Escritos desde el páramo

Boboblog sobre pensamiento crítico, historia y pseudohistoria.

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Prueba de agudeza visual

Me encuentro en el diario La Razón con este artículo titulado "Defensa borra del Alcázar de Toledo las huellas del asedio republicano". Prescindamos de que, según el contenido del citado artículo, creo que hubiera sido mejor un titular del tipo "La instalación del Museo del Ejército supondrá la retirada de las colecciones del Asedio" porque hablar del borrado de las huellas del asedio nos conduce a otra época distinta a la actual. ¿Qué quiero decir? Veámoslo.

Comencemos con una imagen antigua, el Alcázar de Toledo a mediados del S XIX según la litografía de Doroteo Bachiller para hacernos una idea de cómo era el edificio histórico que entonces estaba en ruinas después de su incendio durante la guerra contra Francia. Reconstruido, nuevamente incendiado y nuevamente reconstruido, llegó a 1936 con el aspecto que vemos en esta fotografía.

Después de la batalla que tuvo lugar en el Alcázar durante el comienzo de la Guerra Civil, el edificio sufrió daños severos hasta el punto de que prácticamente quedó destruido como se aprecia en estas fotografías que muestran las huellas del asedio de las tropas republicanas.

Veamos una página del diario ABC de fecha 2 de octubre de 1952 que contiene la información de que el día antes se habían iniciado las obras de reconstrucción del Alcázar de Toledo. En el mismo diario, 2 de julio de 1972 encontramos al información de que esa restauración estaba a punto de concluir. Fueron estas obras las que dieron al Alcázar su apariencia actual.

Y ahora vamos con la prueba de agudeza visual, ¿dónde están es esta última fotografía las huellas del asedio republicano? Obviamente no están, han sido borradas por los trabajos de restauración del edificio. Si una restauración que comenzó en 1952 eliminó las huellas del asedio republicano ¿a quién podemos "acusar" de ese suceso? Sí, a él lo que no deja de resultar irónico.

02/10/2009 20:04 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Historia Hay 3 comentarios.

Lo imprevisto

¿Cuál es, según su opinión, el autor de obras literarias (o algo así) que ha tenido un éxito popular más inmerecido? Para que el Sr. Brown (Dan para sus amigos) no se lleve todos los votos, permítanme limitar la pregunta a aquellos escritores cuya obra viera la luz en el siglo pasado. Si, además de pensarlo, quiere Vd. hacer pública su opinión ya sabe que para eso están los comentarios.

Mi respuesta es Isaac Asimov. ¿Por qué? Tuvo un inmenso éxito en vida (afortunadamente, parece que su obra va siendo olvidada por las nuevas generaciones) pese a ser un pésimo escritor. Además, mostró toda su vida un profundo desconocimiento de la Historia que se tradujo tanto en unos libros deleznables conocidos como Historia Universal Asimov como en el motivo central de su obra más famosa, la Trilogía (por cierto, es una trilogía formada por siete novelas lo que la convierte en la "trilogía" más completa del mundo mundial) de la Fundación. Prescindamos de las cuatro novelas (dos secuelas y dos "precuelas" que no colaron en ningún caso) con las que Asimov quiso hacer caja treinta años después y vamos con la Trilogía original escrita a comienzos de los años 50, Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación.

Si las han leído (y si no lo han hecho no se han perdido nada) saben que arranca de algo denominado Psicohistoria, una Ciencia que permite predecir la Historia mediante modelos matemáticos (cada vez que escribo esto, la ternilla se va por el suelo). Como esto debió sonar muy raro hasta para su desconocimiento enciclopédico de la Historia, introdujo una analogía científica, es muy difícil predecir el comportamiento de una molécula determinada de gas pero no el de un gran número de ellas. Obviamente, el comportamiento humano es mucho más complejo que el de una molécula de gas entre otras "cosillas" porque somos conscientes, tenemos la posibilidad de modificar nuestro comportamiento según las circunstancias... algo que también sucede cuando en vez de hablar de un hombre como individuo hablamos de un colectivo más amplio.

Por mucho que se diga que la masa es ciega y que sigue al líder, incluso si aceptáramos la premisa (que va a ser que no) tendremos que el comportamiento del líder como individuo es imprevisible. Cualquier vistazo a la Historia por somero que resulte, nos mostrará la gran importancia que adquieren en ocasiones cuestiones a priori nimias e impredecibles. Pongamos un ejemplo, un asesinato doméstico en la línea de las novelas de Agatha Christie que acabó siendo un factor importante para que el Reino Unido aboliera (en la práctica) la pena de muerte en 1965. Como alguno de Vd. ya habrá deducido, vamos a recordar el caso de los asesinatos en el número 10 de Rillington Place.

En abril de 1948 el matrimonio formado por Timothy y Beryl Evans se trasladó a vivir al número 10 de Rillington Place, una antigua casa victoriana de tres pisos que habían sido convertidos en minúsculos apartamentos independientes formados por una habitación, un comedor y una cocina. Todos tenían en común un lavadero y un retrete situados en el patio accesible desde la planta baja. Ya vivían allí (desde 1938) el matrimonio formado por John y Ethel Christie que ocupaban la planta baja y, desde la década de los 20, Charles Kitchener, un jubilado de los ferrocarriles de unos sesenta años con graves problemas de visión, que vivía en el primer piso. En octubre de 1948 los inquilinos del nº 10 de Rillington Place aumentaron con el nacimiento de Geraldine Evans, hija de Timothy y Beryl. Geraldine, según parece, trajo la felicidad a sus padres pero no sucedió lo mismo cuando en el verano de 1949 Beryl se quedó nuevamente embarazada. La familia Evans ya lo estaba pasando mal en el terreno económico y un nuevo hijo era una catástrofe que no querían afrontar. Las discusiones en el matrimonio fueron aumentando y, finalmente, decidieron que Beryl tenía que abortar, algo que era ilegal en el Reino Unido en 1949.

En noviembre de 1949 Timothy Evans abandonó el 10 de Rillington Place después de vender todas las propiedades del matrimonio y se transladó a su Gales natal. El 30 de noviembre de 1949 acude a la policía y les comunica que su mujer Beryl había fallecido al intentar abortar con un medicamento que él había adquirido a un desconocido y que había depositado su cadáver en una alcantarilla frente a su antigua vivienda. La policía intenta confirmar esa confesión, pero pronto se dan cuenta de que es falsa. La tapa de la alcantarilla es tan pesada que hicieron falta tres agentes para levantarla cuando Timothy Evans era una persona físicamente débil y, además, estaba vacía. Ante esos hechos, Evans cambia su confesión. Ahora sostiene que su vecino John Christie se había ofrecido a practicar el aborto a su esposa Beryl y que algo había salido mal durante la operación. Cuando él llegó a casa la tarde del martes 8 de noviembre había visto su cadáver tendido en la cama con el rostro ensangrentado y con sangre también en lo que el Sr. Evans eufemísticamente llamó "the bottom part". El Sr. Christie le dijo que permaneciera en la cocina mientras él forzó la puerta del apartamento del Sr. Kitchener aprovechando que éste había sido conducido al hospital para ser operado y depositó allí el cuerpo con la intención, siempre según el relato del Sr. Evans, de esconderlo en la alcantarilla. Cuando el Sr. Evans regresó al día siguiente (miércoles 9 de noviembre) de trabajar, el Sr. Christie le dijo que conocía un matrimonio del East Acton que podría hacerse cargo de Geraldine. Al día siguiente (jueves 10 de noviembre) le comunicó que ya había dejado a Geraldine con la pareja citada, que ya se había desecho del cadáver y que lo mejor sería que él (el Sr. Evans) abandonara Londres. Entre el viernes 11 y el domingo 13 negoció la venta de sus propiedades y el lunes 14 de noviembre después de vaciar su piso tomó el tren con destino a Gales. Interrogado por la policía acabó admitiendo que él había ayudado al Sr. Christie a bajar el cadáver de Beryl hasta el piso del Sr. Kitchener cuando se dio cuenta de que no podía hacerlo solo.

El resto de la historia era, desgraciadamente, previsible. El 2 de diciembre la policía encontró en el lavadero comunal del nº 10 de Rillington Place los cadáveres de Beryl y Geraldine Evans. Ambas habían sido estranguladas. La policía mostró a Timothy Evans la ropa que llevaban los cuerpos y le preguntó si lo había hecho él. El Sr. Evans contestó que sí. Después realizó dos confesiones completas en las que se atribuía el asesinato de su mujer e hija.

El juicio contra Timothy Evans por el asesinato de su hija Geraldine comenzó el 11 de enero de 1950. En él, el Sr. Evans se desdijo de sus confesiones y acusó de los asesinatos a su vecino, el Sr. Christie pero aparte de sacar a relucir los antecedentes penales de éste (unos pequeños robos y agresiones sucedidos entre 1921 y 1933) la defensa no fue capaz de suscitar una duda razonable en el jurado. El pasado del Sr. Christie en ambas guerras mundiales (combatiente gaseado en la I y policía voluntario en la II) jugó a su favor así como el hecho de que su declaración como testigo de cargo fue corroborada por la de su esposa Ethel. El 13 de enero, después de cuarenta minutos de deliberación, el jurado emitió un veredicto de culpabilidad y fue sentenciado a muerte. El 9 de marzo de 1950 Timothy Evans fue ahorcado.

Éste hubiera podido ser el final de la historia, pero el juicio hizo mella en el Sr. Christie. Habían salido a la luz pública sus antecedentes penales y, además, se había visto implicado en un delito atroz. Fue despedido de su trabajo y el matrimonio comenzó a tener problemas. En diciembre de 1952 desapareció Ethel Christie sin que fuera vista nunca más, pero el fin llegó cuando John Christie fue deshauciado el 20 de marzo de 1953 por haber intentado realizar un realquiler de su vivienda en Rillington Place. El 24 de marzo el nuevo inquilino, Beresford Dubois Brown, realiza unas obras en la cocina para las que derriba un tabique. En el hueco que aparece tras él encuentra los cadáveres de tres mujeres. Posteriormente la policía encontró dos cadáveres más sepultados en el jardín y el de la Sra. Christie bajo la tarima del suelo de su dormitorio. Todas ellas habían sido estranguladas. Cuando fue detenido, John Christie confesó siete asesinatos incluido el de Beryl Evans (negó, no obstante, haber asesinado a la niña Geraldine).

El 22 de junio de 1953 comenzó el juicio contra John Christie acusado del asesinato de su esposa Ethel Christie. La defensa alegó que su cliente estaba loco, pero el jurado sólo necesito veintidós minutos para emitir un veredicto de culpabilidad. Condenado a muerte, John Christie fue ahorcado el 15 de julio de 1953.

Hasta aquí los hechos en cuya exposición he procurado ser tan objetivo como me ha sido posible. Lo que supuso para la opinión pública británica (que no era mayoritariamente contraria a la pena capital) el convencimiento de que al ahorcar a Timothy Evans se había ejecutado a un inocente (aunque nadie duda que si se hubiera sabido en el momento de juicio que John Christie era un asesino en serie -ya había estrangulado a las dos mujeres que aparecieron posteriormente enterradas en el "jardín"- el Sr. Evans no hubiera sido condenado, existen serias dudas de que Christie asesinara a Beryl y Geraldine Evans. Las confesiones que realizó Evans y la que realizó Christie admitiendo haber asesinado a Beryl Evans contienen, en todos los casos, afirmaciones que son demostrablemente falsas lo que obliga a que nos planteemos la duda sobre su veracidad. Posiblemente nunca se sepa con certeza qué sucedió en el 10 de Rillington Place. Los que aún investigan el tema sostienen teorías diversas como que Timothy Evans asesinó a su mujer e hija, que asesinó a su mujer pero que fue Christie el que mató a la niña, que fue Christie el que estranguló a ambas... y todos ellos presentan indicios y deducciones que apoyan sus hipótesis) fue un ejercicio de catarsis. Una cosa es que todo el mundo fuera consciente en el plano teórico de que la Justicia es falible y la pena capital irreversible y otra bien distinta el estar ante un caso real de ejecución de un inocente (bueno, dejémoslo en que no debió haber sido condenado por la existencia de una duda razonable). El horror ante los asesinatos se vio incrementado con el horror por lo que todo el mundo consideró como un error judicial de imposible reparación.

El choque para la opinión pública fue de tal calibre que un grupo de parlamentarios intentó, en vano, que se aplazara la ejecución de John Christie hasta que hubiera sido sometido a nuevos interrogatorios para averiguar qué sucedió realmente en el 10 de Rillington Place. Tampoco tuvo éxito su intento de reunirse en la cárcel con él para intentar que confesara la verdad.

Una autora tan popular entonces como ahora, Agatha Christie, ya había expuesto en varias de sus novelas la posibilidad de que un inocente fuera acusado y/o condenado por unos crímenes que no había cometido ("El misterio de la guía de ferrocarriles" 1936, "Matar es fácil" 1939, "Cinco cerditos" 1942, "Hacia cero" 1944, "La Sra. McGuinty ha muerto" 1952...) pero era mera ficción... hasta que se hizo realidad. El debate, que prácticamente había desaparecido en Gran Bretaña después de la II Guerra Mundial y los consiguientes Juicios de Nuremberg, sobre la abolición de la pena de muerte encontró en el caso Evans-Christie su alimento. En 1965 se estableció una moratoria para la pena capital como castigo por los delitos de homicidio que, en la práctica suponía su derogación. Al año siguiente, Timothy Evans recibió el indulto póstumo por el asesinato de su hija Geraldine.

Hoy todo eso está prácticamente olvidado en nuestro país. Si acaso algunos cinéfilos recordarán una magnífica película 10 Rillington Place que quiso ser tan fiel a los hechos que se rodó en un edificio real de Rillington Place, concretamente en el nº 8, gemelo del nº 10 (aunque peca, como el libro homónimo de Ludovic Kennedy en el que se basó, de una nada disimulada creencia en la inocencia del Sr. Evans), pero no busquen Rillington Place en ningún callejero de Londres. Su nombre fue cambiado a petición de los vecinos hartos de que se les relacionase con esos crímenes. En 1971, el edificio número 10 de Ruston Close (la nueva denominación de Rillington Place) fue demolido. La zona fue remodelada de una forma tan radical que hoy ni siquiera existe la calle con cualquier denominación.

Fuera cual fuese la verdad de lo sucedido en el 10 de Rillington Place hoy sólo puede ser objeto de juegos intelectuales pero las lecciones que se desprendieron de aquellos crímenes continúan vigentes. Hoy nadie puede ser ejecutado en el Reino Unido (ojalá pudiéramos decir lo mismo de todos y cada uno de los países de la Tierra). La Justicia puede equivocarse, pero al menos hay una posibilidad de reparación en tal caso. La pena capital es odiosa por sí misma. Incluso Albert Pierrepoint, el célebre verdugo británico que ejecutó a Timothy Evans y John Christie (además de otras 400 personas aunque algunos elevan la cifra hasta los 600) en su autobiografía renegó de la condena a muerte (aunque no está claro que ese pasaje respondiera realmente a su sentir).

Otras lecciones, por contra, necesitan ser recordadas de continuo. En su día nadie dudó de la culpabilidad de Evans y, posteriormente, nadie dudó de la culpabilidad de Christie. El juicio mediático ya se había producido antes de sus condenas. Hoy en día, la situación no ha cambiado y basta con mirar a nuestro país para ver cómo los medios se emepeñan en ejercer de jueces.

¿Algo de todo ello era previsible? Todavía hoy nos cuesta creer que pasara como para que fuera previsto por medio alguno, tan inútiles son en este sentido las cartas del tarot o los horóscopos astrológicos como los modelos matemáticos.

07/08/2009 20:01 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Historia Hay 9 comentarios.

La Bella cada día más Desconocida

Que soy (y ejerzo de) palentino no es ningún secreto. Al contrario, siempre he dicho que el banco de mi personalidad se asienta en estas cuatro patas: ser ateo, republicano, escéptico, "colchonero" y palentino (habrán deducido dos cuestiones al respecto, que me va la marcha sado-maso y que no me va la aritmética).

Francamente, sé que tengo idéntica imposibilidad de ver la extensión en España de un ateísmo respetuoso con las creencias de los demás, de vivir la instauración pacífica de la III República, de contemplar cómo el pensamiento crítico se extiende a amplias capas de la población, de admirar a Neptuno descollando en un mar rojiblanco o de gozar de una Palencia en el lugar que merece, pero soy lo que quiero ser aunque debo reconocer que nacer en Palencia me facilitó la cuestión de ser palentino sin necesidad de retorcer la verdad al estilo del célebre poeta dramaturgo y no-velista (no, no es un lapsus calami, es un sarcasmo) cordobés que nació en Brazatortas (Ciudad Real). Y sí, reconozco que cuando uno va por la vida ejerciendo de escritor exquisito resulta de los más anticlimático declarar su nacimiento en un pueblo manchego con un nombre tan poco poético aunque estoy convencido de que los verdaderos torteños están tan justamente orgullosos de su localidad como yo de la mía.

Dejémonos de oropeles vacuos y de galas prescindibles para ir a la catedral de mi ciudad. Si les preguntara qué catedrales de entre las españolas son las que más admiran sospecho que me encontraría (el orden no importa) con Burgos, León, Toledo, Sevilla, Barcelona, Palma de Mallorca... Me extrañaría que citaran la palentina. No crean que el cariño por mi tierra me ciega. El exterior de la seo de mi ciudad es un horror (salvo el bellísmo ábside gótico), infortunio que cabe achacar al cambio en el plan inicial (cuando ya estaba construyéndose el crucero se decidió que la catedral era demasiado pequeña así que se alargó motivando que existan un crucero y un pseudocrucero, dos capillas mayores, cuatro portadas... y una desproporción de lo más antiestética). El plan (pelín faraónico, la verdad) tuvo otras dos consecuencias negativas, la primera llevar la ejecución de la obra al periodo de transición artística entre el Gótico y el Renacimiento lo que motivó una indefinición estilística que podemos apreciar en las dos portadas del crucero, la Puerta del Obispo en estilo pseudogótico (arcos ojivales con apostolado -realizado en el S XVII- adosado a las columnas, la figura de María -también del S XVII- que debió coronar un parteluz inexistente... mezclados con casetones con decoración renacentista a base de puttis, candelieri...) y la Puerta de los Reyes con la misma confusión entre arcos ojivales (y de medio punto y óculos), decoración con casetones renacentistas y, para empeorar la mezcolanza estilística, esculturas en hornacinas rematadas con frontones. Un par de columnas salomónicas es lo único que hubiera faltado para terminar de jo... artísticamente hablando, claro. La segunda consecuencia negativa es que la Catedral quedó inacabada. La que hubiera debido ser la fachada principal (la de los pies) nunca se realizó, lo que explica su deplorable aspecto que no mejoró con la construcción en fechas recientes (en 1980) de la puerta pseudorrenacentista obra del Sr. Chueca Goitia que no se lució con el proyecto arquitectónico precisamente.

¿Faltaba algo más para que el exterior sea perfectamente descriptible (si no lo hago es por no caer en la escritura cacofónica)? Pues la torre. Su ¿estética? según los bienintencionados se debe a un carácter utilitario, a que se concibió como una torre militar. Como yo sigo sin saber qué pito toca en esa época (segunda mitad del S XV) una especie de torre del homenaje anexa a un templo (y, para más INRI, en el lugar que no corresponde) silenciaré mi opinión sobre esa obra arquitectónica. Me basta con señalar que, por desgracia, un gran arquitecto modernista, don Jerónimo Arroyo, no pudo realizar su proyecto de substituir eso por una torre neogótica (que era un pastiche de cuidado, pero mejor lo kistch que un montón de...)

Si el exterior puede lograr el milagro de ahuyentar a un turista japonés antes de que haga ni una sola foto, el interior es completamente distinto. Lo que en el exterior es pesadez, fealdad... se convierte en la elegancia de sus bóvedas, la mezcla de estilos que resulta penosa en el exterior consigue en el interior el milagro de la Capilla de los Reyes, lo que en el exterior es un conjunto de errores penosos se transmuta en una sucesión de logros artísticos extraordinarios, retablo de la Capilla del Sagrario, Altar Mayor, retablo de la Capilla de San Ildefonso, retablo de la Capilla de San Gregorio y, por supuesto, el Trascoro... por citar sólo unas pocas obras. Si unimos a ellos pinturas como El martirio de san Sebastián de El Greco, Díptico de Pedro Berruguete, Los desposorios místicos de santa Catalina de Mateo Cerezo (una de las dos versiones que realizó el autor sobre este tema, la otra se conserva en el Museo del Prado) o el Políptico de los Dolores de la Virgen de Jan Joest de Kalkar (o de Calcar), esculturas como el Cristo de las Batallas (el nombre viene de que, según la tradición, ante este Cristo las tropas palentinas presentaban sus pendones antes de ir al combate a las órdenes del obispo de turno que, para eso, tenía el señorío de esta ciudad), los relieves del Púlpito del obispo D. Luis Cabeza de Vaca obra de los entalladores Juan de Cambray y Pedro del Flandes y del escultor Juan Ortiz el Viejo I (también se supone que trabajaron en él los doradores Andrés y Miguel de Espinosa, pero dado que no presenta ningún tipo de dorado...), los relieves de la puerta del arco en esviaje atribuidos a Miguel Álvarez... además de obras de orfebrería como el Altar de plata de Andrés Francisco y Juan Francisco Espetillo, y Juan Francisco Velasco o la Custodia de Juan de Benavente, además de los Tapices de la catedral de Palencia, libros, documentos... que forman un museo extraordinario. De ahí el apodo de la Bella Desconocida que recibe nuestra catedral.

Pese a que pudiera parecer que es cada día un poco menos desconocida y que cada día más bella gracias lo primero a la celebración de las Edades del Hombre en 1999 que supuso una puesta de largo ante miles de turistas que se quedaron ojipláticos ante lo que estaban viendo, y lo segundo gracias a las continuas obras de restauración que realiza el obispado con la colaboración de organismos público y privados. Sin embargo, nuestra catedral también es muy palentina, su severidad exterior contrasta con la belleza interior pero también parece complacerse en guardarse secretos que sólo desvela de vez en cuando. En el siglo pasado (en 1905) fue el descubrimiento de que la cripta románica ocultaba una sorpresa, un recinto visigótico de mediados del siglo VII. Posteriormente (en 1971) fue el descubrimiento de lo que fue, casi sin duda, la mesa de altar de la antigua catedral románica. Estaba tapada con materiales de relleno y madera en la Capilla del Sagrario y consta de una losa de más de 3,30 m X 1,60 m que se apoya en dos columnas (con basa, fuste y capitel) románicas de unos 90 cms. El ara es de ágata de 30 X 20 cms. Ya en nuestro siglo, al proceder a reabrir los vanos del claustro (habían sido cegados para evitar su hundimiento a finales del S XVII) se encontraron restos de las vidrieras antiguas de las que existe prueba documental que fueron realizadas por Juan de Valdivieso y Arnao de Flandes. El último hallazgo se ha hecho público en estos días y se produjo al proceder a la renovación del pavimento tras la Puerta de los Novios y es un modillón (o canecillo) románico y, según dicen los que lo han visto, muy arcaico a juzgar por su estilo.

Esto nos lleva a la historia de la Catedral. Ya hemos dicho que hay restos de una edificación visigótica de mediados del S VII de la que ignoramos qué fue e incluso cuál es su tamaño real (se cree que es más amplia que el recinto diminuto que podemos ver pero no puede seguir excavándose sin poner en peligro la propia estructura del templo) e incluso si fue un edificio construido al aire libre y que se convirtió en subterráneo al aumentar el nivel de los terrenos adyacentes o si siempre ha sido una cripta. A este edículo se le adosó a comienzos del S XI esta construcción que pueden encontrar descrita como románica, prerrománica o protorrománica de 17 X 8 metros y que, ésta sí, ya fue construida como una cripta dada la robustez de los arcos fajones (aunque haya quien lo niegue dada la existencia de "ventanas", éstas son ciegas y aprecen ser un mero motivo decorativo). El "problemilla" es que, al igual que sucede con la parte visigótica, sabemos que hay edificaciones adyacentes a esta sala que no pueden ser excavadas. La parte hipogea de la catedral palentina es, en gran parte, un enigma lo que da pie a la existencia de numerosas afirmaciones sin prueba alguna que las sustenten (por ejemplo, que la edificación visigótica se realizó en el lugar que ocupaba un templo romano).

Por contra, el resto de la historia pensábamos que lo conocíamos mejor. Sobre esa cripta se comenzó a edificar una catedral románica a mediados del S XII que fue consagrada en 1212 y que fue siendo derruida y substituida por la actual desde 1321 hasta 1516 (fecha de la supuesta finalización de las obras que, en realidad, permanecen inconclusas hasta el día de hoy) aunque algunos capiteles (y otros elementos) se reaprovecharon en la nueva catedral. La obra se inició en el ábside y fue avanzando hacia los pies con el replanteo debido a la decisión de ampliar el templo del que ya hablamos. Hasta aquí lo que sabíamos porque es lo que está documentado. El "problemilla" es que hay cosas que no casan. Veamos el plano de la catedral de Palencia. Pueden ver el pseudocrucero (que une las Puertas de los Novios y de los Canónigos marcadas con las letras A y B en el plano) y por "encima" de él la capilla Mayor antigua (hoy capilla del Sagrario marcada con el número 1) y las siete capillas absidiales marcadas con los números 2 al 7 -si se pregunta el porqué hay una capilla sin numeración es porque está tapiada y dedicada a calefacción-) y entre ambos elementos, la girola. Como dijimos, esta parte es la más antigua de la catedral gótica, la construida entre 1321 y 1426. Pues bien, por debajo de esta línea y correspondiendo, supuestamente, a las obras realizadas entre 1426 y 1486 encontramos elementos góticos para entonces ya en desuso como dos bóvedas de crucería cuatripartitas en la torre y en uno de los dos tramos de la Sacristía (número 23 en el plano) mientras que el otro tramo se cubre con una bóveda estrellada como es propio de esta época. Esto unido a la extraña tipología de la propia torre y a su inusual localización ha conducido a algunos a pensar que es un reaprovechamiento de una construcción ya existente de carácter militar (por ejemplo, véase el artículo Catedral de Palencia en la wikipedia en su cuarto párrafo). Debo reconocer que para mí eso no resuelve el problema, sólo lo replantea porque ¿cuál es la razón de que se decidiera reaprovechar una torre de carácter militar cuando estéticamente es un horror y ya no tenía ningún sentido práctico? No obstante, no son los únicos elementos fuera de lugar. En la capilla del Baptisterio (número 2 en el plano) hay un arco ojival muy primitivo y que, para más INRI, no tiene ninguna función. Sencillamente, está ahí.

Todo eso nos lleva a concluir que aún hay muchas cosas que desconocemos, que la catedral de Palencia sigue siendo una gran desconocida y que, tal vez, las excavaciones arqueológicas que van a iniciarse en la zona de la Puerta de los Novios y en las que se plantean alcanzar el estrato situado a -4 metros desde el nivel actual del pavimento permiten conocer algunas respuestas a estos enigmas aunque, con mayor probabilidad, nos haga enfrentarnos a nuevos misterios.

22/07/2009 13:53 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Historia Hay 2 comentarios.

Escepticismo, orgullo intelectual y pasión

Las acusaciones que recibimos los escépticos son de todo tipo. Prescindamos de aquéllas que son meros insultos porque siempre he pensado que éstos sólo (des)califican a los que los emplean. Olvidémonos también de aquéllas que son manifiestamente absurdas como las que nos tildan de secta e inquisidores porque, obviamente, la promoción del pensamiento crítico es la antítesis de la aceptación borreguil necesaria para la existencia de cualquier secta que se precie. Por otra parte, la visita de cualquier inquisidor a mi biblioteca se traduciría en la conversión a pavesas de buena parte de ella por no hablar de un servidor protagonizando el desfile de los últimos modelos de sambenitos y corozas. De verdad que los inquisidores no mostraron nunca tolerancia con los que somos ateos...

Por contra, otras alegaciones sí tienen al menos una base de verdad, concretamente las que nos acusan de orgullo intelectual y de matar la ensoñación necesaria para la felicidad. Reconozco que es difícil no sentirse intelectualmente superior a una persona que afirme paridas como que el C-14 se emplea para datar restos hasta de millones de años o que confundan un reflejo en una fotografía con un OVNI (entiéndase, con una nave extraterrestre) o que afirmen que el timerosal que (no) contiene la vacuna triple vírica puede causar autismo en los niños que la reciban o (piense cada uno en la mayor tontería que haya leído, visto, escuchado... en los últimos días y posiblemente esté superada en alguno de los comentarios de la imprescindible bitácora Magonia), pero pensemos que nadie está libre de error y que, tal vez, nosotros estemos sosteniendo en ocasiones afirmaciones tan disparatadas como ésas. Así pues, señalemos los errores pero no nos regodeemos en ellos ni humillemos a los que los cometan. Lo contrario puede dar pie a pensar que nos creemos el ombligo del mundo lo que no es el caso porque no somos superiores a nadie.

¿Puede un escéptico ser feliz? Pues yo lo soy y no creo ser un caso extraño, todo lo más un poco raro incluso para el pensamiento crítico en el que hay bastante freakismo (esto es una leve ironía por mi parte). Si tienen la idea del escéptico como un fanático de la ciencia vestido de bata blanca y que va por la vida intentando reducir todo a lo verificable experimentalmente en un laboratorio, les diré que con lo que no sé de ciencia se puede escribir la mejor enciclopedia científica del mundo mundial, que nunca he usado bata blanca y sí un mono azul, que para mí un cuadro es mucho más que unos pigmentos sobre un lienzo y un poema es mucho más que unos caracteres alfabéticos alineados de forma determinada. Reconozco que el teorema de Pitágoras me deja tan frío como la ley de Gay-Lussac y que lo que me conmueve es leer:

"En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,
tras tanto variar vida y destino,
tras tanto, de uno en otro desatino,
pensar todo apretar, nada cogiendo..."

u otro hermosísimo soneto cualquiera de uno de los más grandes y desconocidos poetas españoles (y si han reconocido la poesía o al autor sin necesidad de consultarlo en Internet, me quito el sombrero ante Vds. en señal de profundo respeto).

Si mañana se descubriera el bosón de Higgs o se formulara la teoría del todo, me daría exactamente igual. Sencillamente, la física no me apasiona. Como verán, el escepticismo no es igual al fervor por la ciencia. Si Vd. tenía ese estereotipo espero habérselo quitado de la cabeza, pero ¿qué hay de la pasión? Pues como a todo hijo de vecino, nos entusiasman unas cosas y otras nos traen sin cuidado (y la elección de unas y otras no tiene nada que ver con el escepticismo, es algo personal). Si no lo creen, pueden mirar otras páginas escépticas y verán aficionados a la ciencia-ficción (género-bodrio donde los haya), partidarios del heavy (¿no se quedan sordos con ese ruido?), amantes de las películas de serie Z (sí, yo ¿qué pasa?)...

"Cada loco con su tema, contra gustos..." que cantaba Serrat cuando todavía merecía la pena escuchar lo que componía (sí, hace un montón de años...) y eso tiene tan poco que ver con el pensamiento crítico que somos capaces hasta de sentirnos apasionados por algo que no es real. Les pongo un ejemplo, me entusiasma la serie House M. D., un personaje ficticio (magníficamente encarnado por el actor Hugh Laurie) y absolutamente repulsivo (egocéntrico, misántropo, drogadicto, putañero...) que vive unas peripecias inventadas por un equipo de guionistas tan buenos como sádicos (cuando emitan el último episodio de esta temporada -la quinta- comprobarán el porqué lo digo). ¿Por qué me fascina? Porque habla del tema por excelencia, el hombre y su agonía entre la miseria y la grandeza. House (o Edipo, o...) es un espejo en el que nos miramos y nos reconocemos.

He confesado que no me interesan las partículas. Me importa algo infinitamente más complejo e impredecible, el ser humano. Somos tan anárquicos que, a veces, rompemos cualquier esquema previo y eso nos lleva, por fin, al verdadero motivo de esta historia, visitar un altozano turco llamada Göbekli Tepe. Antes de seguir adelante, permítanme recordar que hoy no es 28 de diciembre ni 1 de abril. Aunque no lo parezca, lo que sigue es completamente serio y hasta donde he podido verificar, real.

Imagínense el hallazgo más extraño que puedan concebir en el campo que les resulte más querido. Eso y más es el yacimiento arqueológico de la Colina del Vientre o la Colina del Ombligo (traducción del turco Göbekli Tepe). Por aquello de las imágenes y las palabras, veamos una fotografía de uno de los "anillos", un detalle de uno de los pilares en T, otro más, escultura de un jabalí, escultura de un felino y, por último, una imagen de un anillo con trabajadores turcos para hacernos una idea de las dimensiones reales.

Bueno, tal vez no estén impresionados en demasía. No hay oro, joyas, grandes esculturas... Los pilares en T son similares a formas megalíticas. ¿Dónde está lo extraordinario? En Göbekli Tepe hay tres niveles arqueológicos, el I es un nivel de sedimentación que se empleaba para cultivos agrícolas hasta fecha reciente, el II corresponde a un neolítico precerámico que podemos datar en 7500-6000 A. de C., el III es más antiguo ya que hay fechas (procedentes de dos trozos de madera carbonizada) de C-14 de 9110-8620 y 9130-8800 A. de C. Todo lo que hemos estado viendo corresponde al nivel III, es decir, ese edifico estaba en uso en el X milenio A. de C. antes, por tanto, de que tengamos pruebas de que comenzara la Revolución Neolítica (es decir, el paso de la economía cazadora-recolectora a la economía agrícola-ganadera).

Por si no se han dado cuenta de qué significa eso, les hago un resumen (con todo lo que ello comporta de pérdida de precisión) de cuál era el panorama hace unos años. En el Mesolítico encontramos la cultura Natufiense en la que grupos de cazadores-recolectores comienzan la explotación de cereales silvestres (aparece entre el utillaje lítico unos dientes con los que formaban hojas de hoz con el brillo típico procedente de cortar los tallos ricos en silicio de los cereales). Esa explotación (que no plantación) de los cereales conlleva la sedentarización cada vez mayor de la población que terminará (posteriormente en el Neolítico Precerámico A) formando poblados como Jericó en el que aparece una muralla de piedra con una torre adosada y casas con paredes de adobe. En lo que hoy es Jordania coexiste una cultura similar, Khianiense o Khiamiense, que evoluciona posteriormente al Prototahuniense y que se caracteriza por una economía preganadera que se convierte en el Prototahuniense en una economía ganadera plena. En lo que hoy es Irak aparece la cultura Karimsahiriense en la que aparecen elementos preagrícolas y preganaderos. Posteriormente aparece en esta zona el Neolítico Precerámico de Jarmo.

Hoy todo ese esquema ha saltado por los aires. Para comprobarlo, tenemos que ir a Nevali Çori, otro yacimiento arqueológico turco hoy desaparecido bajo las aguas de la presa Ataturk y que está a unos 30 kilómetros de Göbekli Tepe. Fue excavado de urgencia en 1993 y se encontró esto que les sonará familiar. Siguiendo la terminología habitual, le llamaremos el Templo de Nevali Çori. Es una gran habitación con pilares adosados a las paredes (y en los que aparecen gravados motivos similares a los de Göbekli Tepe) así como dos grandes pilares exentos. Tenemos cuatro fechas de radiocarbono para Nevali Çori, una del X Milenio A. de C. y otras tres de la segunda mitad del IX Milenio A. de C. Por tanto es posterior a Göbekli Tepe. A diferencia de lo que se ha excavado en la Colina del Vientre, en Nevali Çori sí se han encontrado viviendas además del "Templo" en las que aparecen unos canales subterráneos similares a los localizados en otro yacimiento turco cercano, el de Çayönü la localidad en la que, probablemente, se domesticó al cerdo y cercana al Karaca Dag, el volcán extinguido en cuyas laderas se encontró la planta silvestre que ha resultado ser la antepasada común a 68 variedades de cereales actuales. Çayönü también es posterior a Göbekli Tepe porque tenemos fechas del VIII y VII Milenio A. de C.

Como verán, la secuencia que tenemos ahora es justo la contraria a lo que pensábamos anteriormente, no es que la explotación de los nuevos recursos condujera a la sedentarización sino que la sedentarización condujo a la explotación de nuevos recursos. La Colina del Ombligo nos conduce, además, a un gran número de preguntas sin respuesta comenzando por una obvia ¿qué es ese edificio? La respuesta que da su descubridor y excavador, el arqueólogo Klaus Schmidt es clara, es un templo. Comencemos por detallar los puntos que apoyan esa hipótesis:

El edificio es magnífico, supuso un inmenso trabajo (antes de que los de siempre comiencen a intentar arrimar el ascua a su sardina extraterrestre u atlante, la cantera de piedra caliza de la que se obtuvieron los monolitos está en la misma colina -a una distancia entre 100 y 500 metros de los "anillos"- y en ella aún se conserva un monolito que no se terminó de tallar y gracias al cual sabemos que se emplearon para ello herramientas de piedra -los láseres, cortadores de plasma e incluso las radiales con rueda de diamante debían estar averiados ese día-) y, sin embargo, no se ha encontrado aún la menor prueba de que Göbekli Tepe habitara nadie de forma permanente. No estamos pues ante un palacio, pero las horas de esfuerzo dedicadas a su erección significan que fue sumamente importante para la comunidad que lo levantó. No obstante, lo excavado es una mínima parte del yacimiento, cuatro de los "anillos" cuando existen un total de veinte (datos obtenidos por Geofísica). Para entenderlo mejor, veamos una reconstrucción del yacimiento (en detalle, las partes excavadas, se sugieren nueve de los dieciséis "anillos" que aún no lo han sido). No sabemos si cuando se excave todo (se calcula un mínimo de 20 años de trabajo de campo) aparecerán o no esas habitaciones o algo que arroje nueva luz sobre la función de este complejo.

Alguno de los motivos grabados en los pilares son viejos conocidos por yacimientos turcos posteriores como Çatal Hüyük. Concretamente, el tema de los buitres, que en Çatal Hüyük aparece frecuentemente y, salvo que interpretemos mal esos frescos, como psicopompos. No obstante, antes de pretender establecer paralelismos cuando estamos hablando de tres mil años de separación entre los buitres de Göbleki Tepe y los de Çatal Hüyük (lo que tampoco supone negarlo porque en el yacimiento de Çatal Hüyük se conservaron telas con decoraciones similares a las que se continúan empleando en las alfombras turcas actuales, ocho mil años posteriores) no está de más que recordemos que en la fotografía anterior del pilar en T los buitres aparecen encima de un escorpión. En realidad, en Göbekli Tepe hay numerosas representaciones de animales diversos, tanto de los que podemos considerar beneficiosos como perjudiciales sin que se pueda descifrar ningún simbolismo en ello. Si tienen algún significado más allá de la decoración, se nos escapa cuál pueda ser éste.

Tal vez la razón más fuerte para pensar en un complejo de culto sea el paralelismo entre Göbekli Tepe y el "Templo" de Nevali Çori. El problema es que tampoco sabemos que el "templo" lo sea. Sí es cierto que en Nevali Çori han aparecido piezas de difícil interpretación como el llamado hombre-pájaro en el que algunos quieren ver una figura totémica relacionada con el chamanismo al igual que en esta representación de una cabeza humana coronada con una serpiente aunque para otros la serpiente sea sólo una trenza. Tampoco es sencillo saber qué representa esta ¿danza?. Supongamos, no obstante, que existieran pruebas irrefutables de que el "Templo" lo fuera realmente (todo lo que podemos afirmar es que resulta más rico y más amplio que las viviendas y que, al contrario que éstas, no era habitado) ¿supondría eso que el complejo de Göbekli Tepe era un santuario? Para tener elementos de juicio, veamos las dudas que plantea esa hipótesis.

Además de los "anillos", en la Colina del Ombligo se han encontrado numerosos huesos de animales con señales de haber sido cocinados. Dado que, supuestamente, nadie vivía allí queda la opción del sacrificio. El "problema" es que en muchas ocasiones coinciden los animales "sacrificados" con los animales "totémicos" representados en los pilares en T. Esto no sucede sólo con gacelas, ovinos... que nos parece más normal que se emplearan como condumio sino también con los supuestamente sagrados buitres.

Otro problema para aceptar la hipótesis del santuario es el propio número de edificios. Tenemos cierta tendencia cuando no entendemos algo de la Prehistoria a atribuirlo a las creencias de tipo religioso, pero ¿por qué habrían de construir al menos veinte recintos similares (a priori, cuando se excaven veremos si lo son o son diferentes)? La hipótesis del santuario no explica eso mejor que, por ejemplo, la de que estemos ante un lugar de reunión de clanes para celebrar ágapes (y esto es un mero ejemplo, no lo propongo como solución real).

El profesor Schmidt cree que estamos ante un inmenso cementerio y que encontrará tumbas excavadas bajo los "anillos". Göbekli Tepe sería un santuario para honrar a los antepasados. El tiempo le dará o quitará la razón en ese extremo, pero de momento es una mera especulación.

Independientemente de qué sean esos edificios plantean una serie de problemas que, por el momento, no tienen solución o la tienen sólo en parte. Por citar alguno de ellos ¿cómo adquirieron los conocimientos tecnológicos para tallar la piedra y edificar paredes de mampostería? Hoy puede parecer una tontería, pero excluidos estos yacimientos anatólicos, tendrán que pasar milenios para encontrar construcciones semejantes. Para más "inri" no conocemos antecedentes a Göbekli Tepe e incluso construcciones posteriores como los del "Templo" de Nevali Çori son de peor factura. Sólo el conocido como El Muñeco de Nieve de Balikli Gol (lo del Muñeco de Nieve no precisa mayores comentarios y Balikli Gol es la zona de la ciudad de Urfa en la que apareció cuando se hacían las obras para construir un banco) que, como quién no quiere la cosa, es la representación humana (o ¿divina?) a tamaño natural en forma de escultura exenta más antigua que existe, es contemporáneo a los recintos de la Colina del Ombligo. Aparte de confirmar que en el X Milenio antes de Cristo en esta zona de Anatolia existió una cultura que alcanzó niveles de desarrollo artístico y tecnológico que no volveremos a ver hasta milenios después, no nos aclara nada sobre estos interrogantes.

Otra pregunta sin respuesta de momento es cuándo se construyeron estos "templos". Las fechas que tenemos por C-14 corresponden a su ocupación. Sabemos, por tanto, que en el X Milenio A. de C. estaban construídos y en uso, pero no sabemos cuánto tiempo llevaban edificados. También ignoramos cuánto tiempo se tardaron en construir, si los veinte anillos se levantaron de forma simultánea o a lo largo de varias generaciones. Es especialmente doloroso que no tengamos respuestas sobre la sociedad que hizo posible esa maravilla. Tuvo que tener un alto grado de organización por dos razones, tuvo la capacidad de realizar un trabajo que exigía numerosa mano de obra (y una planificación previa) y fue capaz de alimentarla. Esto segundo plantea un nuevo problema ¿cómo lo hicieron? Estamos hablando de asentamientos con una economía de caza-recolección. Por muy feraz que fuera esta zona (que lo era) un único asentamiento a gran escala hubiera ocasionado la sobreexplotación de la misma. Por ello, el escenario que imaginamos es el de numerosos asentamientos de escala reducida cooperando en un fin común, pero ¿bajo qué tipo de autoridad se estableció esa cooperación? Aunque la interpretación del complejo de Göbekli Tepe como santuario haya hecho que alguno haya hablado de una teocracia con una casta sacerdotal dirigente, eso no pasa de ser una especulación. Tampoco sabemos si existió una casta guerrera que conquistó y puso bajo su mando a diferentes poblaciones o si eran asentamientos con una jefatura familiar o de cacicazgo confederados por alguna razón que ignoramos.

Muchas preguntas sin respuesta como tampoco la tiene el extraño fin de la Colina del Ombligo. Por alguna razón desconocida todo el complejo fue sepultado bajo toneladas de tierra (lo que ha permitido que su estado de conservación sea magnífico). ¿Se convirtió en algo tan odioso que se quiso borrar todo huella de su existencia? ¿Se quiso proteger de algún peligro? Nuevamente, no tenemos respuestas que no sean meras hipótesis especulativas.

Como verán, el yacimiento de Göbekli Tepe no precisa de tesoros en metales preciosos, de raras reliquias repletas de energías místicas o de arqueólogos mediáticos para resultar apasionante y lo es aunque no tenga nada que ver con el mítico Jardín del Edén (algo que se ha dicho e incluso escrito) ni con la Atlántida (otra afirmación con múltiples seguidores pese a tener la misma inexistente base que la anterior). ¿Quién dice ahora que el escepticismo no acepta lo que rompe los esquemas establecidos o que mata la capacidad de asombro? Göbekli Tepe es tanto una cura de humildad para los que crean que no hay lugar para nuevos descubrimientos como para los que creen que si algo es revolucionario no se acepta porque los intereses creados...

30/05/2009 13:41 Autor: José Luis Calvo. #. Tema: Historia Hay 1 comentario.

Intermezzo artístico

Catedral.jpgPermítanme realizar un breve paréntesis en la historia de los cátaros (que después retomaremos) para hacer un poco de publicidad de mi tierra que, si no es más hermosa que ninguna otra tampoco es menos bella o, al menos, eso nos parece a los que aquí vivimos.
En estos días (empezó a finales de mayo y concluirá en julio aunque ya se está hablando de prolongarla hasta finales de agosto) se está celebrando en la Catedral palentina la exposición "La Catedral, Palabra construida". Junto a la presentación en sociedad de las últimas obras de restauración (apertura de los vanos del claustro que tuvieron que ser cegados cuando la estructura se resintió por el terremoto de Lisboa y eliminación de añadidos en la cripta románica) se han reunido piezas de extraordinario valor artístico procedentes, en su mayor parte, de la propia Diócesis. No es nada fácil ver reunidas obras de Juan de Juni, los tres Berruguete (Pedro, Alonso e Inocencio), Gregorio Fernández, Siloé, Vigarny, Alejo de Vahía... pero en esta tierra antaño rica y poderosa y hoy convertida en escombros sin que nadie haya movido un dedo para impedirlo (ya se sabe que los únicas catástrofes que movilizan a la gente son las repentinas. La decadencia secular no vende) eso es casi el pan de cada día.
Sin embargo, quiénes quieran disfrutar de piezas poco o nada conocidas (bastantes proceden de conventos de clausura) harán bien en darse una vuelta por aquí. Es un conjunto tan extraordinario que no se sabe bien qué destacar, las pinturas procedentes de Santa María del Castillo en Frómista o las de Becerril de Campos, la Virgen con el Niño de Alonso Berruguete procedente de Paredes de Nava, el Descendimiento de Vigarny... no tienen nada que envidiar a la pequeña (y sin embargo, inmensa) Virgen románica de la Dehesa (raro ejemplar realizado en cobre y esmaltes) de Husillos o al Jesús crucificado de Gregorio Fernández. Y junto a ellas, El Greco (con un San Sebastián que cada día causa mayor admiración), Pieter Coecke (Virgen con el niño, copia -o versión- de Mabuse), Cranach (retrato anamórfico de Carlos V)... y numerosos artistas anónimos no por ello menos interesantes.
Mención aparte merece la extraordinaria colección de orfebrería (cálices, custodias, salvillas...) de talleres nacionales e internacionales (copa de Nuremberg que Carlos V donó a la Catedral palentina), así como las dos series de tapices flamencos y una pequeña muestra de los fondos de la Biblioteca y Archivo entre los que podemos destacar un ejemplar de la Biblia Políglota de Amberes.
Organizada en ocho apartados temáticos: Señor y Mesías; María, Madre de Dios y Madre nuestra; Cripta de San Antolín y trascoro; La sala capitular; la Eucaristia; Santos palentinos; Memoria escrita; y Vidrieras antiguas y modernas, cumple con su cometido de mostrar sin acumular (en Palencia es fácil caer en la tentación de exponer piezas y piezas hasta que el visitante queda saturado porque nuestra riqueza artística lo permite). Pocas obras pero casi todas ellas admirables (el borrón de la muestra es la sección de Santos palentinos, con imágenes que tendrán valor devocional pero cuyo valor artístico -con excepciones- es casi nulo) y magníficamente expuestas de forma que el visitante apresurado puede cumplir con la visita con brevedad mientras el turista concienzudo puede demorarse en encontrar mil y un detalles en cada obra.
Además, la entrada es gratis salvo para grupos guiados (30 €). El horario es amplio, de martes a domingo de 10:30 a 13:30 y de 16:00 a 20:00 (el lunes permanece cerrada). En fin, que si necesitaban una excusa para venir a esta tierra o si este verano quieren algo más que sol y playa, ya saben dónde estamos.
05/06/2005 18:07 #. Tema: Historia Hay 4 comentarios.

Nueva concesión del premio Favila el Osado

Si es que estos chicos no nos dejan descansar. Recién concedido uno de nuestros galardones, encontramos motivos para otorgar uno nuevo y éste con laureles, placa de honor y un jamón con chorreras. En la revista Pensar, en primer número del segundo volumen (correspondiente a Enero/Marzo de 2005) nos encontramos (en la pág. 14) con la siguiente perla: "Kurtz enfatizó la necesidad de explicar y divulgar la perspectiva científica, cultivar su comprensión pública, desarrollar la libertad de investigar en todas las áreas de conocimiento humano, tomando como símbolo del escepticismo a Galileo, quien cuestionó y rechazó a la autoridad, sugiriéndole "leer del libro de la naturaleza.""

¿Y quién es este Kurtz? Pues Paul Kurtz, presidente fundador del CSICOP y profesor emérito de Filosofía en la Universidad Estatal de Nueva York. La verdad, que una chorrada de este calibre proviniera de otro lugar no nos extrañaría. Que venga del escepticismo y, por más señas, de alguien que, por su profesión, está cerca de lo que siempre hemos llamado "Humanidades", es lo que sorprende (aunque cada vez menos, visto lo visto, puesto que la Historia parece que está considerada como una disciplina menor, como una hermana pobre de las Ciencias sacrosantas).

Por de pronto no sé para qué demonios necesitamos los que nos consideramos escépticos símbolos, sea Galileo o el payaso Ronald MacDonald, porque precisamente si por algo nos caracterizamos (o así debería ser) es por reírnos de argumentos de autoridad y similares. El mayor experto del mundo mundial puede estar equivocado y, por el contrario, el tonto más tonto puede estar en lo cierto. En el momento en que empecemos a considerar a Fulanito de Mengánez como un símbolo, la hemos cagado.

Si, además, el símbolo tiene más agujeros que una capa de lana invitada a un festín de polillas voraces, dan ganas de gritar aquello de: Paren el mundo que yo me bajo. Porque D. Galileo, por de pronto, realizaba horóscopos (sí, como un Octavio Acebes cualquiera y con idénticos resultados). Es conocida (salvo por el Sr. Kurtz, por lo visto) la anécdota de la carta astral que hizo a Cristina de Lorena, duquesa de Toscana, en 1609 prometiéndole toda suerte de venturas. Al poco tiempo falleció su esposo. Y no crean que estos "horroróscopos" D. Galileo los hacía por amor al arte sino a cambio de una remuneración de sesenta libras vénetas el ejemplar. Ignoro si Galileo realmente creía en la Astrología o si se limitaba a aprovecharse de la credulidad ajena, pero en cualquiera de los casos como para auparle en los altares escépticos (si tal cosa existiera, claro). Pufff.

Ítem más. Es de todos sabida (supongo) la historia de la retractación de Galileo (y olvídense del Eppur si muove porque es una bonita leyenda sin constancia documental alguna). Tal vez lo sea menos que Galileo ya "se la había envainado" con anterioridad. En 1616 se reunió con el cardenal Belarmino y ambos acordaron que mientras Galileo mantuviera el heliocentrismo como una hipótesis nada tendría que temer. En efecto, el edicto de 5 de marzo de 1616 por el que se condenaba el movimiento de la Tierra y la doctrina coperniciana no mencionaba a Galileo para nada. Durante 16 años, Galileo guardó silencio. En 1623 ocupó el solio pontificio el cardenal Barberini (Urbano VIII), antiguo alumno de Galilei, que le reiteró la libertad de la que gozaba para escribir lo que quisiera mientras quedara claro que el heliocentrismo era una hipótesis como ya había acordado con el cardenal Belarmino que había fallecido en 1621.

En 1632 Galilei publica sus "Diálogos sobre los dos grandes sistemas del mundo, el ptolemaico y el coperniciano." En ella, Galileo, por fin, se decide a reírse descaradamente del sistema geocéntrico y a apoyar el heliocentrismo. Tal vez fuera peor que el ridículo defensor del geocentrismo "recordara" al propio papa Urbano VIII. Se contituyó una comisión para jugar la obra y Galileo se dedicó a darle largas al asunto pretextando estar enfermo. Así pasaron unos meses hasta que ya no le cupo otro remedio que acudir a Roma donde comenzó el juicio en febrero de 1633.

Ya en la segunda sesión, en abril de 1633, Galileo niega lo que había escrito atribuyéndolo a un error de su pluma porque él en modo alguno pensaba que el heliocentrismo fuera cierto. En mayo, ya estaba pidiendo clemencia ante sus errores. En junio escribió y firmó su retractación:

"... teniendo ante mis ojos los Santísimos Evangelios y poniendo sobre ellos mi propia mano, juro que siempre he creído, creo ahora y que, con la ayuda de Dios, creeré en el futuro todo lo que la Santa Iglesia Católica mantiene, predica y enseña.
Pero como yo, tras haber sido amonestado por este Santo Oficio a abandonar completamente la falsa opinión de que el Sol es el centro inmóvil de universo, y que la Tierra no es el centro del universo y se mueve, y a no sostener, defender o enseñar de ninguna manera, ni oralmente ni por escrito, la mencionada falsa doctrina; y tras haberme sido notificado que dicha doctrina es contraria a las Santas Escrituras, escribí y di a la imprenta un libro en el que trato de dicha doctrina ya condenada, y presento argumentos de mucha eficacia en su favor, sin llegar a ninguna conclusión: he sido hallado vehementemente culpable de herejía, es decir, de haber mantenido y creído que el Sol es el centro inmóvil del universo, y que la Tierra no está en el centro del universo y se mueve.
Sin embargo, deseando eliminar de las mentes de vuestras Eminencias y de todos los fieles cristianos esta vehemente sospecha razonablemente concebida contra mí, abjuro con corazón sincero y piedad no fingida, condeno y detesto los dichos errores y herejías, y generalmente todos y cada uno de los errores y sectas contrarios a la Santa Iglesia Católica..." (Texto citado en "A hombros de gigantes. Las grandes obras de la Física y la Astronomía" Edición comentada por Stephen Hawking. Ed. Crítica. Págs. 351-352)

¿En qué se parece el hombre que escribió y firmó eso con el hombre que cuestiona y rechaza a la autoridad? En nada obviamente.

Por todo ello, consideramos de justicia que el nombre de Paul Kurtz se una al de los anteriores premiados con nuestro galardón. Esto ordenamos. Cúmplase.
17/01/2005 23:51 #. Tema: Historia Hay 12 comentarios.

Concesión del premio Favila el Osado

Redoblen las fanfarrias que ya estamos aquí de nuevo. Antes de nada y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y el Manzanares por Madrid queremos agradecer a tantas y tantas personas, instituciones y medios de comunicación sus denodados esfuerzos por conseguir que nunca nos falten candidatos a nuestro premio. No sé qué haríamos sin ellos (bueno, sí lo sé, dedicarnos a ocupaciones más placenteras como el dormir tranquilo). Sin embargo, es justo que sus desvelos por desvelarnos no caigan en saco roto y sean recompensados de la única forma posible, con nuestro insigne galardón.

Pot todo ello, en el día de hoy reunido con nos mismo y después de sesuda reflexión y tras la posterior evacuación de consultas al más alto nivel y a la más baja plomada, el insigne jurado entró en trance místico provocado por el consumo de substancias prohibidas (tabaco canario) y la escucha reiterada de "Simphonies pour les Soupers du Roy" de Michel Richard de Lalande (no, éste no sale en los 40 Horripilantes ni en OT por la sencilla razón de que murió en 1726). En esa situación, fallamos que:

En este año 2005 (ya saben la rima que viene a continuación) debemos comenzar con buen pie antes que con mala pata (bueno, si alguien se empeña también estamos dispuesto a aceptar una pata de cerdo ibérico convenientemente curada) y, por ello, nada mejor que picar alto y conceder nuestra preciada recompensa a (momento de silencio roto por el redoble de timbales BRRROOOOOOMMMM) a Doña Carmen Calvo, ministra de Cultura, con la que, afortunadamente, no me une ningún parentesco (esto lo aclaro por si pensaban en algún favoritismo de tintes nepotistas).

¿Qué ha hecho la Sra. Calvo? Dos logros históricos, el primero de ellos ser capaz de soliviantar a los castellanos, algo que nadie lograba desde Carlos I de España y V de Alemania (la tecnología alemana aventaja a la española hasta en la producción de Carlos) con motivo de la anunciada retirada de documentos del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca con lo que ha conseguido abrir una caja de Pandora que ya veremos a qué disparates conduce en este país en el que nadie quiere ser menos que su vecino. Orihuela ya está reclamando un documento robado que ahora se encuentra en Cataluña, Palos reclama sus documentos del Archivo de Indias... y yo, por no ser menos, reclamo los discos de Les Luthiers que le presté a un amigo hace 10 años y de los que no he vuelto a saber nada.

Sin embargo, y por encima de esta polémica en la que la Historia no pinta casi nada salvo salir, una vez más, corrida a h...s, lo que me ha dejado realmente estupefacto es su apostilla. Practicando la política del palo y la zanahoria, la Señá ministra se apresura a realizar una concesión con el fin de calmar a los castellanos porque el cabreo no es sólo de los salmantinos. ¿Qué ha anunciado? Pues aquí les pego el enlace a la noticia porque si no no pasaría a creerlo, la creación de algo llamado Archivo de la Memoria Compartida. ¿No es genial este uso de los eufemismos? Vamos a ver, señora ministra, ¿qué recontrapuñetas significa eso? ¿No pudo idear un nombre más imbécil? La Historia tiene una mala constumbre para los políticos, que le importa tres bledos en vinagreta la corrección política. Las cosas fueron como fueron independientemente de lo que a unos o a otros les guste. La II República, la Guerra Civil de 1936-1939 y el Franquismo son lo que son, unas circunstancias históricas no una memoria compartida entre otras cosas porque muchos españoles (cada vez más por una mera cuestión del paso del tiempo) no tenemos ninguna memoria ni compartida ni sin compartir de la II República ni de la Guerra Civil y poca de la dictadura franquista. Sencillamente, nacimos mucho después de esos acontecimientos. Ahora bien, si quiere encontrar elementos que integrar en ese maravilloso Archivo de la Memoria Compartida tal vez podría incluir cosas el vídeo del partido España-Malta, el no gol de Cardeñosa en el Mundial de Argentina... de los que sí tengo memoria compartida con muchos españoles y que no creo vayan a ser reclamados en el futuro por sus compadres catalanes.

Aprovecho la ocasión para testimoniar mi pesar por el fallecimiento de su compañero en el gabinete, el salmantino Sr. Caldera, que, según reflejó en su día la prensa de esta comunidad, aseguró que los documentos del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca sólo saldrían de allí por encima de su cadáver. Un deceso que, supongo, nos informarán cuándo y en qué circunstancias se produjo. Tal vez lo pueda aclarar el propio interesado siguiendo el famoso precedente de Mark Twain. Ya saben aquello de que las noticias de mi muerte han sido muy exageradas...

En fin, que inscríbase el nombre de doña Carmen Calvo en la peana de nuestro trofeo con nuestro ferviente deseo de que pase a dedicarse a un ministerio más adecuado a sus facultades como el de Agricultura y Ganadería porque la cultura española va de p..o c..o, pero bajo su hégida el número de nabos y burros aumenta en progresión geométrica (dejo que el Tío Petros le aclare qué significa eso, porque explica las cuestiones matemáticas tan bien que hasta Vd. podrá entenderlo).
08/01/2005 01:59 #. Tema: Historia Hay 6 comentarios.

Timocracia no significa gobierno de los timadores (II)

Sigue
En el Libro IV Platón prosigue con la configuración de su Estado ideal defendiendo que el peligro que acecha a su sociedad utópica es doble, el de la riqueza y el de la pobreza puesto que, según el ejemplo que propone, un alfarero enriquecido dejará de prestar la debida atención a su oficio mientras que uno pobre no podrá disponer de los medios necesarios para realizar su mejor trabajo. Ambas situaciones, pues, son ajenas a la Justicia que, recordémoslo, es la idea que subyace en todo el Diálogo. Prosigue Platón reincidiendo en la importancia de la educación como forma de garantizar la pervivencia de su Estado así como la necesidad de que los guardianes cuiden de que no se realicen innovaciones en la gimnasia y la música "Porque los modos musicales no son cambiados nunca sin remover las más importantes leyes que rigen el Estado, tal como dice Damón, y yo estoy convencido." Comienza seguidamente a hablar de los legisladores, de qué deben ocuparse y de qué no. Deben prescindir de las minucias y ocuparse de temas importantes entre los que propone la fundación de templos, la institución de sacricios a dioses, demonios y héroes, de tumbas a los difuntos y cuanto pueda contentar al más allá como principio según el ejemplo de Apolo. Las características del Estado deben ser cuatro, sabiduría, valentía, moderación y justicia. La sabiduría la entiende no referida a cuestiones particulares sino en cuanto atañe al bien común y a las relaciones de este Estado con las demás. Por ello es privativa de los guardianes. Lo mismo en cuanto a la valentía que entiende como disposición a conservar en toda circunstancia lo prescrito por la ley. La moderación la entiende con un símil musical: "ésta se extiende sobre la totalidad de la octava musical, produciendo un canto unísono de los más débiles, los más fuertes y los intermedios -en inteligencia o en fuerza o en fortuna, como te guste- de manera que podríamos decir, con todo derecho, que la moderación es esta concordia y esta armonía natural entre lo peor y lo mejor en cuanto a cuál debe gobernar, tanto en el Estado como en el individuo." La justicia nace del interior de cada hombre y se extiende a lo público: "Y la justicia era en realidad, según parece, algo de esa índole, mas no respecto del quehacer exterior de lo suyo, sino respecto del quehacer interno, que es el que verdaderamente concierne a sí mismo y a lo suyo, al no permitir a las especies que hay dentro del alma hacer lo ajeno ni interferir una en las tareas de la otra. Tal hombre ha de disponer bien lo que es suyo propio en sentido estricto, y se autogobernará, poniéndose en orden a sí mismo con amor y armonizando sus tres especies simplemente como los tres términos de la escala musical: el más bajo, el más alto y el medio." La injusticia, la intromisión de una de las partes en lo que corresponde a la otra y, en especial, el intento de gobernar a aquella parte que no la corresponde, sólo puede conducir a la corrupción de Estado tan perfectamente constituido. A continuación Platón (siempre por boca de Sócrates) anuncia que hay cinco clases de gobierno de los que el único bueno es el descrito que puede recibir dos nombres, monarquía (si entre los gobernantes hubiera uno que destacar del resto) y aristocracia (si no fuera ése el caso).
En el Libro V Platón intenta iniciar la crítica de las otras cuatro formas de gobierno ajenas a ésta que considera buena y recta, pero los contertulios le exigen que antes termine de explicar situaciones pendientes en su forma de Estado como es la situación comunitaria de mujeres y niños en los vigilantes. Platón defiende la igualdad entre hombres y mujeres. De igual forma que los guardianes deben ser instruidos en gimnasia y música lo deben ser las mujeres sin olvidar las artes de la guerra y la equitación, por supuesto, siempre que sean aptas para ello. Esta vida comunitaria debe traducirse en que las mujeres guardianas sean comunes aunque, por razones de eugenesia, los gobernantes procurarán mediante sorteos amañados que los mejores se apareen con las mejores. Nuevamente Platón defiende la mentira: "parece que los gobernantes deben hacer uso de la mentira y el engaño en buena cantidad para el beneficio de los gobernados;" Los hijos de estas uniones de los mejores deben ser conducidos aparte y educados bajo la tutela del Estado. Por su parte, los hijos que nazcan de las uniones de los peores también deben ser apartados y escondidos. Continúa Platón hablando de los vigilantes, de los honores que deben recibir los más aptos en combate como recibir el homenaje de los demás, aparearse más frecuentemente con las mejores mujeres y, en caso de que fallezcan, ser sepultados en hermosas tumbas y ser elogiados como un ejemplo. Aquellos, por el contrario, que muestren cobardía deben ser expulsados y pasar a ser agricultores. Los hijos (que no sabrán quiénes son sus padres de igual forma que éstos tampoco sabrán quiénes son sus hijos) deben acompañarlos a la guerra tanto par aprender con la observación como para infundir ánimos a sus padres de igual forma que los animales pelean con más vigor cuando deben defender a sus cachorros. A continuación asegura que para que su Estado se convierta en realidad es necesario o que gobiernen los filósofos o que los gobernantes se conviertan en filósofos. Aclara a continuación que por filósofo no debe entenderse a aquella persona que opina sino a la que conoce distinguiendo entre opinión y conocimiento científico.
En el Libro VI Platón explica que características naturales tiene el filósofo, amor a la verdad, valentía, facilidad de aprender, buena memoria... Pero si esas características naturales no son encauzadas por una buena educación sobreviene el desastre, el filósofo se convierte en sofista que busca tener éxito en la vida y sólo consigue crear un mal nombre para la filosofía. Para Platón, la educación debe ser progresiva y adecuada a la edad de forma que sólo en la madurez se enfrente al conocimiento supremo, la Idea del Bien. "Entonces, lo que aporta la verdad a las cosas cognoscibles y otorga al que conoce el poder de conocer, puedes decir que es la Idea del Bien. Y por ser causa de la ciencia y la verdad, concíbela como cognoscible; y aun siendo bellos tanto el conocimiento como la verdad, si estimamos correctamente el asunto, tendremos a la Idea de Bien por algo distinto y más bello que ellas. Y así como dijimos que era correcto tomar a la luz y a la vista por afines al sol pero que sería erróneo creer que son el sol, análogamente, ahora es correcto pensar que ambas cosas, la verdad y la ciencia, son afines al Bien, pero sería equivocado creer que una u otra fueran el Bien, ya que la condición del Bien es mucho más digna de estima."
En el Libro VII Platón reincide en el tema de las Ideas por medio de un hermoso mito, el de la Caverna. Supongamos que existen hombres que están encadenados en una morada subterránea y que sólo conocen del mundo exterior las sombras que pasan por un tabique similar al biombo de un titiritero. Supongamos que uno de ellos es liberado y conducido a la luz del mundo real. En un primer momento ¿no le doldrían los ojos? ¿No consideraría más reales las sombras a las que estaba acostumbrado que los objetos reales que ahora puede contemplar por vez primera? Pero una vez que se hubiera acostumbrado a la contemplación directa de la realidad ¿no compadecería a sus compañeros en la caverna? "Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegramente esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada-prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y la contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público." Conociendo el fin al que tiende la educación, Platón define sus etapas. Aparte de la música y la gimnasia que educan el cuerpo para el combate pero no el alma, Platón defiende que debe comenzar por el cálculo, seguir por la geometría, la astronomía y la armonía para concluir con la dialéctica.
-Continuará-
02/01/2005 19:36 #. Tema: Historia Hay 2 comentarios.

Timocracia no significa gobierno de los timadores

Pretender condensar en pocas palabras la filosofía platónica está condenado al fracaso. Un autor del que Whitehead aseguró que la filosofía occidental eran meras notas a pie de página de la obra del gran filósofo ateniense no merece recesiones ni lecturas parciales. Por eso, antes de nada, debo recomendarles que lean los textos originales (en la editorial Gredos pueden encontrar todos los Diálogos en magníficas traducciones).

Sin embargo, tampoco podemos prescindir en estos tiempos de desprecio de las disciplinas humanísticas de apuntar aquellos temas que más se relacionan con nuestro objeto de estudio. Por otra parte, la obra de Platón es tan compleja y amplia que, con frecuencia, a Platón se le ha citado como autoridad para pretender justificar casi cualquier cosa cortando y pegando por dónde le conviniera al comentarista de turno (cuando, en otra entrega, veamos el mito de la Atlántida tendremos un buen ejemplo de ello por cuanto los atlantófilos suelen ignorar todo o casi todo de la obra platónica). El procedimiento de citar parcialmente prescindiendo del sentido que adquiere ese fragmento en una obra de mayor amplitud es, obviamente, una invitación al error (y al horror).

No obstante, esto es tan válido para los atlantófilos como para el que subscribe. Deben tenerlo muy en cuenta y recordar en todo momento que la obra filosófica del ateniense es mucho más amplia, compleja e importante de lo que vamos a ver. es más, podrán encontrar con facilidad interpretaciones que no coincidirán con lo que voy a escribir. Dado que no pretendo estar en posesión de la Verdad, harán muy bien en leer más interpretaciones, más estudios sobre el platonismo y quedarse con aquello que les parezca estar mejor fundado. Una vez hechas estas necesarias salvedades y con un nuevo llamamiento a que lean esta página con espíritu crítico, podemos comenzar.

Platón, es bien sabido, fue discípulo de Sócrates. Sócrates, es también conocido, fue condenado a muerte por la democracia ateniense. Tal vez sea más ignorado que este episodio es uno de los misterios de la antigüedad. En realidad de Sócrates desconocemos muchas cosas comenzando por el "pequeño" problema de que no dejó obra escrita. Por ello debemos acercarnos al pensamiento socrático a través de obras de terceros que fueron, principalmente discípulos suyos directos (Platón) o indirectos (Aristóteles que lo fue de Platón). Desde hace tiempo, los historiadores de la filosofía han intentado deslindar en los Diálogos platónicos qué procede de Sócrates y qué le atribuye Platón. En virtud de esa mayor o menor fidelidad a la enseñanza socrática se han definido tres periodos en la obra platónica:

A) Diálogos socráticos. Posiblemente el Sócrates que aparece en ellos sea el real, el filósofo que pregunta a los sabios "¿Qué es...?" para descubrir sus errores y sus incongruencias. Con ello corroía las ideas imperantes en su tiempo y, posiblemente, fue eso lo que condujo a su ejecución. Pertenecen a esta etapa los diálogos Laques, Cármides, Eutifrón, Lisis, Hipias menor, Ion, Hipias mayor, Apología, Critón y Protágoras. Gorgias está a caballo entre esta etapa y la siguiente.

B) Diálogos doctrinales. Posiblemente aquí Sócrates ya no es él en realidad sino el propio Platón. Ya no se limita a preguntar sino que expone su propia doctrina, un pensamiento influido por los mitos órfico-pitagóricos que posiblemente Platón conociera en su primer viaje a Sicilia. A esta etapa pertenecen alguno de sus diálogos más conocidos: Menón, Crátilo, Eutidemo, Menéxeno, Banquete, Fedón, República y Fedro.

C) Diálogos críticos. La doctrina platónica no está exenta de contradicciones y problemas. Su crítica es pues fundamental para aclarar conceptos. Pertenecen a esta etapa: Parménides, Teeteto, Sofista, Político, Filebo, Timeo, Critias y Leyes. (Para mayor abundamiento sobre estas cuestiones, véase "Historia de la Filosofía" Por Felipe Martínez Marzoa. Editorial Istmo. Madrid, 1973)

Centrémonos primero en la obra fundamental de la segunda etapa y, en opinión de muchos, en el texto filosófico más importante que la humanidad haya producido jamás, en "República". ¿Qué es "República"? Decir que es un texto sobre política, sobre las formas de gobierno y sobre cómo debe organizarse idealmente la sociedad es como decir que "El Quijote" es una novela sobre la locura. No es falso, pero es una pequeña parte de la verdad. Por desgracia, lo más conocido de este extenso diálogo es la organización ideal platónica de la sociedad, gobernantes = filósofos, defensores = guerreros, y mantenedores de ambas categorías = artesanos, así como su ataque a la sociedad democrática que, recordemos, para Platón era la responsable de la ejecución de su amado maestro Sócrates. En una y otra se han apoyado alguna de las mayores barbaridades políticas que jamás haya visto la humanidad.

Sin embargo, Platón no propone esto porque sí, porque haya venido un ángel con su espada flamígera a visitarle y le haya dicho que eso tiene que ser así porque le sale de las gónadas procreativas (vulgo cojones). Puede sorprender que un texto sobre política comience con unas reflexiones sobre la vejez y la muerte y termine con una narración sobre el juicio a las almas y la vida de ultratumba. En realidad, "República" habla sobre la justicia y las conclusiones político-sociales a las que llega es basándose en esa idea. Comienza Platón por argumentar la superioridad de la justicia sobre la injusticia (Libro -capítulo- I). En el Libro II para responder a uno de sus contetulios que ha afirmado que la vida del injusto es más fácil que la del justo, Platón, en boca de Sócrates, desciende de la idea general al caso particular de la configuración del Estado. Para Platón el Estado nace de la necesidad de los individuos de procurarse aquello de lo que no pueden autoabastecerse. En primer lugar la comida, en segundo la vivienda, en tercero la vestimenta... para ello es necesario un labrador, un constructor, un tejedor, un zapatero... pero cada hombre está más dotado para una de estas actividades que los demás y será más efectivo si se dedica sólo a esa actividad para la que está bien dispuesto que si intenta ejercer varias de esas labores. Por ello, el labrador será más útil si no tiene que intentar fabricarse él sus herramientas. Por ello se necesitan herreros, boyeros... pero ningún Estado es autosuficiente y, por ello, también debe haber quién importe de otros Estados lo que falte en el propio. Para mantener ese comercio es necesario que el Estado produzca excedentes que pueda intercambiar. Conforme crezca el Estado además de las necesidades básicas se introducirá el lujo y con él la necesidad de poseer más lo que hará necesaria la existencia de guardianes. A partir de ese momento Platón comenzará a tratar de la pedagogía comenzando por renegar de los antiguos mitos que presentan a los dioses cometiendo injusticias sin fin. "Por consiguiente -proseguí- dado que Dios es bueno, no podría ser causa de todo, como dice la mayoría de la gente; sería sólo causante de unas pocas cosas que acontecen a los hombres, pero inocente de la mayor parte de ellas. En efecto, las cosas buenas que nos suceden son muchas menos que las malas, y si de las buenas no debe buscarse otra causa que el dios, de las malas debe buscarse otra causa." De igual forma, prohibiría que se presentase a los dioses como cambiantes puesto que si un dios es, por definición, el supremo bien cualquier cambio que experimentase sería para empeorar y ¿quién, voluntariamente, cambiaría para peor?

En el Libro III prosigue con la pedagogía de los vigilantes. Si éstos temen a la muerte ¿podrían cumplir con su misión? Por ello propone desterrar los mitos sobre el Hades así como cualquier mal ejemplo para esos guardianes como la embriaguez y la lujuria. Para conseguirlo plantea Platón el control del Estado sobre la producción poética y artística incluyendo la labor de los artesanos. Después del cuidado de la mente, Platón se ocupa del cuidado del cuerpo, de qué ejercicios serán más beneficiosos para esos guardianes y de su alimentación. De allí pasa a la medicina y a la judicatura y es tajante: "En cuanto a los otros, se dejará morir a aquellos que estén mal constituidos físicamente; y a los que tengan un alma perversa por naturaleza e incurable se los condenará a muerte." De entre estos vigilantes debe elegirse a aquéllos que, sometidos a prueba, demuestren mayor interés en el beneficio del Estado para gobernarlo. Incluso en su formación debe incluirse el mentirles: "Ahora bien, ¿cómo podríamos inventar, entre esas mentiras que se hacen necesarias, a las que nos hemos referido antes, una mentira noble, con la que mejor persuadiríamos a los gobernantes mismos, y si no, a los demás ciudadanos?" Platón propone que se los engañe con un mito, el de que todos son hijos de la misma tierra pero que los gobernantes han sido modelados por un dios que puso en la mezcla una mayor parte de oro, los guardianes con mayor parte de plata y los comerciantes y agricultores de hierro y bronce. Deben vigilar las tendencias de sus hijos y ponerlos con aquéllos que les sean afines, de forma que las tres "castas" platónicas no son cerradas, no son fruto de un derecho de nacimiento si no que están conformadas por la aptitud. A continuación Platón expone que los vigilantes deben vivir juntos y ser provistos de todo lo que necesitan para vivir por agricultores y comerciantes pero sin concesiones a lo superfluo. De igual forma les estará vedada la propiedad privada para que no puedan corromperse.

-Continuará-
21/12/2004 02:21 #. Tema: Historia Hay 1 comentario.

La Edad de ¿Oro?

Habíamos dejado a nuestros antepasados propugnando la intervención de unos seres sobrehumanos (vulgo dioses) como creadores del Universo y de estos simios bípedos que cada vez parecemos más empecinados en rememorar a nuestros ancestros irracionales (no sé porqué extraña razón el Parlamento español cada vez me recuerda más a un documental de la NG sobre comportamientos grupales en una manada de babuinos).

Como nuestros antecesores "en este valle de lágrimas" no tenían televisión pudieron dedicarse a pensar en las implicaciones que se derivaban de esta creación divina. Pronto surgiría un dilema que, hasta la fecha, las religiones no han conseguido explicar satisfactoriamente (en mi opinión, claro, supongo que para sus fieles sí lo han hecho) y que está implícita en ese entrecomillado anterior y que es parte de una conocida oración católica. Si el Universo con todo lo que contiene ha sido creado por un ser perfecto (o casi) ¿por qué es una chapuza de consideración? ¿Por qué este mundo semeja más a un "valle de lágrimas" que a la construcción de un ser (o unos seres) de poderes y saberes inimaginables?

Las respuestas han sido múltiples, desde una creación dual en la que no sólo interviene un dios bueno sino también uno malo a la creación perfecta que se "jod..." por culpa de los seres humanos. Sin embargo, me gustaría centrarme en otra respuesta por sus implicaciones en el pensamiento esotérico (no, no son términos contradictorios), la de que es imposible hasta para un dios que un universo material sea perfecto. Supongamos que la materia no está condenada a la aparente destrucción en un plazo más o menos largo de tiempo por un defecto de la divinidad, por la intervención de una divinidad malvada... sino por un defecto inherente a la propia materia. ¿A qué conclusiones nos llevaría esa hipótesis?

Evidentemente, a que cuanto más retrocedamos en el tiempo, cuanto más nos acerquemos a ese supuesto momento de la creación, el mundo sería tanto más perfecto. Las sucesivas generaciones irán acumulando errores sobre errores, corrompiéndose sin remedio. Incluso en alguna de las religiones que adoptaron otra respuesta como las judeo-cristianas (recuérdese el mito del Edén en el que no existía el dolor ni la muerte hasta que la "costilla" metió la "pata") hay huellas de este otro intento de explicación. Leamos la Biblia (ejercicio de lo más recomendable) y allí nos encontraremos con las edades imposibles de los primeros seres humanos. Adán "cascó" a los 930 años, Set a los 912, Enós a los 905, Quenán a los 910, Mahalalel a los 895, Yéred a los 962, Henoc a los 365 fue "abducido" por Dios, Matusalén tiene el récord, 967 años, Lámec a los 777 y Noé a los 500 años engendró a Sem, Cam y Jafet (coñe con el ancianito) y vivió hasta los 950 años. Pero los hijos de Dios tomaron por esposas a las hijas de los hombres y Yahvé dijo: "No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre porque no es más que carne; que sus días sean ciento veinte años." (Gen. 6, 1-3). No obstante el drástico descenso de la esperanza de vida, los nefilim (los resultados de la unión entre hijos de Dios e hijas de los hombres) "fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos." (Gen. 6, 4).

En otras culturas que nada tienen que ver con la judeo-cristiana aparecen igualmente seres de longevidad imposible como en China con P´an Ku que vivó la friolera de 18.000 años.

Por descontado, este periodo cercano a la creación supone una auténtica Edad de Oro. El mundo recién creado era mucho más perfecto, la vida humana mucho más prolongada y feliz porque no había existido tiempo para desviarse del plan divino. Pero esa pérdida ¿era irreparable? Si la vida había sido mucho más sencilla cuando la humanidad vivía más cercana a la divinidad ¿no bastaría con acercarse de nuevo a aquellos ideales para recuperar lo perdido? No obstante para poder recobrar la perdida Edad de Oro es necesario conocer qué pretendía esa divinidad. En las religiones ese conocimiento deriva de la propia revelación divina pero no fue ésa la única respuesta (o las únicas respuestas porque cada religión pretende ser, lógicamente, la respuesta a una revelación en particular) porque también y de forma mucho más interesante para nuestro propósito esas cuestiones fueron respondidas desde la filosofía.

En efecto, ninguna religión llegaría a una reflexión tan profunda sobre este problema como un filósofo ateniense, una de las mentes más brillantes que jamás haya conocido el mundo y, a la vez, el padre (o el abuelo) de muchas de las creencias esotérica. Su importancia merece que le dediquemos las próximas entradas. Su nombre, o más propiamente su apodo, como ya habrán adivinado, es Platón.
16/12/2004 01:58 #. Tema: Historia Hay 4 comentarios.

¿Idiotas, irracionales, aprovechados...?

Una de las cuestiones que siempre me han sorprendido del escepticismo organizado (que paradójicamente, como en el viejo chiste de que iban a conceder el Nobel de Física a Franco por haber conseguido inmovilizar el Movimiento, si por algo se caracteriza es por su desorganización) es la facilidad de alguno de sus componentes para explicar el porqué cree la gente de forma simple. Sencillamente, para tan "elevados" pensadores, siempre detrás de la credulidad hay un consuelo para el creyente, una irracionalidad, una idiotez generalizada o un provecho económico. Todo ello muy sencillito y bien aderezado de insultos al contrario y, por tanto, más digno de un "Crónicas marcianas" (del televisivo, no de la novela homónima) que de un supuesto movimiento filosófico.

La realidad, por supuesto, es infinitamente más compleja que esa sucesión de clichés. Comencemos por la más generalizada y, por lo que sabemos, más antigua creencia, la religión. Ignoramos cuándo, cómo y porqué nació. Cuando las sociedades pasan de un estadio cultural prehistórico (es decir, sin escritura) a uno histórico las religiones ya están allí. Los intentos de reconstruir las religiones prehistóricas son imposibles. Sólo algunos ritos de enterramiento, algunas figuras como las llamadas Venus esteatopigias parecen abonar la creencia en una vida de ultratumba y en cultos a la fertilidad humana, pero las dudas sobre algo más complejo que estas ideas simples (e incluso éstas no son aceptadas por todos los autores en especial las relativas al segundo de los temas) no tienen ni previsiblemente tendrán nunca respuesta.

Así pues, debemos irnos a la primera sociedad cuya escritura somos capaces de leer, la sumeria. Siempre se ha dicho que toda religión incluye una cosmogonía (es decir, una creación del Universo que puede incluir o no una teogonía -creación de los propios dioses-) y una soteriología (es decir, unas normas, ritos, conjuros... que permiten la salvación al Más Allá). Sin embargo, la religión sumeria carece de la segunda. El destino de todo hombre independientemente de sus actos es el mismo. Nada de Cielo e Infierno y sí un lugar subterráneo (kur-nu-gi-a) frío, oscuro, y polvoriento por el que vagaban las sombras de los que habían fallecido y cruzado el río Ilurugu. ¿Qué sensación de consuelo puede extraerse de ello? Tal vez los sumerios fueron unos hombre especiales (y un pelo masoquistas) pero yo, al menos, debo confesar que ése se me antoja un destino muy poco (nada, más bien) deseable.

Y sin embargo los sumerios creían por lo que la respuesta sigue en pie, ¿por qué? Evidentemente no eran estúpidos (hombre, alguno habría como en todas partes, pero basta con ver los logros culturales y artísticos que alcanzaron para desestimar una idiocía generalizada) y aunque sí sea posible encontrar una justificación económica en los sacerdotes, ésta no existe en el pueblo llano. ¿Eran, pues, irracionales?

Para saberlo, centrémonos en el aspecto general de las religiones que sí aparece en la religión sumeria, la Cosmogonía o mejor dicho, las Cosmogonías porque hay varias donde poder elegir. El hecho de que existan varias ya nos da una primera pista. Son intentos pero ¿de qué? Pues de explicar el mundo, por qué las cosas son como son y no de otra manera. Por qué existe un mundo con su tierra, sus aguas, sus aires y su bóveda celeste con luces en ella.

Ese intento de explicación puede movernos a risa, pero no debemos de olvidar que los conocimientos que tenemos hoy no los poseían los sumerios. Sencillamente, intenten explicar el Universo desde la ignorancia de conceptos fundamentales como el Big Bang, la evolución... y sin ni siquiera saber la naturaleza de esas luces que se podían ver en el cielo. ¿Irracionales? No lo fueron. Ni siquiera el gran Aristóteles, una de las mente más lúcidas de la historia de la humanidad, fue capaz de hacerlo mejor.

Veamos. Tenemos un mundo en el que las cosas materiales parecen estar condenadas a la desaparición (recuerden que aquello de que la materia ni se crea ni se destruye... todavía no había sido formulado). Puesto que la muerte es el fin de todas las cosas, deben haber tenido un principio, ese principio a su vez tendrá otro principio... y esa secuencia conduce o al aparante absurdo de algo material que existe desde siempre (respuesta que también se dio desde, por ejemplo, el Taoísmo) o bien a una creación de la materia por algo inmaterial y, por tanto, ajeno a esa secuencia de nacimiento y muerte. Llámese motor inmóvil o dioses el argumento es el mismo y no es irracional (eso sí, parte de una premisa falsa).

Tenemos pues unos seres inmateriales que crean la materia. La pregunta lógica es ¿por qué lo hicieron? Y aquí caemos en el principio antropocéntrico. Puesto que los que tenemos conocimiento de la existencia de esos seres inmateriales somos los hombres, el fin de la creación es el ser humano y todo lo demás existe en tanto y cuanto es necesario para la vida humana. En última instancia, los dioses crean al hombre para que les sirvamos y el resto del Universo para que nos sirva a nosotros. (El para qué demonios necesitaban los dioses ser servidos por seres humanos es algo que sólo se puede explicar desde la antropoización de los dioses lo que sí condujo a una paradoja sin sentido, los dioses debían ser fundamentalmente distintos a los seres humanos puesto que eran capaces de crear, eran inmortales... y, sin embargo, debían tener los mismos deseos que los hombres).

Esta idea de creación de lo material (creación coronada por la de los seres humanos) por seres inmateriales además de ser un intento de explicación del mundo fue también la causa de una creencia que tendrá consecuencias muy duraderas. Puesto que la materia es imperfecta, cuanto más cerca nos situáramos de esa supuesta creación divina, el mundo sería tanto menos imperfecto o, lo que es lo mismo, más perfecto. Si esto ya se formuló en la religión sumeria en la que los grandes dioses crean divinidades menores que, aunque sean supuestamente inmortales, sí hay ocasiones en las que pueden morir (vamos, que esta segunda generación divina era inmortal pero menos) terminaría por constituir un mito que está detrás no sólo de muchas creencias ocultistas sino también de otras creencias que, en principio, consideramos ajenas a éstas como las afirmaciones ecólatras. Ese mito, por supuesto, es el de la Edad de Oro.

BIBLIOGRAFÍA: Sobre la religión sumeria véase el capítulo correspondiente en "La Civilización Sumeria" de Francisco Lara Peinado. Biblioteca de Historia. Ed. Historia 16. Madrid, 1999.
01/11/2004 21:08 #. Tema: Historia Hay 56 comentarios.

¿Por qué?

¿Por qué ese título? ¿Por qué un nuevo blog en sustitución del antiguo? Lo primero es, posiblemente, lo más difícil de explicar y salvo que conozcan Vds. mi tierra, posiblemente no entiendan ni jota (ni aurresku ni sardana por si acaso topo con el nacionalista de turno). Verán, los páramos son lugares extraños, recorridos por vientos fortísimos y con contrastes de temperatura extremos entre invierno y verano. No son, posiblemente, un paisaje idílico pero me gustan. Son unos de los pocos lugares en los que puedo andar sin encontrar a nadie. Por ello, para mí son un símbolo de la soledad que no es algo necesariamente negativo. Por el contrario, parece que para ser independiente más vale estar solo que mal acompañado. Por ahí va la justificación del título, por mi voluntad de aislamiento, de recorrer el camino que crea debo andar sin nadie al lado.

La segunda pregunta es más fácil de contestar. Un nuevo blog porque la perspectiva va a ser completamente diferente. Si en las ediciones anteriores de Clío primé la respuesta a la Pseudohistoria, en esta nueva andadura eso va a ser algo secundario. ¿Quiere eso decir que bla, bla, bla...? Pues no, sencillamente hay un aspecto que me interesa más que su refutación y es su estudio. ¿De dónde arrancan las creencias? ¿Quiénes propusieron algo y por qué lo hicieron? ¿Cómo se ha modificado una creencia a lo largo del tiempo?... Obviamente, al ser un enfoque completamente distinto, lo mejor era no aumentar el caos en el lector (no cuento con tener más de uno) y comenzar en otro sitio.

Por descontado, este cambio supone que los artículos serán muy diferentes, más largos (¿es eso posible?) y menos frecuentes (avisados quedan de ambas cosas). Si no he conseguido disuadirle de que puede dedicar su tiempo a mejores cosas que dejarse caer por aquí de vez en cuando, terminará pesándole.
21/10/2004 00:15 #. Tema: Historia Hay 9 comentarios.


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