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Escritos desde el páramo

En busca del chocolate del loro: Crítica a la introducción (V)

Viene de aquí
Una vez que ya hemos hablado de la mitología dogon de forma extensa (en demasía, lo reconozco) podemos ir al objeto de esta serie de artículos, la crítica de la obra de Javier Sierra titulada "En busca de la Edad de Oro. Los tesoros ocultos de las civilizaciones perdidas". Dice D. Javier:
"Ambos expertos llevaban años estudiando las anomalías orbitales de este peculiar cuerpo celeste -el más brillante del firmamento nocturno-" (Pág. 10)
Mal empezamos, porque Sirio no es el cuerpo celeste más brillante del firmamento nocturno. Sí es la estrella más brillante, pero no el cuerpo celeste porque en esa categoría entran también la Luna, Venus... mucho más visibles que la estrella de la constelación de Can Mayor (o Canis Maior, si prefieren la denominación en latín).
"...y habían formulado un modelo teórico para explicarlas que partía de la hipótesis de que Sirio era en realidad una estrella triple. La noticia era, en cualquier caso, sorprendente, pues desde mediados del siglo XIX Sirio había sido considerada una estrella binaria, integrada por dos soles." (Pág. 10)
La verdad, no dudo que el Sr. Sierra se sorprenda (ya veremos que su capacidad de asombro es casi infinita) pero las hipótesis sobre Sirio como sistema estelar triple son mucho más antiguas de lo que él supone porque ya en 1894 se consideró probable que las irregularidades en la órbita de Sirio B se debieran a la existencia de Sirio C. Es más, en la década de 1920 se realizaron informes astronómicos sobre el supuesto avistamiento de Sirio C comenzando por el de Phillip Fox de 1920 que aseguraba que Sirio B parecía presentar una doble imagen.
"El misterio que se escondía tras este hallazgo radicaba, en realidad, en que mucho antes de que ningún astrofísico especulara con la existencia de un tercer miembro en el sistema estelar de Sirio, un antropólogo ajeno a la observación de los cielos ya sabía que ésta era una estrella triple." (Pág. 12)
Afirmación que, por supuesto, es falsa porque en 1894 Griaule ni siquiera había nacido (lo hizo en 1898), en 1920 ni siquiera había pisado Malí (lo hizo en 1931) y las supuestas informaciones sobre Sirio no las recibió hasta finales de la década de 1940. Así pues cuando, supuestamente, el antropólogo francés tuvo conocimiento por los Dogon de que Sirio era un sistema triple, los astrónomos occidentales conocían esa hipótesis desde hacía más de cuarenta años. Además, Griaule no era "un antropólogo ajeno a la observación de los cielos" puesto que era aficionado a la astronomía y, posiblemente, a la astrología (véase el capítulo 32 de "Dios de agua" dedicado a intentar conciliar las creencias de los Dogon con los signos del Zodiaco) y como tal es difícil que no estuviera ya al tanto de la naturaleza doble de Sirio y de las especulaciones sobre que fuera un sistema triple (tema que, ya lo dijimos, había sido tratado desde los años 20 tanto en la prensa como en publicaciones especializadas).
"Una revelación que nuestro antropólogo recogió entre la tribu de los dogones, en Malí, y que le obsesionó hasta su muerte en 1956. Me refiero al parisino Marcel Griaule." (Pág. 12)
Aparte de que el "parisino" Marcel Griaule había nacido en realidad en Ainsy-sur-Armençon (l´Yonne) ¿hasta qué punto estaba obsesionado con los Dogon y su "conocimiento" de Sirio? Pues más bien poco si consideramos que todo lo que publicó en vida sobre este tema se reduce a un artículo titulado "Un Système Soudanais de Sirius" escrito en colaboración con Germaine Dieterlen (Journal de la Société des Africainistes Tomo XX, 2, Págs. 273-294) en 1950 y a las dos notas en su artículo "Le Savoir des Dogon" de 1952 (Journal de la Societé des Africanistes, Tomo XXII, Págs. 27-42). Hasta su muerte en 1956 no escribió nada más sobre este tema que le "obsesionó" y no precisamente porque permaneciera inactivo puesto que en esos años publicó artículos sobre temas tan variados como la vestimenta de los Dogon e incluso sobre un cuchillo Bozo para la circuncisión.
"De Po Tolo parecían saberlo todo. Decían, por ejemplo, que se trataba de un astro "muy pesado" e incluso celebraban unas fiestas cada cincuenta años para venerar cada una de sus grandes órbitas en torno a Sirio A. Ambos datos son extraordinariamente correctos..." (Pág. 13)
Pues sí, ambos datos son extraordinariamente correctos. El problema es que esos no son los datos que conocen los Dogon incluso si aceptáramos que las obras de Griaule & Dieterlen corresponden realmente a informaciones recibidas de informantes de ese pueblo de Malí. Por de pronto la fiesta Sigui que, supuestamente, se celebra para conmemorar la órbita de Po Tolo (Sirio B) alrededor de Sigu Tolo (Sirio A) no tiene lugar cada cincuenta años, sino cada sesenta. Fue Robert Temple el que no tuvo el menor reparo en modificar las informaciones contenidas en las propias obras de Griaule para que cuadraran con los datos astronómicos reales. De igual forma, no dicen que Po Tolo sea muy pesada sino que está hecha con el metal sagala que es el más pesado del Universo. Sirio B es una enana blanca y, como tal, muy densa pero no es la cosa más pesada del Universo porque tienen una densidad aún mayor las estrellas de neutrones y los agujeros negros. "Curiosamente" esa información sí parecía correcta en la década de 1940 porque ya se sabía que Sirio B era muy densa y todavía no se conocía la existencia de las estrellas de neutrones y los agujeros negros, por tanto, es más probable que esa información procediera de una "contaminación" occidental que de un supuesto viajero extraterrestre.
"Por si fuera poco, los dogones refirieron a Griaule la existencia de una tercera "compañera" a la que llamaban Emme Ya, de la que dijeron que era "cuatro veces más ligera" que Po Tolo, y que también emplea medio siglo en completar su órbita alrededor de la mayor de sus hermanas." (Pág. 13)
El único problema (bueno, en realidad hay más problemas) es que esos datos no cuadran con los calculados a partir del trabajo de Benest & Duvent que es el que origina el asombro inicial del Sr. Sierra. En dicho artículo ("Is Sirius a Triple Star?" Astronomy and Astrophysics, vol. 299, 1995) se considera que la explicación más probable de las perturbaciones orbitales en el sistema formado por Sirio A y B es la existencia de Sirio C (como eso le viene muy bien a D. Javier lo acepta). A partir de ese trabajo se ha calculado que Sirio C (si realmente existe) debe ser una enana roja o marrón de 0,05 masas solares, mucho menos densa que Sirio B cuya masa es 0,99 masas solares, y que su periodo orbital debe ser de 6,3 años (como eso le viene muy mal al Sr. Sierra, se le olvida mencionarlo).
"Los dogones se convirtieron en una pesadilla para Griaule casi desde su desembarco en África." (Pág. 13)
Algún día entenderé (bueno, creo que no lo comprenderé jamás) esta obsesión de los escritores esotéricos por trabucar los datos biográficos más sencillos. Los Dogon no pudieron constituir una pesadilla (en el supuesto de que alguna vez lo fueran) para Marcel Griaule desde su desembarco en África por la sencilla razón de que el primer viaje africano de Griaule nada tuvo que ver con los Dogon ni siquiera con Mali ni siquiera con la fachada atlántica del continente africano y sí con Etiopía en donde estuvo haciendo trabajo de campo desde 1928, estudios que fueron reflejados en sus primeras obras importantes, "Silhouettes et graffiti abyssins" (1933), "Les flambeurs d'hommes" (1934) y "Jeux et divertissements abyssins" (1935).
"En 1947, cuando el "primer mundo" se preparaba para una nueva clase de guerra -la fría- que se prolongaría durante más de cuatro décadas, Griaule regresó a tierras dogonas. (...) Lo que aprendió con Ogotemmeli en los tres años siguientes sobrepasó con creces todo lo que había recopilado durante los dieciséis anteriores en la región." (Pág. 14)
Más de lo mismo. Por de pronto, Griaule no estuvo durante los dieciséis años anteriores en la región de Bandiagara. Sí, desde su primera visita en 1931 hasta 1947 (en realidad, regresó a Bandiagara en 1946) pasan dieciséis años... en los que Griaule permaneció más tiempo en Francia que en Malí porque desde 1939 (fecha en que fue movilizado, por obvias razones, como capitán de aviación) hasta 1946 no pisó el territorio de los Dogon. Es más, entre 1931 y 1939 alternó sus visitas a Bandiagara con estancias en Francia y en otros países (por ejemplo, la expedición Dakar-Djibouti que se desarrolló entre 1931 y 1933 recorrió lo que hoy son quince países distintos). En total, el trabajo de campo de Griaule entre los Dogon entre 1931 y 1946 suma sólo nueve meses.
Por otra parte, Ogotemmêli no enseñó nada a Griaule durante los tres años siguientes a 1947. Por de pronto, las entrevistas entre el cazador ciego y el antropólogo francés comenzaron en octubre de 1946 y se redujeron a unos treinta días. Además, Ogotemmêli falleció en 1947 (ya dijimos que el 29 de julio a las dos de la tarde) sin que hubiera vuelto a hablar con Griaule. Así que la única posibilidad de que, según la afirmación de D. Javier, continuara enseñando al antropólogo francés hasta 1950 es que éste recurriera a sesiones de espiritismo.
Un poco menos de imaginación y mucha más información no vendrían nada mal a la hora de ponerse a escribir sobre cualquier tema, pero si el asunto hasta el momento es divertido no tardará en mejorar.
En el próximo capítulo, así no hablaba Ogotemmêli.
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