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Escritos desde el páramo

Crítica a la pseudohistoria

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (VII)

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A ver qué nos dice D. Lorenzo para explicar la supuesta presencia del tesoro del Temple en Canadá (bueno, en realidad lo pone en boca del magistral Geofredo así que prepárense que vienen curvas):
"Pues bien, has de saber que los estudios de otro buscador , Michel Lamy , concluyeron que a Escocia arribó una trouppe encabezada por el Maestre de Auverge, Monsieur d´Aumont, acompañado de siete freires. Llegaron destrozados, después de un penoso periplo en el que hubieron de esquivar a los sanguinarios secuaces del rey francés, y las miradas de aquellos dispuestos a delatarlos. Una vez allí mostraron sus credenciales al comendador Georges de Harris, a fin de mantener viva la memoria de la Orden ocultando sus rituales bajo la simbología masónica, y los miembros del Temple pasaron a ser masones libres, evitando que el recuerdo de tan dantesco genocidio cayera en el olvido. Y así, el 23 de junio de 1313, víspera de San Juan, alumbrados por antorchas y al socaire de un viento que traía esperanza y buena ventura, d´Aumont fue embestido Gran Maestre de la Orden, y los caballeros templarios continuaron con sus objetivos en la clandestinidad, bajo del manto de los francmasones escoceses..." (Págs. 242-243)
Ya saben, los Templarios eran como los "mihuras", embestían... En fin, olvidémonos de los errores léxicos de D. Lorenzo y vamos con los errores que comete al hablar de Michel Lamy. Por de pronto éste califica la narración precedente de leyenda:
"La tesis de un origen templario de la masonería era cara al baronet escocés Andrew-Mitchell Ramsay que, en el siglo XVIII, buscaba raíces prestigiosas para la francmasonería. En aquella misma época, en el convento llamado de Clermont, se instituyeron grados de "masones-templarios". El barón de Hund, que participó en ello, parece estar en el origen de la historia del caballero de Aumont. Esta leyenda hizo fortuna, particularmente en Alemania, donde las sociedades secretas pululaban literalmente." [1] (Pág. 284)
Ejem, ejem... tanto si Michel Lamy tiene razón en la atribución al barón de Hund de esta leyenda o no, lo que está claro es que su creador no tenía ni idea del Temple ni de su historia. Auverge (o Auvernia, en castellano) no estaba dirigida por un Maestre sino por un Preceptor. Supongo que tampoco les causará ninguna sorpresa el enterarse de que el nombre de éste no era d´Aumont sino Imbert Blanke. No obstante, hoy estoy la mar de generoso así que aceptaré que la tradición puede haber equivocado el cargo que ocupaba y el nombre real y que cuando habla del Maestre d´Aumont en realidad se trata del Preceptor Blanke aunque ambas cosas se parezcan como el huevo y la castaña.
Sin embargo, ni aun así la cuestión se sostiene. Imbert Blanke se libró de la redada del 13 de octubre de 1307 en Francia... pero fue arrestado en Inglaterra. En 1309 es uno de los cuarenta y tres miembros del Temple que fueron interrogados en la iglesia de la Santísima Trinidad de Londres. El 28 de octubre declara que profesó en la Orden hacía treinta y siete años y que había sido recibido en Tiro por el entonces Gran Maestre Guillermo de Beaujeu. Por lo demás, negó todo lo habido y por haber. Cuando le preguntaron por las confesiones del Gran Maestre Jacques de Molay, aseguró que si de Molay hubiera dicho eso realmente habría mentido. En 1310 comparece en distintas ocasiones ante el Concilio reunido en San Pablo en Londes y continuó asegurando que nada tenía que confesar por lo que se ordenó su encarcelamiento con el añadido de tener que llevar grilletes.
Si por esta parte, la historicidad de la narración es insostenible, por el lado escocés no mejora precisamente. Cuando los Templarios escoceses tuvieron que comparecer el 17 de noviembre de 1309 para prestar declaración en la abadía de la Santa Cruz de Edimburgo se presentaron dos (al por mayor), William de Middleton y Walter de Clifton. Ambos coincidieron en negar todas las acusaciones excepto la relativa a que el Gran Maestre podía perdonar los pecados.
Sobre dónde se habían metido los restantes Templarios, Walter de Clifton declaró que al tener noticia de lo que estaba sucediendo en Francia, muchos hermanos abandonaron el hábito y huyeron. Entre los fugados cita a Thomas Tocci y a John Fusestete. William de Middleton, por su parte, aseguró que tres Templarios que habían estado presentes en su recepción al saber que se estaba procediendo a detener a los miembros de la Orden, colgaron sus hábitos y huyeron a Ultramar.
Esta afirmación ha hecho correr ríos de tinta, que si huyeron a América, al Congo Belga... La realidad es mucho más sencilla. El 15 de diciembre, el rey ordenó que se procediera a detener a los numerosos caballeros templarios que erraban por el país vestidos como seglares.
Entre ellos se encontraban los Templarios escoceses como se demuestra por el hecho de que el 25 de junio de 1310 encontramos a Thomas Tocci de Thoroldeby, uno de los citados como fugitivos en Edimburgo, y no en ningún lugar recóndito sino en Londres. Ante el Concilio que juzgaba a los Templarios declaró que fue interrogado en Lincoln y que, temiendo nuevas preguntas, escapó gracias a un soborno, acto que le valió la excomunión. Pasó a Francia y allí supo de las confesiones que habían realizado los dirigentes del Temple por lo que decidió regresar a Inglaterra donde volvió a ser detenido. Aunque en una primera declaración negó las acusaciones que le realizaron, terminó por admitir que le obligaron a renegar de Jesucristo, a escupir a un crucifijo... Ante esta confesión, fue reconciliado el 27 de junio de 1310.
En resumen, la maravillosa historia del caballero d´Aumont y los Templarios escoceses se reduce a que el no Maestre de Auvernia no llamado d´Aumont no pudo reunirse con nadie por tener ciertos "problemillas" con la justicia. Tampoco es que importe mucho porque como los Templarios escoceses habían hecho "mutis por el foro" con cierto apresuramiento, tampoco estaban localizables para acudir a citas a la luz de las antorchas (¡qué romántico!)
Por increíble que parezca, la tan traída conexión entre el Temple y la Masonería se basa en pruebas tan risibles como ésta. Aunque, a base de leerlo en obras de este mismo jaez, exista quién haya acabado por creérselo e incluso lo sostenga con un aplomo digno de mejores causas, este "rollo macabeo" no pasa de ser un mito etiológico creado por la Masonería del S XVIII. Fue Andrew Michael Ramsay el que en 1737 se inventó una supuesta historia de la Masonería en la que jugaba un papel capital el periodo de las Cruzadas porque supuso que los cristianos habían pretendido restaurar el Templo de Jerusalén y que, para ello, habían creado una serie de señales secretas que les permitiera reconocerse entre ellos al estar en un ambiente hostil. Esta concepción del Masón-Cruzado fue muy bien recibida en Francia donde ya pululaban una serie de sociedades supuestamente descendientes de los caballeros medievales, pero fue en la Alemania de finales del S XVIII donde se gestó la idea de un vínculo entre Templarios y Masones ya que, según esta idea, los Templarios durante su estancia en Jerusalén habrían accedido a un saber esotérico que fue transmitido por Jacques de Molay a su sucesor antes de su ejecución. Sus descendientes actuales (actuales en esa época) son los Masones.
Como no hay ni una sola prueba documental de tal conexión y la tradición ya hemos visto lo que vale, los "misteriólogos" recurren a algo tan agradecido como es la simbología, un terreno en el que cada uno encuentra lo que previamente ha decidido hallar.
El Santo Grial de los "misteriólogos templario-masónicos" se encuentra en la Capilla de Rosslyn, unos kilómetros al Sur de Edimburgo:
"Así, cerca de Edimburgo se encuentra la capilla de Rosslyn, para muchos un recuerdo de lo que pudo ser la última "catedral templaria". Es un lugar de culto de gran importancia para los francmasones escoceses. No es un templo cualquiera; ni tan siquiera una obra arquitectónica consagrada a la fe. Es algo más que eso..." (Pág. 243)
Hombre, en todo caso sería la "primera catedral templaria" dado que, como ya dijimos, los templarios no edificaron ni una sola catedral, edificios que no necesitaban para nada puesto que no tenían obispos. Claro que eso de la "primera (o la última) catedral templaria" recuerda aquello de "Santillana del Mar, la localidad de las tres mentiras porque ni es santa, ni es llana ni tiene mar". Obviamente, la capilla de Rosslyn no es la primera (ni la última), no es una catedral y no es templaria.
Tanto hablar de Rosslyn como un edificio enigmático puede hacer pensar que es algo único, pero eso es completamente falso. La Capilla-Colegiata de San Mateo (que es el nombre que hubiera debido llevar) no es más que una de las treinta y siete Colegiatas que se construyeron en Escocia entre 1406 y 1513. Otros de los edificios construidos en este periodo son las Colegiatas de Crichton, Dunglass, Seton... aunque, por desgracia, otras Colegiatas más antiguas como la de Dunbar (que se empezó a construir en 1342) hoy han desaparecido. Como pueden comprobar por las fotografías antes enlazadas, todas ellas tienen elementos comunes, la planta es cruciforme y tienen un cimborrio en forma de torre, el mismo plan constructivo de la Capilla de Rosslyn con la diferencia de que ésta quedó casi completamente inconclusa (lo que hoy puede verse no es más que el coro de la construcción prevista).
Ya hemos dicho que no es una catedral sino una Colegiata y tampoco tiene nada de templaria. En 1700 el padre Richard Augustine Hay escribió la historia de la familia Saint-Clair (o Sinclair). Dado que consultó documentos y cartas hoy desaparecidos, su obra es insustituible. Entre otras cosas, habló de la construcción de la Colegiata:
"El Príncipe William, sufriendo por causa de su edad, consideró los años pasados y cómo iba a emplear los días que le quedaran. Por eso, al fin de su vida, aparece reconociendo a Dios por los beneficios que había recibido de Él. Le vino la idea de construir una casa al servicio de Dios, obra de lo más curiosa; y para que pudiera realizarla con la mayor gloria y esplendor hizo venir artistas de todas las regiones y de todos los reinos extranjeros, e hizo traer gran cantidad de albañiles, carpinteros, herreros, peones y canteros..." [2] (Pág. 3)
Vaya por Dios. Los supuestos Templarios resultan ser artistas traídos del extranjero y el lugar que, supuestamente, es mucho más que un templo se queda en que es una Colegiata construida como acción de gracias por los favores recibidos. Heterodoxo que era el tal William Saint-Clair...
A continuación se pone a citar un texto titulado "Templarios y masones, la conexión escocesa" de Fernando Arroyo:
"Todas las pruebas señalan a un templario que extrajo los manuscritos secretos que enterraron los judíos meses antes de que los romanos, en el año 70 d. C., destruyeran el templo y los eliminaran. Si nos basamos en esto, en la capilla de Rosslyn, construida por el conde William St. Clair en 1440, se hallarían las claves del origen templario de la masonería escocesa, pues no solo posee elementos simbólicos entre su abigarrada ornamentación -donde el desorden es solo aparente-, que aluden claramente a la masonería, sino también a las familias "Rex Deus", al linaje sacro, a la historia de oculta de los caballeros templarios, y a la Jerusalén del siglo I." (Pág. 244)
¿Y no habrá referencias a los números que van a salir este viernes en el Euromillón? Ya puestos... Por cierto, la fecha de comienza de las obras fue, en realidad, 1446. Por lo demás, parece que D. Fernando también es firme partidario de la máxima de que una falsedad repetida incesantemente termina por convertirse en creíble. Como ya hemos ido viendo, "Todas las pruebas" es ninguna prueba. Ni D. Fernando, ni D. Lorenzo, ni D. Geofredo... han presentado prueba alguna de que tales manuscritos existieran, ni de que los Templarios los encontraran, ni de que los trasmitieran a Escocia, ni de que William Saint-Clair tuviera nada que ver con los Templarios... Es que la simbología... bueno, vamos a ver la simbología:
"Entre lo muchos elementos a los que nos referimos, podemos comentar un relieve existente entre dos pilares en el exterior de la capilla, que muestra una ceremonia de iniciación al primer grado de la Masonería. El candidato, arrodillado, tiene los ojos vendados y lleva una soga alrededor del cuello, cuyo extremo sostiene un personaje ataviado con la túnica de los Caballeros del Temple. Sus pies están colocados en la posición que los candidatos masones continúan adoptando hoy en día en las ceremonias modernas y en la mano izquierda sostiene una Biblia. Este relieve fue realizado alrededor de 1450, casi doscientos setenta años antes de la fecha en que, según afirma la Gran Logia Unida de Inglaterra, se inició la Masonería." (Págs. 244-245)
Caramba con los investigadores esotéricos españoles. Se ponen a hacer descubrimientos y no paran... ¡Qué esfuerzo tan denodado el suyo! Por favor, comparen el párrafo anterior con este otro:
"Relieve entre dos pilares en el exterior de Rosslyn que muestra una ceremonia de iniciación al primer grado de la masonería. El candidato, arrodillado, tiene los ojos vendados y lleva una soga alrededor del cuello, cuyo extremo sostiene un personaje ataviado con la túnica de los Caballeros del Temple. Sus pies están colocados en la posición que los candidatos masones continúan adoptando hoy en día en las ceremonias modernas, y en la mano izquierda sostiene una Biblia. Este relieve fue realizado alrededor de 1450 d. J.C., casi doscientos setenta años antes de la fecha en que, según afirma la Gran Logia Unida de Inglaterra, se inició la Masonería." [3] (Pie de foto en página s/n -es la primera del cuadernillo de ilustraciones que se incluye después de la página 96)
Un momento que me llega la inspiración para escribir una novela: En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía...
Resulta curioso que el Sr. Fernández Bueno, tan aficionado él a poner fotografías por todas partes tanto si vienen a cuento como si no, no incluya ni una sola dedicada a la Capilla de Rosslyn y, por tanto, tampoco de este relieve cuya importancia parece fundamental. Si vamos a la obra de los señores Knight & Lomas podemos solventar esta carencia, señal de que ambos autores anglosajones si no tienen sentido del ridículo sí lo tienen del juego limpio. Por de pronto, el relieve está muy deteriorado pero no tanto como para que no se advierta que ninguno de los dos personajes tiene pies, de hecho la talla llega hasta el arranque de las piernas así que ¿de dónde se sacan que un personaje está arrodillado y que otro tiene los pies en posición "masónica"? De hecho, ambas cabezas están a la misma altura así que deberían estar en la misma posición, o ambos de pie o ambos arrodillados.
Por otra parte, la identificación del personaje que sostiene la cuerda con un templario no se debe a otra cosa que a la imaginación de los autores. Sencillamente, tiene un crucifijo al pecho, pero la cruz es latina, no la cruz patée de los templarios. Nada permite sostener, por tanto, que ese personaje tenga nada que ver con el Temple. ¿Qué representa esta imagen? Pues vayan Vds. a saber, pero la descripción que hacen los Sres. Knight & Lomas, copia el Sr. Arroyo y reproduce el Sr. Fernández Bueno no se ajusta a la realidad y, por tato, las conclusiones que quieren extraer de ella no tienen base alguna.
Bueno, con esto dejamos de momento Rosslyn (puesto que D. Lorenzo de momento pasa a hablar de otras cosas) volveremos allí cuando tenga a bien volver a hablar de este tema.
NOTAS:
[1] Citado en La otra historia de los Templarios. Michel Lamy. Trad. José Ramón Monreal. Ed. Martínez Roca S.A. Barcelona, 2000.
[2] Citado en La chapelle Rosslyn. Un morceau de Maçonnerie Écossaise. No figura autor. Trad. del autor de estas líneas. Publicación electrónica disponible aquí.
[3] Citado en El segundo Mesías. Christopher Knight & Robert Lomas. Trad. Marisa Abdala. Ed. Editorial Planeta S.A. Barcelona, 1998.
BIBLIOGRAFÍA:
Para las declaraciones de los templarios ingleses y escoceses, véase:
Historia General de los Caballeros del Temple. Mateo Bruguera. Ed. Ediciones Alcántara S. L. Madrid, 2000. Tomo IV Págs. 7-90.
Para la invención de las relaciones entre Temple y Masonería, véase:
Templarios, la nueva caballería. Malcolm Barber. Trad. Albert Solé. Ed. Martínez Roca S.A. Barcelona, 2001. Págs. 337 y ss.
-Continuará-

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (VIII)

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Sin embargo, todo este montaje en torno a Rosslyn tampoco nos aclara qué tiene que ver Oak Island con el tesoro del Temple. La relación entre ambos la establece siguiendo la obra de Mar Rey Bueno que, a su vez, dice basarse en una obra del S XVI conocida como "Narración y mapa de Zeno" porque su verdadero nombre es kilométrico. ¿Qué dice esta obra?
"Relata la expedición llevada a cabo por el príncipe Henry St. Clair y 300 caballeros templarios, que llegaron a Nueva Escocia, en Norteamérica, en 1398. Es decir, cien años antes que Cristóbal Colón. La misión era clara: encontrar un lugar lejos de Europa donde expandir el poder templario sin miedo a la excomunión dictada por Roma." (Pág. 246)
¿Qué hay de cierto en esas afirmaciones? Pues como viene siendo habitual, nada en absoluto. Será conveniente tratar de este tema con una cierta extensión (sin excesos) porque de este tema tampoco se ha ocupado nunca (que yo recuerde) el escepticismo hispano. Si se están preguntando para qué ha servido el escepticismo español hasta la fecha, la respuesta es sencilla, para demonizar los programas de Microsoft. Bueno, también para inflar el ego y las cuentas corrientes de unos pocos so capa de ejercer de divulgadores científicos, como si la divulgación científica y el escepticismo fueran una misma cosa (de verdad que, por alucinante que parezca, hay quién se lo cree).
La "Narración de Zeno" es una obra que fue publicada anónimamente en Venecia es 1558. Está formada por unas cartas supuestamente enviadas a Antonio Zeno por su hermano Nicolò y por otras enviadas a Carlo Zeno (héroe de la guerra entre Venecia y Génova de 1380-81) por Antonio. Estas cartas están unidas por unos comentarios del anónimo autor para mantener la claridad narrativa. Los Zeno son figuras históricas, navegantes venecianos de la segunda mitad del S XIV lo que en principio confiere una cierta credibilidad a esta narración.
¿Qué relata? Comienza con el viaje (real) de Nicolò Zeno a Inglaterra y Flandes en 1380 (lo repitió en 1385). Durante él llegó a una isla (imaginaria) llamada Frislanda, de la que nos dice era más grande que Irlanda. Allí ayuda a un príncipe llamado Zichmni, señor de unas islas llamadas Porlanda en la costa sur de Frislanda y duque de Sorant en el sudeste de la misma isla. Zichmni acababa de derrotar al gobernante de Frislanda, el rey de Noruega, y estaba empeñado en conquistar la isla, objetivo que logra con la ayuda del veneciano por lo que Nicolò es ennoblecido.
Zeno escribe a casa y pide a su hermano Antonio que se reúna con él, algo a lo que éste accede. Ya en Frislanda, Antonio es nombrado capitán por el príncipe Zichmni que parece tener unos sueños expansionistas de preocupar porque encarga a Antonio que conquiste Estlanda (las islas Shetland). Sin embargo, interviene la flota del rey de Noruega y el veneciano debe retirarse a una isla deshabitada llamada Grislanda, en la costa sur de Islandia.
Después de este revés, el príncipe Zichmni decide cambiar de objetivo y dedicarse a la conquista de Islandia. Conquistan siete islas (inexistentes) en su costa Este: Talas, Broas, Iscant, Trans, Mimant, Damberc y Bres.
Desde Bres, Nicolò comienza un viaje de exploración que le lleva a Engrouelanda (Groelandia), pero el frío es tan intenso que regresa a Frislanda y muere allí.
Poco después el príncipe Zichmni conoce que unos pescadores han vuelto a casa después de una ausencia de veinticinco años en los que han llegado a dos países llamados Estotilanda y Drogeo, ambos situados al Oeste de Frislanda. Como cuentan historias interesantes como que se libraron de ser comidos por caníbales enseñándoles a pescar, Zichmni decide seguir sus pasos en compañía de Antonio Zeno, pero no encuentran esos países, así que después de recalar en una isla llamada Icaria (supuestamente ubicada cerca de Escocia), se encaminan a Groelandia donde Zichmni funda un pueblo en Trin y explora toda la costa groelandesa. Así concluye esta obra.
Supongo que se estarán preguntando dónde demonios están los Sinclair, los Templarios, América... Eso mismo me gustaría saber. Sencillamente, no aparecen por ningún lado. El proceso por el que una narración en la que nada de ello aparece, se convirtió en una supuesta "prueba" es muy curioso. Vamos a verlo.
En 1780 John Reinhold Forster propuso que el príncipe Zichmni era Henry Saint-Clair. El cúmulo de errores que cometió Forster tratando de probar esa identificación es realmente memorable. Comenzó por sostener que Frislanda (isla que más grande que Irlanda según la narración) era Faray, una isla diminuta que forma parte de las Órcadas. De igual forma pretendió que Zichmni era una corrupción de Sinclair, y aseguró que la derrota del rey de Noruega ante Zichmni era un reflejo del hecho real de que Henry Sinclair había recibido el título de conde de Orkney de la corona noruega (no me pregunten en qué se parecen estas dos cosas).
Dejemos de lado tan jugosa colección de despropósitos y vamos con el Henry Sinclair (o Saint-Clair) real. Éste no fue nunca explorador y no existe la menor prueba de que realizara los viajes y conquistas descritos en la "Narración de Zeno". Es más, como conde de Orkney tenía que proteger las mismas islas Shetland que, supuestamente, intentó conquistar algo que hubiera hecho "poner el grito en el cielo" al rey de Noruega si eso hubiera sucedido. Además, ninguno de los biógrafos posteriores del conde, pese a que se inventaron cosas como darle el título de "príncipe" o como presentarle teniendo una participación decisiva en batallas que tuvieron lugar antes de que Henry Sinclair naciera (como el Cid, pero al revés), hace mención alguna a tan portentosas aventuras.
Por ello, todo hubiera debido quedar en el (merecido) olvido, pero en 1870 el geógrafo Richard Henry Mayor revitalizó esta teoría. Por de pronto pretendió haber localizado una confirmación independiente de la "Narración de Zeno", un manuscrito realizado por el genealogista Marco Barbaro en el que figuraba una acotación indicando que Antonio Zeno escribió con su hermano Nicolò la historia de los viajes que realizaron por orden de Zichno, rey de Frislandia. según Mayor, ese trabajo estaba fechado en 1536, por tanto veintidós años antes de la publicación de la "Narración de Zeno".
Sin embargo, en el manuscrito hay añadidos realizados hasta 1569, once años después de la impresión de esta obra, así que no es una prueba independiente de su contenido.
Peor aún fue el resto de pruebas aportadas porque actuó en el más puro estilo "atlantófilo", es decir, no pretendiendo demostrar que la narración respondía a la realidad sino tergiversando la narración para que encajara con la realidad. Comenzó por cambiar la fecha de 1380 a 1390 puesto que, como ya dijimos, en su viaje de 1380 Nicolò Zeno (el real) no murió como el Nicolò Zeno de la "Narración..." puesto que repitió el periplo en 1385. Pretendió que la isla desierta de Grislanda era Orkney, que Islandia era otra forma de llamar a Estlanda (las islas Shetland)...
El trabajo de Mayor era un engendro, pero tuvo éxito (la calidad de una obra y sus ventas no tienen nada que ver, como es notorio). Una de las personas que lo leyó fue Thomas Sinclair (el apellido no es ninguna coincidencia, era un descendiente de la familia Saint-Clair). En 1893, en uno de los actos que celebraban el IV Centenario del descubrimiento de América por Colón (y que habían comenzado en 1892, no se vayan a pensar que eran tan brutos que no sabían contar), leyó en Chicago un trabajo en el que defendía que su antepasado era el verdadero descubridor del Nuevo Contienente.
Sin embargo, conforme estas teorías ganaban popularidad, aumentó su crítica (entonces todavía le importaba a alguien la contestación a las afirmaciones erróneas). Fue otro geógrafo, Fred. W. Lucas quién se sintió interesado por el tema y comenzó a buscar paralelismos entre las descripciones contenidas en la "Narración de Zeno" y las procedentes de textos antiguos. Los encontró. Por ejemplo, las historias que cuentan los pescadores que llegaron a Estotilandia y Drogeo están tomadas de las cartas de Colón, de las de Americo Vespuccio, del relato de Jerónimo Aguilar sobre Jamaica, de la descripción de México de Bordone de Benedette... todas ellas obras posteriores a la supuesta redacción de las cartas de los Zeno y anteriores a la publicación impresa. Así demostró que eran una falsificación realizada poco antes de 1558.
Por si quedaba alguna duda de ello, Andrea da Mosto en 1938 terminó de destrozar la supuesta validez histórica de esta obra. Ya dijimos que la fecha de la "Narración..." se había cambiado de 1380 a 1390 para adecuarla a lo que se sabía de la vida del Nicolò Zeno real. Pues bien, da Mosto demostró que eso tampoco era posible puesto que en esos años Nicolò había estado en el Mediterráneo. En mayo de 1389 recibió el mando de uan escuadra de galeras. Al año siguiente era gobernador militar de Corone y Modone (en Grecia). A finales de 1392 volvió a Venecia. En 1393 era consejero del Dux. En agosto partió hacia Corfú. En 1394 fue acusado de malversación cometida durante su estancia en Corone y Modone. El juicio se prolongó hasta 1396 y concluyó con la condena de Nicolò a cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, a una multa de 200 ducados y a la devolución de los bienes malversados. A partir de entonces el silencio hasta 1400, fecha en la que redacta su testamento. Por descontado, eso supone que es imposible que estuviera de 1390 a 1394 en el Atlántico Norte y que muriera allí. Si las cartas que forman el núcleo de la "Narración de Zeno" son falsas (y lo son) todo el tinglado se viene abajo.
Sin embargo, ya sabemos que nada hay más persistente que una buena historia y desde entonces no han faltado defensores como Frederick Pohl y Andrew Sinclair empeñados en mantener lo que es insostenible. Para ello no vacilaron en continuar las malas prácticas de Mayor, el viaje de Zeno ya no tuvo lugar ni en 1380 ni en 1390 sino en 1396, aprovechando el vacío documental en la vida del Nicolò Zeno real (de todas formas da lo mismo porque no murió allí como pretende la "Narración..." puesto que en 1400 estaba en Venecia donde hizo testamento). Ambos continuaron tergiversando la narración para que dijera lo que ellos querían que dijera. Phol afirma que Frislanda era Fair Island, que Zichmni es una mala transcripción de Sinclair... Andrew Sinclair convierte Neome en Westray, Ledovo en Lille Dimon... y ninguno de ellos hace el menor intento de refutar los trabajos de Lucas y da Mosto más allá de unas descalifaciones genéricas cuando no basadas en citas falsas.
Resumamos la situación hasta el momento. Las pruebas presentadas para sostener una relación entre el Temple y América a través de la familia Sinclair son la iconografía de una capilla en la que no aparecen Templarios, tesoros ni América, y una narración de ficción en la que no se menciona ni a los Templarios, ni al tesoro, ni a América ni a la familia Sinclair. Es suma, un descojono.
Ahora sería un buen momento para comenzar las imprecaciones contra los "investigadores" esotéricos, sus métodos, el falseamiento o tergiversación de las fuentes documentales... aprovechando, además, la ocasión para dar un ligero "toque" a tantos y tan excelsos escritores pseudohistóricos como pululan por el universo mundo. No obstante, no tengo ganas de ponerme transcendente porque el asunto no lo merece. El mundo no es mejor ni peor lugar para vivir porque D. Lorenzo tenga a bien decir lo que le parezca ni porque yo replique lo que me dé la gana. La sociedad no es más ni menos libre porque crea que hay Templarios hasta en la sopa Maggi o no, que el conde Sinclair viajó a América antes que Colón o que se quedó en su casa tocando la gaita, que el Santo Grial está escondido en la Capilla Rosslyn o que no está en parte alguna. Estas cuestiones no son más que un divertimento y les aconsejo que así las consideren, buenas para pasar un rato de cachondeo y para nada más. No se lo tomen demasiado en serio, yo, al menos, no lo hago.
En fin, que a continuación D. Lorenzo pasa a las "pruebas" tangibles. Eso es un suceso tan extraordinario que bien merece una nueva entrada.
BIBLIOGRAFÍA:
Toda la información sobre "La narración de Zeno" ha sido extraída del artículo "Earl Henry Sinclair´s fictitious trip to America" de Brian Smith. Publicación electrónica disponible aquí.
-Continuará-

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (IX)

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Como parece que el Sr. Fernández Bueno es el primero que no está muy convencido del valor probatorio de la cantata templario-masónica para gaita escocesa que nos ha interpretado de forma deplorable, considera conveniente el citar, por una vez, las evidencias que respaldan esas afirmaciones, lo cual es muy de agradecer porque al menos el que subscribe ya estaba hasta las narices de tanta tradición tricentenaria "made in Germany" cuando no inventada hace cuatro días al grito de Pecunia non odet! (lema que algún escéptico también ha hecho suyo, que en esto en todas partes cuecen habas).
Veamos que nos dice D. Lorenzo:
"Entre la multitud de esculturas que abarrotan los muros de la capilla de Rosslyn se encuentran unas muy características, situadas sobre una de las ventanas de la misma. Se trata de esculturas que representan sin lugar a dudas mazorcas de maíz, cereal típicamente americano desconocido en Europa en el momento de la construcción de este templo. ¿Es posible que este dato pasara de Henry St. Clair a su nieto William, fundador de la misma?" (Pág. 246)
Por fin algo verificable. Antes que nada, veamos esas "esas esculturas que representan sin lugar a dudas mazorcas de maíz". Dado que D. Lorenzo ha estado demasiado ocupado haciéndose fotografías a sí mismo (Págs. 17, 35, 74, 178, 196 y 223), a sus colaboradores (Págs. 183, 308 y 309) y a cosas que nada tienen que ver con estas historias (Págs. 26, 27, 28, 29...) se le pasó el incluir las que sí eran necesarias. Ya lo vimos con la del relieve que supuestamente reproduce una iniciación masónica y ahora con la del maíz (y después veremos otra ilustración que debería haber sido incluida y tampoco lo fue).
Bien, ¿dónde están esas indudables mazorcas de maíz? Pues eso mismo me gustaría saber. Para los que se creen esa identificación están en el arco más cercano a la vidiera. Sin embargo, basta con mirar atentamente la representación escultórica y compararla con una planta de maíz para ver que no cuela. Faltan las grandes hojas características de este cereal. Además, las supuestas mazorcas son demasiado anchas y cortas si las comparamos con las reales.
Segunda prueba:
"La Narración de Zeno describe que un sobrino de Henry, sir James Gunn de Clyth, falleció poco después de llegar a las actuales costas de Massachusetts. Pues bien, grabado en una roca de Prospect Hill, en Westford (Massachusetts), aparece la imagen de un caballero medieval.
Se trata de un petroglifo, descrito por primera vez en una historia de dicha población de 1883... Se trataba de una serie de perforaciones en la roca que, tras ser unidas con tiza o espolvoreándolas con polvos de talco, dieron la imagen de un guerrero con casco junto con las formas de su escudo y de su espada que le sirvieron de monumento funerario.
El escudo se reconoció como perteneciente a la familia Gunn y la espada se dató entre 1375 y el 1400." (Págs. 246-247)
Nuevamente, tampoco hay ninguna fotografía del (supuesto) petroglifo de Westford. No quiero pensar que eso esté causado porque en el (supuesto) petroglifo no se distingue nada. Comencemos por el principio. La "Narración de Zeno", repetimos, no habla de Henry Sinclair, no habla de Massachusetts y no habla de James Gunn (a esto se le llama empezar con mal pie). El escudo (y su motivo heráldico) no está grabado sino pintado. El único grabado real es la T de la empuñadura de la espada que fue realizada por dos muchachos en el S XIX porque el resto de los supuestos grabados son marcas glaciares. Véase este artículo y este otro.
Veamos una tercera prueba:
"Por último, como tercer punto a favor de este descubrimiento pionero de América, en 1849 se dragó el puerto de Louisbourg en Cape Breton Island (Nueva Escocia) y se identificaron los restos de un cañón, que hoy en día se encuentra en la fortaleza de dicha localidad. Se trata de una pieza de artillería primitiva con ocho anillos soldados alrededor de su pequeño cañón, con una recámara desmontable con asa para cargar la pólvora y con un pie metálico vertical. Este fue el primer tipo de piezas de artillería que se usaron en los barcos. A finales del S XIV ya habían quedado anticuadas puesto que, por aquel entonces, se dominaba el arte de fundir cañones de bronce o de hierro de una sola pieza y no era necesario usar anillas para que las barras soldadas de los cañones no se rompieran. (Págs. 247-248)
Obviamente, Andrew Sinclair, que es de quien toma este argumento, no tenía ni idea de la historia de la artillería naval. Las bombardas o cañones de retrocarga de hierro forjado (que es a los que se refiere) se siguieron fabricando hasta el S XVI. Por ejemplo, el Mary Rose (que se hundió en 1545) montaba cañones de bronce y de hierro forjado. Es más, los falconetes (es decir, un cañón de pequeño calibre con una horquilla que se sujetaba a un pie que le permitía girar, justo lo que está describiendo) se empezaron a usar a principios del S XV, es decir, después de que, según Andrew Sinclair, quedaran obsoletos (por cierto, también con posterioridad al supuesto viaje de Henry Sinclair). Por si tienen interés en el tema, aquí pueden encontrar un buen artículo sobre el tema y aquí otro sobre el uso de los cañones navales de hierro forjado. Vamos, que ni de coña es admisible la pretensión de que ese cañón demuestra la existencia de un viaje a finales del S XIV, porque ese tipo de artillería se siguió empleando en el S XVI cuando América estaba más que descubierta.
Seguimos:
"Esta posible llegada del príncipe Henry a los territorios que posteriormente recibieron el nombre de Nueva Inglaterra concuerda con la leyenda que todavía se conserva entre los indios "micmac", que habla de la llegada del divino Glooscap..." (Pág. 248)
¿De verdad? ¿Qué tal si antes de seguir diciendo estas cosas se leen los mitos que tienen por protagonista a Glooscap? Más que nada, porque me encantaría saber cómo Henry Sinclair hizo crecer a una langosta para que luchara con una anguila gigante. Por cierto, aquí tienen más mitos relacionados con Glooscap.
"...semejante al mito maya de Quetzalcoalt, el dios blanco alado que fue identificado con Cortés y que facilitó a este su conquista del Imperio Azteca." (Pág. 248)
Vale, el mito "maya" de Quetzalcoalt, por favor... No obstante, estoy de acuerdo en que el mito de Quetzalcoalt (al menos alguno de los mitos porque se refieren a personajes homónimos pero distintos) sí tienen relación con los de Glooscap pero eso no supone una prueba a favor del viaje del Henry Sinclair. A ver si me explico. Hay paralelismos entre ambos, por ejemplo, ambos intervienen en la creación de los seres humanos, ambos son seres civilizadores... lo que posiblemente signifique que ambos proceden de una misma figura mítica anterior o que por influencia cultural uno proviene del otro. El "problemilla" para los que quieren ver en esto una prueba del viaje de Henry Sinclair es que Quetzalcoalt existía (con el nombre que fuera) mucho antes de que Henry Sinclair naciera e incluso antes de que el Temple fuera creado. La "Serpiente emplumada" (que es lo que significa Quetzalcoalt) es ya uno de los dioses a los que se rinde culto en la cultura de Teotihuacán (sus fechas de aparición, desarrollo y desaparición pueden encontrarlas en el artículo antes enlazado) con lo que se va a tomar por el saco toda presunta relación con un viaje europeo en el S XIV, porque para entonces, este mito llevaba siglos existiendo.
A continuación, la emprende con los antiguos mapas de esta región citando a Andrew Sinclair:
"...en la Baccalearum Regio de Nueva Escocia aparece el cuarto caballero coronado y barbado, arrodillado junto a su escudo y con la sobreveste de las órdenes militares como testimonio de algún recuerdo de una colonia real o principesca que existió allí." (Pág. 248)
Pues nada, será cosa de que el Sr. Sinclair piense en aclararnos qué colonias reales o principescas existieron en el centro de África antes de 1500. ¿Por qué? Porque en el mapamundi de Juan de la Cosa también aparecen figuras regias en el centro de África. Sencillamente, las viñetas que figuran en los portolanos y mapas de la época pueden estar relacionadas con los lugares que describen o ser un mero adorno. Por tanto, mal pueden ser una prueba de nada. Todo ello concediendo que tal mapa exista realmente porque al menos yo no he sido capaz de encontrar ninguna referencia a "un mapa del nuevo mundo realizado en el siglo XVI por los cartógrafos Vopell y Vavassatore" (Pág. 248). Sí la obra cartográfica de Caspar (o Kaspar) Vopell (o Vopelius) es conocida, el tal Vavassatore no lo es. Agradeceré cualquier referencia que puedan aportar sobre este tema.
"Ante la figura hay una inscripción que dice "Agricole proseu C. di laborator". Estas palabras dan a entender la práctica de la agricultura en aquel cabo, o la existencia en el mismo de plantaciones, a beneficio de una sociedad dedicada al trabajo (laborador), como podría ser una orden dinástica o militar." (Pág. 249)
Pues no. Por de pronto las órdenes militares o dinásticas nunca se han caracterizado por su dedicación al trabajo (por lo menos a las faenas agrícolas). Además, la explicación es mucho más sencilla. Laborator es el nombre latino de Labrador y C. Laborator es el cabo Labrador, ni más ni menos. Después veremos de dónde le viene el nombre a la península y al cabo que no tiene nada que ver con órdenes de ningún tipo.
"Sinclair indagó en la cuestión accediendo a un mapa anterior conocido como "Frisius-Mercator" de 1537, en el que está grabada la frase "Promontorium agricule seu cabo del laborador" -Promontorio agrícola en el cabo del Laborador-. Además, el autor del mapa localizaba dicho lugar con tres banderas similares a una cruz griega "rematada por una cruz foliada", indudablemente parecida a la que los templarios portaban en su señera, en el "Baccalearum Regio" de la Nueva Escocia." (Pág. 249)
Veamos, por de pronto Gérard Mercator y Gemma Frisius en 1537 lo que realizaron es un globo estelar (es decir, la representación de las distintas constelaciones). Supongo que a lo que se refiere en realidad es al globo terrestre de 1535-36 confeccionado por Mercator, Frisius y Gaspard van der Heyden. Además de que vuelve a equivocarse con el tema del cabo Labrador (repetimos, es un nombre propio y no la descripción de una actividad) añade un nuevo error. En efecto, las banderas con emblemas suelen referirse a los países que ejercen la soberanía sobre la zona pero en esta época no hay banderas nacionales así que a veces se producen confusiones de lo más curiosas como los numerosos de mapas de esta época en los que las posesiones españolas en América están señalizadas con las barras rojas y doradas de la corona de Aragón lo que ha dado lugar a algunos curiosos disparates nacionalistas. Esta ausencia de banderas nacionales hace que cada cartógrafo recurra a los símbolos que le parezcan bien. La soberanía portuguesa se señala con frecuencia con la cruz de la Orden de Cristo. Por ejemplo, vean esta sección del mapa de Pedro Reinel (Cc. 1535) en el que podrán encontrar sobre las zonas de soberanía española tanto el emblema de Castilla como el de Aragón y en las de soberanía portuguesa (Brasil y regiones de África) el emblema de los cinco bezantes de plata puestos en sotuer (es decir, cinco bolas plateadas dispuestas en forma de aspa) que son las quinas de Portugal como la cruz roja de la Orden de Cristo. ¿Por qué aparece este emblema portugués en Labrador? Por obvias razones, lo habían explorado portugueses. En el mapa de Alberto Cantino de 1502 aparece sobre la representación de Newfoundland y Labrador la etiqueta "Terra del Rey de Portugall". Las cruces rojas vienen a significar los mismo, que esas tierras son portuguesas.
"Lo más llamativo es que en ese mismo punto aparecía la frase "Terra per britanos inventi", anunciando sin paliativos que existía un archivo escondido en la memoria de alguien en el que se guardaba un secreto de vital importancia: el recuerdo de la presencia de colonizadores antes de que fuera realizado el mapa." (Pág. 249)
¡Qué arte para inventarse historias! Esa frase (Tierra descubierta por los ingleses -o los británicos-) sencillamente hace referencia a que, según la creencia de la época, habían sido descubiertas por el italiano Giovanni Caboto, más conocido por la versión inglesa de su nombre, John Cabot, al servicio de Inglaterra. Ni archivos escondidos ni secretos de vital importancia. Simple historia de los descubrimientos geográficos.
"Es curioso que "laborador", o labrador, que para el caso es lo mismo, despertó el interés de varios investigadores que intuyeron una hipótesis algo aventurada, pero no por ello carente de valor. Tal palabra podría proceder de "La Bras d´or" o "Labora d´or", nombres con los que eran denominados minas y lavaderos de oro sitos en una pequeña isla de Nueva Escocia, cuya única virtud residía en la belleza de sus bosques de robles. Se llamaba Oak Island..." (Pág. 251)
Pues esa hipótesis carece de todo valor por dos razones. La primera es que en Oak Island no había minas ni lavaderos de oro. La segunda es que el nombre de Labrador tiene un origen conocido, el de haber sido explorado por Joao Fernandes "Lavrador" (apodo que se debe a que ésa era la ocupación de su familia en las Azores).
Bueno, pues toda esta sarta de disparates da pie para divagar sobre el posible paradero del tesoro del Temple en Oak Island (que Dios no pille confesados...)
-Continuará-"

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (X)

Viene de aquí
Así pues, pongámonos rumbo a Oak Island (Isla del Roble) en Bahía Mahone, Nueva Escocia, Canadá (si no se han dado cuenta, llevamos más kilómetros encima que las maletas de la Piquer y los que aún nos faltan...)
¿Para qué tenemos que irnos al quinto roble a mano derecha? ¿Qué hay en esta isla para que sea tan importante? Si les respondo que "Un agujero" podrían pensar que estoy quedándome con Vds., que les estoy vacilando, tomando el pelo... pero no es el caso. Todo lo más estaría pecando por defecto. En Oak Island hay, en realidad, un montón de agujeros.
¿Un misterio que se reduce a unos agujeros? Bueno, en realidad sí hay un enigma, el hasta dónde estamos dispuestos a llegar los seres humanos para satisfacer nuestros peores instintos (aunque la combinación de agujeros y peores instintos pueda hacer pensar que me estoy refiriendo a la lujuria, en realidad estoy pensando en la codicia). Si llegados a este punto están pensado que cada vez me parezco más al padre Astete, tendrán razón. No soy de los que piensan que la moral católica sea perjudicial ni para las personas ni para la sociedad y, por el contrario, creo que tiene más de beneficiosa que de nociva.
¿Me he vuelto "tarumba"? Pues no más de lo habitual. Otra cosa es que no deban tomarme demasiado en serio... o sí (Rajoy dixit). Después de tan críptico comienzo podemos emprenderla con Money Pit (el Pozo del Dinero).
Supongo, con harto atrevimiento por mi parte, que no tienen ni idea de qué va esto porque no es precisamente un misterio famoso en España (para enigmas cutres ya tenemos bastante con las caras al ali-oli de Bélmez). De hecho, si alguna repercusión ha tenido en España es a través de una novela, "El pozo de la muerte" de Douglas Preston y Lincoln Child claramente inspirada en esta leyenda. No obstante, es muy famoso en Norteamérica y está considerado como el mayor misterio de Canadá (clara demostración de que los canadienses tienen pocos enigmas que llevarse a la boca).
Este mito (que movería a risa de no ser por el "pequeño" detalle de que ha costado la vida a seis hombres hasta la fecha) comienza en el verano de 1795 cuando un joven llamado Daniel McInnis (o McGuinnis, según otros) deambulaba por la Isla del Roble. En un descampado en el que sólo quedaba un gran roble encontró, según unos, una garrucha colgada de unas de sus ramas, según otros, las señales de que se había empleado este instrumento o, según unos terceros, sencillamente una depresión en el terreno. No se sabe por qué razón (excepto por la desbocada fantasía de un adolescente) dio en imaginar que había encontrado el escondite de un tesoro pirata. Al día siguiente regresó acompañado por dos amigos, John Smith y Anthony Vaughn, y se pusieron a cavar. Pronto encontraron una capa de losas (según se dijo después realizadas con piedras procedentes de Gold River, a pocos kilómetros de Oak Island pero como no se hizo ningún análisis vaya Vd. a saber) y a diez pies bajo ella (un pie es aproximadamente 30,5 cms) unos troncos de roble dispuestos horizontalmente. Sacaron los troncos y continuaron cavando unos 15 pies más. Cuando ya habían llegado a unos ocho metros de profundidad decidieron que necesitaban ayuda para proseguir la excavación así que pidieron apoyo a los habitantes de Chester (la localidad más cercana) que debieron pasar un buen rato con la historia pero no se creyeron ni media palabra porque nadie movió un dedo.
De forma un tanto extraña (para mí) los jóvenes no hicieron tampoco el menor intento para proseguir con el pozo hasta 1803-1804 (según otros, en 1810) cuando el trío se une a Simeon Lynds para formar la Onslow Company con el propósito de rescatar el (supuesto) tesoro pirata. Reanudan la excavación y, de acuerdo con la leyenda, encuentran plataformas de troncos cada diez pies junto con capas de arcilla, carbón vegetal y fibras de coco. A los noventa pies (unos 30 metros) encontraron una losa con una extraña inscripción y, poco después, golpearon lo que creyeron eran unos cofres de madera.
Entonces se produce nuevamente una reacción incomprensible. Supongan Vds. que durante unos diez años (o quince, según otros) han soñado con el oro de Morgan, del capitán Kidd... y creen que, por fin, está al alcance de sus manos. ¿Qué harían Vds.? Pues el trío (ahora cuarteto) se fue a dormir.
Al día siguiente se encontraron el Pozo del Dinero haciendo honor a su nombre porque apareció lleno de agua hasta unos treinta pies de su boca. Todos los intentos de drenarlo acabaron en fracaso. Al año siguiente intentaron realizar un conducto paralelo primero y después transversal para llegar al mismo punto, pero este tunel acabó tan inundado como el primero. Después de tan gloriosos "éxitos" Money Pit permaneció abandonado hasta 1849 cuando la Truro Company decide reanudar las búsqueda del (supuesto) oro.
Después de varios intentos logran extraer arcilla, madera y tres eslabones de una cadena de oro (siempre según la leyenda). Esta nueva campaña termina en 1850 después de haber realizado nuevos pozos para intentar evitar las inundaciones con nulos resultados.
Desde 1852 hasta 1862 prosiguieron los trabajos hasta que un obrero murió al explotar la caldera de una de las bombas de achique. Antes del desastre habían intentado localizar y cegar el tunel que supuestamente comunicaba el Pozo del Dinero con el mar puesto que se habían dado cuenta (observadores que eran) de que el agua de los agujeros era salada y que su nivel variaba con las mareas.
En 1866 entra en escena la Oak Island Eldorado Company (el nombre lo dice todo e incluso era un presagio sobre los resultados que iban a conseguir, los mismos que los buscadores del mítico El Dorado, ninguno en absoluto).
En 1893 llega el turno de la Oak Island Treasure Company (eso es optimismo) que localizó y dinamitó el supuesto tunel de alimentación de Money Pit. No obstante, el agua marina siguió entrando en el pozo. Por lo demás, falleció un nuevo trabajador al caer a uno de los agujeros inundados. Ante tan magníficos resultados la Compañía quebró y sus bienes fueron embargados y vendidos en pública subasta en 1900.
El fin de S XIX no supuso el del mito y desde entonces distintas compañías han realizado campañas de excavación sin resultado positivo alguno. Eso sí, en 1965 fallecieron cuatro trabajadores más por asfixia dentro de uno de los túneles.
El (supuesto) tesoro continúa esperando en el fondo del Pozo del Dinero que, ahora, nadie sabe con certeza cuál es porque entre unos y otros consiguieron excavar cerca de cien pozos y túneles. Pese a las inmensas inversiones realizadas que, por ejemplo, lograron que Oak Island ya no sea una isla porque en 1965 quedó unida al continente mediante una calzada para facilitar el envío de maquinaria pesada, el único oro extraído de la Isla del Roble continúan siendo los tres eslabones de una cadena.
Esto, o algo parecido porque las variantes del mito son infinitas, es la historia que todo el mundo cuenta sobre Money Pit y Oak Island. ¿Qué hay de cierto en ella? Volvamos a la obra del Sr. Fernández Bueno para irlo comprobando.
"A los doce metros una plataforma de roble cubierta de masilla les indicó que se encontraban en el camino correcto. Pero no había tiempo para triunfalismos. Tres metros más adelante una capa de carbón vegetal fue el preludio de una nueva troncada esta vez con características diferentes a las demás: estaba sellada con fibra de coco. Y así se fueron sucediendo las distintas etapas, a intervalos de tres metros. Más troncos de roble, más fibra de coco y en alguna ocasión la viscosa masilla recubriendo ambos elementos..." (Pág. 255)
Pensemos por un momento en esta descripción. Algo no concuerda con la leyenda del comienzo de la historia. Los tres jóvenes quitaron una primera plataforma de troncos a 10 pies de la superficie (unos 3 metros) y después excavaron 15 pies (unos 5 metros) más sin encontrar obstáculo alguno y ahora hay plataformas cada tres metros (10 pies). Pues me faltan troncos, la verdad.
Por otra parte, supongamos que tal cosa es cierta. ¿Para qué servían estas plataformas? Porque como obstáculo eran una porquería cuando tres jóvenes sin maquinaria de ninguna clase pudieron eliminar la primera (y única) que encontraron. Tampoco tienen ninguna finalidad estructural. Por cierto, echo en falta algún tipo de resto de muro de contención, apuntalamiento vertical... en un pozo de más de 90 pies (30 metros) excavado en un suelo muy poco firme. Las Compañías sí tuvieron que hacerlos como medida de seguridad ante el temor de que un desprendimiento sepultara a algún trabajador, como pueden comprobar en esta fotografía. Entonces ¿por qué iba nadie a tomarse el trabajo de construirlas si eran inútiles? No se preocupen en buscar una respuesta, sencillamente no existían tales plataformas regularmente dispuestas. Un relato temprano (1863) sobre la historia de Oak Island publicado en el periódico British Colonist y firmado por "un miembro de la Asociación de la Isla del Roble" no habla más que de dos plataformas, la que ya habían quitado los tres jóvenes y otra que encontraron poco más abajo de donde habían detenido su excavación. Después menciona una capa de carbón y otra de arcilla y nada más hasta la piedra grabada de la que hablaremos más adelante.
Más adornos de la leyenda que se nos caen, no menciona para nada el supuesto hallazgo de los tres eslabones de la cadena de oro como tampoco las fibras de coco. El problema de la inundación no fue repentino sino que comenzó a filtrarse agua cuando la excavación alcanzó los 90 pies (30 metros) de profundidad y a los 93 pies ya era un problema preocupante. Fue entonces cuando introdujeron una barra en el suelo y a 5 pies (por tanto a los 98 desde la boca de Money Pit) detectaron algo duro que tanto podía ser un cofre del tesoro como una piedra. Eso unido a la llegada de la noche fue lo que hizo que abandonaran el trabajo.
Más cuestiones interesantes que se desprenden de esta narración, que el suelo era fácil de cavar y que las señales que hicieron sospechar a McGinnis la existencia de un tesoro pirata eran tocones de árboles cortados, la existencia de un camino semiborrado y la garrucha colgada de la rama del roble. También los tres supuestos jóvenes son mencionados como hombres y dos de ellos vivían en la propia Oak Island. Además, conocían las historias sobre el supuesto tesoro del capitán Kidd (que como no fue un pirata aunque lo ahorcaran por ello, mal podía haberlo reunido). Ya iremos viendo que todo ello tiene su importancia.
"Veinticinco, veintiséis, veintisiete metros... Se hizo el silencio.Un sonido metálico escapó desde el interior del pozo. Un material de extrema dureza impedía continuar profundizando. Se trataba de una formación pétrea de 90 cm de largo por 30 de ancho. Ya en el exterior, con la luz del sol alumbrando aquel material inerte, se percataron de que la "placa" estaba labrada en toda su superficie con una extraña simbología sin sentido aparente." (Pág. 255)
En realidad, el texto no indica a qué profundidad se encontró la piedra grabada. Recordemos las palabras exactas con las que da noticia del hallazgo:
"Further down was a flag stone about two feet long and one wide, with a number of rudely cut letters and figures upon it." (Aún más abajo estaba una losa de aproximadamente dos pies -61 cm- de largo y uno -30,5 cm- de ancho, con una cantidad de letras y dibujos groseramente tallados sobre ella).
Sin embargo, y con todos los problemas que genera esta losa, es la piedra angular sobre la que descansa esta leyenda porque si no admitimos su existencia (o si hay una explicación distinta a la de una colocación intencional en el Pozo del Dinero) ni siquiera está claro que Money Pit sea una construcción artificial. ¿Y las plataformas de roble, y la capa de carbón...?
Voy a contarles una historia. Unos hombres comienzan a excavar en un lugar en el que hay una pequeña depresión en el terreno y el suelo está suelto como si ya hubiera sido cavado con anterioridad. A dos pies de profundidad encuentran una capa de piedras y más abajo troncos de picea y roble a intervalos irregulares. Parte de la madera parece estar carbonizándose. ¿La demencia senil me hace narrarles la misma batallita de la Isla del Roble? Pues no, porque esto sucedió en 1949 también en Bahía Mahone pero a siete kilómetros de Oak Island. Aunque en un primer momento todo el mundo pensó en que habían encontrado un segundo Pozo del Dinero, se trataba de un fenómeno natural. El suelo se había hundido al ceder una cavidad subterránea y había arrastrado todo lo que había en la superficie, árboles inclusive.
¿Fue este mismo fenómeno lo que dio origen a la leyenda de la Isla del Roble? Pues es muy probable porque en la misma Oak Island en 1878 la tierra se tragó a la pareja de bueyes con la que estaba arando una mujer llamada Sophia Sellers.
Los estudios geológicos demuestran que la configuración de la Isla del Roble (como la del resto de la zona) es engañosa. La capa superficial está formada por tierra arcillosa en la que crecen los robles. Debajo de ella se esconden unos estratos calizos en los que abundan las grutas y fisuras. El geólogo E. Rudolph Faribault encontró numerosos sumideros naturales en la costa del continente frente a la isla. En 1975 cuando se trabajaba en un sistema de colectores a un kilómetro de Oak Island se encontró una caverna a 17 metros de profundidad. En 1969 en la propia Isla del Roble, la Triton Alliance Company (que entonces estaba realizando la búsqueda del "tesoro") perforó una gruta a 55 metros de la superficie.
Esta hipótesis de la formación natural explica muchos de los enigmas que hemos ido viendo, el que Money Pit fuera muy fácil de excavar porque la tierra estaba ya suelta, las "plataformas" de troncos, la presencia de una capa de carbón (¿para qué se supone que serviría en el caso de ser una construcción artificial?), la ausencia de cualquier resto de apuntalamiento o de muros de contención en el pozo, la ausencia de cualquier resto procedente de la supuesta excavación previa (el Pozo del Dinero está "excavado" en parte en roca caliza pero ¿dónde están los restos supuestamente extraídos?)... pero no el misterio de la losa grabada, así que nos dedicaremos a este enigma.
"Además, la piedra, tras ser sometidas a sucesivos análisis reveló ser un trozo de pórfido, mineral este inexistente en toda Norteamérica. ¿Quién se molestó en llevar hasta aquel recóndito paraje la extraña formación rocosa? Y quizás lo más importante, ¿qué significado tenían la extraña escritura grabada en la misma? Si bien es cierto que el sorprendente hallazgo motivó que aquellos hombres no cejaran en su empeño de descubrir el tesoro allí sepultado, no menos increíble resulta el tratamiento que se le dio a la losa de pórfido, que acabó olvidada y polvorienta en la parte trasera de la chimenea que Smith tenía en su casa de Oak Island." (Pág. 255)
No sé porqué a D. Lorenzo le parece increíble ese tratamiento si consideramos el que él da a la sufrida lengua castellana. No sé si resulta más deplorable lo de "la piedra, tras ser sometidas...", lo de "¿qué significado tenían la extraña escritura...?", lo del "tratamiento que se le dio a la losa de pórfido..." o, quizás, lo de llamar a ésta "extraña formación rocosa".
Después de comprobar (y van...) que los conocimientos del Sr. Fernández Bueno sobre cuestiones gramaticales brillan por su ausencia, podemos examinar sus afirmaciones sobre la losa.
Según el relato antes enlazado, la piedra apareció en Money Pit a una profundidad no especificada pero considerable. Después del (supuesto) hallazgo la losa se conservó en casa de la familia Smith donde podía ser contemplada por aquéllos que estuvieran interesados, así que lo de "olvidada y polvorienta" quedaba muy bien en la pluma de D. Gustavo Adolfo, pero es perfectamente prescindible en el caso que nos ocupa. Además "De la chimenea en el ángulo trasero/ de su dueño tal vez olvidada/ silenciosa y cubierta de polvo/ veíase la losa..." es un engendro poético y ya es bastante con los destrozos causados a la prosa como para empezar con los versos.
Por aquello de "O Calvo, o tres pelucas" parece que D. Lorenzo pasa de creer que la losa estaba castigada de espaldas a la chimenea a descubrir que fue sometida a análisis sucesivos. Me encantaría saber de dónde se ha sacado la historieta de que era una losa de pórfido porque lo único que se sabe de ella después de esta noticia de que se encontraba en 1863 en manos de la familia Smith, es que figuró en una exposición para recaudar fondos que iban a destinarse a una nueva campaña de excavaciones. Fue entonces cuando (supuestamente) la inscripción fue anotada y descifrada por un profesor de idiomas de Halifax. Éste es el único (supuesto) recuerdo que queda de ella porque la losa desapareció sin haber sido nunca fotografiada ni reproducida en forma alguna. Vamos, que para creerse que fue sometida a análisis cuando ni siquiera se molestaron en hacer un calco de la inscripción...
Por ello me encantaría saber qué demonios es lo que reproduce el Sr. Fernández Bueno en la página 262 junto a la indicación:
"Losa de pórfido hallada en el interior del pozo"
¡Leches! A unos se les materializan niñas espectrales en las fotografías y a D. Lorenzo se le materializan las propias fotografías además de unos análisis petrográficos. What a wonderful world Oh yeah
Es innecesario añadir que al no existir ninguna imagen de la lápida original es imposible saber si la que figuró en la exposición era ésa realmente y, ni siquiera, si la supuesta reproducción del profesor de Halifax era fiel. De igual forma, al no haberse conservado, sólo podemos especular sobre si realmente fue encontrada en el interior de Money Pit y, en ese caso, si pudo haber alguna razón distinta a la colocación intencional para explicar su presencia en él (contrariamente a lo que suele decirse, Oak Island sí había tenido pobladores -posiblemente, colonos franceses- lo que puede explicar cosas como el propio descampado creado en torno al Pozo del Dinero, la existencia de tocones de árboles cortados, el camino semiborrado...)
"Tuvieron que pasar varias décadas para que esta fuera tomada en consideración. Y fue precisamente a raíz de una exposición celebrada en Halifax cincuenta años más tarde, con el propósito de recaudar fondos para continuar con las excavaciones, cuando un profesor de idiomas, llevado por la curiosidad que despertaba el asunto, creyó dar con la clave de los caracteres labrados en la piedra. "Diez pies más abajo, dos millones de libras." (Págs. 255-256)
Debemos añadir algunos comentarios a los ya realizados. Las medidas de la losa que figuró en la exposición (tres pies de largo por uno de ancho) no coinciden con las que da el texto del British Colonist (dos pies de largo por uno de ancho). La descripción que se ofreció en el periódico también crea algún problema. El autor anónimo habla de letras y figuras e indica que no pudieron descifrar la inscripción por la mala talla o porque no parecía estar escrita en su propio idioma ("but infortunately they could not decipher it, as it was either too badly cut or dit not appear to be in their own venacular.") algo difícil de conciliar con esto que es lo que supuestamente copió y descifró el profesor de Halifax. Como pueden comprobar se trataría de un simple cifrado mediante un alfabeto de substitución (cambiar cada letra bien por otra distinta, bien por un símbolo, número...).
Esto es lo que hay y, por tanto, deberíamos optar por dos posibilidades, la inscripción es más falsa que un euro de metacrilato o la inscripción es auténtica. Mi posición es la primera basándome en la "coincidencia" entre la cifra de dos millones de libras de la inscripción y la cantidad que, según la leyenda popular, había enterrado el capitán Kidd, la irracionalidad que supone el que alguien esconda un tesoro y ponga por encima de él un letrero avisándolo, y que la expresión "pounds" (libras) no era de uso frecuente en la época en la que, supuestamente, se escondió el tesoro. Podría considerarse, a priori, que el Sr. Fernández Bueno iba a aceptar ciegamente la autenticidad de la inscripción. Sin embargo su postura es muy particular. Por de pronto cambia la traducción del mensaje cifrado que es, en realidad, "Cuarenta pies más abajo, están enterrados dos millones de libras". De igual forma, intenten aplicar la clave del alfabeto de substitución que pueden encontrar en la página antes enlazada con la fotografía de la página 262 que, supuestamente, reproduce la lápida original. El resultado es algo así como:
OWT WO[SIGNO DESCONOCIDO]EB TEEF [SIGNO DESCONOCIDO]TRO[SIGNO DESCONOCIDO][SIGNO DESCONOCIDO] WEIRUB ERA SWNUOP NOI[SIGNO DESCONOCIDO][SIGNO DESCONOCIDO]I[SIGNO DESCONOCIDO] (no se molesten en intentar su traducción del inglés porque no tiene el menor sentido).
Es decir, que lo que supuestamente es una reproducción de la lápida original no tiene ningún parecido con la del profesor de Halifax. Sin embargo, D. Lorenzo ni indica que la transcripción Halifax sea falsa ni da la menor explicación de qué es lo que él ha reproducido (si encuentran el menor sentido a ese comportamiento no dejen de indicármelo porque yo no se lo encuentro).
"Años después, el célebre profesor Barry Fell, considerado el mayor experto en lenguas antiguas del mundo, ofreció una interpretación diferente del mensaje de la losa. Tal y como afirmaría en estudios posteriores, el extraño alfabeto pertenecía a todas luces a un dialecto copto del área mediteránea, y cuyo contenido era estrictamente religioso." (Pág. 256)
Menos mal que soy de las personas que saben que el célebre profesor Barry Fell lo era de biología, que si no igual me creía esa colección de chorradas. Como epigrafista, no es que no esté considerado como el mayor experto en lenguas antiguas (¿en cuáles? ¿en todas?) del mundo, es que no está considerado en modo alguno salvo como motivo justificado para soltar unas cuantas carcajadas. La afirmación que pone el Sr. Fernández Bueno en su boca es un buen ejemplo (y por si tienen alguna duda, es cierto que soltó esa parida). ¿Por qué lo es? Sencillamente, porque el alfabeto copto es el alfabeto griego con el añadido de siete letras tomadas del demótico. Cualquier parecido entre la inscripción tanto en su variante Halifax como en su variante Fernández Bueno, y el alfabeto griego y copto no es que sea mera coincidencia, es que es inexistente. Vamos, que las luces del "a todas luces" estaban cortadas por falta de pago.
"No en vano, el pórfido era extraído de las minas de Jebel Dhokan, en la costa oeste del Mar Rojo. La trama alcanzaba así unas dimensiones universales, y como veremos más adelante, el profesor Fell no iba mal encaminado..." (Pág. 256)
Pues considerando que la losa no era de pórfido (¿hay que creerse que si lo fuera nadie lo hubiera señalado cuando el pórfido es un material muy llamativo?) y que la inscripción nada tiene que ver con el copto, el profesor Fell iba pésimamente encaminado. En cualquier caso, por una vez nos saltaremos el orden de la paginación del libro para no perder el hilo de las andanzas del gran biólogo metido a pésimo epigrafista.
"Pues bien, en los últimos años investigadores como el doctor norteamericano Barry Fell, fundador de The Epigrafic Society International y catedrático de la Universidad de Harvard, periodistas españoles como Juan Jesús Vallejo y Juan José Benítez, o brasileños como Pablo Villarrubia Mauso han unido esfuerzos para iniciar la "persecución" de objetos relacionados con sucesos inexplicables, en los que han sido grabados los trazos de una mano inteligente que hace siglos quiso perpetuar un mensaje, en alguns casos, ya descifrado." (Págs. 263-264)
Gracias a D. Lorenzo me ahorro tener que decir nada más sobre este curioso personaje que se unía a investigadores de la talla de Juan José Benítez, Juan Jesús Vallejo y Pablo Villarrubia Mauso. Por cierto, "en los últimos años" no serán tan últimos porque Barry Fell falleció en 1994.
"¿Por qué es tan importante la mencionada losa de Oak Island? Como comentara anteriormente, se trata de un material -el pórfido- imposible de hallar en el continente americano. (Pág. 264)
¿Argentina está en el continente antártico? Porque allí hay importantes yacimientos de pórfido (y si no que se lo digan a estos señores que se ganan la vida honradamente con la explotación del pórfido que no existe en América). En cualquier caso da lo mismo porque la losa no era de pórfido.
"Si nos atenemos a la hipótesis -acerca de su procedencia- formulada por el doctor Fell observaremos que el cúmulo de casualidades en ocasiones sorprende, hasta tal punto que convendría comenzar a distinguir entre casualidad, y realidad, por muy increíble que esta parezca." (Pág. 264)
No hombre, no. Lo que convendría empezar a distinguir es entre "pajas mentales" y realidades.
"El defendía que las "letras" labradas sobre la dura superficie correspondían a un extraño alfabeto copto -cristianos ortodoxos egipcios- que se referían con toda probabilidad a un texto religioso. Si a ello unimos que tradicionalmente el pórfido antiguo se extraía de las minas situadas en Jebel Dhokan, en la costa oeste del Mar Rojo, dichos argumentos iban cobrando peso. ¿En qué momento de la historia entra en escena la isla de los robles?" (Pág. 264)
Es memorable lo de calificar al alfabeto copto como extraño (y tanto que lo es, no se parece al alfabeto copto ni en el blanco de los ojos...) Por cierto, ¿qué argumentos son los que dice que van tomando peso? Vamos a ver, tenemos una inscripción que no está redactada en copto (recuérdese que está en inglés, cifrado pero inglés) y una losa que no era de pórfido así que, aparte de porque a Berry Fell se le cruzaron las neuronas, ¿qué pinta aquí Egipto? Pues nada.
"El escritor y periodista Juan Jesús Vallejo, tras analizar la grafía de los elementos escritos sobre la plancha encontrada en el interior del pozo, está firmemente convencido de que se trata de tifinagh, un alfabeto beréber utilizado por estos clanes tribales hace miles de años en el continente africano." (Pág. 264)
Ah, lo bien encaminado que iba el profesor Fell al asegurar que la inscripción estaba en copto es porque estaba escrita, en realidad, con el alfabeto tifinagh. Nuevamente, casi me quedo sin palabras porque el copto tiene que ver con el tifinagh lo mismo que el ruso con el castellano. Por cierto, el alfabeto tifinagh es, hablando con propiedad, la versión moderna del alfabeto líbico. Bueno, por lo menos esta vez han elegido un alfabeto que sí se parece a la inscripción de la losa, no obstante sigue habiendo signos que tampoco se encuentran en el tifinagh ni en su versión antigua (líbico) ni en sus versiones modernas, así que tampoco cuela.
"Dicha hipótesis es rotundamente apoyada por Chami Mohamed, catedrático de la Universidad de Oujda y el mayor experto de lenguas muertas africanas del mundo." (Pág. 264)
Mohamed Chami en lo que imparte la docencia en la Universidad de Oujda es en lengua y literatura árabe. Eso sí, es un experto en las lenguas y en la cultura de los bereberes (que, por cierto, no son lenguas muertas). Como, no obstante, el argumento de autoridad no sirve para nada, vamos a ver qué resultados obtenemos con esta hipótesis.
""Como antes unidos rezamos. El padre antiguamente jamás les castigó. Nueve de esta manera atesoran la herencia, mi Dios." He de aclarar que algunas de las letras hubieron de ser desveladas siguiendo el alfabeto del código secreto de los templarios." (Pág. 265)
¡Vaya por Dios! Con lo bonito que estaba quedando lo del tifinagh y ahora resulta que algunas letras (no todas) tuvieron que ser cambiadas por otras siguiendo el llamado alfabeto templario (que no tenía nada que ver con los templarios, aviso). Por otra parte, el resultado no es que tenga demasiado sentido, la verdad sea dicha y eso que así se las ponían a Fernando VII. ¿Por qué decimos esto? Tomemos una inscripción (por cierto, ¿cuál de ellas, la de la versión Halifax, la de la versión Fernández Bueno u otra distinta?). Unos signos los consideramos como alfabeto tifinagh, pero si el resultado no tiene sentido podemos cambiar alguno de los signos (obviamente, los que hagan que la inscripción no tenga sentido) siguiendo la supuesta clave templaria que, en realidad, es una variante de la clave Pigpen (vaya nombrecito para un código) empleada por los masones en el S XVIII. Añadamos a esto que el tifinagh es un alfabeto consonántico (es decir, que no representa las vocales) lo que aumenta la posibilidad de formas palabras (por ejemplo, imaginen que el español empleara un alfabeto consonántico y nos encontramos con la palabra "mr" Podría ser "mero" "marea" "muro" "miro" "moro" "Amaro"... cualquier palabra que contenga esas dos -y sólo esas dos- consonantes). Con todo ello, pueden suponer el valor que tienen estas afirmaciones del Sr. Vallejo y del Sr. Chami (en el supuesto de que sea verdad que tiene algo que ver con esta historia) especialmente si pensamos en lo ridículo que resulta el cifrar parte (sólo parte) de un mensaje escrito en tifinagh y escondido (supuestamente) en un pozo en Canadá. ¿Era para prevenir el que alguien que supiera tifinagh se pusiera a hacer agujeros en Oak island? Por cierto, ¿qué relación tenían los templarios con los pueblos bereberes? Bastante tenía la mayoría con no saber latín como para ponerse a estudiar bereber.
No obstante, alguno de Vds. puede pensar que es sorprendente el parecido entre alguna de las letras del alfabeto tifinagh y los signos de la lápida de Oak Island. Pues sí, pero también lo tienen, por ejemplo, con los signos usados en la clave de María Estuardo.
Con esto acabamos con la lápida milagrosa (no me negarán que tiene su gracia la pretensión de que una única inscripción tiene sentido en tres idiomas tan diferentes entre sí como el inglés, el copto y el tifinagh, como la Trinidad pero en versión lingüística -el día que alguien aplique la Cábala seguro que aparece un cuarto mensaje-), pero no con Oak Island, así que el próximo día volveremos a esta isla canadiense.
BIBLIOGRAFÍA:
A Critical Analysis of the Oak Island Legend. Richard E. Joltes. Publicación electrónica, disponible aquí.
The Secret Of Oak Island. Joe Nickell. Skeptical Inquirer, marzo/abril 2000. Disponible en la Red en esta dirección. (Considero que la parte de este artículo dedicada a intentar relacionar a la Masonería con este asunto es un puro disparate, pero el resto del trabajo sí merece la pena).
-Continuará-

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (XI)

Viene de aquí
Una vez concluida la portentosa aventura de la insólita losa, una en apariencia y trina en esencia, podemos seguir adelante, perdón, volver atrás para ver qué tiene que añadir D. Lorenzo al misterio de Oak Island.
""Clinc, clinc". El golpe distrajo la sensación de angustia. Allí, bajo sus pies parecía encontrarse un recipiente con forma rectangular, similar a los viejos cofres utilizados siglos ha por los temidos bucaneros..." (Pág. 256)
Pena de onomatopeya desperdiciada porque, como ya vimos renglones ha, nunca tuvieron oportunidad de contemplar el (supuesto) cofre. En realidad se limitaron a clavar una barra a través del fango y ésta tropezó con algo duro a metro y medio por debajo del nivel de excavación. Que fuera un arcón, una extraña formación rocosa (vulgo pórfido), un cinturón de castidad abandonado... es una mera elucubración.
"Una vez allí, practicaron un nuevo agujero transversal con el objetivo de alcanzar el pozo original. Milagro tal vez sea la palabra más acertada para definir la suerte que tuvieron en esos instantes. Una avalancha de lodo se precipitó sobre ellos, y como ocurriera unos meses antes, el agua ascendió a poco menos de diez metros de la superficie. El implacable enemigo invisible imponía de nuevo su fuerza, y esta vez para siempre." (Pág. 257)
No hombre, no. La palabra más acertada para definir eso no es milagro, es mito. Si volvemos a los artículos publicados en el British Colonist en 1863 nos encontraremos con una versión menos dramática pero, sin duda, más cercana a la realidad. Cuando el tunel transversal estaba cerca (a dos pies) de cruzarse con Money Pit, vieron cómo el agua comenzaba a fluir en forma de riachuelos. Todos los intentos por contenerlos fueron inútiles al ser cada vez mayor el caudal de agua que se filtraba por lo que optaron por abandonar el segundo pozo que aún tardó cerca de dos horas en llenarse.
¿"El implacable enemigo invisible"? ¿Desde cuándo el agua del mar es invisible?
"De las cinco excavaciones que llevaron a cabo, con resultados dispares, lograron extraer gracias al taladro empleado, que sacaba a la superficie muestras del terreno para los análisis pertinentes, algunos objetos de relativa importancia: tierra, metal y tres eslabones pertenecientes a la cadena de un reloj." (Pág. 258)
¿Qué "análisis pertinentes" serán esos que se imagina el Sr. Fernández Bueno? A los cazadores de tesoros de Oak Island les importó todo tres pares de gónadas... salvo "pillar" el oro cuanto antes mejor. No se hicieron análisis, no se escribieron diarios de la excavación, no se guardaron muestras de los hallazgos supuestamente realizados en el interior del Pozo del Dinero... ni siquiera se conservó la propia estructura de Money Pit porque se aumentó su diámetro a más del doble (de siete pies a unos quince). Es más, tampoco estamos seguros de si el supuesto Pozo del Dinero actual es el original.
Ah, y como ya vimos, en el primer relato conservado sobre la historia de la búsqueda del tesoro en la Isla del Roble escrito siglo y pico ha, no se hace mención ni a restos de metal ni de oro como tampoco a un taladro extractor de muestras. Sencillamente, parece que imaginaban qué material estaban taladrando por el sonido que hacía la barrena y, tal vez, por los restos que quedaban en la punta del taladro, un método de lo más científico.
"No en vano no tardó en establecerse una relación entre el mar que rodeaba al pequeño islote, y el interior de la oquedad. De este modo, y tras diversos estudios efectuados a pie de terreno, se comprobó que existía una concomitancia entre la subida y bajada de las mareas, y las costantes ascensiones del líquido elemento en Money Pit." (Pág. 258)
Diga Vd. que sí. Oak Island es un islote, pero no un islote cualquiera, es un "pequeño islote" que, además, está rodeado de mar. Los canadienses son, sin duda, gente de medio pelo que no pueden permitirse el tener grandes islotes. Mucha Real Policía Montada y mucha gaita, pero a la hora de la verdad...
¿Que tal si, además de dejar de cagarla con su mal uso del léxico, diera un repasito al Principio de los Vasos Comunicantes? Más que nada para que no repita una chorrada como la de las "constantes ascensiones del líquido elemento" que de constante no tiene nada porque el nivel del agua aumenta y disminuye con las mareas (de cajón, y sin embargo...)
Por cierto, como los buscadores de tesoros podían ser una panda de ilusos pero eso no supone que fueran tontos, se dieron cuenta rápidamente y sin necesidad de estudios de ninguna clase de que el agua ascendía en los pozos hasta alcanzar el nivel de la superficie del mar en la bahía. Así lo dice el anónimo autor de las publicaciones periodísticas a las que no estamos refiriendo de continuo.
"No obstante, algo no cuadraba. La composición estratigráfica de Oak Island no permitía la filtración de las aguas marinas, mucho menos a las distancia a la que se estaban llevando a cabo las prospecciones." (Págs. 258-259)
Me divierto mucho cuando D. Lorenzo incurre en autocontradicciones. Antes había dicho que Oak Island es un "pequeño islote" y ahora resulta que las prospecciones se hacían a una distancia del mar que impedía las filtraciones naturales. Como ya dijo un gran sabio aquello de que "Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible" ¿cuál de las dos afirmaciones es cierta? Pues que la Isla del Roble era un islote porque mide cerca de un kilómetro y medio de largo por ochocientos metros de ancho correspondiendo ambas magnitudes a sus valores máximos. Por tanto, aunque Money Pit se hubiera excavado en el centro de la isla (que no es el caso) tendría el mar a una distancia de cuatrocientos metros. En realidad está aún más cerca y, por supuesto, hay casos de filtraciones marinas a mucho mayor distancia de la costa en, por ejemplo, Cabo Verde, así que "menos lobos, Caperucita".
Por otra parte, ignoro con qué geólogo habrá hablado el Sr. Fernández Bueno (suponiendo que lo haya hecho) porque como ya dijimos Oak Island se asienta sobre estratos de caliza en los que es perfectamente posible la existencia de filtraciones al abundar en ellos cavidades y túneles naturales.
"Por lo tanto ¿cómo era posible que ese mismo agua llegara hasta allí? La explicación aparentemente simple, no hacía más que proporcionar un buen número de incógnitas. En definitiva, alguien, intencionadamente, debía de haber construido un tunel a una profundidad considerable, que conectaba directamente el mar con el estrato más profundo del pozo ¿Con qué motivo? ¿Una obra faraónica exclusivamente para unir las aguas del golfo de Mahone con el extraño agujero? La lógica induce a pensar en algo más." (Pág. 259)
Además de permitirme dudar de la capacidad de D. Lorenzo de pensar con lógica sobre este asunto (después veremos el porqué) ¿cuál se supone que sería la diferencia si ese conducto fuera natural en vez de artificial? Pues ninguna, obviamente. Sencillamente al aliminar la tierra que llenaba Money Pit el agua comienza a manar. No hay en ello misterio alguno. Así las cosas ¿por qué hay que pensar en una construcción humana? La primera expedición llegó a esa conclusión no por ninguna razón objetiva sino porque, en caso contrario, la historia del tesoro se iba al garete. Supongamos que el pirata Patapalo se dispone a enterrar sus ahorros fruto de una vida de trabajo deshonesto. Elige la Isla del Roble y se pone a hacer un agujero de tres pares de ovarios (seguro que era de Bilbao, el tío). Cuando llega a unos treinta metros de profundidad se encuentra con la sorpresa de que el hoyo se empieza a llenar de agua. ¿Es creíble que consiguiera de alguna extraña manera retirar el agua y continuar con la excavación como si nada estuviera sucediendo cuando las Compañías (que indudablemente tenían medios muchos mayores que nuestro imaginario forajido) no fueron capaces de pasar de ese punto? Evidentemente, no. Por ello, los miembros de la Onslow Company se vieron en la obligación de pensar en un conducto artificial, una especie de medida de seguridad ideada por el pirata Patapalo para impedir el robo de su botín, porque, en caso contrario, si no habían encontrado ya el tesoro es porque éste no existía.
Es fácil comprender que no quisieran asumir este fiasco y así dieron con la "explicación" del túnel (que después se convertían en túneles) que comunica el Pozo del Dinero con el mar de forma que cualquier intento de desenterrar el oro pirata provocara inevitablemente la inundación del pozo.
La solución para los cazadores de tesoros pasaba por localizar y cegar tal conducto y a ello se aplicaron. Encontraron la entrada de varios canales subterráneos hechos por el hombre en la costa de Oak Island y la cubrieron de escombros, pero aun así el agua continuó fluyendo a Money Pit, señal indudable de que fueran lo que fuesen (si en realidad existieron porque no se ha encontrado resto alguno de tal construcción) no eran los túneles de alimentación que imaginaron. Desde entonces la obsesión de las diferentes Compañías que se han sucedido en el intento de rescatar el "tesoro" ha sido destruir el(los) acueducto(s) (en algún caso incluso pretendieron haberlo dinamitado), pero el Pozo del Dinero está hoy tan inundado como el primer día.
"La mano genial de un ingeniero anónimo había desarrollado todo un entramado de túneles que a la postre ha sido considerado como el mayor sistema de irrigación jamás construido por intervención humana, y la caja de caudales más segura de la historia." (Pág. 259)
¡Qué bonito le ha quedado! Sólo va a tener que resolver dos problemas. El primero es una mera cuestión de lógica (por eso expresé antes mis dudas de que el Sr. Fernández Bueno sea capaz de emplearla en este asunto). No sé si se habrán dado Vds. cuenta del dilema, pero ¿para qué demonios iba a construir el pirata Patapalo una trampa que también le impediría a él recuperar su propio tesoro? No me negarán que hace falta ser tonto del culo (y eso siendo generosos) para proteger el botín de una forma tan perfecta que nadie, ni siquiera el interesado, pudiera recuperarlo. Aunque algunos, que sí se dieron cuenta de este disparate, empezaron a fabular sobre que los primeros prospectores habrían activado una trampa explosiva que ocasionó la inundación bla, bla, bla... eso no es cierto. Sencillamente, al eliminar una cantidad de la tierra que llenaba Money Pit (y con ella la presión que ejercía sobre los canales) el agua comenzó a manar. El resultado sería el mismo si la excavación la hubiera realizado el pirata Patapalo, un expoliador de tesoros ajenos o el Ingenioso Templario D. Bafomete de la Mancha de Grasa.
El segundo problema es ¿cómo demonios pudo realizar tales túneles? Si ya es bastante sospechosa la obra faraónica que hubiera supuesto Money Pit (un capitán pirata sabía perfectamente que no era nada conveniente para la salud de su cuello el permanecer mucho tiempo en un lugar que no era amigo y Nueva Escocia no lo era) el ampliarlo con una red de canales subterráneos excavados a gran profundidad es sencillamente increíble. No es sólo cuestión del tiempo que hubiera debido invertir, es que para realizarlos tenía que construir previamente un muro de contención (es decir, levantar una barrera que impidiera que el mar inundara los túneles mientras estaban siendo excavados, algo que suele ocasionar el "ligero problemilla" de acabar con la mano de obra). Esto mismo fue lo que intentaron diversas compañías pero se encontraron con la desagradable sorpresa de que las corrientes son tan fuertes alrededor de Oak Island que sus muros eran derribados antes de ser concluidos (y no intentaron hacerlos con cuatro troncos de roble, precisamente).
Parece que el Sr. Fernández Bueno sí es consciente de este problema, pero su explicación es tal vez la más absurda de todo este libro (que ya es decir):
"es probable que en la época en que se construyó, las aguas del Atlántico estuvieran más bajas, lo que permitiría poner en marcha las operaciones necesarias para que esta obra titánica pudiera ser finalizada." (Pág. 261)
Con un par... Los descensos y ascensos apreciables del nivel del mar se producen como consecuencia de las glaciaciones y los deshielos. Es obvio que ante un fuerte descenso de las temperaturas, aumenta el manto de hielo y el nivel del mar disminuye al recibir menos aportes hídricos ya que el agua permanece en estado sólido. Por el contrario, al subir las temperaturas se deshiela el manto y el nivel marino aumenta. Incluso en esos casos estamos hablando de un ritmo rápido cuando el mar asciende, por ejemplo, cuarenta milímetros en un año, pero el último ascenso rápido (once milímetros al año) del nivel de mar acabó hace 6.000 años. Desde entonces el nivel del mar no ha experimentado grandes cambios. Es más, el momento en que las Compañías comenzaron a excavar en Oak Island (primeros años del S XIX) coincide con el mínimo de Dalton, una etapa de temperaturas muy bajas, así que ¡tururú!
""Cuando sean siete las muertes que se han de producir, pues así ha sido escrito, en ese momento y solo en ese momento será conocido el secreto del pozo."" (Pág. 262)
¿Qué es esto? ¿Las profecías de la bruja Averías? Por desgracia, D. Lorenzo no indica de dónde se ha sacado esa chorrada (una pena, porque prometía una nueva sesión de carcajadas). Esto degenera por momentos...
"¿Quiere decir esto que los caballeros de la Orden del Temple están detrás de tan magna obra? Es una posibilidad como tantas otras. La elucubración es gratuita, y evidentemente, si alguien estaba preparado para recorrer la larga travesía oceánica, arribar a las costas del contienente americano y construir tamaña fortaleza subterránea, sin lugar a dudas, esos eran los templarios." (Pág. 265)
Si ya decía yo que esto degenera por momentos... Claro, los templarios tenían una inmensa experiencia en la navegación por el Atlántico porque, como sabe todo el mundo, para ir de Europa a Palestina hay que pasar por los Azores, Madeira, las Canarias, Cabo Verde... crucero turístico que los peregrinos a Tierra Santa agradecían mucho, sin duda. A ver si soy capaz de guardar una cierta apariencia de seriedad (no saben lo que me cuesta, la verdad); por mucho que se quiera hablar de los Templarios en La Rochelle (base que, como ya dijimos, se usaba principalmente para exportar vinos franceses a Inglaterra), la flota templaria estaba pensada para el Mediterráneo. Sus barcos partían principalmente de puertos como Marsella y Brindisi con destino a San Juan de Acre conduciendo tropas, caballos, suministros, peregrinos... En el Mediterráneo estaban sus principales barcos como "El halcón" que tenía fama de ser el buque más grande del mundo y que había sido adquirido por El Temple a los genoveses (su capitán era un tal Roger de Flor que se haría famoso más tarde como capitán de la Compañía Catalana, tropas mercenarias al servicio del basileus de Bizancio).
Si como marineros por el Atlántico los Templarios dejaban mucho que desear, como constructores subterráneos más aún. ¿Puede saberse qué construcciones subterráneas realizaron? Porque como ejemplos de edificaciones templarias se conservan fortalezas (especialmente importantes las de Tierra Santa por obvios motivos), capillas e iglesias, e incluso algunas encomiendas, pero nada de ello capacita para una construcción como la (supuesta) del Pozo del Dinero. Es más, cuando los templarios realizaron edificios para albergar fondos, lo que hicieron fue una torre (París y San Juan de Acre), no un hoyo.
Ah, y como pequeña maldad por mi parte, en el S XIV (fecha en la que, supuestamente, llegaron los templarios a Oak Island -me da la risa sólo de pensarlo-) la temperatura era superior a la que encontraron los prospectores de las Compañías en el S XIX, así que el nivel del mar no era inferior.
Bien puede decir el Sr. Fernández Bueno que "La elucubración es gratuita" porque si hubiera que pagar dinero por ella, estaría arruinado para los restos.
"Es más que probable que en el interior de money pit tan solo se encuentre un maltrecho tesoro enterrado años ha por las huestes del bucanero Francis Drake o William Kids." (Págs. 266-267)
Pues no. Lo que es más que probable es que dentro del Pozo del Dinero no haya tesoro alguno, ni maltrecho ni más bonito que un San Luis. Lo que además es imposible es que dentro de él esté el tesoro del bucanero Francis Drake porque éste no era bucanero ni tigretón, era corsario. También lo es que en él esté el tesoro del bucanero William Kids, personaje desconocido en la historia de la piratería. Si quería referirse a William Kyd o Kidd (el famoso Capitán Kidd) éste tampoco era pirata y sí todo lo contrario, recibió el encargo del rey de Inglaterra de dar caza a los auténticos piratas (y el porqué acabó colgado es una historia que ahora no viene al caso y que, además, ya contamos en otra ocasión).
"Empero, no está de más intentar dejarnos llevar por la imaginación, y pensar en un cúmulo de coincidencias que una vez más destapan la arraigada relación de avanzadas civilizaciones del pasado con insondables enigmas del presente. Templarios, piratas o dioses de mundos lejanos... La Historia está escrita, pero a toscas pinceladas..." (Pág. 267)
No se esfuerce, D. Lorenzo, no se vaya a herniar. De verdad que no tiene que intentarse dejar llevar por la imaginación, eso en Vd. es algo natural. Pues ya saben. Los templarios y los piratas eran "avanzadas civilizaciones del pasado" y Money Pit lo construyeron los extraterrestres. Ejem, esto más que "toscas pinceladas" son burdos chafarrinones.
Bueno, y con esto hemos acabado con Money Pit, Oak Island y su pastelera madre. Ahora nos iremos a un territorio mucho más cercano y hermoso, las islas Canarias. ¿Ya hemos terminado con los templarios? Esto... pues no. Ahora vamos a recorrer la encomienda templaria de Tenerife, su Virgen Negra y sus Baphomets.
-Continuará-

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (XII)

Viene de aquí
¿Se han repuesto ya de la impresión causada por la mención a la encomienda templaria en las Islas Canarias o no se han dado cuenta de la chorrada? Comencemos por el principio. Ya habíamos dicho que el Temple fue disuelto por papal decreto en el año 1312. La presencia continuada de europeos (la estancia del genovés Lancelotto Malocello en Lanzarote en las primeras décadas del S XIV no tuvo continuadores) comienza (tras el redescubrimiento de las islas por parte de la expedición portuguesa de 1341 al mando de Angiolino de Tegghia de Corbiz) en 1351 cuando un grupo de monjes mallorquines funda el obispado de Telde que sería confirmado por la bula "Caelestis rex regnum". Este obispado tuvo una existencia corta y convulsa porque, después de ser revitalizado por la llegada de frailes carmelitas y agustinos en 1386, acabó con la matanza de los religiosos en 1391 tal vez porque la población los relacionara con la captura de pobladores (para venderlos como esclavos) realizada por Gonzalo Pérez Martell. Es decir, hasta unos cuarenta años después de que la Orden Templaria desapareciera, no comienza el establecimiento permanente de europeos en las Islas. Así pues, mal iba a existir la supuesta encomienda templaria de la que, por supuesto, no hay la menor prueba documental ni arqueológica.
Ajeno a todo ello, D. Lorenzo se planta en Tenerife (algo que me parece muy bien porque las Canarias siempre son merecedoras de una visita -mejor si es prolongada- con independencia de que las afirmaciones esotéricas sean tan infundadas como en este caso) y más concretamente en la localidad de Adeje donde va a visitar la iglesia de Santa Úrsula, pero como llega fuera del horario de apertura, de momento se tiene que limitar a ver el exterior.
"En la parte alta, la campana era sujetada por un arco enmarcado en un friso similar a los que coronan los templos egipcios, con una salvedad: las enigmáticas cabezas redondas situadas a ambos lados del "balcón" de piedra." (Págs. 269-270)
El Sr. Fernández Bueno sigue viendo misterios donde no existen. Basta con contemplar esta fotografía del templo para comprobar que la campana está situada en una enigmática... espadaña, similar a tantas otras que coronan iglesias de cualquier época en toda la geografía española. Tampoco la presencia de una "cabeza redonda" es nada extraño y es un elemento decorativo presente en iglesias como la de San Ildefonso en Jaén. Si fuera una cabeza cúbica tendría, sin duda, algo más de enigmática...
Como D. Lorenzo no puede visitar el interior de la iglesia se va al hotel no sin antes protestar por el Tenerife turístico:
"ese atiborrado de orondos personajes capaces de destruir el patrimonio milenario a fin de dar descanso a sus cuerpos ungidos de alcohol." (Pág. 270)
Por de pronto, con alcohol no se puede ungir nada (sólo con substancias oleosas) y los turistas (orondos o delgados, que de todo hay) no suelen ser tan idiotas como para frotarse con alcohol. Si no son abstemios se lo beben, algo tanto más inteligente si es en forma de ron de Arehucas.
Al día siguiente, por intermediación de D. José Gregorio González (¿cómo no?) se reúne con D. José Antonio Hurtado (ya imaginaba yo que mezclando las Canarias con los Templarios no iba a tardar en aparecer este curioso personaje). El ingeniero aeronáutico metido a historiador (¿?) le suelta un rollo macabeo al Sr. Fernández Bueno del que entresacamos sus párrafos más significativos:
"Hasta donde me han llevado mis investigaciones puedo asegurar que desde la época de Claudio Ptolomeo, bibliotecario de la Gran Biblioteca de Alejandría allá por la segunda mital del S II, las islas de Canarias se convirtieron en el punto neurálgico de un sistema de representación gráfica basado en los principios de la proyección cenital cuyo centro de proyección calculo que estaba en la vertical de Canarias." (Pág. 271)
Pues hasta donde llegan mis investigaciones puedo asegurar que no se ha conservado ninguno de los mapas que, supuestamente, dibujó Ptolomeo así que mal podemos saber si el centro de proyección estaba en la vertical de Canarias o en la de Sebastopol. Lo que sí hizo Ptolomeo fue asignar la longitud origen a las Islas Afortunadas (Macárôn Nesôi) y más concretamente a cuatro de ellas, Aprósitos, Plouialia, Kapraria y Ningouaria porque a las dos restantes, Heros y Kanaria, le asignó la longitud +1 (es decir, se "comió" una isla y les asignó longitudes equivocadas suponiendo que estaban alineadas de Norte a Sur en vez de Este a Oeste). Olvidando ese error, ¿por qué lo hizo? Porque eran las tierras más occidentales de las conocidas. Pero el que el meridiano origen, según Ptolomeo, fuera el que pasara por las Canarias (y, por herencia de esa consideración, durante años fue aceptado como meridiano origen el que atraviesa la actual isla de Hierro hasta que, por acuerdo internacional, pasó a serlo el que pasa por Greenwich) no significa que se empleara como centro de proyección. Sobre este tema, es interesante el trabajo de Dña. Araceli Gutiérrez Llorente sobre las diversas proyecciones propuestas por Ptolomeo.
"Hay otra línea roja, en la parte superior derecha de la fotografía que nos muestra exactamente el paralelo 36º N que va desde Gibraltar hasta Rodas y que en la Antigüedad Clásica era el "eje" del Mediterráneo. Se puede apreciar cómo dicho paralelo no es "paralelo" en la foto, del mismo modo que no lo es en el mapa mencionado ni en ninguno de los portulanos primitivos de los siglos XIV y XV, tanto de la escuela veneciana como de la mallorquina." (Págs. 271-272)
Esto del paralelo que es oblicuo es de nota. El problema, claro, es que lo que él considera la representación gráfica de un paralelo no lo es. Veamos un detalle del llamado Atlas Catalán, tal vez el más conocido de los antiguos portulanos. Podemos apreciar una serie de líneas que se entrecuzan, pero éstas no son paralelos y meridianos sino líneas de rumbo generadas desde las llamadas Rosas de los Vientos. Como se distinguían treinta y dos direcciones distintas de los vientos, su desarrollo genera líneas de rumbo tanto paralelas como oblicuas. Las supuestas representaciones de los paralelos no son tales y, por tanto, todas las conclusiones que quiere extraer de esta presunta desviación del paralelo son improcedentes.
"Los portulanos son mapas que según los expertos se realizaron mediante la integración de datos reunidos por distintas personas y que los habían obtenido por triangulación magnética de los diferentes puntos costeros;" (Pág. 272)
Pues no. Los portulanos se obtenían por la integración de datos entre los que estaban la latitud obtenida por observaciones astronómicas mediante el uso del astrolabio (la longitud tardaría mucho más tiempo en poderse fijar de forma precisa mediante el uso de cronómetros), así como las distancias entre puntos estimada mediante la corredera y no por la "triangulación magnética" (¿?) Por cierto, esta unión de datos de procedencia diversa dio lugar a varias "meteduras de pata" divertidísimas como la de mezclar mapas realizados en distintas unidades de longitud con el resultado previsible (desproporción de unas zonas geográficas con relación a otras) o la repetición de accidentes geográficos (por ejemplo, en el mapa de Piri Reis aparecen dos ríos Amazonas).
"Si nos fijamos en la parte inferior izquierda -América del Sur-, la semejanza con la carta de Piri-Reis no es casual. El investigador Charles H. Hapgood en su obra Maps of the ancient sea kings proponía este tipo de proyección situada con otro centro." (Págs. 272-273)
En efecto, la semejanza entre una fotografía tomada desde satélite de América del Sur y un mapa de América del Sur no es casual (no me pregunten qué conclusiones se supone que hay que extraer de eso porque escapan a mi conocimiento), es de cajón salvo que el cartógrafo sea un incompetente de la leche en verso.
Por cierto, el Sr. Hapgood proponía que el "otro centro" que el Sr. Hurtado pretende estaba en las Canarias estaba, en realidad, cerca de El Cairo. No se preocupen en intentar saber quién de los dos tenía razón porque los dos están equivocados y por la misma razón, pretender que las líneas de rumbo eran representaciones de los meridianos y paralelos.
Sobre el mapa de Piri-Reis que tanta atención ha merecido de los "misteriólogos", véase el magnífico artículo del Dr. Javier Garrido que pone las cosas en su justo punto.
"Por último se puede ver una línea roja quebrada, también dibujada a trazos y que une Canarias con La Española. Es la representación sobre las cartas portulanas o sobre el mapa de Juan de la Cosa de la ruta que ha llegado a mis manos con el nombre de "T y D" -Teide- y por donde viajaron hasta el Caribe fenicios, griegos, romanos, árabes, caballeros y servidores de la Orden del Temple." (Pág. 274)
Memorable. Esa ruta estaba marcada en los portulanos ¿también en aquéllos en los que, por estar realizados antes de 1492, no aparece para nada el Caribe? Y si aparece después no tiene nada de misterioso. Sencillamente es la ruta que siguió Cristóbal Colón en su primer viaje. Sobre todos esos desplazamientos al Caribe, tal vez sería conveniente que presentara alguna prueba de que existieron.
"Muchas son las huellas de la presencia de la Orden en las Islas -otra cosa bien distinta es que se quieran o se sepan reconocer-, desde la tan traída y llevada Virgen de Candelaria, que a través de las navegaciones musulmanas que partieron de Lisboa puestas al descubierto por Juan Vernet podemos relacionar con la Virgen de Guadalupe mexicana,..." (Pág. 274)
¿Eh? Vamos a ver si no metemos en el ajo a gente que nada tiene que ver con estos asuntos. D. Juan Vernet, magnífico arabista e historiador, ha realizado contribuciones destacadísimas en temas muy relacionados con el de la cartografía antigua, desde el origen musulmán de los portulanos hasta el estudio de los instrumentos que la hicieron posible como el astrolabio. Además ha explicado la introducción por influencia islámica de dos avances técnicos que serían fundamentales para la exploración atlántica, la vela latina y el timón de codaste. También ha rastreado las exploraciones musulmanas en el Atlántico y determinado que, en el caso de las Canarias, mallorquines y genoveses vinieron siguiendo los descubrimientos realizados por los navegantes islámicos. Lo que no ha hecho nunca es mencionar a los templarios canarios ni relacionarlos con la Virgen de Guadalupe (que no me pregunten qué se supone que "pinta" en esta historia porque lo desconozco). De la Virgen de Candelaria ya tendremos ocasión de hablar más adelante, así que proseguimos.
"...hasta el curioso nivel de civilización que tenían los aborígenes de la Gran Canaria, isla de soporte y abastecimiento de la encomienda templaria, donde se "armaban", reparaban y posiblemente se construían las naves que aprovechaban el momento oportuno de vientos favorables para cruzar a Tenerife." (Pág. 274)
Puffff. Vamos a ver, la población original de las Canarias en el momento de la conquista castellana no conocía la navegación y, por tanto, no hubo contactos entre las distintas islas. Este aislamiento (nunca mejor dicho) dio lugar a que en cada isla surgieran rasgos culturales propios (véase este interesante artículo de D. J. F. Navarro Mederos). En el caso de Gran Canaria, hay, en efecto, una cultura diferente que se traduce en la existencia de grandes poblados a veces fortificados, graneros colectivos, pinturas murales de gran belleza (es mi opinión, pero no creo que haya voces discrepantes a este respecto)... pero tampoco ellos construían barcos (como mucho una especie de canoas) tarea un tanto difícil puesto que carecían de metales (las armas con las que se enfrentaron valientemente a los conquistadores castellanos eran de madera endurecida al fuego y piedra) algo lógico atendiendo a la ausencia de minerales metálicos en el archipiélago.
"La Figura 3 muestra inscripciones que se creen zoomorfas pero donde se puede ver una cruz rodeada rodeada siempre por lo que aparenta ser la forma de un escudo, encontradas en Tenerife en la zona de La Laguna." (Pág. 274)
¿Y? La conquista de la isla de Tenerife fue la última en completarse en 1496, pero ya había asentamientos castellanos anteriores como la Torre de Añazo (Santa Cruz) en 1464. Así que no sé que hay de extraño en que representasen en un grabado los símbolos que veían portar a los invasores. En el artículo anteriormente enlazado del Sr. Navarro Mederos hay un grabado mucho más espectacular de un barco castellano o portugués.
"La Figura 4 es una cruz templaria hallada en la pintura de una cueva del Roque de Bentayga -Tejeda- en Gran Canaria. Se observa la semejanza de la pintura de la zona superior derecha con una nave de un solo palo, con la vela recogida." (Págs. 274-275)
¿Y? Por de pronto la supuesta semejanza con el barco no existe y la supuesta cruz templaria es la cruz de la Orden de Cristo portuguesa que estaba presente en las velas de sus barcos, un símbolo con el que los pobladores de Gran Canaria estaban familiarizados puesto que comerciaban (ya antes de la conquista militar) con los navíos castellanos y portugueses.
"Pero si hay pruebas de la presencia en Canarias de la Orden,..." (Pág. 275)
¿Cuáles? Porque lo que ha presentado hasta el momento no vale como prueba de tal afirmación como hemos visto.
"...existe una magnífica explicación de por qué desapareció en dos admirables pinturas que se hallan en una gruta del Morro del Cuervo, en la zona de Agüimes, también en Gran Canaria. La Figura 5 presenta en primer plano una figura antropomorfa con sayas o sotanas que parece huir "saltando" de la propia imagen, mientras en segundo plano alguien "remangado" le persigue, quedando en el suelo una figura también ensotanada con algo en la mano izquierda." (Pág. 275)
Por de pronto no sabía que los templarios usaran sotana. La figura "perseguidora" lleva un claro tocado en la cabeza, así que no se remanga nada, es uno de los pobladores canarios. Además lo de las sotanas queda para la imaginación de cada uno. Incluso si lo fueran ¿no sería una representación de la matanza de los misioneros de Telde que fueron despeñados?
"La Figura 6 repite casi la misma escena: dos figuras corriendo hacia el primer plano mientras al fondo es perfectamente distinguible el perfil de Sudamérica, y un árbol al lado de lo que podría ser una isla. Es muy curiosa la semejanza de este con el drago, una de las plantas características de la flora canaria." (Págs. 275-276)
En realidad se trata de manchas que parecen formar parte de las piernas de la figura. El supuesto drago parece una seta.
Y con esto termina, de momento, la intervención del Sr. Hurtado al que volveremos a encontrarnos en el siguiente (y último) capítulo, pero antes debemos concluir con los Templarios y su virgen negra que tiene la cara blanca.
-Continuará-

Decimocuarto misterio jocoso: Templarios destemplados (y XIII)

Viene de aquí
Después de tan impactante entrevista entre el Sr. Hurtado y D. Lorenzo sucede una cosa muy extraña, ambos deciden actuar como siameses:
"Sumidos en un profundo abrazo él siguió su camino, y yo continué por la senda..." (Pág. 276)
Camino y senda que, supongo, coincidirían porque si no es un tanto difícil que pudieran hacerlo mientras permanecían "sumidos en un profundo abrazo". Bueno, en realidad también es un poco "jodido" el ponerse a andar con alguien abrazado a ti, pero ya se sabe que hay gente para todo. Supondremos que es una nueva "metedura de pata" del Sr. Fernández Bueno y continuaremos siguiendo sus andanzas.
"El último eslabón nos esperaba de nuevo en Adeje. La iglesia, gracias a la intervención de José Gregorio, abría sus puertas a primera hora de la mañana para poder llevar a cabo la visita al recinto." (Pág. 277)
Bueno, y después de la intervención intercesora de D. José Gregorio ¿qué sucede?
"A la derecha, cerrada con un candado de gran tamaño y una rejería impenetrable, se encontraba la talla más polémica de las islas: la reproducción de la supuesta imagen de la Candelaria. Y sí, supuesta, porque la "verdadera", la patrona de estas tierras era venerada en la localidad del mismo nombre, a una hora de camino en dirección norte." (Pág. 277)
Vaya por Dios. D. Lorenzo tampoco se ha enterado de la verdadera historia de ambas tallas. A ver si lo explicamos. La escultura original (después diremos algo de la hermosa leyenda que la rodea) se encontraba en Candelaria (la advocación de la Virgen dio nombre al santuario y, posteriormente, a la localidad). De esta talla se hicieron versiones de la que la más antigua (y ya del S. XVII, según parece) es ésta de Adeje. Por desgracia, en noviembre de 1826, una riada arrastró la escultura de Candelaria de la que nunca más se supo. Para paliar esta pérdida, los dominicos (encargados del santuario de Candelaria) solicitaron a los señores de Adeje el préstamo de su escultura por su gran parecido con el original con motivo de la festividad de la Candelaria (2 de febrero) de 1827. Mientras tanto el gran escultor Fernando Estévez del Sacramento recreaba la original, un encargo difícil pero que, parece ser, logró concluir a plena satisfacción de los fieles (en mi opinión la talla es, realmente, muy hermosa). Por tanto, la imagen "verdadera" no se encuentra ya en parte alguna.
"¿Por qué entonces era importante, transcendental incluso para algunos, el mensaje que escondía esta otra virgen? Con solo echar un vistazo a su vestimenta, más concretamente al manto, esta cuestión quedaba más que saciada. Sobre el telar azul sembrado de estrellas de ocho puntas, aparecían letras, muchas y diferentes, dispuestas de manera aparentemente anárquica. ¿De dónde procedía tan extraña representación?" (Pág. 277)
Pues procedía de la imagen original, de la hoy perdida talla de Candelaria. Claro que para "extraña representación" la de la Virgen con un "telar azul sembrado de estrellas de ocho puntas". Conocía la Virgen de la Rueca, pero la Virgen del Telar es una novedad (sin ironía, esto es una nueva "metedura de pata" de D. Lorenzo porque lo que quería decir es "la tela").
A continuación, el Sr. Fernández Bueno reproduce la leyenda de la Virgen de Candelaria tal y como la escribió Fr. Alonso de Espinosa en 1594, es decir, casi doscientos años después de sucedidos los hechos. Dado que es una leyenda interesante (en mi opinión) les hago un breve resumen.
En torno al año 1400 (recuérdese que la conquista de Tenerife acabó en 1496) dos cabreros guanches vieron una mujer con un niño en brazos en la playa de Chimisay. Como las cabras no se movían por estar contemplando a la desconocida y los guanches tenían el tabú de que no podían hablar con mujeres en lugares solitarios, hicieron señas a la desconocida para que se apartase, pero ésta continuaba inmóvil. Uno, entonces, quiso arrojarle una piedra, pero el brazo se le quedó muerto. El otro, sacó su cuchillo de piedra para apuñalar a la mujer, pero el arma se volvió contra él. Ante esos prodigios, los cabreros optaron por avisar a su mencey, Acaymo de Güímar, que se transladó a Chimisay. Allí vieron que la mujer era, en realidad, una escultura que el mencey quiso transladar a su cueva. Cuando los dos cabreros tocaron la talla quedaron sanados de sus heridas. Entonces, el propio Acaymo la condujo hasta que notó como su peso aumentaba extraordinariamente por lo que tuvo que pedir auxilio (en ese punto se construyó posteriormente la ermita del Socorro). Finalmente, pudo ser conducida a la cueva de Acaymo en Chinguaro. Un guanche de nombre Antón, que había sido capturado y cristianizado por los castellanos, pudo escapar y regresar a su tierra. Al contemplar la imagen, les explicó que era María, la madre de Jesús por lo que pasó a ser adorada como Chaxíraxí, la que carga al que sostiene el mundo, produciéndose un sincretismo entre la religión guanche y la católica que favoreció la posterior cristianización de la población tinerfeña.
Con fama de obrar numerosos milagros, la Virgen fue robada por los castellanos, pero se produjo una epidemia de peste que atribuyeron a la cólera celestial por el sacrilegio cometido por lo que fue devuelta a los guanches. Con el tiempo, los lugares en los que estuvo se convirtieron en ermitas y se construyó lo que hoy es un gran santuario a orillas del mar.
Dejando aparte la cuestión de si se trató de un montaje castellano para facilitar (o eso esperaron ellos) la posterior conquista militar, una invención posterior para defender a los guanches que estaban sometidos a un régimen esclavista, un mito que sirviera de excusa para la cristianización de las creencias y lugares de culto guanches... ¿qué pintan aquí los Templarios?
"Los años pasaron y la conquista de las islas se hizo efectiva de la mano del normando neotemplario Jean IV de Bethencourt, quien partió del antiguo y laureado puerto de La Roselle para ocupar aquel territorio hostil y diabólico. Y entraron en escena los españoles." (Pág. 279-280)
Por de pronto me gustaría que me explicase lo de "neotemplario" de dónde se lo ha sacado o si es mero fruto de su fértil imaginación. Por otra parte, los castellanos estuvieron en escena desde un principio puesto que en 1344 el Papa concedió el señorío de las Islas a D. Luis de la Cerda pese a la protesta de los portugueses. Por eso Enrique III llegó a un acuerdo con Jean de Bethencourt para que éste conquistara el archipiélago, tarea que inició en 1402 junto a Gadifer de La Salle en una expedición que partió inicialmente de La Rochelle, pero cuya última escala fue Cádiz. Además, la conquista de las Islas no se hizo efectiva entonces porque Jean de Bethencourt no pudo pasar de dominar Lanzarote, Fuerteventura y Hierro. Hasta la conquista de Tenerife pasaron 94 años (para entonces Jean de Bethencourt estaba "criando malvas") en los que los castellanos hicieron gala de una brutalidad sin límites y sufrieron algunas derrotas increíbles.
"Tenerife, por aquellas fechas de 1425 estaba regentada por menceys, que con mano firme y espada afilada se impusieron al incesante y efectivo avance de los castellanos, dispuestos a arrebatarles sus tierras, sus casas y su milenaria cultura." (Pág. 280)
Pues no seré yo el que desmienta la mano firme de los menceys ni su espíritu de resistencia al invasor (ambas cosas quedaron más que demostradas en el campo de batalla), pero la conquista de Tenerife se inició en serio en 1492 (expedición de Maldonado) y fue lograda por la segunda expedición de Alonso Fernández de Lugo en 1495-96 después de que su primer intento (1494) acabara en una resonante derrota en Acentejo. Por cierto, la conquista se vio favorecida precisamente por las disputas internas de los menceys guanches y a éstos les hubiera encantado tener espadas afiladas o romas.
¿Y todo esto a qué viene? Pues a nada porque lo que realmente importa no es eso, es esto:
"Al margen de la historia milagrosa y legendaria, si algo captaba mi atención sobremanera y que desde años atrás había sorprendido a los "buscadores", esto era el número de letras que están grabadas en sus vestimentas." (Pág. 282)
"El transcendental enigma aumenta al comparar las letras que el ilustre prelado transcribiera en su día con las que actualmente cubrían el manto, y una vez más saltaba la sorpresa: poco o nada tenían que ver unas con otras. ¿Quién, pues, estaría interesado en que no se conocieran las auténticas grabadas con cuidado esmero? El silencio era nuevamente la evidencia de que algo se quiso ocultar..." (Págs. 283-284)
Es desde luego un enigma extraordinario. Fr. Alonso de Espinosa transcribió las inscripciones que se encontraban en la Virgen de Candelaria. El Sr. Fernández Bueno transcribe las que aparecen en la Virgen de Adeje y se extraña de que no coincidan. Y sí, la talla de Adeje está inspirada en la original de Candelaria pero no es igual. Obviamente, el escultor copista "pasó" de intentar reproducir un conjunto de letras que para él no tenían ningún sentido y puso las que quiso.
Mucho antes de que D. Lorenzo la emprendiera con este tema, el mitólogo Rudolf Otto acudió a Candelaria y allí se extrañó por la representación de las siglas N.A.R.M.P.R.L.M.O.T.A.R.E (que coinciden con las que Fr. Alonso de Espinosa indica que se encontraban grabadas en el cuello del vestido, pero no con las que aparecen en Adeje). Como le sorprendió preguntó por su significado. Le contestaron que quería decir:
"Non Alta Regum Mundi Palatio Requiro. Litora Malo Oceani Tenerifica Abitare, Reliquens Excelsa."
"En cuanto a su presencia, poco se puede decir más allá de observarla con detenimiento: "morena" de color, con los ojos visiblemente rasgados, porta en su mano derecha un cabo verde de vela, y en su izquierda un niño desnudo que a su vez sujeta entre las manos un pájaro negro -según Espinosa, el ave era de color amarillo. Nueva contradicción-." (Pág. 284)
Pues espero que la próxima vez la contemple con mayor detenimiento y así se dará cuenta de que la Virgen de Adeje tiene un hermoso color sonrosado y además es rubia (vamos, que parece una sueca recién llegada a Tenerife). La que es de un hermoso color moreno (negro) es la de Candelaria. Además, la Virgen no es zurda, lleva al niño en su derecha y la vela en la izquierda.
En fin, después de no darse cuenta de que la presunta virgen negra es blanca (ya hace falta estar despistado) remata la faena añadiendo dos notas delirantes a pie de página:
"El culto a las vírgenes negras es anterior al cristianismo , y es posible que nazca en las riveras de Nilo, con la diosa Isis. Su sentido iniciático es muy importante. Dichas tallas están datadas generalmente entre los siglos XI y XIII, según afirma cierta tradición esotérica, potenciada su aparición por los monjes de Cluny.
De un modo u otro los caballeros templarios trajeron para sí esta adoración a la imagen precristiana de la Madre Tierra, maquillándola bajo la presencia de la Señora y encerrando en ella parte de sus secretos." (Pág. 284)
Por de pronto, antes de ponerse a buscar explicaciones para un hecho es muy conveniente cercionarse de que el hecho existe. Por ejemplo, sobre la Virgen negra de la que se han dicho más tonterías es la de Monserrat. Pues bien, al restaurar la imagen se comprobó que la Virgen era, en origen, blanca. En su día escribí conjuntamente con Pedro Luis Gómez Barrondo una nota sobre esto que pueden encontrar aquí. Por tanto, lo primero que tendrían que hacer Ean Begg (autor del divertidísimo libro "Las vírgenes negras") y compañía es empezar por investigar cuáles de las Vírgenes negras lo eran desde un principio. En el caso que nos ocupa, el de la virgen de Candelaria, no deja de resultar sospechoso que una copia antigua de una Virgen negra sea blanca. Por desgracia, al haberse perdido la imagen original ya no se puede comprobar nada a este respecto.
Ya que estamos con este tema ¿qué tienen que ver los Templarios con esto? Porque si las supuestas Vírgenes negras comienzan a aparecer en el S XI, mal puede ser por influencia templaria puesto que la Orden se fundó en el S XII.
Claro que también me gustaría saber qué pinta Isis en esta movida de las Vírgenes negras.
Ah, y supongo que cuando habla de las "riveras del Nilo" quería decir las "riberas del Nilo" porque el comparar al Nilo con un arroyo es un tanto desproporcionado.
"Sin embargo también hay quien apuesta por el hecho de que se trata en realidad de imágenes precristianas, vinculadas a cultos paganos, y se recuerda que a la diosa Isis en ocasiones se la representa de color negro y en su regazo reposa el niño Horus en una postura exacta a la que tienen en muchos casos estas vírgenes con el niño." (Pág. 284)
Ya, es que en ocasiones se la representa de color negro. Bueno, tal vez haya que ponerse a buscar vírgenes azules, verdes, doradas... además de en color carne. ¿Hay algún color que no valiera para esta presunta identificación? Claro que la de la postura de la medre con el hijo también es para nota. ¿En cuántas posturas se puede representar una madre con un hijo? Claro que hay veces que esa postura es idéntica. También lo es cuando se trata el tema de la maternidad sin connotación religiosa alguna. De verdad que yo no he visto a ninguna madre sostener a su hijo sujetándole los pies y poniéndole cabeza abajo.
Después de tan divertidas afirmaciones, el Sr. Fernández Bueno se va a dar una vuelta por Adeje y ¿cómo no? encuentra algo de lo más misterioso:
"Era curiosa la forma del inmueble... En lo que aparentaba ser la puerta de entrada, sobre esta aparecía una gran cruz de ornamentada decoración, pintada de rojo y negro con dos círculos primorosamente realizados a ambos lados. Al recorrer el desconcertante cortejo no pude evitar recordar la estructura de un templete egipcio... ¡Ridículo! No podía ser... (Pág. 285)
Por una vez y sin que sirva de precedente estamos de acuerdo, es ridículo. Sin embargo, D. Lorenzo es capaz de superarse y consigue llamarse por teléfono. Perdón, comunica con el magistral Geofredo que lía la madeja hasta extremos inverosímiles (algo en lo que es un experto):
"Es probable que sin saberlo hayas pisado los restos de "La Cocina"." (Pág. 287)
""La Cocina"... Es posible que sean los restos, o al menos un edificio reconstruido sobre los mismos, de lo que fue la antigua encomienda que los templarios poseían en Tenerife." (Pág. 287)
¡Qué arte tienen estos dos! Si se molestaran en preguntar de vez en cuando a la gente de la zona se evitarían estos disgustos. Lo que el Sr. Fernández Bueno ve es la llamada Casa Fuerte que fue construida con posterioridad al 1555 porque fue en esa fecha cuando Pedro de Ponte recibió autorización para edificarla (Real Cédula de 2 de mayo de 1555) con el fin de poderse proteger de los ataques piratas.
Fue muy reformada por Domingo José Herrera y Rojas, conde de La Gomera, en el S XVIII, época en la que se construyó la cocina (¡toma restos de la encomienda templaria!)
Además de vivienda y fortaleza, fue un ingenio dedicado al cultivo de la caña de azúcar. La Casa Fuerte, que dejó de ser residencia señorial tras la muerte de Domingo José Herrera y Rojas, quedó muy dañada por un incendio ocurrido en 1902. Fin del misterio, con mi más efusiva gratitud al Ayuntamiento de Adeje por la información facilitada.
Sin embargo, el Sr. Fernández Bueno no ceja en su empeño de encontrar misterios en Adeje, así que la emprende con la cabeza redonda de la que ya hablamos en la anterior entrega. Geoffrey se lo aclara (o algo así):
"Te añadiré que los brigantes de Yorkshire reverenciaban a Brigit, diosa madre, que según el investigador Ean Begg era asociada "especialmente con el culto de la Virgen negra a través de la fiesta de Imbolc, uno de los primeros días del trimestre celta, que tuvo lugar el día uno de febrero, en la actualidad festividad de Santa Brígida, que coincide con la Candelaria"." (Pág. 288)
Pues además de que Imbolc-Santa Brígida (1 de febrero) no coincide con la Candelaria (2 de febrero), ambas festividades no tienen nada que ver porque Imbolc sólo se celebraba en Irlanda mientras que la fiesta de la Candelaria se inició en el Mediteráneo oriental. No obstante, sí hay un hecho curioso. Hoy se celebra en algunos lugares el Imbolc el dos de febrero, pero éste es uno de los casos en los que no hay una cristianización de una fiesta pagana sino una paganización de una fiesta cristiana (como ya dijimos, el Imbolc original se empezaba a celebrar la tarde del 31 de enero y concluía el día 1 de febrero. La extensión al día 2 es contemporánea).
"Por un lado hay una relación entre los cultos celtas y dichas cabezas con las vírgenes negras, y por otro lado, el miembro mutilado podría, y matizo la duda, representar a un baphomet templario. Todo asociado en un mismo templo." (Pág. 288)
Esto... ¿en qué templo está todo eso asociado? Porque en Santa Úrsula de Adeje por de pronto no hay Virgen negra alguna. Pretender que en Canarias pintaban algo las festividades celtas es para nota y, además, tampoco hay ningún baphomet templario porque esta iglesia no es una mezquita (en realidad, al prohibir la religión musulmana las representaciones humanas tampoco en ellas hay Baphomets templarios). ¿Que a qué viene esto? Pues muy sencillo. Al ser interrogados por la Inquisición (y ya sabemos qué significa en esos casos lo de "interrogados") los templarios de Carcassonne, Galzeran de Montpezant declara que su preceptor le mostró un ídolo dorado "in figuram Baffometi" [1] (Tomo V, Pág. 25). Ramón Rubei declara que su preceptor le mostró una madera en la que estaba pintada una "Figura Baffometi asoravit obsculando sibi pedes, dicem Yalla verbum Sarracenorum." [1] (Tomo V, Pág. 25). En Florencia, Bernardo de Tarma declara que en un Capítulo uno de los templarios les pidió que adorasen una cabeza diciendo: "istud caput vester Deus est et vester Mahomet." [1] (Tomo V, Pág. 26). Es decir, que el Bafomet o Baphomet templario es, ni más ni menos, que una representación del profeta Mahoma que en occitano (lengua hablada en Carcassonne) de la época se había convertido en Bafomet como queda atestiguado en un poema del S XIII:
"ja nul hom que Jezu Christ creza
Non remanra, s´el pot, en est paes;
Enans fara bafomairia
Del mostier de Sancta Maria." [2] (Pág. 187).
Pues el maestro Geoffrey no se entera de esto (dudo de que se entere de nada) y nos obsequia con este par de perlas:
"Como ya habrás sospechado es más que obvia la relación entre la cabeza de Osiris -no olvidemos la barba propia de los dioses egipcios- y el Baphomet -también una cabeza- y eso se debe a que en determinados círculos de la Orden se celebraban los ritos osiríacos de resurrección." (Pág. 289)
Bueno, tal vez haya que ver la obvia relación existente entre las cabeza de San Juan Bautista, William Wallace... con las de Osiris y el Baphomet. Todas son cabezas cortadas y con barba. Fuera de eso ¿en qué se basa tal relación? Por cierto, la descripción de la cabeza templaria en ocasiones incluye pies (como en el caso de Carcassonne antes citado) lo que la debe convertir en la cabeza más completa de la historia. Por descontado que ningún templario se refiere a los ritos osiríacos ni de resurrección ni de ningún otro tipo.
"He de informarte que baphomet es una corrupción fonética de una palabra egipcia cuya traducción aproximada sería "la sede del ba"." (Pág. 290)
Pues nada, ya sólo falta que nos aclare dónde aprendieron los templarios de Carcassonne a hablar el egipcio antiguo. ¿En un curso por correspondencia?
En fin, que con este despelote acaba el capítulo dedicado a los Templarios. Ahora comienza el último (¡por fin!) que se dedica a Colón (el detergente no, el descubridor).
NOTAS:
[1] Citado en Historia General De Los Caballeros Del Temple. Mateo Bruguera. Ediciones Alcántara S. L. Madrid, 2000.
[2] Citado en Los Templarios. Regine Pernaud. Trad. Anne-Hélène Suárez Girard. Trabajo incluido en el libro Elogio de la nueva milicia templaria. Bernardo de Claraval. Trad. Iñaki Aranguren. Col. Biblioteca Mediecal, Ed. Siruela. Madrid, 2005.
-Continuará-

Último misterio jocoso: Colón y Colombo (I)

Viene de aquí
Resulta curioso que una de las figuras históricas más importantes sea, a la vez, un inmenso enigma. La razón para ello no es que fuera un desconocido en su época ni que los documentos relacionados con su biografía se hayan perdido en ninguna catástrofe. No, D. Cristóbal Colón, descubridor (y me importa un bledo que llegaran antes los vikingos porque su estancia en el Nuevo Continente no supuso ninguna consecuencia ni en Europa ni en América) del continente que no lleva su nombre, fue el primero que no quiso ser explícito en relación con su propia persona. En tan curioso proceder fue hábilmente secundado por su hijo Hernando en su Vida del Almirante D. Cristóbal Colón que consigue no aclarar casi nada sobre la niñez y juventud de su padre, incluso alguna de las cosas que dice sobre él no es cierta (sus estudios en Pavía). Con ese silencio, D. Cristóbal posiblemente quiso ocultar sus pobres orígenes y su pertenencia a una familia de nulo lustre. Si a ello unimos la obsesión de algunos por convertir a Colón en paisano suyo para lo que no dudan en acusar a los demás de falsificar documentos, hacer lecturas torticeras... podremos comprender el follón que rodea a su persona y que precisaría de la sagacidad del teniente Colombo para desenredar la madeja.
Todo ello facilita la apropiación del personaje histórico para fines más o menos confesables, carro al que no duda en subirse D. Lorenzo (no vaya a ser que se lo roben como a Manolo Escobar).
En este último (y por fortuna breve aunque esto no suponga que sea bueno) capítulo, el Sr, Fernández Bueno comienza por poner en duda el lugar de su nacimiento:
"Pero la historia, o más bién aquellos que la redactan, afirman que el enigmático personaje pudo tener su cuna entre los verdes montes de la Galicia profunda; en tierras extremeñas, pagos estos propicios para gestar futuros conquistadores; e incluso, aseguran los menos, que su origen, judío, estaría ubicado en cierto archipiélado español..." (Pág. 295)
Esto supone una forma de jugar con las palabras. En efecto, D. Cristóbal "pudo tener su cuna" en todos esos lugares. Es más, incluso pudo tenerla en Bilbao, París o Londres. Bastaba para ello que su señora madre hubiera estado en alguna de esas localidades cuando dio a luz a su hijo, pero la cuestión es que no fue así. Prescindiendo de nacionalismos mal entendidos, podemos sostener que Cristóforo Colombo nació en Génova. En el Capítulo V de la obra de Hernando Colón este dice:
"Y porque no estaba lejos de Lisboa, donde sabía que se hallaban muchos de su nación genovesa, lo más presto que pudo se fue allí, donde siendo conocido dellos, le hicieron tanta cortesía y tan buen acogimiento que puso casa en aquella ciudad y se casó."
En fin, no obstante se puede decir (de verdad que hay quien lo sostiene) que Hernando Colón no sabía dónde había nacido realmente su padre (de paso y por el mismo precio, también aseguran que Hernando no sabía cuál era el verdadero apellido de su familia porque asegura que era Colombo y para las hipótesis mallorquinista y catalanista interesa que éste fuera en realidad Colom) e, incluso, que toda la obra es una falsificación y que no fue escrita por Hernando pese a que el testimonio de Bartolomé de las Casas apoya la autenticidad de la obra.
Peor lo llevan los partidarios de las teorías galleguistas, catalanistas, mallorquinistas... si se les menciona el llamado "documento Assereto" (el nombre se debe a su descubridor, Ugo Assereto, que lo localizó en 1904 en los archivos del notario Girolamo Ventimiglia). En el citado documento, fechado el 25 de agosto de 1479, aparece Cristoforo Colombo, ciudadano de Génova de unos 27 años de edad, que había sido enviado por Paolo di Negro a adquirir una partida de azúcar a la isla de Madeira. Como no hay forma de mantener la falsedad de este documento, los partidarios de las tesis no genovesistas aseguran que este Cristóforo Colombo no es Cristóbal Colón. Sin embargo, el testamento del Almirante Cristóbal Colón redactado en Valladolid el 19 de mayo de 1506 contiene unas mandas entre las que figura:
"A esos mismos herederos y a los herederos de Paulo Negro, ginovés, cien ducados o su valor; han de ser la mitad a los unos herederos y la otra a los otros."
¿Falta algo más? En su testamento, Hernando Colón dice que su padre era "jinovés".
"A los treinta años, y ya fijada su residencia en Portugal, contrajo matrimonio con la joven Felipa Monis, a la sazón hija del capitán de Porto Santo, en las Azores, por lo que los viajes de Colón a las islas se sucedieron durante años con relativa asiduidad." (Pág. 296)
Dos errores en un único párrafo, el Sr. Fernández Bueno no deja de superarse. Me encanta eso de "a la sazón hija". No sabía yo que podía dejarse de ser hija de alguien, que en este momento eres hija de fulanito y mañana no. En fin, no nos regodearemos en los continuos errores léxicos de D. Lorenzo y nos concentraremos en las otras equivocaciones. Felipa Monis (o Moniz) de Perestrello era hija de Bartolomeo Pallastrelli (en Portugal, Bartolomeu Perestrello) que había sido capitán (gobernador) de Porto Santo pero que en el momento de la boda entre su hija y D. Cristóbal (en 1480) no lo era por la sencilla razón de que había fallecido en 1457. Por cierto, la isla de Porto Santo de la fue nombrado capitán D. Bartolomeu no está en las Azores y sí en Madeira. Se equivocó la paloma, se equivocaba...
"El joven Cristóbal entró en contacto con su nuevo mentor, y durante años recibió las enseñanzas de un Toscanelli ilusionado y feliz; no en vano había hallado un discípulo dispuesto a llevar a cabo el sueño que él, durante largas décadas de estudio, abrazó sin llegar a hacerlo realidad jamás." (Pág. 296)
Toscanelli jamás fue maestro de Colón y las supuestas cartas que se cruzaron son apócrifas. Es más, si hubiera sabido lo que Colón pensaba de la distancia entre Lisboa y Cipango (Japón) se hubiera partido de risa. Toscanelli ya partía de un error, considerar que la circunferencia de la Tierra era menor de lo real (29.000 kilómetros en lugar de los 40.000 kilómetros reales, error que, por cierto, repetía el de Ptolomeo que, a su vez repetía el de Posidonio de Apamea), así que estimaba esa distancia en 125º. Colón, con la maravillosa autoridad geográfica del apócrifo veterotestamentario IV Libro de Esdras en la que se decía que Dios había creado seis partes de tierra y una de agua, redujo esa distancia a poco más de 51º (es decir, menos de la mitad de lo que sostenía su "maestro" Toscanelli). Desde Alfagrano se pensaba que cada grado tenía 56,75 millas y, por tanto, Colón pensaba que Cipango estaba a unas 2900 millas de Lisboa. D. Cristóbal cometió aquí un nuevo error, pensar que las millas de Alfagrano eran millas itálicas (1.477,5 metros) cuando eran millas árabes (1973 metros). Considerando que la separación real entre Lisboa y Japón es de 210º podemos hacernos una idea de lo que hubiera sucedido de no haberse topado Colón con América. Sencillamente, la distancia real entre Portugal y Japón es el cuádruple de lo que estimó D. Cristóbal.
"Aún así, con varias decenas de presidiarios, algo más de treinta notarios y ningún sacerdote..." (Pág. 300)
Y creo que también con "zezenta zaduceoz zodomitaz" (¿se acuerdan de "La vida de Brian" antes de que la "asesinaran" con el doblaje?). Vamos a ver, el listado de la tripulación redactado por el propio Colón deja bastante claro, pese a que falta una de las hojas que componían la relación, que había marineros, grumetes, criados... lo habitual,porque los problemas que tuvo D. Cristóbal para la recluta desaparecieron en cuanto se supo que los hermanos Pinzón iban con él. Puede que hubiera algún presidiario, pero no eran decenas como tampoco eran algo más de treinta notarios (¿para qué?). De hecho, que sepamos, en el primer viaje de Colón fueron Rodrigo de Escobedo como escribano y Rodrigo Sánchez de Segovia como veedor. Aquí pueden encontrar un artículo sobre la tripulación del primer viaje de Colón.
"El 11 de agosto, los "expedicionarios" arribaron a las costas de Canarias. La mayor parte de ellos jamás había salido anteriormente de sus pueblos o provincias,..." (Pág. 300)
Claro, claro. Se habían hecho marineros navegando por el río de su pueblo...
"El paso de los días fue haciendo mella en aquellos desarrapados, y el miedo a un motín comenzó a rondar en el alcázar de las tres naves." (Pág. 300)
Aquí pueden encontrar lo que queda del Diario de Navegación de Colón que está recogido en la obra de Fray Bartolomé de las Casas. Por lo que dice, no parece que la situación fuera nunca tan crispada como para esperar un motín. Sencillamente, después de varios falsos anuncios de que se divisaba tierra, estaban nerviosos por lo prolongado del viaje, pero D. Cristóbal pudo calmarlos sin problemas.
"El almirante ofeció, a modo de incentivo para ellos, y de leve respiro para él, 10.000 madaveríes para aquel que gritara ¡tierra! La situación se tornaba insostenible. La rebelión se percibía en el ambiente, hasta que... El 12 de octubre Rodrigo de Triana anunció, extasiado, roto de emoción, la consecución de un sueño: "¡Tierra! ¡Tierra!"." (Pág. 302)
Menos lobos, Caperucita. El premio de los 10.000 madaveríes no lo prometió Colón sino los Reyes Católicos. Lo que hizo D. Cristóbal cuando las señales de tener tierra cerca eran ya evidentes fue añadir a la recompensa un jubón de seda. Unas horas antes (siendo aún el 11 de octubre) de que el conocido como Rodrigo de Triana (al parecer se llamaba Juan Rodríguez Bermejo) gritara ¡Tierra! el propio Colón había visto un fuego, indicio seguro de estar cerca de una costa (motivo por el que el Almirante se embolsó la recompensa prometida).
Después de este repaso a la vida y primer viaje a América de D. Cristóbal, D. Lorenzo se reúne con D. José Antonio Hurtado que ya si nos había dejado sin ternilla con sus "conocimientos" históricos y cartográficos ahora se dispone a hacer lo propio con la Paleografía y la Lingüística. Lean, lean:
"San Cristóbal, Xpforum, el que porta a Cristo, es uno de esos santos que la Iglesia parece haber adaptado de leyendas y mitos anteriores..." (Pág. 302)
Pues sí, al igual que San Jorge. Lo que no sé es qué demonios se supone que significa Xpforum. Si lo que quería era señalar el nombre originario (en griego) de Cristóbal éste es Cristóforos. Lo de Xpforum, la verdad, parece alguna referencia a una reunión de usuarios del último sistema operativo de Microsofot...
"Si aceptamos que Colón es la castellanización de Colombo existe un primer paso con la pérdida del "bo" que nos da Colom. Es factible pensar que ya desde su etapa portuguesa el nauta de los Católicos puede aparecer como Colom, que leído en el sentido hebreo -de derecha a izquierda- nos daría "Moloc", antiguo conocido del pueblo de Israel, nada menor que el señor de la "Gehena"y cuya misión consiste en mantener en el fuego perpetuo a aquellos que durante su vida ofendieron a Yahvé -lo que en la tradición cristiana es el infierno-" (Págs. 302-303)
¿Por qué hemos de aceptar tal cosa? Lo que dice Hernando Colón sobre el cambio de apellido familiar es lo siguiente:
"le vino A propósito el sobrenombre de Colón, que él volvió a renovar, porque en griego quiere decir miembro, porque siendo su propio nombre Cristóbal, se supiese de auténtico, es a saber, de Cristo, por quien para la salud de aquellas gentes había de ser enviado; y luego, si queremos reducir su nombre a la pronunciación latina, que es Christophorus Colonus..." (Capítulo I)
No se trata, por tanto, de una castellanización de Colom sino que era Colón que es la palabra que griego significa, como dice Hernando, "miembro" o "extremidad". Otra cosa es que al existir ya el apellido Colom a veces se confundieran ambos. Por cierto ¿el apellido Colom también deriva de la lectura de derecha a izquierda de Moloc? Porque yo juraría que Colom es paloma es catalán, por cierto, lo mismo que significa Colombo en italiano.
"Aquí varios historiadores profesionales, Consuelo Varela, por ejemplo, se han preguntado si es que Colón se comparaba con Moisés, más los judíos no salieron "contra" Moisés, lo que permite saber que la frase pertenece al documento que se conoce como Biblia Medieval Romanceada, una de cuyas copias se conserva en El Escorial, y que proviene en parte de los textos hebreos; " (Pág. 303)
Que yo sepa, toda Biblia proviene en parte de los textos hebreos bien como traducción directa de este idioma bien de traducciones indirectas al griego (Biblia de los Setenta) o al latín (Vulgata).
"Si observamos con detenimiento la figura podemos darnos cuenta de un detalle que se les ha escapado a todos los historiadores profesionales: Colón es prácticamente el único que conoce la numeración arábiga -y la griega- mientras que todos los demás entienden únicamente las cifras romanas." (Pág. 304)
Pues si los historiadores (profesionales o aficionados) no hacen ni caso de ese detalle harán muy bien, porque es falso. La numeración arábiga (más propiamente hindú) se conoce en Occidente desde las obras del Papa Silvestre II (muerto en 1003). Aunque en un principio sólo se empleó en matemáticas, astronomía, astrología... las ventajas de esta numeración sobre la romana acabaron por imponerse y, precisamente el S XV fue el de la definitiva supremacía de los números arábigos gracias a la imprenta.
"Los números árabes son conocidos en la cristiandad por unas pocas personas y no se generalizan hasta casi el siglo XVII, así que, ¿cómo se explica la construcción de un cinco?" (Pág. 304)
Pues, sencillamente, recordando que la afirmación inicial es falsa, que la numeración arábiga no era conocida por unas pocas personas. Por ejemplo, este documento está fechado en 1492 (así, con numeración arábiga), o este otro que lo está en 1502. Salvo que quiera sostener que se fecharon de una forma tan "esotérica" para que nadie supiera cuando se habían redactado, la explicación alternativa es que la numeración arábiga era mucho más conocida de lo que supone el Sr. Hurtado.
"-Colón explica cómo debe realizarse este anagrama al establecer su Mayorazgo para que todos sus descendientes lo utilicen en la forma que él lo hace-. Lo que se ve claramente en las dos primeras líneas son 3 números 5, y no tres letras S como se viene repitiendo;" (Pág. 304)
Bonita forma de enmendarle la plana al propio D. Cristóbal porque éste en la Institución del Mayorazgo dice:
"Y después de aver heredado y estado en posesión d´ello, firme de mi firma la cual agora acostumbro, que es una .X. con una .S. ençima y una .M. con una .A. romana encima, y encima d´ella una .S. y después una .Y. greca con una .S. encima con sus rayas y bírgulas como agora hago y se parecerá por mis firmas, de las cuales se hallarán y por esta parecerá. Y no escribirá sino "El Almirante", puesto que otros títulos el Rey le diesse o ganase, y esto se entiende en la firma y no en su ditado, que podrá escribir todos sus títulos como le plugiere, solamente en la firma escripta "Almirante"."
¿Cómo van a ser cincos si Colón dice "una .S."? ¿Cinco tiene género femenino? Curioso, pero vamos a la imagen que encabeza este artículo y que es una reproducción de la extraña firma que emplea Colón en esta época. ¿La han visto bien? Fíjense en las tres eses (que para el Sr. Hurtado son cincos) y compárenlas con la ese mayúscula con la que termina la palabra XpoFERENS al final de la imagen. Son idénticas. Ahora comparen los supuestos cincos con este dígito en el 65 que aparece en el documento en la penúltima línea de texto antes de la firma. No se parecen. Por tanto los supuestos cincos no son tales sino eses, como se ha venido diciendo siempre con toda razón.
"los números en la época de Colón se situaban entre puntos para distinguirlos de las letras,..." (Pág. 304)
No es verdad. Volvamos a la imagen que encabeza este artículo. El 65 no está entre puntos porque es innecesario. No hay letras con las que pueda confundirse (bueno, siempre que el lector no sea el Sr. Hurtado, claro). Por contra, lo que sí aparece entre puntos es XpoFERENS que tal vez tenga la amabilidad de explicarnos de qué número se trata (y no se preocupen que ya llegaremos a ese punto).
"Además la A es "alfa" -las letras griegas minúsculas son un "invento" de finales de la Edad Media. Hasta entonces únicamente existían las letras griegas mayúsculas-" (Pág. 304)
La parida sí es mayúscula. Por de pronto, como ya dijimos, el propio D. Cristóbal dice que es una ".A. romana" así que no pretenda convertirla en una alfa mayúscula porque no cuela. Por otra parte, las letras griegas minúsculas no son ningún invento de finales de la Edad Media. Veamos, para comprobarlo, una imagen de P52, el fragmento de un texto evangélico más antiguo que se conserva (Cc. 125-130 D. de C.).
Después de que ha convertido las eses en cincos y la a mayúscula en una alfa (y ésta, a su vez en su valor numérico de 1) el Sr. Hurtado comienza a sumar y restar hasta obtener unas citas bíblicas que no vienen al caso porque, como ya hemos visto, desde el principio ya es todo un puro disparate. Después sigue con la firma:
""XMY", forma la tercera línea del anagrama y viene de Xaume de MaYoriga, nombre que adoptó el cartógrafo hebreo mallorquín Yehuda Cresques, coautor junto con su padre Cresques Abraham del Atlas Catalán de 1375 que se conserva en la Biblioteca Nacional Francesa. Cresques emigró a Portugal y fundó junto con Enrique "el navegante" la escuela cartográfica de Sagres que hoy niegan algunos historiadores lusos." (Pág. 305)
El lío que monta aquí es considerable. Yehuda, autor junto con su padre Abraham Cresques del Atlas Catalán, cuando se convirtió al cristianismo adoptó el nombre de Jaume Ribes no el de Jaume de MaYoriga y nada tuvo que ver con la escuela de Sagres porque murió en torno a 1410 (antes del establecimiento en Sagres de Enrique el Navegante). El cartógrafo mallorquín que sí tuvo que ver con ella fue Jacome de Mallorca que no es Jaume Ribes por mucho que algunos se empeñen en identificarles.
¿Es casualidad que el infante Enrique por tres veces consecutivas y como maestre de la Orden de los Caballeros de Cristo solicitó a Juan II de Castilla la "merced" de las islas de La Gomera y Hierro, y que al serle denegada hizo que reclutase un ejército de 25.000 hombres y se lanzase a la conquista de dichas islas saliendo derrotado por la flota castellana, continuando las hostilidades hasta la firma del tratado de Alcaçovas en Toledo?" (Pág. 305)
Pues no, no es casualidad, es mero conocimiento geográfico. D. Enrique estaba empeñado en la exploración africana ya que soñaba con encontrar el reino del Preste Juan para establecer una alianza que condujera a una nueva cruzada que liberase Jerusalén. Por ello, era muy importante que pudiese tener bases en las Canarias lo que facilitaría las expediciones. El ataque portugués, no obstante, se basó en una situación mucho más compleja que un mero "¿Que no me regalas las islas? Pues te las conquisto". Veamos, habíamos dejado a Jean de Bethencourt como conquistador de Lanzarote, Fuerteventura y la isla de Hierro. En 1405 regresó a Francia (según otros murió) dejando al frente de las tareas de conquista a su sobrino Maciot de Bethencourt que vio el tema muy negro por lo que vendió sus derechos señoriales a Enrique de Guzmán, conde de Niebla aunque se reservó la tenencia de por vida (es decir, que mientras viviera el señor de las tres islas era él y a su muerte lo sería Enrique de Guzmán). Como Juan II vio que la conquista no avanzaba ni poco ni mucho, concedió el señorío de las islas no conquistadas (Gran Canarias, Tenerife, La Palma y La Gomera) a Alfonso de las Casas. De éste pasó a su hijo Guillén de las Casas que, además, compró los derechos señoriales de las tres islas conquistadas al conde Niebla quedando, por tanto, como señor de todo el archipiélago (o eso creía). En 1448 Maciot de Bethencourt vende sus derecho de tenencia de la isla de Lanzarote a Enrique "el Navegante" que se apresura a mandar dos navíos a la isla y a nombrar como gobernador a Antâo Gonçalves. El resultado es una revuelta de canarios y castellanos que obliga a los portugueses a volverse a su país. No obstante, D. Enrique creía ser poseedor de derechos sobre la isla por lo que en 1459 Diego da Silva la arrasa pese a los acuerdos firmados entre los reyes de Portugal y Castilla y todo esto ya no tenía nada que ver con Juan II porque éste había fallecido en 1454.
Aunque ya no esté relacionado con este tema, la hija de Guillén de las Casas, Inés de las Casas junto con su marido Fernán Peraza conquistan La Gomera. La hija de ambos, Inés Peraza, y su marido Diego de Herrera consiguen el vasallaje (no la conquista) de Tenerife y Gran Canarias por lo que, finalmente y ya en tiempos de Isabel I, la corona de Castilla indemniza a los Herrera-Peraza y pasa a considerar la conquista de La Palma, Tenerife y Gran Canarias como un asunto real. Para entonces, la cuestión de la soberanía de las islas con los portugueses había quedado definitivamente resuelta con el tratado de Alcaçovas (que como su mismo nombre indica se firmó en Alcaçovas -4 de septiembre de 1479- y lo que se firmó en Toledo -6 de marzo de 1480- fue su ratificación). Que todo este embrollo no tuvo nada que ver con un interés del infante D. Enrique en su calidad de maestre de la Orden de Cristo se demuestra porque las pretensiones portuguesas continuaron hasta el tratado de Alcaçovas en 1479. D. Enrique había fallecido en 1460.
"La firma pasa a ser entonces "Xpoferens" que todo el mundo acepta como Cristóbal, "el que porta a Cristo".
Pero "ferens", no es "el que porta a" si no "el que lleva para", y ésto no lo digo yo sino el gran filólogo Juan Gil. Así que Xroferens se debe de interpretar como "el que lleva para Xp" donde "Xp" son las letras griegas que forman el símbolo del Crismón, aquel que se le apareció a Constantino antes de la batalla de Magencio con las letras de "In hoc signus vincis"." (Pág. 306)
Parece que los intentos de sucesivos gobiernos españoles para destrozar el aprendizaje del latín y el griego han dado sus frutos. Comencemos por el principio. La firma de Colón es XpoFERENS. Pueden advertir que hay dos partes bien diferenciadas por el uso de mayúsculas y minúsculas. Por un lado tenemos Xpo y por otro FERENS. Xpo son letras griegas, concretamente una ji mayúscula, una ro minúscula y una omicrón minúscula. Son la abreviatura de alguna de las formas de Xpistós (Ji-ro-iota-sigma-tau-omicrón-sigma) nominativo singular masculino del adjetivo Xpistós -n -e (ungido, ungida, ungido traducción al griego del hebreo "mesías", en español Cristo). FERENS es el nominativo de participio presente de la voz activa del verbo fero, fers, ferre, tuli, latum (irregular de la 3ª declinación) cuyo significado es llevar. Por tanto "ferens" es "el que lleva" no "el que lleva a" ni "el que lleva para" porque un caso u otro no viene dado por la forma verbal sino por las restantes palabras de la oración. Lo que lleva (objeto directo) vendrá dado en acusativo, a quien lo lleva (objeto indirecto) en dativo, cuando lo lleva (complemento circunstancial) en ablativo... Si ambas palabras estuvieran en latín, Christumferens sería el que lleva a Cristo (pese a la "a" que es obligada en la traducción al español al ser el objeto directo una persona, entiéndase que es eso, objeto directo, y no indirecto, es decir que lleva algo que es Cristo para una(s) persona(s) que no se menciona(n)) y Christoferens el que lleva (algo que no se menciona) a o para Cristo. Por tanto, en ese caso tendría razón D. Juan Gil porque Xpo sólo podría ser la abreviatura de Christo (dativo y por tanto objeto indirecto) y nunca de Christum (acusativo y por tanto objeto directo). El problema, claro, es que las dos palabras no están en latín porque Xpistós es griego (en latín es Christus -i) y en esa lengua el acusativo es Xpiston (Ji-ro-iota-sigma-tau-omicrón-ni) y, por tanto, Xpo es una abreviatura correcta mientras que el dativo sería Xpisto (Ji-ro-iota-sigma-tau-omega) y, por tanto, Xpo no sería una abreviatura correcta porque tendría que figurar una omega en vez de una omicrón.
Siento este rollo que les he largado (y del que supongo no han entendido ni jota salvo que ya hubieran estudiado griego y latín) pero era necesario para demostrar que XpoFERENS sí debe traducirse como "el que lleva a Cristo", que es, ni más ni menos que lo que significa Cristóforos -Cristóbal-. Tanto rollo y resulta que lo único que hizo Colón es liar su propio nombre...
Por cierto, nota para el Sr. Hurtado, si la frase que se le hubiera aparecido a Constantino fuera "In hoc signus vincis" éste todavía estaría pensando qué quería decir. Lo que (supuestamente) se le apareció fue "In hoc signo vinces" (Vencerás con esta señal). Joer ¡cómo está el patio!
-Continuará (por última vez)-"