Blogia
Escritos desde el páramo

Crítica a la pseudohistoria

Lo imprevisto

 

 

 

 

 

 

 

¿Cuál es, según su opinión, el autor de obras literarias (o algo así) que ha tenido un éxito popular más inmerecido? Para que el Sr. Brown (Dan para sus amigos) no se lleve todos los votos, permítanme limitar la pregunta a aquellos escritores cuya obra viera la luz en el siglo pasado. Si, además de pensarlo, quiere Vd. hacer pública su opinión ya sabe que para eso están los comentarios.

Mi respuesta es Isaac Asimov. ¿Por qué? Tuvo un inmenso éxito en vida (afortunadamente, parece que su obra va siendo olvidada por las nuevas generaciones) pese a ser un pésimo escritor. Además, mostró toda su vida un profundo desconocimiento de la Historia que se tradujo tanto en unos libros deleznables conocidos como Historia Universal Asimov como en el motivo central de su obra más famosa, la Trilogía (por cierto, es una trilogía formada por siete novelas lo que la convierte en la "trilogía" más completa del mundo mundial) de la Fundación. Prescindamos de las cuatro novelas (dos secuelas y dos "precuelas" que no colaron en ningún caso) con las que Asimov quiso hacer caja treinta años después y vamos con la Trilogía original escrita a comienzos de los años 50, Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación.

Si las han leído (y si no lo han hecho no se han perdido nada) saben que arranca de algo denominado Psicohistoria, una Ciencia que permite predecir la Historia mediante modelos matemáticos (cada vez que escribo esto, la ternilla se va por el suelo). Como esto debió sonar muy raro hasta para su desconocimiento enciclopédico de la Historia, introdujo una analogía científica, es muy difícil predecir el comportamiento de una molécula determinada de gas pero no el de un gran número de ellas. Obviamente, el comportamiento humano es mucho más complejo que el de una molécula de gas entre otras "cosillas" porque somos conscientes, tenemos la posibilidad de modificar nuestro comportamiento según las circunstancias... algo que también sucede cuando en vez de hablar de un hombre como individuo hablamos de un colectivo más amplio.

Por mucho que se diga que la masa es ciega y que sigue al líder, incluso si aceptáramos la premisa (que va a ser que no) tendremos que el comportamiento del líder como individuo es imprevisible. Cualquier vistazo a la Historia por somero que resulte, nos mostrará la gran importancia que adquieren en ocasiones cuestiones a priori nimias e impredecibles. Pongamos un ejemplo, un asesinato doméstico en la línea de las novelas de Agatha Christie que acabó siendo un factor importante para que el Reino Unido aboliera (en la práctica) la pena de muerte en 1965. Como alguno de Vd. ya habrá deducido, vamos a recordar el caso de los asesinatos en el número 10 de Rillington Place.

En abril de 1948 el matrimonio formado por Timothy y Beryl Evans se trasladó a vivir al número 10 de Rillington Place, una antigua casa victoriana de tres pisos que habían sido convertidos en minúsculos apartamentos independientes formados por una habitación, un comedor y una cocina. Todos tenían en común un lavadero y un retrete situados en el patio accesible desde la planta baja. Ya vivían allí (desde 1938) el matrimonio formado por John y Ethel Christie que ocupaban la planta baja y, desde la década de los 20, Charles Kitchener, un jubilado de los ferrocarriles de unos sesenta años con graves problemas de visión, que vivía en el primer piso. En octubre de 1948 los inquilinos del nº 10 de Rillington Place aumentaron con el nacimiento de Geraldine Evans, hija de Timothy y Beryl. Geraldine, según parece, trajo la felicidad a sus padres pero no sucedió lo mismo cuando en el verano de 1949 Beryl se quedó nuevamente embarazada. La familia Evans ya lo estaba pasando mal en el terreno económico y un nuevo hijo era una catástrofe que no querían afrontar. Las discusiones en el matrimonio fueron aumentando y, finalmente, decidieron que Beryl tenía que abortar, algo que era ilegal en el Reino Unido en 1949.

En noviembre de 1949 Timothy Evans abandonó el 10 de Rillington Place después de vender todas las propiedades del matrimonio y se transladó a su Gales natal. El 30 de noviembre de 1949 acude a la policía y les comunica que su mujer Beryl había fallecido al intentar abortar con un medicamento que él había adquirido a un desconocido y que había depositado su cadáver en una alcantarilla frente a su antigua vivienda. La policía intenta confirmar esa confesión, pero pronto se dan cuenta de que es falsa. La tapa de la alcantarilla es tan pesada que hicieron falta tres agentes para levantarla cuando Timothy Evans era una persona físicamente débil y, además, estaba vacía. Ante esos hechos, Evans cambia su confesión. Ahora sostiene que su vecino John Christie se había ofrecido a practicar el aborto a su esposa Beryl y que algo había salido mal durante la operación. Cuando él llegó a casa la tarde del martes 8 de noviembre había visto su cadáver tendido en la cama con el rostro ensangrentado y con sangre también en lo que el Sr. Evans eufemísticamente llamó "the bottom part". El Sr. Christie le dijo que permaneciera en la cocina mientras él forzó la puerta del apartamento del Sr. Kitchener aprovechando que éste había sido conducido al hospital para ser operado y depositó allí el cuerpo con la intención, siempre según el relato del Sr. Evans, de esconderlo en la alcantarilla. Cuando el Sr. Evans regresó al día siguiente (miércoles 9 de noviembre) de trabajar, el Sr. Christie le dijo que conocía un matrimonio del East Acton que podría hacerse cargo de Geraldine. Al día siguiente (jueves 10 de noviembre) le comunicó que ya había dejado a Geraldine con la pareja citada, que ya se había desecho del cadáver y que lo mejor sería que él (el Sr. Evans) abandonara Londres. Entre el viernes 11 y el domingo 13 negoció la venta de sus propiedades y el lunes 14 de noviembre después de vaciar su piso tomó el tren con destino a Gales. Interrogado por la policía acabó admitiendo que él había ayudado al Sr. Christie a bajar el cadáver de Beryl hasta el piso del Sr. Kitchener cuando se dio cuenta de que no podía hacerlo solo.

El resto de la historia era, desgraciadamente, previsible. El 2 de diciembre la policía encontró en el lavadero comunal del nº 10 de Rillington Place los cadáveres de Beryl y Geraldine Evans. Ambas habían sido estranguladas. La policía mostró a Timothy Evans la ropa que llevaban los cuerpos y le preguntó si lo había hecho él. El Sr. Evans contestó que sí. Después realizó dos confesiones completas en las que se atribuía el asesinato de su mujer e hija.

El juicio contra Timothy Evans por el asesinato de su hija Geraldine comenzó el 11 de enero de 1950. En él, el Sr. Evans se desdijo de sus confesiones y acusó de los asesinatos a su vecino, el Sr. Christie pero aparte de sacar a relucir los antecedentes penales de éste (unos pequeños robos y agresiones sucedidos entre 1921 y 1933) la defensa no fue capaz de suscitar una duda razonable en el jurado. El pasado del Sr. Christie en ambas guerras mundiales (combatiente gaseado en la I y policía voluntario en la II) jugó a su favor así como el hecho de que su declaración como testigo de cargo fue corroborada por la de su esposa Ethel. El 13 de enero, después de cuarenta minutos de deliberación, el jurado emitió un veredicto de culpabilidad y fue sentenciado a muerte. El 9 de marzo de 1950 Timothy Evans fue ahorcado.

Éste hubiera podido ser el final de la historia, pero el juicio hizo mella en el Sr. Christie. Habían salido a la luz pública sus antecedentes penales y, además, se había visto implicado en un delito atroz. Fue despedido de su trabajo y el matrimonio comenzó a tener problemas. En diciembre de 1952 desapareció Ethel Christie sin que fuera vista nunca más, pero el fin llegó cuando John Christie fue deshauciado el 20 de marzo de 1953 por haber intentado realizar un realquiler de su vivienda en Rillington Place. El 24 de marzo el nuevo inquilino, Beresford Dubois Brown, realiza unas obras en la cocina para las que derriba un tabique. En el hueco que aparece tras él encuentra los cadáveres de tres mujeres. Posteriormente la policía encontró dos cadáveres más sepultados en el jardín y el de la Sra. Christie bajo la tarima del suelo de su dormitorio. Todas ellas habían sido estranguladas. Cuando fue detenido, John Christie confesó siete asesinatos incluido el de Beryl Evans (negó, no obstante, haber asesinado a la niña Geraldine).

El 22 de junio de 1953 comenzó el juicio contra John Christie acusado del asesinato de su esposa Ethel Christie. La defensa alegó que su cliente estaba loco, pero el jurado sólo necesito veintidós minutos para emitir un veredicto de culpabilidad. Condenado a muerte, John Christie fue ahorcado el 15 de julio de 1953.

Hasta aquí los hechos en cuya exposición he procurado ser tan objetivo como me ha sido posible. Lo que supuso para la opinión pública británica (que no era mayoritariamente contraria a la pena capital) el convencimiento de que al ahorcar a Timothy Evans se había ejecutado a un inocente (aunque nadie duda que si se hubiera sabido en el momento de juicio que John Christie era un asesino en serie -ya había estrangulado a las dos mujeres que aparecieron posteriormente enterradas en el "jardín"- el Sr. Evans no hubiera sido condenado, existen serias dudas de que Christie asesinara a Beryl y Geraldine Evans. Las confesiones que realizó Evans y la que realizó Christie admitiendo haber asesinado a Beryl Evans contienen, en todos los casos, afirmaciones que son demostrablemente falsas lo que obliga a que nos planteemos la duda sobre su veracidad. Posiblemente nunca se sepa con certeza qué sucedió en el 10 de Rillington Place. Los que aún investigan el tema sostienen teorías diversas como que Timothy Evans asesinó a su mujer e hija, que asesinó a su mujer pero que fue Christie el que mató a la niña, que fue Christie el que estranguló a ambas... y todos ellos presentan indicios y deducciones que apoyan sus hipótesis) fue un ejercicio de catarsis. Una cosa es que todo el mundo fuera consciente en el plano teórico de que la Justicia es falible y la pena capital irreversible y otra bien distinta el estar ante un caso real de ejecución de un inocente (bueno, dejémoslo en que no debió haber sido condenado por la existencia de una duda razonable). El horror ante los asesinatos se vio incrementado con el horror por lo que todo el mundo consideró como un error judicial de imposible reparación.

El choque para la opinión pública fue de tal calibre que un grupo de parlamentarios intentó, en vano, que se aplazara la ejecución de John Christie hasta que hubiera sido sometido a nuevos interrogatorios para averiguar qué sucedió realmente en el 10 de Rillington Place. Tampoco tuvo éxito su intento de reunirse en la cárcel con él para intentar que confesara la verdad.

Una autora tan popular entonces como ahora, Agatha Christie, ya había expuesto en varias de sus novelas la posibilidad de que un inocente fuera acusado y/o condenado por unos crímenes que no había cometido ("El misterio de la guía de ferrocarriles" 1936, "Matar es fácil" 1939, "Cinco cerditos" 1942, "Hacia cero" 1944, "La Sra. McGuinty ha muerto" 1952...) pero era mera ficción... hasta que se hizo realidad. El debate, que prácticamente había desaparecido en Gran Bretaña después de la II Guerra Mundial y los consiguientes Juicios de Nuremberg, sobre la abolición de la pena de muerte encontró en el caso Evans-Christie su alimento. En 1965 se estableció una moratoria para la pena capital como castigo por los delitos de homicidio que, en la práctica suponía su derogación. Al año siguiente, Timothy Evans recibió el indulto póstumo por el asesinato de su hija Geraldine.

Hoy todo eso está prácticamente olvidado en nuestro país. Si acaso algunos cinéfilos recordarán una magnífica película 10 Rillington Place que quiso ser tan fiel a los hechos que se rodó en un edificio real de Rillington Place, concretamente en el nº 8, gemelo del nº 10 (aunque peca, como el libro homónimo de Ludovic Kennedy en el que se basó, de una nada disimulada creencia en la inocencia del Sr. Evans), pero no busquen Rillington Place en ningún callejero de Londres. Su nombre fue cambiado a petición de los vecinos hartos de que se les relacionase con esos crímenes. En 1971, el edificio número 10 de Ruston Close (la nueva denominación de Rillington Place) fue demolido. La zona fue remodelada de una forma tan radical que hoy ni siquiera existe la calle con cualquier denominación.

Fuera cual fuese la verdad de lo sucedido en el 10 de Rillington Place hoy sólo puede ser objeto de juegos intelectuales pero las lecciones que se desprendieron de aquellos crímenes continúan vigentes. Hoy nadie puede ser ejecutado en el Reino Unido (ojalá pudiéramos decir lo mismo de todos y cada uno de los países de la Tierra). La Justicia puede equivocarse, pero al menos hay una posibilidad de reparación en tal caso. La pena capital es odiosa por sí misma. Incluso Albert Pierrepoint, el célebre verdugo británico que ejecutó a Timothy Evans y John Christie (además de otras 400 personas aunque algunos elevan la cifra hasta los 600) en su autobiografía renegó de la condena a muerte (aunque no está claro que ese pasaje respondiera realmente a su sentir).

Otras lecciones, por contra, necesitan ser recordadas de continuo. En su día nadie dudó de la culpabilidad de Evans y, posteriormente, nadie dudó de la culpabilidad de Christie. El juicio mediático ya se había producido antes de sus condenas. Hoy en día, la situación no ha cambiado y basta con mirar a nuestro país para ver cómo los medios se emepeñan en ejercer de jueces.

¿Algo de todo ello era previsible? Todavía hoy nos cuesta creer que pasara como para que fuera previsto por medio alguno, tan inútiles son en este sentido las cartas del tarot o los horóscopos astrológicos como los modelos matemáticos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Concesión del premio Favila el Osado (agosto del 2009)

No hay forma de que nos libremos del disparate histórico de turno aunque, por una vez, éste no nos atañe directamente aunque sí de forma tangencial. Hagamos el petate y crucemos el charco (seguro que el primero que llamó así al océano Atlántico era del mismo Bilbao) para irnos a Méjico (no, a Cancún no. ¿A Acapulco? Tampoco, mala suerte).

Verán, en ese hermoso y gran país están en plena reforma de la enseñanza básica (algo de lo que si hicieran caso del ejemplo de España hubieran debido abstenerse, pero no caigamos en el error de pensar que los políticos mejicanos no son capaces de triunfar en lo que aquí ha resultado un fiasco de consideración). En estos días, con el comienzo del curso escolar, están comenzando a distribuirse los libros gratuitos (tal vez algunos políticos de aquí mismo deberían tomar nota de ese detalle) para la enseñanza de la Historia correspondientes al sexto (y último) grado. La sorpresa que se han llevado algunos especialistas en la enseñanza de la historia ha sido morrocotuda. Han desaparecido tres siglos de la historia mejicana, los correspondientes a la conquista española y al colonialismo posterior.

No tengo que decirles que el intento de suprimir un periodo histórico trascendental tiene el "pequeño" problema de que convierte en ininteligible la Historia posterior. Pongamos un pequeño ejemplo doméstico. Supongamos que la educación española cae en manos de algún ente partidario de un nacional-catolicismo trasnochado y que, por tanto, decide que no debe enseñarse a los niños que los musulmanes conquistaron gran parte de la España visigoda y que esos territorios durante siglos no fueron cristianos. Ese ente (absolutamente ficticio) se habrá quedado más ancho que largo, pero ha conseguido que no se entienda un carajo (perdón por el exabrupto) de la Historia de los reinos cristianos medievales ni de la historia de España posterior. Lo primero tiene solución. Hacemos como si entre los años 711 y 1492 no hubiera sucedido nada y los Reyes Católicos fueran los descendientes directos de D. Rodrigo. A fin de cuentas, 781 años no son nada. Nos cargamos la historia de los reinos de Asturias, Galicia, León, Castilla, Navarra, Aragón, Valencia y Mallorca y la de los condados catalanes y no pasa nada... hasta que tengamos que explicar por qué en la España de los Reyes Católicos había legislaciones e instituciones diferentes heredadas de las coronas de Aragón y Castilla (y eso siguió siendo así hasta los Decretos de Nueva Planta de Felipe V e, incluso entonces, existieron excepciones que han llegado hasta nuestros días).

El intento de silenciar por los motivos que sean (y la decisión mejicana ha conseguido ser tildada tanto de proindigenista como de antiindigenista en lo que supone un claro ejemplo de cómo no contentar a nadie) un periodo histórico sólo puede conducir a la ignorancia. Por todo ello, vaya nuestro nada insigne galardón a los responsables de la Secretaría de Educación Pública en Méjico. Se lo han ganado a pulso como pueden comprobar en este enlace o en este otro, una pequeña muestra del revuelo que han conseguido levantar.

Concesión del premio Favila el Osado (septiembre de 2009)

 

Nada más comenzar septiembre y ya habido un medio que ha hecho méritos para llevarse nuestro deplorable galardón. ¡Qué alegría más grande!

Salvo que vivan en una cueva en medio de un desierto situado en una isla inhabitada, algo habrán oído de que el 1 de septiembre de este año conmemoramos (bueno, alguno ha dicho "celebramos" pero no se lo tengan en cuenta, es que no dan para más) el 70 aniversario del inicio de la II Guerra Mundial. Esto (unido a la falta de noticias de verdad) ha dado pie a toda una serie de reportajes, de emisiones de sellos, billetes... relacionados con la II GM. Como suele suceder, si los medios de comunicación españoles se ocupan de un tema relacionado con la Historia podemos preocuparnos y mucho.

No podía dejar de saltar el gazapo tamaño elefante afectado de elefantiasis y se lo ha encontrado uno de los medios que mayor tradición tiene en tragarse lo que le echen, ése al que cantaba el gran Jimmy Fontana:

"Con gli amori appena nati,
con gli amori già finiti.
Con la gioia e col dolore
della gente come me..."

¿Ah, que la canción no tiene nada que ver con el diario español? No, si ya... pero ¿a qué es una maravilla?

Bueno, pues Il Mondo, perdón El Mundo (¿en qué estaría yo pensando?) en su edición digital tiene en este mismo momento un enlace a un vídeo bajo el titular "La amante de Hitler rodaba vídeos caseros" y con el siguiente comentario "Un material secreto y espeluznante de los protagonistas de la II GM revela aspectos jamás contados hasta ahora."

¡La leche en verso! Pulso en la noticia, me manda a esta página, veo la película... y lo flipo en colores (ya me disculparán el vulgarismo, pero es lo que hice). Por si a los "mundanos" les entrase la vergüenza y retirasen el enlace, el material "secreto y espeluznante" consiste en unas imágenes de soldados del ejército francés entre las que no hay nada secreto (bueno, los tres militares vestidos de lindas damiselas y haciendo el payaso ante sus compañeros tal vez merecieran ese calificativo aunque creo que le cuadraría mejor el de patético) y lo único espeluznante es un fragmento de una actuación de Joséphine Baker ante las tropas galas (habrán apreciado que la Srta. Baker me resulta tan cara como trescientos "cantaores" flamencos pegando "jipíos" al unísono, pero eso es una mera cuestión de gustos o de disgustos, en este caso).

Pocas veces habré podido contemplar una descripción de un material visual más inadecuada al contenido real, pero ese sensacionalismo barato es más competencia del Sr. Josu Mezo y su imprescindible blog Malaprensa (sí, esto es una recomendación nada encubierta) que de esta página. El disparate histórico está en el titular que, además de no responder tampoco al contenido de la película enlazada, es una "burrada" de consideración. La amante (y finalmente esposa durante unas horas) de Hitler fue la Srta. Eva Anna Paula Braun que se suicidó junto a su marido el 30 de abril de 1945 lo que supone un pequeño impedimiento para que pudiera realizar nunca un vídeo doméstico puesto que las primeras grabaciones de vídeo se realizaron en la década de los 50 (cuando la Sra. Eva Hitler estaba un tanto difunta) y la posibilidad de realizar grabaciones domésticas no existió hasta hace cuatro días como quien dice.

Por lo demás todo "ferpecto".

 

El santo Job y los dinosaurios

 

Lo malo de frecuentar blogs es que, de vez en cuando, se topa uno con una tontería tamaño Apatosauro. Una de las más llamativas se produjo en un comentario en el blog el PaleoFreak de D. Ernesto J. Carmena. En una entrada dedicada a Los dinosaurios de Ica uno de los comentaristas empleando el pseudónimo Sigillaria dijo lo siguiente:

"Un ejemplo: Los creacionistas siempre hemos sabido de la existencia de los dinosaurios antes de Owen y toda esta gente.
Están citados en la Biblia dos de estas especies: Un saurópodo (Behemot)y uno marino o más bien muy estrechamente relacionado con esta facie. Pero claro... siempre se nos acusa como tú de decir extravagancias, que si creíamos en dragones...etc (y el desprestigio nos condenó mucho tiempo al anonimato entre ciertos círculos)."

(Si por ventura sospecharan que estoy de guasa, el mensaje original está aquí)

Puesto que el Sr. Carmena ha pedido que no se responda a esa imbecilidad en su blog y dado que cada uno en su casa pone las normas que quiere (y el que no esté de acuerdo que se vaya a otro lado) traigo la respuesta a esta bitácora no porque vaya a servir de nada ante Sigillaria (alguien que hoy en día se declara creacionista es capaz de hacer oídos sordos a cualquier argumentación que yo pueda hacer) sino porque esto mismo ya lo había oído en otros lugares y no considero conveniente dejar esas afirmaciones sin respuesta porque siempre puede haber alguien que las crea de buena fe.

Comienzo pues con una declaración previa. Ya saben que soy ateo, pero defiendo el respeto a las creencias religiosas ajenas. Yo no creo en Dios (o dioses) alguno, no creo en la existencia de un alma inmortal, no creo en la existencia de una vida después de la muerte... pero si Vd. si cree en alguna o en todas esas cosas, eso es algo en lo que no voy a entrar mientras Vd. lo mantenga en el ámbito de la creencia. Si, por el contrario, Vd. sostiene que existió realmente el Diluvio Universal, que en la Biblia existe la descripción de dos dinosaurios... entonces si tengo algo que decir.

Discutir sobre lo que Vd. cree (o sobre lo que yo creo, por ejemplo, que el Atlético de Madrid es el mejor club del mundo mundial) no tiene ningún sentido. Vd. cree unas cosas, yo otras... y eso nos convierte en individuos únicos y hace del mundo un lugar mucho más divertido... mientras no pretendamos imponer nuestras creencias a los demás. Sin embargo, cuando intentamos el paso del mundo de las creencias al mundo real la cosa puede cambiar. Pretender la existencia fáctica de un Dios (o un alma) inmaterial, indetectable... nos deja como estábamos. No obstante, si alguien pretende demostrarlo aduciendo pruebas podemos evaluar éstas y exponer porqué no las aceptamos.

Por eso, personas como el difunto Stephen Jay Gould defendieron NOMA (Non Overlapping Magisteria, Magisterios No Solapados). No puede haber una colisión real entre ciencia y religión porque se ocupan de campos distintos, la ciencia de lo observable, mensurable... la religión de algo que no puede ser observado, medido... Como principio general, estoy completamente de acuerdo, pero no podemos olvidar que sí existen casos en los que se produce solapamiento, cuando alguien pretende hacer ciencia religión en ristre o cuando alguien pretende hacer religión ciencia en ristre.

Dicho esto, ¿en la Biblia se menciona algo llamado Behemot? Sí, pero ¿es éste un dinosaurio saurópodo? Para comprobarlo, vamos con el Libro de Job concretamente al capítulo 40, versículos 15-24:

"Mira ante ti a Behemot: él se alimenta de pasto como un buey.
¡Cuánta fuerza hay en sus riñones, qué vigor en los músculos de su vientre!
Endereza su cola como un cedro, los nervios de sus muslos están bien entrelazados.
Sus huesos son tubos de bronce: sus miembros, como barras de hierro.
Es la primera de las obras de Dios, que lo convirtió en el adalid de sus compañeros,
porque las montañas le aportan un tributo, y también las fieras que retozan en ellas.
Él se recuesta bajo los lotos, en lo oculto de los cañaverales y pantanos.
Los lotos lo cubren con su sombra, los sauces del torrente lo rodean.
Si el río se enfurece, no se perturba; está sereno, aunque un Jordán le llegue a la garganta.
¿Quién podrá tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzón? "

"Se recuestra bajo los lotos" "Los lotos lo cubren con su sombra" Pues va a ser que no, que ésa no es la descripción de un dinosaurio saurópodo porque los lotos precisan de dos cosas, aguas tranquilas y poco profundas. Si los lotos sólo pueden vivir an aguas poco profundas ¿cómo puede un animal del tamaño de un dinosaurio saurópodo ser cubierto por ellos? ¿Cómo puede recostarse bajo ellos? No puede y, por tanto, esa descripción no es la de un dinosaurio saurópodo algo que tampoco puede extrañarnos si pensamos en que le están atribuyendo un hábitat acuático y los saurópodos no vivían en él (lo siento mucho, pero hoy prácticamente nadie suscribe esas imágenes tradicionales de saurópodos medio sumergidos en un lago -o río- y comiendo plantas acuáticas. Su anatomía no estaba adaptada para ese medio).

Si el Behemot no "cuela" como dinosaurio saurópodo, ¿hay más suerte con ese "y uno marino o más bien muy estrechamente relacionado con esta facie"? Por de pronto no tenía noticia de la existencia de los dinosaurios marinos ya que lo que mucha gente cree que eran tales (animales como ictiosaurio, mosasaurio, plesiosaurio...) no lo son en realidad. En segundo lugar, vamos con la descripción de Leviatán (que es como llama la Biblia al bicho ése). Veamos el libro de Job, capítulo 41, versículos 11-13:

"De sus fauces brotan antorchas, chispas de fuego escapan de ellas.
Sale humo de sus narices como de una olla que hierve sobre el fuego.
Su aliento enciende los carbones, una llamarada sale de su boca."

¿Necesitan algo más para clasificar a Behemot y Leviatán no entre los dinosaurios sino entre los animales míticos? Pues nada, que algunos no se enteran. Será cosa de tener con ellos más paciencia que el santo Job aunque éste nada tuviera que ver con los dinosaurios.

 

Concesión del premio Favila el Osado (extraordinario)

¿Eh? Pero ¿no había concedido ya nuestro innoble galardón correspondiente a este mes de septiembre? Sí pero, por primera vez, un mismo medio de comunicación ha hecho (de)méritos suficientes para recibir nuestro despreciable trofeo por segunda vez en un mes. No podíamos dejar pasar esta ocasión para mostrar cómo nuestra amada disciplina es objeto de maltrato por los medios de comunicación españoles aunque esta crítica sea inútil porque no va a cambiar nada.

Nuestro querido y amado (ironía que no falte) diario El Mundo publicó este reportaje de investigación firmado por Albert Segura sobre los supervivientes de la familia de Adolf Hitler. Bueno, de momento no vemos ningún problema ¿verdad? Pues no se preocupen que ya los encontraremos. Esa información fue recogida, entre otros, por el Daily Telegraph cuando la noticia ya se había difundido (y mal) por Internet.

Una de las personas que se sintió extrañada por esas noticias que se difundían por nuestra amada e idolatrada (el sarcasmo tampoco ha de faltar) Red de Ment... Redes (¿en qué estaría yo pensando?) fue la periodista Blandine Grosjean que comenzó a tirar del hilo del reportaje de "investigación" que concluyó por ser una "himbestigación" en toda regla. Como Mdme. Grosjean lo explica mucho mejor de lo que yo podría hacerlo les dejo con el artículo original y su traducción al castellano.

Sólo dos apuntes, el primero es que Mdme. Grosjean se equivoca al nombrar al periodista que no es Albert Serena como escribe sino Albert Segura, y el segundo es que el Sr. Josu Mezo se me ha adelantado al dar esta noticia en su blog Malaprensa antes de que yo hiciera lo propio, así que mi más cordial enhorabuena por destapar públicamente este asunto.

Concesión del premio Favila el Osado (octubre del 2009)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se apagan las luces, se abre el telón, en la pantallas aparece un león rugiendo bajo el lema Ars gratia artis (El arte por el arte), se levanta un espectador gritando ¡Sinvergüenzas! ¡Habéis cambiado el título pero esta película ya la he visto!. ¿Qué director de cine español recibe un tercio de nuestro deplorable galardón? En efecto, Alejandro Amenábar.

Su última (me temo que sólo lo sea de momento) película Ágora nace de su "amor por la astrología" (Fuente: Este artículo). No lo ha dicho, pero yo añado que también de un desconocimiento enciclopédico de la Historia. Nunca lo entenderé. Si Vd. quiere contar la historia que le salga de sus partes, hágalo. Se inventa el personaje que le rote, le hace pasar las peripecias vitales que se le ocurran y, si quiere, se lo "carga" como le venga en gana. No hay el menor problema. Estamos hablando de ficción y sólo podrá recibir críticas como tal. El problema aparece cuando el artista de turno se empeña en hablar de un personaje histórico pero, eso sí, reescribiendo la Historia. No es de extrañar que entonces la crítica reciba esta forma, asaz curiosa para una crítica cinematográfica.

Pero el Sr. Amenábar sólo recibe un tercio del galardón porque méritos equivalentes merecen iguales premios. El segundo tercio recae en Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y divulgador científico, por haber escrito lo siguiente:

"Permítanme que convierta este blog hoy en una recomendación de cine y de lectura. El estreno de "Ágora", la esperada película de Amenábar, se convierte, en el Año Internacional de la Astronomía, en una verdadera fiesta de la ciencia. Hipatia de Alejandría era un personaje histórico casi completamente desconocido, hasta que Carl Sagan en su serie Cosmos (en efecto, este blog rinde homenaje a la serie que en 2010 cumplirá 30 años nada menos) narró el fin de la Biblioteca de Alejandría y la trágica muerte de la bibliotecaria, científica y filósofa alejandrina hace casi 16 siglos, a manos de exaltados cristianos que veían en el conocimiento el mayor enemigo de su fe."

Se pueden cometer más errores en menos espacio, pero costaría trabajo sobre todo porque después escribe:

"La historia de Hipatia ha de ser forzosamente novelada: las fuentes históricas de la vida y el martirio y muerte de esta santa laica son poco conocidas, y las fuentes historiográficas del personaje poco más que referencias posteriores, en diccionarios onomásticos, o algunas cartas de su alumno, Sinesio de Cirene (convertido finalmente al cristianismo), autor de "De Dono Astrolabii", donde explica que este instrumento, el astrolabio, fundamental para la astronomía, lo construyó a partir de las instrucciones de su maestra. En cualquier caso, a lo largo de la historia, el triste sino de morir ante una masa jaleada por religiosos fue tomado como muestra que perdura de la importante labor de reunión del conocimiento que tuvo la Biblioteca alejandrina."

¿Estamos hablando de Historia o de hagiografía de una "santa laica"?. Si es lo segundo ¿están seguros de que lo que están diciendo no es una invención, una especie de Legenda aurea pero en versión atea?

Por supuesto, el último tercio (y el resto) de nuestro despreciable premio va para Carl Sagan por haber escrito:

"El último científico que trabajó en la Biblioteca fue una matemática, astrónoma, física y jefe de la escuela neoplatónica de filosofía: un extraordinario conjunto de logros para cualquier individuo de cualquier época. Su nombre era Hipatia. Nació en el año 370 en Alejandría. Hipatia, en una época en la que las mujeres disponían de pocas opciones y eran tratadas como objetos en propiedad, se movió libremente y sin afectación por los dominios tradicionalmente masculinos. Todas las historias dicen que era una gran belleza. Tuvo muchos pretendientes pero rechazó todas las proposiciones matrimoniales. La Alejandría de la época de Hipatia —bajo dominio romano desde hacía ya tiempo— era una ciudad que sufría graves tensiones. La esclavitud había agotado la vitalidad de la civilización clásica. La creciente Iglesia cristiana estaba consolidando su poder e intentando extirpar la influencia y la cultura paganas. Hipatia estaba sobre el epicentro de estas poderosas fuerzas sociales. Cirilo, el arzobispo de Alejandría, la despreciaba por la estrecha amistad que ella mantenía con el gobernador romano y porque era un símbolo de cultura y de ciencia, que la primitiva Iglesia identificaba en gran parte con el paganismo. A pesar del grave riesgo personal que ello suponía, continuó enseñando y publicando, hasta que en el año 415, cuando iba a trabajar, cayó en manos de una turba fanática de feligreses de Cirilo. La arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desollaron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado. Cirilo fue proclamado santo."

Un magnífico conjunto de tonterías que todavía hoy encuentran gente que se las cree como acabamos de ver. Llegados a este punto, estaba por concluir así la entrada sin dar más explicaciones o, como mucho, colocar enlaces a las fuentes históricas para que los que estén interesados por los temas de la Biblioteca de Alejandría y de Hipatia pudieran reconstruir una historia mucho más plausible de la que nos cuentan los tres galardonados. No obstante, sería demasiado cómodo así que comencemos por el principio, por la Biblioteca de Alejandría.

Pueden olvidarse de ideas como que se pretendiera reunir allí el saber universal o que se creara como un centro intelectual salvo que crean que griego y universal son sinónimos o que distraer al mandamás de turno es una actividad característica de los centros intelectuales. Los sabios que eran pensionados no tenían, por lo que sabemos, ninguna obligación investigadora ni docente pero varias fuentes antiguas (por ejemplo Diógenes Laercio y la pseudoepigráfica Carta de Aristeas) nos presentan a los invitados discutiendo problemas filosóficos y morales con los faraones Ptolomeo IV Filopátor y Ptolomeo II Filadelfo respectivamente. Tampoco debemos olvidar las palabras de Timón de Fliunte que respondió a Arato cuando éste le preguntó que dónde podía conseguir buenas copias de la obra de Homero que procurase encontrar textos antiguos no los corregidos (es decir, los anteriores a las ediciones realizadas en la Biblioteca) señal de su nulo aprecio por los trabajos filológicos que se desarrollaban en Alejandría. Que sus contemporáneos no veían de forma unánime el Museo (y con él las dependencias de la Biblioteca) como un gran centro de conocimiento lo demuestra la crítica de Séneca cuando aseguró que allí los libros no se empleaban para el estudio sino como adorno:

"Quadraginta milia librorum Alexandriae arserunt; pulcherrimum regiae opulentiae monimentum alius laudaverit, sicut T. Livius, qui elegantiae regum curaeque egregium id opus ait fuisse. Non fuit elegantia illud aut cura, sed studiosa luxuria, immo ne studiosa quidem, quoniam non in studium sed in spectaculum comparaverant, sicut plerisque ignaris etiam puerilium litterarum libri non studiorum instrumenta sed cenationum ornamenta sunt. Paretur itaque librorum quantum satis sit, nihil in apparstum." (De tranquilitate animi, 5)

Posiblemente también sea ésa la razón de las escasas fuentes contemporáneas que hablan del Museo (de la Biblioteca aún menos) algo inexplicable si realmente su importancia intelectual fuera la que se pretende. Valga todo ello para poner en sordina el mito contemporáneo de la Biblioteca que nunca resulta más evidente que cuando se habla de su desaparición.

Nos fascinan las catástrofes. Las extrañas pinturas del enigmático Monsù Desiderio, el cine de catástrofes, la literatura apocalíptica o las Fallas valencianas son muestra de la pasión por una destrucción rápida y brutal. Tal vez por ello imaginamos el fin de la Biblioteca de esa forma aunque los presuntos culpables varíen desde los emperadores Caracalla, Valeriano, Aureliano y Diocleciano (que saquearon la ciudad de Alejandría en los años 215, 253, 273 y 297 respectivamente) hasta la reina Zenobia de Palmira que hizo lo propio en 269. No obstante, no hay la menor prueba de que esas destrucciones afectaran a la Biblioteca. Otros, por su parte, consideran que el culpable de su desaparición fue el terremoto que asoló Alejandría en el año 365, pero estamos nuevamente en el caso anterior.

No existe ninguna fuente histórica fiable que narre la destrucción de la Biblioteca de Alejandría (la única que existe es La Crónica de los sabios de Alí ibn al-Kifti y la atribuye a los árabes después de la conquista de la ciudad en 642. Haremos muy bien en considerarla una leyenda). La razón más plausible es que no existió ninguna catástrofe. Los libros de la Biblioteca estaban escritos sobre papiro. Este material era relativamente barato (no como el pergamino) y Egipto lo producía y exportaba en grandes cantidades. Tiene un inconveniente, es muy frágil tanto ante un uso continuo como (y esto es mucho más grave en el caso de Alejandría) ante la humedad. En el interior de Egipto eso no hubiera sido un problema excesivo, pero sí en Alejandría como pueden comprobar viendo un plano de cómo era entonces la ciudad. Sabemos que el Museo (y sus dependencias de la Biblioteca) necesitaban ingentes sumas de dinero para subsistir. Mientras los Ptolomeos primero y después los emperadores romanos aportaron fondos no hubo problema pero con la situación de anarquía política y crisis generalizada del S III Roma tenía otras preocupaciones más acuciantes que asegurar la pervivencia de ambas instituciones. La falta de fondos impedía el renovar los textos que el uso y la humedad destruían. Eso y un siglo, el III, extraordinariamente convulso fue posiblemente lo que ocasionó la desaparición de la Biblioteca.

¿Dónde están los cristianos? En el 391 el emperador Teodosio accede a la petición del patriarca Teófilo de Alejandría de que se destruyan los templos paganos. El Mitrheum y el Serapeum fueron arrasados. En el Serapeum existió una biblioteca que, para algunos, sería una sucursal de la Biblioteca, para otros sería la nueva sede de ésta una vez que la Biblioteca desapareció o, al menos, vio muy mermados sus fondos durante el S III, mientras que, para otros, fue una biblioteca sin la menor relación con la Biblioteca (el hecho de que aparezca mencionada la biblioteca del Serapión como hija de la Biblioteca en algunas fuentes, podría explicarse por ser sus fondos copias de los textos conservados en ésta). En cualquier caso, las fuentes conservadas hablan de la destrucción del templo y el saqueo de los objetos sagrados, pero nadie menciona la destrucción de libro alguno. La explicación debemos buscarla en la obra de Amiano Marcelino Res gestae a fine Corneli Taciti que, antes de que este suceso aconteciera, escribió:

"His accedunt altis sufflata fastigiis templa. inter quae eminet Serapeum, quod licet minuatur exilitate verborum, atriis tamen columnariis amplissimis et spirantibus signorum figmentis et reliqua operum multitudine ita est exornatum, ut post Capitolium, quo se venerabilis Roma in aeternum attollit, nihil orbis terrarum ambitiosius cernat.

In quo bybliothecae fuerunt inaestimabiles: et loquitur monumentorum veterum concinens fides septingenta voluminum milia, Ptolomaeis regibus vigiliis intentis conposita bello Alexandrino, dum diripitur civitas sub dictatore Caesare, conflagrasse. " (Lib. 22, Cap. 16, 12-13)

Es decir que las bibliotecas del Serapeum había desaparecido como consecuencia de un incendio ocasionado por las tropas de Julio César durante la Guerra de Alejandría. Podemos negar que eso fuera así, pero resulta obvio de la narración de Amiano Marcelino que ya entonces no existía la biblioteca del Serapeum cuando aún el edificio no había sido destruido por los cristianos. No hace falta saber latín. Basta con ver que para el edificio emplea el presente (eminet, cernat...) y para las Bibliotecas del Serapeum el pretérito perfecto (fuerunt). Mal pudieron los cristianos destruir con el templo una biblioteca que para entonces no existía. A finales del S IV Juan Crisóstomo habla de Alejandría y se lamenta de que no existiera el menor rastro de la Biblioteca.

De lo dicho hasta ahora ¿aparece por algún lado cualquier relación entre los cristianos y la desaparición de la Biblioteca? Si Vd. lo ven no dejen de señalármelo, pero hasta ese momento está claro que de esa acusación son inocentes. Es más, posiblemente la Biblioteca había desaparecido más de un siglo antes de que Hipatia fuera asesinada (hay cierto consenso en que la Biblioteca desapareció, en realidad, entre los años 269-273 cuando Alejandría fue conquistada por la reina Zenobia y reconquistada por Aureliano y que, antes de eso, ya estaba en seria decadencia). Pretender ligar la desaparición de la Biblioteca con el asesinato de Hipatia no tiene ningún sentido como tampoco el inventarse que ésta trabajó en la Biblioteca, algo que ninguna fuente contemporánea dice y señalan, en cambio, que impartía sus enseñanzas en su propia casa.

Vamos pues con Hipatia, hija de Teón del que la Suda dice:

"Θέων, ὁ ἐκ τοῦ Μουσείου..." (Teón, el hombre del Museo...)

lo que tal vez explique el origen de la falsa relación entre su hija Hipatia y la Biblioteca. En cualquier caso, debemos recordar que la Suda fue redactada en el S X y que su fiabilidad como fuente histórica deja bastante que desear.

Mucho mejor es que vayamos a Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida, y a sus obras entre las que figuran varias cartas dirigidas a Hipatia. ¿Un obispo escribiendo a la pagana Hipatia? ¿Le auguraba los tormentos del infierno, le amenazaba con el linchamiento por una turba de fanáticos? Pues no, porque el converso Sinesio fue discípulo de Hipatia en Alejandría y siempre conservó los mejores sentimientos por ella, algo que podemos apreciar en la Carta 10 y en la Carta 16 que tuvo que dictar por estar ya demasiado enfermo para escribirla por sí mismo. En su obra Catastasis Sinesio hace relación a su maestra (aunque no la menciona por su nombre) en relación con el astrolabio de su (de Sinesio) invención en el que incluye todo lo que su venerada maestra contribuyó a desarrollar (aclaración necesaria, Sinesio de Cirene no dice que el astrolabio fuera una invención suya -ni de su maestra- sino que el astrolabio que enviaba como regalo lo era. Se trataba, sin duda, de un astrolabio perfeccionado gracias a los mejores conocimientos astronómicos y geométricos como puede apreciarse en esta parte de la obra Catastasis). Algo parecido sucede con la supuesta invención del densímetro por parte de Hipatia basándose en la Carta 15 pero resulta absurdo que Sinesio se pusiera a describir la forma y modo de uso a su supuesta inventora.

Con ser interesantes, las obras de Sinesio de Cirene no aportan (ni pueden hacerlo) ninguna noticia sobre el asesinato de Hipatia. La razón es obvia, el obispo de Ptolemaida falleció en 413, dos (o tal vez tres) años antes del linchamiento de su maestra pese a lo cual algunos se empecinan en involucrarlo en el trágico suceso (sí, la ternilla por los suelos). No obstante sí tenemos una fuente prácticamente contemporánea para saber qué sucedió en Alejandría en aquellos años. Por supuesto, estamos hablando de Sócrates Escolástico y de su obra Εκκλησιαστική Ιστορία (por si tienen algún problema con el griego, aquí está una traducción al inglés). Si vamos al Libro VII y más concretamente a los capítulos XIII-XV (aunque con un antecedente en el Cap. VII) encontraremos la narración del asesinato de Hipatia que, efectivamente, fue linchada por una multitud de cristianos, pero no por motivos religiosos sino políticos, por una pugna entre partidarios del patriarca Cirilo y del prefecto Orestes. El enfrentamiento por el poder en Alejandría entre el Patriarcado y el Imperio venía ya de lejos. Con el patriarca Teófilo ya hubo problemas (véase el Libro VI, Cáp. VII y ss.) que se tradujeron en el ataque de éste al patriarca de Constantinopla Juan Crisóstomo que no concluyó hasta su deposición (repuesto en el cargo por el emperador Arcadio fue definitivamente depuesto y exiliado por sus críticas a la emperatriz Eudoxia). No resulta extraño que a la muerte de Teófilo el poder civil prefiriese a Timoteo antes que a Cirilo, sobrino de Teófilo y que ya había participado en la deposición de Juan Crisóstomo. No obstante, el pueblo de Alejandría apoyó a Cirilo que fue finalmente investido como patriarca de Alejandría. Comenzó por perseguir a los Novacianos en contra de las órdenes imperiales, pero fue con el asunto de la expulsión de los judíos cuando su enfrentamiento con el prefecto Oreste llegó a su cénit. Los judíos alejandrinos irritados por lo que consideraban una violación del Sabbath, se amotinaron y asesinaron a varios cristianos lo que fue aprovechado por Cirilo para organizar una revuelta que expulsó a los judíos de la ciudad y saqueó sus bienes ante la indignación de Orestes que consideraba que eso era una intromisión ilegítima en sus atribuciones como representante imperial. El enfrentamiento entre ambos llegó a su cénit cuando quinientos monjes de Nitria acudieron para apoyar a Cirilo atacando a Orestes. Uno de ellos, de nombre Amonio, apedreó al prefecto ocasionándole una herida en la cabeza por lo que fue detenido y torturado muriendo de resultas de ello. Cirilo le considera mártir y la tensión aumenta y hace pensar en un enfrentamiento abierto entre sus partidarios. Es entonces cuando Hipatia, amiga y tal vez consejera del prefecto, es asesinada de forma brutal por una turba entre la que figura un lector (un cargo eclesiástico menor) llamado Pedro. Aparte de lo obvio, que esos asesinos eran partidarios de Cirilo, no hay ninguna evidencia más. Que fueran o no los monjes de Nitria, que Cirilo hubiera ordenado o no el crimen... es algo que desconocemos y que, por tanto, no admite más que especulaciones al respecto. Podría argüirse que Damacio de Damasco sí afirmó la culpabilidad del patriarca en una obra perdida, la biografía de Isidoro (lo sabemos porque ese texto es uno de los comentados por Focio en su Miriobiblion lo que nos permite conocer que el comentario de la Suda sobre Hipatia está basado en esa obra hoy perdida). No obstante, la historia que cuenta, que el patriarca Cirilo decidió asesinarla por envidia cuando vio que la gente se agolpaba ante su casa es absurda a poco que lo pensemos. Algo en lo que coinciden todas las fuentes es en el hecho de que la filósofa era muy popular y muy querida en la ciudad. Es impensable que Cirilo no supiera quién era hasta que vio la multitud frente a la casa de Hipatia y que sólo entonces se llenara de envidia y planeara su urgente linchamiento.

No obstante, aceptemos como mera hipótesis que Damacio acertara con el fondo aunque fallara lamentablemente en la explicación. Incluso si fue Cirilo el instigador del asesinato (aunque por motivos bien distintos a su envidia por la popularidad de Hipatia) ¿dónde está el cristianismo que pretendía acabar con el conocimiento? En ningún lado. El linchamiento de Hipatia fue un acto execrable y la participación que en él tuvieron algunos cristianos es condenable tanto por el hecho en sí como porque el cristianismo predica lo contrario de lo que hicieron (y eso no es ninguna novedad porque Sócrates Escolástico -que era cristiano- escribió lo mismo), pero pretender que se asesinó a Hipatia para acallar la voz del conocimiento tropieza con varios problemas que veremos a continuación. Hipatia no fue la primera ni la última víctima de los enfrentamientos entre los cristianos de Alejandría y el poder imperial. Antes que ella fue linchado de forma similar el obispo Jorge (año 361) y posteriormente lo fue el obispo Proterio (año 457). Ambos habían sido nombrados por los emperadores en contra del parecer del clero y el pueblo cristiano de Alejandría. La razón de fondo para ello no era religiosa sino nacionalista, el clero era lo propio frente al poder imperial que era lo extraño. De esa lucha entre el nosotros y el ellos nacieron múltiples conflictos que llegaron a la revuelta y al asesinato (véase al respecto La consagración de Timoteo Eluro como patriarca de Alejanandría... por D. Gonzalo Fernández). Hipatia fue una víctima inocente más de ese enfrentamiento y no el fruto de un fanático intento de acabar con el paganismo porque, de hecho, el paganismo en forma de escuela filosófica neoplatónica seguía existiendo en Alejandría siglos después de su linchamiento.

¿Dónde está el origen de este mito? En un panfleto anti-católico titulado Hypatia: Or the history of a most beautiful, most vertuous, most learned, and every way accomplish’d lady; who was torn to pieces by the clergy of Alexandria, to gratify the pride, emulation, and cruelty of their archbishop, commonly but undeservedly stil’d St. Cyril. que publicó John Toland en 1720 y que fue contestado al año siguiente en la obra The history of Hypatia : a most impudent school-mistress of Alexandria, murder’d and torn to pieces by the populace, in defence of Saint Cyril and the Alexandrian clergy : from the aspersions of Mr. Toland por Thomas Lewis. Sin embargo, la Ilustración se mostró favorable a las tesis de Toland y se olvidó de su refutación. Así, Voltaire en 1736 escribe Examen important de Milord Bolingbroke ou le tombeau du fanatisme. En él podemos encontrar este párrafo:

"Y a-t-il rien de plus horrible et de plus lâche que l’action des prêtres de l’évêque Cyrille, que les chrétiens appellent saint Cyrille? Il y avait dans Alexandrie une fille célèbre par sa beauté et par son esprit; son nom était Hypatie. Élevée par le philosophe Théon, son père, elle occupait, en 415, la chaire qu’il avait eue, et fut applaudie pour sa science autant qu’honorée pour ses moeurs; mais elle était païenne. Les dogues tonsurés de Cyrille, suivis d’une troupe de fanatiques, l’assaillirent dans la rue lorsqu’elle revenait de dicter ses leçons, la traînèrent par les cheveux, la lapidèrent et la brûlèrent, sans que Cyrille le saint leur fît la plus légère réprimande, et sans que Théodose le jeune et la dévote Pulchérie, sa soeur, qui le gouvernait et partageait l’empire avec lui, condamnassent cet excès d’inhumanité. Un tel mépris des lois en cette circonstance eût paru moins étonnant sous le règne de leur aïeul Théodose Ier, qui s’était souillé si lâchement du sang des peuples de Thessalonique."

Después Edward Gibbon terminaría por dar visos de historicidad a esta leyenda al incluirla en su The History Of The Decline And Fall Of The Roman Empire:

"A rumor was spread among the Christians, that the daughter of Theon was the only obstacle to the reconciliation of the prefect and the archbishop; and that obstacle was speedily removed. On a fatal day, in the holy season of Lent, Hypatia was torn from her chariot, stripped naked, dragged to the church, and inhumanly butchered by the hands of Peter the Reader and a troop of savage and merciless fanatics: her flesh was scraped from her bones with sharp oyster-shells and her quivering limbs were delivered to the flames."

El resto de la historia ya lo saben. Es más fácil creer y repetir un mito que investigar si tiene o no bases históricas.