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Escritos desde el páramo

Crítica a la pseudohistoria

Quinto misterio jocoso: La raída sotana del tío Gilito (I)

Viene de aquí
Después de las maravillosas revelaciones relacionadas con el obispo insepulto, nuestro escritor emprende viaje a la localidad francesa de Rénnes-le-Château. Prescindiré del relato de la travesía por ser irrelevante al objeto de nuestro estudio y comenzaremos por el padre Berénger Saunière.
D. Lorenzo no tiene el menor empacho en aceptar todo lo que se dice sobre este singular personaje. Comienza por asegurar que: "el joven Saunière bebió de las fuentes de la heterodoxia más real." (Pág. 77) (esto de "colgarle" a todo el mundo el calificativo de heterodoxo empieza a parecer una costumbre). Sin duda como fruto de esa actitud heterodoxa es ordenado sacerdote (espero que aprecien la ironía) y comienza una nada brillante carrera en el seno de la Iglesia. Sólo cuando fue destinado al seminario de Narbona en calidad de profesor parecía que tenía posibilidades de llegar a algo, pero al cabo de un mes (gracias a su indisciplina) "logra" que lo envíen a un destino de lo más "apetecible", un pueblo de menos de trescientos habitantes y con una iglesia en un estado de abandono más que notable, esta localidad, claro, es Rénnes-le-Château.
Si la situación del pueblo y su iglesia eran malas, la del sacerdote no era mejor. Fue privado del sueldo que el estado francés abonaba a los curas con motivo de un nada diplomático sermón en el que alentaba a su feligresía a votar a los partidos más conservadores, algo que gustó poco (nada, más bien) al prefecto de turno. Aunque terminaron por reintegrárselo, el sacerdotes las pasó bastante "moradas". Finalmente, en 1891 (después de haber "pillado" un poco de dinero de unos sitios y otros) comienza la restauración de la iglesia de Rénnes que, por cierto, estaba dedicada a la Magdalena. Es en esas obras cuando se produce un acontecimiento que, supuestamente, cambiará el signo de la historia. Los obreros encuentran en el interior de uno de los pilares que sustentan el altar unos pergaminos misteriosos. El padre Berénger acude con ellos a París y comienza a relacionarse con personajes ligados al esoterismo como la cantante Emma Calvé con la que, según algunos, tuvo algo más que amistad. A partir de ese momento el sacerdote dispondrá de cuantiosas sumas de dinero que le permitirán concluir la restauración de la iglesia, así como edificar dos construcciones de nuevo cuño, Villa Betania y la Torre Magdala.
Así las cosas, es lógico preguntarse cuál era el contenido de esos pergaminos que trajeron la fortuna al antes paupérrimo párroco rural ahora convertido en floreciente burgués. Hasta aquí, claro, la historia que sostiene el Sr. Fernández Bueno siguiendo obras de tanta "enjundia" como "L´or de Rénnes" de Gérard de Sède (para los interesados, existe edición española "El oro de Rénnes" con traducción de Guillermo Lledó en la colección Otros Mundos, Ed. Plaza & Janés. Barcelona, 1970 con varias reimpresiones posteriores). Sin embargo, recuerden nuestro habitual consejo de que antes de buscar explicaciones a un hecho hay que verificar que éste exista. Así las cosas, ¿es cierto que Berénger Saunière se convirtió en millonario de la noche al día? La respuesta supongo que se la imaginan. Ni de coña.
Sí es cierto, por el contrario, que manejaba sumas de dinero muy superiores a las que correspondería a un modesto párroco rural. ¿Cómo se explica esto? Con los muchos defectos que acumulaba sobre sí el padre Berénger (ya veremos alguno de ellos) también tenía virtudes. Una de ellas era el orden. Se conservan, por ejemplo, sus apuntes contables que comienzan por dar una solución a este tema. Para aquéllos que estén interesados, los apuntes contables del padre Berénger están en línea aquí gracias al trabajo del investigador Laurent Buchholtzer, alias Octonovo (por supuesto y como la inmensa mayoría de trabajos sobre Rénnes, en francés).
Decíamos que estos apuntes comienzan a darnos algunas respuestas. La primera, claro, es un mentís a un súbito enriquecimiento del sacerdote. Pueden comprobarlo en esta tabla que resume la contabilidad del padre Sauniére (la primera columna es la de fechas, la segunda corresponde a los ingresos, la tercera a los gastos y la cuarta al saldo acumulado. En naranja, los totales mensuales y al final el total acumulado). No obstante, la cantidad que corresponde a los ingresos, ya lo dijimos, es demasiado elevada. ¿De dónde surgió ese dinero? Vamos, por ejemplo, al detalle del año 1898 y al mes de enero (janvier, en francés) y allí encontramos los siguientes ingresos:
Janvier 1898
Entrées
De Guillaume DENARNAUD 60,00
De Barthélémy DENARNAUD 50,00
De Mme DULSON de Sorreze 50,00
De l'abbé MAURY 30,00
De l'abbé BOUICHERE 25,00
De Ste Marguerite et divers 25,00
De M. l'abbé GAZEL 100,00
Du couv. N.D. Carcassonne 25,50
De Mlle CAZAUX et divers 25,00
De M. l'abbé AT et divers 25,00
De M. l'abbé SARDA et divers 30,00
De M. l'abbé SARDA 50,00
De M. l'abbé SARDA et Sr de Montpellier 25,00
De M. l'abbé DEGNA 100,00
De M. LIMOUSIS, JALARD, ??? Divers 25,50
De Soeur Camille et divers 28,70
Des soeurs de Cuxac d'Aude 30,00
De M. l'abbé CARRE 30,00
De Mlle Louise PEYRE 100,00
De Mlle ??? Camille 100,00
De M. BOUDET et divers 25,00
De M. CATHALA et ??? Aude 60,00
Total 1 019,70
Evidentemente, se trata de supuestas donaciones de sumas de dinero provenientes, principalmente, de personas e instituciones religiosas (abbé es sacerdote, soeur es hermana -entiéndase en este caso como monja- Ste. Marguerite es Santa Margarita -evidentemente el nombre de una iglesia- Cou. N.D. es, posiblemente, la abreviatura de Couvent de Notre-Dame -Convento de Nuestra Señora...) Sin embargo, ¿es eso así? No es tan sencillo como que el padre Berénger fuera ayudado económicamente por diversas personas. Hora es ya de decirlo, la contabilidad del padre Saunière apesta. ¿Supone eso que los autores esotéricos están en lo cierto? Para nada. Recordemos que la aseveración de éstos no es que los ingresos del padre Berénger fueran irregulares (que lo son) sino que tienen una procedencia concreta, son el precio del silencio pagado por silenciar el contenido de los famosos pergaminos (según otros, sería el dinero obtenido por su acceso a un tesoro sea éste de procedencia templaria, cátara, visigoda...) Esto no se sostiene. Sin embargo, vayamos paso a paso.
Decíamos que la contabilidad del padre Sauniére apesta ¿por qué lo decimos? Por varias razones que enumeramos a continuación:
A) Contribuciones desmesuradas por parte de algunas personas. Por ejemplo, Guillaume y Barthélémy Denarnaud. Fijémonos en el periodo hasta 19891899 (después veremos el porqué). Guillaume dona las siguientes cantidades:
50 F. 7/1895
80 F. 9/1895 (figura como M. Denarnaud)
58 F. 10/1895
60 F. 4/1896
87 F. 9/1896
50 F. 10/1896
60 F. 12/1896
76,70 F. 2/1897
104,75 F. 4/1897 (figura como Guillaume y Barthélémy)
93 F. 7/1897 (figura como Guillaume y Barthélémy)
100 F. 8/1897 (figura como Guillaume y Barthélémy)
160 F. 9/1897 (figura como Guillaume y Barthélémy)
52 F. 10/1897 (figura como Guillaume y Barthélémy)
60 F. 1/1898
50 F. 2/1898 (figura como Guillaume y M. Tanza)
50 F. 2/1898 (figura como Guillaume, Bizanet y du Mas)
50 F. 2/1898 (figura como Guillaume y Barthel.)
50 F. 3/1898
60 F. 4/1898
30 F. 5/1898
50 F. 7/1898
42 F. 8/1898
50 F. 8/1898
110 F. 9/1898 (figura como Guillaume y Barthélémy)
50 F. 10/1898 (figura como Guillaume y diversos)
50 F. 11/1898
Por tanto, entre 1895 y 1898 y pese a que faltan los apuntes de varios meses, Guillaume solo o en compañía de otros donó la cantidad de 1.733,45 francos.
Por su parte, Barthélémy Denarnaud entrega las siguientes cantidades (no repetimos las que ya citamos en las que aparecen en conjunto los nombres de Guillaume y Barthélémy):
25 F. 7/1895
70 F. 9/1895
50 F. 10/1895
50 F. 12/1895
60 F. 4/1896
73 F. 9/1896
40 F. 10/1896
54 F. 12/1896 (figura como Barthélémy e ilegible)
60 F. 2/1897
50 F. 10/1897
50 F. 1/1898
50 F. 3/1898 (figura como Barthélémy y Gazel)
30 F. 4/1898
40 F. 7/1898
40 F. 8/1898
50 F. 10/1898
50 F. 11/1898
Por tanto, entre 1895 y 1898 y pese a que faltan los apuntes de varios meses, Barthélémy solo o en compañía de otros, donó la cantidad de 842 francos.
Entre Guillaume y Barthélémy (con aportaciones coyunturales de otras personas) entregaron la cantidad de 2.575,45 francos, una cantidad realmente importante para esa época (dentro de que la operación siempre tiene algo -mucho- de ficticio, para convertirla en euros actuales habría que multiplicarlo por una cantidad que, según los diversos autores, oscilaría entre 15 y 20. Es decir, equivaldría a una suma entre 30.000 y 50.000 euros). ¿Quiénes eran estos Guillaume y Barthélémy Denarnaud que tan generosos se mostraron? ¿Eran poderosos terratenientes, grandes industriales...? Pues no. Eran el padre y el hermano de Marie Denarnaud, la cocinera, gobernanta y, según algunos, amante (aunque de esto no existe la menor prueba) del padre Berénger. Mucho después (ya veremos en que circunstancias) el padre Berénger intentó explicarlo así:
"Hace veinte años, acogí en mi casa a una familia compuesta del padre, la madre y dos niños. Pusimos nuestras rentas en común. La familia pertenecía a la industria de los sombreros, y ganaba para el padre y la madre cada uno 300 F. al mes. Así ahorramos 5.200 F." [1]
En efecto, la familia Dernanaud (que es a la que se refiere el párrafo anterior) se dedicaba a la industria sombrerera, pero no hay la menor prueba de que alcanzara la prosperidad que el padre Saunière les atribuye. Por el contrario, en el mes de octubre de 1907 vemos en la contabilidad del padre Berénger en el apartado de gastos la siguiente anotación: "Pagado el tabaco para Guillaume siete meses 14 F". Resulta sorprendente que el patrón de su hija tenga que abonar el gasto de tabaco de alguien que (supuestamente) era un próspero industrial. También lo es que Guillaume acumulara la deuda durante siete meses y eso que sólo ascendía a 14 francos (es decir, 2 francos al mes).
Así las cosas, ¿no se usará el nombre de los Dernarnaud en esta contabilidad como unos meros testaferros? Si es así ¿qué se quería ocultar bajo esa argucia?
B) Una segunda razón para no creer en la exactitud de esta contabilidad es que algunos años (por primera vez a partir de enero de 1899, razón por la que antes sólo contemplamos el periodo anterior a esta fecha) los ingresos de todos los meses coinciden en la misma cantidad, 1.100 F. Obviamente, en unos ingresos que se basaban en supuestas donaciones, esto es inconcebible y arroja serias dudas sobre su adecuación a la realidad.
C) Una tercera razón es que el propio padre Berénger sabía que su contabilidad no resistiría el menor escrutinio crítico. En cierta ocasión escribió: "Monseñor quiere terminantemente la fuente, el origen de todo el dinero que me sirvió para esas construcciones. Desea conocer el nombre de las personas que me lo dieron, las sumas que me donaron y confiaron y el fin para el que, según la intención de esas personas, ese dinero me fue donado. Quiere, en una palabra, que le presente un libro de cuentas de mis trabajos con el detalle de ingresos y gastos. Ahora bien, ese libro que reclama no existe." [1] No obstante, esos apuntes contables sí existían. ¿Por qué, entonces, Berénger lo niega? Obviamente, porque no quería enseñarlos.
Nos encontramos con un aparente contrasentido, Saunièrer llevaba una contabilidad presumiblemente ficticia y, sin embargo, esa contabilidad era sólo para uso propio. ¿Por qué molestarse en buscar testaferros, en falsear entradas... si la única persona que iba a verla era el propio interesado y cuando le fue reclamada negó su existencia? La explicación más probable es que el padre Berénger la llevaba para su propio control económico pero que, a la vez, temía que se pudiera hacer pública por cualquier circunstancia.
En última instancia ¿todo esto no supone el dar credibilidad a las demandas esotéricas? Puede parecerlo y en algo sí tienen razón, la procedencia del dinero del párroco de Rénnes no era legal. No obstante, esa ilegalidad no se basaba en ningún tesoro oculto ni mucho menos en el pago de su silencio. La realidad era mucho más prosaica. El padre Saunière traficaba con misas. La justificación de esa afirmación será el contenido del próximo artículo.
-Continuará-

NOTAS:
[1] Citado en la conocida como "La notice Delmas". René Descadeillas. Traducción del autor de estas líneas. El texto original (en francés) pueden encontrarlo en esta dirección.

Quinto misterio jocoso: La raída sotana del tío Gilito (II)

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Supongo, no obstante, que ya se habrán dado cuenta de una posibilidad que, aparentemente, se me pasó por alto al hablar de la fortuna del padre Saunière. Habíamos negado un súbito enriquecimiento del sacerdote francés basándonos en unos apuntes contables que no corresponden exactamente a la realidad. ¿Podría ser, por tanto, que esos apuntes estuvieran creados de la nada para ocultar un enriquecimiento repentino basado en el encuentro del tesoro o en el precio de ocultar el misterioso contenido de los pergaminos?
En realidad, la contestación a esa posibilidad sí la habíamos contemplado, pero su respuesta está íntimamente conectada con el tema que vamos a tratar hoy, cuál fue la auténtica razón para que el padre Berénger pasara de su condición de humilde párroco de un pueblo que no era, precisamente, la capital del mundo (y que hoy ha prosperado en parte gracias a esta historia que tanto furor causa entre los escritores pseudohistóricos) a la de persona acomodada (por cierto, y aunque esto suponga adelantar acontecimientos, tampoco tanto como se ha dicho) y eso sin acceso a fuentes de financiación conocidas.
Ya dijimos que una de las virtudes del padre Saunière fue la del orden. Así, junto a los apuntes contables que ya hemos mencionado, Berénger llevaba otros listados uno de los cuales podrán encontrar al final de esta página. ¿Qué es? Pues, sencillamente, la prueba autógrafa de que el padre Berénger era un sinvergüenza, es un listado de las misas que había cobrado por oficiar. Como no sé si son Vds. católicos, si están familiarizados con diversos procedimientos de la Iglesia Católica o no, tendré que hacerles una breve introducción al asunto. Una persona, por diversos motivos (entre el que el más habitual es el fallecimiento de un ser querido) puede encargar a un sacerdote que oficie en su memoria una misa o una serie de ellas en conmemoración, recuerdo... de esa persona. Esas misas extraordinarias (llamémoslas así para diferenciarlas de la "misa de los domingos" aunque no sean términos nada precisos) son abonadas al oficiante. En esto no hay nada de malo siempre y cuando la misa se celebre realmente pero en caso contrario se estaría engañando al contratante. Si el padre Berénger se hubiera limitado a cobrar las misas extraordinarias que oficiaba no hubiera tenido ningún problema, pero tampoco se hubiera enriquecido. Saunière vendió tantas misas que es imposible que cumpliera con sus obligaciones. Volvamos a la imagen anteriormente enlazada. En el mes de agosto (salvo que equivoque algún número) el padre Berénger vendió más de 900 misas a un precio habitual de 1 F. cada una (a veces un poco más, a 1,50 F.) Esto supone que, supuestamente, era capaz de celebrar treinta misas al día, lo que no es sólo altamente improbable por una mera cuestión de tiempo (y eso suponiendo una misa express) sino que, además, no está permitido porque el número máximo de misas está reglado en el canon 905 del Código de Derecho Canónico en una al día, dos si hubiera escasez de sacerdotes en el lugar y sólo puede ascender a tres por necesidad de la liturgia en domingos y fiestas de guardar y con autorización del ordinario del lugar. Hasta treinta misas diarias queda aún un muy largo camino.
Vamos ahora a un muy buen trabajo sobre este tema de mano de Jean-Jacques Bedu (en esta ocasión es una traducción al inglés). Como vemos, el padre Berénger se lo había "montado de fábula". Pudo ser (lo fue) un pésimo sacerdote, pero fue un muy buen empresario. Publicidad en prensa, cartas ofreciendo sus servicios, registro de clientes, rotación de la clientela para no terminarla alertando... Supongo que a estas alturas se habrán hecho una pregunta ¿cómo es posible que las personas que mandaban los encargos de decir misas a Saunière fueran, en su mayoría, sacerdotes? ¿No suena un poco absurdo? Es como si el fontanero X encargara al fontanero Y que cambiara la cisterna de su propia casa. La explicación es clara, eran curas honrados que desviaban al párroco de Rénnes las misas que ellos no podían celebrar por la limitación antes señalada.
Esto nos permite la comprobación de hasta qué punto los apuntes contables del padre Berénger son (o no) reales. Tomemos los datos que da Jean-Jacques Bedu para el mes de enero de 1896 obtenido de los registros de misas:
Escargueil 8 misas a 1.50 F = 12.50 F
Valez 51 misas a 1.00 F = 51 F
Sige 41 misas a 1.50 F = 61.50 F
Cantie 12 misas a 1.50 F = 18 F
Cathala 24 misas a 1.50 F = 36 F
Reynes 55 misas a 1.00 F = 55 F
Raynaud 10 misas a 1.50 F = 15 F
Lignon 27 misas a 1.50 F = 40.50 F
Mario 33 misas a 1.50 F = 49.50 F
y comparemos con los que da Octonovo como ingresos en ese mismo mes y año según los apuntes contables del párroco de Rénnes:
Escargueil 11,70 F (80 céntimos menos de lo señalado en los apuntes de misas)
Valez 50 F (1 franco menos de lo señalado en los apuntes de misas)
Sige 60 F (1,50 francos menos de lo señalado en los apuntes de misas)
Cantie 18 F (igual cantidad a la señalada en los apuntes de misas)
Cathala 33,65 F (2,35 francos menos de lo señalado en los apuntes de misas)
Reynes 55 F (igual cantidad a la señalada en los apuntes de misas)
Raynaud 27 F (12 francos más de lo señalado en los apuntes de misas ¿Donativo añadido?)
Lignon 40,50 F (igual cantidad a la señalada en los apuntes de misas)
Mario 50 F (50 céntimos más de lo señalado en los apuntes de misas)
Sin embargo, en los apuntes contables de enero de 1896 aparecen también cantidades que no aparecen reflejadas en los apuntes de misas. Por ejemplo
Pons 9,70 F
Degua 50 F
Canteguil 30 F
Cazal 54 F
¿Por qué? Puede que sean donativos (sabemos que también los pedía -y recibía- como ayuda para la construcción de una residencia para sacerdotes), pero esas personas aparecen como destinatarios de peticiones de misas. Además también encontramos en ese mes apuntes que corresponden explícitamente a misas:
Misas (messes en francés) 6 F
Sillas (chaises en francés) y misas 5,50 F
Sillas y misas 6,50 F
(Lo de las sillas viene a cuento porque se "alquilaban" los lugares que ocupaban los feligreses para la asistencia a misa).
Así las cosas, hay algunas conclusiones que ya podemos ir obteniendo:
A) Los apuntes contables del padre Berénger Saunière no son una invención de la nada aunque tampoco sean exactos.
B) Existen ingresos que no corresponden a los registros de misas aunque sí son producto de su venta.
C) Las atribuciones de grandes sumas a personas como Guillaume y Barthélémy Denarnaud son, posiblemente, la forma de camuflar la venta de esas misas que ni siquiera figuran en los registros de misas.
D) Las cantidades producto de esa venta masiva e ilegal de misas explican suficientemente los ingresos del padre Saunière.
En relación con este último punto, pensemos en el absurdo de que una persona que tenía (según los esoteristas) unos ingentes recursos económicos por haber encontrado un tesoro o como pago por su silencio se dedicara a cometer esta estafa que, por ser muy visible, era muy peligrosa. Lo que estaba haciendo Berénger era muy rentable, pero también era una chapuza. Era muy fácil que le terminara estallando en las manos y eso es exactamente lo que pasó. Éste será el tema de nuestra próxima entrega de la serie.
-Continuará-

Quinto misterio jocoso: La raída sotana del tío Gilito (III)

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El tinglado de la antigua farsa que había levantado a lo largo de tantos años el padre Berénger no podía durar. Era demasiado visible para ello. Además (como ya veremos) Saunière había dedicado gran parte de esos ingresos ilícitos a hacer gala de exhibiciones propias de un "nuevo rico". Sus construcciones son tan aparatosas como de mal gusto. Además, Berénger tenía problemas con su feligresía. Ya había aparecido un primer conflicto en 1891 cuando el sacerdote pidió (y obtuvo) permiso al concejo para vallar un terreno comunal y levantar allí monumentos religiosos. El párroco fue mucho más lejos de lo que le habían autorizado y edificó una casita que le servía de despacho y biblioteca. En 1895, un incendio afectó al pueblo. Todos los vecinos pusieron a disposición de los bomberos sus cisternas con una excepción, el sacerdote. En este mismo año los habitantes del pueblo se quejan de que Berénger está removiendo el cementerio sin ningún respeto por las lápidas, las cruces y las coronas que allí se encontraban.
Todo ello supone una bomba de relojería que no estalló mientras su superior, el obispo de Carcassone, fue Félix-Arsène Billard que nunca quiso saber nada de los manejos de Berénger. ¿Por qué esa protección al que, a todas luces, era un notorio sinvergüenza? Pues olvídense de manuscritos con secretos sorprendentes y chorradas similares. Sencillamente, el obispo Billard era el alma gemela del párroco de Rénnes. También Billard hizo sus pinitos restauradores (no parece que fuera casual que acompañara a Berénger en la inauguración de la iglesia de Rénnes despues de la restauración), también aprovechó su cargo eclesiástico para enriquecerse de forma inmoral (y Berénger a su lado era un pardillo porque el Sr. Obispo se dedicó a algo mucho más rentable, a las herencias. Recibió una de un 1.200.000 francos de la época que es mucho más de todo lo que ganó Saunière con su venta de misas a lo largo de los años) y también era un reaccionario en cuestiones políticas. Sin embargo, a finales de 1901 falleció Billard y en 1902 fue nombrado su sucesor, Paul-Félix Beurain de Beausejour aunque no fue entronizado hasta 1904. El obispo Beausejour no estaba dispuesto a seguir haciendo "la vista gorda" ante la riqueza que exhibía de forma infantil el sacerdote de Rénnes. Tanto es así que en 1909 Berénger dimitió como párroco seguramente con la esperanza de que no le investigaran. Sin embargo, el obispo había recibido cartas de particulares que le preguntaban si Sauniére era un sacerdote en quién poder confiar para encargarle unas misas. Es el fin.
Beausejour ordena a Saunière que comparezca ante su persona el 16 de julio de 1910. Berénger no se presenta. Se le cita nuevamente para el 23 de julio. Nuevamente no comparece. El 15 de octubre no se presenta él pero sí su abogado, el canónigo Huguet. El 5 de noviembre recae sobre él una primera condena, diez días en una casa de retiro para que se dedique a realizar ejercicios espirituales, y orden perentoria de que, en el plazo de un mes, entregue al obispo el detalle de su contabilidad.
El 30 de diciembre, habida cuenta de que no ha cumplido con lo exigido, es citado a comparecer el 9 de enero de 1911. Saunière se sabe perdido y recurre a Roma. Solicita un aplazamiento atendiendo a su delicado estado de salud que no le permite soportar emociones fuertes. La respuesta es que mande lo que le solicitó su obispo por correo. El 5 de diciembre de 1911 se dicta sentencia. El padre Berénger Sauniére es considerado culpable de dilapidación y substracción de los fondos de los que era depositario. Fue condenado, en rebeldía y sin posibilidad de apelación, a una suspensión a divinis de tres meses que se prolongaría hasta que devolviera las cantidades defraudadas. Ese mismo día, se publica en la Semana Religiosa y en el periódico l´Eclair de Montpellier un aviso público de que el padre Berénger había perdido el derecho de decir misas.
La verdad es que aunque hubiera comparecido, el resultado hubiera sido el mismo. Descadeillas nos ha dejado el recuerdo de lo que Bérenger había preparado para su defensa y es penoso. Creo que resulta interesante hacer su traducción:
a) A la petición de las sumas empeñadas por él en Rénnes da la lista siguiente:
1 Compra de terreno 1.550 F.
2 Restauración de la iglesia 16.200 F.
3 Calvario 11.200 F.
4 Villa Béthania 90.000 F.
5 Terrazas-jardín 19.000 F.
6 Torre Magdala 40.000 F.
7 Arreglo de todo 5.000 F.
8 Amueblamiento 10.000 F.
TOTAL: 193.950 F.
b) A las preguntas planteadas por el oficial se proponía responder esto:
Sobre la explicación a dar para saber de dónde procedías esas sumas de dinero enormes para esa época:
1º) Hace veinte años acogí en mi casa a una familia compuesta por el padre, la madre y dos niños. Pusimos nuestros ahorros en común. La familia se dedicaba a la industria de los sombreros, y ganaban el padre y la madre cada uno 300 Fr. al mes. Ahorramos así 5.200 Fr.
2º) Un cepillo (para las limosnas) estaba destinado a los visitantes que me remuneraban con una propina por mis explicaciones sobre Rénnes. Estos visitantes venían de Rénnes les Bains y eran muy numerosos y generosos.
3º) Jugaba a la lotería.
4º) Mi hermano como predicador que es tenía numerosas relaciones. Servía de intermediario para enviarme generosos y numerosos clientes.
5º) Hice realizar 31 postales de Rénnes. Las vendía en lotes de 31 al precio de 3,10 Fr. Apenas podía cubrir la demanda.
6º) Mi colección de sellos antiguos se cifra en 100.000. Está completa y para la venta me conformo con el precio adoptado. Los aficionados, muy felices de conseguirlos, nunca regateaban.
7º) Hice excavaciones en la zona y recuperé lozas, muebles antiguos y tejidos que revendí.
8º) Las copias, las hice realizar a los jóvenes por cuenta de periódicos y prospectos. Estaban satisfechos del precio que les ofrecía y tenía, además, una ventaja sobre ellos.
9º) En mi activo aún tengo que poner los transportes gratuitos y ¿por qué no? mi trabajo personal."
Privado de sus ganancias como vendedor de misas, la economía del padre Sauniére se tambalea. Ya en noviembre de 1911 (antes de su condena definitiva, por tanto) ve tan mal su situación que pide a su abogado, el canónigo Huguet, que le busque un lugar más modesto donde vivir previa venta de sus propiedades en Rénnes. Éste le escribe (nuevamente según la obra antes enlazada de Descadeillas): "En mi localidad natal, a 1 Km. de la estación, sé de un establecimiento que vale según la gente 60.000 Fr. pero que su propietario, un cantante que ha tenido una mala gira, dejaría en 12.000 Fr. Vd. abandonaría la jurisdicción de Carcassone y yo le recomendaría a mi obispo y usted viviría tranquilo en esa espléndida situación. Venda y veremos..." El 27 de noviembre, Berénger dirige una carta al banco Petitjean de París y solicita que envíen a uno de sus agente para tratar la venta de sus bienes. El negocio se va al traste porque el sacerdote propone al comisionado que se haga cargo él en persona del asunto prescindiendo de la intervención del banco (a cambio, claro, de una comisión en la venta).
En octubre de 1912 hace un nuevo intento. En esta ocasión pretende obtener un préstamo del Credit Foncier con la garantía de sus propiedades. La valoración que hace su perito es que los edificios y las tierras valen 18.000 Fr. con lo que le ofrecen un préstamo de 6.000 Fr. Berénger rehúsa por considerarlo insuficiente.
No puede vender sus propiedades ni recibir un préstamo suficiente sobre ellas. Empobrecido es incapaz de pagar sus deudas. Murió el 22 de enero de 1917. Su heredera, la cocinera y gobernanta Marie Denarnaud, tuvo que vender gran parte de la herencia para conseguir saldar los débitos.
Hasta aquí la historia. En la próxima entrega de la serie señalaremos qué conclusiones pueden obtenerse de ella.
-Continuará-"

Quinto misterio jocoso: La raída sotana del tío Gilito (y IV)

Viene de aquí
De toda esta secuencia de acontecimientos que, como sucede a menudo, oscila entre el drama y la ópera bufa podemos extraer algunas consecuencias que deberían hacer reflexionar a los partidarios de diversas hipótesis esotéricas sobre el párroco de Rénnes-le-Château.
Por ejemplo, los que creen que los pergaminos supuestamente encontrados por el padre Berénger desvelaban un secreto que la Iglesia tenía interés en silenciar (por citar sólo dos de los que se han propuesto, el que María la Magdalena y Jesús fueran los felices papás, perdón, la feliz mamá y el feliz papá -no se me mosquee Ibarretxe o alguna ministra "incompetenta" de las que han sido cocineras antes que "frailas"- de una o varias tiernas criaturas; o que contenían el paradero del cuerpo de Jesús no resucitado sino muerto y bien muerto) caen en el absurdo de ignorar que Sauniére fue juzgado y condenado por la propia Iglesia. Si esa hipótesis tuviera el menor asomo de veracidad, el padre Berénger tenía en sus manos un arma que le hubiera convertido en invulnerable y más ante una acusación de "medio pelo" como la que nos ocupa. Bien, concedamos que monseñor de Beausejour podía no estar informado de los pavorosos secretos que custodiaba (supuestamente) el ex-párroco de Rénnes y por ello inició la causa contra él, pero considerando que entre el comienzo del proceso (mayo de 1910) a la sentencia definitiva (diciembre de 1911) pasan la friolera de más de 18 meses, es inexplicable que nadie moviera un pelo para protegerle, tanto más cuando bastaba que el superior del obispo le hubiera ordenado que paralizara la causa para que éste hubiera tenido que obedecer a causa de sus votos como sacerdote. Nada de esto sucedió ni Berénger (pese a que indudablemente se sintió perjudicado por la sentencia) reveló ningún secreto. La razón es que nada dijo porque nada tenía que pregonar.
También deberían reflexionar los que atribuyen a causas extraordinarias (encuentro de un tesoro fabuloso) el enriquecimiento del sacerdote. No es sólo todo lo que vimos en su momento sobre la contabilidad de Saunière (y lamento haberles tenido que largar ese rollo macabeo, pero era necesario) es que, además, basta con comprobar el impacto de la condena sobre su economía para negarlo. En 1909, antes del proceso, ingresa 10.553,65 Fr., en 1910, con el proceso iniciado, ingresa 7.632,80 Fr., en 1911, año de su condena, ingresa 5.970,70 Fr. (pueden comprobarlo en la tabla resumen de la contabilidad del padre Sauniére elaborada por Octonovo. Si sus ingresos no hubieran tenido nada que ver con la venta de misas, eso no tiene el menor sentido. No obstante, pueden Vds. (y deben hacerlo) preguntarse cómo es posible que siguiera recibiendo encargos de misas después de su condena. Vamos al detalle del año 1912 y vemos el primer mes, enero (janvier, en francés). Allí nos encontramos con entradas como
Lyon 100,00 Fr.
Lyon 60,00 Fr.
Nancy 50,00 Fr.
Paris 20,00 Fr.
Lyon 20,00 Fr.
Si vamos a un mapa de Francia podemos comprobar lo alejadas que están esas tres ciudades de Carcassone y Rénnes-le-Château (para que se hagan una idea, Carcassone y Rénnes están en el interior a la altura de Narbonne, es decir, al norte de la fontera hispano-francesa en la zona de los pirineos catalanes) que es dónde el escándalo se había producido. Seguramente, los encargos provenían de personas que no tenían ni idea de que Berénger había sido suspendido. Obviamente, a éste le importaba un bledo el no poder oficiar las misas que le pagaban. A fin de cuentas antes de la condena tampoco podía celebrarlas así que...
También los que se dedican a relacionar al padre Sauniére con organizaciones como la Masonería deberían pensar que la condena fue por motivos económicos y no por ninguna otra causa. Como vimos en la anterior entrega, la "obsesión" del obispo es que Berénger enseñara su contabilidad. Obviamente, si hubiera tenido la menor sospecha de que el párroco de Rénnes estaba relacionado con la Masonería la situación hubiera sido distinta porque desde 1738 (y hasta 1983) los católicos que entraran en o favorecieran a esta sociedad secreta incurrían en excomunión ipso facto (véase el artículo Francmasonería en La Enciclopedia Católica).
Por último, esta condena debería poner en duda la auténtica cuantía de la fortuna acumulada por el padre Berénger. Entre 1897 y 1915 (con la falta de varios meses) ingresa 213.653,76 Fr. En el periodo 1897-1910 (año en el que Sauniére deja de contabilizar sus gastos) gasta 148.135,51 Fr. Esto deja un superávit teórico de 65.518,25 Fr. (y decimos teórico porque hay cinco años de gastos no computados, con lo que el superávit real tuvo que ser mucho menor). Si observamos el saldo acumulado, el último importe (marzo de 1910) es de 7.063,95 Fr. a lo que habría que sumar 15.000 Fr. depositados en una caja de ahorros (en marzo de 1901 retira de su contabilidad 20.000 Fr. aunque después retorna 5.000 Fr. de esos 20.000) y eso en unos años en los que estaba en pleno auge de su actividad de vendedor de misas a gran escala. Es fácil comprender porqué murió en la miseria cuando le falló su principal fuente de ingresos.
De los ingresos ya hemos hablado, hora es ya de dedicar unas palabras a las gastos. Dejando aparte los gastos habituales y otros que demuestran que al párroco le gustaba la buena vida (gastos elevados en comida y en bebida -vino y ron-) la parte del león se la lleva su actividad constructora.
En 1888-1897 restauración de la iglesia.
En 1891 instalación del monumento a la Virgen de Lourdes.
También en 1891, cercado del terreno comunal (ya hablamos de ello en la anterior entrega de esta serie) y edificación de una casita en él para que le sirviera de biblioteca y despacho.
En 1897 reparación del muro del cementerio que estaba derrumbado.
También en 1897, reparación del edificio del presbiterio en el que vívía junto con Marie Denarnaud.
En 1900 adquiere los terrenos para sus grandes (y horrorosas) edificaciones posteriores.
En 1901, concluye la construcción de Villa Betania (se ruega no vomitar al ver tan "elegante" palacete. Su teclado se lo agradecerá). Supuestamente iba a ser su residencia, pero nunca llegó a habitar en ella (la verdad, no me extraña).
En 1902-1907 ajardina los terrenos adyacentes lo que le obliga a transportar toneladas de tierra para igualar un suelo muy rocoso y levanta Torre Magdala en la que ubica su despacho y biblioteca, abandonando la casita que construyó anteriormente con ese fin.
Como los edificios (por feos de solemnidad que sean) hay que construirlos, no sorprende que los grandes gastos en su contabilidad correspondan a partidas como piedra, madera, cemento... Si observamos los años de construcción, tendremos una nueva prueba de que no existió el súbito enriquecimiento que algunos atribuyen al párroco de Rénnes. Las grandes edificaciones se van haciendo de forma sucesiva, restauración de la iglesia (1882-1897), restauración del presbiterio (1897), Villa Betania (1900-1901), jardines y Torre Magdala (1902-1907). Es más, si vamos observando distintas partidas podremos comprobar que el padre Berénger era un pésimo pagador. Por ejemplo, en 1895 adquiere artículos de ferretería por valor de 937,38 Fr. Esta cantidad debía ser abonada ¡en cinco años! a partir de 06/09/1896. En 1897 adquiere seis cepillos (para limosna) y una verja. La factura no será saldada hasta 08/08/1903. En 1908 adquiere cuatro librerías para Torre Magdala por importe de 10.000 Fr. Esta factura, directamente, no será nunca terminada de pagar.
Evidentemente, el caso de Berénger Saunière no es el del hombre que partiendo de la nada llega a acumular una inmensa fortuna. Por el contrario, parece la personificación del chiste marxista (de Groucho, no de Carlos) "Partiendo de la nada, hemos llegado a escalar las más altas cimas de la miseria."
Con esto concluímos (por fin, inmensa ovación) el repaso a las cuentas del padre Sauniére. Por desgracia, quedan muchos temas que tratar, así que, como una amenaza bíblica, decimos:
-Continuará-

Sexto misterio jocoso: La cantatrice Calvé

Viene de aquí
Dejemos algo tan prosaico como el dinero y ocupémonos de temas más elevados, l´amour, toujours l´amour, cherchez la femme... Antes de que alguien empiece a pensar que me ha dado el ramalazo nostálgico-sentimental y tema que esta historia vaya a entrar en terrenos más almibarados que una canción de Aznavour, aclaro que seguimos con las circunstancias biográficas del padre Saunière. Si hasta este momento habíamos hablado del dinero, ya es hora de que mencionemos el amor (la salud o, más bien, la muerte nos ocupará en las próximas fechas).
Por cierto, si están pensando que el tema es escabroso (los amores de un cura, nada menos) ya les voy advirtiendo que no hay tal. La verdad es que me importa poco si el párroco de Rénnes se enamoró, si consumó relaciones... con una o varias mujeres o con un tercio de la Legión (cabra incluida). Nunca he conseguido entender la afición de algunos al cotilleo sexual histórico (en realidad tampoco comprendo la afición al cotilleo sexual contemporáneo) así que correremos un tupido velo sobre estos aspectos y nos centraremos en el único que es importante para nuestra historia.
Decía D. Lorenzo: "Con Hoffet de cicerone el obnubilado Saunière entró en contacto con diferentes miembros de órdenes ocultistas. Incluso afirman los cronistas que fue durante este periplo cuando el citado acompañante presentó al prelado a la diva de la ópera Emma Calvé, una de las personalidades más célebres de su época, y a su vez miembro de honor de la "Sociedad Independiente de Estudios Esotéricos", fundada por el ocultista Papus." (Pág. 84) y "De hecho, con el paso del tiempo las visitas de la diva a Rénnes-le-Château fueron seguidas, a modo de serial interminable, por todos -que eran muchos- los que conocían de sus supuestos amoríos." (Pág. 85)
El asunto, reconozcámoslo, tiene su morbo. Un cura, una celebérrima soprano, sexo y ocultismo. ¿Hay quién dé más? Sin embargo, lamento tener que ejercer de bromuro y ducha fría porque esta historia, una vez más, no es cierta. Vayamos paso a paso.
Emma Calvé sí estaba muy interesada por el esoterismo. Aquí tienen la prueba. En este diploma honorífico concedido al Dr. Gérard-Anaclet-Vincent Encausse (más conocido como Papus) aparecen, entre otras, las firmas de conocidos ocultistas como Camille Flammarion y Stanislas de Guaita y también (rodeada con un círculo rojo para resaltarla) la de Emma Calvé. Las de los tres presentan las mismas iniciales después de la rúbrica S.I. No se quiebren la cabeza intentando descifrar a qué corresponden esas siglas porque significan Supérieur Inconnu (Superior Desconocido) el grado más alto de la Orden Martinista que el propio Papus había fundado (reorganizado según algunos de sus seguidores incapaces de asumir que un movimiento ocultista no tenga una larga y secreta historia tras de sí). Así que podemos asegurar que Emma Calvé sí estaba relacionada con el esoterismo vía Dr. Encausse. El problema no reside ahí sino en ¿qué tiene que ver Emma Calvé con el padre Berénger?
Como todo hay que decirlo, citaremos a nuestro antiguo conocido Descadeillas que asegura: "no pasaba semana sin que recibiera fastuosamente o presumiera de sus relaciones con Emma Calvet de la Ópera, oriunda del Aveyron, con Dujardin-Beaumetz diputado de Bellas Artes, consejero general de Limoux..." Esto parece cerrar la polémica a favor del Sr. Fernández Bueno, pero ¿es así? Sorprende que Descadeillas siempre tan atento a citar la documentación que avale sus informaciones no lo haga en esta ocasión. La razón es sencilla, no la cita porque no existe. Dejemos que hable Octonovo que está estudiando la correspondencia del padre Sauniére: "Par exemple, une part importante des personnages que l'on considèrent comme liés à l'affaire n'existent pas dans sa correspondance (par exemple, Emma CALVE), alors que ses proches, ceux avec qui il est réellement en relations suivies, sont pour la plupart totalement inconnus (je garde les noms pour l'instant, je travaille dessus)." ("Por ejemplo, una parte importante de los personajes que se consideran relacionados con este asunto no existen en su correspondencia (por ejemplo, Emma Calvé), mientras que sus allegados, con los que mantiene realmente relaciones frecuentes, son en su mayor parte totalmente desconocidos (reservo los nombres por el momento, trabajo sobre ello).") El mensaje original pueden encontrarlo aquí.
En una época en la que la correspondencia era la forma habitual de comunicación, esta ausencia señala que el párroco y la cantante no es sólo que no mantuvieran una relación amorosa o de simple amistad, es que ni siquiera se conocían.
Como pintan bastos para los defensores de esa hipótesis, éstos han tenido que agarrarse a lo que buenamente pueden. Así, como primera "prueba" señalan la existencia de unas fotografías de la diva encontradas en Villa Betania (en la que, por cierto, nunca llegó a vivir el padre Saunière). Lo que se les olvida añadir es que esos retratos no son personales y, ni siquiera, son las típicas fotografías con dedicatoria impresa que las estrellas de antes y ahora enviaban a los admiradores que las solicitaban. Son, por el contrario, cromos que venían de regalo en las tabletas de chocolate Guérin-Boutron. Esto me sugiere una doble reflexión, por un lado el temor a lo que algunos consideran como prueba de un hecho. Tiemblo lo que pueden considerar probado si me encontraran los cromos que tengo de mis años de niñez (también procedentes de tabletas de chocolate) entre los que figura uno de Copito de Nieve, el difunto gorila macho albino del zoo de Barcelona (de verdad que lo de necrófilo, zoófilo, homosexual y racista no va conmigo). Por otra parte, la distancia entre las diversas formas de pensar porque esos cromos me sugieren todo lo contrario. Si la única forma que tenía el padre Berénger de poseer un retrato de Emma Calvé era ésa, es porque no conocía a la diva. Si hubiera mantenido con ella una relación amistosa (o amorosa) tendría fotos más personales.
La segunda prueba a la que se agarran los defensores de tal relación es un corazón con la inscripción Calvet 1891 encontrada en Rénnes-le-Château. Sobre este asunto les dejo un enlace a un artículo de Mariano Tomatis (esta vez es en italiano, pero se entiende perfectamente) sobre esta cuestión que resulta ser una falsificación (no será la última que nos encontremos). En segundo lugar, aunque el verdadero apellido de Emma Calvé era Calvet, ésta firma usando su nombre artístico, no el real (véase el diploma de Papus antes enlazado). Por último, no hace falta ser perito grafólogo para comprender que entre la C mayúscula de su firma y la C del corazón "tallado" no hay el menor parecido.
Así las cosas ¿qué nos queda de la turbia relación entre el párroco y la soprano? Pues una vez más, nada.
-Continuará-

Séptimo misterio jocoso: Ultima necat

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Pese a que el maestro Borges afirmara aquello de que: "Las pruebas de la muerte son estadísticas y nadie hay que no corra el albur de ser el primer inmortal" si hay algo de lo que podemos estar seguros es que todos recibiremos la visita de Jessica Lange (por si no lo han pillado, recuerden "All that Jazz", el magnífico musical de Bob Fosse). El padre Berénger no fue ninguna excepción a esa ley.
Si su vida, como ya hemos visto, está sujeta a todo tipo de afirmaciones por parte de los escritores esotéricos no debemos pensar que su fallecimiento iba a librarse de especulaciones. El Sr. Fernández Bueno entabla diálogo con su alter ego, el maestro Geoffrey. Entre uno y otro nos brindan unos momentos memorables:
"Otro punto: el sacerdote que acude a administrarle los únicos sacramentos finalmente no lo hace. ¡Cómo lo va a hacer si este tipo no va a morir en realidad! Además, le cuenta sus propósitos en secreto de confesión, con lo cual se garantiza el secreto del mismo.
-Por eso salió de la habitación en la que se hallaba el moribundo afirmando que había oído cosas terribles...
-Claro, es que le contaría cosas terribles que seguramente para un católico convencido le rompía sus esquemas.
-Pero le confesó realmente...
-Sí, y lo hizo bajo secreto de confesión para que el otro no soltara ni una palabra. Era muy inteligente. Y yo creo que más que morir lo que hizo fue empezar otra vida." (Pág. 132)
Pensemos en lo que están diciendo porque el asunto tiene tela. Una habitación, un moribundo y un sacerdote. ¿Cómo pueden saber Vds. o cualquier otra persona qué pasó allí dentro? Pues porque lo revelen los testigos, pero si el moribundo muere ¿quién queda? Obviamente el sacerdote. Entonces podemos suponer que la persona que narra que no se administraron los últimos sacramentos, que el padre Berénger había confesado horribles secretos... fue el cura que le asistió en sus horas finales ¿no? ¿Pero lo hizo? Pues por muchas vueltas que le quieran dar, el padre Rivière, sacerdote en Espéraza, jamás dijo nada de qué sucedió en esa habitación. ¿De dónde surge esta historia?
Escuchemos nuevamente a Descadeillas:
"Una tarde de enero de 1917 en su despacho de Torre Magdala sufrió un ataque. En seguida informó a su colega del curato de Espéraza, un viejo que no mantenía con Berénger Saunière más que unas relaciones bastante frías sube hasta Rénnes para llevar al desgraciado los últimos sacramentos. Encuentra a Berénger Saunière abatido pero lúcido y en condiciones de hablar. Recibe su confesión y algunas horas después Berénger Saunière muere (el 22/01/1917).
El párroco de Espéraza fue el único que conoció el secreto. Jamás salió de su boca una palabra que pudiera poner a un tercero en el camino de la verdad. Pero tenemos este detalle de un sacerdote:
los auxiliares y amigos del párroco de Espéraza, que a partir de aquel día, el viejo párroco no volvió a ser el mismo hombre."
Sin embargo, debemos preguntarnos cuál fue la fuente de Descadeillas para mantener esa afirmación. Nuevamente, el cronista no lo aclara. Así las cosas, podemos preguntarnos si hay forma de saber qué sucedió realmente.
Por de pronto hay que aclarar que Berénger fue enterrado en sagrado después de un funeral religioso oficiado el 24 de enero. Eso supone que el padre Rivière levantó la condena que pesaba sobre él. El cómo, después de eso, puede pretenderse el mantener que no llegó a administrarle los últimos sacramentos es algo que escapa a mi comprensión. ¿Qué hay de la historia de que el padre Rivière no volvió a ser la misma persona? Pues que queda muy impactante, es tan literaria que parece demasiado buena para ser cierta... y no lo es. Aquí pueden encontrar el desmentido de George Boyer que conoció personalmente al padre Rivière.
¿Y lo de que no murió realmente? Pues que quieren que les diga, cuando la hipótesis de Geoffrey-Fernández Bueno se sustenta en:
"Porque eso le pasa el día 17 de enero -sufre una congestión-, y muere unos días más tarde, el 22. Justo con el cambio de solsticio. Esas fechas son especialmente sagradas porque coincide con que culmina en el cielo la constelación de Orión. Orión tiene que ver son Osiris, y este con el resucitado." (Pág. 131), es decir, cuando la hipótesis parte de un error monumental de base, el situar el solsticio de invierno el 22 de enero (en vez de diciembre), no vale nada. No obstante, y por si les quedara alguna duda de la muerte real y nada simbólica del padre Berénger ¿a quién enterraron en su tumba? ¿Un ataúd vacío? Lo siento por los que crean esa posibilidad porque con motivo de una profanación de su sepultura se exhumó el cadáver y se trasladó a una nueva ubicación (14 de septiembre de 2004).
Además, el fallo lógico de lo que dice el "magistral" Geoffrey es tan evidente que casi no necesito señalarlo, pero por si acaso... Supongamos que Vds. van a fingir su muerte (no sé para qué, pero el como suponer es gratis podemos hacerlo). Bien. ¿Qué hacen? Pues llaman a un sacerdote para revelarle no se sabe qué portentosos enigmas bajo secreto de confesión. Eso sí, no se dejan administrar la extremaución porque como no van a morirse de veras... Entonces ¿para qué revela los "portentosos enigmas" aunque fuera bajo secreto de confesión algo que no tenía ninguna necesidad de hacer? Porque los secretos están mucho más seguros cuando nadie (ni siquiera un sacerdote por mucha obligación que tenga de guardar para sí lo que escuche durante la penitencia) los conoce. Si hubiera pretendido convencer a todo el mundo de que moría como un buen cristiano (si no ¿qué pinta ahí el cura?) sí hubiera aceptado los últimos sacramentos. De una forma o de otra, absurdo.
Y es que hay gente que, por desgracia, no deja ni siquiera a los muertos en paz.
-Continuará-

Octavo misterio jocoso: Par le chemin des parchemins

Viene de aquí
Si hasta el momento nos hemos limitado a hablar de la vida, hechos y "milagros" del padre Berénger para comprobar que el misterioso sacerdote no pasaba de ser un pillo de siete suelas o, si lo prefieren, un pícaro en el peor sentido de la palabra, todavía quedan muchas afirmaciones esotéricas por investigar. Básicamente podemos agruparlas en tres categorías:
A) Los pergaminos que supuestamente encontró el cura y que contendrían la clave de grandes secretos.
B) La enigmática (según los esoteristas) decoración de la iglesia de Rennes.
C) La supuesta tumba de Jesús que se encontraba (fue destruida recientemente) cerca de la localidad francesa.
Todavía podríamos añadir una cuarta relacionada con los misterios sobre María Magdalena pero, como ya veremos, esto está íntimamente relacionado con las tres categorías ya relacionadas, así que, sin mayor dilación, comenzaremos, como ya habrán deducido por el título (parchemins significa pergaminos), por los pergaminos.
El Sr. Fernández Bueno repite la historia que ya contaron Gérard de Sède en "El oro de Rennes" y el trío Baigent, Leigh & Lincoln en "El enigma sagrado". Escuchemos al escritor español:
"Fue en el interior de uno de los pilares visigóticos que sostenían la mesa del altar mayor, que estaba hueco y lleno de hojas secas de helecho, donde dieron comienzo las sorpresas. Al margen de las escorias acumuladas durante siglos, tres recipientes de madera asomaban entre la maleza muerta. Al abrirlos, víctimas de unos nervios incontrolados, los albañiles y Saunière observaron el contenido con ansiedad: en un tiempo pasado alguien, sabiendo la seguridad que otorgaba aquella improvisada "caja de caudales", escondió en su interior varios pergaminos manuscritos con extraños textos." (Págs. 81-82)
El padre Berénger lleva estos pergaminos a París y allí entra en contacto con grupos esoteristas. Cuando regresa de la capital francesa solicita al obispo Billard la suma de 2.000 francos para devolver el préstamo que le había concedido el ayutamiento de Rennes para proceder a la restauración de la iglesia. Ya en el pueblo asegura al alcalde que esos 2.000 francos los había obtenido por la venta de los pergaminos "acaso para ocultar un secreto de vital importancia. Es más que probable." (Pág. 85) ¿Qué secreto era ése? "se dice que dos de los pergaminos eran genealogías, datando una de 1244 y la otra de 1644. Al parecer, los otros dos documentos los había redactado en el decenio de 1780 uno de los predece-sores (sic) de Saunière, el abate Antoine Bigou, y parecían ser textos piadosos en latín, extractos del Nuevo Testamento." (Pág. 82)
Sin embargo no para ahí el misterio. Los dos pergaminos escritos (supuestamente) por el padre Bigou ocultaban sendos textos cifrados que según Baigent, Leigh & Lincoln eran los siguientes:
"Bergère pas de tentation que Poussin Teniers gardent la clef pax DCLXXXI par la croix et ce cheval de Dieu j´acheve ce daemon de gardient à midi pommes bleues." [1]
"À Dagobert II Roi et à Sion est ce trésor et il est là mort." [1]
o lo que es lo mismo en castellano:
"Pastora ninguna tentación que Poussin y Teniers tienen la clave paz 681 por la cruz y este caballo de Dios destruyo este demonio de guardián al mediodía manzanas azules."
"A Dagoberto II Rey y a Sión pertenece este tesoro y él está allí muerto."
Si se están preguntando porqué hago la cita de la obra original en vez de incluir la que reproduce el Sr. Fernández Bueno en la Pág. 90 la explicación es sencilla, la de éste contiene errores de transcripción que la hacen ininteligible.
A lo que importa, ¿qué quiere decir ese galimatías? Los iniciados en los supuestos misterios de Rennes pueden apuntar algunas respuestas. El padre Berénger adquirió copias de dos cuadros, uno de Poussin "Los pastores de Arcadia" y otro de Teniers "San Antonio ermitaño". Ambos son las claves que permiten entender el secreto. El primero muestra un monumento con la inscripción "Et in Arcadia ego..." (Y yo en la Arcadia...) semejante a una tumba que se encontraba cerca de Rennes. Por otra parte, un texto cifrado incluido en la segunda lápida sepulcral de la dama de Blanchefort contenía (ambas lápidas fueron destruidas por el padre Berénger) ese mismo texto: "Et in Arcadia ego..." El cuadro de Teniers representa a San Antonio o San Antón en cuya festividad (17 de enero) se produce un curioso efecto óptico en la iglesia de Rennes, la luz solar que atraviesa una vidiera crea en las paredes del templo tres esferas de color azul. A esto se le conoce en la localidad como "les pommes bleues" (las manzanas azules). Por otra parte, en la misma iglesia se conserva una escultura del diablo Asmodeo al que la demonología le atribuye el papel de ser el guardián de los tesoros. Así pues, tenemos que el secreto pasa por la simbología de la iglesia y por la tumba cercana. Combinando ambas cosas tenemos que:
"para aquellos "locos" de la verdadera "historia", la última morada de Jesús de Nazaret, quien en su apresurada huida de la tierra que le vio nacer, pudo arribar a las costas francesas en compañía de su esposa, María Magdalena." (Pág. 92) Es decir, que el cuerpo de Jesús se encontraba no en el Cielo como creen los cristianos sino en una tumba cercana a Rennes (por cierto, ¿no estaba en Cachemira? Curioso ejemplo de bilocación...)
Hasta aquí, por supuesto, nos hemos limitado a reproducir las afirmaciones esotéricas, comencemos su crítica. Por de pronto, les pido que recuerden que los pergaminos supuestamente fueron escritos en la década de 1780 por el padre Bigou. Ya veremos el porqué eso tiene una importancia capital. Siguiendo nuestra tradicional pregunta ¿qué hay de cierto en ello? Pues casi nada (a estas alturas de la "película" seguro que no les sorprende lo más mínimo).
¿Encontró unos pergaminos el padre Saunière? Pues tal vez sí, pero ni siquiera eso es seguro. Nuestro viejo conocido Descadeillas dice lo siguiente:
"Parece -numerosos testigos viven aún, y son formales- que se dice que, empotrada en el entablamento, se descubrió una cavidad llena de helechos secos, en medio de ella se veía 2 o 3 rollos de madera y algunas joyas de aspecto extraño; se trata de pergaminos de los que el párroco se apodera. Dice -es un testigo el que habla- que iba a traducirlos si podía.
El alcalde, informado del hecho, pide la traducción al sacerdote; éste le confía una traducción manuscrita. El texto traducido se refería, parece ser, a la construcción de la iglesia y las herramientas. No se sabe que sucedió con este documento."
La cautela que adopta el cronista ante lo que le están diciendo los testigos está clara (parece, se dice...) aunque también señala que las personas son formales. La razón para ello, posiblemente, es que había demasiadas historias sobre qué encontró el padre Berénger. También dice:
"Una hermana de leche de la criada del párroco, que vive aún, no oculta que, cuando reparaba la iglesia, el sacerdote habría encontrado una olla llena de monedas de oro."
Aparte de la credibilidad que queramos dar o no a estos testimonios (y no hay otra cosa que sostenga la historia de los pergaminos) las restantes afirmaciones esotéricas no hay por dónde agarrarlas. Ya contamos en otra ocasión, aquí y aquí, que los pergaminos en los que basaron de Sède primero y, después, Baigent, Leigh & Lincoln eran una falsificación reconocida por sus propios autores, así que poco nos queda por añadir.
Sin embargo, hay un par de cuestiones en los artículos antedichos que deben ser corregidas porque son erróneas (también me equivoco, por si tenían dudas sobre ello). La primera concierne al pilar visigodo. Aunque fue completamente modificado en fecha reciente sí era antiguo. La segunda corrección, la primera lápida de Marie de Negre, dama de Blanchefort, también es auténtica. Aunque ambos puntos no tengan importancia para la argumentación (el que el pilar exista no quiere decir nada sobre si es cierto o no que se encontrara algo dentro; la lápida importante por contener el mensaje cifrado de "In Arcadia ego..." es la segunda) no está de más el entonar el mea culpa y rectificar los propios errores.
Si se están preguntando las razones para esta rectificación, pueden encontrarlas aquí. Les traduzco los párrafos significativos:
Destacamos aún, en otro jardincito, un pedestal de piedra que sustenta una Virgen; este pedestal, muy antiguo y de buena factura, ha sido retocado con el pretexto de darle más relieve, por el contrario, el operario ha hecho perder a la escultura toda nota artística y arrebató lo precioso de esta pieza antigua.
Una visita al cementerio nos hizo descubrir en un rincón una larga lápida, rota por la mitad, en la que se puede leer una inscripción muy groseramente labrada.
Esta lápida mide 1,30 m por 0,65 m.
El primer párrafo se refiere al pilar confirmando tanto su antigüedad como el que había sido modificado por completo y el segundo a la primera lápida de Marie de Negre cuyo texto reproduce. Por cierto, y ya que andamos con rectificaciones, no estaría mal que los escritores esotéricos tomaran nota de que en 1905 la lápida de Marie de Negre no sólo existía sino que todavía era legible. A ver si así dejan de afirmar que la destruyó el padre Saunière diez años antes para ocultar las pistas del "secreto".
El texto antedicho es importante (aparte de por arrojar luz sobre estos dos extremos) por otra cuestión. No sabemos si el padre Berénger encontró o no los famosos pergaminos (sí lo estamos de que su contenido nada tenía que ver con las afirmaciones esotéricas puesto que éstas se basan en una falsificación) pero, si lo hizo, ¿qué sucedió con ellos? La respuesta, por desgracia, es que posiblemente se perdieran dado el desinterés del padre Berénger por las antigüedades. Ya hemos visto que los excursionistas que dejaron el relato de su viaje a Rennes se indignaron por el retallado del pilar visigodo. No fue la única ocasión en que lo hicieron. También informan que la célebre losa de los caballeros carolingia se encontraba a la intemperie en un jardín en el que se usaba como peldaño de escalera. Vistos los antecedentes, es de temer por el destino de los pergaminos (si es que realmente existieron).
Volveremos sobre alguno de estos extremos con nuevas pruebas de que el contenido de los pergaminos es más falso que una moneda de siete euros cuando hablemos de la decoración de la iglesia de la Magdalena. Hasta entonces ¡Castilla entera/ se siente comunera! (Hoy es Villalar, por si se preguntan a qué viene ese pareado horroroso)

NOTA:
[1] El enigma sagrado. M. Baigent, R. Leigh & H. Lincoln. Traducción por Jordi Beltrán. Ed. Círculo de Lectores por cesión de Martínez Roca S.A. Barcelona, 2001. Pág. 28

-Continuará-

Noveno misterio jocoso: Con la iglesia hemos dado (I)

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Si los falsos pergaminos son una de las bases que sostienen el tinglado esotérico de Rennes-le-Château, la otra corresponde a la simbología (para algunos extraña) que presenta la iglesia de la Magdalena. Por una vez apenas tendremos que discutir los hechos porque la iglesia sigue existiendo y su decoración también, otra cosa bien distinta es que compartamos las lecturas que quieran hacerse. Sin mayores preámbulos, vamos a citar las afirmaciones esotéricas.
"Allí estaba Asmodeo, con su mirada extraviada y su sonrisa socarrona, impávido al paso de las décadas, guardián del secreto y custodio del tesoro. Sobre él la pila de agua bendita engalanada con dos pequeñas salamandras que se escurrían por los bordes del pedestal, sujetando el frontispicio sobre el que se situaban, coronando este patético conjunto angelical, cuatro figuras vestidas de coloridos ropajes. Y en lo alto, como no podía ser de otro modo, una cruz extraña, burlonamente decorada, artísticamente tenebrosa..." (Págs. 119-120)
"...se podía apreciar, obviando la casualidad, un perfecto ajedrezado de 64 piezas que destacaba sobremanera del resto de baldosas que cubrían la superficie. Y un poco más allá, la figura del Bautista vertiendo el agua santa sobre la cabeza de Jesús, en una pila bautismal ornamentada con las letras alfa y omega, marcando el comienzo de un periplo cuando menos singular." (Pág. 120)
"...estaba presidido por un relieve de María Magdalena junto a un libro, una cueva, y una calavera. Curiosa representación." (Pág. 122)
"...la figura de San José observaba con ternura a una María situada justo enfrente de él. Que extraño, ambos sostenían con delicadeza a dos niños de corta edad, ¡aparentemente iguales!" (Pág. 122)
"El Vía Crucis, la obra maestra del histriónico cura de Rénnes, era la pieza principal de un puzzle a través del cual quiso dejar su legado, la clave del secreto." (Pág. 122)
Vamos ahora con las lecturas esotéricas de esas figuras:
"...como se sabe Asmodeo es el diablo que según la tradición ayudó a construir a Salomón el templo. Dentro de la tradición masónica tiene que ver con el edificio sagrado." (Pág. 127)
(Sobre los ángeles) "...sobre los mismos están representados los cuatro colores: el rojo, el verde, el amarillo y el azul, los cuatro que aparecen en todas las tradiciones." (Pág. 129)
"Lo primero que llama la atención es el tablero de ajedrez, auténtico incluso con 64 casillas. No es casualidad; resulta que el tablero de ajedrez ha sido utilizado desde tiempos remotos como una de las metodologías de enseñanza esotérica más importante que existe." (Pág. 126)
"Si te das cuenta sobre la pila se representa algo que no es muy frecuente: el propio bautismo de Jesús, es decir, incluso él dentro de la tradición, él que en ese sentido era, vamos a llamarlo, "maestro", en su momento también se arrodilla delante de alguien para recibir ese magisterio." (Pág. 129)
"...aparece María Magdalena con la calavera. Me da la impresión de que en este tipo de masonería dejaban participar a mujeres, cosa muy poco habitual en aquella época. Tanto la calavera, el libro, la cueva, hacen alusión dentro de esos ritos a la llamada "cámara de reflexión", donde el candidato es introducido en una habitación que recrea una cueva, y donde le ponen una calavera, y unos escritos... y ahí lleva a cabo su "testamento filosófico". (Pág. 130)
(Sobre el Via Crucis) "Yo incidiría en dos cosas: el manto rojo que hasta el paso nueve porta Jesús es el manto del maestro, y hasta podría pesar (sic) que se trata del mapa que había sobre la mesa de Salomón." (Pág. 132) y "Hay una etapa, repito, la nueve, en la que Cristo no se ve, bien porque tenga capucha, bien porque hayan destruido su rostro conscientemente, pero lo cierto es que no se ve la cara. Es la tercera caída, que más que caída parece que se haya desmayado, y en donde se observa que un soldado se lleva el manto." (Pág. 133) y "Con esto lo que planteo es la idea de que en la cruz hubiera muerto otra persona, de que Jesús de Nazaret no muriese en el Calvario, sino que otro muriera en su lugar." (Pág. 133) "Posiblemente un hermano que se parecía mucho a él, Tomás Dídimo." (Pág. 133) "A mí me llama muchísimo la atención que parece que a partir de ese momento que le quitan el manto, en las imágenes siguientes si nos fijamos con detenimiento en el rostro de Jesús parece distinto, no es él. Y segundo y quizás más importante: en las representaciones que hay tras el altar, a izquierda y derecha, de San José y la Virgen respectivamente, vemos que cada uno porta en brazos a un niño y los dos son absolutamente idénticos." (Pág. 133)
¿Qué tenemos que decir a todas estas interpretaciones simbólicas? Pues que por desgracia para los que proponen estas lecturas masónicas, esotéricas... van a tropezar con varios obstáculos. El primero es que el padre Berénger tuvo muy poco que ver con las esculturas que adornan la iglesia. Él las encargó y pagó, pero los modelos no eran suyos (con las posibles excepciones que iremos viendo). Así toda esta historia comienza a fallar por la base puesto que las esculturas, el Via Crucis... eran modelos en serie. Como esto puede sonar extraño, vamos a los documentos:
Aquí pueden encontrar algo de gran importancia para el tema que nos ocupa, la transcripción del contrato entre el Sr. Giscard y el padre Berénger. Dada su transcendencia y puesto que nunca (que yo sepa) se ha vertido al castellano, lo traduciré en su integridad:
Año 1896, 20 de noviembre, entre el Sr. Giscard pintor escultor, residente en Toulouse, calle de la Corona 25, de una parte y el Sr. sacerdote Saunière, párroco de Rennes le Château, cantón de Couiza, Aude, de otra parte, ha sido acordado lo siguiente:
A cambio de la suma de 2.500 Fr., pagadera en anualidades de 500 Fr. a partir del final de diciembre de 1897, el Sr. Giscard, escultor residente en Toulouse, se compromete en el plazo de 4 meses a proveer al Sr. sacerdote Saunière, párroco de Rennes le Château, y a enviarle libre de gastos de transporte y embalaje a la estación de Couiza Montazels los artículos siguientes:
1) Un bajo relieve de gran bulto, en terracota inalterable, ejecución completamente artística e irreprochable, rica policromía, pedrería, ojos esmaltados. Diámetro: 3 metros. Título del bajo relieve: "Venid a mí etc." 11 o 12 personajes.
2) Un Via Crucis en terracota, escena en alto relieve, personajes pintados al natural, vestidos de época, fondos paisajísticos, ejecución irreprochable conforme al modelo enviado cuya altura es de 1,26 m. por 0,60 m. de largo. Rica policromía por todas partes.
3) Las piscinas con un grupo representando el bautismo de N.S.J.C (Nuestro Señor Jesucristo) por S. Juan Bautista en terracota artística, rica puerta en cobre dorado, ejecución irreprochable, policromado como los anteriores; pedrería, ojos esmaltados. Altura del tema 2,90 m. Longitud: 0,80 m. Todo conforme al modelo dado.
4) Siete esculturas, siempre en terracota de 1,30 m. de altura cada una, decoración extra-rica, pinturas Edad Media y en todo, pedrería, ojos esmaltados. Se titulan Sta. María Virgen con el niño Jesús, S. José con el niño Jesús, conformes una y otro con el modelo dibujado. San Antonio de Padua con el niño Jesús de pie sobre el libro, Sta. María Magdalena, patrona de la parroquia, S. Antón Ermitaño, segundo patrón, Sta. Germana con dos corderos y S. Roque. Todas estas estatuas conforme a los modelos decididos e irreprochables en cuanto a su ejecución.
5) Seis pedestales acordes a las dimensiones de las esculturas. Cuatro con dos cabezas de ángeles con los ojos esmaltados: dos pedestales con una única cabeza de ángel con los ojos también esmaltados. Y un séptimo pedestal en forma de columna con cuatro ángeles de pie. Decoración extra-rica y pintura Edad Media. Pedrería, ojos esmaltados, conforme al modelo. La altura de este último pedestal se dará más tarde.
6) Dos pináculos, estilo románico, como por otra parte para todos los demás artículos, para las dos esculturas de la Sta. Virgen y S. José, misma materia, misma ejecución artística y misma riqueza decorativa.
7) Otras tres estatuillas cada una de 0,70 m., ni más ni menos, de alto, decoración extra-rica. Pedrería, ojos esmaltados. Estas tres esculturas son una Virgen románica, un S. José y el Sagrado Corazón de Jesús.
Con todos estos artículos que estarán pintados al óleo de forma que puedan soportar varios lavados, el Sr. Giscard se obliga, por otra parte, a venir sino él, por lo menos a enviar a sus expensas un obrero para la colocación del bajo relieve: "Venid a mí etc." y para lo demás si la asistencia de este obrero fuera necesaria que no creo.
Por su parte, el Sr. sacerdote Saunière, párroco de Rennes le Château, se obliga a su vez a pagar al Sr. Giscard, pintor escultor de Toulouse, la suma de 2.500 Fr. como se ha dicho más arriba en anualidades de 500 Fr. a partir del final de mes de diciembre de 1897. Se obliga también a hacer transportar a sus expensas de Couiza a Rennes todos los artículos de los cuales se ha hablado así como a alimentar y hospedar al obrero enviado.
"En caso de muerte, el Sr. sacerdote Saunière autoriza al Sr. Giscard a llevarse de la iglesia de Rennes le Château los objetos que no hubieran sido pagados, a menos que la comunidad o la fábrica se encargen de pagarlos.
Hecho por duplicado en el presbiterio de Rennes le Château en el mismo día, mes y año antedichos.
Firma de los dos contratantes.
Es decir, de forma tan sencilla se caen todas las afirmaciones relativas a supuestos misterios relacionados con todas esas obras puesto que son modelos industriales. En el plazo de cuatro meses no se pueden hacer, decorar y pintar todas esas obras salvo que sean objetos en serie.
Sin embargo, alguien podrá pensar que el Sr. Giscard era un fiera del trabajo artístico o que recurría a un taller con múltiples ayudantes y que, tal vez así, si sería posible cumplir con el plazo. Puede que sea posible, pero el caso es que el Sr. Giscard era muy conocido e incluso hoy sigue existiendo en Toulouse la fábrica Giscard en la misma dirección de la calle de la Corona. Aparte de que pudiera realizar objetos únicos bajo pedido (que también lo hacía) realizaba terracotas en serie.
Tal vez alguien piense que las referencias a que las esculturas se harán según el modelo, suponga que eran según el modelo que le imponía el padre Saunière al escultor. Sin embargo, era justo al revés, se harían según el modelo que proponía el artista. Para comprobarlo basta con visitar esta dirección donde podrán comprobar cómo en el museo de la fábrica Giscard se conservan piezas idénticas a algunas de las de Rennes.
Por otra parte, en la relación contenida en el contrato se explica la razón de que los niños que tienen en brazos la Virgen y S. José parezcan idénticos, lo parecen porque los dos son el niño Jesús. ¿Dónde está el misterio? Una escultura de San José con Jesús en brazos y una escultura de la Virgen con el Niño no supone que haya dos hermanos. Incluso hay un tercer niño Jesús, el que aparece de pie sobre un libro en la escultura de S. Antonio de Padua (por cierto, aquí podrán encontrar reproducciones de las "misteriosas" representaciones, que mal gusto tienen para dar y tomar, pero la heterodoxia no aparece por ningún lado).
También nos aclara la "obsesión" por las figuras de la Magdalena y S. Antón Ermitaño. La explicación es tan simple como que eran la titular y el segundo patrono de la iglesia.
No obstante hay dos de las representaciones "enigmáticas" que no se mencionan en el contrato, el relieve de la Magdalena en la cueva con libro y calavera y el diablo Asmodeo. ¿Habrá en ellos algún misterio? ¿Y en los restantes motivos decorativos? ¿Qué podremos decir del ajedrezado, de las vidriera que produce las "manzanas azules", de la enigmática inscripción CRISTUS AOMPS que aparece en el pedestal del Crucificado y de la que el Sr. Fernández Bueno se pregunta si significará: "¿Cristus Antiquus Ordo Mysticusque Prioratus Sionis Defendit?" (Pag. 106) Todo ello será objeto de la próxima entrada porque hoy ya les he dado bastante la tabarra, así que
-Continuará-