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Escritos desde el páramo

Último misterio jocoso: Colón y Colombo (I)

Viene de aquí
Resulta curioso que una de las figuras históricas más importantes sea, a la vez, un inmenso enigma. La razón para ello no es que fuera un desconocido en su época ni que los documentos relacionados con su biografía se hayan perdido en ninguna catástrofe. No, D. Cristóbal Colón, descubridor (y me importa un bledo que llegaran antes los vikingos porque su estancia en el Nuevo Continente no supuso ninguna consecuencia ni en Europa ni en América) del continente que no lleva su nombre, fue el primero que no quiso ser explícito en relación con su propia persona. En tan curioso proceder fue hábilmente secundado por su hijo Hernando en su Vida del Almirante D. Cristóbal Colón que consigue no aclarar casi nada sobre la niñez y juventud de su padre, incluso alguna de las cosas que dice sobre él no es cierta (sus estudios en Pavía). Con ese silencio, D. Cristóbal posiblemente quiso ocultar sus pobres orígenes y su pertenencia a una familia de nulo lustre. Si a ello unimos la obsesión de algunos por convertir a Colón en paisano suyo para lo que no dudan en acusar a los demás de falsificar documentos, hacer lecturas torticeras... podremos comprender el follón que rodea a su persona y que precisaría de la sagacidad del teniente Colombo para desenredar la madeja.
Todo ello facilita la apropiación del personaje histórico para fines más o menos confesables, carro al que no duda en subirse D. Lorenzo (no vaya a ser que se lo roben como a Manolo Escobar).
En este último (y por fortuna breve aunque esto no suponga que sea bueno) capítulo, el Sr, Fernández Bueno comienza por poner en duda el lugar de su nacimiento:
"Pero la historia, o más bién aquellos que la redactan, afirman que el enigmático personaje pudo tener su cuna entre los verdes montes de la Galicia profunda; en tierras extremeñas, pagos estos propicios para gestar futuros conquistadores; e incluso, aseguran los menos, que su origen, judío, estaría ubicado en cierto archipiélado español..." (Pág. 295)
Esto supone una forma de jugar con las palabras. En efecto, D. Cristóbal "pudo tener su cuna" en todos esos lugares. Es más, incluso pudo tenerla en Bilbao, París o Londres. Bastaba para ello que su señora madre hubiera estado en alguna de esas localidades cuando dio a luz a su hijo, pero la cuestión es que no fue así. Prescindiendo de nacionalismos mal entendidos, podemos sostener que Cristóforo Colombo nació en Génova. En el Capítulo V de la obra de Hernando Colón este dice:
"Y porque no estaba lejos de Lisboa, donde sabía que se hallaban muchos de su nación genovesa, lo más presto que pudo se fue allí, donde siendo conocido dellos, le hicieron tanta cortesía y tan buen acogimiento que puso casa en aquella ciudad y se casó."
En fin, no obstante se puede decir (de verdad que hay quien lo sostiene) que Hernando Colón no sabía dónde había nacido realmente su padre (de paso y por el mismo precio, también aseguran que Hernando no sabía cuál era el verdadero apellido de su familia porque asegura que era Colombo y para las hipótesis mallorquinista y catalanista interesa que éste fuera en realidad Colom) e, incluso, que toda la obra es una falsificación y que no fue escrita por Hernando pese a que el testimonio de Bartolomé de las Casas apoya la autenticidad de la obra.
Peor lo llevan los partidarios de las teorías galleguistas, catalanistas, mallorquinistas... si se les menciona el llamado "documento Assereto" (el nombre se debe a su descubridor, Ugo Assereto, que lo localizó en 1904 en los archivos del notario Girolamo Ventimiglia). En el citado documento, fechado el 25 de agosto de 1479, aparece Cristoforo Colombo, ciudadano de Génova de unos 27 años de edad, que había sido enviado por Paolo di Negro a adquirir una partida de azúcar a la isla de Madeira. Como no hay forma de mantener la falsedad de este documento, los partidarios de las tesis no genovesistas aseguran que este Cristóforo Colombo no es Cristóbal Colón. Sin embargo, el testamento del Almirante Cristóbal Colón redactado en Valladolid el 19 de mayo de 1506 contiene unas mandas entre las que figura:
"A esos mismos herederos y a los herederos de Paulo Negro, ginovés, cien ducados o su valor; han de ser la mitad a los unos herederos y la otra a los otros."
¿Falta algo más? En su testamento, Hernando Colón dice que su padre era "jinovés".
"A los treinta años, y ya fijada su residencia en Portugal, contrajo matrimonio con la joven Felipa Monis, a la sazón hija del capitán de Porto Santo, en las Azores, por lo que los viajes de Colón a las islas se sucedieron durante años con relativa asiduidad." (Pág. 296)
Dos errores en un único párrafo, el Sr. Fernández Bueno no deja de superarse. Me encanta eso de "a la sazón hija". No sabía yo que podía dejarse de ser hija de alguien, que en este momento eres hija de fulanito y mañana no. En fin, no nos regodearemos en los continuos errores léxicos de D. Lorenzo y nos concentraremos en las otras equivocaciones. Felipa Monis (o Moniz) de Perestrello era hija de Bartolomeo Pallastrelli (en Portugal, Bartolomeu Perestrello) que había sido capitán (gobernador) de Porto Santo pero que en el momento de la boda entre su hija y D. Cristóbal (en 1480) no lo era por la sencilla razón de que había fallecido en 1457. Por cierto, la isla de Porto Santo de la fue nombrado capitán D. Bartolomeu no está en las Azores y sí en Madeira. Se equivocó la paloma, se equivocaba...
"El joven Cristóbal entró en contacto con su nuevo mentor, y durante años recibió las enseñanzas de un Toscanelli ilusionado y feliz; no en vano había hallado un discípulo dispuesto a llevar a cabo el sueño que él, durante largas décadas de estudio, abrazó sin llegar a hacerlo realidad jamás." (Pág. 296)
Toscanelli jamás fue maestro de Colón y las supuestas cartas que se cruzaron son apócrifas. Es más, si hubiera sabido lo que Colón pensaba de la distancia entre Lisboa y Cipango (Japón) se hubiera partido de risa. Toscanelli ya partía de un error, considerar que la circunferencia de la Tierra era menor de lo real (29.000 kilómetros en lugar de los 40.000 kilómetros reales, error que, por cierto, repetía el de Ptolomeo que, a su vez repetía el de Posidonio de Apamea), así que estimaba esa distancia en 125º. Colón, con la maravillosa autoridad geográfica del apócrifo veterotestamentario IV Libro de Esdras en la que se decía que Dios había creado seis partes de tierra y una de agua, redujo esa distancia a poco más de 51º (es decir, menos de la mitad de lo que sostenía su "maestro" Toscanelli). Desde Alfagrano se pensaba que cada grado tenía 56,75 millas y, por tanto, Colón pensaba que Cipango estaba a unas 2900 millas de Lisboa. D. Cristóbal cometió aquí un nuevo error, pensar que las millas de Alfagrano eran millas itálicas (1.477,5 metros) cuando eran millas árabes (1973 metros). Considerando que la separación real entre Lisboa y Japón es de 210º podemos hacernos una idea de lo que hubiera sucedido de no haberse topado Colón con América. Sencillamente, la distancia real entre Portugal y Japón es el cuádruple de lo que estimó D. Cristóbal.
"Aún así, con varias decenas de presidiarios, algo más de treinta notarios y ningún sacerdote..." (Pág. 300)
Y creo que también con "zezenta zaduceoz zodomitaz" (¿se acuerdan de "La vida de Brian" antes de que la "asesinaran" con el doblaje?). Vamos a ver, el listado de la tripulación redactado por el propio Colón deja bastante claro, pese a que falta una de las hojas que componían la relación, que había marineros, grumetes, criados... lo habitual,porque los problemas que tuvo D. Cristóbal para la recluta desaparecieron en cuanto se supo que los hermanos Pinzón iban con él. Puede que hubiera algún presidiario, pero no eran decenas como tampoco eran algo más de treinta notarios (¿para qué?). De hecho, que sepamos, en el primer viaje de Colón fueron Rodrigo de Escobedo como escribano y Rodrigo Sánchez de Segovia como veedor. Aquí pueden encontrar un artículo sobre la tripulación del primer viaje de Colón.
"El 11 de agosto, los "expedicionarios" arribaron a las costas de Canarias. La mayor parte de ellos jamás había salido anteriormente de sus pueblos o provincias,..." (Pág. 300)
Claro, claro. Se habían hecho marineros navegando por el río de su pueblo...
"El paso de los días fue haciendo mella en aquellos desarrapados, y el miedo a un motín comenzó a rondar en el alcázar de las tres naves." (Pág. 300)
Aquí pueden encontrar lo que queda del Diario de Navegación de Colón que está recogido en la obra de Fray Bartolomé de las Casas. Por lo que dice, no parece que la situación fuera nunca tan crispada como para esperar un motín. Sencillamente, después de varios falsos anuncios de que se divisaba tierra, estaban nerviosos por lo prolongado del viaje, pero D. Cristóbal pudo calmarlos sin problemas.
"El almirante ofeció, a modo de incentivo para ellos, y de leve respiro para él, 10.000 madaveríes para aquel que gritara ¡tierra! La situación se tornaba insostenible. La rebelión se percibía en el ambiente, hasta que... El 12 de octubre Rodrigo de Triana anunció, extasiado, roto de emoción, la consecución de un sueño: "¡Tierra! ¡Tierra!"." (Pág. 302)
Menos lobos, Caperucita. El premio de los 10.000 madaveríes no lo prometió Colón sino los Reyes Católicos. Lo que hizo D. Cristóbal cuando las señales de tener tierra cerca eran ya evidentes fue añadir a la recompensa un jubón de seda. Unas horas antes (siendo aún el 11 de octubre) de que el conocido como Rodrigo de Triana (al parecer se llamaba Juan Rodríguez Bermejo) gritara ¡Tierra! el propio Colón había visto un fuego, indicio seguro de estar cerca de una costa (motivo por el que el Almirante se embolsó la recompensa prometida).
Después de este repaso a la vida y primer viaje a América de D. Cristóbal, D. Lorenzo se reúne con D. José Antonio Hurtado que ya si nos había dejado sin ternilla con sus "conocimientos" históricos y cartográficos ahora se dispone a hacer lo propio con la Paleografía y la Lingüística. Lean, lean:
"San Cristóbal, Xpforum, el que porta a Cristo, es uno de esos santos que la Iglesia parece haber adaptado de leyendas y mitos anteriores..." (Pág. 302)
Pues sí, al igual que San Jorge. Lo que no sé es qué demonios se supone que significa Xpforum. Si lo que quería era señalar el nombre originario (en griego) de Cristóbal éste es Cristóforos. Lo de Xpforum, la verdad, parece alguna referencia a una reunión de usuarios del último sistema operativo de Microsofot...
"Si aceptamos que Colón es la castellanización de Colombo existe un primer paso con la pérdida del "bo" que nos da Colom. Es factible pensar que ya desde su etapa portuguesa el nauta de los Católicos puede aparecer como Colom, que leído en el sentido hebreo -de derecha a izquierda- nos daría "Moloc", antiguo conocido del pueblo de Israel, nada menor que el señor de la "Gehena"y cuya misión consiste en mantener en el fuego perpetuo a aquellos que durante su vida ofendieron a Yahvé -lo que en la tradición cristiana es el infierno-" (Págs. 302-303)
¿Por qué hemos de aceptar tal cosa? Lo que dice Hernando Colón sobre el cambio de apellido familiar es lo siguiente:
"le vino A propósito el sobrenombre de Colón, que él volvió a renovar, porque en griego quiere decir miembro, porque siendo su propio nombre Cristóbal, se supiese de auténtico, es a saber, de Cristo, por quien para la salud de aquellas gentes había de ser enviado; y luego, si queremos reducir su nombre a la pronunciación latina, que es Christophorus Colonus..." (Capítulo I)
No se trata, por tanto, de una castellanización de Colom sino que era Colón que es la palabra que griego significa, como dice Hernando, "miembro" o "extremidad". Otra cosa es que al existir ya el apellido Colom a veces se confundieran ambos. Por cierto ¿el apellido Colom también deriva de la lectura de derecha a izquierda de Moloc? Porque yo juraría que Colom es paloma es catalán, por cierto, lo mismo que significa Colombo en italiano.
"Aquí varios historiadores profesionales, Consuelo Varela, por ejemplo, se han preguntado si es que Colón se comparaba con Moisés, más los judíos no salieron "contra" Moisés, lo que permite saber que la frase pertenece al documento que se conoce como Biblia Medieval Romanceada, una de cuyas copias se conserva en El Escorial, y que proviene en parte de los textos hebreos; " (Pág. 303)
Que yo sepa, toda Biblia proviene en parte de los textos hebreos bien como traducción directa de este idioma bien de traducciones indirectas al griego (Biblia de los Setenta) o al latín (Vulgata).
"Si observamos con detenimiento la figura podemos darnos cuenta de un detalle que se les ha escapado a todos los historiadores profesionales: Colón es prácticamente el único que conoce la numeración arábiga -y la griega- mientras que todos los demás entienden únicamente las cifras romanas." (Pág. 304)
Pues si los historiadores (profesionales o aficionados) no hacen ni caso de ese detalle harán muy bien, porque es falso. La numeración arábiga (más propiamente hindú) se conoce en Occidente desde las obras del Papa Silvestre II (muerto en 1003). Aunque en un principio sólo se empleó en matemáticas, astronomía, astrología... las ventajas de esta numeración sobre la romana acabaron por imponerse y, precisamente el S XV fue el de la definitiva supremacía de los números arábigos gracias a la imprenta.
"Los números árabes son conocidos en la cristiandad por unas pocas personas y no se generalizan hasta casi el siglo XVII, así que, ¿cómo se explica la construcción de un cinco?" (Pág. 304)
Pues, sencillamente, recordando que la afirmación inicial es falsa, que la numeración arábiga no era conocida por unas pocas personas. Por ejemplo, este documento está fechado en 1492 (así, con numeración arábiga), o este otro que lo está en 1502. Salvo que quiera sostener que se fecharon de una forma tan "esotérica" para que nadie supiera cuando se habían redactado, la explicación alternativa es que la numeración arábiga era mucho más conocida de lo que supone el Sr. Hurtado.
"-Colón explica cómo debe realizarse este anagrama al establecer su Mayorazgo para que todos sus descendientes lo utilicen en la forma que él lo hace-. Lo que se ve claramente en las dos primeras líneas son 3 números 5, y no tres letras S como se viene repitiendo;" (Pág. 304)
Bonita forma de enmendarle la plana al propio D. Cristóbal porque éste en la Institución del Mayorazgo dice:
"Y después de aver heredado y estado en posesión d´ello, firme de mi firma la cual agora acostumbro, que es una .X. con una .S. ençima y una .M. con una .A. romana encima, y encima d´ella una .S. y después una .Y. greca con una .S. encima con sus rayas y bírgulas como agora hago y se parecerá por mis firmas, de las cuales se hallarán y por esta parecerá. Y no escribirá sino "El Almirante", puesto que otros títulos el Rey le diesse o ganase, y esto se entiende en la firma y no en su ditado, que podrá escribir todos sus títulos como le plugiere, solamente en la firma escripta "Almirante"."
¿Cómo van a ser cincos si Colón dice "una .S."? ¿Cinco tiene género femenino? Curioso, pero vamos a la imagen que encabeza este artículo y que es una reproducción de la extraña firma que emplea Colón en esta época. ¿La han visto bien? Fíjense en las tres eses (que para el Sr. Hurtado son cincos) y compárenlas con la ese mayúscula con la que termina la palabra XpoFERENS al final de la imagen. Son idénticas. Ahora comparen los supuestos cincos con este dígito en el 65 que aparece en el documento en la penúltima línea de texto antes de la firma. No se parecen. Por tanto los supuestos cincos no son tales sino eses, como se ha venido diciendo siempre con toda razón.
"los números en la época de Colón se situaban entre puntos para distinguirlos de las letras,..." (Pág. 304)
No es verdad. Volvamos a la imagen que encabeza este artículo. El 65 no está entre puntos porque es innecesario. No hay letras con las que pueda confundirse (bueno, siempre que el lector no sea el Sr. Hurtado, claro). Por contra, lo que sí aparece entre puntos es XpoFERENS que tal vez tenga la amabilidad de explicarnos de qué número se trata (y no se preocupen que ya llegaremos a ese punto).
"Además la A es "alfa" -las letras griegas minúsculas son un "invento" de finales de la Edad Media. Hasta entonces únicamente existían las letras griegas mayúsculas-" (Pág. 304)
La parida sí es mayúscula. Por de pronto, como ya dijimos, el propio D. Cristóbal dice que es una ".A. romana" así que no pretenda convertirla en una alfa mayúscula porque no cuela. Por otra parte, las letras griegas minúsculas no son ningún invento de finales de la Edad Media. Veamos, para comprobarlo, una imagen de P52, el fragmento de un texto evangélico más antiguo que se conserva (Cc. 125-130 D. de C.).
Después de que ha convertido las eses en cincos y la a mayúscula en una alfa (y ésta, a su vez en su valor numérico de 1) el Sr. Hurtado comienza a sumar y restar hasta obtener unas citas bíblicas que no vienen al caso porque, como ya hemos visto, desde el principio ya es todo un puro disparate. Después sigue con la firma:
""XMY", forma la tercera línea del anagrama y viene de Xaume de MaYoriga, nombre que adoptó el cartógrafo hebreo mallorquín Yehuda Cresques, coautor junto con su padre Cresques Abraham del Atlas Catalán de 1375 que se conserva en la Biblioteca Nacional Francesa. Cresques emigró a Portugal y fundó junto con Enrique "el navegante" la escuela cartográfica de Sagres que hoy niegan algunos historiadores lusos." (Pág. 305)
El lío que monta aquí es considerable. Yehuda, autor junto con su padre Abraham Cresques del Atlas Catalán, cuando se convirtió al cristianismo adoptó el nombre de Jaume Ribes no el de Jaume de MaYoriga y nada tuvo que ver con la escuela de Sagres porque murió en torno a 1410 (antes del establecimiento en Sagres de Enrique el Navegante). El cartógrafo mallorquín que sí tuvo que ver con ella fue Jacome de Mallorca que no es Jaume Ribes por mucho que algunos se empeñen en identificarles.
¿Es casualidad que el infante Enrique por tres veces consecutivas y como maestre de la Orden de los Caballeros de Cristo solicitó a Juan II de Castilla la "merced" de las islas de La Gomera y Hierro, y que al serle denegada hizo que reclutase un ejército de 25.000 hombres y se lanzase a la conquista de dichas islas saliendo derrotado por la flota castellana, continuando las hostilidades hasta la firma del tratado de Alcaçovas en Toledo?" (Pág. 305)
Pues no, no es casualidad, es mero conocimiento geográfico. D. Enrique estaba empeñado en la exploración africana ya que soñaba con encontrar el reino del Preste Juan para establecer una alianza que condujera a una nueva cruzada que liberase Jerusalén. Por ello, era muy importante que pudiese tener bases en las Canarias lo que facilitaría las expediciones. El ataque portugués, no obstante, se basó en una situación mucho más compleja que un mero "¿Que no me regalas las islas? Pues te las conquisto". Veamos, habíamos dejado a Jean de Bethencourt como conquistador de Lanzarote, Fuerteventura y la isla de Hierro. En 1405 regresó a Francia (según otros murió) dejando al frente de las tareas de conquista a su sobrino Maciot de Bethencourt que vio el tema muy negro por lo que vendió sus derechos señoriales a Enrique de Guzmán, conde de Niebla aunque se reservó la tenencia de por vida (es decir, que mientras viviera el señor de las tres islas era él y a su muerte lo sería Enrique de Guzmán). Como Juan II vio que la conquista no avanzaba ni poco ni mucho, concedió el señorío de las islas no conquistadas (Gran Canarias, Tenerife, La Palma y La Gomera) a Alfonso de las Casas. De éste pasó a su hijo Guillén de las Casas que, además, compró los derechos señoriales de las tres islas conquistadas al conde Niebla quedando, por tanto, como señor de todo el archipiélago (o eso creía). En 1448 Maciot de Bethencourt vende sus derecho de tenencia de la isla de Lanzarote a Enrique "el Navegante" que se apresura a mandar dos navíos a la isla y a nombrar como gobernador a Antâo Gonçalves. El resultado es una revuelta de canarios y castellanos que obliga a los portugueses a volverse a su país. No obstante, D. Enrique creía ser poseedor de derechos sobre la isla por lo que en 1459 Diego da Silva la arrasa pese a los acuerdos firmados entre los reyes de Portugal y Castilla y todo esto ya no tenía nada que ver con Juan II porque éste había fallecido en 1454.
Aunque ya no esté relacionado con este tema, la hija de Guillén de las Casas, Inés de las Casas junto con su marido Fernán Peraza conquistan La Gomera. La hija de ambos, Inés Peraza, y su marido Diego de Herrera consiguen el vasallaje (no la conquista) de Tenerife y Gran Canarias por lo que, finalmente y ya en tiempos de Isabel I, la corona de Castilla indemniza a los Herrera-Peraza y pasa a considerar la conquista de La Palma, Tenerife y Gran Canarias como un asunto real. Para entonces, la cuestión de la soberanía de las islas con los portugueses había quedado definitivamente resuelta con el tratado de Alcaçovas (que como su mismo nombre indica se firmó en Alcaçovas -4 de septiembre de 1479- y lo que se firmó en Toledo -6 de marzo de 1480- fue su ratificación). Que todo este embrollo no tuvo nada que ver con un interés del infante D. Enrique en su calidad de maestre de la Orden de Cristo se demuestra porque las pretensiones portuguesas continuaron hasta el tratado de Alcaçovas en 1479. D. Enrique había fallecido en 1460.
"La firma pasa a ser entonces "Xpoferens" que todo el mundo acepta como Cristóbal, "el que porta a Cristo".
Pero "ferens", no es "el que porta a" si no "el que lleva para", y ésto no lo digo yo sino el gran filólogo Juan Gil. Así que Xroferens se debe de interpretar como "el que lleva para Xp" donde "Xp" son las letras griegas que forman el símbolo del Crismón, aquel que se le apareció a Constantino antes de la batalla de Magencio con las letras de "In hoc signus vincis"." (Pág. 306)
Parece que los intentos de sucesivos gobiernos españoles para destrozar el aprendizaje del latín y el griego han dado sus frutos. Comencemos por el principio. La firma de Colón es XpoFERENS. Pueden advertir que hay dos partes bien diferenciadas por el uso de mayúsculas y minúsculas. Por un lado tenemos Xpo y por otro FERENS. Xpo son letras griegas, concretamente una ji mayúscula, una ro minúscula y una omicrón minúscula. Son la abreviatura de alguna de las formas de Xpistós (Ji-ro-iota-sigma-tau-omicrón-sigma) nominativo singular masculino del adjetivo Xpistós -n -e (ungido, ungida, ungido traducción al griego del hebreo "mesías", en español Cristo). FERENS es el nominativo de participio presente de la voz activa del verbo fero, fers, ferre, tuli, latum (irregular de la 3ª declinación) cuyo significado es llevar. Por tanto "ferens" es "el que lleva" no "el que lleva a" ni "el que lleva para" porque un caso u otro no viene dado por la forma verbal sino por las restantes palabras de la oración. Lo que lleva (objeto directo) vendrá dado en acusativo, a quien lo lleva (objeto indirecto) en dativo, cuando lo lleva (complemento circunstancial) en ablativo... Si ambas palabras estuvieran en latín, Christumferens sería el que lleva a Cristo (pese a la "a" que es obligada en la traducción al español al ser el objeto directo una persona, entiéndase que es eso, objeto directo, y no indirecto, es decir que lleva algo que es Cristo para una(s) persona(s) que no se menciona(n)) y Christoferens el que lleva (algo que no se menciona) a o para Cristo. Por tanto, en ese caso tendría razón D. Juan Gil porque Xpo sólo podría ser la abreviatura de Christo (dativo y por tanto objeto indirecto) y nunca de Christum (acusativo y por tanto objeto directo). El problema, claro, es que las dos palabras no están en latín porque Xpistós es griego (en latín es Christus -i) y en esa lengua el acusativo es Xpiston (Ji-ro-iota-sigma-tau-omicrón-ni) y, por tanto, Xpo es una abreviatura correcta mientras que el dativo sería Xpisto (Ji-ro-iota-sigma-tau-omega) y, por tanto, Xpo no sería una abreviatura correcta porque tendría que figurar una omega en vez de una omicrón.
Siento este rollo que les he largado (y del que supongo no han entendido ni jota salvo que ya hubieran estudiado griego y latín) pero era necesario para demostrar que XpoFERENS sí debe traducirse como "el que lleva a Cristo", que es, ni más ni menos que lo que significa Cristóforos -Cristóbal-. Tanto rollo y resulta que lo único que hizo Colón es liar su propio nombre...
Por cierto, nota para el Sr. Hurtado, si la frase que se le hubiera aparecido a Constantino fuera "In hoc signus vincis" éste todavía estaría pensando qué quería decir. Lo que (supuestamente) se le apareció fue "In hoc signo vinces" (Vencerás con esta señal). Joer ¡cómo está el patio!
-Continuará (por última vez)-"

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