se está refieriendo a la narración realizada por un peregrino anónimo de Piacenza de su viaje a Tierra Santa y conocida como narración de San Antonino Mártir de la que ya hablamos al referir la historia (supuesta o real) de la Sábana Santa.

"Los sudarios con el rostro grabado aparecieron más tarde." [Pág. 80]

Curiosa noticia que me gustaría saber de dónde proviene porque ni el Mandyllion ni el Velo de la Verónica son representaciones del supuesto Sudario de Jesús como ya vimos extensamente (y aburridísimamente) cuando hablamos de ellos. No sé si existirá o no tal objeto, pero yo no tengo ninguna noticia de él (y nuevamente la ausencia de referencias del autor me impide verificar tal aserto).

"Ya en el siglo XII apareció una sábana o sindone con la figura completa de Jesús en ciertas representaciones artísticas , generalmente frescos sobre la lamentación y la deposición." [Pág. 80]

Más de lo mismo. ¿En qué representación de la Lamentación o la Deposición aparece en el S XII una mortaja de Cristo con su figura grabada? Debe ser un misterio porque no referencia esa afirmación en forma alguna.

"La imagen que apareció en Lirey en el siglo XIV responde a las convenciones artísticas de ese siglo, cuya evolución puede seguirse perfectamente: primero es una especie de pañuelo que cubre el rostro sin imagen, luego una pequeña tela con imagen, más tarde una tela de cuerpo entero y visión frontal, por fin una tela de doble tamaño con visión frontal y dorsal." [Pág. 80]

Pues si el Sr. Ares lo dice será verdad (o no). No sólo no hay referencias verificables de tales aseveraciones (de verdad que no tengo ni puñetera idea de dónde hay menciones a un Sudario de Cristo con su rostro grabado en él) sino que, como dijimos anteriormente, ya en el S XIII hay una mención (en la obra de Robert de Clari sobre la conquista de Constantinopla) sobre un Sudario con la figura de Cristo grabada en él pero no menciona si esa figura era doble o sencilla lo que hace dudar de la veracidad de ese proceso que el autor describe puesto que es anterior a la mención de Gervasio de Tilbury sobre una figura grabada en el Sudario de Cristo (y por lo que escribe, que las Santas Mujeres cubrieron el cuerpo de Cristo con una tela y que al levantarla había una imagen grabada en él, podemos suponer que se refería a una imagen sólo frontal). Si el Sudario que menciona de Clari tuvo una imagen sencilla, esa evolución es correcta, pero si tuviera una imagen doble sería errónea (y de lo que no sabemos, mejor es no hacer afirmaciones tajantes, claro).

Después de indicar algunas inconsistencias anatómicas como que la figura de la Sábana Santa parece no mostrar una espalda curvada y que los glúteos no están aplastados, el autor se mete en otro follón considerable, ¿cómo era Jesús físicamente?:

"Respecto al aspecto físico de Jesús, hallamos una descripción que difiere notablemente de la imagen del hombre de la sábana en la obra de Celso El discurso verdadero contra los cristianos, escrito entre los años 168 y 211:

Pero Jesús nada tenía de más comparado con los demás hombres. Y además, si les damos crédito (a los cristianos), era bajo, feo y sin nobleza." [Pág. 81]

Incluso podía haber mencionado a Justino mártir que aseguraba que Jesús era deforme o a otros escritores cristianos que afirmaban que era feo o enano (si tienen curiosidad, lean este trabajo al respecto) pero eso no cambiaría el hecho de que se basaban... en nada. La realidad es que no tenemos ni idea de cómo era Jesús físicamente ni para afirmar que la imagen de la Sábana Santa se le parecía como para afirmar lo contrario. Termina el autor asegurando:

"En resumidas cuentas, en ninguna de las concepciones primitivas aparecía Jesucristo como un hombre alto, de aspecto semítico, con pelo largo y barba." [Pág. 82]

Pues no sé si sería alto o bajo, pero sí hemos visto representaciones primitivas de Jesús con pelo largo y barba.

Hasta aquí la crítica a lo que escribe el Sr. Ares, pero hay dos aspectos que no han sido tenidos en cuenta por el autor ¿corresponde la crucifixión que podemos reconstruir partiendo de la imagen de la Sindone a la crucifixión romana? ¿corresponde la Sindone a una mortaja judía? Aunque no encontremos seguridades en estos temas, no está de más que les dediquemos la próxima entrada.

-Continuará-

Ha muerto un hombre, se ha quebrado un paisaje

Permítanme que, por una vez, abandone (o tal vez no) la temática exclusiva de esta bitácora para hablar de un escritor y su obra. Aquél se ha ido para siempre (al menos para los que no creemos en ninguna forma de vida más allá de la tumba), ésta perdura en el corazón de aquéllos que la hemos leído y admirado (que a juzgar por la escasa repercusión mediática que ha tenido su fallecimiento debemos ser pocos). Como alguno de Vds. habrá adivinado por el título de esta entrada me estoy refiriendo a Paco (no me sale el llamarle D. Francisco así que tendrán que disculparme esa falsa familiaridad con una persona a la que nunca conocí) Candel. Como me temo que ese nombre no les diga nada (o muy poco) comenzaré por una recomendación, busquen en las librerías de viejo o en reediciones modernas una novela titulada Han matado a un hombre, han roto un paisaje que se publicó en 1959 (y, por cierto, sigue pareciéndome increíble que en esa fecha llegase a publicarse este texto).

¿Qué es Han matado a un hombre, han roto un paisaje? Una curiosa mezcla de realidad y ficción en la que Paco Candel disfraza de narrativa sus vivencias en Barcelona (mejor dicho, en los suburbios habitados por emigrantes) desde la preguerra civil a la postguerra, años duros y difíciles, vidas condenadas a un destino trágico, lugares deprimidos... que podrían haber dado lugar a una visión deshumanizada pero que el niño que era entonces Paco Candel rememora y recrea con todo el peso de sus sentimientos tanto en los momentos trágicos (los bombardeos, los fusilamientos cuando Barcelona es tomada por los nacionales...) como en la vida cotidiana de unos niños para los que la guerra supuso hambre pero también libertad para hacer lo que les diera la gana. Es una grandiosa pintura de una época irrepetible (o eso espero), un fresco en el que hay lugar para todo, para la vida y para la muerte, para la risa y para el llanto, para el amor y para el odio... pero en la que siempre intuimos la existencia de un destino trágico contra el que en vano lucharán los protagonistas, un sino creado por la pobreza y la ignorancia que terminará por alcanzar al Grúa, el alter-ego novelesco de Paco Candel, en lo que supone el cumplimiento del título de esta novela.

Relato de unos hombres, pero también de un paisaje al que Paco Candel vuelve una y otra vez en sus novelas como Donde la ciudad cambia su nombre o Historia de una parroquia, el de las Casas Baratas en la Zona Franca. Hombres humildes y paisaje suburbano que encuentran en Candel al escritor que da voz a los que habitulamente no la tienen, al autor comprometido (en el mejor sentido de ese término, nada que ver con los novelistas-pesebristas-de-estómago-agradecido) porque no podía ser otra cosa, porque él mismo era un emigrante que incluso cuando tuvo cierto (y en parte efímero) éxito literario no quiso dejar de vivir en la Barcelona que conocía y amaba, la de la Zona Franca. Escritor sin formación académica, autodidacta por necesidad, izquierdista hasta la médula (fue senador por el PSUC)... todo eso fue Paco Candel y, sin embargo, pretender reducirlo a esas etiquetas sería injusto porque, por encima de todo ello, existió un hombre que supo sobreponerse a las dificultades, el escritor que surgió del pueblo y que habló con la voz del pueblo, que hizo de su vida y de la de sus semejantes materia novelesca. En una época en la que corren malos vientos para la épica el supo reflejarla, no la épica de los héroes griegos sino la épica cotidiana de sus paisanos.

Hoy se nos ha ido en silencio, sin aspavientos, casi ignorado excepto en su Barcelona de adopción. Los homenajes que se le rinden a la hora de su muerte (somo un país de necrófilos), capilla ardiente en el Palau de la Generalitat incluida, se me antojan claramente insuficientes. Maldita sea esta España que premia con el olvido a quien supo hacer de su memoria la crónica de unos hombres y unos lugares que, de no ser por él, se habrían perdido en la nada.

Paco Candel, que la tierra te sea leve.

Siempre nos quedará Sísifo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, henos aquí de nuevo (¡no! ¡piedad!) al terminar la temporada de Navidad (sí, hay trabajos tan "graciosos" que las "navidades" acaban en Semana Santa y el mío es uno de ellos). Ahora que por fin recupero la posibilidad de tener tiempo libre me encuentro con una duda, ¿realmente vale la pena el seguir escribiendo este blog? No, no es que de pronto haya empezado a pensar que una bitácora sea algo inútil porque eso lo he sabido siempre. Lamento si con ello lesiono alguna utopía tipo los blog pueden cambiar el mundo, pueden hacer mejorar el país, pueden contribuir al fomento de la razón o ser la alternativa al abc. Ya somos personas maduras (yo, al menos, estoy a punto de comenzar a pasarme) y como tales podemos soportar la verdad por desagradable que ésta sea. Señores (y señoras) los blogs son algo tan útil como un reloj de sol en plena noche ártica, el ratón Pérez no existe y los Reyes viven en la Zarzuela.

Una vez que hemos sentado (si se quedan de pie se pueden cansar) estas verdades inobjetables, indubitables e inoxidables podemos aplicar la duda metódica y... perdón, por un momento se me han cruzado los cables y he creído ser Descartes (Renato para los amigos). A ver si termino demostrando lógicamente la existencia de Dios y me expulsan del club de ateos irredentos... Si la cruel realidad nos dice que escribir una bitácora y arar el Sahara vienen a ser actividades de utilidad equivalentes y si eso lo he sabido siempre, ¿qué ha hecho que me plantee el seguir o no con estas historias que a nadie interesan? Pues además de la respuesta evidente, que como partidario del pensamiento crítico que soy la duda es una compañera necesaria, algo sucedido en estos días me ha hecho pensar si además de inútil este esfuerzo no acaba siendo ridículo.

Como el valor en la antigua mili, supongo la inteligencia en los seres humanos (por mucho que algunos nos empeñemos con nuestro comportamiento en demostrar lo contrario) y que ésta se demuestra tanto individual como colectivamente. Por eso considero que como la democracia no hay nada, que el común de los mortales posee mucho sentido común y acaba eligiendo lo mejor (o lo menos malo) pese a algún episodio alemán sobre el que correremos un tupido velo para que no nos "chafe" la posición de partida. Por eso, episodios como el de este pasado fin de semana hacen que me avergüence de compartir país con los que fueron capaces de elegir a "eso" para tan alto honor.

Una vez que he constatado que no hay solución para tal desaguisado (es gratis el pareado) como primera opción pensé en mudar de nacionalidad. Imaginé países serios y no como esta España de charanga y pandereta, devota de la frasca y de Frascuelo, a ratos blasfema y a ratos meapilas. En un momento de calentón, Bután o San Marino parecen opciones perfectamente asumibles hasta que uno comienza a cavilar. ¿cómo se llaman los naturales de Bután? ¿Butanos? ¿Se imaginan ir por ahí diciendo que uno es butano? Seguro que le encierran en un manicomio mientras le dicen: "Que sí, que Vd. es butano y ahora le vamos a presentar a Napoleón, a Jesús, a Gandhi y a gasóleo de calefacción. Verá que buena migas hacen todos." San Marino tampoco es una opción perfecta. Puedo olvidar que el nombre del país más que de un atlas parece sacado del santoral, pero lo que no perdono es que una crea que es un puerto bañado por el Adriático y que en realidad sea un cacho peñasco que hace pensar si el gracioso que bautizó eso como San Marino no sería primo hermano del que denominó Santillana del Mar al pueblo cántabro. ¿Alguno más? Bueno, también está Lietch..., perdón, Litch..., no, era Liecht..., que no, que ibas bien al principio, que es Lietch..., que no, que es Lieche... ¡Leches!, el sitio ése. No tardé en descartarlo. ¿Se imaginan Vds. que les preguntan e qué país son y empiezan Vds.: "Pues soy lietch, no, lich, no, liecht... Andorrano, soy andorrano, se lo juro." Así que comencé a pensar en las Islas Caimán pero no tardé en desechar esa posibilidad porque nunca me gustó la ropa de Lacoste. Con eso acabé la lista de países serios así que tendré que conformarme con seguir siendo español mal que me pese.

Después de la fase de indignación comencé con la aceptación: "Bueno, que no es tan malo. Que ya no importa tanto como hace unos años. Que si la abuela pare..." Todo ello en vano porque sólo con ver la cara del sujeto electo me entran ganas de gritar aquello de "Paren el mundo, que yo me bajo" pero, por desgracia, las plazas para ateos de la Cartuja del desierto del Gobi estaban ya ocupadas. Si la cara de tal personaje me suscita tal sentimiento se pueden imaginar lo que experimento cada vez que abre la boca, es la negación del aserto según el cual: "El sentido común es el menos común de los sentidos." En realidad, es el sentido del ridículo el que suele brillar por su ausencia.

Fracasada la fase de aceptación comencé con la negación: "No puede ser cierto, esto es una pesadilla producida por una indigestión de potaje garbancero." No obstante, no tardé en negar la negación en primer lugar porque no había tomado potaje de garbanzos que pudiera ocasionarme tal sueño y, en segundo lugar, porque negar lo evidente es una mala política, en especial para los partidarios del pensamiento crítico. Cuando la jeta del ente triunfante aparece en periódicos y televisiones que jalean su éxito, cuando los tertulianos radiofónicos (ya saben, esos sujetos omniscientes que hablan con la misma seguridad de la situación social en las Molucas que de los riesgos derivados de la manipulación genética en el gusano arenero del Sahel) comentan las razones ideológicas, sociales... de tal victoria sólo queda agachar las orejas y reconocer la realidad.

Después de estas fases digamos sentimentales comencé con la reflexión. Si para mí es evidente que lo mejor que se podría hacer con este personaje es embarcarlo en el primer navío que zarpe con destino a la Antártida y que cuente allí sus milongas a los pingüinos emperador (que seguro que después de tal experiencia se convierten en pingüinos lumpen-proletarios) pero muchos españoles consideran, también de forma evidente, que eso no es así y lo manifiestan en una votación democrática sólo quedan dos opciones, o yo estoy más zumbado que la moto flower-power de un hippie o lo están los demás, o mi percepción de la realidad está notablemente distorsionada o lo está la de los demás. Si donde yo sólo veo a un ente digno de ser botado a las antípodas (con mi petición de disculpas a los neozelandeses por querer enviarles esto) los demás ven alguien digno de su voto o yo o los demás tenemos que ir al oculista o iniciar una solemne rogativa a Santa Lucía (seguros y reaseguros).

Vaaaalllleee, aceptamos pulpo como animal de compañía y que el gusto de cada cual es como el Documento Nacional de Identidad, personal e intransferible. Veamos un pequeño ejemplo. Elabore una lista de los cinco autores de literatura en español que más le guste leer. Concedamos un breve momento para que la elabore y compárela con ésta:

1- Jorge Luis Borges
2- Benito Pérez Galdós
3- Manuel Mujica Láinez
4- Gonzalo Torrente Ballester
5- Ciro Alegría Bazán

¿Cuántas coincidencias presenta con la que cada uno de Vds. haya elaborado? ¿Una? ¿Ninguna? Creo que es difícil que sean más. Aceptemos no sólo las coincidencias en nombre y posición sino también el citar a los mismos autores aunque sea con otro ordinal distinto. ¿Cuántas coincidencias hay incluso con estas facilidades? Una, dos pero difícilmente tres o más. ¿Significa eso que mi lista sea más o menos válida que las suyas? Por supuesto que no. Esto es algo evidente, pero vayamos un poco más allá. Si en vez de cinco autores estuviéramos hablando de cincuenta o cien las cosas cambian. En mi lista aparecerían también autores clásicos como Fernando de Rojas, Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Quevedo, Sor Juana Inés de la Cruz, el Inca Garcilaso... y otros modernos como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Miguel Ángel Asturias, Octavio Paz, Arturo Uslar Pietri, Pablo Neruda, Guillermo Cabrera Infante, Juan Rulfo... Las coincidencias serían entonces mucho más numerosas y más aún si en vez de ser personas de distintos países hiciéramos esta prueba con sujetos pertenecientes a la misma nación (hagan la prueba con sus amigos). Tan cierto es que en el gusto literario (como podríamos hablar de cualquier otro) hay componentes subjetivos como que existen otros ambientales, históricos... que en mayor o menor grado nos influyen a todos. Por eso en el ejemplo que estamos poniendo puede haber diferencias muy notables en una lista restringida pero conforme aumentamos la extensión de la lista termina habiendo muchas coincidencias porque el colectivo de aquellas personas que nos merecen el calificativo de creadores literarios es más reducido de lo que parece. Por todo ello es absurdo el iniciar una discusión sobre si Lew Tolstói era mejor o peor escritor que Jorge Luis Borges, si Shakespeare es más grande que Dante, si Homero es superior a Balzac... pero tampoco tiene sentido el preguntarnos si Dan Brown, Isaac Asimov, Corín Tellado o Juan José Benítez deben figurar al lado de los anteriores como grandes creadores literarios. No, no es ninguna pretensión elitista porque muchos de esos grandes escritores no tuvieron jamás la pretensión de ser patrimonio de una minoría ilustrada sino que, por el contrario, escribieron para el común de la gente. Dickens, Galdós o Mark Twain eran personajes muy populares, el Quijote fue lo que hoy llamamos un best-seller del que incluso se hicieron ediciones "pirata", las obras teatrales de Lope o de Shakespeare se representaban con inmenso éxito... Nos limitamos a señalar la realidad, que existen creadores literarios y personas que escriben libros que pueden tener otros valores (lúdicos, testimoniales, sociales, políticos, económicos...) pero que nada tienen que ver con la Literatura. Existe una zona de sombra en la que no está claro si estamos hablando de Literatura o de mero material impreso (por ejemplo, ¿los libros de Julio Verne tienen algún valor literario o son mero divertimento? Mi respuesta, todo lo discutible que se quiera, es que ni lo primero ni lo segundo). Esto es así porque como cualquier arte, la Literatura es compleja. En ella existe ese algo etéreo que llamamos inspiración como también la originalidad, pero junto a estos elementos está también el oficio de escritor, el conocimiento del lenguaje, de las figuras literarias y de su correcto uso, de la estructura de la obra literaria... Cuando estos componentes aparecen no hay duda de que estamos ante una obra literaria, cuando ninguno de ellos está ni se le espera tenemos la certeza de que estamos ante algo no literario, pero ¿qué sucede cuando existe alguno de ellos pero no los demás? Además este problema se plantea con frecuencia porque es el caso habitual. La Literatura es algo infrecuente, la producción de los malos escritores no suele (solía) ver la luz pública porque es rechazada por las editoriales (de lo que se cuelga en Internet como obras supuestamente literarias me limito a señalar que la inmensa mayoría de ellas dan ganas de colgarse de un pino o de ir a obrar a la mayor velocidad posible). Numerosas obras publicadas se mueven en ese territorio difuso, en ese cajón de sastre entre la pseudoliteratura y la Literatura y, en mi opinión, es bueno que sea así porque si sólo se editasen las obras de gran calidad la mayoría de los meses tendríamos que limitarnos a leer blogs (actividad de lo más desaconsejable desde un punto de vista literario). Proliferan, por tanto, obras bien escritas, con una trama aceptablemente desarrollada... pero que suelen adolecer de falta de originalidad y de algo en mi opinión más grave, de la capacidad de trasmitir un sentimiento real al lector aunque esta carencia intente suplirse en ocasiones con un sentimentalismo ramplón. No obstante, estas obras cumplen con su papel lúdico y, aunque esto se olvida con frecuencia, de formación de nuevos lectores. Nada tengo que objetar a esta situación. El problema surge cuando intentan colarnos gato por liebre y, peor aún, cuando se inventan coartadas para ese proceder.

Ya saben que en este blog critico afirmaciones pseudohistóricas para poder ofrecer un punto de vista distinto al habitual en las publicaciones esotéricas, pero no considero que esas afirmaciones tengan, por lo general, ninguna peligrosidad social. No son Vds. mejores o peores personas, no tienen mayores ni menores virtudes cívicas por creer o no que la Sábana Santa sea auténtica o más falsa que un euro de corcho, por creer o no que la Orden del Temple continuó existiendo en la clandestinidad después de la supresión papal y que terminó dando origen a la Masonería, por creer o no que Jesús y María Magdalena tuvieron hijos y que los cátaros conocían ese secreto... Sencillamente yo no creo nada de eso y expongo mi punto de vista con la argumentación correspondiente y con la presentación de las pruebas que soportan mi discurso. El que Vds. acepten o no todo ello, el que acepten una parte sí y otra no... no es algo que me importe porque todo esto no es más que un mero juego intelectual. Vds. tienen la posibilidad de recabar información de todas las partes para tomar su propia decisión sobre estos temas y si esta bitácora tenía algún sentido era éste, el de presentar el punto de vista de una de los bandos. Nada de este debate tiene repercusión en el mundo real más allá de que pueda interesar económicamente a determinados escritores, localidades... el mantener vivos algunos de esos supuestos misterios, algo que tampoco hace que me rasgue las vestiduras (con lo que me gusta la camisa que llevo puesta...) porque en una economía de mercado cada uno tiene la libertad de intentar vender lo que le dé la gana (mientras no incurra en delito, que no es el caso).

No, lo realmente preocupante es la extensión del relativismo a todos los niveles, cultural (tiene la misma importancia la obra literaria de Corín Tellado que la de Jorge Luis Borges), político (los regímenes democráticos y los dictatoriales son igualmente respetables cuando el dictador se dice partidario de mi propia ideología), social (los emigrantes tienen derecho a mantener su propias costumbres incluso si éstas entran en colisión con la legislación del país en el que residan)... todo ello, por supuesto, basado en que "todo son meras opiniones y todas son igualmente válidas". Comprendo perfectamente que esta forma de (no) pensar encuentre campo abonado en España porque satisface dos requisitos para ello, fomenta la pereza intelectual (a fin de cuentas, para qué gónadas procreativas tengo que informarme, reflexionar... si todas las opiniones son igualmente válidas qué más da que sea un opinión informada o no, irreflexiva o no) algo muy atractivo en un país en que muchos hacen suyo aquello de "Libres nos de la funesta manía de discurrir", y se asemeja mucho a lo que alguno definió como el deseo de todo español, llevar una carta en el bolsillo en el que las autoridades pertinentes manifestaran: "El portador de la presente está autorizado a hacer lo que le dé la gana". Vagancia y anarquía mal entendida, sólo falta para ser el cumplimiento de los tres deseos del españolito medio que esto sirviera también para servir de coartada al hedonismo más desaforado y menos comprendido (pues ahora que lo pienso...) porque este país que alguien pretendió sirviera de ejemplo de ascetismo sólo lo fue por pura y simple necesidad ya que el que se lo podía permitir hacía las bodas de Camacho. Pese a ello, uno tenía el convencimiento (evidentemente errado) de que por muy superficialmente atractivo que resulte el relativismo, la mayoría de la gente, en el fondo, comprendía que esto es un disparate, que no tiene la misma validez la afirmación: "el consumo de cocaína es perjudicial para la salud" que la afirmación: "el consumo de cocaína favorece la socialización y, por tanto, la diversión". Sin embargo, estaba una vez más (y van trescientasmilylaburra y las que vendrán...) equivocado. Si la mayoría de la gente es capaz de elegir en votación democrática a tal engendro, de avalar un producto que sabemos horroroso... es que el relativismo ha triunfado, que a nadie le importa si eso es una mier..., que la búsqueda de la excelencia es equiparable a la parida cuartelera o a la gracieta tabernaria, que el espíritu del señorito de casino al que le importaba tres carajos atropellar lo que fuera o a quién fuese con tal de gastar su bromita para solaz propio y divertimento de sus amigotes no sólo sigue viva sigo que impera. Y con ese panorama, este blog ya no sólo no tiene utilidad (que nunca la tuvo ni lo pretendió) sino que carece hasta de sentido al menos en su forma actual. A fin de cuentas, para qué molestarse en elaborar (al menos, en pretenderlo) un discurso correcto si al personal no es sólo que no le vaya a convencer (algo que tampoco pretendo, el proselitismo no es lo mío) sino que ni siquiera le importa. Es más, tengo la sospecha de que si en vez de emplear el tono habitual en esta bitácora, colgara textos como éste: "Fulanito (personaje irreal, no crean que estoy pensando en nadie concreto) que ya estafó al personal vendiendo su libro XXXXX como hechos reales, demuestra una vez más que es un sinvergüenza cuyo lugar debiera ser la cárcel al presentar en Teleleches su serie de pseudodocumentales YYYYYY. Llega a tal extremo su ignorante atrevimiento que comienza con un capítulo dedicado al Estropajo de Turín, tema del que este imbécil no tiene ni puta idea, lo que tampoco es ninguna novedad porque si fuera más tonto sería porque se entrena para ello, y todo esto... ¡¡financiado con nuestros impuestos!! Si es que ya se sabe que ladrón rima con cabrón... Y mientras los poderes públicos malversan fondos para fomentar estas gilipolleces, no hay ni un duro para la organización de nuestras jornadas multidisciplinares "La Iglesia al paredón" sin duda por la nefasta influencia de los peperos, que son en su mayoría unos golpistas fascistas de mierda..." tendrían mucha más repercusión, pero, francamente, siempre he pensado que ese lenguaje plagado de insultos gratuitos, además de demostrar la escasez de recursos de quien no puede hacer atractivo su discurso de otra forma, evidencia una notable falta de ética en los que lo emplean e incluso más, también una notable falta de estética. A esto que algunos entienden como la forma fetén de disputar, siempre se le ha llamado discutir como verduleras y este lenguaje soez siempre se ha considerado como propio de arrieros. Con todo el respeto a unas y a otros (y sin entrar en la cuestión de si esas identificaciones resultan justas o injustas) estas profesiones no han sido nunca sinónimos de árbitro de la elegancia. Esto es, sencillamente, el triunfo de lo casposo que algunos quieren confundir con lo popular.

Si triunfa la caspa, si los freakies campan por doquier, si lo ridículo se convierte en norma... ¿lo normal no acaba convirtiéndose en ridículo? ¿Qué salida nos queda a los que odiamos esa estética? En principio pensé que sólo podía hacer mutis por el foro, realizar un último saludo en el escenario y esperar tiempos mejores porque esta moda como todas las demás pasarán (y en este caso sin dejar la menor huella más allá de unas imágenes que resultarán bochornosas con el paso de los años como ya pasó, por ejemplo, con el estilo Manero). Sin embargo, una reflexión sobre la saga de H.P. me recordó aquello que siempre hemos sabido, que hay cosas contra las que hay que luchar sin descanso. Me niego a aceptar lo cutre, lo mediocre y aunque este trabajo sea inútil e incluso sea ridículo acepto lo uno y lo otro porque como ya dijo Camus al hablar del mito de Sísifo, tal vez esa condena a subir por la ladera de una montaña una bola de piedra que al llegar a la cima acababa rodando nuevamente hasta el valle con lo que Sísifo debía comenzar nuevamente su tarea no sea realmente una maldición, tal vez el trabajo, por sí mismo, tenga sentido y, quizás, Sísifo sea feliz.

Pues eso, que hemos elegido democráticamente a este personaje y a su magna obra para que represente a España. Propongo que, de acuerdo con este precedente, a la próxima edición de los Oscar de Jolibú mandemos "Karate a muerte en Torremolinos" (ya, ya sé que no es posible por las normas de los premios de la Academia pero ¿importa eso?) y que el equipo de balompié que participe en la próxima Eurocopa esté formado por los integrantes del Steaua del Carrión. Además, el equipo olímpico de baloncesto puede estar integrado por los enanos del Bombero Torero, al Festival de la OTI podemos enviar a la Terremoto de Alcorcón... la gama de posibilidades de freakismo casposo es casi ilimitada y si lo permitimos con temas culturales ¿por qué no ampliarlo a todos los campos de la actividad humana? Por favor, que nombren a Leonardo Dantés embajador de España en Venezuela. ¿Se imaginan los duetos que podrían realizar el casi conde de Montecristo con el presidente Chávez? Filarmonía en estado puro. Freakies del mundo, uníos. El futuro es vuestro si al resto de la gente le parece que tenéis gracia aunque no tengáis ninguna.

 

Nueva concesión del premio Favila el Osado (mayo 2008)

Hay días en los que me siento como Edgardo, tentado de no volverme a levantar de la cama. No, no es fruto de ningún contratiempo amoroso motivado por Clotilde ni por ninguna otra mujer de nombre más eufónico aunque, en última instancia, todos los desengaños son iguales sea cual sea la causa que los motiva. En fin, que ignoro si Eloísa está debajo de un almendro pero sí sé que los medios de comunicación españoles están en la higuera.

Francamente (perdón, juancarlasmente que se me había ido el santo al Valle de los Caídos) uno creía estar curado (sin necesidad de productos homeopáticos) de espanto. Después de ver como la PedroJotaySardana Gazette se tragó una falsa predicción de Nontragamus (que sí, que se tragaron el anzuelo, la plomada, el flotador, la caña y hasta al pescador Martín), después de ver como en CuartoymitaddeMilenioantesdeFríker se fagocitaron a un cosmonauta soviético con acompañamiento de vodka Stolinskaya y de polvorones de Estepa (estepa rusa, por supuesto)... ya uno está dispuesto a creerse casi cualquier cosa de la nula capacidad de los medios (el día que crezcan serán enteros, supongo) patrios para discriminar la información veraz de la parida de turno. Sin embargo, siempre pueden dar una nueva vuelta de tuerca y terminar de agarrotar al reo que, la verdad, puede que esté feliz por abandonar de una vez este valle de lágrimas y hundirse en la nada que tiene la inmensa ventaja de que allí no hay periódicos, radios, televisiones... y demás instrumentos de tortura.

Sé que en esta ocasión picaron la Radio Nacional de la Nación de Naciones, OlaCeroenconducta... y medios digitales como Libertaddedal entre otros. La repercusión en los periódicos se me escapa porque hace mucho que tomé la decisión de que los árboles no merecen el triste fin de convertirse en soporte de chorradas pudiendo transformarse en cambio en algo mucho más digno y útil como el papel El Elefante (espero que, por su edad, no sepan de qué estoy hablando. Una parte de su anatomía se lo agradecerá). En fin, abandonemos el tono escatológico (¿o era scatológico?) y burlesco (que es la mejor armadura contra el sinsentido) para ponernos serios.

La agencia EFE distribuyó la siguiente carnaza a los medios que se apresuraron a tragársela entera:

"ALEMANIA-ARQUEOLOGÍA ENCUENTRAN EL PALACIO DE LA REINA DE SABA EN ETIOPÍA [R] 496 Palabras 08/05/2008 11h 39 Berlín, 8 may (EFE).- Arqueólogos alemanes han encontrado los restos del palacio de la legendaria reina de Saba en la localidad de Axum, en Etiopía, y desvelado con ello uno de los mayores misterios de la antigüedad, según anunció hoy la Universidad de Hamburgo. "Un grupo de científicos bajo la dirección del profesor Helmut Ziegert ha encontrado durante una investigación de campo llevada a cabo esta primavera el palacio de la reina de Saba , datado en el siglo X antes de nuestra era, en Axum-Dungur", señala un comunicado de la citada universidad. La nota subraya que "en ese palacio pudo estar custodiada durante un tiempo el Arca de la Alianza", donde, según fuentes históricas y religiosas, se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí. Los restos de la residencia de la reina de Saba fueron hallados bajo el palacio de un rey cristiano. "Las investigaciones han revelado que el primer palacio de la reina de Saba fue trasladado poco después de su construcción y levantado de nuevo orientado hacia la estrella de Sirius", destacan los arqueólogos de la Universidad de Hamburgo. Estos presumen que Menelik I, rey de Etiopía e hijo de la reina de Saba y del rey Salomón de Jerusalén, fue quien ordenó levantar el palacio en su lugar final. Los arqueólogos alemanes destacan que en ese palacio había un altar, en el que probablemente reposó el Arca de la Alianza, que según la tradición era un cofre de madera de acacia recubierto de oro. Las numerosas ofrendas que los científicos germanos encontraron en torno al lugar donde debió de estar el altar han sido valoradas por los expertos como una clara señal de que la especial relevancia del lugar se ha transmitido a lo largo de los siglos. El equipo en torno al profesor Ziegert estudia en Axtum desde 1999 la historia de los principios del reino de Etiopía y de la iglesia ortodoxa etíope. "Los resultados actuales indican que, con el Arca de la Alianza y el judaísmo, llegó a Etiopía el culto a Sothis, que se mantuvo hasta el siglo VI de nuestra era", afirman los arqueólogos germanos. Dicho culto, relacionado con la diosa egipcia Sopdet y la estrella Sirius, traía consigo que "todos los edificios de culto se orientasen hacia el nacimiento" de esa constelación, comenta la nota universitaria. Finalmente revela que "los restos encontrados de sacrificios de reses vacunas son una característica también" del culto a Sirius practicado por los descendientes de la reina de Saba ."

Para miccionar y no echar gota, vamos. Pasemos por alto burradas como que Sirio es una constelación cuando en mi pueblo (no nos hagan mucho caso que somos un poco brutos) es una estrella (bueno, ya saben lo de Sirio A, Sirio B... tema con el que le aburrí de lo lindo en otra ocasión), esa afirmación de los sacrificios de vacuno que relacionan con la diosa Sopdet (me pregunto qué creerán que se sacrificaba -supuestamente- en el templo de Jerusalén ¿caracoles, lombrices?) o esa improbable mezcolanza de judaísmo y culto a Sopdet que además no precisa (si es que es cierto lo del culto a la diosa egipcia) de viajes de la reina de la Saba para confraternizar con su colegui Salomón porque Sopdet estaba relacionada con la crecida del Nilo río que, casualidades de la vida, nace (el Nilo Azul) en Etiopía.

No, lo que realmente me indigna es esa visión acrítica de la Historia que destila toda la noticia. Comencemos por el principio. Si son Vds. lectores de la Biblia bien porque sean creyentes judíos o cristianos bien porque gusten de las buenas historias no precisan que les diga quién era la Reina de Saba o Sabá. Si no es el caso, pueden encontrar la crónica de su supuesta visita en el Libro primero de los Reyes, 10, 1-13. ¿Qué dice? Pues que la reina de Sabá, conociendo la sabiduría de Salomón, acudió de visita a Jerusalén acompañada de una caravana de camellos para proponerle varios enigmas que, por supuesto, el sabio rey solucionó sin despeinarse. Encantada por la inteligencia de su colega en reinados, la reina de Sabá le regaló una propinilla sin importancia de 120 talentos de oro (se considera que en el AT un talento equivalía a 34 kilogramos, es decir que fueron algo más de 4 toneladas de oro) además de perfúmenes en gran cantidad (ignoro si se escondía en ello alguna alusión a la higiene personal del egregio Salomón) y unas cuantas piedras preciosas para que no se diga que lo de Sabá eran unos tacaños. Salomón (para que luego digan las malas lenguas que si los judíos...) la hizo regalos de gran valor y después la reina de Sabá se volvió a su casa. La segunda versión de la visita regia que se encuentra en el Libro segundo de las Crónicas, 9, 1-13 es igual a la de 1R. ¿Algo de todo ello es cierto? Presumiblemente, no.

Existen dudas muy fundadas de que el rey Salomón (si es que existió, que ni siquiera eso es seguro) alcanzara el grado de prosperidad que la Biblia le atribuye ni cosa que se le parezca siquiera lejanamente. En su supuesta capital, Jerusalén, y en su supuesta época (S. X a. de C.) no aparecen restos arqueológicos de grandes construcciones (incluido el famoso templo) ni señal alguna de que estemos ante una época de desbordante vitalidad económica. Que una supuesta reina de una riqueza extraordinaria acudiera a visitar a un rey poco importante y le hiciera presentes de un valor inimaginable roza la categoría de cuento chino (o judío, en este caso). Además, todo el episodio se muestra tan inconcreto que parece extraído de la crónica rosa de cualquier revista del corazón y los cataplines de nuestros días. Nada se dice del nombre de la reina, nada de dónde estaba su país, nada acerca de qué enigmas son los que planteó a Salomón, nada de las respuestas de éste, nada acerca de qué regaló Salomón a la reina (se limitan a decir que fueron acordes con su regia munificencia, es decir, que fueron la leche en verso), nada de cuánto tiempo duró la visita... parece que la única intención del cronista es apuntalar la fama de sabiduría del rey Salomón y su riqueza. Esto se acerca demasiado a la intención de presentar el reinado de Salomón como una Edad de Oro (tanto literal como metafóricamente) como para que resulte creíble.

No obstante supongamos que hay un leve fondo de verdad en toda la historia. Que si bien Salomón no fue el gran monarca que nos pinta la Biblia (y hay pocas dudas de que no lo fue) sí pudo ser visitado por una reina por algún motivo aunque su estancia en Jerusalén tampoco tendría presumiblemente demasiado parecido con la narración bíblica. Supongámoslo. ¿Encuentran algo que nos permita señalar dónde puñetas está Sabá? País rico (posiblemente muy exagerado), piedras preciosas, perfúmenes, camellos... Pues va a ser que pueden ser varios. De hecho, la mayoría de estudiosos del tema se inclinan a pensar que si hay algo de cierto en esta historia (que creo que no) un buen candidato a Sabá sería el actual Yemen. No obstante, con las maderas que tenemos podemos construir bancos distintos sin problemas.

Prescindamos de todo ello porque hoy estoy la mar de generoso (cosa de cumplir años y tal y tal). ¿Han leído Vds. algo acerca de que la reina se llevara debajo del brazo el Arca de la Alianza? ¿Quién puñetas es ese Menelik I, hijo de la reina de Saba y de Salomón? La respuesta no sé si estará en el viento, pero en la Biblia seguro que no. Pese a que la Biblia tenga a bien contarnos (al menos sugerirnos) muchas historias acerca de los reales polvos salomónicos (Cantar de los cantares incluido), el que supuestamente se liara con su majestad de Sabá no está entre las bíblicas indiscreciones sexuales. La respuesta tenemos que buscarla en el Kebra Nagast, la gloria de los reyes. ¿El qué? El Kebra Nagast es un libro etíope escrito en ge´ez (al menos en la versión que conocemos) y que se cree escrito en el S XIV (por supuesto después de Cristo), es decir, 2400 años después de los supuestos hechos. Aquí es donde encontraremos la historia del asuntillo entre Salomón y la reina de Sabá (que, por supuesto, es etíope) del que nacería (cuando la mamá ya había abandonado Jerusalén) un hijo, Menelik que, con el pasar de los años, iría a visitar a papá Salomón y que es el que se trajo de recuerdo turístico el Arca de la Alianza que, según la tradición etíope se conserva en la actualidad en la iglesia de Santa María de Sión en Aksum (o Axum) y que participa (cubierto de velos) en la fiesta del Timkat. Aparte de esa fiesta, nunca abandona el santuario y no se permite verlo a nadie (lo de estudiarlo para verificar su autenticidad -me da la risa- ni se plantea).

Si la historia bíblica de Salomón y la reina de Saba no es que merezca mucho crédito, lo del creerse el Kebra Nagast es de nota salvo que uno sea Bob Marley. La intención de ese escrito es evidente, porporcionar unos orígenes "pata negra" a la monarquía etíope con la pretensión, ni más ni menos, que presentarla como descendiente por vía directa de Salomón y, por tanto, de David algo tan creíble como que la dinastía Julio-Claudia descendía de Venus.

Pues bien, los medios españoles (tan críticos y bien informados como en ellos es habitual) no se han enterado de nada y han dado crédito a esta historia sin pararse a hacer unas preguntas básicas:

1- ¿Qué prueba que la reina de Sabá existiera?
2- ¿Qué prueba que fuera etíope?
3- ¿Qué prueba que el palacio de Aksum tuviera nada que ver con ella?
4- ¿Qué prueba que tuviera un hijo con Salomón?
5- ¿Qué prueba que el Arca de la Alianza existiera realmente?
5- ¿Qué prueba que la reina o su hijo tuvieran nada que ver con el Arca de la Alianza?

La respuesta a estas preguntas ya la conocen Vds. La Biblia y el Kebra Negast. Pues vale.

Así por obra y gracia de unos arqueólogos con bastante poco criterio y de unos medios que no se enteran de por dónde van los tiros, héte aquí que una noticia que podría ser interesante por sí misma (encuentran los restos de un palacio del S X A. de C. en Etiopía) se convierte en un disparate.

Permítanme una pregunta maliciosa: si hacen esto con una noticia que no va a cambiar la vida de nadie ¿qué pueden hacer con cuestiones realmente importantes para la vida de todos nosotros?

Segunda apostilla a La sábana santa ¡vaya timo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viene de aquí

Aviso previo: Las autoridades impertinentes advierten: Esta historia ha alcanzado el grado máximo de 6P en la escala Plúmbez del BAR (Blogueros Aburridos Reunidos) por ser un peazo porquería pesada, pedante, pretenciosa y plurilingüe. Su lectura puede provocar somnolencia (eso seguro), diarrea mental, impotencia por el tiempo perdido y ganas de retorcer el pescuezo del autor. Avisados quedan, así que si continúan, que Dios les pille confesados.
Firmado: Fráter Josephus Ludovicus Nonpilosus. Supremo Plasta del Conventículo Palentino de la Muy Venerable, Muy Antigua y Muy Secreta Orden de los Superiores Desconocidos.
Imprimatur: Fráter Johannes Columbus. Supremo Cocinero y Supremo Comedor del C.P. de la M.V.M.A.M.S.O.S.D.


Esta Semana Santa, al igual que todas las demás, he permanecido en mi ciudad. Como siempre he ido a ver las procesiones palentinas (si no lo han hecho nunca sólo puedo decir que Vds. se lo pierden). El lento desfilar de los cofrades en un silencio estremecedor sólo roto por el agudo toque de clarín, el ronco tronar de los tambores o el monótono sonido de las carracas, el olor acre del incienso, los pasos siempre iguales y siempre nuevos... conforman uno de los espectáculos más bellos estéticamente que imaginarse pueda complementado además por tradiciones como la visita a los Monumentos en las iglesias de mi ciudad, tanto en los templos conocidos por locales y foráneos, la Catedral esa Bella Desconocida que cada vez tiene más de lo primero y menos de lo segundo, San Miguel, las Claras, San Pablo, San Francisco... como en esos rincones que los palentinos nos guardamos para nosotros mismos, San Lázaro, Santa Ana, San Agustín, Santa Rita, Santa Marina, la Soledad, capilla de los Terceros, capilla de las Dominicas... me retrotraen a la infancia, a un mundo desaparecido que sólo la memoria, la suma hacedora de fatamorganas, puede recuperar en un espejismo tan ilusorio como reconfortante.

Veo pasar el Crucificado de Alejo de Vahía, el Cristo Yacente de la Cofradía de la Vera Cruz, la Virgen de la Amargura... y entre esas tallas bellísimas (y alguna deplorable de las que mejor no hablo) contemplo una de las últimas incorporaciones a la Semana Santa palentina, el paso del Calvario obra del imaginero Miguel Ángel Rojo que la realizó el año pasado (2007, por si están un tanto despistados).

¿Por qué traigo a colación este paso en concreto? El artista me disculpará la sinceridad de señalar que no por sus méritos estéticos (aprecio la correcta factura de la obra, pero esa misma perfección formal me deja un tanto frío aunque su opinión, por supuesto, puede ser contraria a la mía) pero sí por la forma de representar las crucifixiones. Por si no han caído en el busilis, les invito a que vuelvan a contemplar la fotografía (si, milagrosamente, el enlace quiere funcionar sin dar problemas). Observen cómo está clavado Jesús a la cruz y la posición de las piernas de los Dos Ladrones. ¿El imaginero ha incurrido en un exceso de originalidad? Veámoslo. Como Vds. no tienen porqué estar al tanto de los problemas relacionados con la ejecución por crucifixión, vayamos para comprobarlo al tiempo de los romanos (en sentido literal).

Prescindamos, porque no nos interesa para el tema concreto de qué sabemos de la crucifixión de Jesús, de los orígenes de tan cruel forma de ejecución. Para la cuestión que nos ocupa, nos basta con saber que esta aplicación de la pena capital era considerada como atroz por los propios romanos (véase, por ejemplo, el Libro Quinto del In Verrem de Marco Tulio Cicerón en el que se la califica de "crudelissimi taeterrimique supplici") que por tanto estaba reservada para delitos de especial gravedad como la piratería, el bandolerismo o la rebelión y que muy pocas veces se empleó contra ciudadanos romanos. El mismo Cicerón en su Pro Rabirio Perduellionis reo dice sobre la cruz "harum enim omnium rerum non solum eventus atque perpessio sed etiam condicio, expectatio, mentio ipsa denique indigna cive Romano atque homine libero est". No obstante, ello no debe hacernos pensar que fuera algo infrecuente en especial para los esclavos que, evidentemente, no eran hombres libres ni ciudadanos romanos y que, por tanto podían perfectamente ser crucificados como queda de manifiesto en este párrafo estremecedor de la VI Satvra de Juvenal:

"’pone crucem seruo.’ ’meruit quo crimine seruus
supplicium? quis testis adest? quis detulit? audi;
nulla umquam de morte hominis cunctatio longa est.’
’o demens, ita seruus homo est? nil fecerit, esto:
hoc uolo, sic iubeo, sit pro ratione uoluntas.’"

Tácito, en su Libro XV de los Annales menciona "in locum servilibus poenis" con lo que nos deja claro que en Roma existía un lugar específico para el tormento de los esclavos, nombre con el que también se conocía la crucifixión. Ese testimonio de Tácito debe, en opinión de algunos, contraponerse con este otro del pseudo-Quintiliano en sus Declamationes minores: "Whenever we crucify the guilty, the most crowded roads are chosen, where the most people can see and be moved by this fear. For penalties relate not so much to retribution as to their exemplary effect." (Pido disculpas por incluir una cita en inglés pero no he encontrado la versión latina original ni su traducción al castellano). Si el pseudo-Quintiliano cree en la función ejemplarizante de una forma tan cruel de ejecución, no parece ser éste el caso de Séneca que en sus Epistularum Moralium ad Lucilium (más concretamente en su Epistula CI) se limita a describir el horror:

"Quod miserrimum erat si incidisset optatur, et tamquam vita petitursupplici mora. Contemptissimum putarem si vivere vellet usque ad crucem:’tu vero’ inquit ’me debilites licet, dum spiritus in corpore fracto etinutili maneat; depraves licet, dum monstroso et distorto temporis aliquidaccedat; suffigas licet et acutam sessuro crucem subdas’: est tanti vulnussuum premere et patibulo pendere districtum, dum differat id quod est inmalis optimum, supplici finem? est tanti habere animam ut agam? Quidhuic optes nisi deos faciles? quid sibi vult ista carminis effeminati turpitudo? quid timoris dementissimi pactio? quid tam foeda vitae mendicatio? Huicputes umquam recitasse Vergilium:

usque adeone mori miserum est?

Optat ultima malorum et quae pati gravissimum est extendi ac sustinericupit: qua mercede? scilicet vitae longioris. Quod autem vivere est diumori? Invenitur aliquis qui velit inter supplicia tabescere et periremembratim et totiens per stilicidia emittere animam quam semel exhalare? Invenitur qui velit adactus ad illud infelix lignum, iam debilis, iam pravuset in foedum scapularum ac pectoris tuber elisus, cui multae moriendi causaeetiam citra crucem fuerant, trahere animam tot tormenta tracturam? Neganunc magnum beneficium esse naturae quod necesse est mori. Multi peioraadhuc pacisci parati sunt: etiam amicum prodere, ut diutius vivant, et liberos ad stuprum manu sua tradere, ut contingat lucem videre tot consciamscelerum. Excutienda vitae cupido est discendumque nihil interesse quandopatiaris quod quandoque patiendum est; quam bene vivas referre, non quamdiu; saepe autem in hoc esse bene, ne diu. Vale. "

No, no se preocupen por traducir el párrafo anterior porque lo que dice es:

"Desea lo que constituiría su mayor desdicha si le aconteciera, y pide el prolongamiento del suplicio como si fuera la vida. Lo juzgaría sumamente despreciable si quisiera vivir hasta llegar al suplicio de la cruz; en cambio dice: "Tú, por tu parte, mutílame, con tal de que subsista el aliento de vida en mi cuerpo quebrantado e inútil; desfigúrame, con tal que se otorgue algún tiempo a mi cuerpo monstruoso y deforme; sujétame y ponme debajo una cruz puntiaguda, para que quede fijo en ella" ¿Vale la pena estrujar la propia herida y pender extendido sobre un patíbulo, con tal de aplazar el mayor alivio en el sufrimiento que es el final del tormento? ¿Vale la pena mantener el soplo de la vida para luego exhalarlo?
¿Qué otra cosa puedes desear a éste sino unos dioses benévolos? ¿Qué significa la vergonzosa molicie de estos versos? ¿Qué el pacto del más insensato temor? ¿Qué el ir mendigando la vida tan ignominiosamente? ¿Piensas que Virgilio haya leído alguna vez su verso en atención a éste:

hasta ese extremo es lamentable el morir?

Desea el más funesto de los males y anhela el más doloroso de los tormentos: extender su cuerpo sobre la cruz y mantenerse en ella. ¿A qué precio? Al de una vida más larga. Pero ¿qué clase de vida hay en un morir lentamente?
¿Acaso se encuentra alguien que quiera consumirse en medio del suplicio, morir miembro a miembro y entregar tantas veces la vida, gota a gota, en lugar de expirar de una vez? ¿Acaso se encuentra quien, forzado a soportar aquel triste leño, desfallecido, deforme y agotado por el repugnante tumor en el pecho y en la espalda, habiendo tenido, aun antes de la cruz, muchas veces ocasión de morir, quiera prolongar una existencia que sólo ha de prolongar tan graves tormentos? Y ahora di que no es un gran beneficio de la naturaleza la necesidad que tenemos de morir.
Muchos están dispuestos a realizar pactos todavía peores: traicionar al amigo para vivir más largo tiempo; entregar con sus propias manos los hijos a la violación para ver la luz del día, testigo de tan execrables crímenes. Hemos de sacudir fuera el ansia de vivir y aprender que nada importa en qué momento sufras lo que en algún momento has de sufrir. Lo que importa es vivir bien, no vivir mucho tiempo; sin embargo a menudo vivir bien implica no vivir mucho tiempo." [Séneca, Epístolas morales a Lucilio (Libros X-XX y XXII). Traducción de Ismael Roca Meliá. Los Clásicos de Grecia y Roma nº 48. Ed. Planeta DeAgostini. Madrid, 1996. Págs. 247-249)


Este bellísimo párrafo, frecuentemente citado como ejemplo de lo penosa que resultaba la muerte en la cruz, plantea un grave problema, ¿se refiere realmente a lo que nosotros entendemos por crucifixión? ¿No les ha extrañado la referencia a "una cruz puntiaguda"? Retrocedamos un poco en la Epistula CI. Séneca escribe esto en respuesta a unos versos de Mecenas que concluyen:

"vel acuta si sedeam cruce, sustine."

La combinación de "acuta [...] cruce" con la forma verbal "sedeam" (del verbo sedeo -sentar-) deja bastante claro que al suplicio al que se están refiriendo (al menos en parte porque la expresión "patibulo pendere" permite sostener que también habla de lo que nosotros entendemos por crucifixión) es lo que nosotros llamamos empalamiento. Un nuevo fragmento de Séneca (en este caso de Ad Marciam De Consolatione) confirmará que para los romanos era lo mismo la crucifixión que el empalamiento o, mejor dicho, que el empalamiento era una forma de crucifixión:

"Video istic cruces ne unius quidem generis sed aliter ab aliis fabricatas: capite quidam conuersos in terram suspendere, alii per obscena stipitem egerunt, alii brachia patibulo explicuerunt; uideo fidiculas, uideo uerbera, et ~membris singulis articulis~ singula ~docuerunt~ machinamenta: sed uideo et mortem. "

Pueden dejar que el diccionario de latín siga criando polvo porque eso significa:

"Allá veo cruces de muchos géneros, que varían según el capricho de los tiranos. Este pone cabeza abajo a los que quiere colgar, aquél los empala por los órganos genitales; este otro les extiende los brazos en el patíbulo. Veo los potros, las varas, y para cada miembro, cada músculo, un instrumento de tortura; pero también veo la muerte." (Séneca, Consolación a Marcia, traducción de Francisco Navarro y Calvo).

Además de repasar los autores clásicos, ¿este resumen sirve para algo? Pues sí, para comprobar que los autores clásicos lo son porque no pierden vigencia con el paso del tiempo. ¿Se han dado cuenta de que las reflexiones de Séneca en la Carta 101 son válidas aunque ya no se practique la crucifixión o el empalamiento? Basta con cambiar esas referencias a la pena de muerte por los sufrimientos ocasionados por una enfermedad mortal o por los achaques irreversibles de una vejez cruel para que parezcan escritas hoy mismo. Eso sí, no sirven prácticamente para nada a la hora de contestar a la pregunta ¿cómo crucificaban los romanos? Hemos visto su horror ante la idea de que pudiera aplicarse a un ciudadano o a un hombre libre hasta el punto de ser considerado un suplicio de esclavos, la defensa de su función ejemplarizante, el sufrimiento que ocasionaba a sus víctimas... pero lo único que sacamos en claro es que cuando los romanos hablaban de crucifixión se estaban refiriendo a diversos suplicios sólo unidos por la existencia de un poste y por ser una forma lenta y dolorosa de morir.

No tenemos ninguna descripción detallada de cómo se realizaba una crucifixión y es bastante lógico que así sea porque aunque nosotros, herederos de la cultura greco-latina pero también de la judeo-cristiana, hayamos considerado la crucifixión como algo abominable, para los romanos (al menos para los habitantes de la metrópolis) era algo cotidiano y, como tal, perfectamente conocido sin necesidad de descripciones superfluas. Por ello, aunque las menciones a la crucifixión sean muy numerosas las citas que pueden aportar algo a la cuestión de cómo se efectuaba ésta sean muy escasas. Aparte de las reseñadas (que son las que se citan con mayor frecuencia sobre el tema de la crucifixión) encuentro que otras son más interesantes para este fin. Comencemos con Plauto en una comedia, Mostellaria: "Ego dabo ei talentum, primus qui in crucem excucurrerit; sed ea lege, ut offigatur bis pedes, bis bracchia." Del mismo Plauto en su Miles Gloriosus: "Credo ego istoc extemplo tibi esse eundum actutum extra portam, dispessis manibus, patibulum quom habebis." Como no hay dos sin tres, Plauto en un fragmento de su comedia Carbonaria: "Patibulum ferat per urbem, deinde adfigatur cruci." Séneca en su Ad Gallionem De Vita Beata:

"Cum refigere se crucibus conentur — in quas unusquisque uestrum clauos suos ipse adigit — ad supplicium tamen acti stipitibus singulis pendent: hi qui in se ipsi animum aduertunt quot cupiditatibus tot crucibus distrahuntur. At maledici, in alienam contumeliam uenusti sunt. Crederem illis hoc uacare, nisi quidam ex patibulo suo spectatores conspuerent."

No se preocupen por el latinajo de turno que también tiene traducción en Sobre la felicidad de Séneca:

"puesto que se esfuerzan por arrancarse de esas cruces en que cada uno de vosotros hunde sus propios clavos. Pero los condenados al suplicio están suspendidos cada uno de un solo poste; los que se atormentan a sí mismos están distendidos por tantas cruces como deseos; y maledicientes, son ingeniosos para injuriar a los demás. Creería por eso que están exentos de aquellos males, sino fuera porque algunos escupen desde el patíbulo a los espectadores. "

Para terminar, dos fragmentos de La Historia de Roma de Dión Casio (nuevamente en inglés, nuevamente mis disculpas por no poder enlazar ni el original en griego ni su traducción castellana), el primero:

"but Antigonus he bound to a cross and flogged,— a punishment no other king had suffered at the hands of the Romans,— and afterwards slew him. "

y el segundo:

"led him through the midst of the Forum with an inscription making known the reason why he was to be put to death, and afterwards crucified him, the emperor was not vexed."

Si han conseguido llegar hasta este punto, merecen mi más sincera felicitación por su paciencia. ¿A qué punto pretendía conducirles con este batiburrillo lingüístico capaz de acabar con la capacidad de sufrimiento del santo Job? A que si están esperando una descripción detallada de lo que podríamos llamar forma arquetípica de crucifixión romana pueden esperar sentados. Los dos textos de Dión Casio nos dicen, el primero, que la crucifixión venía (o al menos podía venir) acompañada de la verbera (la condena a flagelación); el segundo que el reo portaba un letrero que explicaba la razón por la que se le ejecutaba. Hasta aquí no hay excesivos problemas, pero con los textos de Plauto la cosa cambia. El primero habla de los pies (pedes) y los brazos (bracchia) como las partes que tenían que ser clavadas. Además señala que brazos y pies se clavarían dos veces (bis). En el segundo, por contra, además de señalar que las crucifixiones tenían lugar fuera de la ciudad (extra portam) sólo se refiere a las manos (manibus). En el tercero señala que el reo conducía el patíbulo (patibulum -el brazo corto de la cruz-) por la ciudad (per urbem) para después ser crucificado. El fragmento de Séneca menciona específicamente los clavos (clauos). Bueno, ya es algo pero tampoco es que sea para perder el sentido por la emoción de haber presenciado un gran descubrimiento.

Para tratar de aclarar algunas cosas más, dejemos de momento las fuentes literarias y vayámonos a la iconografía. Puede parecer sorprendente que existan muy pocas representaciones gráficas de una crucifixión (incluida la de Jesús) antes de que Constantino decidiera (en el S IV) prohibir esta forma de ejecución pero si recuerdan lo ya dicho sobre que era un castigo fundamentalmente reservado a los esclavos y a los peores delincuentes podrán entenderlo. Entre las que sí se han conservado destacan la Crucifixión del Palatino que requiere un pequeño comentario. Se discute si esta "pintada" (permítanme denominarla así aun cuando está grabada) se realizó en el S I, en el S II o en el S III. Para nuestro propósito eso es irrelevante. No lo es el que en cualquier caso estamos presumiblemente ante la representación de la crucifixión de Jesús más antigua que se conserva y que, sorprendentemente, no tiene una procedencia cristiana porque en realidad es una parodia del cristianismo. La inscripción (en letras griegas) dice Alexamenos sebete theon que significa Alexamenos adora a dios. La cabeza de burro del crucificado refleja las burlas de la época acerca de que los cristianos adoraban un Dios con testa de asno. Realizadas estas aclaraciones podemos centrarnos en la imagen. La cruz presenta dos lineas rectas paralelas al patibulum, una por debajo de los pies, el suppedaneum, y la otra a la altura de las nalgas, el sedile. Las piernas no están clavadas ni atadas a la cruz mientras los brazos están atados. La Crucifixión de Pozzuoli y su calco que permite apreciar mejor los detalles que el original. Este graffito (posiblemente del S I) presenta a un crucificado con los pies cruzados y sujeto con un único clavo (presumiblemente porque aunque no se representa no parece que pueda ser de otra manera). Los brazos están clavados (posiblemente) uno a la altura de la muñeca y otro en la palma de la mano. La cruz presenta sedile de tipo cornu. El Calvario de Veleia del S III y otra imagen de crucificados provenientes del mismo yacimiento con igual (y polémica) datación. Se trata de unos grabados demasiado esquemáticos (o infantiles si lo prefieren) para sacar conclusiones de ellos. Vámonos al Museo Británico para ver dos representaciones que allí se conservan, la Crucifixión con los Apóstoles del S IV o anterior que presenta a un Jesús con los pies separados y, parece, sin estar sujetos de forma alguna y con los brazos atados a la altura de las muñecas; y el amuleto con Jesús Crucificado (aunque en ocasiones haya sido datado en el S II parece que es del S IV) que presenta a Jesús con las piernas separadas y los brazos sujetos al patíbulo aunque lo esquemático de la representación impide mayores precisiones. Por cierto, la reproducción del original puedan encontrarla aquí. Hay que mecionar también el Orfeo crucificado de Berlín que se dataría en el S III o IV pero que tiene el "problemilla" de que hay dudas fundadas acerca de su autenticidad.

El panorama puede parecer desolador porque entre dataciones dudosas, autenticidades inciertas y representaciones tan esquemáticas que más hay que imaginar que ver se nos cae casi toda la iconografía. No obstante, hay algo que considero importante remarcar, que pese a que las representaciones varíen mucho, todas coinciden en una cosa, el cuerpo no pende de la cruz. Nos hemos acostumbrado tanto a imágenes como la Crucifixión de Thomas Eakins (y traigo esta imagen a colación porque me parece una magnífica obra de arte) que se nos olvida que las representaciones más antiguas (además de las ya señaladas) como la Crucifixión con el ahorcamiento de Judas (de comienzos del S V en el Museo Británico) o la Crucifixión en el Evangelario de Rábula (del año 586 en la Biblioteca Laurenciana de Florencia) no presentan esa tipología.

Podemos dudar acerca del conocimiento real que tuvieran o no los artistas (sí, ya sé que considerarles como tales es excesivo porque la verdad es que interés iconográfico tienen mucho pero arte muy poco) anteriores o contemporáneos al S IV que las realizaron, pero ahí tenemos un primer motivo para la reflexión.

El segundo nos va a venir dado por varios textos de la patrística de los S II y III. Comencemos con Justino Mártir, concretamente con su obra Diálogo de Justino, filósofo y mártir, con el judío Trifón o, para ser más exactos, a su versión inglesa:

"Now, no one could say or prove that the horns of an unicorn represent any other fact or figure than the type which portrays the cross. For the one beam is placed upright, from which the highest extremity is raised up into a horn, when the other beam is fitted on to it, and the ends appear on both sides as horns joined on to the one horn. And the part which is fixed in the centre, on which are suspended those who are crucified, also stands out like a horn; and it also looks like a horn conjoined and fixed with the other horns."

A continuación un texto de san Ireneo de Lyon, Contra los herejes. Al refutar las teorías numerológicas (nada nuevo bajo el sol) de los gnósticos, dice:

"La forma de la cruz tiene cinco extremidades: dos a lo largo, dos a lo ancho y uno en medio, donde se clavan los clavos."

Como el traductor no parece haberse lucido precisamente, vámonos a la versión inglesa de la traducción latina del original griego hoy perdido (si es que ya se sabe que la Iglesia Católica tan malvada como siempre no se ocupó más que de la conservación de las obras de los suyos entre los que, por lo visto, no se contaba el santo obispo lionés que debía ser un mahometano avant la lettre -fin del modo irónico-):

"The very form of the cross, too, has five extremities, two in length, two in breadth, and one in the middle, on which (last) the person rests who is fixed by the nails."

Y como no hay dos sin tres, Tertuliano en su obra Ad nationes:

"But an entire cross is attributed to us, with its transverse beam, of course, and its projecting seat."

El original latino pueden encontrarlo aquí y reza:

"Sed nobis tora crux imputatur, cum antemna scilicet sua et cum illo sedilis excessu."

Estos testimonios confirman la existencia del sedile (que ya habíamos visto representado en los graffiti del Palatino y Pozzuoli) y convierten en improcedentes todas las afirmaciones del tipo "La Sábana Santa es auténtica porque en la Edad Media no se conocía que los crucificados eran clavados por las muñecas porque, en caso contrario, el peso del cuerpo desgarraría la palma de las manos". Los clavos de las manos (o los brazos o las muñecas) no eran un elemento sustentante, eran una forma de sujetar al reo para impedirle que decidiera ausentarse de su propia ejecución (algo que resultaría un tanto inconveniente) y, por tanto, podían introducirse en cualquier parte. De hecho podían ser combinados o sustituidos por cuerdas sin que pasara absolutamente nada ya que el peso del cuerpo recaería en el sedile. No obstante, eso mismo implica que tampoco podemos negar la autenticidad de la Sábana Santa por la ubicación de los clavos. Prescindamos de si es cierto o no que las heridas de los clavos de la figura de la Sindone aparecen en las muñecas (algo de lo que ya hablamos en su momento) porque el que no hubiera necesidad de que lo romanos crucificaran así a Jesús no quiere decir que exista la imposibilidad de que lo hicieran.

Si de los testimonios literarios e iconográficos no nos permiten más que tener una idea general del problema, ya es hora de que hablemos de Jehohanán. En 1968 se encontró en Giv´at ha-Mivtar al norte de Jerusalén el osario de Jehohanán ben Hagkol (hijo de Hagkol), un judío que había sido crucificado en el S I. Hasta la fecha es el único esqueleto de un crucificado que ha sido posible identificar como tal. La razón de que fuera posible conocer la causa de su muerte es sencilla, uno de los clavos no pudo ser extraído y continuaba en el lugar en el que fue introducido, en el calcáneo derecho. Como no tienen porqué saber anatomía, una fotografía les aclarará el asunto. A la izquierda tienen el hueso con el clavo tal y como fue encontrado y a la derecha la reconstrucción del cómo fue crucificado. Si unimos a esto el que no presentaba señales de heridas en los brazos ni en las manos, fue posible la reconstrucción de la crucifixión de Jehohanán. Tenemos que hacer el inciso de que si han contemplado imágenes como ésta son fruto de varios errores en la primera descripción de los restos, una mala reconstrucción del clavo (que exageró su longitud) hizo pensar que se había empleado sólo uno para atravesar ambos calcáneos y se creyó que había una melladura en el radio causada por un clavo. Hoy ambas cuestiones han sido corregidas en el sentido que ya les indicamos, un clavo para el calcáneo derecho (previsiblemente otro en el izquierdo) y ninguna herida en brazos, muñecas o mano. Si están más interesados en el tema, un artículo de Joe Zias les puede ayudar a aumentar su conocimiento sobre este tema.

Obviamente, esa crucifixión (me permito señalar que realizada en la misma zona y en la misma época -aproximadamente- que la de Jesús) no se parece en nada a ninguna de las representaciones iconográficas que hemos visto. ¿Quiere eso decir que esas representaciones no son fidedignas? Pues no, no quiere decir tal cosa porque hora es ya de decirlo (y si he tardado tanto en empezar a establecer conclusiones es porque antes debía presentar los elementos que permiten llegar a ellas) ¿puede alguien creer que existiera el manual "Aprenda a crucificar como Roma manda en cuarenta cómodas lecciones" (oferta especial, con el regalo de cuatro genuinos clavos homologados)? El problema, en mi opinión, está mal planteado. No debemos hablar de si la figura de la Sindone corresponde o no a la forma en que crucificaban los romanos sin antes determinar si existía una forma estándar de crucifixión entre los romanos. Sin ese paso previo, la discusión ulterior no tiene ningún sentido. Los testimonios que hemos visto apuntan a que no, a que los romanos no "tiraban de manual" a la hora de crucificar a nadie y que, por el contrario, se las componían como "Júpiter les daba a entender". Así lo indican el fragmento de Séneca ya citado sobre las distintas formas en que se crucificaba este otro de Flavio Josefo en La Guerra de los Judíos:

"So the soldiers, out of the wrath and hatred they bore the Jews, nailed those they caught, one after one way, and another after another, to the crosses, by way of jest, when their multitude was so great, that room was wanting for the crosses, and crosses wanting for the bodies."

Si tienen curiosidad, la versión original (bueno, la transcripción del original en griego) la tienen aquí aunque sólo sea para ver los errores de la ¿traducción? al castellano:

"Los soldados romanos ahorcaban a los judíos de diversas maneras; con ira y con odio, hacíanles muchas injurias: habían ya tomado tanta gente, que faltaba lugar donde poner las horas, y aun faltaban también horcas para colgar a tantos como había."

que pueden descargarse en esta dirección (no se lo recomiendo, pero ahí está).

En esta misma dirección, que no había una forma ortodoxa de crucificar, apuntan las diversas representaciones iconográficas que hemos visto. Por tanto, si no podemos sostener que la crucifixión se llevara a cabo de una única manera (más bien podemos defender lo contrario) ¿tiene algún sentido el preguntarse si la imagen de la Sábana Santa es una representación fiel de una crucifixión romana? Evidentemente no, pero de igual forma tampoco podemos afirmar que sea una representación no fidedigna.

Me imagino que después del rollo macabeo que han debido de padecer para llegar a este punto esperarían otra cosa, algo seguro en uno u otro sentido. Lo lamento mucho, pero creo que cuando no sabemos algo lo mejor que podemos hacer es confesar nuestra ignorancia al respecto.

Otro tanto sucede con el Sudario de Akeldama. Si el cuerpo de Jehohanán nos ofreció el testimonio de una crucifixión en la Palestina del S I, en una tumba de Akeldama (también en Jerusalén) se encontró un esqueleto cuyo entierro no se completó sin que sepamos las razones para ello (ya dijimos que el entierro judío en esa época suponía que tras la putefracción del cadáver los huesos se guardaran en una cista osario. Ese paso es el que no se dio en el entierro de la llamada -por obvias razones- Tumba del Sudario en Akeldama). Ese hecho es el que permitió encontrar en uno de los loculus del sepulcro un esqueleto cubierto aún con su mortaja. La datación por C-14 de la misma arrojó el resultado del S I d.C. es decir que nuevamente estamos en el mismo lugar y época de los acontecimientos narrados en los Evangelios.

Por si su comprensión lectora está por los suelos (lo contrario me extrañaría después del peñazo que les estoy dando) eso significa que tenemos un auténtico sudario judío del S I que podemos comparar con la Sindone que, si fuera auténtica, también sería una mortaja judía del S I. Comencemos por el principio, por la reconstrucción de cómo fue enterrado el cuerpo de la Tumba del Sudario que podemos encontrar aquí junto a parte inferior de la célebre miniatura de Giovanni Battista della Rovere (1561-1630) que reconstruye el entierro de Jesús a partir de la figura de la Sindone. Vale, un pintor milanés a caballo de los S XVI y XVII no parece, a priori, la persona más capacitada para esa tarea de reconstrucción pero, la verdad, es que tampoco hay otra posibilidad como podemos comprobar si observamos estas fotografías (correspondientes a los intentos de los Sres. Jackson y Jumper de demostrar la tridimensionalidad de la figura de la Sábana Santa) y en la que, dejando aparte la presencia de un cojín bajo la cabeza del "doble" de Jesús, no hay grandes diferencias con la imagen de della Rovere. Sin embargo, el cuerpo de la Tumba del Sudario no fue meramente colocado sobre una "sábana" que después se dobló sobre su cabeza para cubrirle la parte frontal del cuerpo sino que fue "empaquetado" (permítanme la expresión) con su mortaja. Ésta, en el caso de la Sábana Santa, es un lienzo de lino tejido en forma de sarga 3:1 mientras que el Sudario de Akeldama es un tejido simple de lana de extraordinaria calidad. Para que la figura de la Sábana Santa pudiera corresponder con el cuerpo yacente de Jesús la Sindone debía cubrir el cadáver sin que hubiera ninguna tela interpuesta mientras que en Akeldama existen restos de tejido de lino (además de la lana del propio sudario) que corresponderían a un pañuelo que cubría el rostro (es decir que existía un sudario propiamente dicho además de la mortaja). Si están más interesados en esta tema, pueden encontrar aquí una interesante entrevista realizada al profesor Gibson por Francesco Garufi (para liar más la cuestión idiomática, en italiano).

Llegados a este punto, uno puede sentir la tentación de gritar ¡Eureka! mientras corre en pelota por las calles de la ciudad satisfecho por haber demostrado la falsedad de la Sábana Santa pero permítanme recomendarles que no se pongan estupendos. Es obvio que entre el Sudario de Akeldama y la Sábana Santa hay inmensas diferencias pero al ser el Sudario de Akeldama un objeto único no sabemos si él mismo es una excepción o es la norma. El hecho de que la tumba se encuentre en Akeldama (además de otros indicios) permiten suponer que su propietario era un personaje muy rico o muy importante (y posiblemente ambas cosas) además de muy desgraciado (porque padecer lepra y morir de tuberculosis no me negarán que es tener muy "mala pata"). Presuponer, por tanto, que todos los entierros celebrados en Jerusalén en esa época contaban con una mortaja similar a la encontrada en la Tumba del Sudario me parece formar la argumentación cuando, como ya hemos dicho, el tejido de Akeldama era de extraordinaria calidad, seguramente importado y, sin duda, muy caro. Hemos tenido mucha suerte en dos ocasiones. Hemos podido determinar que Jehohanán murió crucificado porque la cabeza de uno de los clavos se dobló imposibilitando que éste fuera extraído del cuerpo. Se ha conservado un sudario judío del S I por las características extraordinarias del loculus en el que se encontraba además de por los factores desconocidos (¿miedo al contagio?) que condujeron a que no se celebrara el segundo entierro. ¿Podemos esperar más hallazgos similares que contribuyan a aclarar la cuestión? Pues será difícil que se produzcan.

No obstante, no está de más incidir en que si bien estos restos arqueológicos no demuestran la falsedad de la Sábana Santa por las razones que ya hemos indicado, es obvio que el hecho de que la forma de crucifixión ilustrada por la Sábana Santa ni siquiera se parezca a la que sufrió Yehohanán en la misma zona y aproximadamente en la misma época en que Jesús fue ejecutado, el hecho de que la Sindone ni siquiera se parezca al Sudario de Akeldama empleado en un entierro judío llevado a cabo en el mismo lugar y época en que fue sepultado Jesús no apuntan a la autenticidad de la Sindone y sí a todo lo contrario aunque, evidentemente, "apuntar a" no es sinónimo de "demostrar que".

Permítanme un último apunte, si todo lo que hemos visto no permite afirmar ni desmentir que la Sábana Santa sea auténtica, ¿lo convierte eso en inútil? En último término, si ya sabía desde un principio que la conclusión de esta historia es, precisamente, que no hay conclusión definitiva ¿por qué les he hecho perder el tiempo de esta forma? ¿Por qué he abusado de su paciencia hasta el extremo de que Catilina parezca un torpe aprendiz a mi lado? Abramos el modo autojustificación, primero porque encuentro que es un tema apasionante (el convertirlo en plúmbeo es culpa meramente de mi inmensa torpeza) y, segundo, porque lo que hemos visto, si bien no permite zanjar definitivamente el tema de la autenticidad o falsedad de la Sábana Santa (esto queda para cuando hablemos del C-14) sí permite dar el mentís a afirmaciones frecuentes en los sectores más disparatados de los partidarios y detractores de la autenticidad de la Sábana Santa. ¿Que alguien les quiere vender la moto que la crucifixión romana tenía que ser por huebos como se infiere de la representación de la Sindone? Pues los restos de Jehohanán dicen lo contrario. ¿Qué alguien les quiere vender la moto de que es imposible que Jesús fuera enterrado porque el destino de los cuerpos crucificados era necesariamente el quedar para "simiente de grajos"? Nuevamente los restos de Jehohanán lo desmiente. ¿Qué alguien les quiere vender la moto de que la Sábana Santa es, indudablemente, un típico sudario judío del S I? El Sudario de Akeldama contradice esa afirmación. ¿Que alguien les quiere vender la moto de que la Sábana Santa es imposible que sea auténtica porque los judíos empleaban únicamente vendas para fajar a los cadáveres? El Sudario de Akeldama nuevamente lo desmiente.

Si París bien vale una misa y hasta una novena a san Policarpo anocoreta, virgen y mártir, el tener más elementos que nos ayuden a intentar diferenciar no sólo lo verdadero de lo falso sino también lo posible de lo improbable quizás valga el peñazo que les acabo de endilgar.

Y ahora volvamos a la crítica del libro La sábana santa ¡vaya timo! que ya era hora.

 

Nueva concesión del premio Favila el Osado (junio 2008)

 

No sé si a Vds. les pasará lo mismo, pero últimamente no sé si soy yo o si soy Alicia en el País de las Maravillas. No, no estoy pensando en términos políticos y económicos (que darían muchas horas de conversación pero que no son el tema de este blog) sino en cuestiones históricas. Que estamos avanzando como los cangrejos resulta bastante evidente, pero ni en mis peores sueños esperaba encontrarme con una serie de dìsparates como los que encadena un periódico de tirada nacional y que han conseguido, a dos de junio, que esté seguro de que nadie va a conseguir superar el listón de barbaridades históricas al menos en este mes (sí, a veces soy muy optimista).

Pues eso, como ejemplo de lo bien que va en España el conocimiento de esta disciplina apasionante a la que llamamos Historia, otorgamos nuestro infamante galardón a El Mundo por su fastuosa reescritura de la Geografía y la Historia de Egipto perpetrada en este artículo y publicada, para más INRI, en su sección de Ciencia. Ignoro si el escribidor de tal cúmulo de despropósitos sabe o no algo de Ciencia, pero de Historia, evidentemente, está pez.

Tiene su gracia (no sé dónde, pero seguro que alguien que no sea de natural adusto como yo es capaz de encontrarla) que confundan la presentación de un documental para el Canal de Historia (ése del que prefiero no escribir lo que pienso porque, en caso, contrario, podrían pensar que padezco del síndrome de Tourette) con la revelación de un descubrimiento histórico, pero es exactamente lo que han hecho. ¿Que no pueden creérselo? Véamoslo. La noticia viene encabezada por esta ditirámbica expresión:

"HISTÓRICO HALLAZGO ARQUEOLÓGICO"

al que sólo falta un redoble de tambor y el acompañamiento de fanfarrias para que parezca aún más enjundiosa. La realidad, en el cuerpo de la noticia es otra:

"añadía en la presentación internacional del documemental ’La pirámide perdida’, una película rodada durante tres años de excavaciones por Canal Historia, que podrá verse en septiembre en España."

Lo del "documemental" [sic, con un par] debe ser un documento relacionado con la fabricación del queso Emmental, querido Watson o algo parecido, pero el hecho de que se haga referencia a "tres años de excavaciones" debiera haber hecho pensar a alguien (últimamente me pregunto no si existe vida inteligente extraterrestre sino si existe vida inteligente terrestre) que tal vez esto no es ninguna novedad.

Bueno, el tribulete de turno podía estar un poco espeso (como el chapapote del Prestige, más o menos) para no darse cuenta de ello y más aún para pasar por alto este otro párrafo:

"Durante los 12 últimos años hemos excavado allí..."

o, incluso suponer, que hasta hoy no se habían dado cuenta de que estaban excavando los restos de una pirámide (si es que ya se sabe que hay de cada egiptólogo despistado...) o que, sabiéndolo, habían decidido guardar el secreto por vaya Vd. a saber qué ocultas razones (seguro que habían encontrado los restos de un UFO estrellado o el cadáver momificado de un gris con casco, escudo y porra antidisturbios incorporado).

Todo eso pudo pasar (o no pasó) por la cabeza del gacetillero autor de este desaguisado pero más grave es que, en realidad, no tiene ni puta (perdón a las meretrices que bastante tienen con lo suyo como para cargar también con las culpas de las demás profesiones) idea de lo que está hablando e, incluso peor, que no se ha preocupado de documentarse siquiera de forma mínima. ¿Que estoy siendo excesivamente duro? Bien, vamos a hacer una cosa dificilísima (más o menos como cuadrar el círculo) nos vamos a Google, escribimos "piramide de Djedefre" y le damos a buscar. Uno de los primeros enlaces que aparecen es éste. Continuamos con nuestra tarea complejísima (como explicar el misterio de la Santísima Trinidad, más o menos) pulsamos en el enlace, lo leemos y ¡sorpresa!:

" La pirámide de Djed-ef-re se encuentra situada a unos 8 kilómetros de Guiza, en una colina rocosa de Abu Rowash, a 30º 01´56´´ N y 31º 04´30´´ E . Su nombre original “La pirámide que es la estrella-Sehedu” fue objeto de atención por parte de Perring, Lepsius y Petrie pero no fue hasta la excavación de los años 1901 a 1902 por el Instiut francais d`Archèologie Orientale (IFAO) en la que se pudo descubrir la identidad real del propietario de la pirámide, leído entonces como Didoufri."

El autor de esta página, el Sr. D. José Casal Lora sabe de lo que está hablando y, me permito suponer, se estará desternillando de risa al leer cosa como el titular de esta noticia de rigurosa actualidad:

"La cuarta pirámide del Valle de Giza"

Bien, de momento nos hemos enterado de que la pirámide de Djedefre ni ha sido descubierta ahora ni cosa que se le parezca porque ya fue excavada hace más de un siglo y que, además, tampoco está en Giza y sí en Abu Roash, a ocho kilómetros en dirección norte. Un par de fallos cualquiera los tiene (y si no mírenme y lo podrán confirmar) y aunque nos hayan querido vender la moto del descubrimiento (que no es tal) de una pirámide en Giza (que no está allí) tal vez el resto de la información sea más acertado ¿no? ¿Cómo se lo diría de forma educada? Ni de coña marinera.

¿Cuántas pirámides hay en la meseta de Giza? Si alguien está pensando "¡Yo lo sé! Tres, las de Keops (Jufu), Kefrén (Jefre) y Micerinos (Menkaure)" que vuelva a pensar la respuesta porque no es así. El término pirámide se refiere a una construcción cuya forma semeja la del cuerpo geométrico homónimo y no tiene nada que ver con su tamaño. De hecho, en Roma se conserva la Pirámide de Cayo Cestio y la llamamos así pese a que comparada con las grandes pirámides egipcias parece una pirámide pitufa. Si ahora repetimos la pregunta ¿saben la respuesta?. Centrémonos sólo en las pirámides faraónicas de Giza. El complejo funerario de Jufu presenta la Gran Pirámide (El horizonte de Jufu) además de los restos de una pirámide satélite recientemente descubierta (en 1991) y las llamadas pirámides de las Reinas (son tres y pertenecían a Heteferes, Meritires y Henutsen). El complejo de Kefrén presenta su pirámide (Jefre es grande) y una pirámide satélite. El complejo de Micerinos presenta su pirámide (Menkaure es divino), una pirámide de culto y dos pirámides llamadas de las Reinas de las que una, la mayor, se atribuye a la esposa real Kamerernebty II. Si no me equivoco al contar (no se crean, que esto tiene su complicación) me salen once pirámides, así que aunque ahora hubieran descubierto una más en Giza no sería la cuarta sino la duodécima (o la doceava si lo dice algún político español muy culto él).

¿Más errores? Pues sí. Ya que hemos empezado no es cosa de dejarlo a medias:

"La destruyeron los romanos para utilizar sus piedras en El Cairo"

Guau. El único problemilla es que hemos visto antes, en el artículo del Sr. Casal Lora, esta afirmación:

"Pietrie ya comentaba que en su tiempo le informaron que salían a diario de entre 250 a 300 camellos cargados de piedras de la pirámide,"

Aunque Flinders Petrie muriera anciano y ya hace tiempo (en 1942) la época romana le pillaba bastante lejos. No, no es que los romanos no tuvieran responsabilidad en la destrucción de la pirámide de Djedefre porque sí la tuvieron. Por ejemplo, y sin duda, fueron los culpables de la destrucción de las estatuas del Horus y ya se sabía que tuvieron un asentamiento en el complejo funerario de Djedefre para, supuestamente, "reaprovechar" (precioso eufemismo muy empleado en Arqueología e Historia del Arte para no tener que decir "robar" que suena peor) los materiales de construcción empleados en la pirámide y construcciones anexas, pero tampoco es cuestión de echarles toda la culpa cuando la rapiña de Abu Roash todavía se producía en el S XIX. De hecho, en el artículo el Sr. Hawass dice:

"Sus piedras fueron utilizadas durante siglos para construir en El Cairo"

(Esto de hacer titulares llamativos que luego son contradichos -¿o eran contradecidos?- por la propia información es una mala praxis cada día más frecuente. La prensa del cuore y las gónadas procreativas está haciendo escuela).

"Fue levantada con caliza y granito rojo de Asuán, como la de su padre. El material llegaba desde 800 kilómetros de distancia por el Nilo y alcanzó Abu Rawash a través de grandes canalones."

¿Perdón? Vale, el granito rosa o rojo llegaba desde Asuán pero la caliza no. La de su Sr. papá (Keops) procedía de la propia Giza (era bastante mala) y la de mejor calidad (que se empleó para el revestimiento de la Gran Pirámide) de las canteras de Tura, a 13 kilómetros de Giza y a 21 de Abu Roash. Por cierto, cuando tengan un momento me expliquen eso de que las piedras alcanzaron "Abu Rawash a través de grandes canalones" porque no termino de pillar qué demonios han querido decir.

¿Algo más? Pues sí:

"La pirámide estaba recubierta de granito pulido y por una aleación de oro, plata y cobre que brillaban al sol en señal de poder"

Me temo que aquí han vuelto a entender algo mal. La idea de una pirámide recubierta de una aleación de oro, plata y cobre resulta de los más espectacular, pero pueden olvidarse de ello. Lo que se recubría con metales era el piramidón o piramidión no la pirámide entera.

En fin, que con estos antecedentes no me sorprendería encontrarme mañana con unos titulares que rezaran:

"Última hora. Magnicidio en los EEUU. El presidente McKinley ha sido asesinado. Se sospecha de Atila el Huno."

o cualquier disparate similar.

Pues eso, que para El Mundo, 20 minutos, Onda Cero... y los demás medios que se han tragado esta parida nuestro galardón con el regalo de un detector de neutrinos de bolsillo con el ruego de que la próxima vez piensen que el mero hecho de que hayan descubierto que la pirámide de Djedefre era más alta que las de Giza ya es suficiente noticia como para "embellecerla" de mala manera.

 

Inauguramos una nueva sección (VIII-b)

Viene de aquí

Habíamos dejado al Sr. Ares exponiendo las pruebas que demuestran (en su opinión) que la Sábana Santa es falsa. Después de las cuestiones iconográficas, ahora llega el turno del tejido. ¿Qué dice D. Félix al repecto?

"En el propio lienzo, sin necesidad de tener en cuenta la figura representada, hay suficientes indicios que llevan a pensar que la sábana es un fraude." (Pág. 82)

Muy bien. ¿Cuáles son esos indicios?

"Para empezar es demasiado grande. Existen piezas de la época de Cristo de ese tamaño, por ejemplo en ciertas momias de Egipto y la región peruana de Paracas. Pero son piezas rarísimas, utilizadas sólo para la realeza, pues es muy difícil realizarlas en un telar vertical. Por otra parte, los Evangelios dicen que Jesús era pobre, así que parece incoherente pensar que fuese envuelto con una tela de reyes."

¡Vaya por Dios! Comencemos por el principio, en los Evangelios no se dice que Jesús era pobre. Sí lo era su familia cuando él nació porque en su presentación hicieron la ofrenda de los pobres, dos tórtolas o dos pichones (Lucas, 2, 21-24) pero la situación económica de Jesús cuando comenzó su vida pública es desconocida. Por sus propias palabras contra los ricos (Mateo, 19, 23-24) y su declaración de que no tenía dónde reclinar su cabeza (Mateo, 8, 20) podemos suponer que no era rico pero en los Evangelios también aparecen seguidores de Jesús adinerados como Zaqueo (Lucas, 19, 1-10) al que el propio evangelista califica de muy rico. Por otra parte, por el episodio de los panes y los peces nos enteramos de que era Jesús el que compraba la comida para sus seguidores (Juan 6, 4-5) lo que, milagros aparte, no debía resultar barato máxime cuando Jesús era acusado por sus enemigos de comilón y borracho (Mateo, 11, 19) además de amigo de recaudadores (en el mismo pasaje). Esto hace pensar que Jesús manejaba sumas importantes de dinero si bien podemos admitir que no lo consideraba como de su propiedad ya que era Judas el que manejaba la bolsa común (Juan, 13, 29-30).

No obstante, la situación económica de Jesús no es importante en esta cuestión (y esto se le olvida al Sr. Ares) porque su mortaja no la compró él ni ninguno de los Doce puesto que Jesús estaba muerto (lo que debo confesar me parece una justificación óptima para que no lo hiciera) y los Apóstoles se mantenían alejados (Lucas, 23, 49) presumiblemente por miedo de acabar en la cruz aunque en Juan, 19, 25-27 se da otra versión. Sea cual fuera la verdad, los cuatro Evangelios coinciden en que el que se encargó del entierro fue José de Arimatea (Mateo, 27, 57-61; Marcos, 15, 42-46; Lucas, 23, 50-56 y Juan, 19, 38-39 en este último en unión de Nicodemo). Ya hemos hablado del enigmático José de Arimatea aunque, tal vez, no esté de más el volver a hacerlo relacionándole con algunos problemas que plantean las narraciones evangélicas sobre Jesús. Por descontado, dado que este blog trata de Historia y no de Teología, vamos a hablar de una persona a la que conocemos como Jesús de Nazaret. Si para Vds., en virtud de sus creencias, esa persona era además dios me parece muy bien, pero aquí no vamos a tomar en consideración ese tema. De igual forma voy a tratar a los Evangelios como documentos históricos. El que para Vds., nuevamente en virtud de sus creencias, sus autores puedan estar iluminados por el Espíritu Santo es algo que me parece muy bien, pero tampoco vamos a considerar esa hipótesis.

Las narraciones evangélicas de la Pasión están equivocadas en un punto crucial. Con independencia de que Jesús pudiera caer más o menos bien dentro del Sanhedrín, con independencia incluso de que algunos miembros del sacerdocio judío pudieran haber conspirado contra Jesús y buscado su muerte, Jesús fue juzgado y ejecutado por romanos, concretamente por el prefecto de Judea, Poncio Pilato. Fue condenado a verbera (flagelación) no para intentar inspirar lástima a los judíos como parece sugerir Juan (Jn. 19, 1-5) sino como castigo previo a la crucifixión. Ya hemos visto algunas cuestiones relativas a esta forma de ejecución y concuerdan con los relatos evangélicos (al menos, con alguno de ellos puesto que ya hemos visto que divergen entre sí en algunos puntos). Condujo el patíbulo al lugar de ejecución fuera de los límites de la ciudad y, posiblemente, llevaba también el titulus que se fijó en la cruz, indicando el porqué de su muerte, por haberse proclamado rey de los judíos, es decir, que se le crucificó por sedición, no por motivos religiosos. Si tenemos esto muy claro, que los Evangelistas que se estaban dirigiendo a un público romanizado hicieron todo lo posible para culpabilizar a los judíos y exculpar a los romanos, tenemos que dirigir una nueva mirada a las relaciones de Jesús con los dirigentes judíos.

Si como yo han sido educados como católicos recordarán múltiples pasajes evangélicos en los que Jesús pone "como chupa dómine" a los fariseos, a los sacerdotes... y casi a todo "bicho viviente" que tuviera importancia en la sociedad judía. Si no es el caso, en Mateo 23, 1-36 podrán encontrar un ejemplo de ello. En los últimos años, la creciente preocupación por conocer la sociedad, la religiosidad... de la época (lo que, por supuesto, conlleva la necesidad de saber cómo pensaban los judíos) ha dado pie a una suerte de ecumenismo. Los exégetas cristianos (por citar dos ejemplos punteros, Crossan y Meier) han comenzado a relacionar las enseñanzas evangélicas con la religiosidad judía. Por parte judía autores como Vermes han hecho lo propio. Frente a la visión tradicional de Jesús y sus seguidores enfrentados casi violentamente (y a veces sin el casi) con fariseos, letrados... surge una nueva interpretación mucho más conforme a la realidad histórica, un Jesús próximo a algunas corrientes religiosas del propio judaísmo, concretamente a la interpretación liberal de las Escrituras practicada por los fariseos de la Escuela de Hillel. De hecho, el sentido de una de las frases más célebres de Jesús, "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mc. 12, 31), la fraternidad humana, está ya implícita en una conocida máxima del rabino Hillel: "No hagas a los demás lo que tú odias (que te hagan)". Al igual que para Jesús, su antecesor Hillel consideraba que el amor a Dios y a los hombres eran lo fundamental para un judío y que todo lo demás eran notas a pie de página.

No obstante, y pese a que la Escuela de Hillel era la corriente que terminó siendo mayoritaria, no era la única. Sabemos que incluso dentro de los fariseos había una corriente más rigorista, la Escuela de Shammai y que las disputas entre ambas aparecen por doquier en los tratados talmúdicos incluso en temas tan nimios aparentemente como si el día de su boda se podía decir a una novia poco agraciada que era, en realidad, hermosa (evidentemente detrás de estas polémicas que parecen de tipo bizantino se escondía algo de inmensa importancia, la interpretación de la Ley). Si dentro del fariseísmo existían disputas, se pueden imaginar lo que sucedía con otros grupos como los Saduceos, los Esenios y los Zelotes. De ellos, los saduceos controlaban el sacerdocio del Templo mientras el Sanhedrín en esta época (cc. el año 30) estaba dominado por los fariseos de la Escuela de Shammai lo que no quiere decir que no existieran miembros de otras tendencias. En principio tanto saduceos como fariseos rigoristas eran dos de los blancos favoritos de las puyas de Jesús y, por tanto, posiblemente no sintieran una inmensa simpatía por él. Eso no obsta para que los fariseos de la Escuela de Hillel pudieran verle con mejores ojos en ese momento (otra cosa es lo que terminó pasando cuando los seguidores de Jesús poco a poco fueron elaborando una teología ajena al judaísmo). Una vez que hemos bosquejado la situación podemos volver a José de Arimatea.

Desde el primer evangelio que conocemos, el de Marcos, su figura resulta extraña hasta el punto de que para algunos exégetas es una pura invención, un personaje creado para evitar a los cristianos el "sofocón" de que Jesús o no hubiera sido enterrado o lo hubiera sido por sus enemigos. No obstante, eso no explica porqué Marcos afirmó que José era un distinguido senador (al parecer, quería decir que era un miembro del Sanhedrín) y seguidor de Jesús. Lo primero era innecesario porque Marcos podía haberse limitado a señalar que José solicitó y obtuvo el cuerpo de Jesús (que, por cierto, es lo que hizo Mateo) lo que le hubiera ahorrado el incurrir en una grave contradicción: En Mc. 14, 53 dice que se reunieron todos los sumos sacerdotes, los senadores y los letrados y en Mc. 14, 65 asegura que todos, sin excepción, pidieron la pena de muerte. Si eso fuera cierto, implicaría que José de Arimatea también pidió la ejecución de Jesús lo que le convertiría en un muy curioso seguidor de éste.

No obstante, ya dijimos que la supuesta condena del Sanhedrín es un disparate y lo es por varias razones:

Todo el proceso (según la descripción evangélica) hubiera sido, desde el punto de vista de las leyes judías, ilegal.

Si Jesús hubiera sido juzgado y condenado a muerte por un tribunal religioso judío no hubiera sido crucificado porque esa forma de ejecución (como ya vimos en su momento) no estaba contemplada por las leyes judías.

Si la descripción de lo que dijo Jesús en el juicio es verídica, no hubiera podido ser condenado por un tribunal religioso porque de sus palabras no se desprende ningún delito.

Por tanto, o no existió tal juicio o, si lo hubo, Jesús no fue condenado. Eso explicaría porqué sus enemigos tuvieron que enviarlo a Pilato con una acusación que nada tenía que ver con la religión, la de afirmar que se proclamaba rey de los judíos. Si aceptamos esto, que la condena por el Sanhedrín es un invento de los Evangelistas por una razón obvia, exculpar a los romanos de su muerte, la contradicción que hemos visto relacionada con José de Arimatea desaparece.

Por supuesto, no podemos saber con certeza si realmente existió José de Arimatea y si era realmente discípulo de Jesús y miembro del Sanhedrín porque falta cualquier tipo de confirmación histórica ajena a los Evangelios. Ni en los escritos judíos ni en el resto de la literatura cristiana (con excepción de los Apócrifos) aparece ninguna noticia sobre él al margen de ésta, que fue él el que reclamó el cuerpo de Jesús y lo enterró, pero lo que hemos visto hace creíble que existiera un miembro del Sanhedrín (llamárase José de Arimatea o de otra forma cualquiera) que sintiera simpatía por Jesús y que, tras su ejecución, se ocupara de ofrecerle un entierro según las costumbres judías.

No obstante también existe otra posibilidad, que después de la ejecución el Sanhedrín se ocupara de hacerlo enterrar porque ésa es la ley judaica. No tendría porqué existir ningún tipo de simpatía, sencillamente cumplían con una obligación, la de no dejar el cuerpo de un ejecutado sin sepultura.

¿Y los romanos? ¿Aceptaban entregar los cuerpos de los ejecutados en vez de dejarlos en la cruz como advertencia a los que tuvieran ganas de imitar a los reos? Veamos qué dice al respecto Filón de Alejandría en su obra In Flaccum:

"I omit to mention, that even if they had committed the most countless iniquities, nevertheless the governor ought, out of respect for the season, to have delayed their punishment; for with all rulers, who govern any state on constitutional principles, and who do not seek to acquire a character for audacity, but who do really honour their benefactors, it is the custom to punish no one, even of those who have been lawfully condemned, until the famous festival and assembly, in honour of the birth-day of the illustrious emperor, has passed. But he committed this violation of the laws at the very season of this festival, and punished men who had done no wrong; though certainly, if he ever determined to punish them, he ought to have done so at a subsequent time; but he hastened, and would admit of no delay, by reason of his eagerness to please the multitude who was opposed to them, thinking that in this way he should be able, more easily, to gain them over to the objects which he had in view. I have known instances before now of men who had been crucified when this festival and holiday was at hand, being taken down and given up to their relations, in order to receive the honours of sepulture, and to enjoy such observances as are due to the dead; for it used to be considered, that even the dead ought to derive some enjoyment from the natal festival of a good emperor, and also that the sacred character of the festival ought to be regarded. But this man did not order men who had already perished on crosses to be taken down, but he commanded living men to be crucified, men to whom the very time itself gave, if not entire forgiveness, still, at all events, a brief and temporary respite from punishment; and he did this after they had been beaten by scourgings in the middle of the theatre; and after he had tortured them with fire and sword;"

Filón está hablando de su propia ciudad, Alejandría, y de las fiestas por el natalicio del Emperador, pero el establecer un paralelo con Jerusalén y la Pascua no parece aventurado en exceso. No, no es que Pilato sintiera ningún respeto con las creencias judías (si sólo tienen sobre el prefecto de Judea la visión que nos dan los Evangelistas, les aconsejo que la contrapongan con lo que de él dicen Flavio Josefo en sus Antigüedades Judías y Filón de Alejandría en su Embajada ante Cayo) y sí todo lo contrario, pero Pilato no era imbécil. Ostentó durante cerca de una década (del año 26 al año 36) uno de los cargos más complicados del Imperio, el de prefecto de una zona tan convulsa como Judea (y, por si fuera poco, además tenía poderes sobre Samaria e Idumea). El incidente de las efigies imperiales nos muestra tanto lo bueno como lo malo del personaje. Creó, por prepotencia o por desconocimiento, el problema al empeñarse en colocar en Jerusalén las esculturas de Tiberio. Cuando se encontró con la protesta multitudinaria amenazó con una matanza, pero, en realidad, supo ceder y terminó devolviendo las efigies a Cesarea. Posteriormente, cuando se encontró con la protesta por el empleo de los fondos del Templo para la construcción de un acueducto, no redujo a la multitud a sangre y fuego (ni siquiera cuando fue vejado por los "manifestantes") sino que infiltró en ella a soldados "disfrazados" de civiles que ocasionaron a garrotazos los tumultos que acabaron por dispersar la "concentración". Incluso el episodio que supuestamente le costó el cargo, el incidente con los samaritanos en el monte Garizín, no parece, aunque fuera muy sangriento, que pueda ponerse como ejemplo de que Pilato fuera un loco o un incompetente puesto que se había reunido en una aldea llamada Tirazana un gran número de samaritanos armados bajo el mando de un iluminado que decía iba a encontrar unas reliquias mosaicas escondidas en la cima del Garizín. Como no parece que las armas sean necesarias para excavar en un monte, esa reunión se parecía mucho a una rebelión y como tal la trató Pilato. Las protestas de los notables samaritanos ante el recién nombrado gobernador de Siria (y, como tal, superior inmediato de Pilato) Lucio Vitelio hicieron que éste ordenase a Pilato acudir a Roma para responder ante Tiberio y nombró en su (de Pilato) lugar a su (de Vitelio) amigo Marcelo (y si esto no es aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para promocionar a un amigo se le parece mucho). Lo único que se sabe de Pilato después de esto es que cuando llegó a Roma no había nadie ante quién rendir cuentas porque Tiberio había fallecido. ¿Qué clase de hombre era, pues, Pilato? Aunque lo que sepamos sea muy poco, parece que era el típico legado romano, dispuesto a convertir a sus gobernados a la "romanidad" aunque éstos no estuvieran por la labor y que, para ello, estaba dispuesto a actuar como fuera preciso. Sin embargo, tampoco parece que perdiera el sentido de la proporción o que fuera un loco sediento de sangre. Emplea la fuerza si es necesario pero no de forma desmedida.

Todo ello permite arrojar nueva luz sobre los acontecimientos de Pascua. Si Pilato sospechó (y razones no le faltaban para ello cuando entre los seguidores de Jesús había zelotas, poseían armas, el alboroto en el Templo con la expulsión de los mercaderes...) por sí mismo o inducido por notables judíos, que en Jesús anidaba el germen de una rebelión actuaría con rapidez y contundencia, pero una vez yugulado ese peligro ya no había motivo para irritar a los judíos negándoles el seguir sus costumbres funerarias. No, no es una cuestión de bonhomía sino de interés personal. ¿Les suena la expresión cursus honorum? Aunque hoy, cuando cualquier chiquilicuatre puede llegar a ocupar cargos como Presidente de Gobierno o Ministro sin un bagaje de servicio público previo, nos parezca extraño, en Roma a finales de la época republicana y durante buena parte del imperio el desempeño de las altas magistraturas exigía el haber desempeñado con eficacia cargos menores. Vale, reconozco que la realidad no era tan bonita como la teoría y que el "enchufe" imperial podía lograr el "milagro" de saltarse alguno de los pasos previos, pero aunque no era perfecto era un buen sistema porque lograba (con frecuencia) que los imbéciles, los inútiles... no accedieran a cargos en los que podían causar un daño importante a la República puesto que sus defectos quedaban en evidencia con anterioridad. No, tampoco se crean que Roma estaba regida por los individuos que habían demostrado ser más capaces para ello porque había dos cursus honorum distintos, el senatorial (para la clase alta-pero-alta-de-verdad) y el ecuestre (para la clase alta-pero-menos) con lo que, en realidad, era patrimonio de unos pocos, pero, pese a esas limitaciones, el número de aspirantes era superior al de cargos así que el tener un expediente "limpio como una patena" era necesario para acceder a los nombramientos que todos deseaban, el consulado y la censura -en época republicana- y los gobiernos provinciales para los senatoriales, y las prefecturas de Roma y Egipto para los ecuestres. Esta progresión en la importancia de los cargos ligada a la eficacia con las que se hubieran desempeñado los puestos (civiles y militares) inferiores es el cursus honorum y para las familias romanas (tanto para las de rancio abolengo -patricias- como para las recién llegadas) era su objetivo vital. El cag... perdón, el equivocarse en el desempeño de los cargos inferiores suponía el fin del cursus honorum. Evidentemente, en Roma no eran muy proclives a considerar como un éxito en la gestión de un prefecto el encontrarse con una rebelión en toda regla y más si pensaban que había sido ocasionada por la torpeza de su legado (de hecho el incidente de Samaria posiblemente supuso el fin de la carrera de Pilato porque no sabemos que le fuera confiado ningún cargo más, ni muy ni poco importante).

Como verán, voy superándome. Todo este latazo sencillamente para ver si es posible que Jesús fuera amortajado con una tela de alto precio mejora mi plusmarca verborrágica habitual y, además, para no llegar a ninguna conclusión definitiva porque de las dos opciones que teníamos, que José de Arimatea (o como se llamase) fuera un simpatizante de Jesús o que, sencillamente, estuviera cumpliendo una obligación religiosa, no podemos demostrar que ninguna de ellas sea cierta. Personalmente me inclino por la segunda porque estimo que es la más probable pero si Vds. considerasen que mayor probabilidad no es sinónimo de certeza tendrían toda la razón. Si la cuestión fundamental para poder responder a la pregunta de si resulta creíble que la mortaja de Jesús fuera un tela "para ricos" no puede ser resuelta porque ignoramos el motivo que tuviera José de Arimatea para enterrar a Jesús ¿podemos afirmar que el hecho de que la Sindone es un tela que habría tenido un alto coste en tiempos de Jesús prueba que es falsa? Pues el Sr. Ares sí puede porque lo acaba de hacer y nuevamente se ha equivocado.

A continuación más de lo mismo:

"Entre los siglos XI y XII se inventó y popularizó en Europa el telar horizontal, que permitía hacer telas de mayor anchura y longitud." (Pág. 83)

Tengamos un rasgo de generosidad con el Sr. Ares, admitamos que lo que el dice sea cierto (luego veremos que ni siquiera eso). Si como antes ha asegurado en el Antiguo Egipto se hacían telas del tamaño de la Sindone (e incluso mayores, apunto) ¿qué se supone que prueba que el telar horizontal no se inventara hasta los S XI-XII? Salvo que pensemos que los egipcios hacían milagros, es obvio que ese tipo de telares no es imprescindible para confeccionar lienzos de tales dimensiones. Vale, en un telar vertical puede resultar más complicado pero no es imposible. Si no hay imposibilidad ¿qué prueba esto? Pues nada. Si hay telas de esas dimensiones sencillamente no puede pretenderse que la Sábana Santa "es demasiado grande".

No obstante, para desestimar tal afirmación ni siquiera es necesario el raciocinio porque la afirmación del Sr. Ares es, sencillamente, errónea. ¿Les suena de algo la XI Dinastía? Como me imagino que no, les aclaro que los faraones de la XI Dinastía gobernaron Egipto desde el 2134 al 1991 antes de Cristo. Pues muy bien ¿y? Pues que en esa época (circa 2000, para ser más preciso) vivió el canciller Meket-Re o Meketre. Vale, pues nos alegramos mucho ¿y? En su tumba se localizaron unas miniaturas realizadas en madera pintada que representan escenas de la vida cotidiana como el trabajo en un granero, barcos, un jardín, carpinteros... pero la que nos interesa es ésta, la de unas tejedoras en la que se representan no uno sino dos telares horizontales ¡3000 años antes de que (según el Sr. Ares) se inventaran! Para habernos matado...

Por supuesto, eso explica el porqué se han encontrado telas egipcias de gran tamaño. Sencillamente, sí conocían el telar horizontal. En fin, después de esa reescritura de la historia de la tecnología, D. Félix vuelve a liarse (en su descargo, permítanme añadir que esa confusión es generalizada en páginas pro-autenticidad de la Sábana Santa) en esta ocasión con las fibras de algodón que encontró Gilbert Raes y las lecturas que pueden hacerse de ellas:

"En los exámenes llevados a cabo por las Comisiones que oficialmente estudiaron la sábana en 1969 y 1973, el mencionado Gilbert Raes, del instituto de Tecnología Textil de Gante, descubrió entre las fibras de lino de la sábana unas diminutas trazas de algodón. Esto sugirió que la sábana podría haber sido tejida en un telar en el que previamente se utilizó algodón." (Pág. 83)

En realidad, esas trazas no tendrían porqué provenir de haber sido tejidas en un telar empleado previamente para confeccionar telas de algodón porque podían de contacto durante el transporte, de almacenaje en un mismo lugar... como vemos, el pretender sacar conclusiones de ello (a favor o en contra de la autenticidad) es muy arriesgado, pero podemos ahorrarnos la discusión al respecto porque estudios más recientes han demostrado que no en toda la Sindone aparecen esas fibras de algodón (para ser más precisos de la variedad Gossypium herbaceum) por lo que posiblemente sean fruto de una contaminación moderna porque pese a que algunos sindonólogos afirmen sobre la variedad Gossypium herbaceum las cuestiones más peregrinas, la verdad es que continúa cultivándose hoy en día en todo el mundo (bueno, en todo el mundo en el que se puede cultivar algodón, claro).

Esto me ahorra el recordar que el Gossypium herbaceum fue la variedad que los musulmanes introdujeron en Sicilia en el S IX y en España en el X así que aunque fuera cierto lo del telar que hilaba algodón de esta variedad y lino me van a decir qué se supone que prueba eso sobre su procedencia, datación y, por tanto, autenticidad. Si de momento estamos pinchando en hueso, el Sr. Ares se muestra acertado a continuación:

"Al considerar el tejido de la sábana en sí, observamos que posee un entramado de lino cruzado en diagonal, una sarga de tres a uno que forma punto de espiga. Esto ya es sospechoso, puesto que la mayoría de los lienzos del tiempo de Jesucristo, sean romanos, egipcios o palestinos, eran tejidos de entramado simple (tafetán). (Pág. 83)

En efecto, ése el caso, por ejemplo, del Sudario de Akeldama del que hablamos recientemente. No obstante, les supongo familiarizados con las afirmaciones de algunos sindonólogos acerca de que en Qumrán se han encontrado telas similares a la Sábana Santa, que la sarga 3:1 era un tejido típico de la época de Jesús... ¿Qué hay de cierto en ello? Pues como D. Félix nuevamente no dice nada al respecto, permítanme que yo sí lo haga. Yohanan Aharoni al frente de un equipo de arqueólogos exploró en 1953 las cuevas de la región de Nahal Hever. En una de ellas localizó un tejido de lana amarilla en sarga 2:1. Esto es lo que, según algunos sindonólogos, es una tela similar a la Sindone aunque no coincidan ni el material (lana en vez de lino) ni la forma de tejido (2:1 en vez de 3:1).

Por mucho que nos quieran convencer de lo contrario (por supuesto, "convencer" sin aportar nada a la discusión) la única tela similar a la Sábana Santa, (realizada en lino y tejida en sarga en espiga 3:1) no proviene de la Palestina del S I porque está datada circa el 1300. Se trata de esta tela del Victoria & Albert Museum y que fue publicada por Donald King y Santina Levey en su libro The Victoria & Albert Museum´s textile collection. Embroidery in Britain from 1200 to 1750 (que si están interesados puede adquirirse aquí).

No obstante, permítanme recordarles que no existe la imposibilidad de que en el S I se fabricase una pieza similar a la Sábana Santa. Sencillamente no tenemos pruebas de que así fuese porque no se ha conservado ningún ejemplar, pero dado el carácter frágil de los tejidos eso no significa necesariamente que no existiese. Nuevamente no podemos (yo al menos no puedo) decir que eso demuestra que la Sábana Santa es una tela de la Edad Media, pero sí apunta a esa datación y lo que sí hace es dar el mentís a las afirmaciones de que ese tipo de telas son características de la Palestina del S I y que no existían en la Europa del S XIV.

Con esto damos por concluido (por ahora) el tema textil y siguiendo la obra del Sr. Ares La sábana santa ¡vaya timo! tendremos que hablar de la anatomía de la figura del supuesto Jesús. Quede esto pendiente para la próxima entrega.

Continuará