Escritos desde el páramo

Boboblog sobre escepticismo, historia y pseudohistoria.

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05/06/2005

Intermezzo artístico

Catedral.jpgPermítanme realizar un breve paréntesis en la historia de los cátaros (que después retomaremos) para hacer un poco de publicidad de mi tierra que, si no es más hermosa que ninguna otra tampoco es menos bella o, al menos, eso nos parece a los que aquí vivimos.
En estos días (empezó a finales de mayo y concluirá en julio aunque ya se está hablando de prolongarla hasta finales de agosto) se está celebrando en la Catedral palentina la exposición "La Catedral, Palabra construida". Junto a la presentación en sociedad de las últimas obras de restauración (apertura de los vanos del claustro que tuvieron que ser cegados cuando la estructura se resintió por el terremoto de Lisboa y eliminación de añadidos en la cripta románica) se han reunido piezas de extraordinario valor artístico procedentes, en su mayor parte, de la propia Diócesis. No es nada fácil ver reunidas obras de Juan de Juni, los tres Berruguete (Pedro, Alonso e Inocencio), Gregorio Fernández, Siloé, Vigarny, Alejo de Vahía... pero en esta tierra antaño rica y poderosa y hoy convertida en escombros sin que nadie haya movido un dedo para impedirlo (ya se sabe que los únicas catástrofes que movilizan a la gente son las repentinas. La decadencia secular no vende) eso es casi el pan de cada día.
Sin embargo, quiénes quieran disfrutar de piezas poco o nada conocidas (bastantes proceden de conventos de clausura) harán bien en darse una vuelta por aquí. Es un conjunto tan extraordinario que no se sabe bien qué destacar, las pinturas procedentes de Santa María del Castillo en Frómista o las de Becerril de Campos, la Virgen con el Niño de Alonso Berruguete procedente de Paredes de Nava, el Descendimiento de Vigarny... no tienen nada que envidiar a la pequeña (y sin embargo, inmensa) Virgen románica de la Dehesa (raro ejemplar realizado en cobre y esmaltes) de Husillos o al Jesús crucificado de Gregorio Fernández. Y junto a ellas, El Greco (con un San Sebastián que cada día causa mayor admiración), Pieter Coecke (Virgen con el niño, copia -o versión- de Mabuse), Cranach (retrato anamórfico de Carlos V)... y numerosos artistas anónimos no por ello menos interesantes.
Mención aparte merece la extraordinaria colección de orfebrería (cálices, custodias, salvillas...) de talleres nacionales e internacionales (copa de Nuremberg que Carlos V donó a la Catedral palentina), así como las dos series de tapices flamencos y una pequeña muestra de los fondos de la Biblioteca y Archivo entre los que podemos destacar un ejemplar de la Biblia Políglota de Amberes.
Organizada en ocho apartados temáticos: Señor y Mesías; María, Madre de Dios y Madre nuestra; Cripta de San Antolín y trascoro; La sala capitular; la Eucaristia; Santos palentinos; Memoria escrita; y Vidrieras antiguas y modernas, cumple con su cometido de mostrar sin acumular (en Palencia es fácil caer en la tentación de exponer piezas y piezas hasta que el visitante queda saturado porque nuestra riqueza artística lo permite). Pocas obras pero casi todas ellas admirables (el borrón de la muestra es la sección de Santos palentinos, con imágenes que tendrán valor devocional pero cuyo valor artístico -con excepciones- es casi nulo) y magníficamente expuestas de forma que el visitante apresurado puede cumplir con la visita con brevedad mientras el turista concienzudo puede demorarse en encontrar mil y un detalles en cada obra.
Además, la entrada es gratis salvo para grupos guiados (30 €). El horario es amplio, de martes a domingo de 10:30 a 13:30 y de 16:00 a 20:00 (el lunes permanece cerrada). En fin, que si necesitaban una excusa para venir a esta tierra o si este verano quieren algo más que sol y playa, ya saben dónde estamos.
05/06/2005 18:07 #. Tema: Historia Hay 4 comentarios.

17/01/2005

Nueva concesión del premio Favila el Osado

Si es que estos chicos no nos dejan descansar. Recién concedido uno de nuestros galardones, encontramos motivos para otorgar uno nuevo y éste con laureles, placa de honor y un jamón con chorreras. En la revista Pensar, en primer número del segundo volumen (correspondiente a Enero/Marzo de 2005) nos encontramos (en la pág. 14) con la siguiente perla: "Kurtz enfatizó la necesidad de explicar y divulgar la perspectiva científica, cultivar su comprensión pública, desarrollar la libertad de investigar en todas las áreas de conocimiento humano, tomando como símbolo del escepticismo a Galileo, quien cuestionó y rechazó a la autoridad, sugiriéndole "leer del libro de la naturaleza.""

¿Y quién es este Kurtz? Pues Paul Kurtz, presidente fundador del CSICOP y profesor emérito de Filosofía en la Universidad Estatal de Nueva York. La verdad, que una chorrada de este calibre proviniera de otro lugar no nos extrañaría. Que venga del escepticismo y, por más señas, de alguien que, por su profesión, está cerca de lo que siempre hemos llamado "Humanidades", es lo que sorprende (aunque cada vez menos, visto lo visto, puesto que la Historia parece que está considerada como una disciplina menor, como una hermana pobre de las Ciencias sacrosantas).

Por de pronto no sé para qué demonios necesitamos los que nos consideramos escépticos símbolos, sea Galileo o el payaso Ronald MacDonald, porque precisamente si por algo nos caracterizamos (o así debería ser) es por reírnos de argumentos de autoridad y similares. El mayor experto del mundo mundial puede estar equivocado y, por el contrario, el tonto más tonto puede estar en lo cierto. En el momento en que empecemos a considerar a Fulanito de Mengánez como un símbolo, la hemos cagado.

Si, además, el símbolo tiene más agujeros que una capa de lana invitada a un festín de polillas voraces, dan ganas de gritar aquello de: Paren el mundo que yo me bajo. Porque D. Galileo, por de pronto, realizaba horóscopos (sí, como un Octavio Acebes cualquiera y con idénticos resultados). Es conocida (salvo por el Sr. Kurtz, por lo visto) la anécdota de la carta astral que hizo a Cristina de Lorena, duquesa de Toscana, en 1609 prometiéndole toda suerte de venturas. Al poco tiempo falleció su esposo. Y no crean que estos "horroróscopos" D. Galileo los hacía por amor al arte sino a cambio de una remuneración de sesenta libras vénetas el ejemplar. Ignoro si Galileo realmente creía en la Astrología o si se limitaba a aprovecharse de la credulidad ajena, pero en cualquiera de los casos como para auparle en los altares escépticos (si tal cosa existiera, claro). Pufff.

Ítem más. Es de todos sabida (supongo) la historia de la retractación de Galileo (y olvídense del Eppur si muove porque es una bonita leyenda sin constancia documental alguna). Tal vez lo sea menos que Galileo ya "se la había envainado" con anterioridad. En 1616 se reunió con el cardenal Belarmino y ambos acordaron que mientras Galileo mantuviera el heliocentrismo como una hipótesis nada tendría que temer. En efecto, el edicto de 5 de marzo de 1616 por el que se condenaba el movimiento de la Tierra y la doctrina coperniciana no mencionaba a Galileo para nada. Durante 16 años, Galileo guardó silencio. En 1623 ocupó el solio pontificio el cardenal Barberini (Urbano VIII), antiguo alumno de Galilei, que le reiteró la libertad de la que gozaba para escribir lo que quisiera mientras quedara claro que el heliocentrismo era una hipótesis como ya había acordado con el cardenal Belarmino que había fallecido en 1621.

En 1632 Galilei publica sus "Diálogos sobre los dos grandes sistemas del mundo, el ptolemaico y el coperniciano." En ella, Galileo, por fin, se decide a reírse descaradamente del sistema geocéntrico y a apoyar el heliocentrismo. Tal vez fuera peor que el ridículo defensor del geocentrismo "recordara" al propio papa Urbano VIII. Se contituyó una comisión para jugar la obra y Galileo se dedicó a darle largas al asunto pretextando estar enfermo. Así pasaron unos meses hasta que ya no le cupo otro remedio que acudir a Roma donde comenzó el juicio en febrero de 1633.

Ya en la segunda sesión, en abril de 1633, Galileo niega lo que había escrito atribuyéndolo a un error de su pluma porque él en modo alguno pensaba que el heliocentrismo fuera cierto. En mayo, ya estaba pidiendo clemencia ante sus errores. En junio escribió y firmó su retractación:

"... teniendo ante mis ojos los Santísimos Evangelios y poniendo sobre ellos mi propia mano, juro que siempre he creído, creo ahora y que, con la ayuda de Dios, creeré en el futuro todo lo que la Santa Iglesia Católica mantiene, predica y enseña.
Pero como yo, tras haber sido amonestado por este Santo Oficio a abandonar completamente la falsa opinión de que el Sol es el centro inmóvil de universo, y que la Tierra no es el centro del universo y se mueve, y a no sostener, defender o enseñar de ninguna manera, ni oralmente ni por escrito, la mencionada falsa doctrina; y tras haberme sido notificado que dicha doctrina es contraria a las Santas Escrituras, escribí y di a la imprenta un libro en el que trato de dicha doctrina ya condenada, y presento argumentos de mucha eficacia en su favor, sin llegar a ninguna conclusión: he sido hallado vehementemente culpable de herejía, es decir, de haber mantenido y creído que el Sol es el centro inmóvil del universo, y que la Tierra no está en el centro del universo y se mueve.
Sin embargo, deseando eliminar de las mentes de vuestras Eminencias y de todos los fieles cristianos esta vehemente sospecha razonablemente concebida contra mí, abjuro con corazón sincero y piedad no fingida, condeno y detesto los dichos errores y herejías, y generalmente todos y cada uno de los errores y sectas contrarios a la Santa Iglesia Católica..." (Texto citado en "A hombros de gigantes. Las grandes obras de la Física y la Astronomía" Edición comentada por Stephen Hawking. Ed. Crítica. Págs. 351-352)

¿En qué se parece el hombre que escribió y firmó eso con el hombre que cuestiona y rechaza a la autoridad? En nada obviamente.

Por todo ello, consideramos de justicia que el nombre de Paul Kurtz se una al de los anteriores premiados con nuestro galardón. Esto ordenamos. Cúmplase.
17/01/2005 23:51 #. Tema: Historia Hay 12 comentarios.

08/01/2005

Concesión del premio Favila el Osado

Redoblen las fanfarrias que ya estamos aquí de nuevo. Antes de nada y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y el Manzanares por Madrid queremos agradecer a tantas y tantas personas, instituciones y medios de comunicación sus denodados esfuerzos por conseguir que nunca nos falten candidatos a nuestro premio. No sé qué haríamos sin ellos (bueno, sí lo sé, dedicarnos a ocupaciones más placenteras como el dormir tranquilo). Sin embargo, es justo que sus desvelos por desvelarnos no caigan en saco roto y sean recompensados de la única forma posible, con nuestro insigne galardón.

Pot todo ello, en el día de hoy reunido con nos mismo y después de sesuda reflexión y tras la posterior evacuación de consultas al más alto nivel y a la más baja plomada, el insigne jurado entró en trance místico provocado por el consumo de substancias prohibidas (tabaco canario) y la escucha reiterada de "Simphonies pour les Soupers du Roy" de Michel Richard de Lalande (no, éste no sale en los 40 Horripilantes ni en OT por la sencilla razón de que murió en 1726). En esa situación, fallamos que:

En este año 2005 (ya saben la rima que viene a continuación) debemos comenzar con buen pie antes que con mala pata (bueno, si alguien se empeña también estamos dispuesto a aceptar una pata de cerdo ibérico convenientemente curada) y, por ello, nada mejor que picar alto y conceder nuestra preciada recompensa a (momento de silencio roto por el redoble de timbales BRRROOOOOOMMMM) a Doña Carmen Calvo, ministra de Cultura, con la que, afortunadamente, no me une ningún parentesco (esto lo aclaro por si pensaban en algún favoritismo de tintes nepotistas).

¿Qué ha hecho la Sra. Calvo? Dos logros históricos, el primero de ellos ser capaz de soliviantar a los castellanos, algo que nadie lograba desde Carlos I de España y V de Alemania (la tecnología alemana aventaja a la española hasta en la producción de Carlos) con motivo de la anunciada retirada de documentos del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca con lo que ha conseguido abrir una caja de Pandora que ya veremos a qué disparates conduce en este país en el que nadie quiere ser menos que su vecino. Orihuela ya está reclamando un documento robado que ahora se encuentra en Cataluña, Palos reclama sus documentos del Archivo de Indias... y yo, por no ser menos, reclamo los discos de Les Luthiers que le presté a un amigo hace 10 años y de los que no he vuelto a saber nada.

Sin embargo, y por encima de esta polémica en la que la Historia no pinta casi nada salvo salir, una vez más, corrida a h...s, lo que me ha dejado realmente estupefacto es su apostilla. Practicando la política del palo y la zanahoria, la Señá ministra se apresura a realizar una concesión con el fin de calmar a los castellanos porque el cabreo no es sólo de los salmantinos. ¿Qué ha anunciado? Pues aquí les pego el enlace a la noticia porque si no no pasaría a creerlo, la creación de algo llamado Archivo de la Memoria Compartida. ¿No es genial este uso de los eufemismos? Vamos a ver, señora ministra, ¿qué recontrapuñetas significa eso? ¿No pudo idear un nombre más imbécil? La Historia tiene una mala constumbre para los políticos, que le importa tres bledos en vinagreta la corrección política. Las cosas fueron como fueron independientemente de lo que a unos o a otros les guste. La II República, la Guerra Civil de 1936-1939 y el Franquismo son lo que son, unas circunstancias históricas no una memoria compartida entre otras cosas porque muchos españoles (cada vez más por una mera cuestión del paso del tiempo) no tenemos ninguna memoria ni compartida ni sin compartir de la II República ni de la Guerra Civil y poca de la dictadura franquista. Sencillamente, nacimos mucho después de esos acontecimientos. Ahora bien, si quiere encontrar elementos que integrar en ese maravilloso Archivo de la Memoria Compartida tal vez podría incluir cosas el vídeo del partido España-Malta, el no gol de Cardeñosa en el Mundial de Argentina... de los que sí tengo memoria compartida con muchos españoles y que no creo vayan a ser reclamados en el futuro por sus compadres catalanes.

Aprovecho la ocasión para testimoniar mi pesar por el fallecimiento de su compañero en el gabinete, el salmantino Sr. Caldera, que, según reflejó en su día la prensa de esta comunidad, aseguró que los documentos del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca sólo saldrían de allí por encima de su cadáver. Un deceso que, supongo, nos informarán cuándo y en qué circunstancias se produjo. Tal vez lo pueda aclarar el propio interesado siguiendo el famoso precedente de Mark Twain. Ya saben aquello de que las noticias de mi muerte han sido muy exageradas...

En fin, que inscríbase el nombre de doña Carmen Calvo en la peana de nuestro trofeo con nuestro ferviente deseo de que pase a dedicarse a un ministerio más adecuado a sus facultades como el de Agricultura y Ganadería porque la cultura española va de p..o c..o, pero bajo su hégida el número de nabos y burros aumenta en progresión geométrica (dejo que el Tío Petros le aclare qué significa eso, porque explica las cuestiones matemáticas tan bien que hasta Vd. podrá entenderlo).
08/01/2005 01:59 #. Tema: Historia Hay 6 comentarios.

02/01/2005

Timocracia no significa gobierno de los timadores (II)

Sigue
En el Libro IV Platón prosigue con la configuración de su Estado ideal defendiendo que el peligro que acecha a su sociedad utópica es doble, el de la riqueza y el de la pobreza puesto que, según el ejemplo que propone, un alfarero enriquecido dejará de prestar la debida atención a su oficio mientras que uno pobre no podrá disponer de los medios necesarios para realizar su mejor trabajo. Ambas situaciones, pues, son ajenas a la Justicia que, recordémoslo, es la idea que subyace en todo el Diálogo. Prosigue Platón reincidiendo en la importancia de la educación como forma de garantizar la pervivencia de su Estado así como la necesidad de que los guardianes cuiden de que no se realicen innovaciones en la gimnasia y la música "Porque los modos musicales no son cambiados nunca sin remover las más importantes leyes que rigen el Estado, tal como dice Damón, y yo estoy convencido." Comienza seguidamente a hablar de los legisladores, de qué deben ocuparse y de qué no. Deben prescindir de las minucias y ocuparse de temas importantes entre los que propone la fundación de templos, la institución de sacricios a dioses, demonios y héroes, de tumbas a los difuntos y cuanto pueda contentar al más allá como principio según el ejemplo de Apolo. Las características del Estado deben ser cuatro, sabiduría, valentía, moderación y justicia. La sabiduría la entiende no referida a cuestiones particulares sino en cuanto atañe al bien común y a las relaciones de este Estado con las demás. Por ello es privativa de los guardianes. Lo mismo en cuanto a la valentía que entiende como disposición a conservar en toda circunstancia lo prescrito por la ley. La moderación la entiende con un símil musical: "ésta se extiende sobre la totalidad de la octava musical, produciendo un canto unísono de los más débiles, los más fuertes y los intermedios -en inteligencia o en fuerza o en fortuna, como te guste- de manera que podríamos decir, con todo derecho, que la moderación es esta concordia y esta armonía natural entre lo peor y lo mejor en cuanto a cuál debe gobernar, tanto en el Estado como en el individuo." La justicia nace del interior de cada hombre y se extiende a lo público: "Y la justicia era en realidad, según parece, algo de esa índole, mas no respecto del quehacer exterior de lo suyo, sino respecto del quehacer interno, que es el que verdaderamente concierne a sí mismo y a lo suyo, al no permitir a las especies que hay dentro del alma hacer lo ajeno ni interferir una en las tareas de la otra. Tal hombre ha de disponer bien lo que es suyo propio en sentido estricto, y se autogobernará, poniéndose en orden a sí mismo con amor y armonizando sus tres especies simplemente como los tres términos de la escala musical: el más bajo, el más alto y el medio." La injusticia, la intromisión de una de las partes en lo que corresponde a la otra y, en especial, el intento de gobernar a aquella parte que no la corresponde, sólo puede conducir a la corrupción de Estado tan perfectamente constituido. A continuación Platón (siempre por boca de Sócrates) anuncia que hay cinco clases de gobierno de los que el único bueno es el descrito que puede recibir dos nombres, monarquía (si entre los gobernantes hubiera uno que destacar del resto) y aristocracia (si no fuera ése el caso).
En el Libro V Platón intenta iniciar la crítica de las otras cuatro formas de gobierno ajenas a ésta que considera buena y recta, pero los contertulios le exigen que antes termine de explicar situaciones pendientes en su forma de Estado como es la situación comunitaria de mujeres y niños en los vigilantes. Platón defiende la igualdad entre hombres y mujeres. De igual forma que los guardianes deben ser instruidos en gimnasia y música lo deben ser las mujeres sin olvidar las artes de la guerra y la equitación, por supuesto, siempre que sean aptas para ello. Esta vida comunitaria debe traducirse en que las mujeres guardianas sean comunes aunque, por razones de eugenesia, los gobernantes procurarán mediante sorteos amañados que los mejores se apareen con las mejores. Nuevamente Platón defiende la mentira: "parece que los gobernantes deben hacer uso de la mentira y el engaño en buena cantidad para el beneficio de los gobernados;" Los hijos de estas uniones de los mejores deben ser conducidos aparte y educados bajo la tutela del Estado. Por su parte, los hijos que nazcan de las uniones de los peores también deben ser apartados y escondidos. Continúa Platón hablando de los vigilantes, de los honores que deben recibir los más aptos en combate como recibir el homenaje de los demás, aparearse más frecuentemente con las mejores mujeres y, en caso de que fallezcan, ser sepultados en hermosas tumbas y ser elogiados como un ejemplo. Aquellos, por el contrario, que muestren cobardía deben ser expulsados y pasar a ser agricultores. Los hijos (que no sabrán quiénes son sus padres de igual forma que éstos tampoco sabrán quiénes son sus hijos) deben acompañarlos a la guerra tanto par aprender con la observación como para infundir ánimos a sus padres de igual forma que los animales pelean con más vigor cuando deben defender a sus cachorros. A continuación asegura que para que su Estado se convierta en realidad es necesario o que gobiernen los filósofos o que los gobernantes se conviertan en filósofos. Aclara a continuación que por filósofo no debe entenderse a aquella persona que opina sino a la que conoce distinguiendo entre opinión y conocimiento científico.
En el Libro VI Platón explica que características naturales tiene el filósofo, amor a la verdad, valentía, facilidad de aprender, buena memoria... Pero si esas características naturales no son encauzadas por una buena educación sobreviene el desastre, el filósofo se convierte en sofista que busca tener éxito en la vida y sólo consigue crear un mal nombre para la filosofía. Para Platón, la educación debe ser progresiva y adecuada a la edad de forma que sólo en la madurez se enfrente al conocimiento supremo, la Idea del Bien. "Entonces, lo que aporta la verdad a las cosas cognoscibles y otorga al que conoce el poder de conocer, puedes decir que es la Idea del Bien. Y por ser causa de la ciencia y la verdad, concíbela como cognoscible; y aun siendo bellos tanto el conocimiento como la verdad, si estimamos correctamente el asunto, tendremos a la Idea de Bien por algo distinto y más bello que ellas. Y así como dijimos que era correcto tomar a la luz y a la vista por afines al sol pero que sería erróneo creer que son el sol, análogamente, ahora es correcto pensar que ambas cosas, la verdad y la ciencia, son afines al Bien, pero sería equivocado creer que una u otra fueran el Bien, ya que la condición del Bien es mucho más digna de estima."
En el Libro VII Platón reincide en el tema de las Ideas por medio de un hermoso mito, el de la Caverna. Supongamos que existen hombres que están encadenados en una morada subterránea y que sólo conocen del mundo exterior las sombras que pasan por un tabique similar al biombo de un titiritero. Supongamos que uno de ellos es liberado y conducido a la luz del mundo real. En un primer momento ¿no le doldrían los ojos? ¿No consideraría más reales las sombras a las que estaba acostumbrado que los objetos reales que ahora puede contemplar por vez primera? Pero una vez que se hubiera acostumbrado a la contemplación directa de la realidad ¿no compadecería a sus compañeros en la caverna? "Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegramente esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada-prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y la contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público." Conociendo el fin al que tiende la educación, Platón define sus etapas. Aparte de la música y la gimnasia que educan el cuerpo para el combate pero no el alma, Platón defiende que debe comenzar por el cálculo, seguir por la geometría, la astronomía y la armonía para concluir con la dialéctica.
-Continuará-
02/01/2005 19:36 #. Tema: Historia Hay 1 comentario.

21/12/2004

Timocracia no significa gobierno de los timadores

Pretender condensar en pocas palabras la filosofía platónica está condenado al fracaso. Un autor del que Whitehead aseguró que la filosofía occidental eran meras notas a pie de página de la obra del gran filósofo ateniense no merece recesiones ni lecturas parciales. Por eso, antes de nada, debo recomendarles que lean los textos originales (en la editorial Gredos pueden encontrar todos los Diálogos en magníficas traducciones).

Sin embargo, tampoco podemos prescindir en estos tiempos de desprecio de las disciplinas humanísticas de apuntar aquellos temas que más se relacionan con nuestro objeto de estudio. Por otra parte, la obra de Platón es tan compleja y amplia que, con frecuencia, a Platón se le ha citado como autoridad para pretender justificar casi cualquier cosa cortando y pegando por dónde le conviniera al comentarista de turno (cuando, en otra entrega, veamos el mito de la Atlántida tendremos un buen ejemplo de ello por cuanto los atlantófilos suelen ignorar todo o casi todo de la obra platónica). El procedimiento de citar parcialmente prescindiendo del sentido que adquiere ese fragmento en una obra de mayor amplitud es, obviamente, una invitación al error (y al horror).

No obstante, esto es tan válido para los atlantófilos como para el que subscribe. Deben tenerlo muy en cuenta y recordar en todo momento que la obra filosófica del ateniense es mucho más amplia, compleja e importante de lo que vamos a ver. es más, podrán encontrar con facilidad interpretaciones que no coincidirán con lo que voy a escribir. Dado que no pretendo estar en posesión de la Verdad, harán muy bien en leer más interpretaciones, más estudios sobre el platonismo y quedarse con aquello que les parezca estar mejor fundado. Una vez hechas estas necesarias salvedades y con un nuevo llamamiento a que lean esta página con espíritu crítico, podemos comenzar.

Platón, es bien sabido, fue discípulo de Sócrates. Sócrates, es también conocido, fue condenado a muerte por la democracia ateniense. Tal vez sea más ignorado que este episodio es uno de los misterios de la antigüedad. En realidad de Sócrates desconocemos muchas cosas comenzando por el "pequeño" problema de que no dejó obra escrita. Por ello debemos acercarnos al pensamiento socrático a través de obras de terceros que fueron, principalmente discípulos suyos directos (Platón) o indirectos (Aristóteles que lo fue de Platón). Desde hace tiempo, los historiadores de la filosofía han intentado deslindar en los Diálogos platónicos qué procede de Sócrates y qué le atribuye Platón. En virtud de esa mayor o menor fidelidad a la enseñanza socrática se han definido tres periodos en la obra platónica:

A) Diálogos socráticos. Posiblemente el Sócrates que aparece en ellos sea el real, el filósofo que pregunta a los sabios "¿Qué es...?" para descubrir sus errores y sus incongruencias. Con ello corroía las ideas imperantes en su tiempo y, posiblemente, fue eso lo que condujo a su ejecución. Pertenecen a esta etapa los diálogos Laques, Cármides, Eutifrón, Lisis, Hipias menor, Ion, Hipias mayor, Apología, Critón y Protágoras. Gorgias está a caballo entre esta etapa y la siguiente.

B) Diálogos doctrinales. Posiblemente aquí Sócrates ya no es él en realidad sino el propio Platón. Ya no se limita a preguntar sino que expone su propia doctrina, un pensamiento influido por los mitos órfico-pitagóricos que posiblemente Platón conociera en su primer viaje a Sicilia. A esta etapa pertenecen alguno de sus diálogos más conocidos: Menón, Crátilo, Eutidemo, Menéxeno, Banquete, Fedón, República y Fedro.

C) Diálogos críticos. La doctrina platónica no está exenta de contradicciones y problemas. Su crítica es pues fundamental para aclarar conceptos. Pertenecen a esta etapa: Parménides, Teeteto, Sofista, Político, Filebo, Timeo, Critias y Leyes. (Para mayor abundamiento sobre estas cuestiones, véase "Historia de la Filosofía" Por Felipe Martínez Marzoa. Editorial Istmo. Madrid, 1973)

Centrémonos primero en la obra fundamental de la segunda etapa y, en opinión de muchos, en el texto filosófico más importante que la humanidad haya producido jamás, en "República". ¿Qué es "República"? Decir que es un texto sobre política, sobre las formas de gobierno y sobre cómo debe organizarse idealmente la sociedad es como decir que "El Quijote" es una novela sobre la locura. No es falso, pero es una pequeña parte de la verdad. Por desgracia, lo más conocido de este extenso diálogo es la organización ideal platónica de la sociedad, gobernantes = filósofos, defensores = guerreros, y mantenedores de ambas categorías = artesanos, así como su ataque a la sociedad democrática que, recordemos, para Platón era la responsable de la ejecución de su amado maestro Sócrates. En una y otra se han apoyado alguna de las mayores barbaridades políticas que jamás haya visto la humanidad.

Sin embargo, Platón no propone esto porque sí, porque haya venido un ángel con su espada flamígera a visitarle y le haya dicho que eso tiene que ser así porque le sale de las gónadas procreativas (vulgo cojones). Puede sorprender que un texto sobre política comience con unas reflexiones sobre la vejez y la muerte y termine con una narración sobre el juicio a las almas y la vida de ultratumba. En realidad, "República" habla sobre la justicia y las conclusiones político-sociales a las que llega es basándose en esa idea. Comienza Platón por argumentar la superioridad de la justicia sobre la injusticia (Libro -capítulo- I). En el Libro II para responder a uno de sus contetulios que ha afirmado que la vida del injusto es más fácil que la del justo, Platón, en boca de Sócrates, desciende de la idea general al caso particular de la configuración del Estado. Para Platón el Estado nace de la necesidad de los individuos de procurarse aquello de lo que no pueden autoabastecerse. En primer lugar la comida, en segundo la vivienda, en tercero la vestimenta... para ello es necesario un labrador, un constructor, un tejedor, un zapatero... pero cada hombre está más dotado para una de estas actividades que los demás y será más efectivo si se dedica sólo a esa actividad para la que está bien dispuesto que si intenta ejercer varias de esas labores. Por ello, el labrador será más útil si no tiene que intentar fabricarse él sus herramientas. Por ello se necesitan herreros, boyeros... pero ningún Estado es autosuficiente y, por ello, también debe haber quién importe de otros Estados lo que falte en el propio. Para mantener ese comercio es necesario que el Estado produzca excedentes que pueda intercambiar. Conforme crezca el Estado además de las necesidades básicas se introducirá el lujo y con él la necesidad de poseer más lo que hará necesaria la existencia de guardianes. A partir de ese momento Platón comenzará a tratar de la pedagogía comenzando por renegar de los antiguos mitos que presentan a los dioses cometiendo injusticias sin fin. "Por consiguiente -proseguí- dado que Dios es bueno, no podría ser causa de todo, como dice la mayoría de la gente; sería sólo causante de unas pocas cosas que acontecen a los hombres, pero inocente de la mayor parte de ellas. En efecto, las cosas buenas que nos suceden son muchas menos que las malas, y si de las buenas no debe buscarse otra causa que el dios, de las malas debe buscarse otra causa." De igual forma, prohibiría que se presentase a los dioses como cambiantes puesto que si un dios es, por definición, el supremo bien cualquier cambio que experimentase sería para empeorar y ¿quién, voluntariamente, cambiaría para peor?

En el Libro III prosigue con la pedagogía de los vigilantes. Si éstos temen a la muerte ¿podrían cumplir con su misión? Por ello propone desterrar los mitos sobre el Hades así como cualquier mal ejemplo para esos guardianes como la embriaguez y la lujuria. Para conseguirlo plantea Platón el control del Estado sobre la producción poética y artística incluyendo la labor de los artesanos. Después del cuidado de la mente, Platón se ocupa del cuidado del cuerpo, de qué ejercicios serán más beneficiosos para esos guardianes y de su alimentación. De allí pasa a la medicina y a la judicatura y es tajante: "En cuanto a los otros, se dejará morir a aquellos que estén mal constituidos físicamente; y a los que tengan un alma perversa por naturaleza e incurable se los condenará a muerte." De entre estos vigilantes debe elegirse a aquéllos que, sometidos a prueba, demuestren mayor interés en el beneficio del Estado para gobernarlo. Incluso en su formación debe incluirse el mentirles: "Ahora bien, ¿cómo podríamos inventar, entre esas mentiras que se hacen necesarias, a las que nos hemos referido antes, una mentira noble, con la que mejor persuadiríamos a los gobernantes mismos, y si no, a los demás ciudadanos?" Platón propone que se los engañe con un mito, el de que todos son hijos de la misma tierra pero que los gobernantes han sido modelados por un dios que puso en la mezcla una mayor parte de oro, los guardianes con mayor parte de plata y los comerciantes y agricultores de hierro y bronce. Deben vigilar las tendencias de sus hijos y ponerlos con aquéllos que les sean afines, de forma que las tres "castas" platónicas no son cerradas, no son fruto de un derecho de nacimiento si no que están conformadas por la aptitud. A continuación Platón expone que los vigilantes deben vivir juntos y ser provistos de todo lo que necesitan para vivir por agricultores y comerciantes pero sin concesiones a lo superfluo. De igual forma les estará vedada la propiedad privada para que no puedan corromperse.

-Continuará-
21/12/2004 02:21 #. Tema: Historia Hay 1 comentario.

16/12/2004

La Edad de ¿Oro?

Habíamos dejado a nuestros antepasados propugnando la intervención de unos seres sobrehumanos (vulgo dioses) como creadores del Universo y de estos simios bípedos que cada vez parecemos más empecinados en rememorar a nuestros ancestros irracionales (no sé porqué extraña razón el Parlamento español cada vez me recuerda más a un documental de la NG sobre comportamientos grupales en una manada de babuinos).

Como nuestros antecesores "en este valle de lágrimas" no tenían televisión pudieron dedicarse a pensar en las implicaciones que se derivaban de esta creación divina. Pronto surgiría un dilema que, hasta la fecha, las religiones no han conseguido explicar satisfactoriamente (en mi opinión, claro, supongo que para sus fieles sí lo han hecho) y que está implícita en ese entrecomillado anterior y que es parte de una conocida oración católica. Si el Universo con todo lo que contiene ha sido creado por un ser perfecto (o casi) ¿por qué es una chapuza de consideración? ¿Por qué este mundo semeja más a un "valle de lágrimas" que a la construcción de un ser (o unos seres) de poderes y saberes inimaginables?

Las respuestas han sido múltiples, desde una creación dual en la que no sólo interviene un dios bueno sino también uno malo a la creación perfecta que se "jod..." por culpa de los seres humanos. Sin embargo, me gustaría centrarme en otra respuesta por sus implicaciones en el pensamiento esotérico (no, no son términos contradictorios), la de que es imposible hasta para un dios que un universo material sea perfecto. Supongamos que la materia no está condenada a la aparente destrucción en un plazo más o menos largo de tiempo por un defecto de la divinidad, por la intervención de una divinidad malvada... sino por un defecto inherente a la propia materia. ¿A qué conclusiones nos llevaría esa hipótesis?

Evidentemente, a que cuanto más retrocedamos en el tiempo, cuanto más nos acerquemos a ese supuesto momento de la creación, el mundo sería tanto más perfecto. Las sucesivas generaciones irán acumulando errores sobre errores, corrompiéndose sin remedio. Incluso en alguna de las religiones que adoptaron otra respuesta como las judeo-cristianas (recuérdese el mito del Edén en el que no existía el dolor ni la muerte hasta que la "costilla" metió la "pata") hay huellas de este otro intento de explicación. Leamos la Biblia (ejercicio de lo más recomendable) y allí nos encontraremos con las edades imposibles de los primeros seres humanos. Adán "cascó" a los 930 años, Set a los 912, Enós a los 905, Quenán a los 910, Mahalalel a los 895, Yéred a los 962, Henoc a los 365 fue "abducido" por Dios, Matusalén tiene el récord, 967 años, Lámec a los 777 y Noé a los 500 años engendró a Sem, Cam y Jafet (coñe con el ancianito) y vivió hasta los 950 años. Pero los hijos de Dios tomaron por esposas a las hijas de los hombres y Yahvé dijo: "No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre porque no es más que carne; que sus días sean ciento veinte años." (Gen. 6, 1-3). No obstante el drástico descenso de la esperanza de vida, los nefilim (los resultados de la unión entre hijos de Dios e hijas de los hombres) "fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos." (Gen. 6, 4).

En otras culturas que nada tienen que ver con la judeo-cristiana aparecen igualmente seres de longevidad imposible como en China con P´an Ku que vivó la friolera de 18.000 años.

Por descontado, este periodo cercano a la creación supone una auténtica Edad de Oro. El mundo recién creado era mucho más perfecto, la vida humana mucho más prolongada y feliz porque no había existido tiempo para desviarse del plan divino. Pero esa pérdida ¿era irreparable? Si la vida había sido mucho más sencilla cuando la humanidad vivía más cercana a la divinidad ¿no bastaría con acercarse de nuevo a aquellos ideales para recuperar lo perdido? No obstante para poder recobrar la perdida Edad de Oro es necesario conocer qué pretendía esa divinidad. En las religiones ese conocimiento deriva de la propia revelación divina pero no fue ésa la única respuesta (o las únicas respuestas porque cada religión pretende ser, lógicamente, la respuesta a una revelación en particular) porque también y de forma mucho más interesante para nuestro propósito esas cuestiones fueron respondidas desde la filosofía.

En efecto, ninguna religión llegaría a una reflexión tan profunda sobre este problema como un filósofo ateniense, una de las mentes más brillantes que jamás haya conocido el mundo y, a la vez, el padre (o el abuelo) de muchas de las creencias esotérica. Su importancia merece que le dediquemos las próximas entradas. Su nombre, o más propiamente su apodo, como ya habrán adivinado, es Platón.
16/12/2004 01:58 #. Tema: Historia Hay 4 comentarios.

01/11/2004

¿Idiotas, irracionales, aprovechados...?

Una de las cuestiones que siempre me han sorprendido del escepticismo organizado (que paradójicamente, como en el viejo chiste de que iban a conceder el Nobel de Física a Franco por haber conseguido inmovilizar el Movimiento, si por algo se caracteriza es por su desorganización) es la facilidad de alguno de sus componentes para explicar el porqué cree la gente de forma simple. Sencillamente, para tan "elevados" pensadores, siempre detrás de la credulidad hay un consuelo para el creyente, una irracionalidad, una idiotez generalizada o un provecho económico. Todo ello muy sencillito y bien aderezado de insultos al contrario y, por tanto, más digno de un "Crónicas marcianas" (del televisivo, no de la novela homónima) que de un supuesto movimiento filosófico.

La realidad, por supuesto, es infinitamente más compleja que esa sucesión de clichés. Comencemos por la más generalizada y, por lo que sabemos, más antigua creencia, la religión. Ignoramos cuándo, cómo y porqué nació. Cuando las sociedades pasan de un estadio cultural prehistórico (es decir, sin escritura) a uno histórico las religiones ya están allí. Los intentos de reconstruir las religiones prehistóricas son imposibles. Sólo algunos ritos de enterramiento, algunas figuras como las llamadas Venus esteatopigias parecen abonar la creencia en una vida de ultratumba y en cultos a la fertilidad humana, pero las dudas sobre algo más complejo que estas ideas simples (e incluso éstas no son aceptadas por todos los autores en especial las relativas al segundo de los temas) no tienen ni previsiblemente tendrán nunca respuesta.

Así pues, debemos irnos a la primera sociedad cuya escritura somos capaces de leer, la sumeria. Siempre se ha dicho que toda religión incluye una cosmogonía (es decir, una creación del Universo que puede incluir o no una teogonía -creación de los propios dioses-) y una soteriología (es decir, unas normas, ritos, conjuros... que permiten la salvación al Más Allá). Sin embargo, la religión sumeria carece de la segunda. El destino de todo hombre independientemente de sus actos es el mismo. Nada de Cielo e Infierno y sí un lugar subterráneo (kur-nu-gi-a) frío, oscuro, y polvoriento por el que vagaban las sombras de los que habían fallecido y cruzado el río Ilurugu. ¿Qué sensación de consuelo puede extraerse de ello? Tal vez los sumerios fueron unos hombre especiales (y un pelo masoquistas) pero yo, al menos, debo confesar que ése se me antoja un destino muy poco (nada, más bien) deseable.

Y sin embargo los sumerios creían por lo que la respuesta sigue en pie, ¿por qué? Evidentemente no eran estúpidos (hombre, alguno habría como en todas partes, pero basta con ver los logros culturales y artísticos que alcanzaron para desestimar una idiocía generalizada) y aunque sí sea posible encontrar una justificación económica en los sacerdotes, ésta no existe en el pueblo llano. ¿Eran, pues, irracionales?

Para saberlo, centrémonos en el aspecto general de las religiones que sí aparece en la religión sumeria, la Cosmogonía o mejor dicho, las Cosmogonías porque hay varias donde poder elegir. El hecho de que existan varias ya nos da una primera pista. Son intentos pero ¿de qué? Pues de explicar el mundo, por qué las cosas son como son y no de otra manera. Por qué existe un mundo con su tierra, sus aguas, sus aires y su bóveda celeste con luces en ella.

Ese intento de explicación puede movernos a risa, pero no debemos de olvidar que los conocimientos que tenemos hoy no los poseían los sumerios. Sencillamente, intenten explicar el Universo desde la ignorancia de conceptos fundamentales como el Big Bang, la evolución... y sin ni siquiera saber la naturaleza de esas luces que se podían ver en el cielo. ¿Irracionales? No lo fueron. Ni siquiera el gran Aristóteles, una de las mente más lúcidas de la historia de la humanidad, fue capaz de hacerlo mejor.

Veamos. Tenemos un mundo en el que las cosas materiales parecen estar condenadas a la desaparición (recuerden que aquello de que la materia ni se crea ni se destruye... todavía no había sido formulado). Puesto que la muerte es el fin de todas las cosas, deben haber tenido un principio, ese principio a su vez tendrá otro principio... y esa secuencia conduce o al aparante absurdo de algo material que existe desde siempre (respuesta que también se dio desde, por ejemplo, el Taoísmo) o bien a una creación de la materia por algo inmaterial y, por tanto, ajeno a esa secuencia de nacimiento y muerte. Llámese motor inmóvil o dioses el argumento es el mismo y no es irracional (eso sí, parte de una premisa falsa).

Tenemos pues unos seres inmateriales que crean la materia. La pregunta lógica es ¿por qué lo hicieron? Y aquí caemos en el principio antropocéntrico. Puesto que los que tenemos conocimiento de la existencia de esos seres inmateriales somos los hombres, el fin de la creación es el ser humano y todo lo demás existe en tanto y cuanto es necesario para la vida humana. En última instancia, los dioses crean al hombre para que les sirvamos y el resto del Universo para que nos sirva a nosotros. (El para qué demonios necesitaban los dioses ser servidos por seres humanos es algo que sólo se puede explicar desde la antropoización de los dioses lo que sí condujo a una paradoja sin sentido, los dioses debían ser fundamentalmente distintos a los seres humanos puesto que eran capaces de crear, eran inmortales... y, sin embargo, debían tener los mismos deseos que los hombres).

Esta idea de creación de lo material (creación coronada por la de los seres humanos) por seres inmateriales además de ser un intento de explicación del mundo fue también la causa de una creencia que tendrá consecuencias muy duraderas. Puesto que la materia es imperfecta, cuanto más cerca nos situáramos de esa supuesta creación divina, el mundo sería tanto menos imperfecto o, lo que es lo mismo, más perfecto. Si esto ya se formuló en la religión sumeria en la que los grandes dioses crean divinidades menores que, aunque sean supuestamente inmortales, sí hay ocasiones en las que pueden morir (vamos, que esta segunda generación divina era inmortal pero menos) terminaría por constituir un mito que está detrás no sólo de muchas creencias ocultistas sino también de otras creencias que, en principio, consideramos ajenas a éstas como las afirmaciones ecólatras. Ese mito, por supuesto, es el de la Edad de Oro.

BIBLIOGRAFÍA: Sobre la religión sumeria véase el capítulo correspondiente en "La Civilización Sumeria" de Francisco Lara Peinado. Biblioteca de Historia. Ed. Historia 16. Madrid, 1999.
01/11/2004 21:08 #. Tema: Historia Hay 56 comentarios.

21/10/2004

¿Por qué?

¿Por qué ese título? ¿Por qué un nuevo blog en sustitución del antiguo? Lo primero es, posiblemente, lo más difícil de explicar y salvo que conozcan Vds. mi tierra, posiblemente no entiendan ni jota (ni aurresku ni sardana por si acaso topo con el nacionalista de turno). Verán, los páramos son lugares extraños, recorridos por vientos fortísimos y con contrastes de temperatura extremos entre invierno y verano. No son, posiblemente, un paisaje idílico pero me gustan. Son unos de los pocos lugares en los que puedo andar sin encontrar a nadie. Por ello, para mí son un símbolo de la soledad que no es algo necesariamente negativo. Por el contrario, parece que para ser independiente más vale estar solo que mal acompañado. Por ahí va la justificación del título, por mi voluntad de aislamiento, de recorrer el camino que crea debo andar sin nadie al lado.

La segunda pregunta es más fácil de contestar. Un nuevo blog porque la perspectiva va a ser completamente diferente. Si en las ediciones anteriores de Clío primé la respuesta a la Pseudohistoria, en esta nueva andadura eso va a ser algo secundario. ¿Quiere eso decir que bla, bla, bla...? Pues no, sencillamente hay un aspecto que me interesa más que su refutación y es su estudio. ¿De dónde arrancan las creencias? ¿Quiénes propusieron algo y por qué lo hicieron? ¿Cómo se ha modificado una creencia a lo largo del tiempo?... Obviamente, al ser un enfoque completamente distinto, lo mejor era no aumentar el caos en el lector (no cuento con tener más de uno) y comenzar en otro sitio.

Por descontado, este cambio supone que los artículos serán muy diferentes, más largos (¿es eso posible?) y menos frecuentes (avisados quedan de ambas cosas). Si no he conseguido disuadirle de que puede dedicar su tiempo a mejores cosas que dejarse caer por aquí de vez en cuando, terminará pesándole.
21/10/2004 00:15 #. Tema: Historia Hay 9 comentarios.


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