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Escritos desde el páramo

Crítica a la pseudohistoria

En busca del chocolate del loro: Crítica a la introducción (V)

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Una vez que ya hemos hablado de la mitología dogon de forma extensa (en demasía, lo reconozco) podemos ir al objeto de esta serie de artículos, la crítica de la obra de Javier Sierra titulada "En busca de la Edad de Oro. Los tesoros ocultos de las civilizaciones perdidas". Dice D. Javier:
"Ambos expertos llevaban años estudiando las anomalías orbitales de este peculiar cuerpo celeste -el más brillante del firmamento nocturno-" (Pág. 10)
Mal empezamos, porque Sirio no es el cuerpo celeste más brillante del firmamento nocturno. Sí es la estrella más brillante, pero no el cuerpo celeste porque en esa categoría entran también la Luna, Venus... mucho más visibles que la estrella de la constelación de Can Mayor (o Canis Maior, si prefieren la denominación en latín).
"...y habían formulado un modelo teórico para explicarlas que partía de la hipótesis de que Sirio era en realidad una estrella triple. La noticia era, en cualquier caso, sorprendente, pues desde mediados del siglo XIX Sirio había sido considerada una estrella binaria, integrada por dos soles." (Pág. 10)
La verdad, no dudo que el Sr. Sierra se sorprenda (ya veremos que su capacidad de asombro es casi infinita) pero las hipótesis sobre Sirio como sistema estelar triple son mucho más antiguas de lo que él supone porque ya en 1894 se consideró probable que las irregularidades en la órbita de Sirio B se debieran a la existencia de Sirio C. Es más, en la década de 1920 se realizaron informes astronómicos sobre el supuesto avistamiento de Sirio C comenzando por el de Phillip Fox de 1920 que aseguraba que Sirio B parecía presentar una doble imagen.
"El misterio que se escondía tras este hallazgo radicaba, en realidad, en que mucho antes de que ningún astrofísico especulara con la existencia de un tercer miembro en el sistema estelar de Sirio, un antropólogo ajeno a la observación de los cielos ya sabía que ésta era una estrella triple." (Pág. 12)
Afirmación que, por supuesto, es falsa porque en 1894 Griaule ni siquiera había nacido (lo hizo en 1898), en 1920 ni siquiera había pisado Malí (lo hizo en 1931) y las supuestas informaciones sobre Sirio no las recibió hasta finales de la década de 1940. Así pues cuando, supuestamente, el antropólogo francés tuvo conocimiento por los Dogon de que Sirio era un sistema triple, los astrónomos occidentales conocían esa hipótesis desde hacía más de cuarenta años. Además, Griaule no era "un antropólogo ajeno a la observación de los cielos" puesto que era aficionado a la astronomía y, posiblemente, a la astrología (véase el capítulo 32 de "Dios de agua" dedicado a intentar conciliar las creencias de los Dogon con los signos del Zodiaco) y como tal es difícil que no estuviera ya al tanto de la naturaleza doble de Sirio y de las especulaciones sobre que fuera un sistema triple (tema que, ya lo dijimos, había sido tratado desde los años 20 tanto en la prensa como en publicaciones especializadas).
"Una revelación que nuestro antropólogo recogió entre la tribu de los dogones, en Malí, y que le obsesionó hasta su muerte en 1956. Me refiero al parisino Marcel Griaule." (Pág. 12)
Aparte de que el "parisino" Marcel Griaule había nacido en realidad en Ainsy-sur-Armençon (l´Yonne) ¿hasta qué punto estaba obsesionado con los Dogon y su "conocimiento" de Sirio? Pues más bien poco si consideramos que todo lo que publicó en vida sobre este tema se reduce a un artículo titulado "Un Système Soudanais de Sirius" escrito en colaboración con Germaine Dieterlen (Journal de la Société des Africainistes Tomo XX, 2, Págs. 273-294) en 1950 y a las dos notas en su artículo "Le Savoir des Dogon" de 1952 (Journal de la Societé des Africanistes, Tomo XXII, Págs. 27-42). Hasta su muerte en 1956 no escribió nada más sobre este tema que le "obsesionó" y no precisamente porque permaneciera inactivo puesto que en esos años publicó artículos sobre temas tan variados como la vestimenta de los Dogon e incluso sobre un cuchillo Bozo para la circuncisión.
"De Po Tolo parecían saberlo todo. Decían, por ejemplo, que se trataba de un astro "muy pesado" e incluso celebraban unas fiestas cada cincuenta años para venerar cada una de sus grandes órbitas en torno a Sirio A. Ambos datos son extraordinariamente correctos..." (Pág. 13)
Pues sí, ambos datos son extraordinariamente correctos. El problema es que esos no son los datos que conocen los Dogon incluso si aceptáramos que las obras de Griaule & Dieterlen corresponden realmente a informaciones recibidas de informantes de ese pueblo de Malí. Por de pronto la fiesta Sigui que, supuestamente, se celebra para conmemorar la órbita de Po Tolo (Sirio B) alrededor de Sigu Tolo (Sirio A) no tiene lugar cada cincuenta años, sino cada sesenta. Fue Robert Temple el que no tuvo el menor reparo en modificar las informaciones contenidas en las propias obras de Griaule para que cuadraran con los datos astronómicos reales. De igual forma, no dicen que Po Tolo sea muy pesada sino que está hecha con el metal sagala que es el más pesado del Universo. Sirio B es una enana blanca y, como tal, muy densa pero no es la cosa más pesada del Universo porque tienen una densidad aún mayor las estrellas de neutrones y los agujeros negros. "Curiosamente" esa información sí parecía correcta en la década de 1940 porque ya se sabía que Sirio B era muy densa y todavía no se conocía la existencia de las estrellas de neutrones y los agujeros negros, por tanto, es más probable que esa información procediera de una "contaminación" occidental que de un supuesto viajero extraterrestre.
"Por si fuera poco, los dogones refirieron a Griaule la existencia de una tercera "compañera" a la que llamaban Emme Ya, de la que dijeron que era "cuatro veces más ligera" que Po Tolo, y que también emplea medio siglo en completar su órbita alrededor de la mayor de sus hermanas." (Pág. 13)
El único problema (bueno, en realidad hay más problemas) es que esos datos no cuadran con los calculados a partir del trabajo de Benest & Duvent que es el que origina el asombro inicial del Sr. Sierra. En dicho artículo ("Is Sirius a Triple Star?" Astronomy and Astrophysics, vol. 299, 1995) se considera que la explicación más probable de las perturbaciones orbitales en el sistema formado por Sirio A y B es la existencia de Sirio C (como eso le viene muy bien a D. Javier lo acepta). A partir de ese trabajo se ha calculado que Sirio C (si realmente existe) debe ser una enana roja o marrón de 0,05 masas solares, mucho menos densa que Sirio B cuya masa es 0,99 masas solares, y que su periodo orbital debe ser de 6,3 años (como eso le viene muy mal al Sr. Sierra, se le olvida mencionarlo).
"Los dogones se convirtieron en una pesadilla para Griaule casi desde su desembarco en África." (Pág. 13)
Algún día entenderé (bueno, creo que no lo comprenderé jamás) esta obsesión de los escritores esotéricos por trabucar los datos biográficos más sencillos. Los Dogon no pudieron constituir una pesadilla (en el supuesto de que alguna vez lo fueran) para Marcel Griaule desde su desembarco en África por la sencilla razón de que el primer viaje africano de Griaule nada tuvo que ver con los Dogon ni siquiera con Mali ni siquiera con la fachada atlántica del continente africano y sí con Etiopía en donde estuvo haciendo trabajo de campo desde 1928, estudios que fueron reflejados en sus primeras obras importantes, "Silhouettes et graffiti abyssins" (1933), "Les flambeurs d'hommes" (1934) y "Jeux et divertissements abyssins" (1935).
"En 1947, cuando el "primer mundo" se preparaba para una nueva clase de guerra -la fría- que se prolongaría durante más de cuatro décadas, Griaule regresó a tierras dogonas. (...) Lo que aprendió con Ogotemmeli en los tres años siguientes sobrepasó con creces todo lo que había recopilado durante los dieciséis anteriores en la región." (Pág. 14)
Más de lo mismo. Por de pronto, Griaule no estuvo durante los dieciséis años anteriores en la región de Bandiagara. Sí, desde su primera visita en 1931 hasta 1947 (en realidad, regresó a Bandiagara en 1946) pasan dieciséis años... en los que Griaule permaneció más tiempo en Francia que en Malí porque desde 1939 (fecha en que fue movilizado, por obvias razones, como capitán de aviación) hasta 1946 no pisó el territorio de los Dogon. Es más, entre 1931 y 1939 alternó sus visitas a Bandiagara con estancias en Francia y en otros países (por ejemplo, la expedición Dakar-Djibouti que se desarrolló entre 1931 y 1933 recorrió lo que hoy son quince países distintos). En total, el trabajo de campo de Griaule entre los Dogon entre 1931 y 1946 suma sólo nueve meses.
Por otra parte, Ogotemmêli no enseñó nada a Griaule durante los tres años siguientes a 1947. Por de pronto, las entrevistas entre el cazador ciego y el antropólogo francés comenzaron en octubre de 1946 y se redujeron a unos treinta días. Además, Ogotemmêli falleció en 1947 (ya dijimos que el 29 de julio a las dos de la tarde) sin que hubiera vuelto a hablar con Griaule. Así que la única posibilidad de que, según la afirmación de D. Javier, continuara enseñando al antropólogo francés hasta 1950 es que éste recurriera a sesiones de espiritismo.
Un poco menos de imaginación y mucha más información no vendrían nada mal a la hora de ponerse a escribir sobre cualquier tema, pero si el asunto hasta el momento es divertido no tardará en mejorar.
En el próximo capítulo, así no hablaba Ogotemmêli.

En busca del chocolate del loro: Crítica a la introducción (y VI)

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Llegados a este punto, D. Javier se lía la manta a la cabeza (o, si lo prefieren, se hace la p...a un lío) y sitúa a Ogotemmêli como protagonista de una película con la que éste, en realidad, nada tuvo que ver. Veámoslo:
"Ogotemmeli, pacientemente, explicó a Griaule que los dogones sólo tienen un dios principal. Lo llaman Amma, carece de forma definida y se le atribuye la venerable creación del Universo. Amma creó también a las primeras criaturas independientes, a las que designó como "maestros Nommo". Según aquel iniciado de ojos brillantes, se trataba de unos seres mitad hombres mitad peces, que recibieron los sagrados nombres de Nommo Diç, Nommo Titiyayne y Nommo Q." (Pág. 15)
Sólo falta que hubiera mencionado a David el Nommo para que el disparate fuera aún más logrado. Para comprobarlo, les recuerdo que aquí pueden encontrar lo que Griaule puso en boca de Ogotemmêli y que nada tiene que ver con lo que le atribuye el Sr. Sierra. Por de prontó los dos Nommo (no cuatro) son producto de la segunda coyunda de Amma con la Tierra (de la primera, ya dijimos, nació el Chacal) y por tanto son engendrados, no creados (como en el Credo católico, vamos). Los dos Nommo son descritos como mitad hombres y mitad serpientes (no mitad peces) y no tienen nombre conocido y mucho menos tres nombres (a los que habría que sumar el del Nommo Ogo) porque sólo son dos.
"El adivino, añadió, no obstante, que de éstos -especialmente de Q, a quien los dogones consideran el padre de la humanidad- surgió una nueva clase de seres, una estirpe de cuatro "antepasados" que crearon a su vez a los primeros hombres, a los que repartieron en cuatro grandes familias." (Pág. 15)
Pues tampoco. También aquí pueden encontrar lo que dice Ogotemmêli (o si lo prefieren, lo que Griaule asegura que narró) sobre la primera pareja humana que, ésta sí, fue creada por Amma empleando arcilla húmeda para ello. Esta primera pareja fue dotada de una doble alma, masculina y femenina, por la pareja de Nommo que, al darse cuenta de los problemas que esa dualidad podía ocasionar, eliminó el alma femenina del hombre mediante la circuncisión y el alma masculina de la mujer mediante la excisión del clítoris. Después, la pareja se dedica a foll... a tener relaciones sexuales de las que nacen cuatro parejas de gemelos. Como Ogotemmêli no era adivino pero sabía contar y Griaule también, eso da ocho antepasados del pueblo Dogon.
"Detrás de este proceso de creación aparentemente sencillo desgranado por Ogotemmeli se escondía todo un drama cósmico." (Pág. 16)
¿Cósmico o cómico? Porque lo de considerar las supuestas narraciones cosmogónicas de Ogotemmêli como algo "aparentemente sencillo" es de lo más gracioso que he oído en mucho tiempo porque su principal característica es su complejidad.
"Ogo, el primer Nommo que descendió sobre la Tierra a bordo de un arca humeante para sembrar la vida en el planeta, pronto desencadenó el caos. Criatura impaciente y poco cuidadosa, el tal Ogo desobedeció las instrucciones de Amma, forzándole a enviar a tierras de África a otro Nommo para que reparara los errores del primero. El elegido fue Q, al que Amma llamó el "Nommo del mar", y terminaría siendo sacrificado en virtud a un extraño plan divino para resucitar después con aspecto humano y trayendo en su arca a los antepasados de los hombres." (Págs. 16-17)
Obviamente, cualquier parecido entre lo que según Griaule narró Ogotemmêli y esto es pura coincidencia. Según Griaule-Ogotemmêli, lo que sucedió es que los ocho Antepasados se convirtieron en Nommo en el seno del hormiguero-sexo de la Tierra (lo vimos aquí) y fueron conducidos al cielo donde se les impuso la norma de no reunirse entre ellos, prohibición que desobedecieron los Antepasados Primero y Segundo que, además, rompieron su palabra de no comer el grano de la digitaria o fonio ("curiosamente" pese a que el nombre Dogon de la supuesta Sirio B sea Po Tolo -Estrella Digitaria o Estrella Fonio- Ogotemmêli ni siquiera en ese momento menciona para nada a la "importantísisma" estrella) por lo que se convirtieron en impuros y debieron abandonar las moradas celestes. Los otros seis Antepasados decidieron hacer lo propio. Por tanto y según este relato, Amma no envía (no hay tal acción) a uno de los Nommo originales (son los ocho Antepasados transmutados en Nommo los que regresan a la Tierra) como tampoco existe el caos creado por Ogo (nombre que no se menciona en todo el relato) y, lógicamente, tampoco existe el envío del Nommo Q (otro nombre que tampoco aparece) para poner orden en el caos. El Antepasado que muere a manos de los hombres es el Séptimo cuando éste se enoja por no haber respetado el Antepasado Octavo el orden de llegada a la Tierra (lo vimos aquí). Cuando resucita, éste no tiene forma humana sino de serpiente y los antepasados de los hombres no llegaron con él, puesto que los antepasados de los Dogon nunca habían dejado de vivir en la Tierra y los antecesores de otros hombres como los Bozo llegaron con el Primer Antepasado.
¿Se puede meter aún más la "pata"? Se puede, se puede:
"Por ejemplo, las descripciones del arca en la que llegó a la Tierra son de una minuciosidad extrema. Dicen que se trataba de un vehículo humedo, dotado de sesenta compartimentos y cuyo descenso coincidió con "la dispersión de los astros en el cielo y el inicio de sus revoluciones respectivas"." (Pág. 17)
En efecto, la descripción del "arca" es de una minuciosidad extrema, pero para lo que sirve tanta precisión lo mismo le hubiera dado a Ogotemmêli decir que era un "parato que parecía un chisme con influencias de una cosa que no sabría explicar." ¿A qué se debe esta sorna? Recordemos que la descripción del "arca" está aquí) y que en ella expresamente se asegura que por dentro estaba dividida en ocho compartimentos (no en sesenta) distribuidos en dos pisos. Tampoco hace Ogotemmêli ninguna mención a que nada de todo ello sucediera cuando los astros iniciaron sus revoluciones respectivas.
Después de estos maravillosos ejemplos de cómo no enterarse de nada, fruto, sin duda, de no haberse tomado la molestia de leer "Dios de agua" para saber qué es lo que Griaule pone realmente en boca del cazador ciego (que, como acabamos de ver, nada tiene en común con lo que atribuye el Sr. Sierra porque esas afirmaciones, en realidad, están tomadas de "El zorro pálido" texto que, ya lo dijimos, no sólo no debe nada a Ogotemmêli sino que ofrece una cosmogonía totalmente contradictoria con la narrada -supuestamente- por el cazador ciego), D. Javier continúa "inventándose la película" y, para ello, cita un texto escéptico, concretamente The Dogon People Revisited de Bernard R. Ortiz de Montellano, publicado originalmente en Skeptical Enquirer, noviembre-diciembre de 1996, demostrando que no es lo mismo citar algo que comprenderlo:
"Toda la cuestión dogona -dirá uno de estos críticos- podría ser una simple teorización, ya que los datos originales de Griaule, sobre los que se construye toda su argumentación, son muy cuestionables. Su metodología, junto a su intento de redimir el pensamiento africano, sus entrevistas con un solo informante a través de un intérprete y la ausencia de textos en el lenguaje dogon han sido criticados durante años." (Págs. 17-18) [Esto es la cita del artículo de Ortiz de Montellano a la que el Sr. Sierra responde:]
"Esta hipótesis, no obstante, fue rápidamente contestada ya que no todo se basa en una tradición oral procedente de una fuente única, sino también en utensilios de al menos cuatro siglos de antigüedad que ya representaban la triplicidad de la estrella Sirio." (Pág. 18)
Y se queda tan pancho sin explicar qué utensilios son esos, cómo se ha calculado su antigüedad ni de dónde se saca que representan la triplicidad de Sirio. Puesto que D. Javier no ha tenido la gentileza de explicárselo a sus lectores, me permitirán que llene ese vacío.
Lo de los cuatro siglos de antigüedad arranca, por de pronto, de una suposición de Griaule... que se basa en las afirmaciones (que sí provienen de esa fuente única que ningún antropólogo que no perteneciera al círculo de Griaule ha conseguido contrastar) que relacionan a la fiesta Sigui con este tinglado de la triplicidad de Sirio (por cierto, en abierta contradicción, una vez más, con las explicaciones dadas por Ogotemmêli). ¿Qué hizo D. Marcel? Reparó en la existencia de unas máscaras (máscaras kanaga) que sólo se emplean en la fiesta Sigui y que después son guardadas. En un depósito localizó cuatro de estas máscaras; dado que la fiesta Sigui se celebra cada sesenta años, Griaule supuso que eso significaba que dicha fiesta se celebraba, por lo menos, desde el S XVIII. En otro depósito localizó ocho máscaras y lo que él interpretó como restos de otras tres lo que, teorizó, hacía retroceder el origen de esa fiesta al S XIV. Sin embargo (dejando aparte los problemas de ese sistema de datación como que se va al traste si varias de ellas se emplearon en la misma fiesta Sigui y señalando que nadie ha procedido a efectuar su datación absoluta mediante el C-14) si no aceptamos (y no hay razón para ello) que la fiesta Sigui tenga nada que ver con Sirio, la respuesta del Sr. Sierra no tiene ningún valor.
Vamos con los objetos que supuestamente representan la triplicidad de Sirio y que, en realidad, son un mero dibujo en la arena que reprodujeron Griaule & Dierterlen y que trabucó Robert Temple en su "El misterio de Sirio". En el artículo Investigando el Misterio de Sirio de Ian Ridpath podrán encontrar el dibujo original así como la explicación de los elementos que aparecen en él. Ese dibujo fue desprovisto de todo (excepto de la supuesta Sirio A) por Temple que, además, no tuvo el menor empacho en convertir el "huevo del mundo" en la órbita de Sirio B alrededor de Sirio A. Memorable. El dibujo final pueden encontrarlo aquí (es el dibujo superior de la izquierda) y compararlo con el original.
¿Faltaba algo más para terminar de convencerse de que el supuesto misterio no lo es? Volvamos al artículo de Julio Arrieta citado en la anterior entrega de esta historia:
"Al parecer, cuando Ambara y Yébéné hablaban de Sirio y sus estrellas compañeras se referían a estrellas visibles en el firmamento: hablaban concretamente de otras dos estrellas en la constelación del perro -Canis Major-, seguramente Adhara y Murzim. En ningún momento especificaron que éstas girasen en torno a Sirio, sino que afirmaron que surgieron de él. Indicaron una relación generacional entre las estrellas, no una relación orbital. Fue Griaule el que estableció la relación entre lo que le narraban y el conocimiento moderno de Sirio B." (Pág. 57)
Esto hubiera debido ser el final de la historia-de-los-muy-misteriosos-conocimientos-astronómicos-de-los-Dogon-que-los-Dogon-en-realidad-niegan-conocer de no ser por la manifiesta capacidad de los escritores esotéricos para superar cualquier desbarre anterior. Si las equivocaciones (siendo benévolos) de Griaule fueron increíbles, en su descargo hay que señalar dos cosas, la primera que su intención era buena (ya saben el refrán que dice que el camino al infierno...) porque, en una época en la que el colonialismo estaba vigente, su trabajo negaba la supuesta inferioridad de los pueblos africanos que se esgrimía como excusa para sostener su explotación por parte de las potencias europeas. En segundo lugar, Griaule jamás quiso organizar ningún "follón" con el tema de Sirio. Tan inmenso horror (no, no es un lapsus) recae en Robert Temple del que D Javier Sierra dice:
"De hecho, probablemente nadie hubiera prestado la más mínima atención a los densos estudios de Griaule de no haber sido por la publicación, a mediados, de los años setenta, del libro de un estudioso y miembro de la Royal Astronomical Society de Londres llamado Robert Temple." (Págs. 18-19)
¡Qué suerte tuvo D. Marcel! De no ser por Temple nadie le hubiera hecho ni puto caso. Menos mal que muchos antropólogos reconocen que si hicieron esa elección profesional fue, precisamente, por influencia de la lectura de "Dios de agua" que si no...
Bueno, vamos con el estudioso y astrónomo Robert Temple. ¿Por qué se interesó él por la obra de Griaule? Pues no se interesó, le interesaron. En 1965 Arthur M. Young enseñó el artículo de Griaule & Dieterlen a un joven de veinte años que, al año siguiente, alcanzó el puesto de secretario de la Young´s Foundation for the Study of Conciousness. ¿Adivinan Vds. el nombre de ese joven? Por si necesitan una pista (todos podemos tener un día "espeso") sus iniciales son R. T.
¿Quién era ese Arthur M. Young? Pueden encontrar su biografía "oficial" aquí y la "no autorizada" aquí. Por su parte, la YFSC, fundada en 1952, dio paso en 1972 a una nueva asociación, el Institute for the Study of Conciousness. Nada de todo ello es citado por el Sr. Sierra, así que hemos tenido que reparar su, sin duda, inadvertido olvido, más que nada porque así podremos entender mejor el siguiente párrafo:
"La sola mención de la palabra "extraterrestre" le cerró de golpe las puertas del mundo académico, algunos de cuyos representantes se empeñaron en enterrar este misterio a toda costa. Pero no lo lograron." (Pág. 19)
En fin, creo que ahora entenderán Vds. las razones para ese portazo del mundo académico a Robert Temple y a su "El misterio de Sirio" que no se basa, para nada, en la palabra extraterrestre (el que lo crea así, va a tener algunos problemas para explicar que significan las letras ET de la siglas SETI, un programa científico que no ha sido demonizado, todo lo contrario, por los "neoinquisidores-del-mundo-académico") y sí en que su teoría comenzaba por no presentar pruebas y acababa en el puro disparate. Vean, por ejemplo, en esta página las fabulaciones de Temple sobre Febe (en inglés Phoebe), uno de los satélites de Saturno. La diversión está garantizada.
No obstante, el Sr. Sierra se siente en la obligación de "arrear unos cuantos palos" a Temple, más que nada porque si éste estuviera en lo cierto sobre la procedencia extraterrestre del conocimiento astrónomico Dogon (sin duda tuvieron que ser mentes privilegiadas procedentes del quinto pino a la derecha de la nebulosa del Cangrejo lo que descubrieron que la Luna es una vasija medio cocida. Forrest Gump a su lado era un genio) dejaría en muy mal lugar la propia tesis de D. Javier, con lo que éste consigue que no acabemos entendiendo nada. Si considera que Temple está equivocado ¿qué quería que hiciera el malvadísimo mundo académico, darle el Premio Nobel? Pues después de quedarse encantado por haberle conocido (en Egipto en el año 2000, según asegura) dice:
"Sólo en una cosa estuvo realmente acertado Temple: en sugerir que el mito de Sirio estaba en realidad vinculado a otras muchas culturas de la antigüedad, y que éstas también conocían de alguna forma el secreto de su triple naturaleza." (Pág. 19)
¿Cuáles son las pruebas de ese conocimiento?
"Por ejemplo, el término iranio para describir la estrella Sirio es Tistrya, inspirado en el vocablo sánscrito Tri-stri, que no tiene otra acepción más que la de "tres estrellas"." (Pág. 19)
Maravilloso ejemplo de etimología creativa. Por de pronto ¿querrá alguien explicarme por qué los antiguos pobladores de lo que hoy es Irán iban a emplear el sánscrito para bautizar una estrella? Algo tanto más curioso cuanto que en sánscrito la estrella Sirio se llama lubdhaka o mRgavyAdha que se parece a Tistrya o Tishtrya (que, en efecto, es el nombre de la estrella Sirio en lengua avéstica -persa antiguo-) como un huevo a una castaña.
Supongamos que lo que realmente quiere decir es que al ser el sánscrito y el persa antiguo dos lenguas procedentes de un mismo idioma (al que se conoce como protoindo-iranio) tal vez habría que buscar la etimología de la palabra Tistrya en ese idioma común. Vale. Vamos entonces a la reconstrucción de esa proto-lengua (hablamos de reconstrucción puesto que al no existir testimonios escritos ha habido que deducir el vocabulario de los términos existentes en los idiomas posteriores que sí tienen escritura). En protoindo-iranio creemos que "tres" era "trayas" por evolución del protoindo-europeo "treyes". "Trayas" dio lugar a "tri" en sánscrito y a "thri" en avéstico (en persa medio o pahlaví evolucionó a "si:"). En ninguno de ambos casos hay pérdida de la "r", por tanto podemos olvidarnos de la supuesta etimología que sí implica la pérdida de la "r" puesto que la forma documentada es "Tistrya" y no "Tristrya".
¿Más errores? Pues sí. Si realmente Tistrya significara "tres estrellas" en sánscrito, "estrellas" sería nominativo plural, pero en sánscrito eso se diría tri-stRNas con lo que el supuesto parecido desaparece. Tampoco en avéstico va mejor la cosa, porque "tres estrellas" sería "thri-stara" (casi como en inglés, sí).
En realidad, Sirio en avéstico se llama Tistrya o Tishtrya porque ése es el nombre del Yazad (deidad astral) que la gobernaba. Por si quieren efectuar las oportunas comprobaciones, aquí tienen Diccionario avéstico-inglés, aquí un Diccionario sánscrito-inglés e inglés-sánscrito y aquí la oportuna referencia al dios Tistrya .
¿Algo más? Pues sí.
"Para colmo de coincidencias, en muchas de las representaciones egipcias de la estrella Sirio, a quien identificaban con la diosa Isis, se representa a esta divinidad sobre su barca estelar acompañada de sus hermanas menores Anukis y Satis." (Pág. 19)
No, hombre no. Eso no es el colmo de coincidencias, eso es "tener más morro que doscientos negros cantando el Onli you..." (comparación políticamente incorrecta, lo sé). ¿De dónde puñetas se saca que Aset (Isis), Satet (Satis) y Anuket (Anukis) eran hermanas? Los hermanos de Isis eran Osiris (que además era su marido, "quién hace incesto hace ciento", que dice el refrán -o algo parecido-) y Neftis. Anukis era la hija (según otra versión, la hermana) del matrimonio formado por Jnum (o Khnum, según la grafía inglesa) y Satis y los tres formaban la Triada Elefantina (por la isla homónima).
¿Que a veces se representa a estas tres diosas juntas? Pues supongo que sí (no recuerdo ningún caso concreto en que sea así), pero con frecuencia se representa a Isis-Osiris-Horus (Horus es hijo de los dos hermanos), a Jnum-Satis-Anukis, a Jnum-Satis-Neith (Triada de Esna)... ¿De verdad que cada vez que ve a tres dioses egipcios juntos piensa en una plasmación plástica de la triplicidad de Sirio? Con un par... (o con un trío).
Y con esto y un bizcocho, acabamos con la Introducción, pero no con Egipto porque D. Javier dedica el primer capítulo a seguir mareando la perdiz piramidológica.
Como colofón, una frase digna de figurar en los anales (no vean segundas intenciones en el uso de esta palabra) de los escritores esotéricos:
"Muchos de los críticos no leyeron jamás los trabajos originales de Griaule..." (Pág. 19)
Dijo la sartén al cazo...

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (I)

Viene de aquí
Después de tan memorable Introducción, D. Javier se desmelena. Nada mejor que comenzar con uno de esos "supuestos" misterios que siempre son muy bien recibidos por los aficionados a las teorías esotéricas, así que se va a Egipto.
La verdad es que tengo muy buen recuerdo de ese país, pero por lo que se ve no todos los turistas somos igualmente bien recibidos, aunque también es posible que la imaginación de D. Javier le juegue malas pasadas. ¿Por qué decimos esto? Según su relato, el Sr. Sierra se despierta en El Cairo lo que le da pie para uno de esos párrafos que, en mi modesta opinión, oscilan entre la pseudoliteratura galopante y la cursilería descarada:
"Las últimas sombras del invierno oscurecían la febril ciudad de El Cairo que, como si de un monstruo perezoso se tratara, se resistía a despertar a tan tempranas horas. No me importó. Lo cierto es que aunque apenas pasaban unos minutos de las cinco de la mañana y acababa de levantarme, la tensión agarrotaba ya todos mis músculos." (Pág. 25)
Pues nada, agarrotado y todo (el deber es el deber) D. Javier se sube a un autocar Mercedes y emprende viaje a la Meseta de Giza y aquí es donde empiezan a suceder cosas extrañas:
"Camuflado en medio de un grupo de treinta personas..." (Pág. 25)
Curiosa afirmación que me deja un par de dudas, la primera es porqué D. Javier tiene que visitar Giza camuflado (es decir, dando a algo el aspecto de otra cosa). La segunda, claro, es qué aspecto tomó el Sr. Sierra para esa excursión. Las escenas en las que me imagino a D. Javier disfrazado de camello, de bailarina de la danza del vientre, de palmera datilera, de vendedor de alfombras, de investigador... no dejan de acudir a mi mente. Supongo que abuso de las lecturas de Mortadelo y Filemón y por eso me suceden estas cosas (ya les dije que no me tomaran demasiado en serio, yo no cometo ese error).
En fin, que el conductor del autocar Mercedes, con treinta pasajeros tal cual son y con D. Javier camuflado de algo, se contagia de tanta rareza:
"...sorteamos la vigilancia del lado norte de la Gran Pirámide..." (Pág. 25)
Esto más que una excursión turística comienza a parecer una operación de infiltración clandestina. No, no se crean que ésta es una interpretación desmesurada. Lean, lean:
...a la luz de lo que aquel grupo de "infiltrados" se disponía a hacer..." (Pág. 26)
"Lo primero que comprobé fue la ubicación estratégica de la policía arqueológica. Debía estar atento. No sólo había entrado camuflado en el recinto de la Esfinge en plena madrugada, durante la primera noche del equinoccio de primavera del nuevo milenio, sino que además lo hacía acompañado de la "bestia negra" que llevaba seis años poniendo en jaque a las celosas autoridades egipcias con sus arriesgadas teorías: Robert Bauval." (Pág. 27)
La realidad, claro, es bastante distinta a la narración y no sólo por el curioso personaje llamado Robert Bauval (ya nos ocuparemos de él más adelante) sino también por las circustancias que rodean el viaje porque, en otro momento, el autor reconoce que:
"Su autobús había sido fletado precisamente para que el grupo contemplara el primer equinoccio del año 2000 desde una atalaya tan especial (...) habían elegido una agencia de viajes especializadas en "excursiones místicas" para sentir la energía de la Esfinge aquel 20 de marzo." (Págs. 26-27)
Como un mero viaje organizado parece demasiado prosaico para un libro repleto de misterios-enigmáticos-de-verdad-de-la-buena, hay que añadir un poco de picante al asunto:
"A fin de cuentas, había conseguido sumarme a aquella expedición que contaba con todos los beneplácitos de los responsables arqueológicos del área de las pirámides (...) No olvidaba que gracias a aquel grupo había logrado sortear la férrea vigilancia de unas autoridades que prefieren no oír hablar de las conexiones estelares de sus monumentos." (Pág. 27)
No, no son los únicos que se han dado cuenta de un par de contradiciones obvias. Por supuesto, la excursiones organizadas que cuentan con los preceptivos permisos no se dedican a sortear vigilancias como tampoco a camuflar a los turistas. Tampoco "cuela" la velada acusación de que las autoridades arqueológicas de la Meseta de Giza obligan a ocultar las verdaderas razones de una excursión de tintes esotéricos... si reparamos en que ésta fue concertada por "una agencia de viajes especializadas en "excursiones místicas"."
La verdad, en el año 2000 el subsecretario del Gobierno para los monumentos de Giza era el Dr. Zahi Hawass que siempre ha sido capaz de conciliar el "dar caña" a las afirmaciones esotéricas sobre las Pirámides, la Esfinge... tanto desde su página web como en numerosos trabajos, entrevistas... con la permisividad con las excursiones ocultistas, actitud que no me parece mal tanto porque Egipto necesita las divisas del turismo (incluido el pseudohistórico) como porque mientras no pongan en peligro los monumentos también ellos tienen derecho a gozar con las maravillas arqueológicas.
Así pues, olvidémonos de tantas y tan imaginativas historietas en las que sólo falta un ataque de pirañas con más hambre que Carpanta y prescindamos, incluso, de que el equinoccio primaveral del año 2000 no fue el primero del nuevo milenio sino el último del anterior para ir a lo nuestro, a los supuestos misterios de Giza.
Lo primero que merece una mención de D. Javier es:
"La bestia de caliza no se inmutó al vernos llegar." (Pág. 25)
Sin duda la Esfinge estaba adormilada y, por eso, no levantó la patita y movió el rabo como acostumbra hacer cada vez que llega una excursión. Otra vez será (sí, esto es un sarcasmo).
Adoptemos una actitud seria (me cuesta un gran esfuerzo, la verdad) porque, por fin y después de tanta chorr..., perdón, de tanta narración de las inmensas dificultades que encuentran los himbest..., perdón, los escritores de temas esotéricos, entramos en materia con un resumen (de lo más ligth) de las teorías de Robert Bauval.
¿Qué considera conveniente decir el Sr. Sierra? Pues esto:
"Según él, los antiguos constructores de pirámides levantaron el monumento de Micerinos ligeramente desviado del eje imaginario sobre el que se asientan Keops y Kefrén porque así imitaban la disposición de las tres estrellas del llamado "cinturón de Orión"." (Págs. 28-29)"
Nunca dejará de extrañarme la habilidad de algunos para ver misterios por doquier. En la meseta de Giza hay tres pirámides principales. Veamos opciones de cómo podrían estar situadas en relación con las otras. Si formaran una línea recta perfecta seguro que eso sería un inmenso enigma (pero un misterio de la muerte, no uno de andar por casa) como en otros casos en los que se plantea como tal el que dos monumentos estén alineados (si no se lo creen, pueden leer el artículo titulado Un enigma: Las líneas "Ley"." procurando no reírse demasiado). En caso contrario, por narices tienen que formar un triángulo sea éste equilátero (más o menos), isósceles (más o menos) o escaleno. Bien. Si el triángulo fuera equilátero nos habría tocado el premio gordo (véase el divertido artículo antes enlazado que también encuentra eso de lo más enigmático). Si, en caso contrario, al menos fuera rectángulo quedaría el recurso de mencionar a los pitagóricos y sus doctrinas esotéricas, tan agradecidas desde el punto de vista del escribidor misteriólogo; pero el caso es que el triángulo que forman las pirámides principales de Giza es escaleno y obtusángulo y, de igual forma que los "piramidólogos esotéricos" son unos racistas de las pirámides y desdeñan todas las egipcias que no estén en Giza (e incluso llegan a tomar en consideración únicamente a la de Keops) y de éstas sólo se ocupan de las pirámides principales (les prometo que en Giza hay más de tres pirámides), también lo son de los triángulos y todo el que no sea equilátero o rectángulo no merece mayor consideración.
No obstante, siempre hay otros recursos, entre ellos el de mirar el cielo y buscar algo que se parezca más o menos a lo que tenemos en la Tierra. Cuanto menor sea el número de elementos implicados mayor será la posibilidad de localizar ese "paralelo" (sin separación entre "para" y "lelo". Tengamos la fiesta en paz). Esa filfa es, ni más ni menos, lo que propone Bauval.
Por si se hubieran perdido un poco, les coloco el enlace a un montaje (dicho sea sin segundas) que puede ayudarles a entender la "hipótesis de Orión".
No obstante, por más divertido que esto pueda ser ¿podemos olvidarnos de la teoría de Bauval? Podemos y las razones para ello serán el tema de la próxima historia.

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (II)

Viene de aquí
Habíamos dejado a D. Javier arrobado por la teoría de Bauval sobre la supuesta correspondencia entre el cinturón de Orión y las pirámides de Giza, pero eso, evidentemente, no supone nada sobre si esa hipótesis es, o no, correcta. Como ya nos hemos divertido bastante con las "licencias poéticas" del Sr. Sierra, es hora de hincar el diente al misterio de Orión.
Comencemos por el principio. Por mucho que D. Javier quiera ver en ello (si fuera cierto) un apoyo a su propia tesis, a saber, que en el pasado existieron civilizaciones con un extraordinario desarrollo tecnológico (entiéndase por tal un desarrollo que es muy superior al que sostienen los arqueólogos e historiadores "ortodoxos"), eso es algo insostenible.
El cinturón de Orión es un asterismo perfectamente visible y, por tanto, el que los antiguos egipcios colocasen unos monumentos con esa misma disposición no demuestra ningún conocimiento extraordinario. Es más, si hubieran poseído inmensos saberes astronómicos, habrían conocido que el cinturón de Orión está formado por más de tres estrellas puesto que dos de ellas, Mintaka y Alnitak, no son sistemas simples. Sin embargo, en Giza no hay más que tres pirámides principales y no puede pretenderse que las pirámides subsidarias representan las estrellas acompañantes porque los números no cuadran por ningún lado. Por tanto, el conocimiento tecnológico que supondría esa hipótesis (de ser cierta) no es superior al que hace que en muchos sitios se conozca popularmente al cinturón de Orión como "Las tres Marías", una mera observación a ojo desnudo del cielo.
Una vez aclarado esto, podemos ir ya al supuesto misterio de Orión. Cualquier hipótesis, la formule Bauval o Perico el de los Palotes, tiene su particular "prueba del nueve" en su correlación (o en la falta de ella) con la realidad. Si Bauval acertase eso supondría, por lógica, que existiría un plan para levantar las pirámides de Giza de acuerdo con unas posiciones predeterminadas, pero ¿hay algo que permita sostener tal afirmación?
El más grande de los constructores de pirámides del antiguo Egipto no fue, como podría pensarse, Keops sino su señor padre, el faraón Esnefru, que edificó al menos dos grandes pirámides en Dasur, las conocidas como pirámide Romboidal y pirámide Roja, y tal vez una tercera en Meidum aunque aún se discute si ésta fue construida como pirámide escalonada por el faraón Huni, padre de Esnefru, y convertida en pirámide de caras lisas por Esnefru o si la mayoría de la edificación se debe a éste.
El horus Jufu (faraón Keops para los griegos) prefirió edificar la suya en Giza si hemos de creer a Bauval con la idea de representar el asterismo del cinturón de Orión. Imaginemos (algo que resulta fácil, divertido y además sale gratis) que fue así. ¿Estamos puestos en situación? Prosigamos. Obviamente para ello Keops necesitaba levantar tres pirámides lo que dejaba dos posibles soluciones al problema, emular a su papá y ordenar la edificación de tres de ellas o bien conformarse con levantar una dejando el cumplimiento del resto del plan a sus sucesores. ¿Sucedió algo de ello? Veámoslo.
La Gran Pirámide es tan imponente que ha terminado por eclipsar el resto de las construcciones realizadas por orden del horus Jufu (por cierto y aprovechando que el Nilo pasa por Egipto, conocemos a la persona que se encargó de hacer realidad esas órdenes, el príncipe Hemiunu, que, la verdad, no tiene mucha pinta de extraterrestre en su retrato que se conserva en el museo de Hildesheim. Aparte de unos kilitos de sobra, es una persona de lo más normal). No obstante, el complejo de Keops estaba formado por una pirámide principal (230,37 metros de lado por 146,6 metros de altura), tres pirámides de tamaño mucho más reducido (unos 50 metros de lado y 30 de altura) conocidas como pirámides de las Reinas y una pirámide satélite cuyas ruinas fueron recientemente descubiertas (unos 20 metros de lado y altura desconocida), además de los cementerios este y oeste con mastabas (entre ellas la del príncipe Hemiunu), templo funerario inferior y superior, avenidas, fosas de las barcas celestes y, posiblemente, la Esfinge (aunque tradicionalmente se haya afirmado que representaba a Kefrén, es más probable que fuera obra de Keops). Así las cosas ¿por qué no ordenó Keops la edificación de las tres pirámides necesarias para representar el cinturón de Orión? Si lo importante era la propia simbología ligada a Orión, ésta no dependía de que las pirámides fueran más o menos grandes así que podía haberlo realizado... y, sin embargo, no lo hizo.
Bueno, supongamos que por alguna razón que se nos escapa, Jufu prefiriera levantarse para sí un "peazo" pirámide de tres pares de huevos y dejar el resto de la tarea edificatoria según-el-plan-estelar a sus sucesores. Si es así, éstos lo disimularon muy bien. ¿Cómo? ¿No fue su hijo el horus Jafra (faraón Kefrén para los griegos), el que construyó la segunda pirámide en Giza? Pues sí, el único problema es que Kefrén no fue el inmediato sucesor de Keops. A la muerte de éste, su hijo Djedefre realizó los ritos funerarios, accedió al poder... y se olvidó del supuesto plan diseñado por su papá porque ordenó inmediatamente la edificación de su pirámide en Abu Roash, ocho kilómetros al norte de Giza. Sólo la temprana muerte del nuevo horus permitió la llegada al trono de su hermano Kefrén, algo que, por supuesto, no podía ser conocido por Keops que si hubiera confiado la tarea de continuar su obra a alguien hubiera sido a su heredero, Djedefre.
Ya tenemos a Kefrén sentado en el trono del Alto y Bajo Egipto. ¿Qué hace? Pues más que obedecer a las supuestas consignas de papá Keops, parece decidido a superarle. Ordena la edificación de su complejo funerario justo al lado del de Jufu. En ese complejo destaca la pirámide principal cuyo nombre original era una declaración de intenciones porque se conocía como "Jafra es el más grande". Como, no obstante, parece que no las tenía todas consigo sobre su capacidad de superar la pirámide paterna, hizo varias "trampas". Edificó la pirámide sobre una elevación del terreno, redujo la longitud de los lados (215,25 metros frente a los 230,37 de la Gran Pirámide) y aumentó la pendiente (53 grados frente a 51) con lo que consiguió que su pirámide pareciera más alta que la de su padre pese a que medía 143,5 metros frente a los 146,6 metros de la de Keops (en la actualidad, 136,4 metros frente a 138,75 metros) y todo ello pese a que el volumen construido fue muy inferior (1.659.220 metros cúbicos frente a 2.521.000 metros cúbicos). Si en la comparación piramidal Jafra lleva todas las de perder (además, en su complejo sólo existe una pirámide satélite) por el contrario los templos de Kefrén son muy superiores a los de su padre con sus grandes monolitos y su revestimiento de granito rojo. Algo estaba cambiando en la simbología asociada a las pirámides, importa menos la pirámide en sí en beneficio de los templos funerarios.
A la muerte de Kefrén le sucede su sobrino Baka, hijo de Djedefre que si no accedió al trono a la muerte de su padre parece que fue debido a su corta edad. El horus Baka también se "olvida" del supuesto plan del abuelito Keops porque ordena la construcción de su pirámide en Sauiet al-Arian (o Zawiet el-Aryan, según la transcripción fonética inglesa), seis kilómetros al sur de Giza. La temprana muerte del faraón (¿también había sido prevista por Keops-Nostradamus?) permitió la llegada al trono del horus Menkaure (faraón Micerino), hijo de Jafra que decide construir su complejo funerario al lado del de papá. Su pirámide principal que llevaba el nombre de "Menkaure es divino" ("La modestía es la virtud de los que no tienen ninguna virtud" debía pensar esta familia) medía "sólo" 65-66 metros de altura aunque, eso sí, estaba acompañada por tres pirámides conocidas también, al igual que en el caso de la Gran Pirámide, como pirámides de las Reinas. En cambio, los templos funerarios eran extraordinarios con monolitos que llegan a alcanzar un peso de 200 toneladas.
¿Es compatible este follón de faraones que tan pronto levantan sus complejos funerarios en Giza como fuera de la Meseta con un supuesto sometimiento a un plan prefijado? Pues más bien no porque, repetimos, el acceso al poder supremo por parte de los faraones Jafra-Kefrén y Menkaure-Micerino que sí construyeron sus pirámides en Giza después de Jufu-Keops sólo tuvo lugar por unas circunstancias imprevisibles, las tempranas muertes de Djedefre y Baka.
Obviamente "pintan bastos" para el supuesto misterio de Orión, pero como siempre hay una posible respuesta esotérica por muy disparatada que ésta sea, siempre podría pretenderse que Jafra y Menkaure "liquidaron" a Djedefre y Baka respectivamente para poder continuar con el plan de Jufu, traicionado por sus herederos (o cualquier parida semejante).
Por si acaso, añadiremos un par de cosas más. Ya dijimos que la pirámide de Kefrén se había realizado sobre una elevación del terreno, una circunstancia geológica que tampoco podía estar prefijada por ningún plan celeste (las fuerzas orogénicas suelen hacer poco caso de estas cosas). Ya es hora de decir que Jafra no era el único "tahúr del Mississippi" en la familia. Si él hizo un poco de trampa, la verdad es que su padre también jugaba con cartas marcadas. Cuando se habla de la cantidad de bloques de piedra empleados en la construcción de la Gran Pirámide se suele olvidar que el núcleo de ésta es, al menos en parte, un montículo natural de por lo menos siete-ocho metros de altura, una nueva circunstancia geológica que no podía estar prefijada...
No obstante, y pese a todas estas objeciones, la hipótesis de Orión podía haber tenido una mayor aceptación de no ser por los desbarres de Bauval. Como la versión del Sr. Sierra es de lo más ligth (por el momento, porque no tardará en ponerse estupendo) vamos a una visión más cercana al original (y mucho más bizarra) como la contenida en este soberbio disparate en forma de artículo (o algo así).
Observemos como Bauval defiende una relación entre el tamaño de las pirámides y el brillo aparente (o magnitud) de las tres estrellas que forman el cinturón de Orión. Veamos qué hay de (in)cierto en ello:
Alnitak (La Guirnalda) correspondería a la pirámide de Keops. Tiene una magnitud promedio de 2,05.
Alnilam (La Sarta de Perlas) correspondería a la pirámide de Kefrén. Tiene una magnitud de 1,7.
Mintaka (El Cinturón) correspondería a la pirámide de Micerinos. Tiene una magnitud de 2,23.
Dado que el brillo aparente es mayor cuanto menor es la cifra de la magnitud, resulta que el orden de mayor a menor de las estrellas que forman el cinturón es:
Alnilam (corresponde a Kefrén), Alnitak (corresponde a Keops), Mintaka (corresponde a Micerinos). Si el tamaño de las pirámides guardara relación con la magnitud tendríamos que la pirámide de Kefrén tiene que ser más grande que la de Keops... pero no lo es.
Más información sobre las estrellas del cinturón de Orión puede ser encontrada aquí.
Añadamos que la teoría original de Bauval era aún más divertida porque solventó el follón de faraones que construían o no sus pirámides en Giza de forma hilarante. Cortó por lo sano y aseguró que la pirámide de Djedefre correspondía a Saiph y la de Baka a Bellatrix, dos de las estrellas de la constelación de Orión aunque fuera del asterismo del cinturón. El hecho de que las distancias reales entre las necrópolis no guardaran ninguna relación con la distancia aparente entre las estrellas, por no hablar de que siguiendo sus propias afirmaciones sobre la relación entre magnitud estelar y tamaño de la pirámide la pirámide de Djedefre que correspondería a Saiph (magnitud 2,06) tendría que haber tenido un tamaño similar a la de Keops cuando era, en realidad, similar a la de Micerino y que la pirámide de Baka que correspondería a Bellatrix (magnitud 1,64) tendría que haber sido mucho mayor que la de Keops (con un par), bastó para desestimar esta hipótesis que, desde entonces, ha sido convenientemente olvidada por sus defensores. En efecto, basta con observar que faltan las dos estrellas más brillantes de Orión, Rigel (magnitud, 0,1) y Betelgeuse (magnitud variable entre 0,4 y 0,9), que, en caso de que hubieran sido construidas, hubieran tenido que serlo en pleno valle del Nilo y en el desierto Occidental respectivamente. Pueden imaginarse lo divertido que hubiera resultado una pirámide con derecho a inundación periódica como hubiera sucedido en el caso del monumento correspondiente a Rigel, eso por no hablar de que hubieran debido de ser "las madres de todas las pirámides" en cuanto a su tamaño según Bauval relacionado con su magnitud.
¿Más cosas que D. Javier no dice sobre la hipótesis de Bauval? Pues sí (¡qué mala memoria tiene este chico!), que también pretendió que las dos pirámides ya mencionada de Esnefru en Dasur corresponderían a dos estrellas de las Híadas, Aldebarán y Epsilón Toro, cuando hay una teoría mucho más sencilla que explica el porqué de la existencia de esos dos monumentos, la pirámide romboidal se construyó sobre un suelo poco firme lo que hizo que aparecieran grietas y obligó a levantar una segunda pirámide, la Roja, en un terreno más firme. Nuevamente, en vez de mirar tanto al cielo conviene mirar más a la Tierra. [1]
Y con esto y un bizcocho deberíamos poder acabar con Egipto y las pirámides, pero como el Sr. Sierra parece el conejito de Duracell sigue erre que erre así que en la próxima entrega tendremos que hablar de los textos de las pirámides (que el Gran Pitufo nos pille confesados).
NOTA:
[1] Véase "Historia de las pirámides de Egipto". José Miguel Parra. Editorial Complutense S. A. Madrid, 1997. Págs. 244-247. (Aunque el autor acepta como hipótesis en esta obra la correspondencia entre el cinturón de Orión y las pirámides de Giza desestima el resto de la teoría de Bauval. En textos posteriores extendió su rechazo a la totalidad de la tesis de Bauval).

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (III)

Viene de aquí
Acabamos de ver cómo la teoría de Bauval recogida por el Sr. Sierra no sale bien parada (todo lo contrario) de su confrontación con los datos históricos, astronómicos... reales, pero suponer que eso es algo que amilane a este desafinado Dúo Dinámico es tanto como ignorar lo que son, escritores esotéricos refractarios a todo lo que no quepa interpretar como una confirmación de sus creencias.
Dado que hasta el momento el apartado de pruebas brilla por su ausencia, Bauval mete mano con singular osadía y no menor torpeza a los Textos de las Pirámides. Como no tienen Vds. la menor obligación de saber de qué va esto (aunque sospecho que lo conocen perfectamente) dejaremos que D. Javier nos (me parece que sobra la "s") lo explique, demostrando, de paso, sus grandes conocimientos sobre Egiptología (la ternilla por los suelos):
"Se trata de un conjunto de escritos hallados en pirámides de la V dinastía (2465-2323 a. c.), en Sakkara, en el que se contiene la literatura religiosa más antigua de la humanidad." (Pág. 29)
Olvídense de esa ¿definición? porque el Sr. Sierra yerra (y mucho). Por de pronto, los Textos de las Pirámides no son "la literatura religiosa más antigua de la humanidad" porque existen, por ejemplo, los Himnos sumerios. Tampoco están limitados los TP a las pirámides de la V dinastía. Aparecen, por primera vez, en una pirámide de la V dinastía, la de Unas (precisamente el último faraón de esta dinastía) y cuando se generalizan es en la VI dinastía ya que aparecen en las pirámides de Teti, Pepi I, Merenra, Pepi II y en las de las esposas de Pepi II Neit, Iput y Udyebten. Incluso llegan hasta el Primer Periodo Intermedio ya que también se encuentran en la pirámide de Aba (VIII Dinastía).
"Estas inscripciones comenzaron a esculpirse unos setenta años después de darse por terminada -al menos según la arqueología ortodoxa- la última de las grandes pirámides de Giza." (Pág. 29)
Esto me habría dejado sin habla si eso no fuera un imposible como la cuadratura del círculo (acusada tendencia a la verborragia y tal y tal). Veamos. La arqueología, por de pronto, lo que habría dicho si D. Javier se hubiera molestado en preguntarla (algo que no parece tener mayor interés en hacer) es que la pirámide de Micerino está inacabada al igual que el resto de las construcciones de su complejo funerario (el revestimiento de granito rojo nunca se llegó a pulir, los templos están "rematados" con adobes...). Olvidémonos de ello y vamos un poco más allá. Micerino reinó entre los años 2532 y 2504 a. de C. Por tanto, la "terminación" de su pirámide data de esta última fecha. Unas, en cuya pirámide aparecen por primera vez los TP, reinó entre los años 2375 y 2345 a. de C. Así pues, aunque aceptásemos la primera fecha para la realización de los TP (algo improbable porque una pirámide no se termina en un año) incluso entonces entre la "terminación" del complejo de Micerino y la inscripción de los TP pasaron ciento veintinueve años y no los setenta que ignoro de dónde se saca el Sr. Sierra.
Con ser esto curioso, hay algo más sorprendente. ¿Qué demonios es lo que D. Javier denomina "arqueología ortodoxa"? ¿La que se ocupa de los monasterios, iglesias... griegos, rusos...? Porque para que esta construcción léxica tuviera algún significado tendría que existir una arqueología heterodoxa con la que pudiera contraponerse. ¿Qué se supone que es esta arqueología heterodoxa? ¿La de los huaqueros, buscadores de tesoros y demás delincuentes de la misma ralea? Obviamente no. Estos siniestros personajes nada tienen que ver con la arqueología puesto que no tienen ningún interés en la reconstrucción del pasado y sí en subsistir (o forrarse) con la venta de las piezas encontradas. ¿Se referirá, tal vez, a los escritores esotéricos que en su vida han participado en excavaciones arqueológicas, que extraen (y a veces falsean) datos de su contexto, que ignoran la cronología, los sistemas de datación absolutos y relativos...? Tampoco puede ser, porque no son arqueólogos ya que no sólo no practican la arqueología sino que sus fines tampoco son los de esta disciplina puesto que tampoco aspiran a reconstruir el pasado y sí a apuntalar sus propias creencias.
¿Qué es, entonces, esa supuesta arqueología heterodoxa? Una mera entelequia, una denominación que no corresponde a nada realmente existente y que por tanto hace innecesaria la construcción léxica "arqueología ortodoxa". Sencillamente, hay arqueología y existe, al margen de esta disciplina, una serie de prácticas ajenas a ella tanto por criterios metodológicos (en el mejor de los casos, laxos; la mayoría de las veces, inexistentes) como por su finalidad, pero cuyos practicantes se empeñan en calificar como arqueología olvidándose de añadir el prefijo pseudo-.
¿Es esto un mero problema léxico? Puede parecerlo, pero no lo es. A ojos de muchas personas el término arqueología designa una disciplina tan pasional y apasionante como rigurosa. Si la pseudoarqueología de-toda-la-vida, pretende ahora ser arqueología heterodoxa, ese cambio no es en modo alguno inocente puesto que pretende extender el bien ganado prestigio de la arqueología a una serie de prácticas que no sólo no son arqueología sino que generan afirmaciones que entran en flagrante contradicción con el conocimiento arqueológico.
"Su proximidad cronológica, por tanto, puede revelarnos mucho acerca de la función exacta de estas montañas de piedra, y despejar la duda de si éstas cumplieron alguna vez una función astronómica." (Pág. 29)
Bueno, acabamos de ver que la proximidad cronológica no es tanta como supone el Sr. Sierra, pero ello no supone que no tengan una gran importancia porque nos dan una idea del marco religioso en el Egipto de la época, un ambiente en el que, por supuesto, han de ser situadas estas construcciones.
Por otra parte ¿a qué se referirá con "una función astronómica"? El que los antiguos egipcios tuvieran unas creencias religiosas en las que figuran determinados cuerpos celestes (ya lo veremos más adelante), ¿significa que esas ideas al plasmarse en un monumento lo convierten en algo con "una función astronómica"?
Dejemos estas cuestiones aparcadas y vamos, de una vez, al meollo de la cuestión. ¿Qué dicen los TP de las pirámides? Pues aun cuando sea curioso dado el nombre por el que los conocemos, la verdad es que pocas veces mencionan la palabra pirámide. Comencemos por el principio. Dado que vamos a hablar (y mucho) de los Textos de las pirámides les aconsejo que desde este enlace procedan a la descarga e impresión de la traducción íntegra (con estudio y notas) de esas inscripciones a nuestro idioma. Son muchas páginas (271), pero el trabajo de Francisco López y Rosa Thode merece el tiempo y material empleado. Esta edición electrónica será la que empleemos a partir de este momento.
Decíamos que pocas veces aparece la palabra "pirámide". Por ejemplo, sí lo hace en esta inscripción:
"Oh Atum, pon tus brazos alrededor de este Rey, alrededor de esta construcción, y alrededor de esta pirámide como los brazos del símbolo del ka, para que la esencia del Rey pueda estar en ésta, perdurando para siempre." (TP 1653, Pág. 189)
Ya tenemos, por tanto, una primera función de las pirámides. Son el lugar en el que permanece la esencia del faraón difunto. También nos encontramos con este texto relacionado (lo antecede) con el anterior:
"Oh Atum-Jepri, tú llegaste a ser alto en la altura, te elevaste como la piedra bnbn (benben) en la Mansión del Fénix en On, escupiste a Shu, expectoraste a Tefnut, y pusiste tus brazos alrededor de ellos como los brazos de un símbolo del ka, para que tu esencia pudiese estar en ellos." (TP 1652 y 1653, Pág. 189)
Así tenemos una segunda función. Son un símbolo de la piedra Benben. ¿De qué? De la piedra Benben, un elemento fundamental en la cosmogonía de Heliópolis (si tienen dudas de qué estamos hablando, vayan consultando los enlaces propuestos).
Las restantes inscripciones confirman la interpretación de que la pirámide es la sede del ka del rey:
"Un don que Gueb y Atum garantizan: que esta pirámide y templo sean cercados para mí y para mi ka. Este Ojo de Horus es puro; ojalá él me pertenezca.
En cuanto a cualquiera que ponga un dedo sobre esta pirámide y este templo que pertenecen a mí y a mi ka, habrá puesto su dedo sobre la Mansión de Horus en el firmamento, habrá ofendido a la Señora de la Mansión en cualquier lugar..."
(TP 1277 y 1278, Pág. 159)
"Un bien que el Rey garantiza y Gueb garantiza de estos cuartos escogidos, ofrendas de invocación para todos los dioses que traerán a la existencia todas las cosas buenas para el Rey y que harán durar esta construcción y esta pirámide del Rey, de acuerdo con lo que el rey desea en la materia, por siempre jamás." (TP 1649, Pág. 188)
"Como el nombre de Shu, Señor del Alto Mnst en On, perdura, de forma que perdure el nombre del Rey, y pueda esta pirámide suya y esta construcción suya perdurar también para siempre." (TP 1661, Pág. 190)
Según las creencias de los antiguos egipcios, el ka era la garantía de la vida de ultratumba. Mientras el ka recibiera ofrendas materiales podría subsistir, pero si no era alimentado moriría y con él la esperanza de seguir viviendo más allá de la muerte. Así pues, las pirámides son mucho más que una mera tumba de gran tamaño. Eran también la protección del cuerpo del faraón porque aunque el ka es algo inmaterial necesita un soporte material (de ahí la momificación de los cuerpos) y también (de forma conjunta con los templos) un lugar para realizar ofrendas de forma que el ka del faraón pudiera seguir viviendo. Por ello, era fundamental que las pirámides fueran perdurables lo que explica su gran tamaño y los esfuerzos realizados en su edificación.
¿Hay pie para alguna lectura "astronómica" de las pirámides? Por las razones que veremos más adelante, la inscripción que sería relevante (y que el Sr. Sierra no menciona porque, también llegaremos a ello posteriormente, parece desconocer los TP dado su poco acierto en citar los que, supuestamente, apoyarían las lecturas de Bauval) es ésta:
"Oh Horus, este Rey es Osiris, esta pirámide del Rey es Osiris, esta construcción es Osiris, acude tú mismo a ella, no estés lejos de ella en su nombre de Pirámide..." (TP 1657, Pág. 189)
¿Y qué tiene que ver Osiris con la astronomía? Éste será el tema para la próxima entrada.

En busca del chocolate del loro: Orión y otras hierbas (IV)

 

 

 

 

Viene de aquí

 

 

Continuemos con la partida (o con la parida). Antes de explicar qué tiene que ver la astronomía con todo este tinglado, D. Javier tiene tiempo para equivocarse una vez más:
Estos Textos de las pirámides comenzaron a ser estudiados a partir de 1881 por el egiptólogo francés Gaston Maspero, y aunque constituyen una de las fuentes documentales más impresionantes de la antigüedad, son aún relativamente poco conocidos fuera de los círculos más especializados." (Pág. 29)
¿Los Textos de las Pirámides son poco conocidos? Menos mal que se puso einsteniano y añadió el "relativamente" para que la chorrada no fuera absoluta sino... relativa. En fin, que por extraño que le parezca al Sr. Sierra, los meros aficionados también sabemos de qué va esta película algo que no es extensible al propio D. Javier al que parece que este tema le pilla in albis adhibitis.
En los siguientes párrafos el Sr. Sierra es capaz de acumular unos calificativos que hacen pensar que se acerca una prueba absolutamente demoledora:
"...dicen en términos absolutamente inequívocos..." (Pág. 29)
"Demostraba sin género de dudas..." (Pág. 29)
"...Bauval transcribió algunos pasajes inequívocos..." (Pág. 29)
Pero una prueba ¿de qué? De que "...el difunto rey Osiris se volvía una estrella en la constelación de Osiris-Orión." (Pág. 29)Bueno, veamos qué prueba es ésa:
"Oh rey, era esta Gran Estrella, la Compañera de Orión, que atraviesa el cielo con Orión, que Navega el Otro Mundo (Duat) con Osiris; asciendes por el este del cielo, te renuevas en tu debida estación y rejuveneces a tu debido tiempo. El cielo te ha parido con Orión...
(TP 882-883)" (Págs. 29-30)
Vaya por Dios. En este párrafo queda demostrado sin género de dudas que el dúo Bauval & Sierra tienen problemas con el léxico. Veamos, si el rey difunto es una estrella que es "la Compañera de Orión" queda claro que no es ninguna de las que forman la constelación de Orión puesto que nada es compañero de sí mismo. Así pues, la prueba prometida no lo es en modo alguno.
Puesto que Bauval & Sierra son incapaces de hacer una defensa aceptable de sus creencias, me permitirán que ejerza de abogado del diablo y lo haga por ellos (ya les dije que el conocimiento que demuestran de los TP es mínimo). Veamos. Tenemos que demostrar tres cosas distintas:
A-El faraón es asimilado con Osiris.
B-El faraón-Osiris se convierte en una estrella.
C-Esa estrella es una de las que forman la constelación de Orión.
¿El faraón resucitado se asimila con Osiris? Sin ninguna duda (y de forma en modo alguno sorprendente si recuerdan el mito osiríaco ya que la resurrección de éste es parte fundamental de esa leyenda). Los textos que pueden citarse como confirmación de esa aseveración son numerosos, por ejemplo:
"Oración de Nut, la gran benéfica: El Rey es mi hijo mayor que nació de mis entrañas; él es mi amado, con quien estoy muy complacida." (TP 1, Pág. 1)
Dejando de lado la cuestión de en qué textos muy conocidos aparece una declaración muy similar a ésta, debemos aclarar que Nut es la madre de Osiris y que éste era su primogénito. Por tanto, tenemos ya la asimilación del faraón resucitado con Osiris.
Prosigamos. ¿El faraón muerto y resucitado se convierte en una estrella? Sin duda. También hay numerosos textos que así lo indican, por ejemplo:
"El Rey es un grande, el Rey ha surgido de entre los muslos de la Enéada. El Rey fue concebido por Sejmet y fue Shesmetet quien dio a luz al Rey, una estrella brillante y muy viajera, que trae productos lejanos diariamente a Ra. El Rey ha llegado a su trono que está sobre las Dos Señoras y el Rey aparece como una estrella." (TP 262-263, Pág. 57)
Por último, ¿eso tiene lugar en Orión? Eso ya no está tan claro, aunque sí se pueden aducir textos que confirman esa lectura, por ejemplo:
"La Duat ha asido tu mano en el lugar donde se encuentra Orión..." (TP 802, Pág. 122)
¿Significa eso que Bauval y Sierra tienen razón? Sí y no (y supongo que en este momento estarán empezando a pensar que cada día me explico mejor). En las Consideraciones finales que anteceden a su traducción de Los Textos de las Pirámides, Francisco López y Rosa Thode advierten:
"Nos gustaría destacar que no deben leerse los textos de forma aislada. Un análisis individual de los pasajes no conduce más que a contradicciones y especulaciones." (Pág. VI)
Eso es algo completamente cierto y vamos a verlo a continuación. Por ejemplo, ¿podemos citar algún texto que asimile al faraón difunto no con Osiris sino con otros dioses? Podemos, por ejemplo:
"Tomo mi asiento que está en el horizonte; aparezco como Sobek hijo de Neit, como con mi boca, orino y copulo con mi falo; soy el propietario de la simiente quien toma las mujeres de sus maridos siempre que quiera según su deseo." (TP 509-510, Pág. 89)
"Yo soy Satis, que tomo posesión de las Dos Tierras, La Ardiente que recibe sus dos orillas..." (TP 812, Pág. 123)
¿Podemos citar algún texto que no describa la ascensión del faraón difunto como una estrella? También podemos, por ejemplo:
"Yo ascenderé al cielo hacia ti, oh Ra, porque mi cara es la de los halcones, mis alas las de los patos y mis garras los colmillos de El de la Montaña Cerastes." (TP 461, Pág. 83)
"Una escala es anudada por Ra ante Osiris, una escala es anudada juntamente con Horus ante su padre Osiris cuando él va hacia su espíritu..." (TP 472, Pág. 85)
Por último, ¿podemos citar algún texto que indique que la estrella en que se convierte el faraón resucitado no es una de las que forman parte de Orión? Uno ya lo hemos visto, el que supuestamente (según Bauval y Sierra) confirmaría lo contrario de lo que realmente dice. Por cierto, la estrella compañera de Orión tal vez sea Sirio (Sotis para los antiguos egipcios -les recuerdo el texto anterior en que el faraón se identifica con Satis, diosa vinculada con Sirio-) o Procyon (Alpha Canis Minoris). No obstante, no es el único, veamos alguno más:
"Su hermano es Orión, su hermana es Sotis,
y él se sienta entre ellos en esta tierra para siempre." (TP 2126, Pág. 225)
"Abre tu lugar en el cielo entre las estrellas celestes, porque tú eres la Estrella Solitaria,..." (TP 251, Pág. 55)
Evidentemente, el calificativo de Estrella Solitaria "no le pega ni con cola" a las estrellas de Orión. Posiblemente, esto sea una referencia a Venus (ya, ya sabemos que no es una estrella pero los egipcios llamaban estrellas a los planetas).
Hemos visto como es posible hacer citas de los Textos de los Pirámides que sostengan una tesis... y también su antítesis. ¿Por qué? La respuesta la dejaremos para la próxima entrega.

 

Españoles, Franco ha muerto. Astracanada televisiva en un acto

Me permitirán Vds. (y si no me lo permiten da igual porque lo haré igualmente) que lleve a cabo una breve pausa en la crítica al libro "En busca de la Edad de Oro" de D. Javier Sierra para tratar un tema de rabiosa actualidad (por lo visto a nadie se le ocurrió vacunarla contra la rabia).
¿Cómo? ¿Yo también me voy a hacer eco del nacimiento de la futura Leonor primera de España y nada de Aquitania? Pues no, más que nada porque a servidor le encantaría que nunca llegase a ocupar el trono y en su lugar se proclamase la III República española (soñar despierto no cuesta nada aunque soy plenamente consciente de la dificultad de que llegue a ser así).
Pese a mis ideas republicanas debo confesar que a veces me puede la curiosidad, así que me apoltroné en mi sillón y me dispuse a ejecutar una de las acciones más absurdas de la que es capaz un ser humano, ver la televisión. Para más INRI se trataba de la televisión pública y para colmo el Telediario 1ª edición, una actividad usualmente tan placentera como sufrir la realización de un empaste sin anestesia por parte de un odontólogo borracho y aquejado del mal de Parkinson.
Dice un refrán con esa sabiduría de los viejos pueblos de Castilla, esos que agonizan sin que a nadie le importe un carajo, que: "Quien con tiernos infantes pernocta, excrementado alborea" (bueno, lo dice de una forma más basta, pero hoy estoy de lo más eufónico -no confundir con eufórico porque me siento víctima de un cabreo de tres pares de cojones adobados-), dicho en el que no deben ver ninguna referencia a las deyecciones de Doña Leonor, tema que, la verdad, ni me ocupa ni me preocupa lo más mínimo.
Después de ver la cara (bastante feúcha, a fuer de ser sincero) de la futura reina de España (o algo así) continué tragándome el noticiero televisado por una mera cuestión de inercia.
Cansado de politiqueos absurdos (calificar la res pública española en la actualidad como jaula de grillos es insultar gravemente a esos insectos ortópteros) entré en un estado de profunda meditación onírica sobre la metafísica aristotélica (vamos, que me quedé dormido).
Ya dijo Goya, que tenía mucha gramática parda -de la otra mejor no hablamos porque sus cartas son un prodigio de ortografía alternativa-, que "El sueño de la razón produce monstruos". Pronto tuve ocasión de comprobarlo porque al conjuro de las palabras mágicas desperté dando un brinco que estuvo a punto de ocasionar un serio desperfecto a la lámpara del cuarto de estar.
Mientras trataba de recordar si en un estado de duermevela uno puede imaginar escuchar frases que nadie ha pronunciado, me encontré con un rostro muy conocido en la pequeña pantalla.
No, no había sido una pesadilla producida por la indigestión de un potaje garbancero (obvio, hoy no tocaba esa comida). Alguien había pronunciado las palabras Rennes-le-Château, Priorato de Sión y Santo Grial formando un pandemónium con esas afirmaciones memas mientras la pantalla de la tele-tonta (nunca mejor dicho) mostraba la faz llena de bonhomía aparente de uno de los mayores sinvergüenzas que han visto los siglos pasados y esperar ver los venideros, François-Bérenger Saunière, párroco de Rennes-le-Château.
La verdad, creía estar curado de espanto en cuanto a los horrores televisivos se refiere desde una vez que vi "Crónicas marcianas" haciendo zapeo, pero esta carrera desbocada de los diversos canales hacia el muladar está cada día más reñida y si no que se lo digan a Canal 4 al que no se le ha ocurrido nada mejor que fichar a los insufribles Carlos Latre e Íker Jiménez para su televisión de "calidad" (la ternilla por los suelos, solidarizándose con el nivel de inteligencia de los programadores de la caja-estúpida). Calidad en dosis homeopáticas a lo que se ve.
Pero dejemos a las cadenas privadas que ejerzan de tales y hablemos de la televisión pública. Decía que hoy (7 de noviembre de 2005) en los telediarios de las 15,00 y, en forma más resumida, a las 21,00 (si no quieres caldo, toma dos tazas), en un espacio dedicado a la información y que, por tanto, está obligado a "La objetividad, veracidad e imparcialidad de las informaciones." según reza el Artículo 4 del Estatuto de Radiodifusión y Televisión y confirma la llamada Ley de la televisión privada al extender a las TVs privadas las mismas obligaciones (sí, las mismas) que ya tenía la radio-televisión pública en ese sentido, se dijo lo siguiente (transcripción que intento sea íntegra y exacta de la "información" ofrecida en el Telediario de las 21,00 horas. Por desgracia, no pude tomar nota de la versión extendida que se dio en el de las 15,00):
Locución de Áurea Lorenzo:
"Renné (lo pronunció así, con la e final incluida) le-Château tiene un paisaje idílico. Poco más de cuatro calles, diecisiete habitantes, una torre que se ve desde lejos y una iglesia llena de símbolos donde te recibe en la puerta el mismísimo diablo.
Tiene también, como toda esta zona, una leyenda de sociedades secretas que defendían que Jesucristo y María Magdalena tuvieron hijos y que su linaje, aún vivo, sería el auténtico Santo Grial.
Uno de los personajes que más ha contribuido a la leyenda de este pueblo es el cura Bérenger Saunière, protagonista del misterio del Priorato de Sión. Fue párroco de esta pequeña iglesia entre finales del S XIX y comienzos del XX y se enriqueció de forma misteriosa.
Dicen que encontró un tesoro cuyo contenido está poco claro, objetos de gran valor religioso como el Arca de la Alianza, el candelabro de siete brazos judío, joyas visigodas y mucho oro; y que lo gastó en mujeres, viajes, fiestas y edificios de postín arropado por una misteriosa sociedad secreta."
(La cámara que hasta el momento había mostrado diversas imágenes de Rennes-le-Château encuadra a un señor. El pie nos indica que se trata de Jean Michel Thibaux que habla en francés mientras una voz en off traduce al castellano):
"Este tesoro se traduciría a muchos millones de euros al cambio actual. Lo sabemos porque se conservan facturas que dicen que en diez años el abad (sic, en la traducción) Saunière gastó unos diez millones de francos oro."
Nueva locución de Áurea Lorenzo:
"Éste es el argumento de un libro que se edita ahora en España, veinte años después de hacerlo en Francia. Un libro que seguramente alimentará aún más el misterio de Renné (sic, nuevamente) le-Château, que aumentará la legión de turistas que cada año visita la región en busca de emociones espirituales."
Es decir, que la noticia que merece un espacio en las dos ediciones principales de los Telediarios de la televisión pública española es que se publica, con veinte años de retraso, en nuestro país el libro El misterio del Priorato de Sión de Jean Michel Thibaux (Roca editorial, Colección: Misterio, 21 €), imaginativa traducción (la pela es la pela y hay que buscar la relación con "El código da Vinci" a cualquier precio) de lo que en francés se tituló "Le secret de l´abbé Saunière" (El secreto del padre Saunière) y que es una novela (es eso, una novela) supuestamente basada en hechos reales (los lectores de este blog ya saben a qué atenerse con relación al supuesto tesoro, al "misterioso" enriquecimiento del padre Saunière, a los gastos supuestamente millonarios en francos-oro ¿?, al Priorato de Sión, a las leyendas sobre la descendencia de Jesús y María Magdalena... y demás "hechos reales" que ocultan la estafa que cometió el padre Bérenger con la venta de misas). Nada de todo ello se vio reflejado en ese publi-reportaje (la portada de la novela -de la que nunca se dice que pertenece al género de ficción- apareció varias veces en imagen) a mayor gloria de un nuevo engendro de literatura esotérica que, como viene siendo habitual, no tiene nada de literatura y todo de esotérica.
Pues eso es lo que hace la televisión pública bajo los directivos nombrados por un parlamento de mayoría socialista. Siguiendo con su política de noticias de actualidad (ya dice el tango "que veinte años no es nada") propongo que la 1ª edición del Telediario de mañana se abra con la imagen de Carlos Arias Navarro (en blanco y negro, por supuesto) anunciando: "Españoles, Franco ha muerto". Noticias frescas, se vende hielo en casa de la tía Venancia.

Reacción

En relación con la última entrada de este boboblog, tengo el placer de comunicarles que la asociación Círculo Escéptico ha redactado una carta de puntualización sobre los contenidos en los Telediarios del día 7 de noviembre. Pueden encontrarla en esta dirección y si están conformes con su contenido y así les place, unir su firma a la de las personas que la subscribimos.