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Escritos desde el páramo

De ratas y de hombres

Que ésta no es una bitácora al uso, es algo evidente hasta para el lector más despistado (o para el que ha llegado aquí como resultado de haber buscado en Google las palabras más insospechadas). En un género en el que predominan las entradas cortas, ocurrentes... que giran en torno al propio autor (que si no tiene quince años, lo parece) opté por el modelo-túnel-de-Guadarrama-de-noche: historias largas, monótonas, sombrías y sin la menor esperanza de vislumbrar luz alguna al final del trayecto. Esto ya resulta bastante aburrido de por sí como para que sintiera el deseo de aumentar su tedio contándoles mi vida en incómodos plazos.
Esto les ha supuesto tanto el ahorrarse la antología de mis momentos soporíferos, como la vergüenza ajena que se experimenta al contemplar a un cuarentón queriendo aparentar estar viviendo en la adolescencia (en la mental, por lo menos, lo logran). Por desgracia este patético género abunda en este mundo virtual tan pijotero, absurdo y caótico como su modelo real.
Por tanto, casi un año después de inaugurar este boboblog (y bastante más tiempo para los que conocieron los anteriores) Vds. no saben casi nada del que subscribe (eso que salen ganando) y lo que puedan conjeturar es, casi con certeza, equivocado. Por ello he decidido que hoy, por fin tampoco voy a hacer una excepción.
No obstante sí quería hablarles de algo que me atañe como uno de los numerosos padres y madre del invento.
Se habrán percatado de que soy crítico con el cometido que desarrolla en España el "movimiento escéptico organizado" (frase que esconde al menos dos falsedades y quizá tres), un papel tan lucido (no, no es lúcido) como el de primer mensajero en Ricardo III.
No hay nada malo en limitarse a ejercer la crítica, pero en esta ocasión, un grupo de personas hemos querido ir más allá (no confundir con ir al Más Allá) e intentar corregir ideas, prácticas... con las que no comulgamos (más que nada porque las ruedas de molino son un tanto indisgestas). Por ello decidimos crear el Círculo Escéptico.
No, no se preocupen que no voy a intentar venderles ninguna moto, a pedirles que corran raudos a afiliarse... porque sólo el tiempo dirá si somos capaces de cumplir nuestros objetivos o si nos convertimos en algo tan inútil y perfectamente prescindible como un apuntador mudo. Sencillamente, me limito a informarles que ya pueden visitar nuestra web en la que encontrarán algunos artículos, lecturas recomendadas... que procuraremos ir aumentando en próximas fechas y desde la que podrán efectuar las consultas que estimen pertinentes.
Por supuesto todo lo que han leído hasta hoy en esta página (en ésta, en la que están ahora) y lo que por aquí continúe apareciendo es y será fruto de la total irresponsabilidad de su autor. Así pues, nadie debe entender lo que aquí publique como correspondiente al sentir de la nueva asociación, porque estaría equivocado.
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