Blogia
Escritos desde el páramo

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (y XIII)

Viene de aquí
Después de tan impactante entrevista entre el Sr. Hurtado y D. Lorenzo sucede una cosa muy extraña, ambos deciden actuar como siameses:
"Sumidos en un profundo abrazo él siguió su camino, y yo continué por la senda..." (Pág. 276)
Camino y senda que, supongo, coincidirían porque si no es un tanto difícil que pudieran hacerlo mientras permanecían "sumidos en un profundo abrazo". Bueno, en realidad también es un poco "jodido" el ponerse a andar con alguien abrazado a ti, pero ya se sabe que hay gente para todo. Supondremos que es una nueva "metedura de pata" del Sr. Fernández Bueno y continuaremos siguiendo sus andanzas.
"El último eslabón nos esperaba de nuevo en Adeje. La iglesia, gracias a la intervención de José Gregorio, abría sus puertas a primera hora de la mañana para poder llevar a cabo la visita al recinto." (Pág. 277)
Bueno, y después de la intervención intercesora de D. José Gregorio ¿qué sucede?
"A la derecha, cerrada con un candado de gran tamaño y una rejería impenetrable, se encontraba la talla más polémica de las islas: la reproducción de la supuesta imagen de la Candelaria. Y sí, supuesta, porque la "verdadera", la patrona de estas tierras era venerada en la localidad del mismo nombre, a una hora de camino en dirección norte." (Pág. 277)
Vaya por Dios. D. Lorenzo tampoco se ha enterado de la verdadera historia de ambas tallas. A ver si lo explicamos. La escultura original (después diremos algo de la hermosa leyenda que la rodea) se encontraba en Candelaria (la advocación de la Virgen dio nombre al santuario y, posteriormente, a la localidad). De esta talla se hicieron versiones de la que la más antigua (y ya del S. XVII, según parece) es ésta de Adeje. Por desgracia, en noviembre de 1826, una riada arrastró la escultura de Candelaria de la que nunca más se supo. Para paliar esta pérdida, los dominicos (encargados del santuario de Candelaria) solicitaron a los señores de Adeje el préstamo de su escultura por su gran parecido con el original con motivo de la festividad de la Candelaria (2 de febrero) de 1827. Mientras tanto el gran escultor Fernando Estévez del Sacramento recreaba la original, un encargo difícil pero que, parece ser, logró concluir a plena satisfacción de los fieles (en mi opinión la talla es, realmente, muy hermosa). Por tanto, la imagen "verdadera" no se encuentra ya en parte alguna.
"¿Por qué entonces era importante, transcendental incluso para algunos, el mensaje que escondía esta otra virgen? Con solo echar un vistazo a su vestimenta, más concretamente al manto, esta cuestión quedaba más que saciada. Sobre el telar azul sembrado de estrellas de ocho puntas, aparecían letras, muchas y diferentes, dispuestas de manera aparentemente anárquica. ¿De dónde procedía tan extraña representación?" (Pág. 277)
Pues procedía de la imagen original, de la hoy perdida talla de Candelaria. Claro que para "extraña representación" la de la Virgen con un "telar azul sembrado de estrellas de ocho puntas". Conocía la Virgen de la Rueca, pero la Virgen del Telar es una novedad (sin ironía, esto es una nueva "metedura de pata" de D. Lorenzo porque lo que quería decir es "la tela").
A continuación, el Sr. Fernández Bueno reproduce la leyenda de la Virgen de Candelaria tal y como la escribió Fr. Alonso de Espinosa en 1594, es decir, casi doscientos años después de sucedidos los hechos. Dado que es una leyenda interesante (en mi opinión) les hago un breve resumen.
En torno al año 1400 (recuérdese que la conquista de Tenerife acabó en 1496) dos cabreros guanches vieron una mujer con un niño en brazos en la playa de Chimisay. Como las cabras no se movían por estar contemplando a la desconocida y los guanches tenían el tabú de que no podían hablar con mujeres en lugares solitarios, hicieron señas a la desconocida para que se apartase, pero ésta continuaba inmóvil. Uno, entonces, quiso arrojarle una piedra, pero el brazo se le quedó muerto. El otro, sacó su cuchillo de piedra para apuñalar a la mujer, pero el arma se volvió contra él. Ante esos prodigios, los cabreros optaron por avisar a su mencey, Acaymo de Güímar, que se transladó a Chimisay. Allí vieron que la mujer era, en realidad, una escultura que el mencey quiso transladar a su cueva. Cuando los dos cabreros tocaron la talla quedaron sanados de sus heridas. Entonces, el propio Acaymo la condujo hasta que notó como su peso aumentaba extraordinariamente por lo que tuvo que pedir auxilio (en ese punto se construyó posteriormente la ermita del Socorro). Finalmente, pudo ser conducida a la cueva de Acaymo en Chinguaro. Un guanche de nombre Antón, que había sido capturado y cristianizado por los castellanos, pudo escapar y regresar a su tierra. Al contemplar la imagen, les explicó que era María, la madre de Jesús por lo que pasó a ser adorada como Chaxíraxí, la que carga al que sostiene el mundo, produciéndose un sincretismo entre la religión guanche y la católica que favoreció la posterior cristianización de la población tinerfeña.
Con fama de obrar numerosos milagros, la Virgen fue robada por los castellanos, pero se produjo una epidemia de peste que atribuyeron a la cólera celestial por el sacrilegio cometido por lo que fue devuelta a los guanches. Con el tiempo, los lugares en los que estuvo se convirtieron en ermitas y se construyó lo que hoy es un gran santuario a orillas del mar.
Dejando aparte la cuestión de si se trató de un montaje castellano para facilitar (o eso esperaron ellos) la posterior conquista militar, una invención posterior para defender a los guanches que estaban sometidos a un régimen esclavista, un mito que sirviera de excusa para la cristianización de las creencias y lugares de culto guanches... ¿qué pintan aquí los Templarios?
"Los años pasaron y la conquista de las islas se hizo efectiva de la mano del normando neotemplario Jean IV de Bethencourt, quien partió del antiguo y laureado puerto de La Roselle para ocupar aquel territorio hostil y diabólico. Y entraron en escena los españoles." (Pág. 279-280)
Por de pronto me gustaría que me explicase lo de "neotemplario" de dónde se lo ha sacado o si es mero fruto de su fértil imaginación. Por otra parte, los castellanos estuvieron en escena desde un principio puesto que en 1344 el Papa concedió el señorío de las Islas a D. Luis de la Cerda pese a la protesta de los portugueses. Por eso Enrique III llegó a un acuerdo con Jean de Bethencourt para que éste conquistara el archipiélago, tarea que inició en 1402 junto a Gadifer de La Salle en una expedición que partió inicialmente de La Rochelle, pero cuya última escala fue Cádiz. Además, la conquista de las Islas no se hizo efectiva entonces porque Jean de Bethencourt no pudo pasar de dominar Lanzarote, Fuerteventura y Hierro. Hasta la conquista de Tenerife pasaron 94 años (para entonces Jean de Bethencourt estaba "criando malvas") en los que los castellanos hicieron gala de una brutalidad sin límites y sufrieron algunas derrotas increíbles.
"Tenerife, por aquellas fechas de 1425 estaba regentada por menceys, que con mano firme y espada afilada se impusieron al incesante y efectivo avance de los castellanos, dispuestos a arrebatarles sus tierras, sus casas y su milenaria cultura." (Pág. 280)
Pues no seré yo el que desmienta la mano firme de los menceys ni su espíritu de resistencia al invasor (ambas cosas quedaron más que demostradas en el campo de batalla), pero la conquista de Tenerife se inició en serio en 1492 (expedición de Maldonado) y fue lograda por la segunda expedición de Alonso Fernández de Lugo en 1495-96 después de que su primer intento (1494) acabara en una resonante derrota en Acentejo. Por cierto, la conquista se vio favorecida precisamente por las disputas internas de los menceys guanches y a éstos les hubiera encantado tener espadas afiladas o romas.
¿Y todo esto a qué viene? Pues a nada porque lo que realmente importa no es eso, es esto:
"Al margen de la historia milagrosa y legendaria, si algo captaba mi atención sobremanera y que desde años atrás había sorprendido a los "buscadores", esto era el número de letras que están grabadas en sus vestimentas." (Pág. 282)
"El transcendental enigma aumenta al comparar las letras que el ilustre prelado transcribiera en su día con las que actualmente cubrían el manto, y una vez más saltaba la sorpresa: poco o nada tenían que ver unas con otras. ¿Quién, pues, estaría interesado en que no se conocieran las auténticas grabadas con cuidado esmero? El silencio era nuevamente la evidencia de que algo se quiso ocultar..." (Págs. 283-284)
Es desde luego un enigma extraordinario. Fr. Alonso de Espinosa transcribió las inscripciones que se encontraban en la Virgen de Candelaria. El Sr. Fernández Bueno transcribe las que aparecen en la Virgen de Adeje y se extraña de que no coincidan. Y sí, la talla de Adeje está inspirada en la original de Candelaria pero no es igual. Obviamente, el escultor copista "pasó" de intentar reproducir un conjunto de letras que para él no tenían ningún sentido y puso las que quiso.
Mucho antes de que D. Lorenzo la emprendiera con este tema, el mitólogo Rudolf Otto acudió a Candelaria y allí se extrañó por la representación de las siglas N.A.R.M.P.R.L.M.O.T.A.R.E (que coinciden con las que Fr. Alonso de Espinosa indica que se encontraban grabadas en el cuello del vestido, pero no con las que aparecen en Adeje). Como le sorprendió preguntó por su significado. Le contestaron que quería decir:
"Non Alta Regum Mundi Palatio Requiro. Litora Malo Oceani Tenerifica Abitare, Reliquens Excelsa."
"En cuanto a su presencia, poco se puede decir más allá de observarla con detenimiento: "morena" de color, con los ojos visiblemente rasgados, porta en su mano derecha un cabo verde de vela, y en su izquierda un niño desnudo que a su vez sujeta entre las manos un pájaro negro -según Espinosa, el ave era de color amarillo. Nueva contradicción-." (Pág. 284)
Pues espero que la próxima vez la contemple con mayor detenimiento y así se dará cuenta de que la Virgen de Adeje tiene un hermoso color sonrosado y además es rubia (vamos, que parece una sueca recién llegada a Tenerife). La que es de un hermoso color moreno (negro) es la de Candelaria. Además, la Virgen no es zurda, lleva al niño en su derecha y la vela en la izquierda.
En fin, después de no darse cuenta de que la presunta virgen negra es blanca (ya hace falta estar despistado) remata la faena añadiendo dos notas delirantes a pie de página:
"El culto a las vírgenes negras es anterior al cristianismo , y es posible que nazca en las riveras de Nilo, con la diosa Isis. Su sentido iniciático es muy importante. Dichas tallas están datadas generalmente entre los siglos XI y XIII, según afirma cierta tradición esotérica, potenciada su aparición por los monjes de Cluny.
De un modo u otro los caballeros templarios trajeron para sí esta adoración a la imagen precristiana de la Madre Tierra, maquillándola bajo la presencia de la Señora y encerrando en ella parte de sus secretos." (Pág. 284)
Por de pronto, antes de ponerse a buscar explicaciones para un hecho es muy conveniente cercionarse de que el hecho existe. Por ejemplo, sobre la Virgen negra de la que se han dicho más tonterías es la de Monserrat. Pues bien, al restaurar la imagen se comprobó que la Virgen era, en origen, blanca. En su día escribí conjuntamente con Pedro Luis Gómez Barrondo una nota sobre esto que pueden encontrar aquí. Por tanto, lo primero que tendrían que hacer Ean Begg (autor del divertidísimo libro "Las vírgenes negras") y compañía es empezar por investigar cuáles de las Vírgenes negras lo eran desde un principio. En el caso que nos ocupa, el de la virgen de Candelaria, no deja de resultar sospechoso que una copia antigua de una Virgen negra sea blanca. Por desgracia, al haberse perdido la imagen original ya no se puede comprobar nada a este respecto.
Ya que estamos con este tema ¿qué tienen que ver los Templarios con esto? Porque si las supuestas Vírgenes negras comienzan a aparecer en el S XI, mal puede ser por influencia templaria puesto que la Orden se fundó en el S XII.
Claro que también me gustaría saber qué pinta Isis en esta movida de las Vírgenes negras.
Ah, y supongo que cuando habla de las "riveras del Nilo" quería decir las "riberas del Nilo" porque el comparar al Nilo con un arroyo es un tanto desproporcionado.
"Sin embargo también hay quien apuesta por el hecho de que se trata en realidad de imágenes precristianas, vinculadas a cultos paganos, y se recuerda que a la diosa Isis en ocasiones se la representa de color negro y en su regazo reposa el niño Horus en una postura exacta a la que tienen en muchos casos estas vírgenes con el niño." (Pág. 284)
Ya, es que en ocasiones se la representa de color negro. Bueno, tal vez haya que ponerse a buscar vírgenes azules, verdes, doradas... además de en color carne. ¿Hay algún color que no valiera para esta presunta identificación? Claro que la de la postura de la medre con el hijo también es para nota. ¿En cuántas posturas se puede representar una madre con un hijo? Claro que hay veces que esa postura es idéntica. También lo es cuando se trata el tema de la maternidad sin connotación religiosa alguna. De verdad que yo no he visto a ninguna madre sostener a su hijo sujetándole los pies y poniéndole cabeza abajo.
Después de tan divertidas afirmaciones, el Sr. Fernández Bueno se va a dar una vuelta por Adeje y ¿cómo no? encuentra algo de lo más misterioso:
"Era curiosa la forma del inmueble... En lo que aparentaba ser la puerta de entrada, sobre esta aparecía una gran cruz de ornamentada decoración, pintada de rojo y negro con dos círculos primorosamente realizados a ambos lados. Al recorrer el desconcertante cortejo no pude evitar recordar la estructura de un templete egipcio... ¡Ridículo! No podía ser... (Pág. 285)
Por una vez y sin que sirva de precedente estamos de acuerdo, es ridículo. Sin embargo, D. Lorenzo es capaz de superarse y consigue llamarse por teléfono. Perdón, comunica con el magistral Geofredo que lía la madeja hasta extremos inverosímiles (algo en lo que es un experto):
"Es probable que sin saberlo hayas pisado los restos de "La Cocina"." (Pág. 287)
""La Cocina"... Es posible que sean los restos, o al menos un edificio reconstruido sobre los mismos, de lo que fue la antigua encomienda que los templarios poseían en Tenerife." (Pág. 287)
¡Qué arte tienen estos dos! Si se molestaran en preguntar de vez en cuando a la gente de la zona se evitarían estos disgustos. Lo que el Sr. Fernández Bueno ve es la llamada Casa Fuerte que fue construida con posterioridad al 1555 porque fue en esa fecha cuando Pedro de Ponte recibió autorización para edificarla (Real Cédula de 2 de mayo de 1555) con el fin de poderse proteger de los ataques piratas.
Fue muy reformada por Domingo José Herrera y Rojas, conde de La Gomera, en el S XVIII, época en la que se construyó la cocina (¡toma restos de la encomienda templaria!)
Además de vivienda y fortaleza, fue un ingenio dedicado al cultivo de la caña de azúcar. La Casa Fuerte, que dejó de ser residencia señorial tras la muerte de Domingo José Herrera y Rojas, quedó muy dañada por un incendio ocurrido en 1902. Fin del misterio, con mi más efusiva gratitud al Ayuntamiento de Adeje por la información facilitada.
Sin embargo, el Sr. Fernández Bueno no ceja en su empeño de encontrar misterios en Adeje, así que la emprende con la cabeza redonda de la que ya hablamos en la anterior entrega. Geoffrey se lo aclara (o algo así):
"Te añadiré que los brigantes de Yorkshire reverenciaban a Brigit, diosa madre, que según el investigador Ean Begg era asociada "especialmente con el culto de la Virgen negra a través de la fiesta de Imbolc, uno de los primeros días del trimestre celta, que tuvo lugar el día uno de febrero, en la actualidad festividad de Santa Brígida, que coincide con la Candelaria"." (Pág. 288)
Pues además de que Imbolc-Santa Brígida (1 de febrero) no coincide con la Candelaria (2 de febrero), ambas festividades no tienen nada que ver porque Imbolc sólo se celebraba en Irlanda mientras que la fiesta de la Candelaria se inició en el Mediteráneo oriental. No obstante, sí hay un hecho curioso. Hoy se celebra en algunos lugares el Imbolc el dos de febrero, pero éste es uno de los casos en los que no hay una cristianización de una fiesta pagana sino una paganización de una fiesta cristiana (como ya dijimos, el Imbolc original se empezaba a celebrar la tarde del 31 de enero y concluía el día 1 de febrero. La extensión al día 2 es contemporánea).
"Por un lado hay una relación entre los cultos celtas y dichas cabezas con las vírgenes negras, y por otro lado, el miembro mutilado podría, y matizo la duda, representar a un baphomet templario. Todo asociado en un mismo templo." (Pág. 288)
Esto... ¿en qué templo está todo eso asociado? Porque en Santa Úrsula de Adeje por de pronto no hay Virgen negra alguna. Pretender que en Canarias pintaban algo las festividades celtas es para nota y, además, tampoco hay ningún baphomet templario porque esta iglesia no es una mezquita (en realidad, al prohibir la religión musulmana las representaciones humanas tampoco en ellas hay Baphomets templarios). ¿Que a qué viene esto? Pues muy sencillo. Al ser interrogados por la Inquisición (y ya sabemos qué significa en esos casos lo de "interrogados") los templarios de Carcassonne, Galzeran de Montpezant declara que su preceptor le mostró un ídolo dorado "in figuram Baffometi" [1] (Tomo V, Pág. 25). Ramón Rubei declara que su preceptor le mostró una madera en la que estaba pintada una "Figura Baffometi asoravit obsculando sibi pedes, dicem Yalla verbum Sarracenorum." [1] (Tomo V, Pág. 25). En Florencia, Bernardo de Tarma declara que en un Capítulo uno de los templarios les pidió que adorasen una cabeza diciendo: "istud caput vester Deus est et vester Mahomet." [1] (Tomo V, Pág. 26). Es decir, que el Bafomet o Baphomet templario es, ni más ni menos, que una representación del profeta Mahoma que en occitano (lengua hablada en Carcassonne) de la época se había convertido en Bafomet como queda atestiguado en un poema del S XIII:
"ja nul hom que Jezu Christ creza
Non remanra, s´el pot, en est paes;
Enans fara bafomairia
Del mostier de Sancta Maria." [2] (Pág. 187).
Pues el maestro Geoffrey no se entera de esto (dudo de que se entere de nada) y nos obsequia con este par de perlas:
"Como ya habrás sospechado es más que obvia la relación entre la cabeza de Osiris -no olvidemos la barba propia de los dioses egipcios- y el Baphomet -también una cabeza- y eso se debe a que en determinados círculos de la Orden se celebraban los ritos osiríacos de resurrección." (Pág. 289)
Bueno, tal vez haya que ver la obvia relación existente entre las cabeza de San Juan Bautista, William Wallace... con las de Osiris y el Baphomet. Todas son cabezas cortadas y con barba. Fuera de eso ¿en qué se basa tal relación? Por cierto, la descripción de la cabeza templaria en ocasiones incluye pies (como en el caso de Carcassonne antes citado) lo que la debe convertir en la cabeza más completa de la historia. Por descontado que ningún templario se refiere a los ritos osiríacos ni de resurrección ni de ningún otro tipo.
"He de informarte que baphomet es una corrupción fonética de una palabra egipcia cuya traducción aproximada sería "la sede del ba"." (Pág. 290)
Pues nada, ya sólo falta que nos aclare dónde aprendieron los templarios de Carcassonne a hablar el egipcio antiguo. ¿En un curso por correspondencia?
En fin, que con este despelote acaba el capítulo dedicado a los Templarios. Ahora comienza el último (¡por fin!) que se dedica a Colón (el detergente no, el descubridor).
NOTAS:
[1] Citado en Historia General De Los Caballeros Del Temple. Mateo Bruguera. Ediciones Alcántara S. L. Madrid, 2000.
[2] Citado en Los Templarios. Regine Pernaud. Trad. Anne-Hélène Suárez Girard. Trabajo incluido en el libro Elogio de la nueva milicia templaria. Bernardo de Claraval. Trad. Iñaki Aranguren. Col. Biblioteca Mediecal, Ed. Siruela. Madrid, 2005.
-Continuará-
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres